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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Carles Mundó]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/carles-mundo/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Carles Mundó]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Amnistía: la rebelión silenciosa del Supremo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/amnistia-rebelion-silenciosa-supremo_129_5765859.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3b04cbe1-8d30-4681-95d7-82a888d4991e_16-9-aspect-ratio_default_1038126.jpg" /></p><p>Hoy hace siete años que terminó el juicio en el Tribunal Supremo contra los principales responsables de organizar el referéndum del 1 de Octubre. Aquella causa judicial, que culminó con condenas severes por sedición, malversación y desobediencia, marcó un antes y un después en la política catalana y española. También estos días, fruto de las necesidades aritméticas del PSOE y de la exigencia de los partidos independentistas, hace dos años de la aprobación de la ley de amnistía, que a pesar de que se aprobó con mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y tiene el aval del Tribunal Constitucional, una parte de sus destinatarios continúan esperando que se les aplique, cuando es una norma plenamente vigente.El debate sobre la amnistía fue intenso. Durante meses se discutió si era conveniente, oportuna y justa. Se cuestionó su constitucionalidad y se presentaron recursos para intentar impedir su entrada en vigor. Todo esto se podría considerar que forma parte del legítimo juego democrático. Pero una vez el Congreso aprobó la ley y el Constitucional validó los aspectos esenciales, cualquier discusión sobre su legitimidad jurídica debería haber quedado resuelta, pero el Tribunal Supremo ha mantenido el pulso para no aplicar la ley, estirando el chicle de la malversación hasta el punto de sostener que hubo un enriquecimiento personal, aunque todo el mundo sabe que no hubo apropiación de recursos públicos, ni enriquecimiento personal, ni ningún beneficio económico individual.Dos años después de la ley de amnistía, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Raül Romeva, Dolors Bassa, Jordi Turull, Lluís Puig y Toni Comín continúan sin ver reconocidos plenamente los efectos de la norma. En el caso de los exiliados, que ni siquiera han sido juzgados ni condenados, el Tribunal Supremo ya ha descartado aplicarles la amnistía. En el caso de los dirigentes que fueron condenados, el mismo tribunal ha optado por aplazar indefinidamente la decisión con el argumento de que hay que ver el pronunciamiento, que hace meses que se espera, de las instancias europeas sobre las cuestiones prejudiciales planteadas. Y de esta manera, quien días pasa, años empuja.La sala de lo penal del Tribunal Supremo y buena parte de las élites del poder judicial no han digerido que la sentencia del juicio del Procés pueda acabar en papel mojado. Lo viven como una humillación institucional y ya han dejado claro que retorcerán la interpretación de la ley de amnistía hasta hacerle decir lo contrario de lo que está escrito. La interpretación que hacen es tan forzada que incluso alguna magistrada hizo un voto particular discrepante abiertamente y pidiendo que se aplique la ley.  El pecado original de la amnistía es que deja en papel mojado una sentencia que había sido presentada como la respuesta definitiva del Estado al reto independentista, y la decisión del legislador altera aquel relato y abre una nueva etapa política que algunos no parecen dispuestos a aceptar. La consecuencia de esto es preocupante porque el Tribunal Supremo actúa como un contrapoder, como si tuviera capacidad para decidir qué leyes merecen ser aplicadas y cuáles pueden ser sometidas a una reinterpretación permanente hasta hacerlas inoperantes. Es una actitud que desborda las funciones propias del poder judicial y que erosiona uno de los fundamentos básicos de cualquier democracia: el respeto a la voluntad expresada por los representantes de la ciudadanía.Cuando un tribunal deja de aplicar una ley porque no comparte sus efectos, el problema ya no es jurídico sino político. La obstinación para que Puigdemont no pueda volver del exilio sin pasar por la prisión y para que Junqueras y el resto de dirigentes continúen inhabilitados deja muy claro que una parte del poder judicial prioriza su ideología a su deber de aplicar las leyes. Bloquear la amnistía con pretextos que no tienen fundamento es, sin tapujos, una manifestación de autoritarismo incompatible con las reglas elementales del estado de derecho.Pero tan grave como esto es el silencio de muchos responsables políticos. Demasiados dirigentes parecen cómodos con una situación en la que las leyes solo son exigibles cuando coinciden con sus preferencias ideológicas. Cuando el estado de derecho es un instrumento para perseguir adversarios y no una garantía para proteger derechos es un estado de derecho de cartón piedra. Y esta es una anomalía que trasciende el independentismo. Porque cuando una democracia permite que sus tribunales desobedezcan el espíritu y la finalidad de una ley aprobada por la cámara parlamentaria y validada por el Constitucional, el perjuicio no es solo para los afectados. El perjuicio es para la democracia misma.