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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Misc]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Misc]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Nuestro Leonardo da Vinci]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/leonardo-da-vinci_1_5814962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e628aa8c-2c84-45e1-9215-b86cd8b9f63c_16-9-aspect-ratio_default_0_x976y925.jpg" /></p><p>Bajo la cúpula metálica giratoria que protege un precioso telescopio, situado en lo alto de una casona antigua del centro de Vic, hace un calor de mil demonios. Claro: estamos en pleno mediodía. Me fijo en unos cuantos golpes que tiene esta cúpula pintada de un color mezcla de gris (de la niebla, tan típica de Vic –ahora hay menos que antes–) y de azul (del cielo). Estos golpes fueron hechos por una fuerte granizada. También los hay causados por un bombardeo que tuvo lugar a finales de la Guerra Civil.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/leonardo-da-vinci_1_5814962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 22:01:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sala redonda con el telescopio.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Vic tiene un tesoro poco conocido: el observatorio Pratdesaba]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Cuando pedaleas descubres olores que después reencuentras en una copa de vino]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/pedaleas-descubres-olores-despues-reencuentras-copa-vino_128_5814552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2c4ec58b-80f7-4d60-b2f3-edc208b42d74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Llega a El Celler de Can Roca pedaleando, con una mochila a la espalda. “En mi taquilla siempre tengo una muda de ropa de bicicleta y otra de calle, y una toalla para poder llegar, ducharme y prepararme. Se abre el telón: me pongo el traje de servicio. Se cierra: me pongo el traje de la bici”. Marta Cortizas (Culleredo, La Coruña, 1992) es sumiller con una carrera meteórica. Llegó a Girona en 2021 con una sola maleta y la bicicleta para hacer un <em>stage</em> de cuatro meses junto a Pitu Roca. Ya no se ha marchado: en 2024 fue distinguida como la <a href="https://es.ara.cat/comer/camarera-celler-can-roca-marta-cortizas-mejor-sumiller-2024_1_4951406.html" >mejor sumiller de Cataluña</a> y en <a href="https://es.ara.cat/comer/gane-concurso-mejor-sumiller-2024-amigdalitis_128_5128818.html" >2025, del conjunto del Estado</a> y la Península Ibérica.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariona Ferrer i Fornells]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/pedaleas-descubres-olores-despues-reencuentras-copa-vino_128_5814552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 11:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La mejor sommelier de Cataluña 2024 y de España 2025, Marta Cortizas, delante de El Celler de Can Roca, donde trabaja.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Sumiller de El Celler de Can Roca]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[5 nuevas fragancias para perfumar tu verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/5-nuevas-fragancias-perfumar-verano_1_5814195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/083ab2d5-6d4f-459a-869d-4d4865126e7c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Con la llegada de los primeros calores, las firmas de perfumería presentan sus principales apuestas de la temporada, con fragancias pensadas para acompañar a lo largo del verano. Aromas cítricos, notas marinas, acordes florales y composiciones muy sugerentes marcan las novedades de este año, que buscan combinar frescor, durabilidad y personalidad. En este ranking, recopilamos algunos de los lanzamientos más destacados de la temporada, una selección que refleja las tendencias que marcarán el verano en el mundo de la perfumería.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.C.]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 18:31:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un bote de perfume]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Cuando llega el buen tiempo, todas las firmas lanzan novedades que resultan ideales para acompañarnos tanto en noches de verano como en tardes calurosas de playa]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[6 gafas para deslumbrar (y para que no nos deslumbre) este verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/6-gafas-deslumbrar-no-deslumbre-verano_1_5813790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8cd4c106-d8ba-46a2-a205-34b75f63eb2a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Con la llegada del buen tiempo, las gafas de sol se convierten en mucho más que un accesorio para proteger la vista. Son un complemento imprescindible que define el estilo, aporta personalidad y completa cualquier <em>look </em>estival. Esta temporada, las tendencias combinan diseños clásicos con propuestas atrevidas para satisfacer todos los gustos. Hemos seleccionado cinco modelos que destacan por su estética, versatilidad y capacidad de marcar tendencia para que elijas las gafas perfectas para disfrutar del verano.