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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Domingo]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Domingo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[El divorcio en Filipinas: la última herencia colonial se convierte en tabú]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/divorcio-filipinas-ultima-herencia-colonial-convierte-tabu_130_5754343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/441cf0aa-8681-46ad-9b3f-cdd6cc124f14_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>D.J. Alfafara tiene 47 años y una vida reconstruida sobre las cenizas de un pasado que el derecho civil se niega a enterrar. A pesar de que hace más de una década que no sabe nada de su marido, para el estado filipino continúa siendo su esposa. Esta activista se topó con la crueldad del sistema al intentar comprar una vivienda: un trámite rutinario se convirtió en un muro cuando el notario le comunicó que, sin la firma de un hombre desaparecido hacía diez años, ella no tenía entidad jurídica para adquirir un techo propio. Su caso no es una anécdota, sino el reflejo de una estructura legal que mantiene a decenas de miles de mujeres en Filipinas –uno de los dos únicos países del mundo, junto con el Vaticano, donde el divorcio es ilegal– atrapadas en matrimonios que ya solo existen en el papel timbrado de la república.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep Solano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/divorcio-filipinas-ultima-herencia-colonial-convierte-tabu_130_5754343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 05:03:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Parejas esperan su turno para casarse en Filipinas, en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Atrapadas en matrimonios muertos 'de facto', miles de mujeres luchan por el derecho a una segunda oportunidad en uno de los dos únicos países del mundo, junto con el Vaticano, donde la separación legal todavía está prohibida]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marilyn Monroe: la estrella vulnerable hace cien años]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/marilyn-monroe-estrella-vulnerable-cien-anos_130_5754106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4cb2dde0-d870-468c-a46a-a59951a2bad2_16-9-aspect-ratio_default_0_x1558y1310.jpg" /></p><p>Cuando Marilyn Monroe murió, el 4 de agosto de 1962, sus pertenencias fueron a parar a Lee Strasberg, que había sido su profesor en el mítico Actor’s Studio y se convirtió en su persona de confianza. Entre las posesiones de la actriz, había un puñado de manuscritos, cartas y algunos poemes propios, textos que Monroe garabateaba a menudo en los papeles de carta de los hoteles donde se alojaba. Todos estos escritos personales se editaron por primera vez en el año 2010, bajo el título de <em>Fragments</em> (edición en castellano en Seix Barral), y ofrecen una panorámica privilegiada al mundo interior, expresado en primera persona, de esta actriz que nació hace cien años, el 1 de junio de 1926. También nos devuelven una imagen menos conocida de la estrella: la de la ávida lectora; la de la actriz que se siente segura ante los fotógrafos pero no cuando tiene que hablar con periodistas; la de la mujer que conecta con las inquietudes políticas progresistas de la época; la de la intérprete que encuentra en Nueva York un territorio de enriquecimiento artístico en las antípodas del glamour de Hollywood.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eulàlia Iglesias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/marilyn-monroe-estrella-vulnerable-cien-anos_130_5754106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 18:02:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marilyn Monroe leyendo Ulises de James Joyce.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El desencaje empapa todos los textos que nos dejó la actriz, que fue una ávida lectora]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Pagar 500 euros para que te maltraten en un concierto]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/pagar-500-euros-maltraten-concierto_129_5753885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4c274fd1-657c-4f69-80b2-0bb8d9188143_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En el primer concierto de Bad Bunny en Barcelona, los aficionados que habían pagado quinientos euros para disfrutar del espectáculo desde la zona <em>vip</em> colgaron vídeos muy angustiosos en las redes sociales. Enguilados en un espacio supuestamente privilegiado, quedaron comprimidos, sin posibilidad de moverse. Quedaron enganchados unos contra otros como si viajaran en los peores trayectos de Renfe. Algunos vídeos mostraban personas aplastadas contra las vallas que reclamaban ayuda al personal para abandonar aquel lugar, lamentando una situación inhumana y que a duras penas les permitía respirar. La organización ha contrariado las denuncias, pero, en cualquier caso, el panorama de los aficionados que se habían gastado el equivalente a un mes de alquiler de un pisito para ver a Bad Bunny parecía más un suplicio que una noche de euforia.