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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Mònica Planas Callol]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/monica-planas-callol/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Mònica Planas Callol]]></description>
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      <title><![CDATA[La metáfora final de Stephen Colbert]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/metafora-final-stephen-colbert_129_5745851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/94ff5205-dc7e-4e10-9702-0acac975d2da_16-9-aspect-ratio_default_0_x253y104.png" /></p><p>El jueves por la noche, <em>The late show</em> de la CBS bajó el telón. Stephen Colbert ya está de vacaciones, y se considera cerrada una etapa histórica del <em>late night</em> televisivo.El presentador comenzó explicando que querían hacer una emisión normal, sin solemnidades ni autocomplacencia. Apelaba a uno de los propósitos fundacionales: considerar el programa una <em>joy machine</em>, una máquina de la alegría basada en lo que ellos han llamado una "relación emocional recíproca", defendiendo un vínculo con la audiencia que retroalimentaba el show. El resultado, por tanto, fue más emotivo y simbólico que combativo. A pesar de las pruebas evidentes de que las presiones políticas se han cargado el programa, Colbert evitó los comentarios cáusticos contra Donald Trump. Y se echaron en falta. Después de toda la capacidad de análisis que ha demostrado el programa, del sustrato ideológico que ha sabido gestionar con tanta inteligencia, el final quedó empapado de un espíritu insustancial y blando. Se quería potenciar el tono amistoso y festivo sin amargura. Pero el último programa no hizo justicia a su capacidad de influencia y, sobre todo, al espíritu crítico y reivindicativo. Se esperaba más mordacidad y menos tontería.Paul McCartney fue el entrevistado principal. La elección tenía también un significado alegórico: los Beatles debutaron en <em>The Ed Sullivan show</em> hace 62 años. El programa, sin embargo, estuvo repleto de apariciones fugaces de buenos amigos de Colbert: Brian Cranston, Paul Rudd, Ryan Reynolds, Elijah Wood... Y, por supuesto, sus colegas de profesión: Fallon, Kimmel, Meyers y Oliver. Y un Jon Stewart que se encargaba de darle la estocada final. Todo ello demuestra que el universo televisivo nocturno es eminentemente masculino, y que entre ellos se lo hacen todo y se ríen las gracias.Colbert cantó <em>Hello, goodbye</em> con McCartney: "<em>You say «goodbye», I say «hello» / You say «stop» but I say «go»"</em> son versos que hacen referencia a esta lucha de contrarios, pero también a este inicio de una nueva etapa. La letra permite múltiples lecturas interpretativas.Colbert optó por un final simbólico. Un enorme agujero luminoso que llevaba a una dimensión paralela amenazaba al presentador. El astrofísico Neil deGrasse explicaba al protagonista que la cancelación de su programa provocaba una especie de anomalía cósmica. Cuando McCartney desconectaba el tablero eléctrico, aquel vacío energético succionaba a Colbert y al edificio entero. Una metáfora indiscutible. El <em>late show</em> acababa reducido a una pequeña bola de nieve en medio de la calle, olisqueada por un perro, como si el universo televisivo colapsara y quedara reducido a un objeto <em>kitsch</em> poco útil. Un simple souvenir de Nueva York. Solo un recuerdo. Como si la cancelación del programa fuera también el cierre de una cultura mediática, el final de etapa de una determinada televisión generalista que está desapareciendo y está quedando reducida a una entrañable reliquia del pasado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/metafora-final-stephen-colbert_129_5745851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 18:41:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Stephen Colbert y Paul McCartney, en una imagen promocional del último episodio de 'The Late Show'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Marcos Llorente ya se puede asar al sol]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/marcos-llorente-asar-sol_129_5744668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8ae5f3b7-bc6b-4b44-a2eb-3b261a54fa07_16-9-aspect-ratio_default_0_x702y171.png" /></p><p>El martes por la noche, Pablo Motos entrevistó al futbolista Marcos Llorente, que está promocionando su libro sobre salud. Se trata de una publicación de estética zen, como si fuera una edición selecta de un artista famoso. Llorente, más allá de ser un eficaz soldado de Simeone en el Atlético de Madrid, se ha hecho célebre por sus teorías extravagantes sobre el funcionamiento del cuerpo humano y el bienestar. Promociona unas gafas de cristales amarillos y rojos por unas historias sobre la melatonina que la comunidad científica ha rechazado. El jugador regaló unas gafas al presentador y a las hormigas de peluche para difundir su uso. Motos picó al futbolista para que repitiera sus teorías sobre la exposición solar a pesar de saber que han provocado la indignación de oncólogos y dermatólogos. Llorente desaconsejaba el uso de los protectores solares porque aseguraba que el sol no hace daño a la piel. Afirmó que no estaba demostrado que la exposición solar a lo largo de los años pudiera provocar cáncer. El argumento fue delirante: “<em>¿Y cómo miden esto?</em>”, preguntó. E insistió en que era imposible saber si un cáncer de piel era fruto del sol o de cualquier otro hábito poco recomendable. Obviamente, Pablo Motos no supo rebatirle, porque no tiene los conocimientos para hacerlo y ni siquiera se había preparado. Por tanto, en horario de máxima audiencia y público familiar, un programa líder volvió a dar espacio y voz a un negacionista con tesis esotéricas vendiéndolas como consejos saludables.Llorente es percibido, por buena parte de los espectadores, como una figura aspiracional y de autoridad. Es penoso, pero es así. Personajes de éxito y gran poder adquisitivo que se consideran referentes o ejemplos a seguir. La televisión a menudo juega a la farsa equidistante del “todas las opiniones son respetables”, pero hay algunas que no lo son porque atentan contra la salud pública. En cuestiones científicas no todas las opiniones son respetables. El planteamiento del “no se puede demostrar” o el “¿cómo lo saben?” en un contexto sin ningún experto es una trampa. Al farsante le sirve para aparentar un escepticismo racional, una especie de pensamiento crítico, cuando en realidad aprovecha la ausencia de una autoridad para sembrar la duda sin tener que aportar ninguna prueba. Utiliza la duda para desacreditar la evidencia médica cuando no hay nadie delante que lo pueda explicar desde la ciencia. En cambio, nadie le pide a Llorente que sea él quien demuestre sus teorías. Le basta con defenderlas desde la fatuidad, dando consejos de bienestar para ricos con vidas ociosas: “Tienes que exponerte al sol progresivamente desde el alba”, dice el espabilado.Los medios audiovisuales premian la disidencia porque genera viralidad, polémica y el llamado <em>engagement</em>. Por eso, esta manía preocupante de dar espacio a los negacionistas. A Motos, la exposición solar y las cremas le importan un bledo. Él quiere que al día siguiente el mundo digital destaque la barrabasada, sin tener en cuenta que es de una gran irresponsabilidad social. En todo caso, en privado, Llorente y todos los que le hacen la pelota pueden asarse al sol tanto como quieran. Adelante con sus convicciones.