<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Daniel Romaní]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/daniel-romani/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Daniel Romaní]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="http://es.ara.cat:443/rss-internal" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, baja oro por el río Segre]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/baja-oro-rio-segre_1_5825642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9fe266cf-6d32-4a80-8bab-1df51b908b36_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Supongo que el molino del zurdo, de Balaguer, se llamaba así porque quien lo hacía funcionar era zurdo. Y supongo que cuando fue a la escuela, de niño –si es que fue–, los profesores debieron querer corregirle la "anomalía", sin éxito.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/baja-oro-rio-segre_1_5825642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 21:59:58 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/9fe266cf-6d32-4a80-8bab-1df51b908b36_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Buscando oro con la ayuda de un ábaco.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/9fe266cf-6d32-4a80-8bab-1df51b908b36_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[En el Centro de Interpretación del Oro del Segre, en Balaguer, se busca –y se encuentra– oro como se hacía siglos atrás.]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sabes qué circula a la velocidad de la luz en la falda de Collserola?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/circula-velocidad-luz-falda-collserola_1_5825178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/17b3fb16-99dc-4cdf-8282-9eb3c0c5bc2d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hoy visito el lugar de ciencia que tengo más cerca de casa. Y a pesar de ello nunca había puesto los pies en él. Se encuentra en la calle de la Llum –sí, le han puesto el nombre a medida– de Cerdanyola del Vallès, junto a la frontera con Sant Cugat, donde vivo desde hace un montón de años.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/circula-velocidad-luz-falda-collserola_1_5825178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 22:00:21 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/17b3fb16-99dc-4cdf-8282-9eb3c0c5bc2d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Imagen aérea del edificio del sincrotrón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/17b3fb16-99dc-4cdf-8282-9eb3c0c5bc2d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Verlo con una definición extraordinaria: este es el secreto del éxito del sincrotrón Alba]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tierras raras no son ni tierras ni raras]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/tierras-raras-no-son-tierras-raras_1_5824533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/36906620-2f71-44e1-a61f-3b4be8820c41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>El semáforo que esperamos que se ponga verde contiene luces LED hechas con tierras raras. Cuando llamamos al padre o perdemos el tiempo mirando vídeos en las redes de chicos que se caen –y que se hacen daño, pero de fondo se oye gente que ríe, sin ninguna empatía– usamos un teléfono móvil que está hecho, en parte, de tierras raras. Cuando nos hacen una radiografía, las tierras raras intervienen y ahorran miles de películas fotográficas. Si nos tienen que hacer una intervención en la próstata, el láser (gracias a las tierras raras) hace el trabajo.¿Qué son, sin embargo, las tierras raras? Son una serie de elementos químicos esenciales para la tecnología actual. "Pertenecen al grupo de minerales críticos, cuyo mercado está controlado sobre todo por China. Tienen un elevado interés económico y están en una situación de riesgo de suministro", me explica el conservador y exdirector del Museo de Geología Valentí Masachs, Joaquim Sanz. "El primer elemento de las tierras raras que se descubrió fue el itrio, en el siglo XVIII, y el último, el prometio, en el año 1945. Antes, de todos los minerales se decía que eran tierras y de estos elementos químicos tierras raras porque no se sabía su utilidad y raramente aparecen concentrados en yacimientos, lo que complica su explotación", subraya el Joaquim. Ahora sí que sabemos para qué sirven. ¡Y tienen tantos usos! Así pues, no son ni tierras ni raras.Esta es una de las muchísimas cosas que se aprenden en este magnífico museo de geología situado en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Manresa. Es el museo de geología de la UPC. Los estudiantes y profesores del grado en ingeniería de los recursos minerales y su reciclaje se involucran de lleno. Hacen talleres y guiado de visitas escolares, y exponen los resultados de sus investigaciones.La pedagogía forma parte de la esencia del museo. Los profesores que llevan estudiantes, desde los 5 años hasta la edad universitaria, lo tienen fácil. Ayudan también los dossiers de trabajo –para diferentes edades– que están disponibles para todos en <a href="http://www.geomuseu.upc.edu/" rel="nofollow"><strong>www.geomuseu.upc.edu</strong></a><strong>.</strong>"Si el consumo de recursos no renovables crece cada vez más de manera indefinida, estos recursos se acabarán, y a las generaciones futuras no les quedará nada aprovechable de la Tierra", pone de manifiesto David Parcerisa, doctor en geología y también conservador del museo. "Hay que investigar cómo mejorar la tasa de reciclaje de los minerales. Por ejemplo, del cobre, cuyo reciclaje no es eficiente al 100% y hay que seguir extrayéndolo. El cobre se emplea para hacer cables eléctricos que iluminan bombillas, para que nuestro coche funcione... Es uno de los metales más apreciados, también por los ladrones y por la industria bélica (se hacen balas)", dice Joaquim Sanz cuando estamos ante minerales radiactivos –uranio, torio y radio. Se encuentran dentro de una vitrina protegida con el fin de evitar que estén expuestos a la radiación. En cambio, sí que se puede tocar un meteorito del tamaño de una mano. Es el llamado meteorito Toluca; fue encontrado en esta localidad de México. David me invita a acercarle un imán. ¡Y vaya si lo atrae! Este meteorito tiene un 93% de hierro.La sala que tiene más éxito del museo es pequeñita. Tiene dos vitrinas donde hay expuestos unos cuantos minerales, rocas y fósiles. Pulso un interruptor y aparecen las muestras iluminadas, gracias a una luz ultravioleta de onda larga que acabo de encender. Claro, son minerales fluorescentes. La calcita de Franklin, por ejemplo, se viste de una tonalidad rojiza.A continuación pulso otro botón y... ¡Qué bonito! La calcita de México adquiere un color rosado intenso gracias a la luz ultravioleta de onda corta que he encendido. Y cuando la apago, la luz continúa viéndose unos segundos. Es fosforescente.En el museo también encontramos minerales que han caído en desuso. Por ejemplo, el mercurio, que antes era el rey de los termómetros. Está prohibido utilizarlo debido a su toxicidad. "Si se lanza al mar, los peces –que no saben que es tóxico– se lo comen, claro está. Y nosotros, comiendo pescado, comemos pequeñas dosis de mercurio", dice Nor Sidki Rius, ingeniera de minas y conservadora de mineralogía del museo, que también me acompaña.El museo no es solo de minerales. También lo es de paleontología, que en realidad también es una disciplina de piedras: los fósiles. El elemento más espectacular de este ámbito es un gran colmillo de mamut fosilizado. "Este colmillo fue descubierto en el año 1957 durante unos trabajos de explotación de las graveras de