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.C.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/6-gafas-deslumbrar-no-deslumbre-verano_1_5813790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 11:43:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Longchamp Perfil en to rosado]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El buen tiempo propicia el uso de este complemento, que va mucho más allá de su vertiente práctica para convertirse en un auténtico accesorio de moda]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Me considero un arqueólogo, pero del ciclismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/considero-arqueologo-ciclismo_128_5813738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b5fba5f3-e66b-40ba-9f96-69ae0c2f783b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Es imposible cruzárselo y no mirarlo. Maillot de lana, culote de punto, zapatillas de ciclista de los años cincuenta, una gorra de béisbol en lugar de casco, gafas <em>vintage</em> y una cámara de repuesto en el pecho. Pero lo que llama más la atención es la bicicleta. “Es holandesa, de 1908, hecha de hierro y poco más. Una bici de carrera incómoda en la posición, sin marchas y frenos de cuchara sobre los neumáticos con la que he hecho cientos de kilómetros”. Isma Garcia (Granollers, 1992) ha mamado el ciclismo desde muy pequeño, crecido en una familia vinculada al casi centenario Club Ciclista de Granollers. Pero no fue hasta la veintena que se inició en solitario en una afición con la que ha acabado encontrando una gran comunidad en las redes sociales: restaurar bicicletas centenarias.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariona Ferrer i Fornells]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/considero-arqueologo-ciclismo_128_5813738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 11:02:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Isma Garcia, de Ferros amb Rodes, con una bici de 1908 delante del Museo de Granollers.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Restaurador de bicis centenarias y creador de @ferrosambrodes]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Verdura fresca gracias a los volcanes]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/verdura-fresca-gracias-volcanes_1_5813484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/074a252e-ca6f-4ea9-9796-6e9fd18b622f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Gracias a los volcanes la verdura se puede conservar más fresca. Sí, los que lo hacen posible son los bufadores, pequeñas aberturas entre las rocas volcánicas por las cuales sale una ligera corriente de aire a unos 12 °C todo el año, pero con más fuerza durante el verano. Las masías, y los campesinos que hacían toda la jornada en la huerta, aprovechaban los bufadores como neveras.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 06:02:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Espacio Cráter (Olot)]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Para conocer los volcanes dormidos pero no extinguidos vale la pena visitar el Espacio Cráter y subir al Montsacopa]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo ha influido el carácter catalán en la arquitectura del país?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/influido-caracter-catalan-arquitectura-pais_1_5812881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/838699b3-1672-4c63-8f79-4c2b9bc4da23_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>	«¿Cómo ha influido el carácter catalán en la arquitectura del país?», se pregunta el arquitecto Joan Roig ante una veintena larga de suscriptores del ARA, miembros del<a href="https://premium.ara.cat/" target="_blank"> Club Prèmium,</a> a la entrada de la exposición «Seny i rauxa. Notícia de l’arquitectura catalana», que tiene lugar en el Disseny Hub Barcelona hasta principios de septiembre. Es precisamente la dicotomía «seny i rauxa», prudencia y pasión, que define a los catalanes, aquello que define también la arquitectura catalana, a parecer de Joan Roig, comisario de la muestra, junto con Victòria Garriga y Carme Ribas.«Seny i rauxa. Noticia de la arquitectura catalana» repasa los últimos 150 años de la arquitectura catalana, desde que se fundó la Escuela de Arquitectura hasta hoy, a través de una gran variedad de piezas, tanto material arquitectónico –esbozos, planos, maquetas y fotografías– como obras artísticas y de diseño –pinturas, esculturas y mobiliario– con una mirada innovadora que vincula el legado artístico y arquitectónico con los movimientos expresivos y las dinámicas sociales. Todo ello no está expuesto ni cronológicamente ni por estilo. ¿Y qué orden tiene? ¡Id a verlo! Además, uno de los alicientes es que hay mucho material «inédito», que estaba guardado y que cuesta mucho mostrar. 	