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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Daniel Romaní]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/daniel-romani/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Daniel Romaní]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Una 'community manager' china para el jardín junto al mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/community-manager-china-jardin-mar_1_5835499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2e6c7aa7-32f0-49f4-b2d4-443d60b1cf6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Unos cuantos rincones de la Costa Brava se han escapado de la presión inmobiliaria. Es el caso del magnífico Jardín Botánico Marimurtra, en Blanes. Carl Faust, empresario alemán apasionado por la botánica, decidió en los años veinte del siglo pasado invertir su fortuna en la creación de un paraíso de vegetación en Blanes. "Faust quería un espacio que fuera una <em>demo</em> viva para los <em>grandes</em> botánicos del centro y del norte de Europa, con el objetivo de que no tuvieran que desplazarse a ver plantas suculentas y otras especies exóticas a México, a Sudáfrica, al norte de Marruecos...", me explica Josep Borrell, director del Jardín Botánico Marimurtra desde hace muchos años.Estoy en la parte más antigua del jardín, dedicada a los cactus y a las plantas crasas. "Se plantaron en esta zona con pendiente y pusieron grava para que el agua no se acumulara y no estropeara las raíces", me explica Josep. Hay una gran variedad de cactus, algunos de tamaños gigantes, más grandes que yo. Con Josep doy un tranquilo paseo por el jardín. Es un viaje por los cinco continentes, especialmente por los lugares que tienen clima mediterráneo y subtropical. Además de la vegetación, también es protagonista la fauna: aves migratorias, pequeños reptiles... encuentran refugio. ¡Y los insectos! Sin insectos no hay plantas. El Marimurtra introdujo colmenas de abejas para la polinización, y ahora tienen muy buena miel, que tienen a la venta. Es una miel de más de mil flores y de un gusto siempre cambiante y sorprendente: las abejas tienen a su alcance muchas combinaciones de flores.De repente Josep se detiene. "Mira, ¡la <em>Wollemia nobilis</em>!", me dice. Estamos delante de un árbol que yo no había visto nunca. Si vais a verlo os sorprenderá. Debe medir algo más de 4 metros de altura. Esta especie convivió con los dinosaurios, y sobrevivió prácticamente sin cambios durante millones de años. Se creía extinguida. Se le considera un "fósil viviente".La <em>Wollemia nobilis </em>fue descubierta en el año 1994, cerca de Sídney, en las Blue Mountains. La encontró un joven guardabosques, David Noble, explorando barrancos de difícil acceso y haciendo rápel", me explica Enric Barril, responsable de las colecciones biológicas del Marimurtra. "Su nombre genérico, Wollemia, viene de cómo se llama el parque nacional donde sucedió el hallazgo (Wollemi), y el epíteto específico (nobilis) es un homenaje a su descubridor y a su majestuosidad (en latín <em>nobilis</em> significa <em>noble</em>)", precisa Enric. "Se encuentra en peligro crítico de extinción. El lugar exacto donde habita es un espacio intacto y virgen. No se sabe cuál es. Bueno, tan solo lo saben unos pocos", me comenta. "Para preservarlo" digo. "Sí, claro. Pero se hizo una distribución internacional de clones de ejemplares y semillas a unos cuantos jardines botánicos e instituciones científicas para asegurar su conservación <em>ex situ</em>. Gracias a esto tenemos este aquí, en el Marimurtra. Fíjate que está un poco elevado respecto al nivel del suelo. Lo hemos hecho para evitar que se estanque agua en el cuello de sus raíces", me explica Enric.Los intercambios de semillas entre jardines botánicos son muy habituales. Se hacen sobre todo para proteger especies en peligro de extinción y para los proyectos de conservación. "Tenemos un banco de semillas propio y un catálogo que vamos actualizando", me comenta Josep, que conoce un montón de jardines botánicos del mundo. "Viajar es la manera más barata de aprender", dice. "Pero todavía tengo pendiente ir al Jardín Botánico Hanbury, situado en el cabo de la Mortola, en Italia, también a orillas del mar, y integrado en el paisaje –una herencia del jardín inglés–. Faust se inspiró en este jardín italiano para hacer el Marimurtra".No he necesitado esperar mucho tiempo para presenciar una escena que se repite varias veces al día. Dos chicas de facciones asiáticas, vestidas con tonos rojos, bajan saltando por la escalera flanqueada por cipreses –la escalera de Epicuro– hasta el templete de Linné. Es un pequeño templo que imita el estilo de la Grecia clásica dedicado a Carl von Linné –el padre de la taxonomía moderna–, situado al borde del acantilado de la cala sa Forcanera.Las redes sociales han hecho que esta glorieta circular sea objeto de deseo por parte de mucha gente de todo el mundo, algunos de los cuales hacen 9.000 kilómetros para hacerse una foto, como los chinos. "Hemos traducido muchos textos de los códigos QR al chino", dice el Josep. "Hemos fichado una <em>community manager</em> china nativa para atender a la comunidad de su país. Para nosotros, es clave que pueda interactuar con ellos no solo en su idioma, sino también con sus códigos", añade. "Tenemos el reto de que no solo vengan a hacerse la foto" me dice el Josep. "Estamos pensando qué más les podemos ofrecer para que conozcan el jardín, su colección y la obra de Faust". Hago un <em>zoom out</em> con la mirada y obtengo un cuadro esencialmente bicolor: el verde de la vegetación y el azul del mar, y unas pinceladas blancas, que hacen el mar muy bravo. Entonces cierro los ojos y siento aún más la gran variedad de olores, y el sonido de las olas que abrazan la playa. Y me pongo en la piel de quien no tiene el sentido de la visión, que, a su manera, también puede disfrutar de este magnífico jardín junto al mar.<strong>Imágenes históricas de bodas y otros eventos</strong>Hace unos años, con motivo del centenario, la Fundació Cal Faust, que gestiona el Jardín Botánico Marimurtra de Blanes, hizo un llamamiento para recibir fotografías antiguas de quienes se han hecho fotos de celebraciones familiares. Ha sido habitual y lo continúa siendo, para los blanencos, los habitantes de la comarca y más allá. Es el caso de los padres de Josep, que se hicieron allí las fotos de la boda. El llamamiento –que continúa abierto– permite conocer detalles del jardín años atrás. Los participantes reciben un obsequio: un abono anual.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Aug 2026 22:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El jardín de Marimurtra en Blanes]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Fundado por el alemán Carl Faust a principios del siglo XX, el Jardín Botánico Marimurtra acoge especies vegetales de los cinco continentes, especialmente de climas mediterráneos y subtropicales]]></subtitle>
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    <item>
