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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - David Fernàndez]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/david-fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - David Fernàndez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Fin de mes]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mes_129_5694401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/553fdfee-5e7b-4c17-9e64-24983d85af1f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Desde el miércoles pasado, si Txema Escorsa, 34 años y profesor de secundaria en lucha, todavía está en su casa, en la calle Sant Agustí de la Vila de Gràcia, es porque aquel día, muy temprano, una multitud anónima, cuerpo a cuerpo y codo con codo, impidió que la comitiva judicial y el dispositivo judicial ejecutaran la faena de echarlo de su casa. Todo se detuvo a pie de calle y vía muro humano, y de esto se llama sindicalismo social, desobediencia civil y defensa comunitaria. La innegable evidencia aclara, con luces y taquígrafos, que el desahucio solo lo bloqueó la multitudinaria movilización de la gente. Es decir, que Txema se quedó salvado por la iniciativa popular del Sindicat de Llogateres y no por ninguna serena y severa decisión política, judicial o policial. Y eso que el presidente de la Generalitat incluso hizo un tuit de apoyo –aunque hará falta algo más que un tuit–. La batalla contra el mercado global es siempre local y la imagen concentraba a cientos de vecinos contra un fondo buitre extranjero ubicado en Nueva York, que vulnera y destroza la legislación vigente y que va haciendo impunemente <em>colivings</em> prohibidos de alquiler de habitaciones, a los cuales ya cobra por habitación mucho más de lo que paga Txema por un piso entero. Paradójicamente, los máximos representantes de los especuladores eran, el miércoles pasado, la jueza y los policías –es decir, el sistema institucional–, que venían a acelerar la expulsión de vecinos. Y de aquí llora la criatura. La comitiva judicial ha dejado por escrito que lo volverá a intentar el 15 de abril. La gente, indudablemente, también. El mismo día que Txema resistía en su casa gracias a la activa solidaridad vecinal, el Ayuntamiento de Barcelona decidía aprovecharlo para desalojar a 130 personas empobrecidas de un descampado de la Sagrera. Sin ninguna notificación previa y sin ofrecerles ninguna otra alternativa que largarse y dispersarlos por la ciudad. Todo pasaba –palabras y hechos de la elocuencia urbana, en que el nombre nunca hace la cosa– bajo el amparo del presunto Plan Endreça y a tocar, fíjate tú, del puente del Trabajo Digno, que no tienen los expulsados a la intemperie. Estaba, sin embargo, la entidad Quart Món apoyándolos. Estos días una campaña municipal denuncia pretendidamente a los "sinvergüenzas" incívicos. Pero lo que da "vergüenza" es que vuelva el chabolismo a la ciudad –53 asentamientos con 299 personas en diciembre de 2025– y que se haga tan "poco" para revertirlo. O que lo poco que se haga sea forajirlos a un lugar todavía peor. De sinvergüenzas, ciertamente. Al fin y al cabo, así en Barcelona como en Badalona, deberíamos insistir mucho más en que las distintas gestiones y narrativas –el envoltorio y la propaganda– en ningún caso alteran el producto final: el desamparo de la patada en el culo. El efecto acaba siendo el mismo, sea con el griterío aporofóbico de Albiol, sea con la aparente neutralidad higienizadora de Collboni. Los unos y los otros confunden la lucha contra la extrema pobreza con la lucha contra los pobres. Y así nos va. Suerte de todas las entidades implicadas hace años en la lucha para la erradicación del sinhogarismo, de la Fundació Arrels al Hospital de Campaña de la parroquia de Santa Anna. Una red civil que hace años que clama por una ley de medidas transitorias y urgentes, todavía en trámite infinito y pendiente de ser aprobada.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mes_129_5694401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 16:02:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vista de la calle Sant Agustí del barrio de Gràcia donde se quiere detener un desahucio]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Retrovisores]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/retrovisores_129_5677936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6b89126f-fdf5-414d-860a-b43d39ab795b_16-9-aspect-ratio_default_1056781.jpg" /></p><p>Aunque siempre pasamos de puntillas, el pasado jueves cumplió 40 años del <em>no </em>catalán en la integración en la OTAN. Con un 54% de los votos. Y sí, ve qué cosas, fue un referéndum democrático en medio de una campaña oficial del miedo. Y sí, dividió la opinión de una sociedad que al día siguiente, sorpresa democrática, allí seguía, con unos y otros. Y sí, mira por dónde –y vale mucho la pena recordarlo cuando el imperio aúlla de