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 16:01:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[El anarquista que patentó un dirigible y le dijo 'Cataluña']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/anarquista-patento-dirigible-llamo-catalunya_130_5753057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a022d5fb-de65-420a-a425-4dd5cf2d231e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En 1874, Jules Duruof y su esposa se perdieron cuando intentaban cruzar el Atlántico en globo. En aquella época los globos –y también los dirigibles– no tenían maniobrabilidad y quedaban a menudo a merced del viento. Cayeron al agua, pero un barco de pescadores los pudo recoger. Otros intrépidos de la aeronáutica no tuvieron tanta suerte. Todo esto llevó a Baldomer Oller, un aficionado a la aeronáutica nacido en Calaf y exiliado en París, a querer idear un dispositivo que permitiera dirigir el globo hacia donde quisieran sus tripulantes y de aquí salió la patente del dirigible <em>Catalunya</em>. Pero la historia de este catalán exiliado en París es mucho más interesante y va más allá de la emprendeduría tecnológica. Es una historia de sindicalismo, anarquismo, encarcelamiento y tortura, exilio y retorno, con el colofón de una invención sorprendente que nunca se acabó construyendo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Sánchez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 11:02:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Planos del dirigible Cataluña, patentado por Baldomero Oller en 1909.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Baldomero Oller, torturado en Montjuïc durante el proceso por el atentado anarquista de Canvis Nous, ideó un globo que se podía conducir: sus planos son hoy patrimonio catalán]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viendo pelis con mi hija (3)]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/viendo-pelis-hija-3_1_5752950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6571e647-3de5-447f-9e01-19813e770ef9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Pons i Guillem Dols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/viendo-pelis-hija-3_1_5752950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 08:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viendo pelis con mi hija (3)]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Un cómic de Joan Pons y Guillem Dols]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA["Una persona que no tenga identidad digital genera desconfianza"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/persona-no-tenga-identidad-digital-genera-desconfianza_128_5751728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4f728039-2ec6-416e-9453-e63b55defd96_16-9-aspect-ratio_default_0_x1775y865.jpg" /></p><p>Llega a la sección de Cultura de ARA un correo electrónico de una empresa que representa a un alto directivo catalán que solicita cambiar una fotografía de una noticia antigua por una de actual. Detrás de aquella curiosa petición está 202 Digital Reputation, una consultoría especializada en reputación digital. La ingeniera industrial Carlota Gatius aprovechó la covid para formarse en negocio digital y cambió un trabajo en Deloitte por este proyecto personal, con un socio (Ruben Gálvez) y capital propio. Cinco años después en 202 trabajan con grandes marcas y altos directivos sobre todo para capear crisis reputacionales en internet. En la era de LinkedIn, Instagram y la IA, la imagen que proyectamos en internet quizás es tan crucial como el trabajo que hacemos. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Serra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/persona-no-tenga-identidad-digital-genera-desconfianza_128_5751728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 05:01:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlota Gatius, experta en reputación digital y socia de 202 Digital Reputation.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Experta en reputación digital]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maternidad y el superpoder de la madurez]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/maternidad-superpoder-madurez_129_5748383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/35a29924-0482-4151-a75a-757a6059eb48_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>Tengo 56 años y tres hijos ya mayores: una de 26, un de 24 y un de 20. Ahora mismo me entusiasma que sea así. Me gusta que hayan crecido y poder mantener con ellos una relación diferente; y a pesar de que dos de ellos todavía no se han ido de casa, yo ya puedo hacer la mía. Suena egoísta. Y lo es. Por parte de todos. Ellos tienen unas