la colina manresana de Puigberenguer. Los trabajos de extracción fueron hechos por Valentí Masachs, geólogo reconocido que años más tarde haría realidad este museo y sería el primer director", explica Josep Biosca, conservador de paleontología. Me voy del museo enriquecido con unas cuantas experiencias, como por ejemplo haber visto la diferencia entre fosforescencia o fluorescencia. No dejéis pasar la oportunidad de visitarlo; ¡es bien diferente de los clásicos museos de geología!Más allá de las salas expositivas<h3/><p>La actividad del Museo de Geología Valentí Masachs va más allá del espacio de las salas de exposición. Organiza visitas donde la geología es la protagonista, no solo en el campo sino también en la misma ciudad de Manresa. El museo ha diseñado un itinerario que permite saber de qué rocas están hechas algunas de las fachadas de edificios de Manresa; explica de qué tipo de piedra son (sedimentarias, magmáticas...), el origen que tienen... Incluso hay algunas que tienen fósiles incrustados (en las calizas de Sant Vicenç de Castellet). Las hay que proceden de Finlandia o de Brasil. Además, muchas visitas escolares combinan la visita a este museo con otras visitas, como el Museo del Agua y el Textil de Manresa, el Centro del Agua de Can Font o bien las minas de sal de Cardona.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/tierras-raras-no-son-tierras-raras_1_5824533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 22:00:04 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/36906620-2f71-44e1-a61f-3b4be8820c41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El Museo de Geología Valentí Masachs.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/36906620-2f71-44e1-a61f-3b4be8820c41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[En el Museo de Geología Valentí Masachs aprendo la diferencia entre fluorescencia y fosforescencia, y muchas cosas más]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacerse el enfermo para no tener que volver a casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/hacerse-enfermo-no-volver-casa_1_5823754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/67e540ab-0129-4bc9-954a-0743b295ebed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Tiene todo el sentido del mundo dedicar un capítulo de <em>Un país de ciència </em>a la Casa de Convalescencia del Hospital de la Santa Creu, situada en el Raval, a cuatro pasos de la sede del ARA. Es la sede del Institut d'Estudis Catalans (IEC), cuya Sección de Ciencias es potentísima. Los catalanes relacionamos el IEC, nuestra academia nacional, sobre todo, con el catalán y su diccionario normativo, el DIEC. Pero al amparo de esta entidad más que centenaria (fue fundada en 1907 por Enric Prat de la Riba) se han realizado investigaciones científicas muy diversas de temas tan variados como el biogenoma, los Pirineos románicos o las migraciones y la diversidad. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/hacerse-enfermo-no-volver-casa_1_5823754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 21:59:52 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/67e540ab-0129-4bc9-954a-0743b295ebed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El claustro de la Casa de Convalecencia.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/67e540ab-0129-4bc9-954a-0743b295ebed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[La Casa de Convalecencia del Hospital de la Santa Cruz, joya del Barroco]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Probablemente el primer libro de divulgación científica en catalán]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/probablemente-libro-divulgacion-cientifica-catalan_1_5823050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/65c6335a-a489-472b-9ddf-1b214350d81b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En el ámbito científico a menudo es arriesgado confirmar la autoría de un invento. De disputas entre un científico o un equipo de científicos y otros sobre quién ha sido el inventor de algo las ha habido –y las hay– las que quieras. Por eso, prefiero ser prudente y decir que el magnífico libro que tengo en las manos, que durante mucho tiempo se ha conocido como el primer libro de divulgación científica en catalán, es <em>probablemente</em> el primer libro de divulgación científica en catalán. Esta publicación, que se encuentra en el Centre de Documentació del MNACTEC (Museu Nacional de la Ciència i la Tècnica de Catalunya), tiene el título de <em>Noves científiques</em> (<em>Novas científicas</em>, dice el original). Está escrito por el político, economista, técnico textil y gran divulgador de la ciencia Ferran Alsina, en un catalán prenormativo. Leyéndolo me encuentro con unos cuantos <em>entrebances</em>: ab (con), aixís (así)... Al cabo de un rato ya me he acostumbrado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/probablemente-libro-divulgacion-cientifica-catalan_1_5823050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 22:07:24 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/65c6335a-a489-472b-9ddf-1b214350d81b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El laboratorio de física experimental Mentora Alsina, en el MNACTEC.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/65c6335a-a489-472b-9ddf-1b214350d81b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Visitamos el laboratorio de física experimental Mentora Alsina, en el MNACTEC]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El eclipse total de Sol en Cataluña de 1905]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/eclipse-total-sol-cataluna-1905_1_5822119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7ac872a6-451b-4073-995f-c04d008379da_16-9-aspect-ratio_default_0_x1430y261.jpg" /></p><p>Alquilaron un tren para la ocasión. Aquel 30 de agosto de 1905, el ferrocarril salió a las seis de la mañana de la estación de Francia de Barcelona y regresó a la ciudad bien tarde, de noche. El motivo del viaje era poder ver desde el nuevo Observatorio del Ebro, en Roquetas, el eclipse total de Sol.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/eclipse-total-sol-cataluna-1905_1_5822119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 21:59:12 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/7ac872a6-451b-4073-995f-c04d008379da_16-9-aspect-ratio_default_0_x1430y261.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[fotografía con padres jesuitas manipulando un instrumento de medida de la electricidad atmosférica durante el eclipse]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/7ac872a6-451b-4073-995f-c04d008379da_16-9-aspect-ratio_default_0_x1430y261.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[El Observatorio del Ebro, una iniciativa de los jesuitas, fue inaugurado con motivo del eclipse de 1905]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué el contramaestre del barco subía hasta lo más alto de la Rambla?