nuevo–, supuso una inmensa movilización popular por el <em>no</em>. Como si fuera el último intento exhausto para probar que el espejismo de una transición democrática no se desvanece del todo por el fregadero. Resultado aparte –un no rotundo del País Vasco con el 68% de los votos y la oposición también de las Islas Canarias–, quedó un drástico resumen, una moda funesta y una práctica duradera: hacer todo lo contrario de lo que se pregonaba. "<em>Hombre blanco hablar con lengua de serpiente</em>", cantaba Krahe sobre Felipe. Aquel "De entrada, no" de los socialistas pasó a la antología del mercadeo político, del transfuguismo ideológico camaleónico y del paso del tiempo como único polígrafo. Supongo que no hay imagen más icónica que los mítines de los ochenta por el <em>no </em>protagonizados por el <em>pacifista</em> Javier Solana, que terminó siendo el secretario general de la Alianza Atlántica. 40 años después, ay el as, sale el senador americano Lindsey Graham, influyente peón de Trump, berreando por la no colaboración española con la guerra imperial e ilegal en Irán, recordando que antes habían sido grandes aliados. Habría que pedirle que nos aclarara qué es, exactamente, <em>antes</em>. ¿La guerra ilegal del avispero de Irak de la que todavía pagamos las consecuencias? ¿O habla de antes del antes? Que uno recuerde, transmitido por los abuelos de boca a oreja, la OTAN son aquellos militares que mantuvieron, legitimaron y sostuvieron el franquismo todos los años que duró. Poco que agradecer, ya lo ven. A recuento de inventario quedaría la lúcida querella que interpuso entonces Lluís Llach contra el PSOE por incumplimiento de programa electoral. El juez vino a decirle que tenía más razón que un santo y lamentaba no tener ningún marco jurídico habilitante para firmar sentencia alguna. Y eso que Llach sólo pedía una peseta de indemnización por daños y perjuicios.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/retrovisores_129_5677936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 20:43:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El expresidente español y del PP José María Aznar con el exministro del Interior Jaime Mayor Oreja]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Febreradas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/febreradas_129_5647891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/472e762f-79cc-4f2c-9a27-d4b63f0c9ea6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Febrero aún no ha cerrado y la subida de enero deja varios cráteres abiertos, árboles caídos y taludes derrumbados. Y todos los pilares del país medio tambaleándose. Y no por el efecto de las ventoleras: campesinado sublevado, educación en lucha, médicos en protesta, mercancías paradas, Cercanías arriba, Sindicato de Alquiladoras a punto para una nueva movilización. De hecho, no es enero quien les deja apeados: el sector primario atragantado, los servicios públicos al límite, la vivienda imposible y el derecho a la movilidad desquiciado tiemblan hace demasiados años. En mala consonancia, o en puntual consecuencia, febrero también ha arrancado con los datos desnudos de la última Encuesta de Condiciones de Vida, hecha pública por el Idescat. Como si fuera ayer, cuando nos despertamos el dinosaurio todavía estaba allí. Dato crónico y estructural: el 24,8% de la sociedad catalana está en riesgo de exclusión social, por muchos cerdos que exportamos a China y por muchos Seats que se fabriquen allí haciéndoles pasar por coches europeos. La encuesta oficial, peor que la de hace un año, deja un retablo consolidado: el 47,3% tiene dificultades para llegar a fin de mes y solo un 3,8% –minoría absoluta– llega "con mucha facilidad". Un 29,4% no puede permitirse una sola semana de vacaciones. Y los rostros, rastros y restos del riesgo de pobreza van por barrios y condición social: mujeres (26%), niños (36%), migrantes (49%) y desempleados (55%). Con un contrapunto no menor como telón de fondo: en realidad, el riesgo de pobreza afecta al 40% de la población catalana. Se reduce a la mitad sólo después de todas las transferencias sociales públicas, especialmente las pensiones. De derechos nacidos después de años de dura lucha democrática y siempre cuestionados por los de siempre: los multirreincidentes del poder. Cerrados en una fortificación belga, la UE debate estos días si amplía la desregularización general que nos ha llevado hasta aquí mismo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/febreradas_129_5647891.