ganas inmensas de hacer su vida, y yo también. Ya no me necesitan para sobrevivir, y vivo esta ausencia de necesidad vital con alegría. ¿Quiere decir esto que no tenemos ganas de compartir juntos? En absoluto, pero la dependencia de niños pequeños se ha desvanecido y nos ha liberado. También se ha ido aquella dulzura de criatura. Pero no tuve hijos como quien cría bonsáis, y que se hayan hecho mayores me parece lógico, fantástico, maravilloso.Para empezar, ella ya no vive en casa y la relación es un gusto. De vez en cuando la soborno con alguna fiambrera, o yendo a comer un menú cuando no tengo tiempo de cocinar. Ella alguna vez también me ha invitado a cenar a su casa. Hablamos a menudo por teléfono o WhatsApp, nos vemos, pero los términos de nuestro contrato madre-hija se han modificado. Yo siempre seré su madre, pero desde otro punto. Más libre, más igual, más adulta.Todo es ideal? No, claro. Especialmente con los dos hijos que quedan, porque la convivencia nunca es fácil. Evidentemente nos enfadamos. Evidentemente querrían irse pero aún no pueden. Evidentemente a veces ellos están hartos de mí y yo de ellos. Pero podemos hablar de todo de otra manera, y cuando me pongo nerviosa por el desorden crónico o por lo que sea, les puedo soltar una de mis frases preferidas: "Ya no te estoy riñendo como una madre a un niño pequeño, te lo estoy diciendo a ti que ya eres adulto". Porque de verdad que estoy feliz de la vida, con tres hijos adultos. Jóvenes, pero adultos, y no puedo dejar de verle ventajas. Como, por ejemplo, que se preocupen por mí de una manera activa.Una gran ventaja<h3/><p>Hace poco tuve un problema personal grave y se lo expliqué a uno de los hijos, y este se lo explicó a sus hermanos para que todos lo supieran. Cuando me di cuenta me sentí extraña. Me los imaginé compartiendo mi tristeza y conjurándose para estar atentos, igual que hago yo con ellos. Y qué queréis que os diga, me emocioné en modo magdalena extratova.Pero la gran ventaja es que todo ello me engancha en la etapa de madurez, porque hace que lo viva todo de otra manera. Cómo aprender que los pollos que se deben resolver de su vida son sobre todo cosa suya. Conmigo al lado, pero cosa suya. Mi trabajo está hecho y mi papel es otro: estar ahí, acompañarlos y permitir que avancen. Sí, tengo la suerte de que la menopausia no me haya enganchado con hijos adolescentes. Pero, aun así, cuando veo mujeres de mi edad que se enfrentan a la adolescencia de los hijos, lo comparo con cuando lo viví yo hace unos años y pienso que ahora ellas cuentan con este superpoder. Porque la madurez lo es, y solo hay que ser consciente de ello y disfrutarlo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Manso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/maternidad-superpoder-madurez_129_5748383.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 05:01:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Groenlandia, entre el hielo y el mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/groenlandia-hielo-mar_3_5747423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/601cafa0-d81f-472b-86f9-d2bb259a0f6e_16-9-aspect-ratio_default_1057576.jpg" /></p><p>Groenlandia es un territorio de contrastes. El hielo, el mar y la luz marcan el ritmo de una isla inmensa y muy poco poblada, donde la vida cotidiana se abre paso en condiciones extremas. Pueblos aislados, trineos, pesca y paisajes infinitos dibujan una realidad frágil y poderosa. En paralelo, esta maravilla natural se ha convertido en foco de interés internacional. La vida diaria en la isla pasa entre las amenazas de Donald Trump de invadir la isla, en los últimos tiempos, añadidas a iniciativas del entorno político y económico de los Estados Unidos que también intentan ganar presencia en la isla. Estas maniobras generan desconfianza entre la población groenlandesa, que defiende el derecho a decidir su futuro sin presiones externas. El debate sobre la soberanía y las relaciones con Dinamarca continúa abierto, ahora con nuevos actores e intereses en la escena. Según un detallado <a href="https://www.reuters.com/investigations/maga-figures-are-pushing-trumps-campaign-grab-greenland-its-tough-sledding-2026-04-17/" rel="nofollow">informe de Reuters,</a> figuras destacadas del movimiento MAGA (<em>Make America Great Again</em>) están impulsando la campaña de Trump para apoderarse de Groenlandia y dirigiendo su estrategia. Este contexto añade complejidad más allá de la geopolítica. Las imágenes que siguen ponen el foco en el territorio y su gente: una mirada directa a la vida en el Ártico, entre tradición y cambio.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Bertral]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/groenlandia-hielo-mar_3_5747423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 05:02:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una persona cruza una calle en Nuuk, Groenlandia, el 5 de febrero de 2026.