Política 20/01/2021

El Govern avisa de que batallará "hasta el final" para evitar que las elecciones sean el 14-F

La oposición critica que el decreto que hizo el Govern estaba mal hecho

Quim Bertomeu
3 min
El vicepresident del Govern, Pere Aragonès, aquest dimecres.

BarcelonaEl lío político que se ha generado con la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) de mantener la fecha de las elecciones el 14 de febrero –y paralizar provisionalmente el aplazamiento– se ha trasladado este miércoles al Parlament. Lo ha hecho de la mano del propio Govern, que ha decidido llevar el tema a la diputación permanente. El vicepresidente, Pere Aragonès, ha avisado de que el ejecutivo catalán no da la batalla por perdida y terminará hoy mismo las alegaciones que presentará ante el TSJC para intentar recuperar el aplazamiento y que se vote finalmente el 30 de mayo. "Batallaremos hasta el final para defender el 30-M", ha proclamado. Toda la oposición menos la CUP ha criticado al Govern por su "incompetencia", puesto que considera que el problema es que el decreto que hizo para desconvocar la jornada electoral estaba mal hecho.

Aragonès ha pedido la palabra para intervenir y explicarse, a pesar de que inicialmente no estaba previsto (la mesa lo había aceptado pocas horas antes). Su discurso ha empezado cargando contra el TSJC: "Preocupación, perplejidad e indignación" por la decisión de mantener los comicios el 14-F. El argumento del Govern es que no se tendría que votar por un motivo sanitario y por un motivo democrático. El sanitario, porque ve poco recomendable citar a más de cinco millones de personas a las urnas en un contexto de tercera oleada. El político, porque está convencido de que "existe el riesgo de un aumento muy grande de la abstención" por el hecho de que la gente, con la pandemia desatada, optará por ir menos a votar. En definitiva, para Aragonès es de "sentido común" cambiar la fecha electoral y ha hablado de la decisión del TSJC como una "judicialización " más de decisiones que emanan del Parlament o del Govern. Es decir, un dardo más de los jueces hacia la política, como pasa con episodios vinculados al Procés.

La oposición ha hecho un relato completamente diferente. Es verdad que la mayoría de partidos siguen siendo partidarios del aplazamiento electoral por motivos sanitarios, pero consideran que el problema es que el Govern hizo un decreto para desconvocar las elecciones muy mejorable. No compran, ni de largo, que la culpa sea del TSJC. El líder de Cs, Carlos Carrizosa, ha asegurado que él lo vio venir ya el viernes, cuando se decidieron aplazar los comicios: "Cogí el decreto y pensé: «Aquí tendremos problemas»". La portavoz de los socialistas, Eva Granados, ha seguido en la misma línea considerando que el decreto es más propio de un gobierno que quiere un "pucherazo" que de uno que busca "la seguridad jurídica". "Está claro que Catalunya necesita un aplazamiento electoral, pero el Govern no ha sabido aplazar las elecciones", ha asegurado la líder de los comunes, Jéssica Albiach. Para Alejandro Fernández, todo se resume en dos palabras: "Incompetencia y chulería".

La CUP pide calma

La CUP no se ha alineado con ninguno de los dos bandos que se han creado en el hemiciclo y ha pedido calma. El diputado Vidal Aragonés, abogado de profesión, ha argumentado que lo que se ha limitado a hacer el TSJC es "una medida cautelar de manual". Es decir, que el aplazamiento todavía es posible y que ahora mismo no se puede dar nada por hecho. Incluso se ha atrevido a hacer un pronóstico que es que el tribunal no dirá "ni blanco ni negro" y que podría dictar una fecha alternativa. "Vaya preparando dos decretos más", le ha recomendado al vicepresidente del Govern, que esta mañana consideraba la misma tesis.

ERC y JxCat han defendido el relato del vicepresidente, es decir, que todo ello vuelve a ser un intento de los jueces para interferir en la política catalana, esta vez, para favorecer al PSC. "El régimen ha cambiado de candidato y si antes era Arrimadas ahora es Illa", ha dicho Sabrià. A pesar de coincidir en este punto, JxCat ha lanzado un dardo a su socio de Govern por los pactos en el Congreso que en el último año ha hecho con el PSOE. "No se puede venir aquí a atacar al PSC y dar los votos gratis al PSOE en el Congreso de los Diputados", ha expuesto Albert Batet.

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