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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Olga Vallejo]]></title>
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    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Olga Vallejo]]></description>
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      <title><![CDATA[Roc Casagran: "Me gustaban los profes que hablaban de la actualidad y dejaban caer reflexiones"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/criaturas/roc-casagran-gustaban-profes-hablaban-actualidad-dejaban-caer-reflexiones_130_5833806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/59b49ba3-85ac-4cff-9028-912921badef6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El escritor y profesor de secundaria Roc Casagran no tiene muchos recuerdos de la escuela primaria. Lo resumiría en unos años que se lo pasó bastante bien, jugaba y disfrutaba con los amigos, “que es de lo que se trataba”, apunta, y iba aprendiendo de los maestros: “Apenas recuerdo actividades concretas, excepto los ejercicios de cálculo mental, que me gustaban mucho. Allí lo importante era la velocidad, nos ponían 10 problemas de cálculo mental y tenías que responder rápidamente”. Le sorprende tener presente justamente eso, teniendo en cuenta que después se ha decantado hacia las letras. “Ya sabes que los adultos tendemos a parcelar los aprendizajes, pero a mí me gusta y me gustaba leer y escribir y también el cálculo; no es incompatible”, asegura. Hasta primero de primaria estuvo escolarizado en la Escola Nostra Llar de Sabadell. Los padres sí que le han hablado varias veces de las maestras que tuvo, unas profesionales maravillosas con las que se inició en el proceso de la lectoescritura. “Una lástima no recordarlas, porque de ellas aprendí mucho”, comenta. Después fue a la Escuela Joanot Alisanda, una escuela con un patio enorme en comparación con la anterior, y que aprovechaba para jugar al fútbol: “Siempre me quedaba a comer; esto suponía tener más tiempo para jugar y hacer lo que queríamos. Jugar, sudar y pasarlo bien”. Lo que tiene muy presente de esta etapa es cuando descubrió Paco Ibáñez y la poesía en general. “Debía ser en tercero o cuarto de primaria, en la clase de castellano que nos pusieron una canción de Paco Ibáñez, y me encantó”, reconoce. Así como de la primaria es incapaz de decir el nombre de algún profesor que recuerda, de secundaria, en el Institut Pau Vila, también público y también de Sabadell, ya tiene más recuerdos. Aquí ya tiene más presentes las clases de los profesores de lengua en general, y más en concreto las de Antoni Dalmases, que también es escritor: “Él era de los que no solo te hablaban de lengua y literatura. Me gustaban mucho los profes que dedicaban tiempo a otros temas que no eran propiamente la asignatura, hablaban de la actualidad y dejaban caer reflexiones”, comenta. Entonces le parecía que quizás no venían muy a cuento, pero, aun así, le interesaban los “contenidos” menos académicos y sobre todo que los trataran no como a niños pequeños, sino como a casi adultos. Otro de los profesores que iban más allá de los contenidos era el escritor y profesor de latín, Antoni Pladevall, con quien hablaban de actualidad y política. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/criaturas/roc-casagran-gustaban-profes-hablaban-actualidad-dejaban-caer-reflexiones_130_5833806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Aug 2026 18:39:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Roc Casagran durante una escapada familiar, en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Al ganador del Premio Sant Jordi de novela 2024 le gustaba leer, escribir y el cálculo mental, cosa que demuestra que no hace falta parcelar los aprendizajes]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Yung Rajola: "Tenemos en común que somos los grandes olvidados de Cataluña"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/yung-rajola-comun-grandes-olvidados-cataluna_1_5833132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/10c0f780-ef5f-4eec-8e0e-4a61c98d48ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El delta del Ebro es el lugar donde el artista y músico Yung Rajola ha veraneado toda la vida. Desde pequeño sus padres pasaban una o dos semanas en la zona, y los últimos años alquilaban en L'Ampolla el mismo apartamento que acabaron comprando: “Me inspira mucha calma y me gusta que Lleida y las Tierras del Ebro tengamos en común que somos los grandes olvidados de Cataluña, compartimos lucha contra el centralismo, nos sentimos hermanados”. Para el artista es un lugar especial por los recuerdos, lo asocia a las vacaciones, y por la tranquilidad que le transmite: “El Delta es tiempo de calidad y todo lo que ello comporta, comer bien, estar para ti y la gente que quieres, leer, hacer deporte, que hago prácticamente cada día, pero allí es de otra manera, mejor”. También le gusta que vaya todo tipo de gente.   Hace diez años que vive en Barcelona y convive con la dualidad Lleida - Barcelona, dos ciudades muy diferentes. “En Lleida desconecto, pero el lugar que realmente marca la diferencia, donde duermo de maravilla y tengo una desconexión total es el Delta”, asegura. Al menos va una vez al mes, no siempre con los padres, a veces también con amigos, y va durante todo el año. Lo que nunca ha tenido es una pandilla, no ha sido un destino de veraneo donde volvía a coincidir con amigos ni se ha estado mucho tiempo. “Y ahora cuando voy soy casi un invitado”, dice sonriendo. Le sorprende que siendo un paraje tan especial todavía sea bastante desconocido, “es muy virgen y libre, puedes ir a las playas con tu perro, la comida es espectacular, sobre todo los arroces, y en ningún sitio he visto unas puestas de sol como las de aquí”. Además, tiene la ventaja de que si se va en coche se llega bastante bien a todas las playas de la zona. En el Delta, que es donde ha compuesto muchas de las canciones de su último disco, <em>El món no està fet per als romàntics </em>(Halley Records, 2026), está descansado y se inspira. El hecho de estar tranquilo y tener tiempo libre le permite centrarse en la música y le ayuda a componer canciones. En Barcelona tiene muchas distracciones y le cuesta más: “Aprovecho que no puedo encontrarme con los amigos de Lleida o Barcelona que me escriben para quedar”. También es una oportunidad para desconectar de las pantallas, algo que como creador de contenido le resulta complicado. Aparte de hacer música, aprovecha para hacer deporte, sale a correr con la madre y en bici con el padre, caminar por los acantilados, acercarse a la playa aunque no sea época para bañarse o ir a ver aves: “No soy un experto en ornitología, pero es todo un espectáculo cuando de repente se te planta delante un grupo de flamencos”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Aug 2026 06:02:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Yung Rajola con los padres y la Mika]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Las playas, los arroces y los atardeceres son lo que más le gusta al músico leridano]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Txell Costa: “Necesito este ritmo y estos paisajes, las puestas de sol y los cielos que solo hay aquí”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/txell-costa-necesito-ritmo-paisajes-puestas-sol-cielos-hay_1_5832347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/da2cebda-000d-4971-a936-65711ca1131e_16-9-aspect-ratio_default_0_x1300y1679.jpg" /></p><p>“Por dentro soy Empordà, silenciosa y tranquila”, asegura la asesora empresarial Txell Costa. L’Empordanet es su paisaje vital y su lugar preferido de Catalunya: “Recuerdo la primera vez que supe de su existencia, Antoni Bassas entrevistaba a Pasqual