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Un recorrido visual por un territorio extremo marcado por la naturaleza y un creciente interés internacional]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El retorno de los gnomos de jardín]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/retorno-gnomos-jardin_129_5747305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3ffcb7a0-e6e7-4bc2-820e-25abed05aaa2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los gnomos de jardín han vuelto al Chelsea Flower Show, el gran templo internacional del paisajismo que se celebra cada año en Londres desde 1913. Esta semana se ha subastado con fines benéficos una colección de gnomos que han pintado un grupo selecto de famosos, con la complicidad del rey Carlos III, que tiene un papel muy activo en este prestigioso festival floral. Hacía casi cien años que los gnomos habían sido expulsados del certamen. En 1927 la organización consideró que eran incompatibles con la distinción de la muestra. Eran una baratija cursi que no merecía formar parte del paraíso floral asociado a la aristocracia del Reino Unido. El futbolista David Beckham, la horticultora Frances Tophill y el expresentador de la BBC Alan Tichmarsh han diseñado el jardín con el monarca para reconciliarse con los pequeños visitantes de cerámica.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/retorno-gnomos-jardin_129_5747305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 18:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Valle Sagrado de Dersim, donde conviven resistencia cultural y reverencia ecológica]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/valle-sagrado-dersim-conviven-resistencia-cultural-reverencia-ecologica_130_5747102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/84e8b91d-dfcd-4a83-bf48-587404694e33_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Oculta entre las escarpadas cumbres y los antiguos desfiladeros del este de Anatolia, en Turquía, se encuentra Dersim –conocida oficialmente como Tunceli–, una tierra donde la memoria se aferra como la niebla a las montañas y donde la resistencia y la reverencia fluyen juntas como las aguas del río Munzur. Es un lugar donde la fe no se aloja en estructuras, sino que está grabada en la piedra, cantada a través de generaciones y susurrada a los árboles. Durante siglos, las comunidades levitas zaza de Dersim han existido en sagrada comunión con su entorno. Su sistema de creencias –el alevismo– no está limitado por minaretes ni escrituras. Vive en el murmullo de los ríos, en el humo de los fuegos rituales y en el susurro entre los pinos. Aquí, lo divino se encuentra en la experiencia de la naturaleza. Es tangible: se encuentra en la veta de la madera, en el brillo de un manantial de montaña y en los pasos cuidadosos de las cabras por los acantilados.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicola Zolin]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/valle-sagrado-dersim-conviven-resistencia-cultural-reverencia-ecologica_130_5747102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 15:04:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Meral Polat en su ciudad natal, Dersim]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Entre montañas sagradas, el pueblo alevita zaza de Dersim lucha por preservar su identidad y su tierra ante décadas de represión y asimilación]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viendo pelis con mi hija (2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/viendo-pelis-hija-2_1_5746125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/03a80c72-d894-425c-83a7-67058e46c967_16-9-aspect-ratio_default_0_x3246y4465.jpg" /></p><p>. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Pons i Guillem Dols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/viendo-pelis-hija-2_1_5746125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 08:03:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viendo pelis con mi hija (2)]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Un cómic de Joan Pons y Guillem Dols]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dormir a la intemperie por conseguir un simple reloj?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/dormir-intemperie-simple-reloj_129_5745294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1bb05b1c-e1cb-4a18-8e93-4036d413086c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Una larga cola de personas han acampado pacientemente durante días –y las correspondientes noches– en el paseo de Gracia de Barcelona. En el mejor de los casos, equipadas con sillas y muebles de camping para hacer la espera más soportable. La concentración obligó a intervenir a los Mossos d’Esquadra ante el riesgo de disturbios. Una escena que se ha repetido en múltiples ciudades del mundo, aún con situaciones más extremas. En Nueva York llegaron a esperar casi una semana, mientras proliferaban también los intentos de especular con la cola. En París, donde se congregaron más de 300 personas, la policía intervino con gases lacrimógenos para dispersar la multitud. En Milán, las autoridades tuvieron que acordonar la zona después de carreras, disturbios y peleas.