</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/influido-caracter-catalan-arquitectura-pais_1_5812881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 11:49:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La muestra incluye bocetos, planos, maquetas, imágenes, pinturas, esculturas, mobiliario... En la imagen, la visita guiada de Joan Roig para el Club Premium.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El club Prèmium del ARA visita la exposición sobre los últimos 150 años de la arquitectura catalana en el Museu del Disseny]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué haremos de su colección, cuando el abuelo no esté?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/haremos-coleccion-abuelo-no_1_5812593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ad8883b5-7936-4017-8ba7-88a1864faea7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>"En la década de los años sesenta, cuando yo era un niño, vivía en una casa situada en la parte baja de Mataró, muy cerca del mar. Me gustaba mucho ir a la playa después de los temporales. Había de todo: troncos, pequeños trozos de vidrio redondeados y de colores... y conchas y pequeños caracoles. Yo me dedicaba a recoger las conchas y los caracoles", explica Alfons Palau. "Cuando pasaba unos días en Galicia aprovechaba para ir a las playas y recogía arena arrastrada por las olas, que contenía muchos caracoles pequeños. Como hacía falta tiempo para encontrarlos, opté por llevarme aquella arena del Atlántico a casa, al Mediterráneo, y así ir observándola con tranquilidad y separando caracoles y conchas. Podía pasar meses observando una bolsa de arena. Lo hacía con una lupa binocular, y el resultado era muy efectivo".   La colección está compuesta por unos 93.000 elementos. Son caracoles y conchas de agua salada, de agua dulce (de ríos, lagos y charcas), caracoles de tierra y caracoles y conchas fósiles. "Cuando tuvimos la covid-19, aproveché el confinamiento para revisar e inventariar toda la colección", recuerda.Alfonso decidió donar la colección a un museo, ya que nadie de la familia tenía intención de continuarla. No quería que se perdiera. "Busqué museos de ciencias naturales cerca y encontré el de Granollers. Vinieron a ver la colección y me confirmaron que se la quedaban. Hace poco se la han llevado". Se encuentra ahora en el Museo de Ciencias Naturales de Granollers, bien documentada: de cada pieza hay escrito su nombre, la familia a la que pertenece, el lugar donde se encontró y la fecha.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/haremos-coleccion-abuelo-no_1_5812593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 06:02:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entrada a la sala didáctica del Museo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El Museo de Ciencias Naturales de Granollers ha ido creciendo sin dejar de ser didáctico.]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La investigación no tiene por qué ser útil]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/investigacion-no-util_1_5811745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/55a1b888-0672-4521-9a86-267461ad0895_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Después de la pandemia ha habido muchas "ganas de naturaleza", de hacer excursiones (por eso hay más rescates que nunca) y un boom por buscar fósiles, como si fueran setas. Pero hay una ley estatal –de 1985– que establece que no se pueden coger fósiles en la naturaleza sin permiso de la administración.Hay fósiles que tienen mucho valor. La mayoría. "¿Cómo se puede saber su valor?", pregunto a Àngel Luján, jefe del Museo del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont. "No es nada fácil si no eres experto. Si encuentras uno hay que avisar de inmediato. Como si fuera un fuego". Hay que apuntar la localización. Y dar noticia al Museo del ICP (Institut Català de Paleontologia), que reúne miles y miles desde hace un montón de años. Llegan de muchas maneras: por hallazgos fortuitos, por intervenciones paleontológicas relacionadas con la investigación (mayoritariamente) o preventivas (en menor medida) relacionadas con excavaciones. "Si se hacen unas obras al aire libre en un terreno donde puede haber fósiles, nos tienen que avisar", me dice. "¿Y lo hacen?". "Casi siempre. ¡Tienen la obligación de hacerlo!", remarca Josep Maria Robles, jefe del Área de Gestión de Colecciones del Museu de l’ICP.Estamos en el Museu de l’ICP, que lleva el nombre de Miquel Crusafont, el padre de la escuela catalana de paleontología de vertebrados. Crusafont fundó el Institut Provincial de Paleontologia, donde trabajó hasta su muerte. Fue un gran trabajador –y un gran fumador (a veces se dormía con el cigarrillo encendido y dejaba una quemadura en