      <title><![CDATA[La Ciutadella, esencialmente científica]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/ciutadella-esencialmente-cientifica_1_5834857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/89226868-f0ec-4f9a-b42c-1dfb476fb558_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La mala racha persiguió al invernadero del Parc de la Ciutadella de Barcelona en sus inicios. El Ayuntamiento convocó un concurso para urbanizar los terrenos de la ciudadela militar, levantada en el siglo XVIII por orden de Felipe V, en una buena parte del barrio de la Ribera. El jurado lo declaró desierto. No encontraron ninguno bueno. En segunda convocatoria, con las bases modificadas, el ganador fue Josep Fontserè.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/ciutadella-esencialmente-cientifica_1_5834857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 22:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El invernadero del parque de la Ciutadella.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Los históricos equipamientos del parque urbano más antiguo de Barcelona se renuevan para acercar la ciencia a todos]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[La horca, herramienta de comunicación de antes de los móviles]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/horca-herramienta-comunicacion-moviles_1_5834142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1b5f7e06-e438-49e7-9dd6-8364314dbe4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Es una horca de lo más sencilla. Tiene un palo grueso de madera y dos poleas de hierro. Servía para cargar y descargar gavillas, paja o heno. Actualmente se usa muy poco. Pero donde estoy ahora, en la Vall Fosca, tenía también otra función. Es por eso que está expuesta en el Museo Hidroeléctrico de Capdella, que hoy visito.El conductor del funicular tocaba con las dos puntas de la horquilla sendos cables de la línea eléctrica que iba paralela a la vía del funicular, y con esta acción hacía sonar un timbre en las estaciones para <em>hablar</em> con los operarios que lo hacían funcionar. Este era el código: con un timbre indicaba que el operario lo detuviera, con dos timbres, que subiera, y con tres, que bajara.	</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 06:10:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Capdella]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Capdella: la primera central hidroeléctrica de Cataluña, que continúa funcionando]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Cuando los pueblos desaparecían "por un castigo de Dios"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/pueblos-desaparecian-castigo-dios_1_5833037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/28b1e5e8-fa70-4007-ae2d-e15d251932e0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La nieve es un buen aislante térmico y sonoro gracias al aire que contiene, por eso los iglús son un buen invento para pasar noches frías. En la nieve fresca, la proporción de aire llega al 90%. El Museo de la Nieve (Musèu dera Nhèu) dedica un buen espacio a los aspectos de carácter científico de la nieve, cuyo germen es curiosamente hexagonal. Este centro está situado en el pequeño municipio de Unha, cerca de Baqueira, la patria del esquí de pista del Valle de Arán. De Unha es precisamente la responsable del museo, Montse Ademà, que me guía por este espacio que tiene a cuatro pasos de casa.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 22:00:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El año 1600 buena parte del pueblo de Unha quedó devastado por una avalancha.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Descubrimos los aspectos científicos del Museo de la Nieve, en Unha (Valle de Arán)]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[La medicina, territorio de mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/medicina-territorio-mujeres_1_5831531.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/dc3930ef-6602-4ec6-9391-493c773edc52_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El anfiteatro anatómico es la joya del edificio de la Real Academia de Medicina de Cataluña, situada en el corazón de Ciutat Vella, en Barcelona, frente al Institut d'Estudis Catalans. En el centro de este anfiteatro hay una mesa giratoria de mármol original donde los estudiantes realizaban las disecciones de cadáveres. Los cadáveres llegaban, aún calientes, del Hospital de la Santa Creu, situado justo al lado. Eran de personas que morían completamente solas y de las que nadie reclamaba los cuerpos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 06:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sede de la Real Academia de Medicina de Cataluña, en la calle del Carmen de Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La Real Academia de Medicina conserva 'El Vesalio', el mítico tratado de anatomía moderna]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Si dejas caer un huevo, ¿a partir de qué altura dirías que se rompe?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/dejas-caer-huevo-partir-altura-dirias-rompe_1_5831425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/edc80d40-7c13-41d9-8e73-1406020a68a6_16-9-aspect-ratio_default_0_x2270y1365.jpg" /></p><p>Una de las rutas más habituales para ir del área metropolitana a la Seu d’Urgell y a Andorra (que evita el sablazo del túnel del Cadí) pasa por Coll de Nargó. Casi todo el mundo pasa de largo. Yo he hecho parada en alguna ocasión, para visitar el Museu dels Raiers, la iglesia románica de Sant Climent... Hoy me he detenido para conocer otro elemento del patrimonio, que invita a hacer un viaje muy atrás en el tiempo: Dinosfera. El nombre ya me atrae. Enseguida me atraerán más cosas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 22:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El centro de paleoambiental Dinosfera, en Lleida, en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Dinosfera es un centro situado en Coll de Nargó sobre los dinosaurios y otras especies "antiguas". El espacio se centra en los huevos de dinosaurio]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Sabías que la coca-cola antes era una bebida popular?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/coca-cola-popular-bebida_1_5830639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3d905844-7870-4077-bad6-465c5e783eb2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>"La Coca-Cola se formuló como jarabe medicinal en 1886. Como no tuvo mucho éxito, decidieron presentarla como un refresco y funcionó", me explica Francesca Niubó, microbióloga y responsable del Museo Cusí de Farmacia. ¡Y vaya si funcionó! Tengo justo delante una botella pequeña de vidrio, con las letras <em>Coca-Cola</em> inclinadas, la imagen "de toda la vida" de esta bebida oscura, que dicen que quita tanta sed, pero no estoy seguro. Esta es una de las muchas curiosidades que se explican en el museo, un magnífico espacio lleno de objetos de épocas muy diversas que tienen relación con el mundo de la farmacia y de la medicina: piezas de cerámica, vidrio, morteros –de bronce y de hierro–, exlibris, grabados e instrumental médico y farmacéutico. El atractivo principal, pero, es una farmacia barroca del siglo XVIII. Era de la abadía benedictina de Santa María la Real, en Nájera. Se muestra toda entera (aunque, como no hay documentación, no se sabe qué disposición tenía). Contiene tarros y urceolas de cerámica, un cordialer con frascos de vidrio, cajones de madera con el nombre de las plantas medicinales y armarios decorados con pinturas de animales exóticos, entre otros motivos. Me sorprende ver pintados estos animales que no se encontraban siglos atrás –ni actualmente– en La Rioja: una pantera, un cocodrilo... Es probable que pasaran peregrinos o comerciantes que habían estado en otros países y se los explicaran. Y el pintor, con su oficio, también los habría querido "explicar". Es una de las muchas singularidades de esta preciosa farmacia que transporta a una época en la que los boticarios preparaban las fórmulas a mano, mezclando hierbas, minerales y otros ingredientes. Se explica que los monjes del monasterio tenían un huerto solo para cultivar plantas medicinales, un lugar para secarlas y que una vez secas las guardaban en cajones, donde reposaban hasta que las tenían que usar. La farmacia tuvo una vida corta: la desamortización de Mendizábal expulsó a los monjes. Pero el monje farmacéutico tuvo la buena ocurrencia –y la santa paciencia– de desmontarla, y la guardó en casa de su hermano. El año 1920, Joaquim Cusí, con la idea de instalar un museo en los laboratorios que quería construir en el Masnou, buscaba una farmacia antigua. Tuvo noticia de esta de Nájera, fue allí y la adquirió. Sin verla. Estaba en cajas amontonadas en una cuadra. "Toda