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 17:39:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El jugador del Atlético de Madrid Marcos Llorente en 'El hormiguero'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Sopa de drama]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/sopa-drama_129_5743606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ab6aad66-98d8-49f1-ae15-0c564c0a9a6d_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>El martes, el <em>Sense ficció</em> nos descubría las interioridades de Sopa de Cabra, uno de los grupos esenciales y de más éxito del rock catalán. <em>Sopa de Cabra, tornar enrere</em> jugaba con el título de una de sus canciones para hacer esta revisión del pasado. La estructura circular de la historia era un acierto. La cámara, situada en lo alto del escenario en el momento final de un concierto, seguirá a los músicos hasta el vestuario, donde presenciaremos un conflicto. Josep Thió hace marchar a todos para regañar a los compañeros en privado. Un arranque que nos anticipa una historia insólita y desconocida para muchos de sus seguidores. El documental entrevista a cada uno de los integrantes del grupo por separado. Un primer plano frontal sobre un fondo neutro que transmite casi la sensación de un interrogatorio en el que la edición escruta las coincidencias de sus respuestas. “Sopa de Cabra no ha sido nunca un grupo de amigos”. Todos coinciden con esta idea, y el espectador tendrá la oportunidad de comprobarlo. Muchos documentales que se adentran en la vida de las grandes bandas del rock o del pop, o de leyendas de la música, tienen una cierta épica, a pesar de que pueda haber episodios de excesos y miserias. Esta producción, en cambio, rompe con los códigos habituales: recupera imágenes de archivo de conciertos y entrevistas, y explica la evolución, las crisis y las contradicciones. También sabe activar la nostalgia de los seguidores del grupo, y contribuye a reordenar recuerdos vinculados a las canciones y a los conciertos. Pero no hay épica. Y justamente eso es lo que lo hace singular y memorable. <em>Sopa de cabra, tornar enrere</em> desprende una tristeza serena, un dolor latente que los protagonistas tienen asumido y al cual ya parecen estar acostumbrados. Quintana y compañía, estrellas del rock catalán, se presentan ante la cámara como unos antihéroes y exponen un relato íntimo que transmite desgaste. Hay un desencanto ante su propia historia. El documental tiene la virtud de la sinceridad. Los integrantes de Sopa hablan con la honestidad que da la distancia de los hechos. No les hace falta la impostura, porque ahora ya no tienen nada que perder. Hacen referencia a “la verdad que hemos construido juntos”. Parecen víctimas de la tiranía de su propio éxito, obligados a mantener el vínculo para ganarse la vida, porque lo que compartían funcionaba y gustaba. La estrategia del documental de reunir al grupo en una comida y observar las dinámicas de relación es magnífica, porque se hacen evidentes las incomodidades y las tensiones. La preparación de una receta de cocina deviene una metáfora de los delicados equilibrios para convivir. El documental trabaja muy bien esta sensación de extrañeza, de un malestar constante, un drama que va subiendo de tono y que cuesta de entender. Y el giro final que lo explica es liberador incluso para el espectador. Comprendemos aquel conflicto incómodo que ha abierto la historia. Se cierra el círculo. Y sirve de consuelo. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/sopa-drama_129_5743606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 18:20:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El grupo Sopa de Cabra en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[El caso Andic y la imagen del día]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/caso-andic-imagen-dia_129_5742369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4a1b2867-846e-491a-b18e-0ff4e79d5e3e_16-9-aspect-ratio_default_0_x326y167.jpg" /></p><p>La detención de Jonathan Andic, acusado de la muerte de su padre, captó el martes por la mañana la atención de las televisiones, sobre todo a partir del momento en que llegaba a los juzgados de Martorell. Con permiso, claro, de la noticia por la imputación de Zapatero: los medios españoles iban llenos haciendo monográficos muy exhaustivos en directo, sin mucho tiempo para informar de nada más. Sara Loscos, en <em>Tot es mou</em>, hablaba de “la imagen del día y más allá”. Sin duda, lo era. La utilizaron todos los informativos, especificando que el detenido estaba esposado y, en algunos casos, repitiendo la escena en varias ocasiones. En <em>Informativos Telecinco</em> reprodujeron hasta seis veces el recorrido del acusado acompañado por los mossos entrando y saliendo de los juzgados. Especificaban que Andic estaba “<em>cabizbajo y esposado</em>”, para enfatizar la imagen. La instantánea también servía para ilustrar la noticia en las pantallas de los platós y referenciar la noticia. El estatus social del detenido en este contexto era el elemento morboso. Había titulares que servían para añadir sensacionalismo y drama al caso. En <em>Mañaneros</em> de La 1 se preguntaban en un rótulo en pantalla: “<em>¿Mató a su padre por la fortuna de Mango?</em>”, y en <em>Informativos Telecinco</em> lo anunciaban como “<em>La herencia envenenada</em>”, para profundizar en los detalles de la historia.La mayoría de los programas hicieron una mirada retrospectiva al caso para hacer memoria a los espectadores. Algunos informativos incluso volvieron a la zona de Montserrat cercana al lugar de los hechos. Entrevistaban a abogados, criminólogos y expertos en sucesos para recuperar los detalles más sórdidos y algunas teorías que se habían expuesto en el último año. En el <em>Tot es mou</em>, la tertulia servía de estrategia para especular.En La 1, la periodista Neus Sala recordaba que el lugar de la caída no se consideraba especialmente peligroso y para ejemplificarlo aclaraba que era un camino por donde transitaban “niños de seis años” sin ningún riesgo. La descripción contrastaba con una imagen del barranco que parecía poco adecuada para pasar con criaturas. Ahora bien, cada informativo mostraba un punto diferente de la vereda de Montserrat, lo que demostraba que nadie sabía a ciencia cierta el punto exacto.En las noticias había otro hecho diferencial que llamaba la atención. En <em>Antena 3 Noticias</em> pixelaban el rostro de los mossos d'esquadra que acompañaban a Andic para proteger su identidad. En <em>La Sexta Noticias</em>, en cambio, a quien pixelaban era al detenido y dejaban a la vista la cara de los policías. En el resto de informativos no borraban la imagen de nadie. No hay un criterio único ni un planteamiento claro en la decisión.Mientras tanto, en X, Carles Porta respondía a las demandas de los espectadores: “Claro que intentaremos hacer el caso Andic, pero ahora no es el momento. Permítanme recordar que un detenido no es culpable aunque lo envíen a prisión. Hace falta un juicio y una sentencia. Debemos esperar y ver cómo evoluciona todo junto”. La prueba de la necesidad de espectacularizar la historia y la impaciencia de la audiencia por descubrir los detalles. Una voracidad que parece hacernos cada vez más insensibles a la tragedia.