<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Joana Hurtado]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/joana-hurtado/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Joana Hurtado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="http://es.ara.cat:443/rss-internal" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni sencillas ni tiernas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/sencillas-tiernas_129_5381849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6618eb19-0f93-4061-9dd7-893323e77481_16-9-aspect-ratio_default_0_x1027y445.jpg" /></p><p>Así son, por desgracia, muchas palabras de amor. Desde la mitología griega en el cine o la música contemporáneos, nuestros referentes culturales suelen relacionar el deseo, la pasión o el amor con una larga cadena de humillaciones, venganzas y muertes. Así de oscuras son también las <em>Palabras de amor</em> que Núria Güell llevó al TNC en abril de 2024 y que ahora pueden verse en la Tecla Sala en formato vídeo. Nueve historias que parten de las nociones de amor que el artista ha buscado previamente en las cárceles: el amor romántico (de la víctima al verdugo), el amor a la guerra oa las armas, el amor a Dios, a la libertad, a la revolución social, a la patria, al pueblo y al padre. Nueve relatos escritos y leídos sin filtros ni censura por sus protagonistas, siete de los cuales han sido condenados a entre 4 y 2.111 años de prisión por violencia de género, pertenencia a organización terrorista o antifascista, tenencia de armas y explosivos, asalto a mano armada, atentado moral, homicidio. Ambas excepciones son la superviviente de una relación de maltrato y el francotirador, que ha sido remunerado y condecorado. Güell lo acompaña con una serie de canciones que en nombre del amor hablan de locura, adicción, posesión y anulación... Recuerdan lo de "<em>Amoras que matan nunca mueren</em>"?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joana Hurtado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/sencillas-tiernas_129_5381849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 May 2025 15:30:30 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/6618eb19-0f93-4061-9dd7-893323e77481_16-9-aspect-ratio_default_0_x1027y445.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Una pareja de enamorados.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/6618eb19-0f93-4061-9dd7-893323e77481_16-9-aspect-ratio_default_0_x1027y445.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[8-M: ¿es posible decir que no?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/8-m-posible-decir-no_129_5308162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/44b58fba-c332-4f64-877a-13051bbb6d97_16-9-aspect-ratio_default_0_x1420y3033.jpg" /></p><p><em>¿El contexto patriarcal anula o condiciona la capacidad de decisión de las mujeres? ¿Si lo hace, cómo y por qué? Esa incapacidad –si es que la asumimos– ¿es inherente en todas las mujeres, o existen diferencias? ¿Dónde empezar a poner límites? ¿Cómo ha contribuido la ficción a distorsionar la idea de consentimiento? En esta pieza coral, seis opinadoras exploran la (im)posibilidad o la dificultad de decir que no de las mujeres y las rendijas abiertas a través de las cuales se puede operar para revertir esta desigualdad. </em></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Najat El Hachmi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/8-m-posible-decir-no_129_5308162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Mar 2025 18:39:53 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/44b58fba-c332-4f64-877a-13051bbb6d97_16-9-aspect-ratio_default_0_x1420y3033.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Dos mujeres hablando en una exposición en el Museu Diocesà de Barcelona.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/44b58fba-c332-4f64-877a-13051bbb6d97_16-9-aspect-ratio_default_0_x1420y3033.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El patio, una asignatura pendiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/patio-asignatura-pendiente_129_5298667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/50d8dd34-558c-43c4-88b9-4041a377b9cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Durante diez años, en el recinto de la Fabra i Coats ha habido una guardería, dos escuelas y un instituto, en total unos 1.300 alumnos que han convivido con el ruido de unas obras que todavía duran. Yo trabajé cuatro años. También viví de pequeña frente a una escuela-instituto y sé que puede poner de los nervios. Pero nada comparable con el piso en el que estoy ahora: tres perros, una tele a toda prisa hasta bien entrada la noche, un niño recién nacido y unos aficionados a la música experimental. Alguna noche de verano he estado tentada de ir a suplicar que bajaran la música. Y podría hacerlo. Lo que no puedo pedirles es que cambien de disco. La convivencia va de esto, de franjas horarias. No de gustos. Porque ¿quién dice que lo que escuchan es ruido?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joana Hurtado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/patio-asignatura-pendiente_129_5298667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2025 11:45:43 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/50d8dd34-558c-43c4-88b9-4041a377b9cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El patio de una escuela, en una imagen de archivo.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/50d8dd34-558c-43c4-88b9-4041a377b9cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Volvemos a Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/volvemos-trump_129_5265406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/97a5320d-e01c-405e-bc88-25bca1958951_16-9-aspect-ratio_default_0_x1188y903.jpg" /></p><p>Cada año la revista<em>Time </em>elige a una <em>persona del año </em>y la pone en portada. En 2024 fue Donald Trump. Sí: 2024. Ya lo había sido en 2016, cuando ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos por primera vez, al igual que en 1936 <em>el hombre del año </em>(entonces eran hombres, claro) fue Adolf Hitler. Lo extraño no es que destaquen a un personaje como él (nos guste o no, es historia), ni siquiera que repitan cromo (lo hicieron con Stalin en 1939 y 1942). No es que Trump esté demasiado visto, que también, lo que realmente sorprende es que una revista que está a la orden del día dedique ese reconocimiento a alguien que el año pasado no sorprendió con nada (que ya es de extrañar, de hecho acaba de demostrar que viene decidido a hacerlo en 2025).</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joana Hurtado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/volvemos-trump_129_5265406.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jan 2025 17:19:53 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/97a5320d-e01c-405e-bc88-25bca1958951_16-9-aspect-ratio_default_0_x1188y903.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Trump, en la portada de 'Time' como persona del año 2024.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/97a5320d-e01c-405e-bc88-25bca1958951_16-9-aspect-ratio_default_0_x1188y903.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
</rss>