Maragall, que tenía una casa por aquí”. A pesar de ser una etiqueta, no es una comarca oficial, no existe administrativamente, pero incluye Rupià, Pals, Peratallada, Palau-sator, Monells, Ullastret, Púbol... Es la frontera entre el Gironès y el Empordà, “el Baix Empordà más interior, pueblos pequeños, de piedra, y una manera de vivir más pausada”. Cada vez ha ido buscando más la vida tranquila. “Lo que necesito es este ritmo y estos paisajes, las puestas de sol y los cielos que solo hay aquí”, comenta. Seguramente por eso no le costó nada irse a vivir allí, y cree que tardará bastante en moverse hacia otra zona, si es que en algún momento se marcha. Quizás el cambio más complicado fue pasar de Barcelona a Girona, a pesar de que se sintió muy a gusto con una ciudad tan a escala humana, en la que se puede ir a pie a todas partes. Dice que esta es la gracia del Empordanet, que sigue teniendo Girona cerca, y le resulta más fácil separar el trabajo del resto. Le encantan los paisajes, el estilo de vida, la conexión con la naturaleza, que haya pocos coches y los niños puedan ir tranquilamente en bici, o que cuando cierra el bar del pueblo se queden a cenar juntos porque son amigos. Hacen vida de pueblo e intentan que las criaturas también echen raíces. “Viviendo aquí he descubierto que el Empordanet está muy vivo. Los centros cívicos no paran de ofrecer actividades, y también hay muchas iniciativas impulsadas por la gente que vive aquí”, explica. Le encanta que no han perdido su esencia ni se desdibujan con las tendencias que lo globalizan todo: “Aquí no pidas un matcha ni un <em>flat white</em>. No encuentras aguacates en todos los menús, no hay postureo, es maravilloso, un oasis”. Tienen pequeños tesoros, como la calidad de la comida, que roban el corazón a todo el que va de visita. Quizás en invierno está todo un poco más tranquilo, ya que las tiendas y los restaurantes hacen jornadas más cortas o trabajan menos días. También se notan las estaciones en el paisaje, los colores cambian. Han pasado de los girasoles a la época de la florecilla amarilla, el curso del río se altera en función del riego de los campos... Y en invierno tiene que marcharse antes para quitar el hielo del cristal del coche. Costa sigue yendo a la ciudad para nutrirse de ideas, y puede acelerarse sin problemas, pero afirma que su ritmo es el del Empordanet. “Me equilibra, lo que más me gusta es la paz que me da”, dice satisfecha.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 06:01:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Txell Costa en el Empordanet]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La asesora empresarial está enamorada de estos pueblos pequeños que siguen fieles a su esencia]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Lily Brick: “Es indescriptible el poder de esta montaña”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/lily-brick-indescriptible-montana_1_5831539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d8157132-7122-4ab5-a65f-7e4fd32a0a90_16-9-aspect-ratio_default_0_x876y1226.jpg" /></p><p>La muralista Lily Brick tiene el corazón dividido entre el poder de la montaña de Montserrat, sus Tierras de Lleida y la inspiración que encontró en el Priorat. Explica que ha tenido el privilegio de pintar un mural de ocho metros de ancho en la entrada del Museo de Arte de Montserrat. Fue la primera vez que estaba en la montaña mágica: “Sentía algo muy fuerte, es indescriptible el poder de esta montaña. Ahora entiendo por qué viene gente de todo el mundo, se sienten atraídos y regresan”. Esta espiritualidad y la sensación de que el tiempo se paraba la acompañaron los veinte días que estuvo trabajando. Acostumbrada a pintar en el exterior y a que la intemperie se lo acabe comiendo todo, aquí pintó a cubierto reproducciones de algunas de las obras más significativas que contiene la colección. “Fueron unos días de mucha paz, entendí muchas cosas”, asegura. Otra de las predilecciones de la muralista leridana son las comarcas de Lérida. Después de haber pintado en todas, ha descubierto que es un territorio con muchos contrastes. Le gustan los amarillos extremos que tiene, y también cuando está verde, que parece un mar de campo infinito con la niebla que sube a primera hora de la mañana. Argumenta que así como a través de la comida se puede descubrir la cultura que se visita, la tierra sabe a lo que ocurre allí, y el paisaje también explica quién vive allí: “La gente de Lérida es llana como su orografía. Tiene mucha inmensidad, es una tierra blanda por donde puedes caminar, y los leridanos son así, fáciles, risueños, templados”. Asegura que por suerte los pueblos pequeños aún preservan su autenticidad, y que cada día se siente más enamorada, sobre todo de las Garrigas. Reconoce que cada vez más le agrada la relación de las personas y los paisajes: “A medida que pasa el tiempo me siento más de campo y busco personas arraigadas, que entienden la tierra y salen de ella”. Seguramente por eso se enamoró tantísimo del Priorat. Después de haber estado tres meses pintando, le sorprendió que le resultan familiares, como una especie de primos de los leridanos, “tuve la sensación de que los conocía de toda la vida”, recuerda. Explica que son tal como vienen, sin artificios ni capas, con las manos sucias de haber trabajado la tierra y la viña. Ver y vivir cómo se hace el vino hizo que amara aquella zona. También fue especial el ritual que hacía a primera y última hora del día, que subía lo más alto de la Figuera, la parte más alta de la comarca, conocida como la centinela del Priorat: “Allí bajo los pinos vi que en línea recta, más allá de las montañas y los molinos de viento, se veía la Granadella, que es Lleida, donde se ubica el Museu i Centre de la Cultura de l'Oli de Catalunya”.  </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 06:02:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Lily Brick y su hijo en el mural del Museo de Arte de Montserrat]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[A la muralista le gusta la relación de las personas y los paisajes]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Naim Smaili: "Las vistas son espectaculares. Estoy tan pendiente de mirarlas que dejo de pensar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/naim-smaili-vistas-son-espectaculares-pendiente-mirarlas-dejo-pensar_1_5830714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fa7ee11a-507b-483b-ba57-dd48f056813d_16-9-aspect-ratio_default_0_x542y936.jpg" /></p><p>Al <em>tiktoker </em>Naim Smaili y a sus amigos les gusta buscar en las redes sociales lugares bonitos para después ir a conocerlos. Explica que desde Aviñón, donde viven, han ido muchas veces a la Barceloneta y a Lloret de Mar, y que aprovechan para descubrir nuevos destinos los fines de semana, y también entre semana si tienen disponibilidad: “Hemos ido a ríos, al pantano de Sant Ponç y a diversas playas de Cataluña. Nos interesan sobre todo playas escondidas y tranquilas, donde si quieres jugar o saltar no molestas a nadie”. Para este verano ya tiene una lista de calas de la Costa Brava. “Estamos mirando cositas muy bonitas”, dice ilusionado.  