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/caso-andic-imagen-dia_129_5742369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 19:48:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La detención de Jonathan Andic, en 'Antena 3 Noticias'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[El criterio 'bangaranga' del 'Telenotícies']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/criterio-bangaranga-telenoticies_129_5741094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/57bec67d-e348-4794-9e50-6f95d2ce0738_16-9-aspect-ratio_default_0_x778y383.png" /></p><p>El domingo, el <em>Telenoticias mediodía</em> abrió, lógicamente, con las elecciones andaluzas. Gracias a una filigrana artificial con la retórica, se enlazó con una pieza sobre el viaje turbio de Isabel Díaz Ayuso a México, del cual ya hacía seis días que había vuelto. Pero lo más sorprendente es que la tercera noticia del <em>TN</em> (y el segundo titular de arranque) era la victoria de Bulgaria en el Festival de Eurovisión.Después de explicarnos que había ganado la canción <em>Bangaranga</em>, se enfocaba como un conflicto internacional para explicar la influencia del tele-voto para catapultar a Israel al segundo lugar. El reportaje incluía una encuesta a eurofans israelíes. La pieza se esforzaba por darle una relevancia geopolítica injustificada. Se intuía que en el <em>Telenoticias</em> habían previsto una victoria de Israel que no se consumó. El problema no es que Eurovisión exista dentro del <em>TN</em>, sino la jerarquía y el tratamiento que recibió. Eurovisión pasó por delante de la guerra de Ucrania, con el mayor ataque de Kiev a Moscú. También por delante del brote de Ébola y de la muerte a tiros de un hombre en el barrio del Port de la Marina. Como colofón, nos anunciaban el regreso a prisión de un tal Dino Marcelo, y, con la excusa de que tenían las imágenes de un atraco suyo en un supermercado, nos añadían declaraciones de la abogada para justificar la conducta de su cliente.El reportaje que venía a continuación causaba perplejidad. Era sobre los catecúmenos en Cataluña. Nos explicaron quiénes eran y el crecimiento de esta comunidad, que ha pasado de 161 bautizos de adultos en 2022 a 327 en 2026. La información nos llevaba hasta la iglesia de Sant Pere de Reus, donde cuatro personas participaban en un bautizo comunitario. Uno nos explicaba cómo la catequesis le había permitido completar una mitad de sí mismo y una mujer nos hablaba de la fuerza interior que notó para vivir la Iglesia. A la pieza le faltaba distancia informativa: qué razones explican este supuesto auge en Cataluña. Hay que hacerlo porque la televisión pública debe tener claro el criterio sobre cómo gestiona las creencias religiosas. En el <em>Telenotícies</em> determinados discursos no pueden quedar disfrazados de simple vivencia humana. Pero lo más sorprendente es que el reportaje de los catecúmenos se priorizó al resumen del caso Pujol, al viaje institucional de Salvador Illa a California y a la negociación de los presupuestos. Inaudito. Eurovisión, la prisión para Dino Marcelo y los 327 catecúmenos de 2026 por delante de la política catalana. Los informativos cada vez se están contaminando más de la experiencia digital y el consumo emocional. Ayuso es el Trump estatal, la figura omnipresente que funciona como elemento de crispación en cualquier informativo. Eurovisión tiene imágenes muy exuberantes y un trasfondo político inevitable, pero no hay que convertirlo en un conflicto internacional de primer orden, perdiendo de vista la chorrada musical.<em>Bangaranga</em>, el título de la canción ganadora en Eurovisión, en lenguaje criollo significa <em>caos</em> o <em>desorden</em>. Una palabra muy ajustada para definir la escala de prioridades del <em>Telenotícies</em>. Un criterio <em>bangaranga</em> que refleja la crisis periodística de nuestros días.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 16:03:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La victoria de Bulgaria en Eurovisión, en el 'Telenotícies migdia'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Un buen veredicto para 'El juicio']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/buen-veredicto-juicio_129_5739628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/65b9bf8c-c4c5-454d-bdbf-8c23e3bfe3bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los juicios son una de las estructuras dramáticas más eficaces que existen. Por eso muchos juicios reales han devenido grandes espectáculos mediáticos. Hay conflicto entre dos partes, reforzado por la narrativa de los testimonios y las pruebas. Hay tensión, suspenso y un veredicto final que resuelve el drama. Por eso, históricamente, las representaciones de un juicio se han convertido en formatos televisivos de éxito muy útiles para convertir conflictos sociales en entretenimiento y espectáculo. Dos ejemplos históricos son el <em>Vostè jutja</em>, de Puyal, en TV3, y el <em>Tribunal popular</em>, de La 1, con Javier Nart y Ricard Fernández Deu. Ahora La 2 ha incorporado a la tradición <em>El juicio</em>, de La 1, con Javier Nart y Ricard Fernández Deu. Ahora La 2 ha incorporado a la tradición <em>con la venia de su señoría</em>”. Una comedia que chirría un poco por el exceso en la falsificación de roles. Incluso se reproducen las inercias más serviles de la justicia más casposa. “<em>¡Que llamen al señor Antó, por favor!</em>”, exclama el juez. Y la supuesta funcionaria, con uniforme caducado, abre la puerta. Una muy buena selección de ciudadanos anónimos se convierten en jurado popular y hacen una deliberación final antes de que “el juez” Fernández Deu pronuncie el veredicto. Es un programa ambicioso y trabajado como pocos en la parrilla actual. Los testimonios que suben al estrado, solicitados por las dos partes, son excelentes. Son expertos en la materia que responden con claridad porque el formato obliga a unas entrevistas breves y que han de ir al meollo. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/buen-veredicto-juicio_129_5739628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 19:19:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Programa 'El juicio' de La 2.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El despropósito de 'Sidosa']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/desproposito-sidosa_129_5738671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/86a2a772-c38f-4679-9640-abbe8857d52b_16-9-aspect-ratio_default_0_x384y178.jpg" /></p><p>El nuevo documental de Jordi Évole y Eduardo Casanova para divulgar el VIH provoca una gran perplejidad. De entrada, por el título: <em>Sidosa</em>. El actor, que tiene el virus en situación indetectable por el tratamiento médico, dice a Évole: “<em>Yo tengo sida. Bueno, no tengo sida. Yo digo «sida» como reivindicación, porque me gusta la palabra. El VIH y el sida son dos enfermedades distintas. Pero, al igual que los homosexuales nos apropiamos de la palabra «maricón», yo quiero apropiarme de «sidosa». Me encantaría</em>”. Las reapropiaciones de palabras, sobre todo de los insultos, necesitan décadas de circulación cultural compartida. No son una decisión individual. Porque entonces se cae en la banalización y en la tentación de convertir un estigma histórico y sanitario muy grave en una operación estética. La feminización del término también desvía el foco. En España y en Europa Occidental, la epidemia afecta mayoritariamente a los hombres, con ratios que superan el 80% de los casos. Todo el mundo es susceptible de infectarse, hombres y mujeres, pero ponerle género femenino es una transgresión teatral que no tiene nada que ver con la realidad epidemiológica o con la pedagogía del VIH. Se entiende que el título busca la disidencia <em>queer</em>, pero esto también es una forma de volver a vincular específicamente al colectivo con la enfermedad, y esto reactiva imaginarios que durante décadas contribuyeron a la estigmatización.El resultado del documental es un despropósito. El papel de Eduardo Casanova diluye y entorpece la finalidad divulgativa por culpa de un egocentrismo y una inmadurez que convierten el relato en un bucle narrativo a veces insoportable. La retórica del actor confunde y hasta hace involucionar el discurso. Él mismo, en diversas ocasiones, ante el pánico a explicar a su entorno que tiene VIH en situación indetectable, especula con el momento de decirlo, y repite “<em>¡Tengo sida!