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/contramaestre-barco-subia-alto-rambla_1_5820797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7cfa6a08-6dbd-4d02-a020-085e4b1e43f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace tiempo que los relojes van a la baja, en las muñecas, en los edificios públicos y en tantos otros lugares. Los teléfonos móviles dicen la hora y, claro, los han sentenciado de muerte. Pero no del todo. Los hay supervivientes. Uno de los más antiguos que continúa diciendo la hora se encuentra en la Rambla dels Estudis barcelonesa, en la fachada de la sede de la Reial Acadèmia de les Ciències i les Arts. Esta es una entidad que se ocupa de la investigación y la difusión de las ciencias y su aplicación a la tecnología y las artes. Se encuentra en un edificio que renovó Josep Domènech i Estapà, que además de arquitecto tenía intereses científicos: presidió la Societat Astronòmica de Barcelona.Al inicio de la era industrial, en plena preparación de la Exposición Universal de 1888, la Academia se sintió obligada a dar la hora oficial a todos los barceloneses: había muchos relojes públicos, pero iban a su aire. Cuando la radio comenzó a "decir" las señales horarias, el reloj de la Academia –que obtenía la hora por medio de observaciones astronómicas–, comenzó a perder adeptos. Ahora, con instrumentación actualizada, da la hora con la precisión de una décima de segundo.Hoy damos un salto a la época en que se empezaba a universalizar el reloj. Había pocos. Todavía circulaban tranvías en Barcelona. Algunos decían que los barceloneses solo se metían la mano en el bolsillo por dos motivos: el uno, pagar el tranvía, y el otro, ajustar la hora del reloj delante de la Academia de Ciencias y Artes.Y no solo los barceloneses acudían a la Academia a poner relojes en hora. También lo hacían algunos visitantes. Cuando llegaba un barco, el contramaestre recorría toda la Rambla llevando el reloj o los relojes de a bordo, para ponerlos en hora exacta. Le interesaba no solo para saber la hora sino también para calcular la longitud y seguir el rumbo. Si va a la Rambla, delante de la Academia de Ciencias y Artes, verá que el reloj de la fachada dice: "Hora oficial". Está flanqueado por dos esculturas: a la izquierda, una del genio científico, con un compás en la mano; y a la derecha, una del genio artístico, que sostiene una pequeña escultura. Estos dos genios alados fueron encargados al escultor Rafael Atché, autor de la estatua de Colón, situada en el otro extremo de la Rambla. El edificio de la Academia, que también alberga el teatro Poliorama, está coronado por dos cúpulas. Una estaba dedicada a la astronomía y la otra a la meteorología. Pero cuando llegó el alumbrado a la ciudad, se buscó un lugar más oscuro para la observación y se construyó el Observatorio Fabra, en el Tibidabo. Visito la sede de este centro acompañado de Jordi Isern, que es el presidente. Jordi es astrofísico y trabaja en las últimas fases de la vida de las estrellas. Es un <em>gentleman</em> empordanés, de trato exquisito. Dejó de joven el Llançà natal para venir a Barcelona a estudiar física. "Si estudias, te podrás quedar", le dijo el padre. Era aplicado... y se quedó. La Rambla, ahora desfigurada por obras, era su paisaje de juventud. Recuerda personajes míticos que paseaban, como una señora que tenía una rata de peluche en la espalda."La Academia tiene 75 académicos numerarios, elegidos por cooptación: entre ellos. A los 80 años devienen eméritos". Jordi será emérito dentro de cuatro años. "La Academia nació en el año 1764, en la época de la Ilustración. Primero se llamaba Conferencia Physycomatemática Experimental". Me lo explica Jordi mientras subimos hacia la planta superior, donde hay una escalera de madera de caracol que lleva hasta lo alto del edificio. George Orwell narra en su libro <em>Homenaje a Cataluña</em> la dificultad que suponía subir por esta escalera cargado con un fusil, durante los Fets de Maig. El de la fachada no es el único reloj singular del centro. Destaca también el del relojero suizo Albert Billeter, de 1869, que marca la posición de la Tierra, la Luna, el Sol y algunos planetas. Es enorme. Lo hizo para el Senado, pero el Senado no lo quiso porque era demasiado caro. El reloj se encuentra al lado del salón de actos, de doble altura. En este salón de actos debo hablar de otro Albert (que también es extranjero): Albert Einstein dio aquí, en el año 1923, una conferencia sobre su tema: la teoría de la relatividad. "¿Cómo es que tienen al rey Carlos III en un lugar preeminente?", pregunto. "El edificio actual es el resultado de la reforma del edificio construido en 1761 para alojar la cátedra pública de matemáticas. Carlos III cedió el edificio a la Academia poco después, una vez desaparecida esta cátedra", explica Jordi. Cuando, en la Guerra Civil, unos incontrolados querían llevárselo, el meteorólogo Eduard Fontserè, que era miembro de la Academia, exclamó: "¡No se lo lleven! Es uno de los nuestros. ¡Es el que expulsó a los jesuitas!".<strong>La primera fotografía de Cataluña</strong>Hay una pila de tesoros en la Academia de Ciencias y Artes. Destacan los libros, claro. Uno de los objetos más preciados es la cámara con la que se hizo la primera fotografía en Cataluña, en el año 1839. Tardaron 20 minutos en hacerla. ¡Hubo banda de música para celebrarlo! "La fotografía se perdió...", explica Jordi Isern. Y hace una pausa enigmática: "Porque la subastaron para pagar la cámara". De todas formas, de la fotografía se conserva una reproducción.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/contramaestre-barco-subia-alto-rambla_1_5820797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 06:02:53 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/7cfa6a08-6dbd-4d02-a020-085e4b1e43f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Una sala de la Real Academia de Ciencias de Barcelona]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/7cfa6a08-6dbd-4d02-a020-085e4b1e43f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[La Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona: relojes y mucho más]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dicen que sin chips no hay paraíso]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/dicen-chips-no-hay-paraiso_1_5820237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e9d7f05b-1022-4626-991e-868ee99118b3_16-9-aspect-ratio_default_0_x3938y2583.jpg" /></p><p>"¡Eoooo! ¡Eoooo!", digo en voz alta para ver si resuena. ¡Y tanto que resuena! "En esta capilla yo venía a dar clase de informática", dice Sergi Girona, que estudió la carrera –y el doctorado– de informática en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Suerte que el profe tenía micro (pero los alumnos más traviesos de vez en cuando le boicoteaban la lección: hacían que se oyera la voz de una emisora de radio en lugar de la suya).</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/dicen-chips-no-hay-paraiso_1_5820237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 06:01:46 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/e9d7f05b-1022-4626-991e-868ee99118b3_16-9-aspect-ratio_default_0_x3938y2583.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Ordenador cuántico Quantum Spain, en el Barcelona Supercomputer Center.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/e9d7f05b-1022-4626-991e-868ee99118b3_16-9-aspect-ratio_default_0_x3938y2583.