la madera de la farmacia la trajeron con tres vagones de tren", me explica Francesca, mientras observo libros antiguos de medicina general, oftalmología, anatomía y farmacia. Ahora estamos dentro de uno de los grandes tesoros del museo: la biblioteca. El libro más antiguo trata sobre oftalmología –la especialidad de la casa–. Es del 1520. La historia de los laboratorios Cusí arranca a principios del siglo XX, cuando Joaquim Cusí abre una farmacia en la calle Ample de la capital del Alt Empordà, con la ayuda de su hermano Carles. Era mucho más que una farmacia. En "Quimet" Cusí –le llaman así para diferenciarlo de su primo Quimarro (eran hijos de dos hermanos casados con dos hermanas)–, era un gran defensor de la lengua catalana. Por eso, además de medicamentos, también tenía otras cosas para la "buena salud", como revistas<em> El Patufet</em>. En la trastienda se tejían largas tertulias, en las cuales participaban personajes como el notario Salvador Dalí (padre del pintor), los hermanos Pichot (o Pitxot), Rafael, Joaquim y Lluís Cusí, numerosos músicos, Marià Pujulà –quien más adelante fue alcalde de Figueres–. Joaquim Cusí también fue alcalde de El Masnou. Sí, algunos tenían inquietudes políticas y se animaron a fundar un partido de carácter catalanista y republicano, Aplec Nacionalista Republicà. Querían que Figueres fuera un pueblo que brillase como los de Francia: "¡Cuando cruzamos la frontera vemos unos pueblos tan bonicos!", decían. Hoy, un siglo más tarde, Figueres continúa siendo diferente de los de Francia. "Cusí era bastante emprendedor. Hizo muchas fórmulas magistrales. Hizo una formulita que le dio muy buenos resultados", me dice la Cesca. "¿Por qué lo dices en diminutivo?", pregunto. "¡Ah!... Es que es una fórmula muy fácil": una pomada antiséptica que curaba pequeñas infecciones oculares. Cusí hizo dinero –¡y se hizo un buen nombre!– con esta receta de antes de los antibióticos. Se empezó a comercializar con el nombre de <em>Pomada Oftálmica Cusí al Óxido Amarillo de Mercurio</em>. En Francia se comercializaba una pomada similar, pero la de Cusí era de textura más fina y no hacía daño cuando se ponía en los ojos. Su éxito fue rotundo. Cusí tuvo "buena vista": pidió al oftalmólogo Barraquer una lista de oftalmólogos de todo el mundo, a los cuales envió muestras, y enseguida le llovieron pedidos de todas partes. "También destacó en dermatología", me explica Francesca mientras me fijo en lo que dice un bote de farmacia: <em>Laboratorios del Norte de España</em>. Así es como se llamaron durante años estos laboratorios. El grupo americano Alcon, una de las divisiones farmacéuticas de Nestlé, compró los laboratorios Cusí, que se rebautizaron como Alcon Cusí. Posteriormente, pasaron a formar parte del grupo Novartis y actualmente son de la empresa Siegfried. El edificio donde estamos estuvo a punto de ser bombardeado durante la guerra civil. Durante la contienda, se quedaron en el país Carles y Rafel Cusí. Joaquim, en cambio, netamente republicano, se exilió a París. Después a Bélgica, a los Estados Unidos (de paso) y a Costa Rica, donde fundó unos laboratorios, finalmente estuvo en México y volvió en 1945.Al momento de despedirme de la Francesca, me obsequia una última anécdota de la guerra. Esta fábrica del Masnou era un objetivo de la aviación franquista. Pero el comandante que debía dar la orden del bombardeo era trabajador y amigo de los Cusí, y dio otras coordenadas. De otro modo, yo no habría conocido este tesoro del mundo de la farmacia y la medicina, ni la Francesca, ni el primer uso que tuvo la coca-cola.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/coca-cola-popular-bebida_1_5830639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 21:59:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vista del interior del Museo Cusí de Farmacia, situado en el Masnou.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La preciosa farmacia de la abadía benedictina de Santa María la Real, de Nájera, tuvo una vida efímera pero ahora se puede ver entera en el Museu Cusí de Farmàcia, en El Masnou]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Sabes diferenciar un higrógrafo de un higrómetro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/diferenciar-higrografo-higrometro_1_5830041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6cc3af25-985e-46ff-a90c-a082d527bc5f_16-9-aspect-ratio_default_0_x484y313.jpg" /></p><p>El higrómetro y el higrógrafo sirven para medir lo mismo –la humedad– pero no son sinónimos. El primero registra la humedad en un momento determinado y el segundo a lo largo del tiempo. Esta misma distinción la encontramos en muchos otros aparatos, como el barómetro y el barógrafo, el termómetro y el termógrafo. La incorporación del tiempo como variable de medida representó una revolución, porque permitió estudiar la evolución de unos cuantos fenómenos. Fue especialmente importante en el campo de la meteorología: los registros continuos permitieron identificar ciclos, comparar observaciones y entender y prever mejor el tiempo.	Estos dos aparatos se encuentran en una vitrina dedicada a Eduard Fontserè en la Facultad de Física de la Universidad de Barcelona (UB). Forman parte de la colección de instrumentos de esta facultad, que consta de unas 600 piezas. Las hay de óptica, de mecánica, de electricidad, de magnetismo, de termodinámica, de fluidos, de astronomía, de meteorología... Muchos de los aparatos provienen de los laboratorios y las aulas de la Facultad. Tanto el higrómetro como el higrógrafo expuestos son de finales del siglo XIX. Tienen mecanismos de relojería, plumas y cilindros recubiertos de papel. Son los antepasados directos de los actuales sistemas de adquisición de datos; solo ha cambiado la tecnología. Joan Manel Hernández, profesor del departamento de física de la materia condensada y responsable de esta espléndida colección, me hace de anfitrión y guía. También nos acompaña Pili Mateo, técnica de cultura y patrimonio de la UB, que me recuerda la existencia del Museo Virtual de la UB, donde hay estas piezas y muchas otras. Además de instrumentos científicos, la plataforma en línea (museuvirtual.ub.edu) contiene información e imágenes de obras de arte, fondos documentales y bibliográficos, colecciones de ciencias naturales y patrimonio arquitectónico.El origen de la colección de aparatos de física se puede situar en el desarrollo de los gabinetes de física del siglo XIX. La denominación "<em>física</em>" en un sentido similar al actual no se estableció hasta aquel siglo. Los primeros tratados datan de finales del Ochocientos, cuando se empezó a asociar la física al método experimental. Antes se hablaba de "filosofía natural". Fontserè no solo es homenajeado con esta vitrina, también con su nombre en la Sala de Grados de la Facultad. Fue fundamental en la historia de la ciencia catalana, el principal impulsor de la meteorología moderna aquí, fundador del Servicio Meteorológico de Cataluña el año 1921. Trabajó también en astronomía, sismología y física terrestre, y impulsó una meteorología basada en la observación sistemática y la recogida rigurosa de datos. Entre sus aportaciones destaca el<em>Atlas elemental de las nubes</em>, traducido a diversos idiomas. Además, fue uno de los principales promotores de un observatorio astronómico del Tibidabo: el Observatorio Fabra. ¡Hizo tantas cosas! Dispó de tiempo para hacerlas: vivió 100 años.Tengo el privilegio de bajar a un almacén donde hay un reguero de instrumentos guardados. Me fijo en unos ordenadores rudimentarios. Las pantallas son de tubos de rayos catódicos. Recuerdan los televisores antiguos en blanco y negro. A pesar del tamaño, tenían una potencia y una memoria muy inferiores a las de un teléfono móvil actual. "Disfruto tocando instrumentos", revela el Joan Manel. Se dedica a catalogar, investigar... Prácticamente solo. "Ahora he conseguido una becaria dos horas al día", dice. La historia de los instrumentos es también la historia del progreso en la capacidad de medir. Con el tiempo han ganado sensibilidad, precisión y automatismo. Hoy un estudiante puede registrar cientos de medidas con sensores digitales, mientras que antes las tenía que leer una por una en una escala graduada y anotarlas a mano en una libreta.Los materiales también han cambiado: antes se utilizaba latón, madera y vidrio, y a menudo los cables estaban recubiertos de seda de colores. Había una clara voluntad de hacer objetos precisos y bonitos. Hoy son mucho más potentes y precisos, pero la belleza ha dejado de interesar. Predominan los plásticos, el aluminio y la electrónica.Salimos del almacén y vamos a ver la pieza estrella: un telescopio Grubb, empresa irlandesa, una de lasmás prestigiosas del mundo en grandes telescopios astronómicos durante los siglos XIX y XX. Está en el interior y, por tanto, no funciona. Al fin y al cabo, ver el cielo desde la Diagonal de Barcelona –una zona muy contaminada lumínicamente– tiene poco interés.