¿Pero cuál es el motivo de este fenómeno? ¿Estamos ante una nueva acampada urbana como la del 15-M para reclamar una democracia de más calidad? ¿Quizá el genocidio de Gaza ha empujado a cientos de personas a ocupar el espacio público? ¿O quizá la huelga de maestros y la lucha por la educación pública se han convertido en un clamor global. Pues no. El motivo de esta penitencia colectiva no es otro que el tributo que el turbocapitalismo exige a sus adeptos más fieles: las colas eran para conseguir la última colaboración de Swatch con la emblemática casa suiza de alta relojería Audemars Piguet. Todo ello, tan absurdo como revelador.Lo más fácil –y también lo más goloso– sería ridiculizar a estas personas y tildarlas de descerebradas, tontas o superficiales. Incluso resultaría reconfortante convertirlas en el chivo expiatorio de los males de un mundo que cada vez reconocemos y entendemos menos. Pero hacerlo significaría matar al mensajero. Porque, más que condenar a los individuos, lo que deberíamos exigir es identificar la raíz del problema.Lo que empuja a unas personas a dormir a la intemperie durante días no es la voluntad de hacerse con un simple reloj –por más atractivo que pueda ser–, sino la recompensa simbólica que el capitalismo hace décadas que promete: la ilusión de una vida mejor a través del consumo. Porque hoy los relojes, mucho más que objetos destinados a medir el paso del tiempo, se han convertido en uno de los marcadores sociales más deseados, especialmente entre los hombres. Y aún más si hablamos de Audemars Piguet, una firma situada en el mismo Olimpo del lujo que Rolex y reservada, prácticamente, a aquella minoría privilegiada que concentra el poder económico.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/dormir-intemperie-simple-reloj_129_5745294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 11:32:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colas delante de una tienda de Swatch en Cannes, para conseguir el reloj]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La casa con forma de corte de pizza]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/casa-forma-corte-pizza_130_5744839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/26b9212c-c92d-4adf-9553-9a160a7d40a4_16-9-aspect-ratio_default_0_x520y806.png" /></p><p>Hay casas que nacen de un sueño y otras que nacen de un problema. Can Pizzeta tiene un poco de sueño, pero sobre todo tiene mucho de tener que salvar dificultades reales. De hecho, empezó con una geometría tan real como imposible: una parcela triangular, estrecha y en pendiente, encajada entre la calle, una finca vecina y una riera, al límite del Parque Natural de Collserola. El proyecto no disimuló los condicionantes, sino que los convirtió en la forma misma de la casa. Por eso es triangular, casi como una porción de pizza. Y por eso el nombre le va tan bien.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/casa-forma-corte-pizza_130_5744839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 05:02:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Can Pizzeta, la casa que construyó Jacint Raurell con y para su hija Olga, tenía muchas condiciones. La parcela es pequeña y triangular, pero con la distribución en dos plantas con forma de "corte de pizza" y con ciertas estrategias espaciales se ha conseguido que los poco más de 80 m2 útiles parezcan muchos más.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Can Pizzeta. Jacint Raurell Arquitecto (Collserola)]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Bell al smartphone: 150 años de la primera llamada de teléfono]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/bell-smartphone-150-anos-primera-llamada-telefono_130_5740342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f38ad522-8d60-4b1e-9972-22283e8aff0f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El 10 de marzo de 1876, hace 150 años, se hizo la primera llamada de teléfono, un hito que cambió para siempre nuestra manera de comunicarnos. “Señor Watson, venga aquí, que quiero verle”, fue la frase que el inventor y científico escocés, Alexander Graham Bell, trasladó a su ayudante, Thomas Watson, solo tres días después de haber patentado su invento, que fue relegando progresivamente al telégrafo, que se utilizaba desde 1844. Rápidamente, aquel sistema se popularizó hasta convertirse en un medio de comunicación de masas que hoy todos llevamos en el bolsillo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aure Farran]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/bell-smartphone-150-anos-primera-llamada-telefono_130_5740342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 