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 16:59:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Personas mayores descansando en un banco, en Barcelona, en una imagen de archivo. MARCO ROVIRA]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Y sólo hace 15 días]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/15-dias_129_5620266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/edf08213-033b-479c-af28-54b4626bb3d7_16-9-aspect-ratio_default_0_x1959y1315.jpg" /></p><p>Esta mañana del sábado hará sólo dos semanas que nos levantamos, primero y repentinamente, con la noticia de los bombardeos sobre Caracas –cerca de 100 muertos impunes y ya olvidados–. Enseguida, en radio encendida, móvil hiperconectado como esos días en los que todo el mundo recordará dónde estaba y qué hacía, con la retransmisión en directo del secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Podían haber pasado muchas cosas y todavía sorprende lo poco que ha pasado. Al día siguiente, esto es, el cártel<em> </em>de Los Soles desaparecía del texto de acusación de la fiscalía. Sólo flotaba petróleo e ideología en <em>putsch</em> de Trump. Circulín. Y sí: hace sólo 15 días de la Doctrina Donroe –ya la vez hace dos siglos de la Monroe. Y sin embargo, nos parece ya una eternidad –los quince días y también los dos siglos. En la cuerda floja de la rifa caníbal del año iniciado, la duda espesa de quién será el próximo en recibir: Groenlandia, Irán, Colombia, Cuba, México, Gaza de nuevo o Ucrania de nuevo. Y la UE haciendo el papelino. Ha arrancado el 2026 con el revoltijo de la confusión, la despedida del mundo de ayer y trajinándola por varios acantilados que ya veremos dónde nos llevan, porque si ya sabemos cómo ha empezado el año, lo importante es implicarse para que no acabe como algunos pretenden. Pornográficamente, existe esta brutal declaración del lugarteniente Stephen Miller, intramuros y extramuros, que lo ha hecho saltar por los aires: "El mundo real está gobernado por la fuerza y ​​el poder: estas son las leyes de hierro del mundo". La brutalidad reivindicada llega a todas partes: Delta Force ya es en el mundo lo que el ICE está en casa. Una misma crueldad, dentro y fuera, pero con resistencias fuera y dentro. Y con Renee Nicole Good abatida por un agente que había combatido en Irak. Cuando Trump mata por igual de puertas afuera que de puertas adentro.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/15-dias_129_5620266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jan 2026 19:38:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El punto donde murió un sinhogar en Badalona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[En la mesa desparada]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mesa-desparada_129_5603415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/efe26b25-f858-48f0-be3c-614295325d01_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><em>«Una sociedad se mide por cómo trata</em></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mesa-desparada_129_5603415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2025 17:01:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El alcalde de Badalona, Xavier Garcia Albiol, hablando con los vecinos concentrados frente a la parroquia que ha acogido desalojados del B9.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rosas negras]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/rosas-negras_129_5584029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/764c1c53-ca82-40b3-aaeb-4d6fb1f3ed45_16-9-aspect-ratio_default_1048636.jpg" /></p><p>En la víspera inconstitucional de otro aniversario magno, habrá que recordar de nuevo que el último policía de la dictadura franquista fue el primero de la democracia. No es necesario buscar ejemplos; todos lo son; y todos son todos; y esto incluye del primero al último. Desgraciadamente, concurre aplicar idéntica evidencia a la turbia figura del infiltrado policial por psicosis de estado: el último en servicio de la dictadura –por ejemplo, Mikel Lejarza<em>Lobo</em>– fue también el primer topo de la democracia. Y así sucesivamente en tantos órdenes del desorden, con la infausta providencia de que en el caso de los infiltrados en dos etapas aparentemente tan distintas –la dictacracia, la democradura– tienen un rasgo común, que es rasgo de gracia a toda posibilidad de democracia: una misma impunidad de estado. Bajo ambos regímenes, en momentos tan distintos, resulta que se planifican y urden sistémicamente de igual modo y desde el fondo del pozo: en la más absoluta ilegalidad sombría. Tras las investigaciones periodísticas de <em>La Directa</em>, pronto hará un año que el documental <em>Infiltrados </em>emitido en <em>30 minutos</em> nos despertó de aquella figura opaca, no regulada en ninguna parte, llamada<em>agente de inteligencia</em>. Bien distinta del agente encubierto bajo mandato y monitorización judicial, legalmente previsto bajo determinadas circunstancias. Pero la pretendida democracia, en ese ángulo ciego, tira de veta de dictadura cierta: en nombre de la ley pero siempre al margen de ella, sin ningún tipo de control, sólo al agrado gris de la cadena trófica de la represión y bajo la misma orden: el saco sin fondo de la <em>seguridad nacional</em>.