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Barcelona Supercomputing Center: una catedral llena de supercomputadoras]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pequeños peces con traje a rayas que nadan... cerca del mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/pequenos-peces-traje-rayas-nadan-cerca-mar_1_5819500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/875a9470-0088-4c84-be7a-cb983edc4a23_16-9-aspect-ratio_default_0_x2206y1179.jpg" /></p><p>"¿Qué es? ¿Un hotel? ¿Unas oficinas? ¿Un centro de convenciones? ¿Un gran archivo?", se deben preguntar muchos de los que pasean por los alrededores del Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona, dedicado a la investigación en biomedicina y ciencias de la salud. Es un edificio que llama la atención. De planta elíptica y de techo inclinado, su fachada es de listones de madera, que actúan como filtros solares. Diseñado por los arquitectes Manel Brullet y Albert de Pineda, tiene un gran patio interior abierto que "maximiza" la luz natural.Quedan atrás los tiempos en que buena parte de la investigación en este país se hacía en módulos prefabricados y sótanos sin luz solar. Es agradable trabajar aquí, a tres pasos de la playa de la Barceloneta. "Es un lugar inspirador para hacer ciencia. Da mucho gusto venir aquí, a los científicos", comenta Reimund Fickert, director de Comunicación y Relaciones Institucionales del Parque.Al visitarlo, lo que más veo son neveras y congeladores. Claro, casi todas las muestras de los experimentos que se hacen se tienen que conservar. No dudo que si se va la corriente tienen autonomía energética. No como en mi casa –y en los otros hogares–, que cuando se va la corriente maldices tener tantos guisantes y pescado congelado desde hace tiempo. Me guía Jordi Camí, director general del Parque, experto en neurociencia y en política científica. Mientras caminamos, Camí me expresa su preocupación por la IA. "En el mundo de la ciencia la IA es un verdadero tsunami. No podemos prever todas las consecuencias que tendrá. Los humanos somos «malos» haciendo previsiones", comenta. "La parte tecnológica tendrá cada vez más peso". Camí remarca que los grandes retos de la investigación, en casi todos los ámbitos, son la ética y la regulación de la IA."Mientras tanto, diviso a lo lejos una pareja que hace pádel surf en el mar. Es el sistema de navegación más primitivo, de antes de la vela. Y de golpe, vuelvo a la realidad, y se me ocurren algunas de las posibilidades que se abren –y que ya se están llevando a cabo– con la IA: el análisis de imágenes médicas, que permiten detectar indicios de cáncer, fracturas..., la revisión de la "literatura científica", el diseño de experimentos... La pareja del pádel ahora ya ha desaparecido. No hay ningún deportista en el mar.La ola de los Juegos Olímpicos impulsó la iniciativa de este parque de investigación, pero no fue fácil ponerlo en marcha. El proyecto topó con reticencias políticas y tardó años en ser una realidad: entró en funcionamiento en 2006.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/pequenos-peces-traje-rayas-nadan-cerca-mar_1_5819500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 06:03:32 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/875a9470-0088-4c84-be7a-cb983edc4a23_16-9-aspect-ratio_default_0_x2206y1179.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El edificio del Parque de Investigación Biomédica, de los arquitectos Manel Brullet y Albert de Pineda.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/875a9470-0088-4c84-be7a-cb983edc4a23_16-9-aspect-ratio_default_0_x2206y1179.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Visitamos el parque dedicado a la investigación en biomedicina y ciencias de la salud]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hace un haya en Barcelona?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/haya-barcelona_1_5818679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/81156935-8f4c-4035-8548-851bc797b5e0_16-9-aspect-ratio_default_0_x1663y1410.jpg" /></p><p>Sí, todavía hay masías en Barcelona, a pesar de ser una de las ciudades más densamente pobladas del planeta. Una de mis preferidas es la que está detrás del Museu Nacional d’Art de Catalunya. No es excesivamente antigua –tiene más o menos un siglo de vida–, pero contiene la mayor parte de ingredientes de toda masía: puerta adovelada, reloj de sol en la fachada, con la frase <em>Progredior ultra retro non referar </em>(Avanzamos hacia adelante, no volvemos al pasado). Ya no hay ni aves ni cerdos. En el interior todavía se conservan elementos del campesinado, como una serie de calabazas vacías que hacían de recipiente de agua y de vino. "Esta masía se construyó como pabellón de ganadería de la Exposición Internacional de 1929", me explica Jaume Pàmies Pagès, geógrafo, que trabaja en el Jardín Botánico de Barcelona desde hace años. Antes había sido educador ambiental, guía de montaña, guarda forestal y profesor de jardinería. La planta baja se abre al público en ocasiones especiales, cuando hay alguna actividad: talleres, charlas... De forma habitual la utilizan el jardinero y los voluntarios de la Asociación de Amigos del Jardín Botánico para guardar allí las herramientas del huerto que ocupa una parte del llamado Sot de la Masia (un gran agujero de una antigua cantera). Este huerto produce semillas de variedades autóctonas tradicionales y algunas exóticas, pero todas no híbridas. "Cultivamos, reproducimos y conservamos variedades que el mundo moderno ha ido desplazando, como por ejemplo el guisante negro (típico del norte de las comarcas del Solsonés y el Berguedá), el pimiento de Tiurana, la berenjena blanca y las habas reina mora –dice Jaume–. Es nuestro granito de arena para la conservación de la biodiversidad", añade.La masía también ha conservado una estufa de leña. Los días más fríos la encienden para calentar la sala grande. Queman leña de árboles del jardín, que se han tenido que cortar (han caído por una ventada, se han muerto, ha hecho falta aclararles los pies...). "Me gusta cuando, a primera hora de algún día de invierno, al subir por las escaleras que van del MNAC al Estadio Olímpico Lluís Companys, veo la chimenea humeante y hasta huelo el olor a leña", comenta Jaume.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/haya-barcelona_1_5818679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 06:01:28 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/81156935-8f4c-4035-8548-851bc797b5e0_16-9-aspect-ratio_default_0_x1663y1410.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[JARDINES CON ENCANTO EL JARDÍN BOTÁNICO HISTÓRICO PARECE UN BOSQUE EN EL CENTRO DE LA CIUDAD]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/81156935-8f4c-4035-8548-851bc797b5e0_16-9-aspect-ratio_default_0_x1663y1410.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[El Jardín Botánico Histórico, un tesoro de biodiversidad]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una barca cien por cien de cemento que flota como si nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/barca-cien-cien-cemento-flota_1_5817863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/30b2d591-ff35-4123-8658-36a95ff7296e_16-9-aspect-ratio_default_0_x1154y1475.jpg" /></p><p>Harto de que le cogieran la barca y la dejaran abandonada al otro lado del lago, su propietario puso en práctica un sistema antirrobo: le hizo un agujero, que tapaba con un tapón cuando navegaba, y que se llevaba a casa. Y dejaba la barca llena de mucha agua a la orilla del lago.  En el estanque de Ivars, las barcas de cemento eran iguales que las de madera. La explicación es muy sencilla: se construían con un molde de yeso hecho de una barca de madera. Me lo explica Eduard Ribes, guía del estanque de Ivars y Vila-sana, al lado de una de estas barcas. Es la joya de Cal Sinén, antigua masía de 1910 situada junto al estanque, que se ha rehecho –con las paredes exteriores de tapia– y ahora acoge un centro de información que explica, con textos e imágenes, un montón de historias del estanque, de antes y de ahora. Tiempo atrás alojaba cazadores."Las barcas de cemento eran las preferidas por los cazadores. Como son más pesadas que las de madera, cuando disparaban la escopeta se movían menos; y suerte que era así, porque la línea de flotación es alta", me explica Eduard, que pasa ratos sacando del lago tortugas de Florida, "animales de compañía" que muchos, cansados de tener que cuidarlas, las han "lanzado". Son especies invasoras, que engullen sapos, ranas, serpientes... También saca cangrejos de río americanos, que eliminan los cangrejos europeos (sí, los cangrejos europeos –y tantas otras <strong>cosas</strong>– se sienten acosados por los americanos). </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/barca-cien-cien-cemento-flota_1_5817863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 06:01:29 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/30b2d591-ff35-4123-8658-36a95ff7296e_16-9-aspect-ratio_default_0_x1154y1475.