las sábanas), cosa que le afectó la salud, y le costó la vida–. Disfrutaba buscando fósiles, pero no para hacer colección, sino para la investigación colectiva, en Cataluña y más allá (tomó parte en expediciones paleontológicas a Túnez y Marruecos). También le llegaban fósiles gracias a las amistades. Por ejemplo, en una ocasión un pastor recogió una piedra para lanzarla con el fin de conducir el rebaño, pero se dio cuenta de que no era como las otras, sino que era una mandíbula fosilizada. Se la guardó y más adelante fue a parar a manos de Crusafont. Resultó que tenía un gran interés: era la mandíbula de un primate.El museo, situado en el centro de Sabadell, es muy didáctico: hay paneles bien hechos con explicaciones de aspectos de la paleontología y algún elemento interactivo. Pero tiene pocas piezas "reales" expuestas. Me fijo en una fotografía de un dinosaurio titanosaurio. "Aquí, en Cataluña, ha habido mucho movimiento tectónico. Por eso los fósiles de dinosaurios no están nada enteros, como sí que pasa en Estados Unidos", comenta Àngel. "Además, en general los dinosaurios de aquí son de tamaño más pequeño".Bajamos al sótano, donde están los almacenes, y entramos en una sala T (de Tipoteca). Es el espacio destinado a conservar los fósiles tipo, es decir, los ejemplares que sirven para definir especies nuevas. Hay fósiles de todas las partes del esqueleto de vertebrados. Los dientes son especialmente importantes. Nos dicen muchas cosas del animal. Visito a continuación, con un viaje en coche, la sede del Museu de l’ICP, l’Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont, en el Campus de la UAB. Me recibe David M. Alba, el director. Y me presenta a diferentes investigadores. Uno de ellos, Isaac Casanovas-Vilar. Así que abre la puerta de su espacio de trabajo y me ofrece una amplia sonrisa, me fijo en unos sacos detrás de la puerta, en el suelo. "Están llenos de sedimento, y mezclados entre el sedimento hay fósiles de roedores, que con un tamiz los iré separando", me comenta Isaac, para quien los roedores tienen un atractivo especial porque evolucionan muy rápidamente.En otro despacho un equipo de investigadores se dedica a hacer estudios computacionales de biomecánica. "Los ingenieros, a la hora de saber si por un puente pueden pasar camiones, hacen un cálculo con ordenador", dice. "De manera similar, nosotros podemos calcular la fuerza de las mandíbulas, por ejemplo; esto nos permite saber más o menos qué comían los animales", me dice."¿Y todas estas investigaciones qué utilidad tienen?", digo. "La investigación no tiene por qué ser útil, la generación de conocimiento es un bien en sí mismo", me comenta David cuando entramos en el gran almacén, plenísimo de fósiles de tortugas terrestres. Tengo la impresión de estar dentro de la película <em>En busca del arca perdida</em>.     Termino la visita al laboratorio de preparación de fósiles, donde me recibe su responsable, Xènia Aymerich. "¡De esto no puedes hacer fotos!", me avisa Xènia. Se refiere a un fósil de gran interés que aún no han dado a conocer. Xènia se encuentra concentrada separando un fósil bastante grande de la matriz (el sedimento que rodea el fósil y rellena las cavidades). Lo hace con un micropercutor. "Aquí todo es manual", dice. Se utilizan muchas herramientas de otras disciplinas: pinzas, bisturís... Una vez separado el fósil de la tierra, lo consolidará con resinas sintéticas. El criterio, siempre, es la mínima intervención.Xènia me muestra un dibujo en el que están los doce meses del año. Es una representación de la historia de la Tierra comprimida en un año. El 1 de enero se forma la Tierra. No es hasta marzo que aparecen las primeras formas sencillas de vida. En noviembre llegan los primeros vertebrados. El 19 de diciembre llegan los primeros dinosaurios, y el día de San Esteban se extinguen. El 31 de diciembre ya tenemos el imperio romano. Y nosotros –los humanos– llegamos prácticamente al último instante del día 31 de diciembre.<strong>Una gran diversidad de fósiles</strong>El Museo del ICP tiene una gran diversidad de fósiles, principalmente de Cataluña, pero también de todos los continentes. Están bien conservados y clasificados. De un armario compacto me muestran una caja llenísima de bolsitas de plástico, cada una con su número de catálogo. El código se encuentra en una etiqueta con radiofrecuencia. Una pistola similar a las de las cajeras (y cajeros) en los supermercados permite localizar los fósiles fácilmente.