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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Mónica García Prieto]]></title>
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    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Mónica García Prieto]]></description>
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      <title><![CDATA[Los crímenes subsidiarios de la UE en el Mediterráneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/crimenes-subsidiarios-ue-mediterraneo-monica-garcia-prieto_129_3954211.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/89172b71-f475-4436-a846-315beae9fe06_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace unos días, Dinamarca comunicaba a un centenar de refugiados sirios que debían volver a su país porque ya es seguro. Obligarles a regresar a una Siria en guerra, en ruinas y bajo una dictadura que no olvida ni perdona parece el penúltimo gesto de inhumanidad europea, confirmación de que los valores universales y las obligaciones legales que una vez sustentaron la Unión, convirtiéndola en ejemplo de democracias, son ahora un defecto a eliminar. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica García Prieto]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Apr 2021 18:43:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Misión de rescate del Open Arms ante las costas libias .]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[La carrera contra el tiempo del 'Open Arms']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/carrera-tiempo-open-arms_130_3937470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/70a53bb4-e677-409e-85f0-bc1ed6b2a839_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Las tripulaciones de los barcos pesqueros de bandera tunecina asistían al espectáculo con curiosidad y fascinación. Una lancha rápida con tres personas a bordo se acercaba a la barcaza y empezaba a repartir chalecos de seguridad y mascarillas antes de avisar por radio a la <em>Open Arms</em>, que ponía rumbo inmediato a la localización para facilitar el rescate. Después de tranquilizar a los pasajeros, que gritaban intentando hacerse oír entre las olas, esperaban que el barco de la ONG se acercara para proceder a embarcarlos, cuidadosamente y uno por uno, primero en las lanchas y después en la cubierta del barco, donde una decena de marineros y voluntarios equipados con EPIs les identificaban, les asignaban un número y les daban agua, alimentos y una manta. Y así, tres veces en tres días, tres operaciones que salvaron de un naufragio probable a 219 personas, oscurecidas por decenas de avisos de embarcaciones en peligro que no tuvieron tanta suerte porque nunca fueron encontradas o porque los guardacostas libios se avanzaron para retornar a sus tripulantes a su punto de salida. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica García Prieto]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Apr 2021 12:22:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Voluntarios del 'Open Arms' ayudan un hombre a subir a su lancha de rescate desde una barca a la deriva llena de refugiados, al Mediterráneo central]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El barco de la ONG badalonesa rescata a 219 personas en tres salvamentos en una semana]]></subtitle>
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      <title><![CDATA['Eppur si muove', versión palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/eppur-muove-version-palestina_129_3891555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f96de865-291a-4379-93e6-e2a1c8a7b320_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los palestinos parecen estar condenados. Cuando Israel se jactaba de haber vacunado a más de la mitad de su población judía (la árabe-israelí aún está en proceso de inmunización: hace una quincena solo el 23% había recibido la primera dosis) y lanzaba su <em>diplomacia de la vacuna </em>ofreciendo su envío a países afines se generó cierto escándalo, dado que como potencia ocupante y según la Convención de Ginebra de 1949 –título III, sección III, artículo 55– “tiene el deber de abastecer a la población con víveres y productos médicos, especialmente [...] cuando sean insuficientes los recursos del territorio ocupado”. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica García Prieto]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Mar 2021 21:55:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milicians palestinos en la franja de Gaza.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[La liberación de Loujain al-Hathloul, una pequeña concesión saudí]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/liberacion-loujain-hathloul-pequena-concesion-saudi_129_3871457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d604988d-ed49-4555-83a7-5a45e1fbf333_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Pensaba hace unos días en la ironía que supone que muchos de los levantamientos populares y de las campañas en defensa de derechos básicos sean dirigidos por mujeres en medio planeta. En Bielorusia, Rusia o Polonia las manifestaciones, las protestas, las denuncias y las insurrecciones tienen rostro femenino, y como en otros muchos países las mujeres de los opositores toman su relevo cuando éstos acaban en prisión. Liderar por herencia o por sentimiento de responsabilidad es una función que asumen mujeres en buena parte del mundo: en la conservadora Bangladesh dos féminas se alternan en el cargo, ambas viudas de los respectivos líderes nacionales, aunque no por motivos precisamente altruistas sino por alimentar la red clientelista creada originalmente por aquellos. En Occidente, el patriarcado solo admite desde hace pocas décadas que profesionales de talento y carisma -y cromosoma X- lleguen a los máximos cargos de poder. Fuera del mundo occidental, ni siquiera se tolera -salvo excepciones propiciadas por carambolas circunstanciales- a pesar de que ellas siguen asumiendo en sus mentes y en sus cuerpos parte de la carga que implica exigir derechos para sus colectivos. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica García Prieto]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Feb 2021 20:47:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Loujain al Hathloul . REUTERS]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Vuelve la era de la impunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/vuelve-era-impunidad-libano-lokman-slim_129_3866653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Había sobrevivido a tantas amenazas que Lokman Slim parecía la excepción a la norma no escrita que dicta el Líbano, según la cual quien conserva la independencia y el espíritu crítico lo puede pagar con la vida. El intelectual, fundador con su esposa, Monika Borgman, del centro de recuperación de memoria histórica UMAM y habitual en la prensa y las tertulias, en las que defendía la laicidad y un sistema político democrático más allá de castas y cupos sectarios, llevaba décadas enfureciendo con sus críticas al partido chií Hezbulá por sus interferencias en Oriente Próximo y sus propias acciones dentro del País del Cedro. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica García Prieto]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Feb 2021 12:41:11 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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