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/amnistia-rebelion-silenciosa-supremo_129_5765859.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 16:04:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pleno del Congreso con Pedro Sánchez después de aprobar la ley de amnistía]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Florentino Pérez y los nervios en el palco del Bernabéu]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/florentino-perez-nervios-palco-bernabeu_129_5737302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9a0ee376-4ea9-42a0-a2a5-98d0d3bdf81e_16-9-aspect-ratio_default_1053623.jpg" /></p><p>Es mejor callar y parecer tonto que hablar y despejar todas las dudas. Durante muchos años, Florentino Pérez ha cultivado su figura de hombre poderoso administrando sus silencios y utilizando portavoces de todo tipo para lanzar sus mensajes. Esta fórmula le ha servido para forjar una imagen de persona que mueve los hilos desde la sombra para conseguir sus propósitos y doblegar voluntades. Pero el martes rompió el silencio y en solo una hora de rueda de prensa exhibió arrogancia, prepotencia e irritación porque las cosas no le salen como él quiere.El presidente del Real Madrid se presentó ante los medios como una víctima de los periodistas, víctima de una conspiración mediática, víctima de un entorno hostil que, según él, vive obsesionado en perjudicar a su club y a su imagen personal. Pero esta idea de hombre indefenso no conjuga muy bien con la realidad, porque acapara grandes cuotas de poder económico, mediático e institucional. Hace veintiséis años que preside el Real Madrid, desde el 18 de julio del 2000, gobernando el club blanco con mano de hierro, y aspira ahora a superar los treinta años en el cargo si gana las elecciones que ha convocado. Al mismo tiempo, controla un conglomerado empresarial internacional que factura decenas de miles de millones y ocupa a 170.000 trabajadores. Todo ello le ha permitido tejer una red de complicidades a todos los niveles, que hasta hoy parecía indestructible.Por mucho que algunos intenten reescribir la historia, el Real Madrid ha sido históricamente el equipo del régimen. Su proximidad al poder político, económico y mediático ha sido estructural y ha sacado beneficios evidentes durante décadas. La connivencia con las élites del Estado nunca ha sido disimulada; al contrario, se ha exhibido con absoluta naturalidad. También las grandes operaciones inmobiliarias que han permitido al club obtener recursos extraordinarios, una especie de dopaje económico que ha facilitado sostener proyectos deportivos faraónicos y competir siempre con ventaja respecto a muchos rivales.Florentino Pérez representa esta manera de entender el fútbol: fichajes multimillonarios, grandilocuencia permanente y un relato triunfalista construido a golpe de talonario. Cuando las cosas funcionan, él aparece como el gran visionario. Pero cuando la pelota deja de entrar, nunca falla el proyecto. Siempre hay enemigos externos dispuestos a conspirar contra el Madrid. Y esta vez los culpables son los periodistas.La temporada que ahora se acaba ha sido deportivamente devastadora para el club blanco, y el toque de gracia ha sido una derrota en el Camp Nou que ha dado la Liga al Barça. Ya se sabe que en el fútbol, cuando la pelota no entra, todo lo que parecía sólido queda cuestionado. Y cuando el relato triunfalista se agrieta, entonces todo son urgencias y aflora la peor versión de un dirigente acostumbrado a controlarlo todo.Florentino Pérez ofreció una exhibición de resentimiento y soberbia impropia de alguien con su experiencia. En solo una hora fue capaz de retratarse como un dirigente profundamente irritado con cualquier voz discrepante. Señaló personas con nombres y apellidos, y alimentó <em>fake news</em> sobre supuestos privilegios arbitrales del Barça. Y todo ello aderezado, como suele ocurrir, con un tono paternalista y machista que algunos aún confunden con simpatía.Las personas poderosas acostumbran a ser desconfiadas, seguramente como mecanismo de defensa para protegerse de interesados y oportunistas. Hablan con mucha gente, pero no se fían de nadie. O aún peor: solo escuchan a los que les dicen exactamente lo que quieren oír, y a los que osan llevarles la contraria, aunque lo hagan con honestidad, acaban arrinconados. Con todo, se hace difícil imaginar que no hubiera nadie mínimamente sensato en el entorno de Florentino que fuera capaz de recomendarle que no compareciera ante los medios con aquel tono. Pesó más el resentimiento que la inteligencia y el resultado ha sido un auténtico despropósito comunicativo que no se puede disimular ni con la corte de bufones que, como Josep Pedrerol, han salido al rescate para tapar las vergüenzas del amo.El Madrid del poder hace unos días que está en shock. El detonante es una crisis deportiva incontestable de un equipo sin alma ni proyecto, pero se ha acabado hablando de todo menos de fútbol. Cuando un club tan poderoso dedica más energía a perseguir fantasmas mediáticos que a analizar sus errores deportivos es que algo profundo se está resquebrajando. Y probablemente esto es lo que más inquieta hoy en el palco del Bernabéu. No tanto haber perdido títulos como haber empezado a perder el control del relato.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 16:03:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Florentino Pérez, en el palco del Bernabeu.