Desde que tiene coche, que en septiembre hará cuatro años, aprovechan para salir del pueblo. Normalmente son siempre los mismos, un grupo de cinco amigos de la escuela, que han crecido juntos. Con un coche les basta, pero si les acompaña su hermano o se apunta más gente se reparten en dos o tres vehículos. En el coche es donde ha versionado canciones infantiles como <em>El caracol ya no saca cuerno</em>, <em>Juanito ya no baila</em> y <em>Mohamed ha matado a Patufet</em>, que se han hecho virales. Hace un par de años, en una de estas escapadas fueron a la cala Vallcarca de Sitges, que se ha convertido en su lugar preferido de Cataluña: “Saltamos desde unas rocas. Al principio pensaba que no saltaría, debían ser unos tres metros, me daba impresión, pero después me atreví y acabé saltando un par de veces. Si hubiera sido más alto no habríamos saltado. Yo, que soy el responsable del grupo, no les habría dejado saltar”. Lo recuerda como un día fantástico, en el que rieron y disfrutaron mucho. Llegaron hacia el mediodía y estuvieron en remojo hasta la puesta de sol. Después se cambiaron de ropa y se compraron unos tacos para comérselos tranquilamente desde uno de los miradores: “Tuvimos mucha suerte, porque prácticamente no había nadie. Estábamos solos viendo la puesta de sol”. Aprovecharon para hacerse fotos y vídeos, y todos tienen un recuerdo bonito de aquel día. Para Smaili, lo especial es que allí arriba se está tranquilo. El mirador tiene una rotonda pequeña con una acera donde suelen sentarse: “Las vistas son espectaculares, se ve una parte de Sitges, el puerto, la playa, el mar en el horizonte y todas las casas que hay alrededor”. Cuanto más arriba están, menos se oye el rumor de la gente en la playa. Aquí es uno de los espacios donde se está más en paz. “No hay ruido, la cabeza no se colapsa, estoy pendiente de las vistas y dejo de pensar. Se te abre la mente y te inspiras”, explica. Desde entonces han vuelto dos o tres veces, y siempre queda maravillado. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 06:02:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Naim Smaili en el mirador de Sitges]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Buscando en las redes nuevas destinos el 'tiktoker' descubrió su lugar preferido]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Marimer Pérez: “El paisaje me pareció mágico”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/marimer-perez-paisaje-parecio-magico_1_5830085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f7db3f29-5564-45b3-8dd7-84c6a3b89622_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace nueve años, la doctora Marimer Pérez, fundadora y directora del centro integral de salud y cuidado de la mujer <a href="https://www.womer.es/" rel="nofollow">WoMer</a>, fue por primera vez a la Cerdaña. “El paisaje me sorprendió, nunca lo había visto", explica. "Para una madrileña como yo, que venimos de paisajes de interior, estas montañas rodeadas de tanta vegetación parecen mágicas”. La ginecóloga y obstetra vincula la Cerdaña a muchas primeras veces de experiencias agradables, que después han marcado su vida. Aquella primera visita coincidía con el inicio de la relación con su pareja, Jorge. Entonces también conoció a Thor y a Quercus, los perros de montaña de los Pirineos, que ya han muerto, pero con los que hizo infinidad de paseos y con los que descubrió muchos de los lugares por donde sigue yendo, ahora con Coffee, que es de la misma raza. “Además, por aquí puedes entrar a la mayoría de locales con perros, lo que facilita todo bastante”, comenta.Aprovechan para ir los fines de semana y si pueden también hacen los puentes, “siempre que los partos lo permitan”, apunta, y recuerda que más de una vez han tenido que salir deprisa hacia Barcelona y dejarlo todo como estaba en casa porque había un parto: “Ya pasa esto, que no puedes marchar muy lejos, nunca sabes cuándo puede haber una urgencia. Es la vida de una obstetra”. El verde, el clima con la frescura por la noche o que de repente caiga un chaparrón, la nieve en invierno, aprender a esquiar o la chimenea, son algunas de las cosas que asocia a la Cerdaña y que tanto le gustan. También le enamoran el olor a naturaleza y el silencio. Asegura que viniendo de una ciudad como Barcelona, el cambio es brutal, bajan el ritmo de golpe. "Es una desconexión cercana, sin ser un lugar recóndito, y muy real", afirma. "Aquí, en Coffee no tiene que esquivar coches ni parar en los semáforos, y puede pasear libre". También es un lugar que invita a practicar deporte al aire libre, los caminos están acondicionados, las rutas bien indicadas y se puede elegir entre los diversos niveles de dificultad. “Hago mucha bici. Esto de no tener que encerrarte en sitios para seguir una rutina de ejercicio me parece maravilloso. Y con el esquí progreso adecuadamente, me he atrevido con alguna pista roja”, dice satisfecha.Ahora que lleva media vida viviendo en Cataluña no le sorprende tanto, pero al principio le llamaba la atención que la mayoría de barceloneses veraneaban en los mismos sitios, la Cerdanya y la Costa Brava. Dice que esto en la práctica supone que se encuentra un montón de pacientes en el supermercado de Puigcerdà, y reconoce que le resulta práctico: “Tenemos muy buena relación. Aprovechamos estas coincidencias para quedar, cada pasillo se convierte en un espacio de reunión improvisado, es fantástico. En el súper quedamos para ir a cenar”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 06:04:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Marimer Pérez con Thor y Quercus en la Cerdanya]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El verde, el olor a naturaleza y el silencio es lo que más le gusta de la Cerdanya a la ginecóloga]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Javi Royo: “Pruébame a vivir aquí, está repleto de joyas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/javi-royo-pruebame-vivir-repleto-joyas_1_5829307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fd779183-a3de-47b0-ae12-711fa37133da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace dos años y pico que el artista y dibujante Javi Royo vive en el barrio de Sants de Barcelona: “Me encanta vivir aquí, está lleno de joyas; sin duda es mi lugar preferido de Cataluña”. Se instaló en el barrio después de vivir casi veinte años en Gràcia, al lado de los cines Verdi. Recuerda que al decir a los amigos que se marchaba hacia Sants, casi nadie entendió el cambio. “Es curioso que los gracianos, a partir de la Diagonal, por un lado, y la ronda de Dalt, por el otro, creen que hay una especie de precipicio y pueden caer al vacío”, dice bromeando. Reconoce que es un enamorado de Gràcia, a pesar de que está perdiendo la esencia de barrio, pero está redescubriendo Sants: “Son una especie de primos hermanos, aquí también hay plazas increíbles, como la de Osca, con árboles y bares alrededor, y se conservan bodegas clásicas, con sus barriles y las tapas”. Para alguien que viaja tanto como él, la ubicación es privilegiada, está a quince minutos caminando de la estación de Sants y necesita menos de media hora para llegar al aeropuerto. También valora los mercados, tanto el mercado de Sants como el de Hostafrancs, con producto excelente y la gente de los puestos muy amable. Reivindica que consumamos en los mercados y los valoremos. “Estoy enamorado de los quesos de Xevi del Llet crua, la charcutería Cex con máquinas expendedoras de ibérico todos los días del año, un clásico como el Forn Baltà, los menús de cocina catalana del Mson, los platitos del Tramendu Bar o la vermutería Las Locas”, explica entusiasmado. Tiene una lista interminable de recomendaciones donde también está muy presente la cultura con el CaixaForum, la sala de cine Zumzeig, el teatro Heartbreak Hotel o el espacio pluricultural Sala Taro. Al dibujante le hace especial ilusión lo que le explicó un taxista, que la plaza de Sants es donde acaba la N-340, la carretera nacional más larga del país, que tiene su origen en Cádiz. Se imagina un brazo que sale de Barcelona y se alarga hasta llegar a la ciudad andaluza con la punta de los dedos. Y algo parecido le ocurre con la calle del Consell de Cent, uno de los ejes verdes de la ciudad con prioridad para peatones: “Es una delicia para los que nos gusta caminar. Sale también del barrio de Sants y llega hasta el paseo de Sant Joan. Este sería un brazo un poco más corto que el de Cádiz, pero capaz de hacer cosquillas en el centro de la ciudad”. Todo esto ya le parece extraordinario y todavía le encuentra un par de ventajas más, Montjuïc y los movimientos vecinales: “Es un barrio bastante organizado, donde el asociacionismo y el cooperativismo tienen una presencia considerable. Y encima tenemos esta montaña mágica, que a menudo tenemos olvidada, pero que es todo un regalo”, añade.