</em>” En el contexto de un festival de cine propone a Évole: “<em>Y si me subo y digo: «¡Mira, tengo VIH! ¡Que tengo sida!»</em>”, haciendo sinónimas las dos condiciones. En el documental se dicen frases como “<em>Nos hemos quedado en los ochenta</em>” y “<em>La cosa no ha cambiado tanto</em>”. Unas afirmaciones injustas con la realidad, científica y humana.Una activista aconseja a Casanova que mantenga siempre la dignidad a la hora de comunicarlo, hablando desde la serenidad y la firmeza. El protagonista contradice el planteamiento. Es legítimo que el actor exprese miedo, angustia o vulnerabilidad. Pero el imaginario que proyecta al espectador es demasiado a menudo melodramático, de una emocionalidad hiperbólica centrada en la herida identitaria y una espiral de sufrimiento. Después de comunicarlo a su peluquero, le pregunta: “<em>¿Ahora te da miedo cortarme el pelo?</em>” Esto es ir atrás y reiterar prejuicios. Este drama encasilla el VIH en un dolor inexorable que va en contra de los avances médicos que han transformado la vida de las personas seropositivas. El documental queda muy corto en referentes positivos, normalización y pedagogía de prevención, que es lo que hace falta. Sidosa se organiza desde una autopercepción devastada que refuerza el estigma que se quiere combatir. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/desproposito-sidosa_129_5738671.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 18:35:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eduardo Casanova y Jordi Évole.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuándo es tu medio cumpleaños?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/medio-cumpleanos_129_5737953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b7dd5d08-46b3-402b-9b92-4043f38a4d16_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En la obra <em>A través del espejo </em>de Lewis Carroll, la segunda parte de <em>Alicia en el país de las maravillas</em>, el personaje de Humpty Dumpty le pregunta a Alicia cuántos días tiene el año. Ella responde que 365. Después le pregunta cuántos cumpleaños tiene una persona. Y la protagonista dice que uno. Y Humpty Dumpty concluye triunfalmente que eso permite tener 364 días al año para celebrar los <em>unbirthdays</em>, los no-cumpleaños. Desde una óptica satírica y literaria, la propuesta podría parecer atractiva. Pero es de una lógica absurda porque la gracia radica en celebrar la excepción y no la norma. Años más tarde, a partir de la versión de Disney de <em>Alicia en el país de las maravillas</em>, el personaje del Sombrerero Loco cantaba <em>A very merry unbirthday to you</em> durante la fiesta del té. Era una manera de volvernos a decir que cualquier ocasión es buena para hacer una celebración sin dar mucha importancia al motivo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/medio-cumpleanos_129_5737953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 09:37:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Stephen Colbert se va despidiendo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/stephen-colbert-despidiendo_129_5737510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e21158ec-a14b-483b-8adb-dc389bba7f7e_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>La semana que viene la CBS cerrará <em>The late show with Stephen Colbert</em>. Despide a su estrella principal y pone punto final a la franquicia histórica del <em>late night</em> que se inauguró en 1993 con David Letterman. La cadena lo ha atribuido a las pérdidas económicas del programa y a la crisis de este género, que va decreciendo en espectadores e ingresos publicitarios. Pero detrás hay razones más poderosas: las presiones de Donald Trump en un contexto político muy hostil. Stephen Colbert ha sido, durante los últimos años, una de las voces televisivas más duras contra el presidente. Y la cronología de los hechos delata que Paramount (la empresa matriz) ha buscado el favor de la administración en beneficio de sus intereses empresariales, a cambio de entregarle la cabeza de Colbert. Las últimas semanas, el presentador se está despidiendo de la audiencia invitando a personas influyentes para subrayar el final de etapa. Este lunes organizó un encuentro histórico. Reunió a los cuatro colegas del resto de <em>late nights </em>que habitualmente son competencia. Jimmy Kimmel (ABC), Jimmy Fallon (NBC), Seth Meyers (NBC) y John Oliver (HBO) visitaron el programa de Colbert para homenajear a su compañero antes de que baje la persiana. Se autodenominan los Strike Force Five. Es el nombre del pódcast que hicieron juntos durante la huelga de guionistas para recaudar dinero para pagar a sus equipos. No fue John Stewart, a quien consideraron el “<em>designated survivor</em>”. El concepto tiene que ver con las reuniones de gobierno, donde siempre hay un miembro que se queda fuera del despacho porque, en caso de una catástrofe en la que mueran todos, siempre quede una autoridad para gestionar la nación. “Alguien de nosotros tiene que sobrevivir para que el presidente se pueda enfadar”, ironizaron, conscientes de que las noches televisivas se han convertido en un adversario hostil para Trump. Colbert reflexionó con ellos sobre la posible crisis del <em>late night</em>, que lógicamente negaron, a pesar de que las cifras también lo insinúan. “¿Alguna vez habéis pensado que haríais un trabajo que el presidente de los Estados Unidos no podría soportar?”, les preguntó. Las respuestas delataron una cierta celebración de esta circunstancia. El anfitrión les sugirió que, ahora que estará libre, se ofrecía a ir de invitado a sus respectivos programas o a sustituirlos en caso de que quieran coger vacaciones.La semana pasada Colbert ya entrevistó a Barack Obama, y el humorista bromeó con la necesidad de encontrar un nuevo trabajo. Ambos jugaron con las especulaciones que dicen que Colbert podría presentarse como candidato a las próximas elecciones a la Casa Blanca. Obama le insinuó que “el listón ha bajado”, refiriéndose a las exigencias para conseguir el cargo. Una clara alusión a Trump. De momento solo son rumores, pero todo ello nos recuerda cómo se ha diluido la línea entre el mundo de la política y el entretenimiento. Que las figuras mediáticas pueden llegar a la presidencia hace tiempo que lo sabemos. Pero los <em>late nights</em> también han acabado teniendo una influencia determinante en la política y en la creación de opinión.