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Feijóo, una mala copia de Abascal]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/feijoo-mala-copia-abascal_129_5645419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/61434e0b-ea4b-499e-95ea-287c6cb61e2b_16-9-aspect-ratio_default_0_x665y266.jpg" /></p><p>Cuando Alberto Núñez Feijóo llegó a Madrid, lo hizo con la aureola de un gestor solvente, moderado y previsible. Venía de gobernar Galicia con todo bajo control y cuyo perfil dialogante parecía ideal para recuperar el centro que Pablo Casado había derrochado en su naufragio a la dirección del PP. Feijóo era entonces el símbolo de una derecha que quería volver a ser seria, capaz de inspirar confianza en las clases medias y de aparecer como una alternativa a Pedro Sánchez.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 17:00:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo el martes en el Congreso de Diputados.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Legisladores multirreincidentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/legisladores-multirreincidentes_129_5596393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/bba0a4eb-f5fa-4f7f-9d91-134902567a36_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Todos estamos de acuerdo en que es inaceptable que haya personas que son detenidas cientos de veces por cometer hurtos y pequeños robos y que después siguen actuando con impunidad en nuestras calles. Comprensiblemente, esta realidad genera frustración, desconfianza y una percepción de fracaso tanto del sistema policial como del judicial que siempre acaba siendo utilizada por quienes no dudan en instrumentalizarlo para sacar rédito político.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2025 17:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una patrulla del Mossos d'Esquadra]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El Estado contra el Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/el-estado-contra-el-estado_129_5560792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/875194ac-ce8d-4ce4-9e62-fe5c307b62ac_16-9-aspect-ratio_default_1053995.jpg" /></p><p>El fiscal general del Estado sentado en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo es una imagen insólita, casi impensable en cualquier democracia madura. Esta semana, Álvaro García Ortiz fue juzgado por un presunto delito de revelación de secretos a raíz de la filtración de un correo electrónico relacionado con la causa por fraude fiscal de la pareja de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Más allá del caso concreto, la fotografía es de una extraordinaria fuerza simbólica. Es el Estado juzgando al Estado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/el-estado-contra-el-estado_129_5560792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Nov 2025 17:00:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, llega al Tribunal Supremo en la segunda jornada del juicio que se sigue contra él por presunta revelación de secretos]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Pegasus, el escándalo que el Estado quiere enterrar]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/pegasus-escandalo-quiere-enterrar_129_5531160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0bbeffad-7e7b-484a-b4e6-96ad783f20f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El espionaje político más grave de la historia reciente de España va camino de quedar impune. El caso<em> </em>Pegasus, que toma el nombre del software de espionaje desarrollado por la empresa israelí NSO Group utilizado para infectar a los teléfonos de decenas de representantes independentistas, se ha ido diluyendo con el tiempo, sepultado bajo el peso de la opacidad institucional y la desgana judicial. Lo que debería haber sacudido los cimientos democráticos del Estado ha acabado convirtiéndose en una pesadilla burocrática, sin responsables, sin reparación y, sobre todo, sin verdad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/pegasus-escandalo-quiere-enterrar_129_5531160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Oct 2025 16:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pegasus]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Del catalán cabreado al catalán frustrado]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/catalan-cabreado-catalan-frustrado_129_5504338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/18012160-02f4-4a0e-be92-3b908db1f584_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Tras la resaca de la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña y mientras se esperaba la sentencia del Tribunal Constitucional que acabó de recortarlo, hizo fortuna la imagen del <em>catalán cabreado</em>. Era una manera de poner palabras al cansancio acumulado por un trato discriminatorio y sistemático de España hacia Cataluña. Aquella irritación colectiva se nutría de un agravio histórico -fiscal, cultural, lingüístico, competencial- que parecía haber llegado a su límite. El catalanismo político supo canalizar ese malestar hacia una causa compartida, que desembocó en el proceso independentista, con el resultado por todos conocido.