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/javi-royo-pruebame-vivir-repleto-joyas_1_5829307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 06:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Javi Royo en el Mercat de Sants de Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El artista tiene una lista interminable de recomendaciones para disfrutar de su barrio]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luthea Salom: "Siempre la encuentro cambiada, y siempre para bien. Cada vez me gusta más"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/luthea-salom-encuentro-cambiada-vez-gusta_1_5828521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ec863893-0b27-4d98-81a3-84f364fbbc25_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>Luthea Salom, a pesar de haber nacido en Barcelona, no vive allí desde los dieciocho años, y de los dos a los ocho años emigró a Canadá. La cantante y diseñadora de moda infantil de Lillies Dream, que vuelve aquí cada año, por Navidad y en verano, para estar con la familia, reconoce que tiene un vínculo emocional con la capital catalana, y seguramente por eso es su lugar preferido de Cataluña: “Es pequeña y acogedora, nada que ver con Manhattan, en Nueva York, donde vivo habitualmente. Aquello es como una jungla, más peligrosa, siempre en alerta, mirando quién se te acerca”. Dice que en Barcelona está más relajada y tiene la sensación de estar de vacaciones, que ya lo está cuando viene, pero tiene más que ver con una manera de sentir la vida aquí.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/luthea-salom-encuentro-cambiada-vez-gusta_1_5828521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 06:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Luthea Salom en el Eixample de Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Una ciudad pequeña, acogedora y donde se camina lento es el lugar preferido de la cantante]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oscar Guayabero: “Aquí la burguesía catalana no pone los pies”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/oscar-guayabero-burguesia-catalana-no-pone-pies_1_5827848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8cd28562-a17c-447f-bfcf-caaa45af8829_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El curador y paradiseñador Oscar Guayabero descubrió el Baix Gaià yendo a visitar amigos que tenían casa por la zona. Después de un tiempo, ellos hicieron lo mismo, primero en La Nou de Gaià, donde estaban de alquiler, y más adelante, cuando empezaba a ser difícil encontrar un piso en Barcelona, decidieron comprar <a href="https://www.instagram.com/lamontornesa/" rel="nofollow">La Montornesa</a>, en La Pobla de Montornès, la villa vecina, “una casa antigua de pueblo donde vivimos y que estamos restaurando”. Es un estudio y un taller donde su pareja y él hacen proyectos, y también es un lugar de encuentro donde compartir saberes y conocimientos. La idea es que, además de vivir allí, acabe siendo un espacio para cursos, talleres y exposiciones. Cuando todo el mundo estaba parado por la covid, ellos comenzaron la rehabilitación.Explica que no tiene la oportunidad de añorar Barcelona porque no deja de vivirla, va dos veces por semana y su trabajo está muy relacionado con la ciudad. Lo que le enamora del Baix Gaià es que tiene un regusto mediterráneo con el muro seco, la piedra seca, los algarrobos, los olivos y las viñas. “Es un lugar fantástico, una especie de Mallorca para pobres. Tiene sus carencias y dificultades pero tiene un paisaje muy humanizado”, afirma. Están a doce minutos en coche de la playa, que pisan poco en verano, salvo a última hora de la tarde o al atardecer cuando se va la gente. El resto del año la disfrutan mucho. Para Guayabero, lo que tiene de especial esta zona es que los pueblos están relativamente cerca y si te alejas de la costa enseguida todo es muy tranquilo. Hay pueblos como el suyo que no son excesivamente típicos ni fotogénicos, y todavía hay vida de pueblo de verdad: “El vecino sale con el tractor, se hace vida en el bar… Hay sitios más cuquis, que aunque empiezan a empordanesarse con conciertos y exposiciones de pintura, no tienen nada que ver; aquí la burguesía catalana no pone los pies”.  “Me considero un refugiado económico, neorrurales que hemos tenido la suerte de poder venir a vivir aquí”, comenta Guayabero. Con otros pixapins como él, dice, que han llegado sobre todo de Barcelona pero también de otros puntos del país, se han organizado para constituirse como comunidad energética, trabajando con el ayuntamiento para instalar placas solares y compartir energía. En paralelo, han creado una cooperativa de consumo para comprar directamente a agricultores de la zona, y para el resto de productos hacen compras conjuntas. También han montado un chat donde comparten coche para moverse por los pueblos o llegar a Barcelona, porque depender del tren es un drama. “Hacemos un poco de 'chup-chup', sobre todo con el tema energético y cultural. Montamos fiestas, meriendas, vermuts, donde habitualmente pongo música. Aquí es más fácil organizar cosas”, asegura. Y apunta que saliendo de Barcelona te das cuenta de que fuera de la capital pasan muchas cosas, difícil de verlas o sentirlas cuando se vive allí, porque la ciudad genera mucho ruido por sí misma.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/oscar-guayabero-burguesia-catalana-no-pone-pies_1_5827848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 06:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Oscar Guayabero bajo una encina en el Baix Gaià]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El paradisista se ha enamorado del regusto mediterráneo del bajo Gaià]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sílvia Soler: "El valor sentimental que tiene es lo que lo hace tan especial"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/silvia-soler-sentimental-especial_1_5827181.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1aa6f940-b5a3-4f2d-bca9-c5fa6693e350_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>Los padres de la escritora Sílvia Soler estaban enamorados del paisaje de la Garrocha. Vivieron en Olot seis años y, aunque Sílvia nació en Figueras, vivió allí hasta los tres años, en Olot. Desde entonces ha vuelto cada verano de su vida. Veranea en la zona volcánica, entre Olot y Santa Pau, y tiene claro que este es su lugar preferido de Cataluña. Encuentra que el paisaje es bonito, pero lo que lo hace realmente especial es el valor sentimental que tiene: “Somos la cuarta generación que va de forma bastante estable. Algún año falta alguien, pero las siete u ocho familias que coincidimos, que somos amigos de adolescencia, intentamos mantener la continuidad”. Cuando los hijos eran pequeños se quedaban todo el mes de vacaciones, y desde hace una buena temporada pasan unos quince días, que todo el mundo preserva para poder encontrarse. Las familias han ido transmitiendo que estos días en la Garrocha son sagrados: “El resto del año nos vamos viendo, pero convivir es diferente. Los hijos mayores continúan yendo, aunque trabajen pasan un par de días”. La Fageda también es especial para Silvia porque le remite a su madre, que era poeta. Cuando era pequeña y paseaban por la zona les recitaba versos de Maragall, que todos