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/stephen-colbert-despidiendo_129_5737510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 18:13:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De izquierda a derecha: Jimmy Fallon, Seth Meyers, John Oliver, Stephen Colbert y Jimmy Kimmel]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La comedia romántica de Rufián y Giró]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/comedia-romantica-rufian-giro_129_5736252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d4b238aa-0409-4cec-965f-bee584dff980_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>El martes por la noche, en el <em>Cara al show</em> de La Sexta, Marc Giró entrevistó a Gabriel Rufián. La diferencia de ritmos comunicativos entre ambos provocaba una cierta expectativa. Había que ver cómo encajaba la metralleta Giró contra la parsimonia discursiva del político. Pero enseguida consiguieron una armonía aparentemente espontánea. El presentador bajó revoluciones y Rufián las incrementó. Para variar, los comentarios picantes sirvieron para fomentar el vínculo. El programa recuperó una antigua entrevista en <em>El intermedio</em> donde el diputado de ERC confesaba haber tenido un sueño erótico con Marc Giró. La anécdota sirvió de excusa perfecta para jugar a construir una tensión sexual entre ambos. Hace semanas, Rufián afirmó que prefería llenar <em>tiktoks</em> que bibliotecas. Era una manera de admitir que la política ya no circula desde la intelectualidad sino desde la emocionalidad y el espectáculo. Y, coherente con su tesis, lo dio todo. Explicó que mea sentado y que un fan le hizo una foto en el váter. Confesó que era admirador de David Bisbal y de Marta Sánchez. Reconoció que no duerme nunca en el AVE porque tiene miedo a que le hagan fotos y convertirse en un meme. Explicó que lleva calzoncillos rojos porque le dan suerte y que duerme desnudo. Es experto en cocinar tortillas de patatas en concursos y es metódico en su rutina facial. Por las noches se pone una mascarilla y de día un poco de maquillaje para tener mejor cara. A la hora de flirtear con Giró, le hizo saber que no había tenido nunca ninguna relación homosexual. Aun así, Rufián estimuló la fantasía de la comedia romántica entre ambos. Incluso apareció una violinista para crear una atmósfera más sensual y se despidieron con un beso en los morros, con más ímpetu por parte del político que del presentador. Fue una entrevista eroticofestiva propia de un <em>late night</em>. En este contexto, el político abandona su rol de representante institucional para convertirse en personaje. Rufián tiene la mano rota ahí. Es un espectáculo para potenciar el carisma, exhibiéndose como simpático y cercano en un punto muy determinante de su trayectoria. Es legítimo preguntarse si sería posible hacer la misma entrevista con un político de derechas –o de extrema derecha– y si el público la percibiría de la misma manera. ¿En qué momentos humanizamos a los líderes políticos y en cuáles los blanqueamos? La simpatía, el divertimiento y la anécdota subidita de tono desactivan la mirada crítica del espectador. Rufián tampoco fue inocente. Intentó desactivar su etiqueta de hombre heterobásico para deconstruir su masculinidad y convertirla en contemporánea y sensible. Todo se aprovecha cuando se está reclutando adeptos. En un momento en que la televisión cada vez se piensa más para promocionarse a través de clips virales, el programa fue una fábrica de momentos para llenar <em>tiktoks</em>. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/comedia-romantica-rufian-giro_129_5736252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 17:53:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Instante del Late Show de Marc Giró]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ayuso y la televisión más vulgar]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/ayuso-television-vulgar_129_5735270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/74bb7904-5706-4e95-b0cb-d78e509d971d_16-9-aspect-ratio_default_0_x308y52.jpg" /></p><p>Los últimos días, Isabel Díaz Ayuso ha estado de viaje oficial a México. La distancia le ha impedido meterse en la actualidad más candente de la semana y la finalidad de su visita transoceánica se ha puesto en duda. Por este motivo, nada más poner los pies en España ha necesitado un altavoz de urgencia para intervenir, aunque fuera en diferido, en todas las polémicas.Martes al mediodía, Nacho Abad la acogió en <em>En boca de todos</em>, uno de los programas más amarillos y ultras de la televisión. Un espacio con un registro poco adecuado para hacer entrevistas presidenciales. Abad, con actitud servil, preparó un guion donde Ayuso pudiera practicar sus dos deportes preferidos: el victimismo y colgarse medallas. Nada más empezar, Abad le hizo un recopilatorio de los insultos que sus adversarios políticos le habían dedicado en los últimos días: “<em>Le voy a decir lo que han dicho de usted: la han llamado trasnochada, ridícula, esperpéntica, provocadora, mentirosa contumaz y víctima recalcitrante</em>”. Mientras tanto, ella bajaba la mirada afligida, lamentando la agresividad de la política. Ayuso respondió todas las preguntas con un tono apocado y una actitud infantilizada, como si repitiera una lección aprendida de memoria para exhibir sus virtudes. Nacho Abad le iba sirviendo los temas en bandeja para que ella los rematara con claridad: “<em>¿Vamos a regularizar delincuentes?</em>”, “<em>¿Hay dinero para todos?</em>”, “<em>¿Qué es la prioridad nacional?</em>” Unas preguntas que le servían a ella para soltar un mitin político con los grandes <em>hits</em> de la derecha más aferrada, poniendo en el centro la españolidad y los peligros de la inmigración. No es casualidad. Hacer énfasis en los problemas de inseguridad que conlleva la inmigración es una de las obsesiones de Abad en las noticias de sucesos. El presentador también apuntó que estaban investigando a Zapatero por cobrar comisiones ilegales. “<em>¿Zapatero o lavadero?</em>”, rotulaba el programa en la pantalla para dar contexto a la respuesta. También le mostraron las críticas del gobierno español por haber desatendido la crisis del hantavirus, y Ayuso se permitió la libertad de imitar ridículamente al ministro Ángel Víctor Torres por los mensajes que le había enviado. Hizo lo mismo con la ministra Mónica García, que será su adversaria en las próximas elecciones en Madrid. Ante las críticas por su viaje a México y las actividades que había llevado a cabo, Ayuso cargó contra la presidenta Claudia Sheinbaum por haberle boicoteado los actos y por ponerla en peligro durante el viaje. Calificó a México de "narcoestado" y advirtió que, con Pedro Sánchez en el gobierno, “España podía convertirse en México”.El espectáculo televisivo llama la atención desde la perspectiva catalana. En Cataluña, nos hemos acostumbrado a que el presidente de la Generalitat, sea quien sea, intervenga en entrevistas institucionales, formalmente muy cuidadas y preparadas desde la exigencia periodística. Es un servicio al ciudadano. Lo que vimos en Cuatro fue todo lo contrario: un show para que Ayuso se sirviera de él en beneficio propio, como plataforma de propaganda y limpieza de imagen.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/ayuso-television-vulgar_129_5735270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 19:12:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en 'En boca de todos'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La batalla del hantavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/batalla-hantavirus_129_5734168.