Internacional 13/12/2020

Alemania impone un cierre estricto por Navidad

Solo supermercados y farmacias estarán abiertos entre el 16 de diciembre y el 10 de enero

Gemma Terés
4 min
“Ho sento des del fons del meu cor”

BerlínDesde principios de noviembre, Alemania ha vivido en un "confinamiento suave" que para mucha gente era más suave que confinamiento. En una reunión virtual encapsulada este domingo por la mañana en la agenda de la canciller Angela Merkel y de los 16 presidentes regionales, Merkel ha conseguido consensuar un confinamiento "duro" a partir de este miércoles 16 de diciembre.

"Hemos perdido el control de la situación", explicaba Markus Söder, presidente de la región de Baviera, en la rueda de prensa después del encuentro que fue excepcionalmente corto. "Sabemos que el confinamiento duro afecta las fiestas de Navidad, pero nos vemos obligados", añadía Merkel, en la línea del que fue el discurso más emocional de sus 15 años como canciller, la semana pasada ante el parlamento alemán, el Bundestag.

Un golpe de efecto en la gestión de la última gran crisis antes de pasar página de su actividad política en septiembre del año que viene. No conseguía tanta popularidad desde abril del 2015: un 74% de los alemanes están contentos o muy contentos con ella. Se irá por la puerta grande, tanto por su gestión de la crisis del coronavirus, como por su presidencia alemana de la Unión Europea (UE), en el marco de la cual la semana pasada Merkel consiguió triplete de éxitos: paquete europeo por el covid, acuerdo de presupuesto y objetivos por el clima.

La última semana han llovido e-mails de las escuelas a las familias apresurándose para activar las cuentas de los alumnos en plataformas virtuales. El confinamiento duro ya se olía desde hacía días. Finalmente, a partir de miércoles, las clases on line serán la nueva rutina hasta el inicio de las vacaciones de Navidad y, por ahora también, durante la primera semana de enero, cuando en la mayoría de regiones federales alemanas no es festivo. Merkel y los presidentes regionales se reunirán de nuevo el 5 de enero para valorar como proceder a partir del 11 de enero.

Todos los comercios, excepto los esenciales como supermercados y farmacias, cerrarán a partir de miércoles; también las peluquerías y centros de estética. Bares, restaurantes y toda la oferta cultural continuarán cerrados, si bien se permite el servicio de recogida y a domicilio. Las "ayudas puente" del gobierno alemán contemplan financiar pérdidas a negocios y autónomos al menos hasta finales de diciembre. Se mantienen abiertas las iglesias y centros de culto, como hasta ahora, con restricciones.

Se prohíben grandes encuentros y se mantiene el máximo de cinco personas de dos hogares, sin contar los menores de 14 años, y exceptuando los días de Navidad (24-26) cuando pueden ser cinco personas de más de dos hogares. No habrá petardos por fin de año, ni se podrá consumir alcohol al aire libre entre el 16 de diciembre y el 10 de enero, una alternativa a los bares que desde principios de noviembre, y a pesar del frío, se había extendido, sobre todo en barrios alternativos y con mucha juventud. También se recomienda no viajar, dentro o fuera de Alemania, pero no se prohíbe.

Salto exponencial en las cifras

Las cifras de infectados por coronavirus que a diario anuncia el Instituto Robert Koch han hecho un salto exponencial desde el otoño: en el primer confinamiento la media eran 2.000 casos diarios; ahora sueño unos 20.000. Lo que sobre todo ha sacudido la opinión pública son las cifras de muertes, que se han duplicado desde octubre hasta los 20.000. También han incrementado el número de tests: entre mediados de septiembre y finales de octubre se hicieron un 37% más. También hay más casos en residencias de gente mayor. Según el RKI, quedan unas 5.000 unidades de cuidados intensivos libres en todo el país. El sistema sanitario no está desbordado.

Los alemanes ponen mucha esperanza en la vacuna, si bien el virólogo de referencia oficial, Christian Drosten, ya ha alertado este fin de semana de que la percepción de la opinión pública "está tergiversada, en parte por los éxitos y buena prensa de los políticos" y que la vacunación masiva "no será una realidad" pronto. Estos días la aerolínea Lufthansa anunciaba que ya se han producido un boom de reservas para Semana Santa y, sobre todo, para verano 2021, como consecuencia de la campaña pro-vacuna.

El movimiento contrario a las medidas anti-corona, el llamado “Querdenker“, mantiene las protestas en la calle, si bien cada vez con más obstáculos. En algunas regiones están bajo observación para ser potencialmente anti-constitucional y este fin de semana se ha prohibido una manifestación multitudinaria en la ciudad de Dresde. Se calcula que un 13% de la población se acerca a este movimiento, especialmente votantes del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD).

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