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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Francesc-Marc Álvaro]]></title>
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      <title><![CDATA[Contra la nostalgia en Cataluña y Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/nostalgia-cataluna-europa_129_5797776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/40b4b423-c349-4da0-a4c0-a72055aa5851_16-9-aspect-ratio_default_0_x3162y1169.jpg" /></p><p>Cualquier política conducida desde la nostalgia está condenada al fracaso. Constatamos la tentación de la nostalgia en toda Europa, también en Cataluña. Es una forma de huida de la realidad y no es una actitud exclusiva de las formaciones de ultraderecha. La paradoja es que esta deriva nos llega cuando el presente pide más capacidad de repensar los cambios, para evitar que el futuro devenga solo amenaza y miedo. Y toca repensar porque es momento de reconstruir. Llega la hora de una política de reconstrucción. Sin solemnidades, pero con compromiso, con vocación de conjurar la mezcla de irracionalismo y fatalismo que abona el campo de la antipolítica y, a su vez, de las opciones populistas y reaccionarias.Vivimos en procesos de desánimo colectivo y malestar democrático que reclaman combinar autocrítica, escucha y reforma. Autocrítica de algunas premisas que han fundamentado las políticas básicas hasta hoy, escucha de la ciudadanía que expresa diversas formas de desafección hacia las instituciones, y reforma decidida de aquellos ámbitos donde los problemas exigen cambio de enfoque, no solo verter más recursos. A partir de aquí, tendremos que asumir el riesgo de la reconstrucción, especialmente en dos frentes que se solapan.En primer lugar, una reconstrucción nacional, indispensable después de la etapa del proceso soberanista, cerrada en falso mientras no se pueda preguntar nuevamente —sin porrazos— qué quiere la ciudadanía. Pero la Cataluña de hoy no es la de la posguerra civil, ni la de los años ochenta, ni siquiera la de los Juegos del 92 o la de los hechos del 2017. Tres asuntos que forman parte de la agenda diaria lo ponen de manifiesto claramente: vivienda, modelo económico y lengua. El mundo de Jordi Pujol y de Pasqual Maragall —por decir los dos líderes catalanes más importantes de la segunda mitad del siglo XX— ya no existe, ni volverá. Continúa siendo básico asumir el marco de “Cataluña, un solo pueblo”, pero esto no puede servir para dejar de analizar las grandes transformaciones sociales que nos interpelan. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc-Marc Álvaro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 16:02:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fachada del Palacio de la Generalitat]]></media:title>
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