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/diferenciar-higrografo-higrometro_1_5830041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 22:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Círculo de reflexión de 360 grados fabricado por Thomas Blunt (cerca de 1801), de la colección de instrumentos científicos de la Facultad de Física de la UB.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La extraordinaria colección de instrumentos científicos de la Facultad de Física es visitable para todo el mundo]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viaje al municipio más grande de Cataluña]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/viaje-municipio-grande-cataluna_1_5829284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ca0dc2a4-c8ae-4e46-8cb1-97b92b162951_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>"Tremp es el municipio más grande de Cataluña", me asegura Xavier Boixadós, guía de esta localidad, así que nos vemos, casi antes de decirme: "¿Has podido aparcar fácilmente?" Me quedo de piedra. Pensaba que me había adentrado en la Cataluña más despoblada, más vacía. De seguido me lo argumenta: "Más grande de superficie, no de número de personas. Tiene 300 kilómetros cuadrados, más que Barcelona". Tremp ha ido sumando pueblos abandonados o semiabandonados, y por eso ha ido creciendo. Muchos de estos pueblos están en alto –la defensa era el elemento número uno para instalarse allí.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/viaje-municipio-grande-cataluna_1_5829284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 22:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuenca de Dalt. El Noguera Pallaresa saliendo de Collegats]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Geoparque Orígenes es un extraordinario territorio que nos dice de dónde venimos: nos habla desde la formación de los Pirineos hasta hoy]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un gorila de plástico, una ardilla naturalizada, un cangrejo de los cocoteros, una almeja gigante...]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/gorila-plastico-ardilla-naturalizada-cangrejo-cocoteros-almeja-gigante_1_5828455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/20ded496-dbfb-4aa2-8e27-b281ccf61be1_16-9-aspect-ratio_default_0_x1873y1303.jpg" /></p><p>Hoy os hablo del Museo Geológico del Seminario de Barcelona, un tesoro situado en el centro de Barcelona. Se conoce poco. Yo mismo lo desconocía. Y eso que he visitado un montón de centros museísticos del país. En algunos textos leeréis que nació el año 1874. No, no es correcto. Su semilla se sembró mucho antes: en 1818. Fue una iniciativa del obispo Fèlix Torres Amat, que quería que las ciencias naturales que se enseñaban en los seminarios y escuelas religiosas fueran explicadas con plantas, animales, fósiles... Aquel primer centro tenía un título original: Museo de cosas antiguas y preciosas de la misma provincia. Estaba situado en el edificio del Seminario que se encontraba en la rambla de los Estudios. Era un gabinete de historia natural, hecho a base de las donaciones de coleccionistas y aportaciones más modestas de estudiantes, seminaristas y misioneros. Sí, era habitual aquí, y en otros lugares de Europa, que los misioneros se encapricharan de alguna pieza de la tierra donde predicaban, ya fueran máscaras, telas, collares, instrumentos musicales. Y se la llevaran sin miramientos, como si fuera un souvenir gratuito.El biólogo Joan Barrull, conservador de vertebrados de este museo, se encarga de la gestión de la colección y de la sala de exposiciones. También ofrece visitas guiadas. Barrull ha montado una interesante réplica de un pequeño gabinete de historia natural, hecha de un popurrí de piezas que no tienen relación entre ellas, como sucedía en los inicios del museo. Las piezas estaban almacenadas en diferentes rincones del centro y totalmente indocumentadas. La variedad es uno de los elementos esenciales de todo gabinete de coleccionista, y este no es una excepción. Así, encontramos un gorila de plástico, una ardilla naturalizada, un cangrejo de los cocoteros, una almeja gigante que se usaba de pila bautismal... No faltan frascos de vidrio con animales dentro deun líquido que debe ser formol o alcohol: una salamandra, un dragoncito, una lagartija, una serpiente... "He intentado abrir la tapa de estos frascos, pero no puedo; los años han ido endureciendo la rosca", me explica Joan Barrull.	"Nuestro museo empezó siendo muy ecléctico. Como el Museo Darder de Banyoles y muchos otros de historia natural", dice. Usa el <em>nuestro</em> porque se lo siente propio: dedica un montón de horas y de pasión. Más adelante, bajo las riendas de mossèn Jaume Almera –ya veis que esto va de religiosos–, el museo viró hacia la paleontología. Almera era un gran defensor de la ciencia experimental. No le bastaba explicando la lección: había que salir al campo y recoger muestras. Además, hizo el mapa geológico de la provincia de Barcelona y recogió numerosos fósiles.También me acompaña Enric Aragonès, colaborador científico del museo, que me explica que durante la guerra civil unos "desconocidos" tiraron prácticamente todas las piezas por la ventana. Durante la contienda bélica también se perdió un busto de mármol del prestigioso médico y geólogo Carles de Gimbernat. Menos la biblioteca, todo quedó destrozado. El carácter religioso de la institución tenía que ver. Y, claro, el museo tuvo que empezar de nuevo.En el museo hay piezas para entretenerse horas y horas. Encontramos fósiles del yacimiento de Alcover y Mont-ral, un sirénido casi entero de Montserrat, un enorme mastodonte de Polinyà... y muchísimos fósiles e icnofósiles (huellas que han dejado organismos que se han fosilizado). La joya de la sala es un armario lleno de holotipos (espécimenes únicos y originales,que sirven como referencia para dar nombre a una especie nueva).Entramos en las zonas de reserva, donde se guardan libros y piezas diversas y curiosas. Me sorprende ver una red de pescadores en una sala atestada de publicaciones. Y todo un esqueleto humano. Bien conservado, y bien derecho, dentro de un armario para él solo.El museo es muy estricto a la hora de aceptar donaciones. Francesc Carrasco, subdirector, especialista en erizos de mar de la época del eoceno, me comenta: "Si alguien me trae un fósil y me dice «¡esto no lo he visto nunca!; no es suficiente para aceptarlo». Deben ser paleontólogos especializados en cada ámbito". Y hay que tener la fecha y el lugar donde se ha recogido cada elemento. "Han pasado cuatro directores", me dice Francesc Carrasco. "¿En tantos años? Son pocos, ¿verdad?", digo. "Es que son cargos vitalicios", responde. Y los recita como quien dice la alineación de un partido: "Almera, Batallé, Via y Calzada". Ahora Calzada ya es muy mayor y casi no viene. ¿El nuevo director será Francesc Carrasco? Eso lo decide el arzobispo de Barcelona (previo asesoramiento)."Al salir del museo, me fijo en un cartel que dice: "Caja inversa". Sí, este es un museo bien original, también en eso. Al final de la visita, en función de tu grado de satisfacción, pagas lo que quieres. El sistema ya es bastante habitual en obras de teatro. Pero no lo había visto nunca en un museo. El cartel también está en inglés. Desconocía que se dice <em>Honor box</em>. Es todo un honor que tengamos en Cataluña este museo.