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c487ca8e-860e-43f6-b69e-b5fe1c04b200_16-9-aspect-ratio_default_0_x1050y202.png" /></p><p>El domingo de madrugada, el Canal 24 Horas mostraba la llegada del crucero <em>MV Hondius</em> al puerto de Granadilla. La postal a partir de las seis de la mañana era más bien de calma: unas vistas nocturnas del puerto iluminado y la imagen del radar para ver cómo el buque avanzaba hacia la costa de Tenerife. Vimos cómo se levantaba el sol con la embarcación en primer término. A pesar de la complejidad del operativo para desembarcar a los pasajeros, la imagen era de calma y control. Seguramente la que da la parrilla televisiva del domingo, poco acostumbrada al ruido.El lunes por la mañana arrancaba el escándalo mediático. En La 1, el programa <em>Mañaneros</em>, indigno de una televisión pública por su sensacionalismo y el sesgo informativo sin escrúpulos, planteaba los titulares en clave de una guerra política. “<em>Gestión hantavirus: ¿quién sale reforzado?</em>”, “<em>Silencio del PP: ¿éxito del operativo?</em>”. La narrativa giraba en torno al choque entre el PSOE y el PP, y las tensiones y desavenencias entre el ministerio de Sanidad y el gobierno de Canarias. En La Sexta, en <em>Al rojo vivo</em>, mantenían esa confrontación con un poco más de sutileza. Destacaban “<em>El PSOE saca pecho</em>” y el titular del presidente de Canarias lamentando que hubieran intentado ridiculizarle con la hipótesis de las ratas nadadoras. En los medios de Atresmedia llamaba la atención cómo habían añadido a las imágenes del operativo unos grafismos, como si se observara el escenario con una mira telescópica, potenciando la idea de control y peligro. Como pasó con la covid, a las escenas con personas equipadas con EPIs, mascarillas y otros protectores sanitarios se añadía música de acción o de terror. Desde la pandemia del coronavirus de hace seis años hay una tendencia a aprovechar el estrés postraumático de los espectadores ante las imágenes terribles de los hospitales. La infectología ha devenido televisivamente fascinante, porque todo lo que implica contagio tiene una puesta en escena muy espectacular desde el punto de vista sanitario.A <em>Espejo público</em> incorporaron a la mesa de invitados al senador y secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano. Muy oportuno para analizar la operativa. Lo más lamentable es que mientras se discutía con los tertulianos tuvieron durante veinte minutos al presidente de Canarias, Fernando Clavijo, plantado al margen de la pantalla esperando que le entrevistaran. De pie y con los brazos cruzados esperaba su turno. Minutos después de que lo despidieran apareció en Telecinco, en <em>El programa de Ana Rosa</em>, para decir lo mismo. Curiosamente, en ambos magazines matinales se notó la consigna del PP. Serrano en Antena 3 y Quintana en Telecinco criticaban la cobertura televisiva. “<em>¡Esto parece un reality!</em>”, “<em>Han montado un plató</em>”, lamentaba el primero, reprobando la presencia de cámaras y periodistas para seguir la operativa. En <em>El programa de Ana Rosa</em> titulaban con sarcasmo “<em>¡Luces! ¡Cámaras! ¡Desembarco!</em>”. Provoca estupor ver cómo los que se supone que deberían hacer periodismo lamentan la cobertura informativa. Y más la que se hace a distancia y casi con binoculares. Como si la alternativa de hacerlo a escondidas y sin cámaras tuviera que ser mejor.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/batalla-hantavirus_129_5734168.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 19:29:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, y el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, en 'Espejo Público'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Flores para los hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/flores-hombres_129_5732810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d84dc679-cfb1-4f56-b491-a77f9291fa51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Un chico joven baja de un vagón de los Ferrocarriles. No va arreglado, pero se le nota la intención de conseguir un buen aspecto. En el brazo izquierdo lleva un ramo de rosas, boca abajo. Lo sujeta con una displicencia teatral, como si las flores fueran accidentales. Es como si le diera cierta vergüenza pasearse con aquel bien de Dios de flores. Está incómodo. Se intuye que las ha de regalar, pero hasta que no las entregue parece que cargue también con una dosis añadida de vulnerabilidad que intenta disimular.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/flores-hombres_129_5732810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 16:04:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La maravillosa fiesta de cumpleaños de Sir David Attenborough]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/maravillosa-fiesta-aniversario-sir-david-attenborough_129_5732308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e91db255-deba-4d2c-b839-0a652c853c14_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>La BBC ha organizado una programación especial para celebrar los cien años de Sir David Attenborough, el naturalista y divulgador más extraordinario de la historia de la televisión. La celebración ha culminado con una gala magnífica en el Royal Albert Hall de Londres, con la presencia del protagonista en el palco de honor, sentado entre su hija y el príncipe Guillermo de Gales en representación de la casa real.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/maravillosa-fiesta-aniversario-sir-david-attenborough_129_5732308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 18:18:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un momento del homenaje a David Attenborough.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quizás ya hemos hablado demasiado]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/hemos-hablado_129_5731589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4684b08c-5169-4391-b5e1-d67530bbad85_16-9-aspect-ratio_default_0_x588y280.png" /></p><p>Ya se han emitido tres programas de <em>No se ha hablado suficiente</em> en La 2 Cat, un nuevo formato que, según los comunicados de prensa del estreno, ofrece “una mirada diferente sobre la actualidad, centrada en aquello que a menudo queda fuera del foco mediático”. Teniendo en cuenta el título del programa y este planteamiento, los temas que han abordado provocan un cierto desconcierto: Sant Jordi, Donald Trump y el Barça-Madrid. Menos mal que la mirada debía ser sobre aquello que queda al margen de los medios. Sería difícil encontrar unos temas sobre los cuales se haya hablado más.Insisten mucho en esa “mirada diferente”: “Un espacio de conversación diferente para acercarnos a la actualidad también de forma diferente”, dicen al inicio. O que “busca las grietas de la actualidad y pone el foco en los temas que quedan en un segundo plano”. Pero por mucho que lo repitan, la dura realidad es que se trata de una tertulia, que no es precisamente el súmmum de la originalidad hoy en día. Una conversación alrededor de una mesa, en un ambiente cálido y amigable, moderada por la siempre eficiente Laura Rosel. Del tono relajado también podríamos decir “poco esforzado” por parte de los participantes. Algunos colaboradores van rotando, otros repiten en función de la semana o pueden ejercer roles complementarios. Uno de los invitados habituales es Jordi Basté, omnipresente en la cadena, que se ha colocado él mismo entre el elenco de fichajes, porque el programa es de su productora. Como