05:03:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[WEB Infografía 150 Años Teléfono Apertura OK]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Un recorrido por la historia de una patente que nació para acortar distancias y ha acabado definiendo nuestra manera de vivir y de relacionarnos]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los últimos testimonios del exilio republicano: "La vida ya nunca más tuvo el mismo sentido"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/ultimos-testimonios-exilio-republicano-vida-tuvo-sentido_1_5739499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/75199122-0f5e-4a1d-9a56-1ecd06492361_16-9-aspect-ratio_default_1057961.jpg" /></p><p>Pocos días después de haber cruzado a pie los Pirineos para huir del franquismo, en pleno mes de febrero y en medio de un frío glacial, Montserrat Casals se puso enferma. Solo tenía tres años. La trasladaron sola a un hospital de Francia mientras a su madre y a su hermano los encerraban en el castillo de Gaillon, en Normandía, y su padre era internado en el campo de concentración de Barcarès. Al cabo de una semana, una monja del hospital francés donde había ingresado Montserrat fue hasta el castillo con la niña en brazos para entregarla a la madre, Rosa. "Le traigo a su hija porque está a punto de morir. No podemos hacer nada más", le dijo la monja. Era 1939.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Forès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/ultimos-testimonios-exilio-republicano-vida-tuvo-sentido_1_5739499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 18:03:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Montserrat Casals nos muestra las imágenes que conserva de su vida de niña]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viendo pelis con mi hija (1)]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/viendo-pelis-hija-1_1_5738930.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/931837c9-bb3c-44a4-b46d-15c95b604fc8_16-9-aspect-ratio_default_0_x3499y4651.jpg" /></p><p>. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Pons i Guillem Dols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/viendo-pelis-hija-1_1_5738930.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 08:01:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viendo películas con mi hija (1)]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Un cómic de Joan Pons y Guillem Dols]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Somos el verdadero motor social del pueblo": las peñas del Barça que dan vida a villas catalanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/verdadero-motor-social-pueblo-penas-barca-dan-vida-villas-catalanas_130_5738816.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fc805d03-4b13-4562-8652-cc974a7ac046_16-9-aspect-ratio_default_1058073.jpg" /></p><p>En Sant Bartomeu del Grau tienen la llanura de Vic a sus pies. “Somos tierra de frontera”, dicen medio en broma, ya que el pueblo está dentro del Lluçanès pero administrativamente está adscrito a Osona. Un fin de semana de primavera, los vecinos van llegando al edificio municipal donde está el salón de actos. Gente de todas las edades. Unos niños juegan al fútbol fuera, y dentro se van preparando las mesas para una comida de hermandad en la que no faltan embutidos de la zona. La peña del Barça organiza un acto, y parece que medio pueblo estará allí.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/verdadero-motor-social-pueblo-penas-barca-dan-vida-villas-catalanas_130_5738816.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 06:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[socios de la Peña Barcelonista de Arnes mirando el Barça-Madrid]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En poblaciones de menos de mil habitantes, las peñas del Barça están unidas gente de diferentes generaciones y crean espacios donde hacer vida en común]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Hacen falta cinco horas de cola para un vestido de graduación?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/falta-cinco-horas-cola-vestido-graduacion_129_5738786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f91c0399-e197-4c90-9f8c-b086148542ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Podría parecer que a medida que las sociedades se modernizan tienden a desembarazarse gradualmente de aquellos rituales heredados cargados de cartón. Los tiempos actuales, cada vez más orientados a la practicidad y la inmediatez, han ido afinando muchas ceremonias sociales que hoy parecen excesivamente solemnes: desde el rigor de vestir de luto hasta los protocolos asociados a bautizos o comuniones. Pero, de vez en cuando, emergen rituales que, como salmones obstinados nadando a contracorriente, no solo sobreviven sino que reaparecen hipertrofiados, revestidos de un ceremonial que ni siquiera habían tenido en el pasado. Es el caso de las graduaciones. El giro es tan inesperado que ya hay marcas especializadas en este nicho festivoacadémico y adolescentes capaces de esperar pacientemente cinco horas de cola para conseguir el traje con el que escenificar públicamente que han acabado cuarto de ESO.