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El estanque de Ibars y Vilassana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/30b2d591-ff35-4123-8658-36a95ff7296e_16-9-aspect-ratio_default_0_x1154y1475.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[En la masía Cal Sinén se explica la historia del estanque de Ivars y Vila-sana, que desapareció durante el franquismo]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amputar sin anestesia: cuanto más rápido mejor]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/amputar-anestesia-rapido-mejor_1_5817141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8b223d05-0fcf-4a75-a7d8-26e28317d230_16-9-aspect-ratio_default_0_x1486y715.jpg" /></p><p>De todos los instrumentos quirúrgicos expuestos en la farmacia que hoy visito, el que más me impacta es una sierra. La utilizaban los médicos para amputar. Como no había anestesia (a menudo se daban al paciente unas gotas de éter, ¡y listo!) había que hacer las intervenciones lo más rápidamente posible. Los cirujanos de más prestigio eran los más veloces.Esta colección de herramientas quirúrgicas –muy variada: destacan algunas en forma de curva, como tijeras, que es evidente que no son de peluquería– es uno de los elementos que más llama la atención de la farmacia –ahora museo– del antiguo hospital de Santa Caterina, en el centro de Girona. De estilo barroco, como todo el edificio, la farmacia conserva también morteros, balanzas y una gran cantidad de botes (jarrones y albarelos). Los tarros están vacíos, claro, pero dicen lo que contenían. En uno pone "belladona", una sustancia que dilata las pupilas. Algunas mujeres de la alta sociedad se ponían porque decían que así eran más bellas.Paseando por la farmacia hago un viaje al siglo XVIII, en el que eran frecuentes epidemias como el cólera, la peste, la viruela, el paludismo... y en el siglo XIX, en el que <em>reinaba</em> la tuberculosis y las enfermedades respiratorias. La farmacia también estuvo activa todo el siglo XX, pero las enfermedades ya son más parecidas –en realidad, casi las mismas– a las que conocemos ahora, aunque han aparecido nuevas, incluso epidemias, como la covid. La que no ha faltado nunca, claro, es la gastroenteritis, que los que no somos del campo médico le llamamos dolor de tripa.La farmacia, formada por dos espacios (el espacio de venta y la trastienda, donde estaba el laboratorio), es el gran tesoro de este hospital. Pero hay más. Por ejemplo el patio de las magnolias, un lugar de paz que da acceso a buena parte de las dependencias del antiguo hospital, incluida la misma farmacia. Las paredes están forradas de esgrafiados, que no son de la época en que se construyó el edificio, sino posteriores, de 1928. ¡Qué delicia los patios de Gerona! Y qué bonito cuando llega el Tiempo de flores. Un tercer tesoro: la capilla, imprescindible de todo hospital. Si los médicos no llegaban, Dios hacía el resto, ni que fuera llevándose al enfermo al otro mundo. Es ciertamente un templo grande. De esta manera podían asistir a las misas tanto los enfermos como el conjunto de feligreses del barrio o la ciudad (la farmacia también servía a la población). La capilla, desacralizada, hoy es un auditorio, que tiene el nombre de Josep Irla, que presidió durante muchos años la Generalitat en el exilio. Es la sede de la Generalitat de Catalunya en Girona. Dadas sus dimensiones, hace unos años se instaló uno de los cuadros más grandes de Catalunya: <em>El gran día de Girona</em>, de Ramon Martí Alsina. Mide unos 5 metros por 10 metros.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/amputar-anestesia-rapido-mejor_1_5817141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 06:01:25 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/8b223d05-0fcf-4a75-a7d8-26e28317d230_16-9-aspect-ratio_default_0_x1486y715.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Dentro del antiguo Hospital de Santa Caterina en Girona había una farmacia.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/8b223d05-0fcf-4a75-a7d8-26e28317d230_16-9-aspect-ratio_default_0_x1486y715.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[El antiguo hospital de Santa Caterina, situado en el corazón de Girona, conserva una preciosa farmacia y muchos más tesoros]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La abuela que a los 100 años caminaba... gracias a la tibia de un perro]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/abuela-100-anos-caminaba-gracias-tibia-perro_1_5817073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c1b4c738-a62c-4f42-be9b-ef65e037aa27_16-9-aspect-ratio_default_0_x2724y2238.jpg" /></p><p>“¿Gaudí era el que estaba casado con Gala?”. “¿Hay un McDonald's aquí dentro?”. No, no es broma: son algunas de las preguntas que han hecho visitantes de la Sagrada Familia a Tate Cabré. También –hay que decirlo–, muchos otros le han pedido cuestiones pertinentes, que denotaban un alto nivel cultural. Tate Cabré es guía turística –y periodista– y conduce un montón de grupos a la Sagrada Familia. Su especialidad es el modernismo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/abuela-100-anos-caminaba-gracias-tibia-perro_1_5817073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 22:01:23 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/c1b4c738-a62c-4f42-be9b-ef65e037aa27_16-9-aspect-ratio_default_0_x2724y2238.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El recinto modernista de Sant Pau, en una imagen de archivo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/c1b4c738-a62c-4f42-be9b-ef65e037aa27_16-9-aspect-ratio_default_0_x2724y2238.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Visitamos el Recinto Modernista de Sant Pau con la periodista y guía turística Tate Cabré]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los últimos titanosaurios que pastaban por lo que hoy es Cataluña]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/ultimos-titanosaurios-pastaban-hoy-cataluna_1_5816352.