<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Vicenç Villatoro Lamolla]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/vicenc-villatoro-lamolla/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Vicenç Villatoro Lamolla]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="http://es.ara.cat:443/rss-internal" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[10/9: El mundo al revés]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/10-9-mundo-reves_129_4111002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No conozco ningún caso (y no creo que haya muchos) de alguien que haya ido a un centro sanitario en Catalunya, Baleares o el País Valenciano hablando castellano y le hayan dicho que se tenía que pasar al catalán para ser atendido. En cambio, han salido unos cuantos casos de personas que han ido a centros sanitarios hablando catalán y se les ha dicho que si querían ser atendidos tenían que cambiar de lengua. Como en una situación de cooficialidad cada cual tendría que poder hablar en la lengua que desee, en las Baleares han tomado una serie de medidas para garantizar este derecho a quienes se expresan en catalán. No para que les respondan en catalán, sino para que no les obliguen a cambiar de lengua. Jugando con una confusión entre la necesidad de entender y la obligación de hablar, estas medidas se han presentado en algunos medios como la imposición inaceptable de atender a todo el mundo en catalán (cuando atender y entender no son lo mismo). Y resulta así que unas medidas pensadas para acercarnos a una mínima igualdad son criticadas paradójicamente en nombre de la igualdad. El mundo al revés: se considera una situación de igualdad aquella en la que quien habla castellano lo puede hacer siempre que quiere y en la que a quien habla catalán se le puede exigir que se pase al castellano. Curiosa idea de igualdad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicenç Villatoro Lamolla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/10-9-mundo-reves_129_4111002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Sep 2021 18:40:34 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[13/7: Un Plan Marshall]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/13-7-plan-marshall_129_4052101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Se ha dicho que los fondos europeos para la recuperación después de la pandemia son una especie de nuevo Plan Marshall. Quizás la comparación no es acertada del todo, pero hay puntos de contacto. Cuanto menos en cuanto al volumen de la inyección de dinero para algunos países. El Plan Marshall de después de la guerra incluyó condiciones políticas. España se quedó fuera porque era una dictadura. Ahora estas condiciones políticas explícitas no parece que existan, pero están implícitas. Y a todos los receptores de estos fondos les interesa mucho ofrecer unas garantías de seriedad, estabilidad y buen funcionamiento institucional que generen suficiente confianza a los países que los nutren. ¿Que el dinero llegará igualmente sin confianza? Parece que sí. Pero por si acaso, más vale ofrecer estas garantías. Y algunos países generan a estas alturas más recelo que confianza, en términos de estabilidad y de buen funcionamiento de las instituciones. Diría que todo lo que está pasando en la política española, desde los indultos hasta los cambios en el gobierno, y todo lo que puede pasar, no está desatado de la necesidad imperiosa de generar confianza en Europa en el marco de este tipo de nuevo Plan Marshall. Todavía más: es y será la principal clave de interpretación.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicenç Villatoro Lamolla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/13-7-plan-marshall_129_4052101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jul 2021 17:45:57 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[7/5: La España imposible]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/espana-imposible-vicenc-villatoro_129_3974989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El mismo partido (el PP) que acaba de arrasar en las elecciones madrileñas con un 44,74 por ciento de los votos hace solo dos meses obtuvo en las elecciones catalanas un 3,85 por ciento, que, con la ley electoral de Madrid, se habría quedado fuera del Parlament. Esta diferencia en los resultados de un partido grande y de gobierno de ámbito estatal en dos territorios significativos –más de cuarenta puntos y de casi la mayoría absoluta a poder quedar fuera del Parlamento – es un dato insólito. No pasa en ninguna parte. Solo como ejemplo, el partido de Angela Merkel, la CDU/CSU, gobierna Baviera con un 37 por ciento y consideró un desastre enorme obtener en Baden-Württemberg un 24 por ciento que lo deja en la oposición. Trece puntos de diferencia, no cuarenta. Cualquier observador, solo con este dato, diagnosticaría que España es un estado ingobernable porque tiene activas unas enormes diferencias y tensiones entre territorios. Un mapa político tan brutalmente contradictorio –que no encuentras ni en Francia ni en Italia ni siquiera en la Gran Bretaña– es la expresión de un problema de fondo sin resolver. En este sentido, la contundencia de los resultados de Madrid certifica que hoy España no tiene al alcance ninguna fórmula política para ser gobernada con estabilidad y eficacia. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicenç Villatoro Lamolla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/espana-imposible-vicenc-villatoro_129_3974989.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 May 2021 18:17:16 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[20/4: Una suma]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/20-4-suma_129_3954360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Leo en la prensa: “Según las encuestas, Ayuso y Vox tendrán en Madrid mayoría absoluta”. E intento releer este titular con los ojos de Angela Merkel. Me la imagino sorprendida, escandalizada e indignada. En las elecciones de 2018 en Baviera la CSU –la versión bávara del partido de Merkel– obtuvo 85 escaños de los 205 que tiene el Parlamento. Alternativa para Alemania, el partido de extrema derecha equivalente a Vox, obtuvo 22. Por lo tanto, los dos partidos juntos tenían aritméticamente la mayoría absoluta. Pero a nadie se le ocurrió titular ni en las encuestas ni cuando se hicieron públicos los resultados que la CSU y Alternativa para Alemania sumaban mayoría absoluta. Simplemente porque esta mayoría aritméticamente posible era políticamente imposible. Peor, repugnante. Unos pocos diputados bávaros osaron apuntar la posibilidad, no muchos, y fueron fulminados por Merkel. Y la CSU buscó alianzas con otros partidos. Merkel se escandalizaría de la naturalidad con la que en Madrid se da por hecho una suma que en Baviera sería aberrante. Vox es como Alternativa para Alemania, pero ni Madrid es Baviera, ni el PP es el equivalente, a la hora de hacer sumas, de los democratacristianos alemanes. Ni Ayuso es Merkel. Aunque compartan grupo en Europa.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicenç Villatoro Lamolla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/20-4-suma_129_3954360.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Apr 2021 19:58:08 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[23/2: 'Cui prodest']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/23-2-cui-prodest_129_3881547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Probablemente no sabemos muy bien qué pasó de verdad el 23 de febrero del 1981, a pesar de la frágil versión oficial. En cambio, sí podemos saber bastante claramente qué efectos tuvo. El golpe de estado, o el golpe de timón, que se acabó produciendo ese día dio por cerrada la Transición poniendo el freno y en parte la marcha atrás. Una parte de los poderes reales del Estado consideraron que la Transición había llegado demasiado lejos, o que  había el riesgo de que lo hiciese. Y la cerraron. Sobre todo en lo que más los inquietaba, quizás: la evolución del estado autonómico. Eso que a veces llamamos el régimen del 78 es quizás más exactamente el régimen del 1981: el que quedó establecido al día siguiente del 23-F, cuando el rey convoca a los principales partidos españoles, pero no a los vascos ni a los catalanes. El régimen que se dibuja ese día –quién sabe cómo– es una democracia convencional, pero con tres zonas de exclusión. Tres temas en los que la democracia, como los teléfonos móviles, no tiene cobertura: la monarquía, la unidad de España (tal como ellos la entienden) y la no revisión del franquismo (que se podía mantener dentro de las estructuras del Estado). No sé quién hizo qué, ese día. Pero, a pesar de que ahora serán días de incensario, parece claro quién y qué le sacó provecho.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicenç Villatoro Lamolla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/23-2-cui-prodest_129_3881547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Feb 2021 11:08:34 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
</rss>