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/rosas-negras_129_5584029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 17:15:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Varias personas sostienen carteles con el rostro del agente de la policía español infiltrado durante dos años en Lleida, en una concentración frente a la subdelegación del gobierno español]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al día siguiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/dia-siguiente_129_5569515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/03e975fe-dab0-4890-ad08-b5bed871aff2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Al día siguiente, Franco ya no estaba –pero el franquismo, sí, inmóvil y con las manos todavía chorreando sangre de aquel 27 de septiembre de 1975–. La cuestión primordial, y por eso mataron hasta el último segundo, era que también estábamos nosotros, todavía –este <em>nosotros</em> majestático que nunca pudieron matar y las muescas que todavía somos, que incluye tantos miles de nombres anónimos, seis mil fosas, un país en la cuneta, 66.500 catalanes y catalanas con procedimiento judicial militar abierto o "el fin de tantos desde ese julio", que diría Brossa. En medio van cinco décadas, y hay quienes siguen confundiendo perversamente poder cerrar heridas con poder reabrirlas y quienes, episcopalmente, confunden pasar página con dejar el libro en blanco –no tan sólo no poder leerlo con cuidado y respeto sino ni siquiera escribirlo y comprenderlo–. También concurre un Borbón desbocadete reivindicando al dictador en formato de pretendido <em>best-seller</em>. Así las cosas, todavía. "<em>Españoles, Franco ha muerto</em>", anunció hace 50 años Arias Navarro, el carnicero de Málaga. Y, en catalán correcto, la traducción clandestina más leal y adecuada sería "qué más quisiéramos".</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/dia-siguiente_129_5569515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2025 17:21:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fachada del Tribunal Supremo, en Madrid.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Txiki, entre el viento y el silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/txiki-viento-silencio_129_5509691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/145e271d-52d1-4ebd-9c1d-8ec91b827f72_16-9-aspect-ratio_default_0_x763y710.jpg" /></p><p>Hoy hace 50 años, pasados ​​cinco minutos de las ocho y media de la mañana, Jon Paredes Manot, <em>Txiki, </em>era ejecutado en un claro de bosque en las inmediaciones del camino de Can Catà, entonces terreno militar. Un pelotón de guardias civiles voluntarios le asesinaban al amanecer después de una pantomima de juicio militar. La ronda de muerte de aquella madrugada madrugada había arrancado en Burgos ejecutando a Ángel Otaegi, y cerraría a Hoyo de Manzanares, con el fusilamiento de los militantes del FRAP Xosé Humberto Baena, Xosé Luís Sánchez Bravo y Ramón García Sanz. Dos jóvenes vascos, dos jóvenes gallegos y un joven murciano. Eran las últimas cinco penas de muerte ejecutadas, mediante un sumarísimo militar y con tafurera apariencia legalista, por la dictadura franquista. Nunca se podrá decir que fueran las últimas muertes de la orgía de sangre de los verdugos. Sólo seis meses después caía abatido el joven Oriol Solé Sugranyes, tras la fuga de Segovia. Sólo 7 meses después –otras campanadas a muertes– se producía la masacre de los obreros de Vitoria. Y después Montejurra. Y después los abogados de Atocha y Javier Verdejo y Gustau Muñoz y tantos otros. No hay espacio suficiente para albergar las violencias políticas de la Transición, pero sí para remachar la paradoja de que la portuguesa Revolución de los Claveles dejó sólo 19 muertos. La <em>modélica y pacífica</em> Transición democrática, en cambio, cerca de 700. <em>50 años en libertad.</em></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Sep 2025 15:23:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mural en recuerdo en Txiki en La Model.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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    <item>
      <title><![CDATA[08:15:17]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/08-15-17_129_5464532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/96f75c5b-0445-4302-a1e5-0a280e06d15c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><em>Era día de mercado</em>, Josep Palau i Fabre</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/08-15-17_129_5464532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Aug 2025 18:19:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hiroshima, después del ataque nuclear]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Como si fuera ayer]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/fuera-ayer_129_5450864.