no se ha hablado lo suficiente de cualquier cosa en <em>El món a RAC1, </em>necesita una dosis extra en La 2 Cat. Este clima de distensión tiene, eso sí, algún daño colateral: siempre hay algún momento de aquello que podríamos llamar <em>cunyadismo</em><em>conversacional</em>. Salvo contadas excepciones, las propuestas argumentales se caracterizan por la obviedad, los lugares comunes y la aportación fácil. Quizás el detalle más original del planteamiento son los soportes para el móvil que tienen sobre la mesa, que incorporan el teléfono como un apéndice innegociable del diálogo entre humanos.En la conversación se integra, en una segunda parte, una figura destacada vinculada al tema que vertebra el programa para que Rosel y los colaboradores la entrevisten. Esta es, sin duda, la parte más singular desde el punto de vista televisivo. También hay una sección de análisis titulada <em>Se ha hablado demasiado</em>, que sirve para continuar disertando más sobre el mismo tema, lo que crea un bucle infinito que contradice el objetivo teórico del programa. Otro tópico es la dosis de humor que ha de aderezar cualquier formato, ejecutada por un reportero de calle, Víctor Lafuente, demasiado preocupado por ser gracioso. Una actuación musical informal sirve para despedir el programa.La voluntad de ser diferentes de <em>No se ha hablado lo suficiente</em> queda limitada a una cuestión estética. El espacio confortable y elegante, la calidez de la iluminación y un planteamiento circular marcan las diferencias visuales. De lo que no se habla lo suficiente es de la enorme dificultad de la televisión para atreverse a hablar de cuestiones diferentes y, sobre todo, desde la pericia.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/hemos-hablado_129_5731589.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 18:55:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un instante de 'No se ha hablado lo suficiente'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La gran cita' y la lógica del voyeurismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/gran-cita-logica-voyeurismo_129_5730547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/5b2968bc-25d0-4bf6-8a37-727d230df1ec_16-9-aspect-ratio_default_0_x313y65.jpg" /></p><p>Ya está disponible en 3Cat la temporada completa de <em>La gran cita</em>, el <em>dating show</em> que ha puesto a prueba la capacidad de la inteligencia artificial para predecir la compatibilidad entre personas. Los tres capítulos iniciales promovieron los primeros emparejamientos. Los tres siguientes sirvieron para poner a prueba estos vínculos con la intriga de si eran fruto de la intuición humana o de la determinación del algoritmo. En esta fase se perdió la rauxa del arranque y se cogió una inercia más pesada propia de estos psicodramas televisivos, en los que los diálogos derivan a aquello tan aburrido de “No sé si estoy preparado para tener una relación”, “Me han hecho mucho daño”, “Estoy en un momento en que quiero otra cosa”, “No quiero volver a sufrir”, “Necesito una relación abierta” y estas vicisitudes que dan pereza, sobre todo cuando no sientes un interés especial por la vida de los protagonistas.La dinámica del juego, sin embargo, es muy eficaz. El veredicto de la IA pone a prueba los vínculos. Unas parejas reciben el visto bueno de la tecnología. Otras descubren que han desafiado el algoritmo y se angustian por demostrar que la intuición está por encima de lo que puede predecir una máquina. La estrategia muestra un fenómeno interesante: el enorme poder que se atribuye a la IA como una garantía casi infalible a la hora de elegir pareja. La voluntad de contradecirla deviene épica, un atrevimiento. Incluso la pérdida de una oportunidad que quizás solo tienes una vez en la vida.Los dos últimos capítulos recuperan la intriga golosa del arranque. Aparecen las terceras personas que el algoritmo recomienda. También el riesgo de decidir si las relaciones continuarán más allá de las cámaras.Por suerte, el programa ha protegido a Dulceida dosificando su presencia con cuentagotas. La necesidad de condensar en ocho capítulos las historias de tantas personas provoca en el espectador una cierta desorientación a la hora de entender cuánto tiempo ha pasado para los concursantes y, sobre todo, detalles de su relación con otros participantes. Pero estas elipsis también se agradecen, porque nos ahorran mucha chatarra emocional que convertiría <em>La gran cita</em> en un culebrón de pacotilla. La gran virtud y la buena tolerancia del <em>reality </em>radican en la capacidad de síntesis a la hora de gestionar dramas y tensiones.Los protagonistas están bien adiestrados a la hora de exhibir su fe en la dinámica del juego. Emiten sentencias de esperanza y de agradecimiento en la justa medida que el programa necesita. En los mensajes finales entre las parejas se intuye la mano de los guionistas. La dinámica visual para explicar el desenlace de cada una de las relaciones es visualmente emocionante. Y el resultado delata un equilibrio sospechoso entre el poder de la IA y el amor romántico. <em>La gran cita</em> funciona porque estimula el disfrute del voyeurismo más elemental sin provocar vergüenza ajena.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/gran-cita-logica-voyeurismo_129_5730547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 21:03:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dulceida en 'La gran cita'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El papeleo de Juanma Moreno]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/papeleo-juanma-moreno_129_5729196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/570aa428-8121-4b32-bf2e-c4625ebc73ec_16-9-aspect-ratio_default_0_x322y205.jpg" /></p><p>El lunes por la noche, el canal 24h de RTVE llevó a cabo el debate de candidatos a las elecciones andaluzas que se celebran el próximo 17 de mayo. Juanma Moreno Bonilla (PP), María Jesús Montero (PSOE), Manuel Gavira (Vox), Antonio Maíllo (Por Andalucía) y José Ignacio García Sánchez (Adelante Andalucía) ocupaban los atriles habituales de la televisión pública. Xabier Fortes y Laura Clavero moderaban el espectáculo. Llamaba la atención cómo cuatro de los cinco líderes políticos (la única excepción era Maíllo) llevaban algún elemento de color verde en su indumentaria, como representación simbólica del color de la bandera andaluza. Una americana, dos corbatas, un pin y un brazalete verde se convertían en elementos simbólicos. Una manera de apropiarse de la identidad andaluza y visualizar esa idea de pertenencia y sentimiento por el territorio. En cambio, lo que debería ser una referencia sutil se convirtió en un artificio escénico forzado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/papeleo-juanma-moreno_129_5729196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 16:36:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juanma Moreno Bonilla, candidato del PP a la reelección como presidente andaluz, en el centro, en el debate del canal 24h.