<strong>Un edificio de Elies Rogent</strong>Para acceder al Museo Geológico hay que pasar por algunos de los pasillos del edificio que acoge el Seminario de Barcelona, el Conciliar, porque es fruto del Concilio de Trento (1545-1564), donde se estableció la creación de los seminarios para la formación de los sacerdotes. Hoy hay menos aprendices de sacerdotes que años atrás. Pero están bien cuidados. Paseando, veo una mesa de ping-pong. Es un buen recurso para pasar las horas de ocio. El edificio del Seminario, donde se encuentra el Museo de Geología desde finales del siglo XIX, fue dibujado por el prestigioso arquitecto Elies Rogent, autor del edificio principal de la vecina Universidad de Barcelona.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/gorila-plastico-ardilla-naturalizada-cangrejo-cocoteros-almeja-gigante_1_5828455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 21:59:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Museo Geológico del Seminario de Barcelona, en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El Museo Geológico del Seminario de Barcelona nació para que los estudiantes de los seminarios y las escuelas religiosas pudieran estudiar la naturaleza con elementos auténticos]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué la Base Antártica Juan Carlos I todavía no se llama Josefina Castellví]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/base-antartica-juan-carlos-todavia-no-llama-josefina-castellvi_1_5827792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e12a707b-3f7f-49b4-a977-22d1d80bbd6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>«La Antártida es un buen centinela del cambio climático», me dice Rafel Simó, investigador del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), que ha estado unas cuantas veces en esta zona virgen, frágil y silenciosa del planeta para investigar con el Hespérides, un barco que gestiona y tripula la Armada española –¿no sería lógico que lo hiciera una institución de investigación?–. «Y evidencia que el cambio climático se acelera», asegura. «Es también una ventana al clima del pasado: el hielo profundo continental contiene atrapadas burbujas de la atmósfera del último millón de años», subraya. «En la Antártida prácticamente no hay verde, pero hay mucha vida. Es vida marina. Puede parecer una paradoja que en un lugar tan hostil haya una gran biodiversidad», dice Rafel. Cuando pensamos en los animales de este continente remoto, enseguida nos viene la imagen de los pingüinos, pero hay muchos más: orcas, ballenas, focas... y una infinidad de peces, todos ellos alimentados por plancton microscópico. «Es precioso ver cómo la vida se adapta a un entorno extremo», dice Simó, que conoce muy bien la Base Antártica Juan Carlos I –¿y por qué no la bautizan con el nombre de Josefina Castellví, que la dirigió? Simó destaca algunas cosas positivas que suceden en este extremo sur: el Tratado Antártico, acuerdo internacional firmado en 1959 que establece que la Antártida se debe utilizar solo para fines pacíficos e investigación científica –«es un milagro geopolítico en plena Guerra Fría», dice– y que algunos datos que se recogen son esperanzadores, como por ejemplo los que dicen que el agujero de la capa de ozono se está tapando.Nada más entrar en el CosmoCaixa me dirijo al espacio dedicado a Josefina Castellví (1935-2026) y a la investigación en la Antártida. Ahí está el módulo-laboratorio donde trabajaba Castellví, y muchos otros, entre ellos Antoni Ballester, el impulsor de la base. Veo un montón de aparatos que se nota que ya son antiguos —no me gusta la palabra anticuados. La mayoría son de microbiología, para analizar la composición química del agua y sus organismos.Me acompaña el director del CosmoCaixa, el cardonés Valentí Farràs, exdirector del CaixaForum Barcelona, que me explica que después de que quedara en desuso, este laboratorio –un contenedor hecho en Tarragona– se repatrió: sí, hizo un viaje de ida y vuelta a Cataluña, y el CosmoCaixa lo "acogió".Antes de mostrarme cómo se explica aquí el origen del universo, Valentí me indica el origen de este museo que abrió sus puertas en 1980. "Primero lo abrimos en escuelas y universidades para que lo probaran", explica. Al principio se llamaba Museu de la Ciència de l’Obra Social “la Caixa”. Ocupaba un edificio de principios del siglo XX, de Josep Domènech i Estapà –algunos le decían, con mala baba, "Domenech el malo", en contraposición a Domènech i Montaner–, que había acogido un asilo para mujeres ciegas, que se caracterizaba por una pedagogía innovadora. Más adelante se convirtió en Museu de la Ciència y desde 2004, después de una gran ampliación, CosmoCaixa. Hoy es un gigante de la divulgación científica para todas las edades, de visita imprescindible. Es un museo para ir unos cuantos días porque en uno "no te lo acabas". ¡Aguanta!", dice una chica a otra. Juegan a intentar aguantar el máximo de tiempo la palma de la mano extendida en un gran bloque de hielo. Al lado se explica una de las curiosidades del agua: sus tres estados –sólido, líquido y gaseoso– pueden convivir simultáneamente a los 0,01 grados. No así en la Antártida, donde el agua se hiela por debajo de los cero grados (aproximadamente a -1,8 °C), ya que es salada.Otra curiosidad del agua que me llama la atención se muestra en un experimento. Nos acercamos y un educador dice a una serie de alumnos: "¿Veis? El agua no es continua". Hay un chorro de agua que hace un puente y se va iluminando con luz estroboscópica, que permite verla descompuesta en gotas.Entramos en el llamado bosque inundado. Hace calor, 26 °C y un 80% de humedad y llueve –más bien chispea– cada cuarto de hora. Está claro: "estamos" en la selva amazónica, concretamente en la región de Santarém. Miro cómo se mueve poco a poco una anaconda. "Se come dos conejos cada quince días. Es un animal de digestión lenta", dice Valentí. De repente, mi anfitrión mira el móvil. No es que quiera desatenderme. Quiere mostrarme la cifra de personas que están visitando el museo. Es un "marcador" que se va actualizando. "Hay 1.410 personas". Es más o menos como si toda la población de Puigverd de Lleida –incluso gente muy mayor, que solo sale de casa de vez en cuando–, acudiera al CosmoCaixa.Me detengo ante un esqueleto fosilizado de un mamut lanudo, de dimensiones considerables. Aprovechaban muchas cosas del mamut: la piel para hacer abrigo, el cuerpo para comer o para hacer herramientas. "Si te lo explican lo recuerdas, si lo experimentas lo aprendes. Esta es la base del CosmoCaixa", remarca el Valentí. "Acompañados por los educadores, el conocimiento se consolida", añade mientras voy repasando los nombres de grandes investigadoras que llenan una pared. La primera, Hipatia de Alejandría, filósofa, astrónoma y matemática (siglo IV dC). No falta, claro está, Josefina Castellví."</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/base-antartica-juan-carlos-todavia-no-llama-josefina-castellvi_1_5827792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 21:59:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El espacio dedicado a la oceanógrafa Josefina Castellví en la exposición del CosmoCaixa sobre la Antártida.