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/546c5a37-fe01-4bef-8e9d-899b90cb221d_16-9-aspect-ratio_default_0_x704y413.jpg" /></p><p>El estallido del caso Montoro reúne todos los ingredientes inmutables del pesebre castizo, desgrana cada mimbre de una corrupción más sistémica que sistemática y sacude el mostrador político-emocional a beneficio provisional de Vox. Como siempre, pasan las modas y sólo queda los escombros, en medio de un olvido que sólo se agrieta cuando estalla un nuevo desbarajuste. Entonces miramos por el retrovisor, recordamos de dónde venimos y nos pedimos qué caray nunca ha cambiado. Esquina memoria, del estado judicial de las cosas habrá que recordar que de la aznaridad quedaron tres exministros condenados y encarcelados –Rodrigo Rato, Eduardo Zaplana, Jaume Matas– y que otros también fueron investigados, con causas archivadas o sentencias absolutorias por los pelos. De los gobiernos del felipismo, con rúbrica judicial firme, fueron condenados, entre otros, un ministro del Interior, la coordinadora de finanzas del partido, unos cuantos banqueros, el hermano del vicepresidente Alfonso Guerra y manderos de alcantarillado del CESID –y dimitió todo un ministro de Defensa, Nar, todo en la Casa Real–. De los gobiernos de Mariano Rajoy, ahora flota Montoro, pero Fernández Díaz espera juicio, donde le piden 15 años de cárcel por <em>patriota</em> mientras que su ministra de Sanidad ya fue condenada, a título lucrativo, en el caso Gürtel. Del Peugeot de Sánchez, solo en fase previa de imputación, han bajado ya tres personas –y dos han sido secretarios de organización del partido– y ahora sólo queda una al volante, que responde al nombre de Pedro. Así están las cosas. Como si olvidáramos cada día que el buque insignia del serial se llama Juan Carlos I y aún vive a cuerpo de rey en Abu Dhabi.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/fuera-ayer_129_5450864.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jul 2025 16:08:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cristóbal Montoro en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trinco-trinco]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/trinco-trinco_129_5418772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2dda98ab-e2f6-4582-ac6a-bb5e0047293c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Koldo-Ábalos-Cerdán. Y la Guardia Civil entrando en Ferraz 33 años después. Ha vuelto a ocurrir –lo mismo de siempre, habría que decir–. Cuando volver al pasado es siempre regresivo, involutivo, depresivo. Y eso que la novedad es que no hay ninguna. Y la única sorpresa no es que vuelva a pasar sino que vuelva a pasar, inmutablemente, de la misma forma, sin ningún cambio y en la versión torpe más chapucera –dinero sucio y ministerio, grabaciones y sobres, prostitutas y constructoras–. Sin sofisticación añadida. La fosa séptica del trinco-trinco y abajo. Lo mismo de siempre. Pero en el 25 del siglo XXI. Es decir, que ocurre cuando queríamos creer que de la década anterior, la ominosa década de la metástasis de las corrupciones –1.611 casos de corrupción en el año 2014, 305 de los cuales macrosumarios–, habíamos aprendido algo, se habían establecido nunca cortafuegos sólidos y nos habían establecido nunca más. Y no. Ya ven. Santo volvemos a ello. Lo mismo. En la calle. Tanto el cráter del agujero negro como densas la frustración, la impotencia y la devastación democrática.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/trinco-trinco_129_5418772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jun 2025 18:19:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El diputado socialista Santos Cerdán, al inicio de una sesión de control]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Condicional imperfecto]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/condicional-imperfecto_129_5404267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7f96d2e2-e10f-44f1-bea4-0d4fce80db50_16-9-aspect-ratio_default_0_x955y508.jpg" /></p><p>Si el gobierno municipal, catalán y estatal han fijado la democracia y la transparencia como guía y motor quizás habrá que recordar las vías de agua que tienen abiertas. Arrancando por el caso Ábalos, que no es ningún cualquiera ni el último concejal del penúltimo pueblo sino todo un ex ministro, apparachik<em>, </em>impulsor del sanchismo y todopoderoso ex secretario de organización del PSOE. Y terminando por <em>Leire de España,</em> con su aparición estelar de vodevil celtibérico, incluida la escena de sainete madrileño con la irrupción de Víctor de Aldama: como hace tantos años la aparición estrellada de Juan Guerra o el "<em>que te pego, leche</em>" de Ruiz-Mateos con Boyer. Desde esta perspectiva, <a href="https://www.3cat.cat/3cat/les-clavegueres-de-lestat/video/6344319/" rel="nofollow">el gag del Polonia</a> del pasado jueves es el resumen más lúcido, risa para no llorar, de un panorama paradójico, tan canjeable e inverso que PP y PSOE intercambian las mismas acusaciones, sin distinción