se sabían de memoria. Recuerda a los padres amando la Garrocha, que en momentos difíciles se ha convertido en un espacio de paz. Cuando era pequeña la zona volcánica era un rincón del mundo perdido, Olot estaba menos comunicado y el turismo rural y de montaña no estaba tan de moda: “Mis amigas iban a la Costa Brava o a la Dorada. Ahora hay mucha más gente que veranea por esta zona, pero todavía hay bastante tranquilidad”. En comparación con otros destinos de costa, este paisaje no ha cambiado mucho, “pertenece al parque natural, vaya cómo se ha conservado”. Ella aprecia la belleza del paisaje, la Fageda, el Croscat… y reconoce que a pesar de no ser mucho de hacer senderismo ni excursiones a la montaña, ha pasado todos los veranos en un lugar privilegiado para este tipo de actividades. “Lo que hago es vida de familia, estar con mis sobrinos, a los cuales durante el año no veo tan a menudo, y con los amigos, y disfrutarlos a todos. También aprovecho para descansar y leer”, explica.Soler considera que hay dos tipos de personas, las que siempre veranean en el mismo sitio y las que eligen el destino. Aunque desde que organiza las vacaciones a su manera siempre guarda unos días para visitar otros destinos, encuentra que es una privilegiada por “esta sensación de que el paisaje es muy tuyo y que cuando vuelves el tiempo se relativiza”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/silvia-soler-sentimental-especial_1_5827181.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 06:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Silvia Soler tomando el fresco en la zona volcánica]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La zona volcánica entre Olot y Santa Pau es el lugar preferido de la escritora]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pere Puigdomènech: "Tardábamos casi tres horas en llegar, pero se estaba tan bien que valía la pena"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/pere-puigdomenech-tardabamos-tres-horas-llegar-valia-pena_1_5826484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3cfbb2a8-752c-4236-a1e3-53fd7eaf5eef_16-9-aspect-ratio_default_0_x754y789.jpg" /></p><p>Pere Puigdomènech tiene más de un lugar preferido: duda entre su casa en el barrio de Sarrià de Barcelona o el laboratorio del Centro de Investigación Agrigenómica (CRAG), en el campus de la UAB. Asegura que el trabajo le gusta muchísimo. Pero, finalmente, ni el uno ni el otro: se decanta por la Cerdaña. Las primeras veces que el físico y profesor emérito del CSIC fue allí con la familia fue porque unos amigos los invitaron. Les gustó tanto, que a partir de aquel momento iban los veranos: primero alquilaban un apartamento y después se instalaban en la que sería su segunda residencia: “De esto hace más de cuarenta años. No existía el túnel del Cadí y tardábamos casi tres horas en llegar por una carretera relativamente complicada, pero se estaba tan bien que valía la pena”. Recuerda que se paraban en algún balneario de Ribes a comer y después ya encaraban el collado de Toses. Explica que el túnel supuso un punto de inflexión que cambió radicalmente la Cerdaña. Desde que se facilitó el acceso hay mucha más gente; ya no se conoce a todo el mundo, ni se ven vacas ni tantos rebaños de ovejas. Ahora todo está enfocado a la construcción de residencias y a las necesidades de la gente que pasa las vacaciones, y los jóvenes de la zona lo tienen complicado para independizarse: “En algunos momentos está saturada. Me parece que acabará faltando agua y algún servicio. A algunos lugares ya no puedes ir porque la carretera está llena, aunque te alejes 200 metros de los puntos más turísticos y siga siendo magnífico”. De la Cerdaña le gusta que sea un valle amplio y a la vez una pequeña llanura elevada a 1.200 metros, que ayuda a estar fresco, con un paisaje cambiante: “Me gusta la sensación de apertura, ves el Cadí, el Puigpedrós y el Puigmal. También puedes caminar por entornos realmente magníficos y disfrutar de la flora y la fauna salvaje, que gracias a las regulaciones de la caza está volviendo”. Dice que en su apartamento está de maravilla, y que tiene un pequeño jardín y unas vistas espléndidas. Además, ahora llega en menos de una hora y media. Puede quedarse a trabajar, y a los hijos y a los nietos les encanta.Cuando está en la Cerdanya aprovecha para ir en bicicleta y caminar, aunque menos de lo que querría. “Me acerco a los ochenta, y el médico me recomienda que no haga tonterías”, dice riendo. Le gusta subir allí para estar con la familia y los amigos y hacer excursiones. El apartamento le permite leer y escribir, sobre todo escribe en agosto: “Estoy terminando un libro, una reflexión sobre qué lugar ocupa la ciencia en la sociedad actual”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/pere-puigdomenech-tardabamos-tres-horas-llegar-valia-pena_1_5826484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 06:02:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Pere Puidomènech en el patio de casa]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El paisaje, la flora y la fauna de la Cerdaña han robado el corazón al físico e investigador]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Krizia Robustella: “Siempre que voy pienso lo mismo: es espectacular”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/krizia-robustella-pienso-espectacular_1_5825742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/060fd231-2211-46bb-9d70-ee7df5960b29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La madre de la diseñadora de moda Krizia Robustella quería que las hijas tuvieran un pueblo: “Le gustaba la idea de tener un lugar a donde ir los fines de semana y pasar el verano, pero como mi familia es de fuera, no teníamos ninguno y lo buscó”. El pueblo elegido fue Benavarri, en Huesca, en la frontera con Cataluña, adonde Krizia ha ido desde los doce años. Desde aquí suele ir al que es su lugar preferido, el desfiladero de Mont-rebei, en la sierra del Montsec. “Siempre que voy pienso lo mismo: es espectacular”, dice satisfecha.A lo largo de los años ha ido viendo la transformación que ha habido. Al principio no tenía pasarelas ni recorridos fijados, caminabas por el campo hasta que llegabas a la parte más estrecha. A pesar de los cambios, es una zona que está lejos de la masificación habitual de los destinos turísticos. Robustella no acaba de entender que la gente, cuando va de vacaciones o hace una escapada, piense en la playa o la montaña y se olvide de Mont-rebei, que vale tanto la pena. Pero al mismo tiempo reconoce que sufre un poco por si después de compartir esta maravilla empieza a llenarse. Para la diseñadora, sobran motivos para ir allí porque tiene de todo: hay pozas, cascadas, ríos, pantanos, y se pueden hacer unas excursiones maravillosas: “En verano se puede alquilar una canoa, ir a Sert a comer una butifarra o tomar un helado, están los murales rurales de Penelles, e incluso puedes acercarte a Benavarri y comer las tostadas del Hostal Mars”. Solo alerta que en los pantanos hay que tener en cuenta los vientos y las corrientes, para no tener ningún susto. En invierno hace excursiones y en verano coge el coche y va a buscar agua, pantanos, ríos o cascadas: “Soy muy acuática”. Dice que siempre es bonito y que cada época del año es diferente, no tienen nada que ver los colores de la primavera con los del otoño. Las rutinas también cambian. Cuando hace frío, llega a casa antes para ordenar la casa y jugar a juegos de mesa, y en verano aprovecha para estar todo el día fuera, y cena en un restaurante o se lleva la comida para hacer picnic.Le hipnotiza el agua turquesa del desfiladero. Para quien tenga vértigo como ella, le recomienda quedarse en el agua. Le encanta cuando sube a la canoa y pasa entre montañas gigantes, por el pasillo azul turquesa, que si mira hacia arriba se siente pequeñísima. En cambio, para los más atrevidos hay unas escaleras enganchadas a la montaña y un par de puentes increíbles. Cuando va con las amigas, alquilan un patinete en el pantano de Canelles por tres horas. La gente suele estar allí una hora, pero ellas aprovechan, se llevan la nevera con la comida y van hasta el medio del pantano, donde se instalan con música: “Se convierte en nuestro yate, ¡incluso tiene tobogán! Cuando me tiro, en aquel azul tan azul, es fantástico”, dice riendo. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/krizia-robustella-pienso-espectacular_1_5825742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 06:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Krizia Robustella en el Congosto de Mont rebei]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El agua turquesa del desfiladero de Mont-rebei hipnotiza a la diseñadora]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Andrea Rosemercy: “El paisaje es muy diferente del de la ciudad, más salvaje y menos prefabricado”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/andrea-rosemercy-paisaje-diferente-ciudad-salvaje-prefabricado_1_5825188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/69cdcefb-26ff-4eb0-ad94-75e806b12bd4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La fotógrafa <a href="https://www.instagram.com/andrearosemercy/" rel="nofollow">Andrea Rosemercy</a> es de Girona, vive en Barcelona y tiene clarísimo que su lugar preferido es Calella de Palafrugell, donde desde hace unos años viven sus padres. Más allá del encanto del pueblo y el entorno natural, lo que lo hace realmente especial es que se ha convertido en el punto de encuentro de toda la familia, los padres, el hermano que también vive allí y la hermana que está en Francia: “El paisaje es muy diferente del de la ciudad. Puedes estar muy rápido cerca del mar y de la naturaleza. En Barcelona también tienes mar y montaña, pero es menos salvaje y más prefabricado”. Seguramente por eso dice que es perfecto para descansar y es donde desconecta con mucha facilidad de su rutina, tanto en verano como en invierno. Aquí encuentra la tranquilidad y la inspiración para sus fotos. Cuando va, siempre, independientemente de la época del año, va a ver el mar: “A veces aprovecho para crear. Al mar estoy mucho más inspirada”. Le gusta especialmente el camino de ronda que hay entre Calella y Llafranc, una zona de rocas poco frecuentada, donde no se ven barcas ancladas, se puede acceder fácilmente y tiene la sensación de estar sola. Dice que quizás no es un tramo tan espectacular como el de Calella a Cap Roig, que es precioso, pero donde suele haber mucha gente. Reconoce que siempre hay algo que le llama la atención y aprovecha para hacer fotos con la cámara analógica. “Y si no la llevo encima, con el móvil”, puntualiza. Desde que su hermano mayor se instaló en el pueblo, hace casi 30 años, va asiduamente. Desde entonces no cree que haya cambiado mucho y lo mejor de todo es que mantiene su esencia. El pueblo se ha hecho grande, hay más gente, más servicios, más comercio, todo está más ordenado, pero justo acaba de abrir la primera cafetería de franquicia: “Es una buena señal de que no se hayan reproducido como pasa en otros lugares”. Y añade que tanto en Calella como en Palafrugell hay gente del pueblo que está abriendo negocios. Además de encontrarse con la familia, durante las estancias en Calella intenta descansar. Admite que en verano hay mucha gente, pero dice que es cuestión de hacer horarios diferentes a los de los turistas e ir a los espacios menos concurridos. A la hora de bañarse, prefiere alejarse de los lugares más populares, que enseguida se llenan. Y cuando hace menos calor, aprovecha para pasear por el camino de ronda, ir a tomar el vermú o tomar algo cerca del mar. Asocia Calella a los encuentros familiares y también a los amigos: “De vez en cuando quedo con ellos para compartir todo esto que tanto me gusta, sobre todo lo que es menos típico, y disfrutar de las zonas más tranquilas”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/andrea-rosemercy-paisaje-diferente-ciudad-salvaje-prefabricado_1_5825188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 06:02:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Andrea Nieto en Calella de Palafrugell]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La fotógrafa encuentra en Calella de Palafrugell tranquilidad e inspiración para sus creaciones]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Svetlana: “Es el paraíso, por la naturaleza y la fuente de desconexión que supone”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/svetlana-paraiso-naturaleza-fuente-desconexion-supone_1_5824574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c1f482ba-4da6-41fc-a56d-2379df65faaa_16-9-aspect-ratio_default_0_x1445y1983.jpg" /></p><p>La existencia del <a href="https://farreracan.cat/" rel="nofollow">Centro de Arte y Naturaleza</a> (CAN) de Farrera es uno de los motivos por los cuales Júlia Díaz y Roc Bernadí, integrantes del grupo de electropop <em>queer</em> Svetlana, eligen Farrera, en el Pallars Sobirà, como su lugar preferido de Cataluña: “Es el paraíso, por la naturaleza, por la fuente de desconexión que supone, y por todo el trabajo que hemos hecho aquí”. En Farrera han compuesto su álbum de debut, <em>Marrana</em>, y otros sencillos como <em>Toi pegao</em>, fruto de las tres residencias que han hecho en los últimos dos años y medio. Cuando empezaron a escribir canciones en serio, decidieron ir allí: “Es una desconexión muy bestia. Cuando pasas Sort y ya coges el desvío, parece que estás entrando en otro mundo. Vas subiendo la montaña y dejas atrás tu día a día”. Aseguran que Farrera y un entorno como el de la Vall Ferrera son fantasía, y las caminatas han sido una gran fuente de inspiración para ellos: “En el camino de Farrera a Alendo, donde solo viven tres personas, han salido muchas canciones”. Explican que Albert Baldomà, director del CAN, y todo su equipo, siempre les han ayudado mucho. En el CAN se hacen residencias artísticas y científicas, “coincidimos cantantes, escritores, estudiosos de la lengua catalana o expertos en mariposas”. Están convencidos de que este cultivo cultural, artístico y científico es muy enriquecedor. Cada uno tiene su espacio donde crea, investiga y se centra en su trabajo, y al atardecer se encuentran para cenar juntos y compartir sus universos. “Mientras componíamos <em>Sarnalona</em>, tres catedráticas jubiladas estaban elaborando un diccionario. Además, mirar por aquellos ventanales es impresionante, tienes una panorámica increíble del Alt Pirineu”, recuerdan.  En las residencias se han quedado menos de lo que les habría gustado, cuatro o cinco días, pero intentan aprovechar al máximo las estancias, teniendo en cuenta que el viaje desde Barcelona es de bastantes horas de carretera. También tuvieron el privilegio de participar en el Festival Saó, que cuenta con residentes de diferentes países y disciplinas, “desde música a danza, artes plásticas… un poco de todo, es la culminación del año, un punto de encuentro para los que hemos sido residentes”. “Queremos volver, es un lugar realmente especial para nosotros, donde hemos creado cosas muy bonitas”, dicen ilusionados. Y ahora que están preparando el próximo álbum, que saldrá a principios de 2027, creen que puede ser un buen momento. **Avanzan** que será un disco de contrastes y contradicciones, que se presentará en un espectáculo único y especial el 13 de marzo en el Sant Jordi Club de Barcelona.