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El CosmoCaixa, el gran espacio de divulgación científica]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El epicentro de los relojes de sol]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/epicentro-relojes-sol_1_5827073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/73654fde-1473-4320-97e0-ef756b91f86d_16-9-aspect-ratio_default_0_x1368y1172.jpg" /></p><p>Junto al Portal de Porrera, antiguamente el único acceso para carruajes al recinto amurallado medieval, ya desaparecido, hay un precioso reloj de sol. Es el más grande del pueblo y uno de los más grandes de Cataluña. Una de sus curiosidades es este texto: "<em>Tú que mirándome estás atiende bien lo que te digo, esto tiene gran sentido (...), si no entiendes lo que digo a Salamanca te irás"</em>. Se refiere a la Universidad de Salamanca. ¡Entonces (siglo XIX) quedaba muy lejos de aquí!</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/epicentro-relojes-sol_1_5827073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 20:58:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Uno de los característicos relojes de sol de la Ruta de los Relojes de Sol de Porrera, en el Priorat.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Porrera, en el Priorat, tiene en numerosas fachadas relojes antiguos que nunca han hecho tic-tac]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La casita del astrónomo que hizo mi tatarabuelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/caseta-astronomo-hizo-tatarabuelo_1_5826378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8a87c69c-eb5a-4ace-a89b-b22bd8fdd0d1_16-9-aspect-ratio_default_0_x1240y293.jpg" /></p><p>Una buena manera de hacer el duelo es reunir recuerdos. Cuando, hace unos meses, murió mi padre, arquitecto, rebuscando entre documentos supe que la saga de arquitectos que le precedieron era mucho más extensa –y notable– de lo que se decía en casa.El linaje ha terminado (por el momento). Ninguno de los siete hermanos nos hemos dedicado a la arquitectura. También se ha extinguido la de ingenieros industriales por parte de madre (Cornet), uno de los cuales dirigió la Maquinista Terrestre y Marítima.De entre los edificios que se han conservado de la saga de arquitectos del padre cabe destacar Villa Urania, obra de mi tatarabuelo Magí Rius (abuelo de mi abuelo, Magí Romaní Rius). Magí Rius Mulet la hizo cuando tenía treinta años. No había llegado aún a su cima profesional.Villa Urania es una de las casitas más antiguas y más bonitas que hay en el barrio barcelonés de El Farró. Es de una sola planta y un poco elevada (para acceder a ella hay que subir ocho escalones), cosa que le da un aire de templo. Tiene unos cuantos detalles ornamentales de estilo neoclásico. Fue construida en 1868 –el año de la Revolución Gloriosa<em>–, </em>precisamente la fecha en que nació Josep Comas i Solà: ahora le hablaré de él. La casa la encargó a Magí Rius, el padre de Comas i Solà, pero residió poco tiempo porque murió joven. Su hijo, el astrónomo, la heredó y la bautizó con el nombre de Villa Urania, en honor a la musa de la astronomía. Vivió allí hasta su muerte, en el año 1937.Visito Vil·la Urània acompañado de Ricard Martínez, gran aficionado a la astronomía, que presidió unos años Aster, Agrupación Astronómica de Barcelona. "De pequeño, Comas i Solà ya miraba el cielo. Su afición se convirtió en profesión. Hizo buenos trabajos sobre los planetes Júpiter, Saturno y Marte (creía que había observado una erupción volcánica en Marte; ahora sabemos que era una tormenta de polvo). Tenía una enorme capacidad de trabajo. Hacía muchas fotografías, y donde no llegaba la fotografía, hacía dibujos", dice Ricard. Y añade dibujando una sonrisa: "Hay astrónomos que han sido pésimos dibujantes"."Era muy bueno a la hora de mirar por el telescopio desde la azotea de esta casa, donde pasaba horas y horas. Hizo unos cuantos descubrimientos: once asteroides –entre los cuales el Hispania–, dos cometas...", detalla Ricard, mientras tomamos un café en la Vil·la Urània. Ahora es un café-restaurante. "Tenía una gran capacidad para comunicar. Dio muchas conferencias e intervenía a menudo en la radio. Antes de licenciarse en ciencias físico-matemáticas ya colaboraba en <em>La Vanguardia –</em>ARA aún no existía–. Escribió en el diario de los Godó de manera regular durante toda la vida. También publicó artículos en numerosas revistas extranjeras. E impulsó las llamadas Fiestas del Sol, que se han recuperado en Vil·la Urània."</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/caseta-astronomo-hizo-tatarabuelo_1_5826378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 22:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fachada de Villa Urània]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Visitamos Villa Urània, donde vivió Josep Comas i Solà, fundador del Observatorio Fabra]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, baja oro por el río Segre]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/baja-oro-rio-segre_1_5825642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9fe266cf-6d32-4a80-8bab-1df51b908b36_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Supongo que el molino del zurdo, de Balaguer, se llamaba así porque quien lo hacía funcionar era zurdo. Y supongo que cuando fue a la escuela, de niño –si es que fue–, los profesores debieron querer corregirle la "anomalía", sin éxito.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/baja-oro-rio-segre_1_5825642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 21:59:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Buscando oro con la ayuda de un ábaco.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En el Centro de Interpretación del Oro del Segre, en Balaguer, se busca –y se encuentra– oro como se hacía siglos atrás.]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sabes qué circula a la velocidad de la luz en la falda de Collserola?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/circula-velocidad-luz-falda-collserola_1_5825178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/17b3fb16-99dc-4cdf-8282-9eb3c0c5bc2d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hoy visito el lugar de ciencia que tengo más cerca de casa. Y a pesar de ello nunca había puesto los pies en él. Se encuentra en la calle de la Llum –sí, le han puesto el nombre a medida– de Cerdanyola del Vallès, junto a la frontera con Sant Cugat, donde vivo desde hace un montón de años.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/circula-velocidad-luz-falda-collserola_1_5825178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 22:00:21 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/17b3fb16-99dc-4cdf-8282-9eb3c0c5bc2d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Imagen aérea del edificio del sincrotrón]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Verlo con una definición extraordinaria: este es el secreto del éxito del sincrotrón Alba]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tierras raras no son ni tierras ni raras]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/tierras-raras-no-son-tierras-raras_1_5824533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/36906620-2f71-44e1-a61f-3b4be8820c41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>El semáforo que esperamos que se ponga verde contiene luces LED hechas con tierras raras. Cuando llamamos al padre o perdemos el tiempo mirando vídeos en las redes de chicos que se caen –y que se hacen daño, pero de fondo se oye gente que ríe, sin ninguna empatía– usamos un teléfono móvil que está hecho, en parte, de tierras raras. Cuando nos hacen una radiografía, las tierras raras intervienen y ahorran miles de películas fotográficas. Si nos tienen que hacer una intervención en la próstata, el láser (gracias a las tierras raras) hace el trabajo.