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Sep 2025 17:08:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Silvia Orriols, en un acto de esta campaña]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La única salida que le queda a Pedro Sánchez]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/unica-salida-le-queda-pedro-sanchez_129_5424209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/196499ea-f811-46bf-9b11-bf7af53e6b70_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Pedro Sánchez está contra las cuerdas. Los casos de corrupción que salpican a dos de sus colaboradores más directos, los ex secretarios de organización del PSOE, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, han dejado sin aliento al presidente español, que ha perdido la credibilidad y el control de la situación. Y como todo es susceptible de empeorar, el enfrentamiento público con Donald Trump a propósito del gasto militar es una jugada de recorrido incierto que puede darle muchos dolores de cabeza.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/unica-salida-le-queda-pedro-sanchez_129_5424209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Jun 2025 16:17:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en la sesión de control en el Congreso]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El catalán en la Catalunya de los ocho millones]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/catalan-cataluna-ocho-millones_129_5380624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6c570d7a-6ecd-4b88-a776-abb7db14a9d0_16-9-aspect-ratio_default_0_x2055y1078.jpg" /></p><p>Este martes se ha firmado el Pacte Nacional per la Llengua, un acuerdo que pretende impulsar el uso social del catalán y revertir una tendencia preocupante: el continuado retroceso que sufre nuestra lengua desde el inicio del siglo XXI. Este pacto llega después de años en los que la lengua había dejado de ser una prioridad política a pesar de las evidencias de retroceso. Fue con el gobierno del <em>president</em> Pere Aragonès cuando se pusieron las bases de ese pacto que ahora se ha rubricado, con la voluntad de situar el catalán de nuevo en el centro del debate público y de las políticas de país.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 May 2025 16:00:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El patio del Institut d'Estudis Catalans ayer la firma del Pacte Nacional per la Llengua.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Groucho Marx y la operación Catalunya]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/groucho-marx-operacion-cataluna_129_5344393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b4452866-9ff9-41d6-bd27-40e37bb7e87b_16-9-aspect-ratio_default_1009879.jpg" /></p><p>"¿A quién creerá usted, a mí o a sus propios ojos?" Esta célebre frase de Groucho Marx en la película <em>Sopa de ganso</em> resume muy bien el esperpento de las comparecencias en la comisión del Congreso de los Diputados sobre la operación Catalunya. El festival de negaciones, olvidos selectivos y cinismo de manual que han protagonizado figuras como Mariano Rajoy, Jorge Fernández Díaz, María Dolores de Cospedal o Alicia Sánchez-Camacho es el <em>modus operandi</em> de quien se siente impune y protegido por las estructuras del Estado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/groucho-marx-operacion-cataluna_129_5344393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Apr 2025 16:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Groucho Marx cuando protagonizó la película Una noche en Casablanca.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dilema de Juntos con la inmigración]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/dilema-inmigracion_129_5314573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/75d9161d-0fd9-4560-9f4c-ad8733c7c210_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Haga usted las leyes y deje para mí los reglamentos. La frase célebre del conde de Romanones resuena estos días en el panorama político catalán después de que Junts per Catalunya y el PSOE hayan alcanzado un acuerdo para delegar determinadas competencias en materia de inmigración en Catalunya. Tras muchos meses de negociaciones y la promesa de arrancar un traspaso integral de competencias en inmigración, con ultimátums incluidos y una cuestión de confianza finalmente retirada, ambas formaciones han registrado en el Congreso un proyecto de ley para formalizar esta delegación, aunque todavía quedan muchos interrogantes sobre su implementación real.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/dilema-inmigracion_129_5314573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Mar 2025 16:49:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anuncia un nuevo paquete de medidas sociales después de un acuerdo con Junts. Incluye la revalorización de pensiones según el IPC, ayudas al transporte público y soporte para los afectados por la DANA.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánto va a durar el nuevo oasis catalán?