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/svetlana-paraiso-naturaleza-fuente-desconexion-supone_1_5824574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 06:02:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Svetlana, Roc Bernadi y Julia Díaz, delante de la iglesia de Santa Eulalia de Alendo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Farrera ha sido fuente de inspiración de muchas de las canciones del grupo de música]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guillem Albà: "De grande he vuelto varias veces, siempre atraído por los buenos recuerdos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/guillem-alba-mayor-he-vuelto-veces-atraido-buenos-recuerdos_1_5823848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a9025150-f8b8-4d42-94e4-a3ffa0e0ca22_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Cuando el payaso y creador escénico Guillem Albà tenía cerca de seis años, sus padres actuaban con la compañía de teatro de títeres L’Estaquirot Teatre: “Hacían giras de verano expresamente para traernos con ellos, a mi hermano y a mí, y poder estar juntos, también con los abuelos, hasta la hora de la representación, que entonces íbamos todos a ver la función”, recuerda. Se quedaban unos días en diferentes pueblos de la costa como Calella, Sant Feliu o Palamós, pero él siempre ha asociado aquellos veranos a Blanes. Admite que no podría explicar con todo tipo de detalles cómo es Blanes, aunque de mayor ha vuelto, siempre atraído por el recuerdo de aquellos días de vacaciones.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/guillem-alba-mayor-he-vuelto-veces-atraido-buenos-recuerdos_1_5823848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 06:02:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Guillem Alba en la caravana familiar]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Los veranos que el payaso vivió en Blanes eran de película]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["En la montaña soy feliz y en el Pirineo aún más"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/montana-feliz-pirineo_1_5823111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/5d781ecf-d5ae-42ef-9d25-e56da3498686_16-9-aspect-ratio_default_0_x762y1137.jpg" /></p><p>Picos, cimas, crestas, aristas, espolones, glaciares, canales, paredes, piedras, valles, lagos, prados, flores, bosques, senderos, olores, colores… al científico Lluís Torner le gusta todo lo que le ofrece la montaña y en especial lo que se encuentra en el Pirineo: “Me resulta imposible elegir un lugar concreto, me gusta todo el Pirineo y hago la mayoría de cosas que se pueden hacer. Cuando era joven hice mucha escalada, ahora subo picos, bajo valles y con la familia me gusta esquiar e ir a ver lagos. En la montaña soy feliz y en el Pirineo aún más”. Cree que una de las razones por las que le gusta tanto es por la estética, la belleza de lo que ve, y a pesar de que los humanos nos vamos cargando el planeta, la montaña todavía es, casi siempre, un lugar puro y limpio, que permite tener un contacto intenso con la natura.Es incapaz de recordar la primera vez que fue. Explica que para alguien del Berguedà, como él, el excursionismo es común. Llegada la adolescencia ya fue a hacer los primeros picos en el Pirineo, con gente mayor y conocedora. Admite que desde los ochenta ha cambiado bastante el paisaje, entonces había una veintena de glaciares y ahora quedan cuatro y son pequeñas. Comenta que es la prueba visible de que el planeta se está calentando en su conjunto, una pena por lo que supone y porque desaparece este espectáculo de la naturaleza. Torner se refiere al blanco que se mantenía en verano, una parte blanca alrededor de rocas que suelen ser de color rojo: “A mediados de julio la nieve ya había desaparecido, solo quedaba el hielo antiguo, negro, y no es lo mismo. Es triste, ves extrañas las montañas, es como si las hubieran despojado”.Como adulto también ha seguido yendo a la montaña: “Cuando hemos hecho planes en familia, han sido en la montaña. Los hijos, aunque no les gustara tanto, ya sabían que iríamos”, dice sonriendo. También está orgulloso de tener muchos amigos de montaña, de disfrutarla con los amigos y la familia, y asegura que aparte de ellos, la ciencia y la montaña han sido y son su vida. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/montana-feliz-pirineo_1_5823111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 06:01:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Lluís Torner en los lagos del Carlit]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La pureza y la belleza de la montaña es lo que más agrada al científico]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conrad Roset: “Los últimos años lo he ido descubriendo poco a poco y cada vez me gusta más”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/conrad-roset-ultimos-anos-he-ido-descubriendo-vez-gusta_1_5822184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/98c2f05a-a7ad-4602-afe9-0f3f10b27110_source-aspect-ratio_default_0_x1305y1530.jpg" /></p><p>Hasta no hace mucho, la relación que Conrad Roset tenía con Girona era esporádica. El artista, ilustrador y director de Nomada Studio había estado un par de veces, y en la época en que su hermano estudiaba la carrera también había ido para salir de fiesta por las barracas, en las Ferias de Sant Narcís. Aquella Girona no tiene nada que ver con la que ahora disfruta desde hace unos años, ya que van a menudo aprovechando que visitan a la familia de su pareja, en Santa Coloma de Farners: “La he ido descubriendo poco a poco y cada vez me gusta más. Vamos a pasear, a alguna tienda, a cenar… Tiene muchas cosas que me tienen el corazón robado”. Explica que si le preguntan a su hijo Guim a qué lugar de Cataluña quiere ir, seguro que siempre dirá al Nomo, su restaurante preferido, un japonés del barrio viejo. Girona es el lugar preferido de Conrad: “Es bonita y está bien cuidada, culturalmente está viva, pasan cosas”. Habla de los conciertos a los que ha ido al Estrenes y el Festivalot o las expos de la Fontana d’Or. También agradece el café de especialidad, que aprecia más en esta ciudad donde no hay un local en cada esquina, y pone énfasis en la restauración: “Este año fuimos a El Celler de Can Roca, es una experiencia espectacular”. Otra cosa increíble de la ciudad es su proximidad con el mar y con una serie de pueblecitos románicos que son preciosos, como Monells, Madremanya, Púbol o Peratallada, con una arquitectura, dice, increíble y donde se respira un rollo mediterráneo que le gusta mucho. Roset también ha estado en Girona por trabajo, en charlas sobre videojuegos: “El GameGi es un programa de incubación de videojuegos que está en El Modern, un antiguo cine. El lugar es fantástico”. Reconoce que en alguna de estas visitas también se plantea la posibilidad de trasladarse allí y se imagina viviendo allí: “Ya hace años que dejamos Barcelona, estamos contentísimos en Terrassa, tenemos más calidad de vida que en la capital, aunque a veces se me queda un poco corta”. Aun así, está convencido de que si se mudaran a Girona les pasaría como a muchos gerundenses, que se quejan de que la ciudad está masificada, pierde su identidad, llena de ciclistas y locales pensados sobre todo para los turistas. Una réplica a pequeña escala de lo que ha pasado en Barcelona. “Seguro que está pasando, pero desde fuera cuesta verlo, todo esto”, asegura. