Política 22/01/2021

El análisis de Antoni Bassas: 'Deben de ser inmunes a la pandemia'

Cuidémonos nosotros, porque algunos de los que tendrían que hacerlo se ve que son inmunes a la pandemia

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La fecha de las elecciones está en manos del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.

De momento, el tribunal mantiene la fecha del 14 de febrero y, como se ha dado 18 días para anunciar la decisión definitiva, nos podemos encontrar con que cuando lo decida la campaña electoral ya esté en marcha. O sea, los partidos se pueden encontrar con que empiezan la campaña y que al cabo de pocos días la tienen que suspender, y que toda la gente que tenía que votar por correo ya haya votado. De hecho, desde el extranjero se podía empezar a votar el martes y el voto por correo se iniciará el próximo lunes. Y si al final no se vota, los votos emitidos por correo se tendrían que destruir por orden de la Junta Electoral Central, como se hizo en el caso del aplazamiento del País Vasco y Galicia.

Insisto: las elecciones son el domingo 14 pero pueden quedar suspendidas el lunes de esa misma semana, el lunes 8. ¿Es serio, esto? No, es una vergüenza, y una irresponsabilidad. Y aquí es donde miramos hacia el ministro de Sanidad, Salvador Illa, que dimitirá la semana que viene, para venir a hacer campaña, aunque después las elecciones se retrasaran hasta mayo.

Hoy las UCI de media España ya están más colapsadas que en la primera oleada, y dentro de dos semanas los hospitales catalanes pueden encontrarse sin lugar por casos de covid-19. ¿Si ahora las comunidades autónomas no pueden avanzar la hora del toque de queda es porque Pedro Sánchez y Salvador Illa no quieren que Catalunya lo avance a las ocho porque entonces no habría elecciones? Si el ministro Illa sigue haciendo tantos equilibrios entre su condición de ministro de Sanidad y la de candidato del PSC, al final se caerá del alambre.

En estas condiciones, con la pandemia avanzando y la economía retrocediendo, ¿quién puede estar por la campaña electoral? ¿Y quién puede estar para ir a votar? ¿Y la gracia que te hará que te toque ser miembro de una mesa electoral? ¿Y que puedas ser castigado por no ir, en condiciones de pandemia? Todo ello es de una falta de sentido común que da vergüenza.

Den por hechos nuestros reconocimientos habituales, y cuidémonos nosotros, porque algunos de los que tendrían que hacerlo se ve que son inmunes a la pandemia.

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