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b2c44340-ebfc-42e2-9c73-07d99e85b4eb_16-9-aspect-ratio_default_0_x2073y816.jpg" /></p><p>En castellano las llaman las tres «h». Lo escribo en catalán y ya lo traduciréis vosotros. Huellas, huevos y huesos. Son los tres elementos de gran valor que se han encontrado en el conjunto paleontológico de Fumanya, en el Berguedà. Es un yacimiento excepcional. Ahora lo veréis. "Aquí había sobre todo lo que llamamos popularmente «dinosaurios de cuello largo», es decir, titanosaurios", explica Bernat Vila, geólogo y paleontólogo especializado en dinosaurios y macroevolución del registro fósil.Todo lo que se ha encontrado aquí nos ha dado mucha información sobre las medidas, cómo caminaban, cómo se reproducían, cómo crecían o por dónde pastaban los dinosaurios en este territorio. Son los últimos dinosaurios que vivieron en Europa, desaparecidos a causa de la extinción del final del Cretácico. "La longitud aproximada de su tronco, es decir, la distancia entre las patas traseras y las delanteras, se ha calculado en unos tres metros. Y medían unos 11 metros de largo", especifica el Bernat. "Contando el cuello y la cola bien horizontales", le pregunto. "Sí". "Su pie medía unos setenta centímetros de largo y la planta del pie estaba acolchada, para soportar el peso del cuerpo", precisa. "El cráneo era relativamente pequeño y acabado en punta, y tenían unos dientes pequeños en forma de lápiz que les servían para arrancar la vegetación. Tenían patas delanteras más cortas que las posteriores. Caminaban moviendo a la vez las dos patas de un lado y luego las del otro", explica Bernat Vila, que dedicó un montón de horas a excavar y estudiar este yacimiento. "Hoy hacemos un viaje a setenta millones de años atrás. Esta zona era una llanura fangosa cerca del mar, que se extendía cientos de kilómetros hacia el oeste, y hacia el interior había lagos poco profundos y cauces de río que a menudo se secaban. Con el paso de millones de años, aquel mar se fue retirando. Las huellas de los dinosaurios quedaron impresas en el barro y, una vez secas, se depositó una capa de materiales hasta quedar solidificadas en la roca.Estamos en la exposición permanente del Centre d’Interpretació Dinosaures Fumanya. Cuando el edificio no existía, huevos y huesos fueron a parar al Institut Català de Paleontologia, en Sabadell. Lo más lógico era que volvieran. Y así fue. Para conseguirlo, Alba Boixader, responsable del Museu de les Mines de Cercs, del cual depende el Centre d’Interpretació Dinosaures de Fumanya, hizo presión: "Me habría encadenado al puente del pantano de la Baells si no hubieran vuelto", dice mientras admiramos una piel fosilizada de titanosaurio.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/ultimos-titanosaurios-pastaban-hoy-cataluna_1_5816352.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 21:59:48 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/b2c44340-ebfc-42e2-9c73-07d99e85b4eb_16-9-aspect-ratio_default_0_x2073y816.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Huellas de dinosaurio en el Centro de Interpretación Dinosaurios de Fumanya, en el Berguedà.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/b2c44340-ebfc-42e2-9c73-07d99e85b4eb_16-9-aspect-ratio_default_0_x2073y816.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[El Centro de Interpretación Dinosaurios Fumanya, desconocido y apasionante]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El universo crece]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/universo-crece_1_5815478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/83b6d5fd-00e6-4dcd-b328-d5d31b42d271_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Aunque pongamos cifras al universo, es muy difícil hacerse una idea de sus dimensiones. Contiene más de 100.000 millones de galaxias como la nuestra. Y en nuestra galaxia, la Vía Láctea, hay más de 100.000 millones de estrellas. La tierra tiene 4.500 millones de años. Si los primeros homínidos son de hace un millón de años, claro que los humanos llegamos al último instante. Estos son algunos de los numerosos megadatos que difunde el Parque Astronómico del Montsec que nos confirman lo que ya sabíamos: somos insignificantes. Y para acabarlo de redondear, el universo, que comenzó hace casi 14.000 millones de años con el Big Bang, se está expandiendo. Sí, se está observando que las galaxias más lejanas están cada vez más lejos.  	Me desplazo a uno de los lugares del país donde hay el cielo más oscuro –aunque, hay que decirlo, por las noches llega un poco de luz de Balaguer, de Lérida, de Zaragoza, del área metropolitana, etc.–: el Montsec. Voy al Parque Astronómico del Montsec, no al Observatorio del Montsec, situado a pocos kilómetros, pero a mucha más altitud, donde está el telescopio más grande de Cataluña, que lleva el nombre de Joan Oró, considerado uno de los fundadores de la cosmoquímica orgánica, disciplina que estudia el origen y la evolución de las moléculas orgánicas en el espacio. Oró fue muy popular en Cataluña en los años 80 y 90 del siglo XX. 	Lo digo sobre todo porque si vais es fácil poner la ubicación equivocada: Observatorio del Montsec. Hay que poner Parque Astronómico del Montsec.		El Parque Astronómico del Montsec –por cierto, impulsado, entre otros, por Joan Oró– es el principal reclamo de Àger, junto con el parapente (vienen de todas partes del mundo a hacerlo). Antes lo era la Colegiata de Sant Pere d'Àger, situada en la cima del municipio, medio derruida –fue bombardeada durante la Guerra de los Segadores y durante la Primera Guerra Carlista, en 1835–, aunque se ha restaurado bastante. No dejéis de ir, sin embargo. Este parque astronómico es muy, muy didáctico. Ha querido homenajear a Maria Assumpció Català, astrónoma, la primera doctora en matemáticas por la Universidad de Barcelona, que impulsó decisivamente que España entrara en la Agencia Espacial Europea, bautizando con su nombre uno de los principales telescopios. Además, se han montado exposiciones permanentes. Las visitaré después, pienso. Así que llego está a punto de comenzar una proyección de un documental, en una gran cúpula de 12 metros de diámetro. Me pongo unas gafas de tres dimensiones que me ofrecen. Me sorprende –positivamente– que queda tan solo un asiento vacío. Alguien ha tenido un imprevisto, ya sea una fiebre, la muerte de un familiar... ¿O quizás cansancio? Es más probable esto que no que se hayan vendido todas las entradas menos una. Disfruto de verdad del documental <em>Voyager</em>, sobre las sondas automáticas Voyager I y II que exploraron en los años 70 y 80 los gigantes gaseosos: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Un episodio especialmente apasionante es una tormenta eléctrica en Júpiter. Al acabar la proyección, sorpresa: ¡se abre la cúpula y vemos el cielo de verdad. 	Uno de los momentos <em>estelares </em>de la visita es la observación del firmamento. Podemos verlo cada día, si no hay nubes. Pero hacerlo acompañado de una multitud de gente que está interesada, y tener las explicaciones del guía, David Rabanal Nogués, es infinitamente mejor. David tiene un láser en la mano, que hace un haz de luz que llega a los 200 metros (para que nos hagamos una idea, una distancia un poco superior a la altura de la Sagrada Familia), y va señalando planetas, estrellas y algunas de las 88 constelaciones.	"Ya sabéis que las estrellas casi no se mueven. Lo que se mueve es la tierra. A lo largo del año los astros van cambiando de sitio, porque nosotros nos movemos. Este es uno de los hechos que evidencian que la tierra es redonda", dice David. Y entonces hace ver que amenaza al grupo con el láser. "¡Espero que entre todos vosotros no haya ningún terraplanista!", dice con una sonrisa. De negacionistas de certezas científicas como un templo los hay infiltrados donde no lo dirías nunca. 	David nos regala un último comentario que dice mucho de la importancia que ha tenido la observación del cielo por la noche a lo largo de la historia. Los navegantes, en América del Norte, tenían miedo de ir más abajo de México y entrar en el hemisferio sur, porque, como se deja de ver la Estrella Polar, perdían el norte. <strong>Joan Oró, el científico de la vida</strong>	Joan Oró empezó a preguntarse sobre el origen de la vida cuando era niño y adolescente, por las noches, cuando ayudaba a hacer el pan. En la NASA lideró investigación pionera sobre compuestos orgánicos complejos en condritas carbonáceas, e interpretó los resultados que las misiones Apolo y Viking hicieron en la Luna y en Marte, respectivamente. En otro ámbito, el político, fue diputado en el Parlament de Catalunya, por la extinta CiU. El Museu de l’Aigua de Lleida dedica una sala a Joan Oró. Allí se puede ver la mesa de despacho que el científico tuvo en sus domicilios de Lleida, Houston y Barcelona. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/universo-crece_1_5815478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 22:00:04 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/83b6d5fd-00e6-4dcd-b328-d5d31b42d271_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Vista exterior del Planetario Ojo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/83b6d5fd-00e6-4dcd-b328-d5d31b42d271_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[La ventaja del cielo bien oscuro del Parque Astronómico del Montsec]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuestro Leonardo da Vinci]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/leonardo-da-vinci_1_5814962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e628aa8c-2c84-45e1-9215-b86cd8b9f63c_16-9-aspect-ratio_default_0_x976y925.jpg" /></p><p>Bajo la cúpula metálica giratoria que protege un precioso telescopio, situado en lo alto de una casona antigua del centro de Vic, hace un calor de mil demonios. Claro: estamos en pleno mediodía. Me fijo en unos cuantos golpes que tiene esta cúpula pintada de un color mezcla de gris (de la niebla, tan típica de Vic –ahora hay menos que antes–) y de azul (del cielo). Estos golpes fueron hechos por una fuerte granizada. También los hay causados por un bombardeo que tuvo lugar a finales de la Guerra Civil.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/leonardo-da-vinci_1_5814962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 22:01:08 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/e628aa8c-2c84-45e1-9215-b86cd8b9f63c_16-9-aspect-ratio_default_0_x976y925.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[La sala redonda con el telescopio.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/e628aa8c-2c84-45e1-9215-b86cd8b9f63c_16-9-aspect-ratio_default_0_x976y925.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Vic tiene un tesoro poco conocido: el observatorio Pratdesaba]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Verdura fresca gracias a los volcanes]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/verdura-fresca-gracias-volcanes_1_5813484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/074a252e-ca6f-4ea9-9796-6e9fd18b622f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Gracias a los volcanes la verdura se puede conservar más fresca. Sí, los que lo hacen posible son los bufadores, pequeñas aberturas entre las rocas volcánicas por las cuales sale una ligera corriente de aire a unos 12 °C todo el año, pero con más fuerza durante el verano. Las masías, y los campesinos que hacían toda la jornada en la huerta, aprovechaban los bufadores como neveras.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/verdura-fresca-gracias-volcanes_1_5813484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 06:02:38 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/074a252e-ca6f-4ea9-9796-6e9fd18b622f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El Espacio Cráter (Olot)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/074a252e-ca6f-4ea9-9796-6e9fd18b622f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Para conocer los volcanes dormidos pero no extinguidos vale la pena visitar el Espacio Cráter y subir al Montsacopa]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo ha influido el carácter catalán en la arquitectura del país?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/influido-caracter-catalan-arquitectura-pais_1_5812881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/838699b3-1672-4c63-8f79-4c2b9bc4da23_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>	«¿Cómo ha influido el carácter catalán en la arquitectura del país?», se pregunta el arquitecto Joan Roig ante una veintena larga de suscriptores del ARA, miembros del<a href="https://premium.ara.cat/" target="_blank"> Club Prèmium,</a> a la entrada de la exposición «Seny i rauxa. Notícia de l’arquitectura catalana», que tiene lugar en el Disseny Hub Barcelona hasta principios de septiembre. Es precisamente la dicotomía «seny i rauxa», prudencia y pasión, que define a los catalanes, aquello que define también la arquitectura catalana, a parecer de Joan Roig, comisario de la muestra, junto con Victòria Garriga y Carme Ribas.«Seny i rauxa. Noticia de la arquitectura catalana» repasa los últimos 150 años de la arquitectura catalana, desde que se fundó la Escuela de Arquitectura hasta hoy, a través de una gran variedad de piezas, tanto material arquitectónico –esbozos, planos, maquetas y fotografías– como obras artísticas y de diseño –pinturas, esculturas y mobiliario– con una mirada innovadora que vincula el legado artístico y arquitectónico con los movimientos expresivos y las dinámicas sociales. Todo ello no está expuesto ni cronológicamente ni por estilo. ¿Y qué orden tiene? ¡Id a verlo! Además, uno de los alicientes es que hay mucho material «inédito», que estaba guardado y que cuesta mucho mostrar. 	</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/influido-caracter-catalan-arquitectura-pais_1_5812881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 11:49:08 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/838699b3-1672-4c63-8f79-4c2b9bc4da23_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[La muestra incluye bocetos, planos, maquetas, imágenes, pinturas, esculturas, mobiliario... En la imagen, la visita guiada de Joan Roig para el Club Premium.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/838699b3-1672-4c63-8f79-4c2b9bc4da23_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[El club Prèmium del ARA visita la exposición sobre los últimos 150 años de la arquitectura catalana en el Museu del Disseny]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué haremos de su colección, cuando el abuelo no esté?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/haremos-coleccion-abuelo-no_1_5812593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ad8883b5-7936-4017-8ba7-88a1864faea7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>"En la década de los años sesenta, cuando yo era un niño, vivía en una casa situada en la parte baja de Mataró, muy cerca del mar. Me gustaba mucho ir a la playa después de los temporales. Había de todo: troncos, pequeños trozos de vidrio redondeados y de colores... y conchas y pequeños caracoles. Yo me dedicaba a recoger las conchas y los caracoles", explica Alfons Palau. "Cuando pasaba unos días en Galicia aprovechaba para ir a las playas y recogía arena arrastrada por las olas, que contenía muchos caracoles pequeños. Como hacía falta tiempo para encontrarlos, opté por llevarme aquella arena del Atlántico a casa, al Mediterráneo, y así ir observándola con tranquilidad y separando caracoles y conchas. Podía pasar meses observando una bolsa de arena. Lo hacía con una lupa binocular, y el resultado era muy efectivo".   La colección está compuesta por unos 93.000 elementos. Son caracoles y conchas de agua salada, de agua dulce (de ríos, lagos y charcas), caracoles de tierra y caracoles y conchas fósiles. "Cuando tuvimos la covid-19, aproveché el confinamiento para revisar e inventariar toda la colección", recuerda.Alfonso decidió donar la colección a un museo, ya que nadie de la familia tenía intención de continuarla. No quería que se perdiera. "Busqué museos de ciencias naturales cerca y encontré el de Granollers. Vinieron a ver la colección y me confirmaron que se la quedaban. Hace poco se la han llevado". Se encuentra ahora en el Museo de Ciencias Naturales de Granollers, bien documentada: de cada pieza hay escrito su nombre, la familia a la que pertenece, el lugar donde se encontró y la fecha.