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/conrad-roset-ultimos-anos-he-ido-descubriendo-vez-gusta_1_5822184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 06:01:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Conrad Roset en la Fontana d'Or de Girona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El artista se imagina viviendo en Girona cada vez que la visita]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miriam Ponsa: “Puedes ir a lugares donde no coincides con casi nadie y es un poco salvaje”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/miriam-ponsa-puedes-lugares-no-coincides-nadie-salvaje_1_5821581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8b07986f-4f01-405c-9dd7-b03c4f0b5814_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace unos veinte años, la diseñadora de moda Miriam Ponsa volvía de desfilar en el Festival de Benicàssim, donde los habían invitado, y pararon en el delta del Ebro. Recuerda que estaban cansadísimos: “Llevábamos el coche con una caravana de los años 70 enganchada. No había absolutamente nadie, se podía aparcar en la arena y hacer fuego”. Así fue como empezó a descubrir el Delta, su lugar preferido de Cataluña. A partir de aquí fue primero con amigos, en tiendas de campaña, y después con la familia en autocaravana. Comenta que las zonas de autocaravanas y<em> campers</em> han cambiado mucho, todo está organizadísimo, pero el resto mantiene bastante su esencia, en la zona de playa hay poca infraestructura y tampoco hay muchos chiringuitos montados: “Todavía puedes ir a lugares donde no coincides con casi nadie, se está muy bien, y es un poco asilvestrado, me encanta”, explica.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/miriam-ponsa-puedes-lugares-no-coincides-nadie-salvaje_1_5821581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 06:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Míriam Ponsa en el Delta del Ebro]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[A la diseñadora le encanta la vida en este mar donde cada año vuelve]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Josep Pedrals: “Había mucha vida, era una especie de minipueblo de veraneantes donde pasaban muchas cosas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/josep-pedrals-habia-vida-especie-minipueblo-veraneantes-pasaban-cosas_1_5820788.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/dac5091d-5e73-4d50-89e4-98bf63a7bd79_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Un 11 de agosto de hace muchos años es el protagonista del tema del mismo nombre de Els Nens Eutròfics, el grupo de música que tuvo Josep Pedrals. El tema, que intencionadamente comienza con un compás de 11/8, explica un día de vacaciones en Montserrat. Y es que el poeta y rapsodo tiene clarísimo que Montserrat es su lugar preferido de Cataluña: “Le tengo aprecio porque de pequeño me recorrí la montaña entera”. Allí es donde pasó todos los veranos hasta los veinte y pico, y siendo mayor ha sido un lugar para refugiarse e ir a escribir: “Cuando éramos más pequeños estábamos dos meses y en agosto coincidíamos con la pandilla de amigos, que iba cambiando, los de la primera y los de la segunda quincena. Todavía ahora, cada junio nos encontramos con la pandilla”. Cuando Josep tenía siete u ocho años, el padre, que ya estaba jubilado, era quien se hacía cargo de él y la hermana, y la madre subía los fines de semana hasta que se instalaba por vacaciones. A Pedrals le gustaban estas vacaciones de quedarse en un sitio, hacer vida allí y sentirse de allí.Explica que a lo largo de los años Montserrat ha ido cambiando y expulsando a la gente, solo queda un edificio y medio de celdas y entonces había tres. El tipo de público también es diferente: “Ahora hay turistas, extranjeros, que son de paso, nada que ver con la gente que subía con la fiambrera y comía por el camino de Sant Miquel”. Recuerda que había mucha vida, era una especie de minipueblo de veraneantes donde pasaban muchas cosas: montaban chocolatadas, ron quemado, carreras de bicicletas, una ruta de miedo por el camino de los goteos… “Era fantástico”, asegura.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/josep-pedrals-habia-vida-especie-minipueblo-veraneantes-pasaban-cosas_1_5820788.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 06:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Josep Pedrals de excursión y comiendo coca con el padre]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Al poeta le encanta la energía de la montaña donde veraneó más de veinte años]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joel Codina: “Es como muchos pueblos de la zona, con calles estrechas y casas de piedra, en un entorno natural excepcional”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/joel-codina-pueblos-zona-calles-estrechas-casas-piedra-entorno-natural-excepcional_1_5820235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ad6696c9-cd2a-46eb-8eaa-873567a7b930_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Acostumbrado a viajar por toda Cataluña por trabajo, al fotógrafo Joel Codina le ha costado elegir su lugar preferido. Ha sido después de tener en cuenta dónde se siente más cómodo o por qué repite, que se ha decantado por Salardú. Hace cuatro años instauró la tradición de irse solo una semana: “No lo hago para encontrarme a mí mismo ni abrazar los árboles, me apetecía, es una oportunidad para estar de otra manera, y me he dado cuenta de que lo necesito”. Recuerda la primera vez que fue, cuando trabajaba en la Conselleria de Recerca i Universitats, en una salida por Viella y Salardú, todo el equipo se quedó a dormir en el hotel donde repite cada año. “Me gusta ir a un lugar que no me es ajeno y donde sé que estaré de maravilla”.Allá cambia completamente de ambiente. Acostumbrado a un trabajo donde hay tensión, ruido y mucha gente, resulta difícil desconectar. Siempre se instala en el Hotel Deth País, donde suele coincidir con un núcleo de amistades. El año pasado se encontró con un matrimonio de jubilados vascos que van desde hace treinta años: “No se mueven del Valle de Arán, se lo conocen todo. Fue un lujo hacer algunas excursiones juntos”. A veces elige estar solo y otras acompañado, e intenta ir cuando se celebra el Festival Dansàneu, para disfrutar de alguno de los espectáculos. Le encanta no tener ninguna obligación ni previsión de cómo será el día, si puede va a caminar, tira hacia Montgarri, a ver algún lago o a Les. Improvisa.  Explica que Salardú es como muchos de los pueblos de la zona: calles estrechas y casas de piedra, en un entorno natural excepcional con la montaña, el río, la fuente y una sensación extraña y agradable a la vez; un lugar ajeno que le resulta familiar: “Visualmente me aleja de mi día a día, que transcurre sobre todo en Barcelona”. En Salardú su vida transcurre en la montaña, la piscina y los bares o restaurantes donde come, tres parámetros básicos que lo desconectan del estrés y la agitación habituales, yendo todo el día arriba y abajo, cubriendo dos, tres y cuatro actos. Esta simplificación le da tranquilidad, su cabeza está despreocupada, sabe que si no es una calle será la del lado o la de más allá. Una sencillez que le resulta tentadora hasta el punto que se plantea la posibilidad de ir a vivir allí. A menudo va con la cámara encima: “En lugar de fotografiar libros, presentaciones, políticos o actos, fotografío naturaleza que me lleva a otro lugar”. Eso sí, siempre en verano, el ambiente del invierno no le agrada, dice que la nieve y él no son amigos. Siendo joven intentó esquiar y no ha repetido: “Me proponen escapadas o excursiones por la nieve con raquetas, pero no me dice nada. Soy más de calor y sol”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Vallejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/verano/joel-codina-pueblos-zona-calles-estrechas-casas-piedra-entorno-natural-excepcional_1_5820235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 06:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Joel Codina delante del Hotel Deth País]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La simplicidad de Salardú da tranquilidad al fotógrafo]]></subtitle>
    </item>
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