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/durar-nuevo-oasis-catalan_129_5284110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/480e9ed6-263c-435a-a75c-f74667266744_16-9-aspect-ratio_default_0_x762y185.jpg" /></p><p>Los primeros seis meses de Salvador Illa como presidente de la Generalitat han estado marcados por una estabilidad aparente pese a la precariedad de su mayoría parlamentaria. Sin capacidad para aprobar los presupuestos de 2025 ni una agenda legislativa clara, su gobierno se encuentra en una situación aritmética idéntica a la que tenía el gobierno republicano de Pere Aragonès, pero Isla y el PSC han logrado fijar un relato de gobernabilidad que les permite avanzar sin una oposición contundente ni una movilización social destacada.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/durar-nuevo-oasis-catalan_129_5284110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2025 17:30:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Sánchez y Salvador Illa en Sant Boi de Llobregat el 13 de febrero.]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las franquicias de Elon Musk]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/franquicias-elon-musk_129_5257047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f9cd1e2b-241a-4e4e-8162-86567a45783e_16-9-aspect-ratio_default_0_x1570y916.jpg" /></p><p>Paseando por Barcelona, Roma, Nueva York o Singapur vemos los mismos restaurantes y las mismas tiendas de ropa y, si entramos, encontraremos la misma oferta, estemos donde estemos. El modelo de las franquicias permite un crecimiento expansivo que se basa en clonar la marca y los productos que ofrece para que los clientes puedan reconocerlo fácilmente. Ahora parece que este concepto también se está extrapolando en el terreno de la política y en la agenda mediática.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/franquicias-elon-musk_129_5257047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jan 2025 17:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Giorgia Meloni y Elon Musk]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo el mundo quiere ser el último]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mundo-quiere-ultimo_129_5235479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8f535510-cf04-4065-91ef-c202cb78520c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Siempre nos habían dicho que los presupuestos eran la ley más importante del año, pero es evidente que esta afirmación no debía de ser tan cierta. Una vez más, arrancaremos la última hoja del calendario sin que las cuentas de Catalunya ni las del Estado hayan entrado ni en el Parlament ni en el Congreso. En una aritmética política sin mayorías estables, en la que todo depende de un solo voto, la negociación se ha vuelto un ejercicio agónico en el que demasiado a menudo cuenta más la forma que el fondo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mundo-quiere-ultimo_129_5235479.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Dec 2024 17:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Congreso  de los Diputados]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mazón, un pollo sin cabeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mazon-pollo-cabeza_129_5208281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6fef48df-3074-4a1b-8fe5-a8d483e334f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Es difícil acumular tanta incompetencia política, que todo el mundo se dé cuenta y que esto no acabe con una dimisión inmediata. Pero el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, lo ha logrado. La tragedia provocada por las lluvias torrenciales de finales de octubre ha dejado una herida que tardará generaciones en cicatrizar. Los desbordamientos del río Júcar y algunos de sus afluentes han arrasado varios municipios de l'Horta Sud de Valencia y han causado una devastación que todavía cuesta dimensionar. Se han perdido 219 vidas y todavía hay 8 personas desaparecidas, según los últimos datos oficiales. Los daños materiales son el reflejo seguramente inevitable de una catástrofe meteorológica de esta magnitud, pero la pérdida irreparable de tantas vidas humanas no puede atribuirse sólo a la fuerza de la naturaleza: es el resultado de una cadena de errores, negligencias y falta de preparación por parte del gobierno valenciano.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mazon-pollo-cabeza_129_5208281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Nov 2024 16:50:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cartel de una de las manifestaciones contra la gestión de la DANA en la Comunidad Valenciana.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hartos de Díaz Ayuso]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/hartos-diaz-ayuso_129_5181056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a04805dc-fd85-4406-b202-76d94754ce4c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Isabel Díaz Ayuso es la reina de los titulares. La presidenta madrileña ha logrado posicionarse como una de las figuras más mediáticas y polémicas de la política española y utiliza el gobierno de la Comunidad de Madrid solo como un pretexto para intervenir en la política estatal para ir ganando terreno e influencia, hasta hacer sombra al propio líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/hartos-diaz-ayuso_129_5181056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Oct 2024 15:26:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso en una imagen reciente.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Illa, Pujol y Tarradellas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/isla-pujol-tarradellas_129_5166822.