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/haremos-coleccion-abuelo-no_1_5812593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 06:02:45 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/ad8883b5-7936-4017-8ba7-88a1864faea7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Entrada a la sala didáctica del Museo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/ad8883b5-7936-4017-8ba7-88a1864faea7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[El Museo de Ciencias Naturales de Granollers ha ido creciendo sin dejar de ser didáctico.]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La investigación no tiene por qué ser útil]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/investigacion-no-util_1_5811745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/55a1b888-0672-4521-9a86-267461ad0895_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Después de la pandemia ha habido muchas "ganas de naturaleza", de hacer excursiones (por eso hay más rescates que nunca) y un boom por buscar fósiles, como si fueran setas. Pero hay una ley estatal –de 1985– que establece que no se pueden coger fósiles en la naturaleza sin permiso de la administración.Hay fósiles que tienen mucho valor. La mayoría. "¿Cómo se puede saber su valor?", pregunto a Àngel Luján, jefe del Museo del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont. "No es nada fácil si no eres experto. Si encuentras uno hay que avisar enseguida. Como si fuera un fuego". Hay que apuntar la localización. Y dar noticia al Museo del ICP (Institut Català de Paleontologia), que reúne miles y miles desde hace un montón de años. Llegan de muchas maneras: por hallazgos fortuitos, por intervenciones paleontológicas relacionadas con la investigación (mayoritariamente) o preventivas (en menor medida) relacionadas con excavaciones. "Si se hacen unas obras al aire libre en un terreno donde puede haber fósiles, nos tienen que avisar", me dice. "¿Y lo hacen?". "Casi siempre. ¡Tienen la obligación de hacerlo!", remarca Josep Maria Robles, jefe del Área de Gestión de Colecciones del Museo del ICP.Estamos en el Museu de l’ICP, que lleva el nombre de Miquel Crusafont, el padre de la escuela catalana de paleontología de vertebrados. Crusafont fundó el Institut Provincial de Paleontologia, donde trabajó hasta su muerte. Fue un gran trabajador –y un gran fumador (a veces se dormía con el cigarrillo encendido y dejaba una quemadura en las sábanas), cosa que le afectó la salud, y le costó la vida–. Disfrutaba buscando fósiles, pero no para hacer colección, sino para la investigación colectiva, en Cataluña y más allá (tomó parte en expediciones paleontológicas a Túnez y Marruecos). También le llegaban fósiles gracias a las amistades. Por ejemplo, en una ocasión un pastor recogió una piedra para lanzarla a fin de conducir el rebaño, pero se dio cuenta de que no era como las otras, sino que era una mandíbula fosilizada. Se la guardó y más adelante fue a parar a manos de Crusafont. Resultó que tenía un gran interés: era la mandíbula de un primate.El museo, situado en el centro de Sabadell, es muy didáctico: hay paneles bien hechos con explicaciones de aspectos de la paleontología y algún elemento interactivo. Pero tiene pocas piezas "reales" expuestas. Me fijo en una fotografía de un dinosaurio titanosaurio. "Aquí, en Cataluña, ha habido mucho movimiento tectónico. Por eso los fósiles de dinosaurios no están nada enteros, como sí que pasa en los Estados Unidos", comenta Àngel. "Además, en general los dinosaurios de aquí son de tamaño más pequeño".Bajamos al sótano, donde están los almacenes, y entramos en una sala T (de Tipoteca). Es el espacio destinado a conservar los fósiles tipo, es decir, los ejemplares que sirven para definir especies nuevas. Hay fósiles de todas las partes del esqueleto de vertebrados. Los dientes son especialmente importantes. Nos dicen muchas cosas del animal. Visito a continuación, con un viaje en coche, la sede del Museo del ICP, el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, en el Campus de la UAB. Me recibe David M. Alba, el director. Y me presenta a diferentes investigadores. Uno de ellos, Isaac Casanovas-Vilar. Así que abre la puerta de su espacio de trabajo y me ofrece una amplia sonrisa, me fijo en unos sacos de detrás de la puerta, en el suelo. "Están llenos de sedimento, y mezclados entre el sedimento hay fósiles de roedores, que con un tamiz iré separando", me comenta Isaac, para quien los roedores tienen un atractivo especial porque evolucionan muy rápidamente.En otro despacho un equipo de investigadores se dedica a hacer estudios computacionales de biomecánica. "Los ingenieros, a la hora de saber si por un puente pueden pasar camiones, hacen un cálculo con ordenador", dice. "De forma similar, nosotros podemos calcular la fuerza de las mandíbulas, por ejemplo; esto nos permite saber más o menos qué comían los animales", me dice."¿Y todas estas investigaciones qué utilidad tienen?", digo. "La investigación no tiene por qué ser útil, la generación de conocimiento es un bien en sí mismo", me comenta David cuando entramos en el gran almacén, repletísimo de fósiles de tortugas terrestres. Tengo la impresión de estar dentro de la película <em>En busca del arca perdida</em>.     Termino la visita al laboratorio de preparación de fósiles, donde me recibe su responsable, Xènia Aymerich. "¡De esto no puedes hacer fotos!", me avisa Xènia. Se refiere a un fósil de gran interés que aún no han dado a conocer. Xènia se encuentra concentrada separando un fósil bastante grande de la matriz (el sedimento que rodea el fósil y rellena las cavidades). Lo hace con un micropercutor. "Aquí todo es manual", dice. Se usan muchas herramientas de otras disciplinas: pinzas, bisturís... Una vez separado el fósil de la tierra, lo consolidará con resinas sintéticas. El criterio, siempre, es la mínima intervención.    Xènia me muestra un dibujo en el que están los doce meses del año. Es una representación de la historia de la Tierra comprimida en un año. El 1 de enero se forma la Tierra. No es hasta marzo que aparecen las primeras formas sencillas de vida. En noviembre llegan los primeros vertebrados. El 19 de diciembre llegan los primeros dinosaurios, y el día de San Esteban se extinguen. Y nosotros –los humanos– llegamos prácticamente al último instante del día 31 de diciembre.<strong>Una gran diversidad de fósiles</strong>El Museo del ICP tiene una gran diversidad de fósiles, principalmente de Cataluña, pero también de todos los continentes. Están bien conservados y clasificados. De un armario compacto me muestran una caja repletísima de bolsitas de plástico, cada una con su número de catálogo. El código se encuentra en una etiqueta con radiofrecuencia. Una pistola similar a las de las cajeras (y cajeros) en los supermercados permite localizar los fósiles fácilmente.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/investigacion-no-util_1_5811745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 09:32:34 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/55a1b888-0672-4521-9a86-267461ad0895_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Una de las salas del museo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/55a1b888-0672-4521-9a86-267461ad0895_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[El Museo del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, una puerta abierta al pasado]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
</rss>
