BARÇA
Deportes 19/01/2021

Dilatar la campaña "sin tirar el dinero”

Los candidatos se ven obligados a modificar la estrategia por el atraso electoral

Martí Molina
4 min
Laporta, Font, Ferixa

Barcelona“La campaña tenía que durar siete días y ahora durará 45. No es lo mismo”, observan desde la candidatura de Toni Freixa, y lo corroboran los equipos de campaña de Joan Laporta y Víctor Font. El aplazamiento de las elecciones ha echado por tierra toda la planificación hecha entre los meses de noviembre y diciembre, pensada para seducir a los socios en vistas a unos comicios que tenían que ser el 24 de enero y que finalmente serán el 7 de marzo. Ahora se abre un nuevo escenario que tiene un mismo objetivo: reunir el máximo de simpatías de los que tienen carné azulgrana. Pero toca jugar con el calendario y conseguir ser presente en el imaginario de los votantes sin llegar a hacerse pesado ni todavía menos desgastarse.

Según los estatutos del Barça, la campaña electoral tiene que durar únicamente siete días, pero en ninguna parte estaba previsto el aplazamiento -nadie se imaginaba una pandemia- y la junta electoral “tampoco ha dado ninguna indicación”, precisa Freixa. Así, los presidenciables tienen barra libre para actuar y seguir pidiendo el voto. En el fondo, ya lo estaban haciendo, incluso antes de que empezara formalmente la campaña electoral. El objetivo será mantener el pulso mediático con los socios sin perder votos. Un equilibrio de lo más delicado.

Inversió en publicidad

Días antes de la reunión entre el club y el Procicat, en todos los equipos de campaña ya se imaginaban que las elecciones acabarían aplazándose unas cuantas semanas. De todos modos, los aspirantes mantuvieron el ritmo publicitario. Ahora son días de volver a hacer números, analizar audiencias y programar una campaña que, al menos a nivel mediático, buscará mantener a los candidatos visibles durante un mes y medio. Anuncios en la televisión, en las radios, en la prensa escrita y en los medios digitales, y también presencia en varios puntos de la ciudad, como en los autobuses, en las marquesinas, en las farolas o en las estaciones de metro. “Seguiremos haciendo campaña, pero es evidente que no tiraremos el dinero”, añaden desde el bando de Joan Laporta, uno de los que había invertido más, hasta ahora, en publicidad.

Las elecciones, aplazadas cuando faltaban 10 días para la fecha prevista, tenían como gran favorita -al menos en las encuestas publicadas durante enero- a la candidatura del que fue presidente del Barça entre el 2003 y el 2010. Esta prórroga, a pesar de que desde su equipo se intenta esquivar la pregunta, ha caído como un jarro de agua fría porque ya se veían volviendo a pisar el palco del Camp Nou. En un principio, Laporta había hecho fuerza para evitar que la junta electoral solicitara este aplazamiento. Pero, una vez producido, se acepta con fair play, para evitar ir contra corriente teniendo en cuenta los efectos devastadores de la pandemia, inmersa en la tercera oleada. Ahora bien, en la sede de la Ronda de Sant Antoni no esconden que están enfadados porque la comisión gestora, en vez de convocar inmediatamente las elecciones, estiró tanto los plazos que ahora se ha visto con el agua al cuello, obligada a suplicar que los socios se esperaran hasta el 7 de marzo para ir a votar al nuevo máximo mandatario azulgrana.

Víctor Font fue uno de los presidenciables que remó más para forzar un adelanto electoral: pidió la dimisión del ya expresidente Josep Maria Bartomeu en verano, participó activamente en la moción de censura -su equipo recogió más de 3.000 firmas- y exigió celeridad a Carles Tusquets -presidente de la comisión gestora- para poner las urnas. Ahora bien, en la candidatura de Sí al Futur, igual que en la de Fidels al Barça de Toni Freixa, no esconden que la suerte les ha sonreído. En el fondo, los que iban detrás en las encuestas tendrán más tiempo para presentar los respectivos proyectos.

“Tocará retocar el presupuesto y hacer una nueva inyección de dinero”, comentan desde la candidatura de Font, establecida en el Hotel Olivia Balmes. En su caso, y una vez pasada la recogida de firmas, mantendrá su sede de campaña a pesar de que reduciendo parte del espacio que hasta ahora ocupaba. “Es menos, pero se tiene que pagar. Y el dinero no cae del cielo, sino que sale del bolsillo de los miembros del consejo”, añaden desde el equipo de este empresario de las telecomunicaciones. Todos seguirán trabajando desde su sede de campaña, donde continuarán haciendo comparecencias de prensa y presentaciones: Laporta en la fábrica Moritz y Freixa en la calle Pérez Galdós de Collblanc, al lado del Camp Nou.

Una semana que tenía que ser clave

Esta semana tenía que ser frenética. Y eso que los candidatos, en unos comicios marcados por la pandemia, gastaron muchos cartuchos durante la recogida de firmas, ofreciendo propuestas atractivas para asegurarse poder pasar el corte. Pero se guardaban algunos ases para los días antes de las votaciones. Algunas de estas cartas las mantendrán tapadas a la espera de que se acerquen -ahora sí- los comicios definitivos. Pero esto no querrá decir que desaparezcan del mapa. Freixa confía en hacer “un par de actos semanales” para seguir acercándose a los votantes y guardar los temas de más peso para la semana decisiva. Font, que confía tener “cuanto más debates mejor” entre los aspirantes, mantendrá los encuentros periódicos con socios a través de las redes sociales. Mientras que Laporta hará en las próximas semanas las presentaciones que le habían quedado pendientes del Espai Barça y de la política de secciones.

De momento se han cancelado los debates a tres entre los presidenciables, a la espera de que se acerque el 7 de marzo. El primero se tenía que hacer el pasado viernes en Catalunya Ràdio, esta semana había organizado uno la Confederación Mundial de Peñas, y el viernes se tenía que hacer el definitivo en TV3. Por otro lado, algunos medios también han optado por aplazar las entrevistas que querían hacer a los aspirantes. El partido será mucho más largo de lo que se preveía. Y también más incierto.

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