FESTES EN PANDÈMIA
Economia 20/12/2020

Navidades en casa y con los aviones en tierra

Las restricciones rompen miles de planes de viaje para ver a la familia o hacer turismo

Xavier Grau Del Cerro
3 min
Una imatge, fins fa uns mesos impensable,  de l’aeroport del Prat pràcticament buit per culpa de la pandèmia.

BarcelonaAnna vive en Doha con su marido y sus cuatro hijos. Este año pasarán las fiestas ahí. No irán a Lleida a visitar a la familia ni irán de viaje turístico como hacían muchas veces por Navidad. La situación lo hace difícil, no porque tengan problemas de vuelos -su marido es piloto-, sino por la rigidez con la que controlan la pandemia las autoridades cataríes. “Si sales del país solo puedes volver si eres residente, y tienes que pasar una cuarentena en un hotel que te tienes que pagar tú, es un dineral”, explica.

Es uno de los muchos planes de viaje navideños que la pandemia ha hecho añicos. Joana, otro ejemplo, acostumbraba a aprovechar el parón de las fiestas para ir a esquiar a los Alpes con las amigas. “Este año, con el confinamiento comarcal y tal como está la situación, nos quedamos en casa”, explica.

Un caso contrario es el de Patricia, que vive en Alemania y que espera llegar a tiempo para pasar las fiestas con la familia. Pero no ha sido fácil, explica. Compró los vuelos en agosto. Pero “lo más complicado fue conseguir hora para hacerme una PCR solo dos días antes de viajar”, explica, para evitar problemas a su llegada al aeropuerto del Prat. Hacerse una PCR es uno de los principales problemas de muchos de los expatriados, entre ellos muchos estudiantes, que quieren volver a casa por Navidad. Y, además, a un coste que en muchos países llega a superar el precio de los billetes de los aviones.

La pandemia del covid-19 ha dejado muchos vuelos en tierra. Las restricciones en los diferentes países hacen difícil viajar, y algunos, con resignación como explicaba Anna, han optado por quedarse en casa con la familia más estricta, la burbuja de convivencia.

Los datos lo corroboran. La segunda oleada ha golpeado de pleno el sector del transporte aéreo. Las aerolíneas habían programado 12,6 millones de asientos en vuelos internacionales en España los meses de noviembre y diciembre, pero los nuevos contagios, no solo en España sino en la mayoría de países occidentales, los han reducido a solo 4,8 millones, según las previsiones de Turesapaña. Para diciembre, la previsión es reducir a la mitad el número de asientos respecto a un año atrás.

Los datos de Aena, la empresa que opera el aeropuerto, también apuntan a una Navidad muy diferente. Las últimas estadísticas son las del mes de noviembre. El aeródromo barcelonés tuvo un 90% menos de pasajeros que el mismo mes del año pasado, y con las restricciones en muchos países como Alemania o Países Bajos no se prevé un porcentaje mucho mejor para diciembre, explican fuentes de la compañía.

Ir a Vinaròs

Pero las restricciones no afectan solo los movimientos internacionales. Elena vive en Barcelona con su marido y su hijo. Su hermano reside en Madrid, y su madre en Vinaròs. La idea por fiestas era ir a buscar a su madre a Vinaròs y traerla a Barcelona para pasar estos días en familia. Pero el País Valencià ha decretado un cierre sin excepciones.

Ahora Elena todavía está dando vueltas a si estará a tiempo de traer a su madre a Barcelona para que no pase las fiestas sola. Su hermano, desde Madrid, lo tiene difícil. Tiene una segunda residencia muy cerca, en Sant Carles de la Ràpita. Pero difícilmente podrá entrar en el País Valencià a ver a su madre.

La videoconferencia, una nueva herramienta para ver a los más próximos

Carme tiene cinco hermanos. Cada año quedaban, o por Navidad o por Sant Esteve, para comer, con todos los hijos, nietos, yernos y nueras. Una media de 25 personas en unas comidas multitudinarias. Este año, sin embargo, no habrá reunión. Solo quedaban un día porque viven en lugares muy diferentes: Barcelonès, Selva, Vallès Oriental, Maresme, Pla de l'Estany y Segrià. Era un desplazamiento anual para encontrarse. Este año el confinamiento comarcal y el máximo de 10 personas de solo dos burbujas diferentes lo hacen imposible.

La propuesta es quedar uno de los días festivos, pero como se hace ahora en muchos trabajos: cada uno en su casa y por videoconferencia. Una reunión familiar sin contacto físico a la cual se verán abocadas muchas familias numerosas este año. “Ya haremos una calçotada en la primavera, o nos veremos en verano en la playa”, dice con resignación.

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