y en doble sentido. Se acusan por igual del mismo, y eso que hablamos de escalas, dimensiones e intensidades bastante distintas, que no merman ninguna gravedad. Y, sin embargo, si algo sabemos desde el principio es que estas tramas, lodales y alfarerías pasan mucha más factura a izquierda que a derecha –y por eso las derechas aprietan tanto–. Que la manifestación convocada por la mafia este domingo invoque precisamente la lucha contra la mafia, en nombre de la democracia, no deja de ser un icónico espejo del tiempo. Si este gobierno es mafia, ¿cómo calificaríamos al anterior? Espejos chinos sin magia: si unos tienen Villarejo, habrá que recordar que los infiltrados en los movimientos sociales son cortesía exclusiva de Grande-Marlaska. Y que ambos emplearon Pegasus por igual. Al fin y al cabo, la broma pesada de la semana es que a Blanca Serra no le dejan consultar, en el Archivo Nacional de Catalunya, los expedientes que documentarían los detalles de su denuncia por torturas bajo el franquismo. La broma macabra es que esos archivos son suyos y fue ella misma quien los dio hace muchos años a la institución que preserva la memoria y hoy la impide. Una tras otra sin solución de continuidad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/condicional-imperfecto_129_5404267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jun 2025 18:30:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Unos 300 hormigones estilo New Jersey ocupan ahora el espacio donde se levantaba el asentamiento de chabolas de Vallcarca]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La primera vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/primera-vez_129_5377769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0e19395b-9f5d-4ceb-b23f-e13f49ec71be_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Con motivo de los actos oficiales del 80 aniversario de la liberación de los campos nazis, todas las crónicas de este lunes destacaban que, por primera vez, un jefe de estado del reino de España visitaba finalmente el campo de Mauthausen. Donde perecieron 7.000 republicanos bajo la infamia perpetua del nazismo. Que la primera vez haya sido en mayo de 2025 casi lo explica todo y no habría que añadir casi nada más. Y, sin embargo, tampoco el titular es exacto. La hemeroteca no dice exactamente lo mismo. Primera y media vez, primera vuelta y pico, primera y una vez que hizo cerilla, si acaso. Porque habría que añadir que en febrero de 1978, Juan Carlos I acudió y no fue a la vez. De puntillas. Durante una visita oficial a Austria prefirió enviar una mínima delegación al campo, fuera de toda agenda oficial, mientras él visitaba la potente industria de acerías de Linz y se iba a la ópera de Viena. El ministro Marcelino Oreja también se fugó de cualquier visita. La discreta delegación menor estaba integrada por dos personas, un jefe de protocolo y un miembro de la secretaría de la Casa del Rey, que dejaron unas flores en las que se leía:<em>"El Rey de España en los españoles muertos fuera de su patria"</em>. Como no decir nada –murieron fuera de casa y eso era todo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/primera-vez_129_5377769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 May 2025 19:53:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Felipe VI y Letizia en Mauthausen. Detrás de ellos, banderas republicanas.]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La primera vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/primera-vez_129_5377532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0e19395b-9f5d-4ceb-b23f-e13f49ec71be_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Con motivo de los actos oficiales del 80 aniversario de la liberación de los campos nazis, todas las crónicas de este lunes destacaban que, por primera vez, un jefe de estado del reino de España visitaba finalmente el campo de Mauthausen. Donde perecieron 7.000 republicanos bajo la infamia perpetua del nazismo. Que la primera vez haya sido en mayo de 2025 casi lo explica todo y no habría que añadir casi nada más. Y, sin embargo, tampoco el titular es exacto. La hemeroteca no dice exactamente lo mismo. Primera y media vez, primera vuelta y pico, primera y una vez que hizo cerilla, si acaso. Porque habría que añadir que en febrero de 1978, Juan Carlos I acudió y no fue a la vez. De puntillas. Durante una visita oficial a Austria prefirió enviar una mínima delegación al campo, fuera de toda agenda oficial, mientras él visitaba la potente industria de acerías de Linz y se iba a la ópera de Viena. El ministro Marcelino Oreja también se fugó de cualquier visita. La discreta delegación menor estaba integrada por dos personas, un jefe de protocolo y un miembro de la secretaría de la Casa del Rey, que dejaron unas flores en las que se leía:<em>"El Rey de España en los españoles muertos fuera de su patria"</em>. Como no decir nada –murieron fuera de casa y eso era todo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/primera-vez_129_5377532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 May 2025 16:43:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Felipe VI y Letizia en Mauthausen. Detrás de ellos, banderas republicanas.