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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Ricard Zapata]]></title>
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    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Ricard Zapata]]></description>
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      <title><![CDATA[Cuando regalamos adeptos en la extrema derecha: el efecto boomerang]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/regalamos-adeptos-extrema-derecha-efecto-boomerang_129_5626882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/40b4b423-c349-4da0-a4c0-a72055aa5851_16-9-aspect-ratio_default_0_x3162y1169.jpg" /></p><p>En el ámbito de los estudios migratorios, hace tiempo que analizamos una dinámica tan inquietante como paradójica: la trampa de las políticas (<em>policy trap</em>). Se trata de esa situación en la que las acciones públicas, lejos de alcanzar los objetivos para los que fueron diseñadas, acaban provocando exactamente el efecto contrario. Hoy, en Cataluña, estamos ante una de estas trampas: una proliferación de planes institucionales "contra" el racismo que, en lugar de desactivar el odio, podrían estar actuando como combustible para las narrativas que pretenden erradicar.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricard Zapata]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 17:00:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fachada del Palacio de la Generalitat]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿La UE, en un punto de no retorno?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/ue-punto-no-retorno_129_5595220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c63d5a5a-a263-4854-a3ae-d5557233996e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los países de la Unión Europea (UE) han aprobado un endurecimiento histórico de las normas migratorias, que incluye la creación de "centros de retorno" fuera del bloque y un nuevo mecanismo de solidaridad basado en multas. Se trata de un giro radical que implica a terceros países, y no podemos prever cuáles serán sus consecuencias a corto plazo desde el punto de vista de la geopolítica de las migraciones en Europa. Lo que se ha aprobado en Bruselas es una inflexión restrictiva motivada por la presión política interna de la extrema derecha, pese a la reciente caída de las entradas irregulares. En síntesis: más autoritarismo por gestionar, hacia fuera y hacia dentro.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricard Zapata]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 17:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Uno de los 'cayucos' con inmigrantes que han llegado este lunes a la isla de El Hierro]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Ucrania y la geopolítica con rostro humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/ucrania-geopolitica-rostro-humano_129_4324149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/bc49ed16-51f5-4292-bb2e-7b21ad79f6da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La invasión colonial rusa a un país geográficamente europeo como es Ucrania está despertando mucha inquietud porque pensábamos que estas guerras territoriales e imperiales formaban parte de una modalidad que solo leíamos en nuestros libros de historia y no veíamos en nuestras pantallas de televisión. Verla tan cerca y en “nuestro territorio” es uno de las razones que explica los actos de solidaridad en toda Europa. Presenciamos una nueva cara de eurocentrismo, que, en lugar de cerrar fronteras con narrativas de seguridad, ahora las abre con narrativas de humanidad. Este <em>eurocentrismo positivo</em> es una nueva variante, diferente de a la que estábamos acostumbrados, pero que nos incomoda. Por qué? Porque la raíz del eurocentrismo permanece. Aunque esté barnizado de justicia universal y derechos humanos, no alcanza a ser justicia global. Su lógica interna dirige nuestras percepciones y emociones. Solo nos preocupa, e incluso definimos como problema, lo que nos afecta directamente. Detrás hay un solipsismo epistemológico flagrante.   Lo que está claro para cualquier estudioso de la inmigración y los refugiados, es que uno se siente molesto con esta cara de Jano de la UE, puesto que mientras se acogen personas desplazadas por la guerra de Ucrania, se continúa cerrando en casos similares por otras guerras cruentas. En términos epistemológicos, lo que estamos presenciando es el final del universalismo de los derechos humanos, siempre dependiendo de una lectura contextual. Aunque nos incomode, la lectura en clave de derechos humanos que ahora siguen los gobiernos y la ciudadanía europea no es universal sino plenamente europeísta. Ucrania nos preocupa porque nos sentimos identificados con ellos como europeos, y este europeísmo es el que mueve los actos de solidaridad, que, aunque bienvenidos, no dejan de mostrar cierta hipocresía, cuando venimos pidiendo desde hace décadas este tratamiento para otros desplazamientos forzados por guerras. Con Ucrania enterramos, pues, definitivamente el universalismo cosmopolita supuestamente vinculado con la defensa  de los derechos humanos. Las acciones de solidaridad que vemos son territoriales y nacionales, no cosmopolitas. No creemos más confusiones, sobre todo a los que siguen más preocupados ahora que antes por la existencia de corredores inhumanitarios en todo el Mediterráneo. Lo que ocurre ahora nos incomoda por su parcialidad y porque nos confirma que solo nos mueve nuestros intereses más inmediatos, una geopolítica de las percepciones que no debe confundirse con la humanidad común. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricard Zapata]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Apr 2022 18:52:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Refugiados ucranianos llegan a Berlín.]]></media:title>
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