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Racismo en 'En boca de todos']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/racismo-boca_129_5728386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c14916f8-d831-458d-91b0-878f0d3ed5dd_16-9-aspect-ratio_default_0_x487y218.jpg" /></p><p>El lunes, en <em>En boca de todos</em>, insistían en que el apuñalamiento de Esplugues se trataba de un atentado yihadista a pesar de la información oficial que lo descartaba. Nacho Abad, el rey del sensacionalismo y la desinformación, resumió el caso a su audiencia con una frivolidad cruel: “<em>Un inmigrante magrebí ha apuñalado a una chavala de 16 años y se ha montado el lío</em>”. No solo se equivocaba en la edad de la víctima. Tampoco le importaba un bledo el nombre del barrio donde habían ocurrido los hechos, y a <em>Finestrelles</em> le decía <em>Finisterre</em>. Y después añadía: “<em>O no me acuerdo como se llama</em>”. Es la chulería de la falta de escrúpulos, que hasta le permite exhibir la ignorancia. Cuando una vecina le corrigió la edad de la mujer asesinada y le dijo que tenía 41 años, Abad, en vez de rectificarlo y disculparse, pidió a la entrevistada que justificara su error: “<em>Tú, como yo, también habrás leído en todos los medios de comunicación que la víctima tenía 16 años</em>”.El programa no paraba de repetir las grabaciones de los vecinos en bucle y la fotografía del agresor. El vídeo tenía una locución sensacionalista propia de aquellos vídeos de <em>Aquí hay tomate</em>. Pero pasó un hecho muy grave y sintomático. Cuando Nacho Abad dio paso al reportero que estaba en Esplugues señalando la nacionalidad del agresor, en el breve silencio de la conexión se oyó una voz que se filtraba de un micrófono del plató que susurraba: “<em>La palabra es «moro»</em>”. Hay que prestarle atención, pero se oye perfectamente. Exactamente, a las 11 horas, 12 minutos y 32 segundos del mediodía, según indicaba el rótulo horario del mismo programa en pantalla. El comentario racista delata cuál es la perspectiva ideológica del programa. Nacho Abad enfocaba la información haciendo énfasis en el atentado terrorista como hipótesis principal. El redactor entrevistó a un vecino y dos vecinas, una de las cuales insistía en que el agresor gritó "Al·là" en el momento de atacar a la víctima. El presentador interrogaba a la mujer haciéndole repetir si creía que era un acto yihadista. “<em>Atentado yihadista total</em>”, fue la respuesta. Para variar, el portavoz de un sindicato de Mossos confirmaba que el grito de "Allahu Akbar" solía ser indicativo de este tipo de terrorismo. “<em>¿Pensáis que es un atentado yihadista?</em>”, preguntaba Abad a los tertulianos, y algunos de ellos contestaban que sí con convicción, basándose más en su olfato que en el rigor periodístico.Abad presionaba a los vecinos para que explicaran la causa de la inseguridad vecinal que percibían, y preguntaba si ellos lo relacionaban con el incremento de la inmigración en el barrio. Una vez consiguió la respuesta afirmativa, pidió la confirmación del portavoz de Mossos, que lo ratificó. “<em>Tú estás vinculando la inseguridad en Barcelona con la cantidad de inmigración en Barcelona</em>”, le repitió, para que lo dejara bien claro. La motivación de toda la información era puramente xenófoba. La prueba de cómo la información de sucesos se está convirtiendo en munición ideológica.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/racismo-boca_129_5728386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 19:03:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La conexión en directo desde Esplugues de Llobregat a 'En boca de todos'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[TV3, tan lejos de Esplugues]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/tv3-lejos-esplugues_129_5727188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/43e821f5-bbf2-460c-b0cb-c4981a0e91f4_16-9-aspect-ratio_default_0_x818y596.jpg" /></p><p>Sábado, en el <em>Telenotícies vespre</em>, Joan Reventós informaba muy brevemente sobre el asesinato de una mujer en Esplugues esa misma mañana. Explicaba que los Mossos ya habían detenido al agresor que la había apuñalado, la llamada al 112 y que los servicios de emergencia no habían podido salvar a la mujer. Para cerrar la noticia informaba: “El presunto autor ha quedado detenido y los Mossos confirman que agresor y víctima no tenían ninguna relación sentimental. El caso se encuentra bajo secreto de las actuaciones”. Teniendo en cuenta la gravedad de los hechos, la ausencia de imágenes y de más contexto era extraña, sobre todo por la proximidad de TV3 con el lugar del crimen. Contrastaba con el criterio de Telecinco, Antena3 y La Sexta, que enviaron una redactora a la calle donde se había cometido el asesinato, explicaron algunas circunstancias de la agresión y mostraron imágenes de la actuación de los servicios de emergencia desde una distancia prudencial. Telecinco, además, disponía de un vídeo grabado con un móvil donde se observaba el enfrentamiento del agresor con los vecinos de la calle poco antes del asesinato. <em>Informativos Telecinco</em> cometió la imprudencia de no pixelar el rostro del hombre en una fotografía donde se le veía con un cuchillo en la mano, sobre todo porque todavía no se sabía la naturaleza de la agresión.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/tv3-lejos-esplugues_129_5727188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 19:16:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El lugar donde una mujer fue asesinada el sábado, en Esplugues de Llobregat.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Me habría gustado mirar un poco más el móvil]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/habria-gustado-mirar-movil_129_5726183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/bc6882df-e42a-4c30-9232-d9519cde8cae_16-9-aspect-ratio_default_0_x2464y1275.jpg" /></p><p>El <em>Wall Street Journal</em>, uno de los principales diarios económicos de los Estados Unidos, lleva tres años teniendo reservada una columna mensual para hablar de la jubilación. La sección <em>Retirement rookies</em> (que podría traducirse como <em>Jubilación para debutantes</em>) se escribe a cuatro manos. La firman Stephen Kreider Yoder, uno de los antiguos editores del diario, y su esposa, Karen Kreider Yoder, ambos retirados de la actividad profesional y motivados a reflexionar sobre esta nueva etapa de la vida. El matrimonio, que aún no ha llegado a los setenta años, vive en San Francisco y se les supone una jubilación privilegiada y tranquila. Abordan desde dilemas más tópicos como la oportunidad de viajar, mudarse a un pueblo más tranquilo o comprarse una autocaravana, hasta algunos miedos como la salud, la viudedad o mantenerse en buena forma. Profundizan en aspectos psicológicos y emocionales que tienen que ver con la identidad personal cuando dejas de trabajar. También tratan cuestiones económicas, como la angustia de ir cortos de ahorros, la necesidad de reducir gastos o las consecuencias de la inflación para los jubilados. Pero desde las primeras columnas que escribieron se hace evidente una preocupación recurrente de los Kreider Yoder por la gestión del tiempo y, sobre todo, una cierta exigencia en invertirlo sabiamente. En estos tres años han insistido en la complejidad para encontrar el equilibrio entre hacer un montón de actividades y aprender a desconectar, cambiar las viejas rutinas por unas nuevas, hacer listas de planes realistas sin estresarse o distribuir correctamente las atenciones al resto de la familia. El tiempo es un quebradero de cabeza de fondo que siempre aparece.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/habria-gustado-mirar-movil_129_5726183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 17:02:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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