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Nosotros, quien]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/nosotros-quien_129_5358347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3b6a8588-267d-47ff-a9dc-363ba7678945_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Llueve sobre mojado, cuando crees que ya acaba de nuevo, la historia interminable –primero como tragedia, después como farsa– y santo volvemos a la cabeza de la calle. O dicho de otra forma: Sísifo en la carrera tras la piedra que sube y baja y nunca para de rodar, pero en este caso sólo hacia abajo y nunca arriba. Lo digo porque Cataluña es el país con menos peso de la filosofía en el currículo educativo desde hace mucho tiempo, zarpazo tras zarpazo. Y si hace tanto que estamos aquí significa que llevamos años en un lugar peor. Desde la escuela de la libertad, siempre urge pensar –contra quien sólo nos quiere súbditos, consumidores, espectadores y usuarios– y repensarlo todo. Porque si hoy, pongamos por caso, es 25 de abril –de raíz valenciana, alma portuguesa y espíritu italiano partisano– habrá que atender por qué tenemos como tenemos el País Valenciano, qué se ha hecho de la revolución democrática de los claveles cincuenta años después y cómo carai hemos llegado a la siniesta la Liberación con Meloni gobernando Italia. Hace pensar –no tanto–. Porque también hace demasiado que nos invitan, incitan y modulan chapuceamente a dejar de hacerlo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/nosotros-quien_129_5358347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 14:30:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una alumna levanta el brazo en una clase en la que hablan de conceptos básicos de filosofía.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El vacío de la escalera]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/vacio-escalera_129_5272305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a08746f6-fcae-4781-9c07-0d7cd33b778f_16-9-aspect-ratio_default_0_x704y959.jpg" /></p><p>Este viernes por la mañana, después de unas horas de espera, en medio de un gentío que ejercía de muro democrático, de muro solidario y de muro humano para defender a un vecino a punto de ser desahuciado, el Sindicato de Alquiladoras anunció desde uno de los balcones de la Casa Orsola que el desahucio había quedado parado. El vecino, un vecino que podríamos ser cualquiera de nosotros, y ahí radica el alud de empatía y de solidaridad, es Josep, que vive allí desde hace 23 años y cada mes paga el alquiler. Faltó poco, que las buenas noticias se desvanecen temprano, para que desde el mismo balcón comunicaran que la comitiva judicial había señalado, con la celeridad de la injusticia, un nuevo intento de desahucio para 88 horas después. El argumento judicial, que ya venía escrito en ordenador, aducía que había demasiada gente y demasiada prensa –exceso de democracia, tal vez– para ejecutar el lanzamiento. No deja de haber un punto sádico, de alevosía y nocturnidad por decirlo en términos penales, en la rápida decisión de reprogramar el desahucio para el martes a las cinco de la madrugada. Y al mismo tiempo hay también un punto ingenuo, casi ignorante, como si la nueva hora alterara mucho –alterará el sueño y la espera de unos muchos, sí, pero no una víspera integral de solidaridad–. Continuará existiendo, por decisión popular, demasiada gente y continuará existiendo, contra la voluntad de apagón, demasiada prensa. Desde ese proverbio africano tan exacto que aclara que si ellos tienen el reloj nosotros tenemos el tiempo. Y desde la evidencia política, socioeconómica, ética y cultural de que la Casa Orsola ya se ha convertido en un símbolo, un ejemplo y una alerta. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/vacio-escalera_129_5272305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jan 2025 19:30:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El agujero de escalera de la Casa Orsola.