¿Qué son, sin embargo, las tierras raras? Son una serie de elementos químicos esenciales para la tecnología actual. "Pertenecen al grupo de minerales críticos, cuyo mercado está controlado sobre todo por China. Tienen un elevado interés económico y están en una situación de riesgo de suministro", me explica el conservador y exdirector del Museo de Geología Valentí Masachs, Joaquim Sanz. "El primer elemento de las tierras raras que se descubrió fue el itrio, en el siglo XVIII, y el último, el prometio, en el año 1945. Antes, de todos los minerales se decía que eran tierras y de estos elementos químicos tierras raras porque no se sabía su utilidad y raramente aparecen concentrados en yacimientos, lo que complica su explotación", subraya el Joaquim. Ahora sí que sabemos para qué sirven. ¡Y tienen tantos usos! Así pues, no son ni tierras ni raras.Esta es una de las muchísimas cosas que se aprenden en este magnífico museo de geología situado en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Manresa. Es el museo de geología de la UPC. Los estudiantes y profesores del grado en ingeniería de los recursos minerales y su reciclaje se involucran de lleno. Hacen talleres y guiado de visitas escolares, y exponen los resultados de sus investigaciones.La pedagogía forma parte de la esencia del museo. Los profesores que llevan estudiantes, desde los 5 años hasta la edad universitaria, lo tienen fácil. Ayudan también los dossiers de trabajo –para diferentes edades– que están disponibles para todos en <a href="http://www.geomuseu.upc.edu/" rel="nofollow"><strong>www.geomuseu.upc.edu</strong></a><strong>.</strong>"Si el consumo de recursos no renovables crece cada vez más de manera indefinida, estos recursos se acabarán, y a las generaciones futuras no les quedará nada aprovechable de la Tierra", pone de manifiesto David Parcerisa, doctor en geología y también conservador del museo. "Hay que investigar cómo mejorar la tasa de reciclaje de los minerales. Por ejemplo, del cobre, cuyo reciclaje no es eficiente al 100% y hay que seguir extrayéndolo. El cobre se emplea para hacer cables eléctricos que iluminan bombillas, para que nuestro coche funcione... Es uno de los metales más apreciados, también por los ladrones y por la industria bélica (se hacen balas)", dice Joaquim Sanz cuando estamos ante minerales radiactivos –uranio, torio y radio. Se encuentran dentro de una vitrina protegida con el fin de evitar que estén expuestos a la radiación. En cambio, sí que se puede tocar un meteorito del tamaño de una mano. Es el llamado meteorito Toluca; fue encontrado en esta localidad de México. David me invita a acercarle un imán. ¡Y vaya si lo atrae! Este meteorito tiene un 93% de hierro.La sala que tiene más éxito del museo es pequeñita. Tiene dos vitrinas donde hay expuestos unos cuantos minerales, rocas y fósiles. Pulso un interruptor y aparecen las muestras iluminadas, gracias a una luz ultravioleta de onda larga que acabo de encender. Claro, son minerales fluorescentes. La calcita de Franklin, por ejemplo, se viste de una tonalidad rojiza.A continuación pulso otro botón y... ¡Qué bonito! La calcita de México adquiere un color rosado intenso gracias a la luz ultravioleta de onda corta que he encendido. Y cuando la apago, la luz continúa viéndose unos segundos. Es fosforescente.En el museo también encontramos minerales que han caído en desuso. Por ejemplo, el mercurio, que antes era el rey de los termómetros. Está prohibido utilizarlo debido a su toxicidad. "Si se lanza al mar, los peces –que no saben que es tóxico– se lo comen, claro está. Y nosotros, comiendo pescado, comemos pequeñas dosis de mercurio", dice Nor Sidki Rius, ingeniera de minas y conservadora de mineralogía del museo, que también me acompaña.El museo no es solo de minerales. También lo es de paleontología, que en realidad también es una disciplina de piedras: los fósiles. El elemento más espectacular de este ámbito es un gran colmillo de mamut fosilizado. "Este colmillo fue descubierto en el año 1957 durante unos trabajos de explotación de las graveras de la colina manresana de Puigberenguer. Los trabajos de extracción fueron hechos por Valentí Masachs, geólogo reconocido que años más tarde haría realidad este museo y sería el primer director", explica Josep Biosca, conservador de paleontología. Me voy del museo enriquecido con unas cuantas experiencias, como por ejemplo haber visto la diferencia entre fosforescencia o fluorescencia. No dejéis pasar la oportunidad de visitarlo; ¡es bien diferente de los clásicos museos de geología!Más allá de las salas expositivas<h3/><p>La actividad del Museo de Geología Valentí Masachs va más allá del espacio de las salas de exposición. Organiza visitas donde la geología es la protagonista, no solo en el campo sino también en la misma ciudad de Manresa. El museo ha diseñado un itinerario que permite saber de qué rocas están hechas algunas de las fachadas de edificios de Manresa; explica de qué tipo de piedra son (sedimentarias, magmáticas...), el origen que tienen... Incluso hay algunas que tienen fósiles incrustados (en las calizas de Sant Vicenç de Castellet). Las hay que proceden de Finlandia o de Brasil. Además, muchas visitas escolares combinan la visita a este museo con otras visitas, como el Museo del Agua y el Textil de Manresa, el Centro del Agua de Can Font o bien las minas de sal de Cardona.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/tierras-raras-no-son-tierras-raras_1_5824533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 22:00:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Museo de Geología Valentí Masachs.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En el Museo de Geología Valentí Masachs aprendo la diferencia entre fluorescencia y fosforescencia, y muchas cosas más]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacerse el enfermo para no tener que volver a casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/hacerse-enfermo-no-volver-casa_1_5823754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/67e540ab-0129-4bc9-954a-0743b295ebed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Tiene todo el sentido del mundo dedicar un capítulo de <em>Un país de ciència </em>a la Casa de Convalescencia del Hospital de la Santa Creu, situada en el Raval, a cuatro pasos de la sede del ARA. Es la sede del Institut d'Estudis Catalans (IEC), cuya Sección de Ciencias es potentísima. Los catalanes relacionamos el IEC, nuestra academia nacional, sobre todo, con el catalán y su diccionario normativo, el DIEC. Pero al amparo de esta entidad más que centenaria (fue fundada en 1907 por Enric Prat de la Riba) se han realizado investigaciones científicas muy diversas de temas tan variados como el biogenoma, los Pirineos románicos o las migraciones y la diversidad. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/hacerse-enfermo-no-volver-casa_1_5823754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 21:59:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El claustro de la Casa de Convalecencia.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La Casa de Convalecencia del Hospital de la Santa Cruz, joya del Barroco]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Probablemente el primer libro de divulgación científica en catalán]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/probablemente-libro-divulgacion-cientifica-catalan_1_5823050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/65c6335a-a489-472b-9ddf-1b214350d81b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En el ámbito científico a menudo es arriesgado confirmar la autoría de un invento. De disputas entre un científico o un equipo de científicos y otros sobre quién ha sido el inventor de algo las ha habido –y las hay– las que quieras. Por eso, prefiero ser prudente y decir que el magnífico libro que tengo en las manos, que durante mucho tiempo se ha conocido como el primer libro de divulgación científica en catalán, es <em>probablemente</em> el primer libro de divulgación científica en catalán. Esta publicación, que se encuentra en el Centre de Documentació del MNACTEC (Museu Nacional de la Ciència i la Tècnica de Catalunya), tiene el título de <em>Noves científiques</em> (<em>Novas científicas</em>, dice el original). Está escrito por el político, economista, técnico textil y gran divulgador de la ciencia Ferran Alsina, en un catalán prenormativo. Leyéndolo me encuentro con unos cuantos <em>entrebances</em>: ab (con), aixís (así)... Al cabo de un rato ya me he acostumbrado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/probablemente-libro-divulgacion-cientifica-catalan_1_5823050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 22:07:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El laboratorio de física experimental Mentora Alsina, en el MNACTEC.