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/5f5a2174-0fa8-40fa-882e-8f5776d0727a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La victoria por la mínima del PSC en las elecciones catalanas de 2021 solo le sirvió para que Salvador Illa se convirtiera en jefe de la oposición. Pero durante toda la legislatura optó por un tono moderado y posibilista para mostrarse como la opción capaz de recoger los efectos de la resaca política que quedaba después de los años más intensos del proceso independentista y de la represión infligida por el Estado. El PSC ha sabido conectar con el estado de ánimo de una parte importante de la ciudadanía que busca tranquilidad y buenos alimentos, y ha contado con la ayuda involuntaria de los partidos independentistas, que han agotado a un electorado harto de muchos reproches y pocas propuestas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/isla-pujol-tarradellas_129_5166822.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Oct 2024 16:34:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salvador Illa y Jordi Pujol en el Palau de la Generalitat.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde vivirán nuestros hijos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/viviran-hijos_129_5152244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e4ddd9e8-f707-439e-b5f3-c36295cb5e4b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Da la sensación de que no acabamos de ser conscientes de los efectos devastadores que tiene para nuestra sociedad el desmedido precio de la vivienda en Cataluña, tanto para el presente como para el futuro. Y si hablamos de la ciudad de Barcelona, ​​la realidad es aún más cruda: la media del precio de alquiler es de 1.193 euros al mes (1.350 euros en el barrio del Eixample), lo que marca récords nunca vistos. En el pico de la burbuja inmobiliaria que hizo estallar la larguísima crisis del año 2008, el alquiler tocó máximos con 833 euros al mes y bajó hasta los 670 euros hace diez años, cuando los efectos de aquella crisis habían dejado el mercado de trabajo arrasado. Con el paréntesis de la pandemia, los precios no han dejado de crecer y en los dos últimos años lo han hecho a un ritmo del 10% anual. Quizás las cifras cansen, pero sirven para explicar una realidad insostenible. Hoy, en Barcelona, ​​el precio medio del alquiler supera el salario mínimo, que este año es de 1.134 euros.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/viviran-hijos_129_5152244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Sep 2024 16:33:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un bloque de pisos en el barrio de Les Corts, en Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Financiación: la caja de los truenos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/financiacion-caja-truenos_129_5138580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a4c49a5e-f5a0-40a6-be17-9414164ee4b5_16-9-aspect-ratio_default_0_x848y133.jpg" /></p><p>La mitología griega nos regala numerosas metáforas para entender las tensiones del mundo contemporáneo. Una de las más conocidas es la historia de Pandora, la primera mujer mortal, a quien los dioses regalaron una caja con la condición de que nunca la abriera. Pero, consumida por la curiosidad, Pandora acabó abriéndola y dejó escapar todos los males que contenía: la guerra, la pobreza, las enfermedades... y sólo quedó la esperanza en el fondo. Este mito nos sirve para ilustrar el conflicto permanente que genera el sistema de financiación autonómica en España, que siempre tiene Cataluña como principal damnificada y, a la vez, como principal burro de los golpes.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/financiacion-caja-truenos_129_5138580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Sep 2024 16:19:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, en la apertura del curso escolar 2024-2025.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La investidura: cinco obstáculos para el PSC]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/investidura-cinco-arrecifes-psc_129_5073422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/40117c4d-ffb0-46f0-8a3e-0c91dc43ae5a_16-9-aspect-ratio_default_0_x764y238.jpg" /></p><p>Este miércoles ha comenzado la cuenta atrás para la investidura y no hay nada claro. Si no hay un giro de guion insólito que lo cambie todo a última hora, sea porque el PSC decide abstenerse para facilitar la investidura de Carles Puigdemont o porque el bloque de la derecha española de PP y Vox hace presidente a Salvador Illa, la única opción que tiene el candidato socialista de ser investido es convencer a Esquerra Republicana de que lo apoye. Pero los republicanos ya han dejado claro, por activa y por pasiva, que si hay alguna opción de que esto ocurra será porque antes se habrá logrado un pacto en materia fiscal que justifique ese apoyo. En este contexto, el PSC debe superar algunos obstáculos complejos si no queremos volver a las urnas el 13 de octubre. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/investidura-cinco-arrecifes-psc_129_5073422.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jun 2024 16:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salvador Isla en rueda de prensa el 19 de junio.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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