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/falta-cinco-horas-cola-vestido-graduacion_129_5738786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 22:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una joven esperando en la calle, vestida para su graduación en el instituto]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuándo es tu medio cumpleaños?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/medio-cumpleanos_129_5737953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b7dd5d08-46b3-402b-9b92-4043f38a4d16_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En la obra <em>A través del espejo </em>de Lewis Carroll, la segunda parte de <em>Alicia en el país de las maravillas</em>, el personaje de Humpty Dumpty le pregunta a Alicia cuántos días tiene el año. Ella responde que 365. Después le pregunta cuántos cumpleaños tiene una persona. Y la protagonista dice que uno. Y Humpty Dumpty concluye triunfalmente que eso permite tener 364 días al año para celebrar los <em>unbirthdays</em>, los no-cumpleaños. Desde una óptica satírica y literaria, la propuesta podría parecer atractiva. Pero es de una lógica absurda porque la gracia radica en celebrar la excepción y no la norma. Años más tarde, a partir de la versión de Disney de <em>Alicia en el país de las maravillas</em>, el personaje del Sombrerero Loco cantaba <em>A very merry unbirthday to you</em> durante la fiesta del té. Era una manera de volvernos a decir que cualquier ocasión es buena para hacer una celebración sin dar mucha importancia al motivo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/medio-cumpleanos_129_5737953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 09:37:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El diablo que viste de Prada ya no da miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/diablo-viste-prada-no-da-miedo_129_5734259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2b71396c-d833-4a3b-93f2-5883cc6c540d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace justo veinte años, Hollywood estrenaba, sin pretenderlo ni esperarlo, un film que acabaría convirtiéndose en un icono del mundo de la moda, <em>El diablo se viste de Prada</em>. Bajo la apariencia de una comedia ligera, la película escondía un trasfondo mucho más mordaz de lo que podía parecer a primera vista. El relato daba vida a la novela homónima de Lauren Weisberger, que partía de su propia experiencia como asistente de Anna Wintour, editora en jefe de <em>Vogue</em> y una de las figuras más poderosas de la industria. Pero aquello que podría haber quedado en una simple crónica del mundo de la moda se convertía, en realidad, en una reflexión más profunda: no tanto sobre la moda en sí misma como sobre las formas de poder que la sostienen y, en particular, sobre el grado de violencia que nuestra sociedad está dispuesta a aceptar cuando este poder se presenta como excelencia.Hablar de Anna Wintour no es hablar solo de la revista <em>Vogue</em>, sino de una figura que ha redefinido las reglas del juego de la moda contemporánea. Dotada de un olfato especialmente fino para detectar tendencias y nuevos talentos –como los de John Galliano o Alexander McQueen–, ha sido también la artífice de uno de los rasgos que hoy definen el sector: la hibridación entre la alta moda y las estéticas más cotidianas. Y, en paralelo, ha contribuido decisivamente a convertir la inauguración de una exposición de moda en un acontecimiento de alcance global, como la gala del Met, que justo ha tenido lugar el 4 de febrero. Sin embargo, siguiendo el relato de Weisberger y el calificativo con que ella misma la bautizó –demonio–, Wintour encarna también una determinada manera de entender el poder: como un ejercicio de violencia perfectamente normalizada, tanto dentro del sector como en relación con todas las personas que la rodean. Trabajar para ella implica asumir como naturales la vejación constante, la competencia extrema y la renuncia a cualquier forma de vida personal. Al fin y al cabo, como se repite en <em>El diablo viste de Prada</em>, “un millón de chicas matarían por este trabajo”, aunque eso signifique ver reducido un currículum brillante a tareas tan anodinas como llevarle el café, recogerle la ropa de la tintorería o satisfacer los caprichos de sus hijas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/diablo-viste-prada-no-da-miedo_129_5734259.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 05:08:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Anna Wintour en la King's Trust Global Gala celebrada en Christie's el 29 de abril de 2026 en Nueva York]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
</rss>