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Visitamos el laboratorio de física experimental Mentora Alsina, en el MNACTEC]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El eclipse total de Sol en Cataluña de 1905]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/eclipse-total-sol-cataluna-1905_1_5822119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7ac872a6-451b-4073-995f-c04d008379da_16-9-aspect-ratio_default_0_x1430y261.jpg" /></p><p>Alquilaron un tren para la ocasión. Aquel 30 de agosto de 1905, el ferrocarril salió a las seis de la mañana de la estación de Francia de Barcelona y regresó a la ciudad bien tarde, de noche. El motivo del viaje era poder ver desde el nuevo Observatorio del Ebro, en Roquetas, el eclipse total de Sol.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/eclipse-total-sol-cataluna-1905_1_5822119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 21:59:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[fotografía con padres jesuitas manipulando un instrumento de medida de la electricidad atmosférica durante el eclipse]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El Observatorio del Ebro, una iniciativa de los jesuitas, fue inaugurado con motivo del eclipse de 1905]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué el contramaestre del barco subía hasta lo más alto de la Rambla?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/contramaestre-barco-subia-alto-rambla_1_5820797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7cfa6a08-6dbd-4d02-a020-085e4b1e43f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace tiempo que los relojes van a la baja, en las muñecas, en los edificios públicos y en tantos otros lugares. Los teléfonos móviles dicen la hora y, claro, los han sentenciado de muerte. Pero no del todo. Los hay supervivientes. Uno de los más antiguos que continúa diciendo la hora se encuentra en la Rambla dels Estudis barcelonesa, en la fachada de la sede de la Reial Acadèmia de les Ciències i les Arts. Esta es una entidad que se ocupa de la investigación y la difusión de las ciencias y su aplicación a la tecnología y las artes. Se encuentra en un edificio que renovó Josep Domènech i Estapà, que además de arquitecto tenía intereses científicos: presidió la Societat Astronòmica de Barcelona.Al inicio de la era industrial, en plena preparación de la Exposición Universal de 1888, la Academia se sintió obligada a dar la hora oficial a todos los barceloneses: había muchos relojes públicos, pero iban a su aire. Cuando la radio comenzó a "decir" las señales horarias, el reloj de la Academia –que obtenía la hora por medio de observaciones astronómicas–, comenzó a perder adeptos. Ahora, con instrumentación actualizada, da la hora con la precisión de una décima de segundo.Hoy damos un salto a la época en que se empezaba a universalizar el reloj. Había pocos. Todavía circulaban tranvías en Barcelona. Algunos decían que los barceloneses solo se metían la mano en el bolsillo por dos motivos: el uno, pagar el tranvía, y el otro, ajustar la hora del reloj delante de la Academia de Ciencias y Artes.Y no solo los barceloneses acudían a la Academia a poner relojes en hora. También lo hacían algunos visitantes. Cuando llegaba un barco, el contramaestre recorría toda la Rambla llevando el reloj o los relojes de a bordo, para ponerlos en hora exacta. Le interesaba no solo para saber la hora sino también para calcular la longitud y seguir el rumbo. Si va a la Rambla, delante de la Academia de Ciencias y Artes, verá que el reloj de la fachada dice: "Hora oficial". Está flanqueado por dos esculturas: a la izquierda, una del genio científico, con un compás en la mano; y a la derecha, una del genio artístico, que sostiene una pequeña escultura. Estos dos genios alados fueron encargados al escultor Rafael Atché, autor de la estatua de Colón, situada en el otro extremo de la Rambla. El edificio de la Academia, que también alberga el teatro Poliorama, está coronado por dos cúpulas. Una estaba dedicada a la astronomía y la otra a la meteorología. Pero cuando llegó el alumbrado a la ciudad, se buscó un lugar más oscuro para la observación y se construyó el Observatorio Fabra, en el Tibidabo. Visito la sede de este centro acompañado de Jordi Isern, que es el presidente. Jordi es astrofísico y trabaja en las últimas fases de la vida de las estrellas. Es un <em>gentleman</em> empordanés, de trato exquisito. Dejó de joven el Llançà natal para venir a Barcelona a estudiar física. "Si estudias, te podrás quedar", le dijo el padre. Era aplicado... y se quedó. La Rambla, ahora desfigurada por obras, era su paisaje de juventud. Recuerda personajes míticos que paseaban, como una señora que tenía una rata de peluche en la espalda."La Academia tiene 75 académicos numerarios, elegidos por cooptación: entre ellos. A los 80 años devienen eméritos". Jordi será emérito dentro de cuatro años. "La Academia nació en el año 1764, en la época de la Ilustración. Primero se llamaba Conferencia Physycomatemática Experimental". Me lo explica Jordi mientras subimos hacia la planta superior, donde hay una escalera de madera de caracol que lleva hasta lo alto del edificio. George Orwell narra en su libro <em>Homenaje a Cataluña</em> la dificultad que suponía subir por esta escalera cargado con un fusil, durante los Fets de Maig. El de la fachada no es el único reloj singular del centro. Destaca también el del relojero suizo Albert Billeter, de 1869, que marca la posición de la Tierra, la Luna, el Sol y algunos planetas. Es enorme. Lo hizo para el Senado, pero el Senado no lo quiso porque era demasiado caro. El reloj se encuentra al lado del salón de actos, de doble altura. En este salón de actos debo hablar de otro Albert (que también es extranjero): Albert Einstein dio aquí, en el año 1923, una conferencia sobre su tema: la teoría de la relatividad. "¿Cómo es que tienen al rey Carlos III en un lugar preeminente?", pregunto. "El edificio actual es el resultado de la reforma del edificio construido en 1761 para alojar la cátedra pública de matemáticas. Carlos III cedió el edificio a la Academia poco después, una vez desaparecida esta cátedra", explica Jordi. Cuando, en la Guerra Civil, unos incontrolados querían llevárselo, el meteorólogo Eduard Fontserè, que era miembro de la Academia, exclamó: "¡No se lo lleven! Es uno de los nuestros. ¡Es el que expulsó a los jesuitas!".<strong>La primera fotografía de Cataluña</strong>Hay una pila de tesoros en la Academia de Ciencias y Artes. Destacan los libros, claro. Uno de los objetos más preciados es la cámara con la que se hizo la primera fotografía en Cataluña, en el año 1839. Tardaron 20 minutos en hacerla. ¡Hubo banda de música para celebrarlo! "La fotografía se perdió...", explica Jordi Isern. Y hace una pausa enigmática: "Porque la subastaron para pagar la cámara". De todas formas, de la fotografía se conserva una reproducción.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/contramaestre-barco-subia-alto-rambla_1_5820797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 06:02:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una sala de la Real Academia de Ciencias de Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona: relojes y mucho más]]></subtitle>
    </item>
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