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin filtros]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/filtros_129_5258008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/bdc3191c-2f14-4f31-a3c6-041f09026b71_16-9-aspect-ratio_default_0_x2597y1634.jpg" /></p><p>Me sorprendió –o no– la posición de la portavoz del Gobierno, Silvia Paneque, cuando el pasado martes le preguntaron por el reportaje del <a href="https://www.3cat.cat/3cat/30-minuts/" rel="nofollow"><em>30 minutos</em></a> sobre las infiltraciones policiales en los movimientos sociales de los Països Catalans. Brevemente, dijo exactamente una cosa y la contraria, contradiciéndose y errando. Cuadrante un círculo imposible sostuvo en falso que aquellas operaciones de Estado se hicieron de acuerdo con la ley y con todas las garantías –y ella, como vecina de Girona, legitimaba así que a Òscar Campos le infiltraran tres años una policía en casa, en la cocina, en la cama. Desgraciadamente, y ya es mucho decir, temo que la portavoz no sabía ni de qué hablaba porque confundía, deliberadamente o no, la figura del agente encubierto –regulada legalmente y con supervisión judicial– con la de agente de inteligencia –opaca, no regulada, fuera de todo control y sin mandamiento judicial alguno, que es lo que denuncia el<em>Infiltrados</em> de Gemma Garcia y Sonia Calvó, sin embargo, reconocía a la vez los "daños psicológicos" producidos. lo dijo que los afectados podían denunciarlo –desconociendo que ya lo han hecho hace tiempo– porque disponen de un marco normativo efectivo de protección de derechos. Otra mentira efectista: chocarán con el muro infranqueable del secreto de Estado. Buenas noches, Marlaska, y buena suerte –podríamos añadir.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/filtros_129_5258008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jan 2025 17:00:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una imagen de la comisaría de la policía española en la Via Laietana.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Colas sin rebajas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/colas-rebajas_129_5248210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7a4d7a30-9889-412d-83f5-5cc1a8bbd1e9_16-9-aspect-ratio_default_0_x2999y1641.jpg" /></p><p>Dando el año, una de las noticias que nos dejó en diciembre fue el detalle del decimoctavo aniversario de la ley de dependencia. En estricto resumen, poco o nada que celebrar. Porque lo que se evidenciaba era el incumplimiento manifiesto de su despliegue integral dos décadas después. Solo el año pasado, haciendo cola frente al Estado, 33.000 personas murieron sin que nunca llegara la ayuda. El dato escarchador recuerda que cada día mueren 91 personas esperándolo. Una cada 16 minutos. Cómo esperando Godot. Desde el 2007, la cifra sube hasta las 900.000 personas que han muerto en esa insondable lista de espera. Catalunya no sale muy bien parada: encabeza, con 48.470 personas, el respiro para una prestación de dependencia, y desde su aprobación 103.000 catalanes han muerto sin recibirla. Aún hoy, el tiempo medio de respuesta para tramitar un expediente es una agonía de 330 días. Anunciada hace casi 20 años, a bombo y platillo y como lo que debía convertirse en el cuarto pilar imprescindible del estado de bienestar –para ir adelante en materia de cuidados, para no recular más y para atender a los cambios sociales estructurales–, su alcance ha quedado agrietado y limitado. En entredicho. En un país, matiz no menor, donde morirse es una última extorsión que cuesta al menos dos salarios medios y donde, en el limbo de la espera y de la muerte, muchos hacen negocios redondos. Pero, en cualquier caso, ¿cómo deberíamos llamar el incumplimiento reiterado por parte de unas administraciones públicas fallidas de sus obligaciones en protección social? Es en esa irresoluble contradicción simultánea entre obligaciones e incumplimientos legales –que pagamos impuestos por unos servicios públicos que no se reciben– donde anidan buena parte de las frustraciones democráticas de hoy. Ningún buen augurio para el mañana.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/colas-rebajas_129_5248210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jan 2025 16:46:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Calórica durante un ensayo de 'Le congrès ne marche pas']]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Candelianas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/candelianas_129_5236694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/deedd6af-e99c-4b29-acf4-8527ec91d7ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>"Dejar lo malo pero seguro</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Dec 2024 17:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Francesc Candel]]></media:title>
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      <title><![CDATA[En las calles por los alquileres]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/calles-alquileres_129_5209710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0bd7bdf8-7aae-446a-99e6-dedb040a9d9b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><em>En Joan Rocamora, para siempre </em></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Nov 2024 18:24:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los anuncios de arrendamiento de pisos caen en las plataformas con el nuevo decreto ley que regula el alquiler; en la imagen, un anuncio de alquiler de un piso en Barcelona.]]></media:title>
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