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/investigacion-no-util_1_5811745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 09:32:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una de las salas del museo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El Museo del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, una puerta abierta al pasado]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Estás seguro de que no te gustan las matemáticas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/seguro-no-gustan-matematicas_1_5810672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/13c8588c-1b33-4959-b638-c65f89713352_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Frente al Palau Mercader, en Cornellà, un numeroso grupo de jóvenes de ESO, sonrientes, hacen girar una cúpula hecha de unos 250 bastones de madera –todos iguales– que mide unos cuatro metros de diámetro y un metro y medio de altura. De repente, una de las chicas saca un bastón y al instante una parte de la cúpula se derrumba. La han ido construyendo colectivamente y riendo en unos veinte minutos.Los bastones se sostienen encajados mutuamente: si se saca uno, la cúpula se desmonta. Tal como un castillo que hace leña. Una de las singularidades de esta cúpula es que no es necesario ningún elemento de unión: el peso de las piezas es suficiente para mantener su estabilidad. "Al hacer la cúpula, se trabajan muchas facetas: pensamiento computacional, formas geométricas, dimensiones, proporciones, arquitectura...", me comenta Sergio Belmonte, vicepresidente del Museo de Matemáticas de Cataluña. "Esta estructura tridimensional aparece en dos pequeños dibujos en el <em>Códice Atlántico</em> del genial Leonardo da Vinci", me explica Sergio. El escultor holandés Rinus Roelofs los descubrió y a partir de estos dibujos creó una serie de esculturas. Inspirándose en ello, el Museo de Matemáticas de Cataluña diseñó la cúpula para hacer un taller. Esta cúpula se puede obtener descargándola (gratuitamente) de la página web del museo. Universidades y asociaciones diversas la descargan muy a menudo.El Parque Mercader es una extensión del museo. Además del taller de la cúpula, también es el escenario de una gincana matemática que incluye preguntas como cuántos lados tiene el Palacio Mercader (hay que tener en cuenta que tiene cuatro torres octogonales) o bien cuántos números de cuatro cifras se pueden formar con los dígitos 1, 2, 3 y 4: 1234,1243,1324,1342,1423,1432... Las matemáticas nos dan herramientas para hacerlo rápido.Uno de nuestros lemas es <em>Prohibido no tocar</em>", me comenta Sergio mientras pasea por el parque. El museo propone enigmas, preguntas y retos, como por ejemplo descubrir cómo un vehículo se puede desplazar con diferentes «ruedas» que no son círculos (lo puede hacer con el llamado triángulo de Reuleaux: ¡buscad qué tipo de triángulo es!)."Este no es un museo para mirar sino para hacer", me dice Sergio, una máquina de hacer titulares. "En el museo no enseñamos, pero el público sí que aprende", añade. Entramos ahora en una de las salas del museo, situado dentro del Palacio Mercader, que fue construido en el siglo XIX por encargo de Joaquim de Mercader i Belloch. Me entretengo un buen rato en hacer un tablero de ajedrez con ocho fragmentos que han de encajar. Sergio me propone estudiar bien las piezas, y me hace más recomendaciones que no revelo. Aun así, ¡no me salgo! De golpe aparece un chico que me ayuda. Es una escena habitual en este museo: si te encuentras atascado intentando resolver un reto, a veces aparece un ayudante espontáneo."Inicialmente el Museo de Matemáticas era itinerante. Era una exposición que se instalaba de manera temporal en otros museos, centros culturales, bibliotecas... de todo el territorio, especialmente catalán. Hasta que hace unos años se volvió sedentario y se instaló en esta sede, en Cornellà de Llobregat. Es un buen lugar, pienso: bien conectado con el resto del área metropolitana, y con este magnífico parque con bastantes árboles, que generan generosas sombras, tan apreciadas estos días, y un trenecito, al cual puedes subir (los domingos y otros días festivos por la mañana).Sin embargo, el museo continúa haciendo giras a centros escolares para ofrecer miniexposiciones o talleres de geometría, estadística o magia matemática. Además, va a todo el mundo: "Hemos estado en Serbia, Irlanda, los Estados Unidos, Francia, Italia, en el Congreso de Arte y Matemáticas (Bridges)... y hemos acogido el congreso internacional de museos de matemáticas (MATRIX)", remarca Sergio.Si vienes solo es más que probable que encuentres personas con quien jugar. Siempre es mejor jugar acompañado. En poco rato veo una pareja de chicas bien concentrada jugando al Quién es Quién, pero en lugar de caras son fracciones, y tres niños construyendo con una serie de cojines un arco de medio punto, el arco más utilizado en la arquitectura romana y el arte románico.Antes de despedirme, Sergio me mira fijamente, como si tuviera que decirme algo importante. Yo le digo "gracias", pero ya veo que aún reclama mi atención. Me obsequia con otro titular: "Hay dos tipos de personas en el mundo: a los que les gustan las matemáticas y a los que aún no saben que les gustan". "Ostras, no sabría decirte a qué grupo pertenezco", le digo. "Quizás al segundo", resuelvo. "¡Es nuestro <em>target</em>!", me responde.<strong>120.000 VISITAS AL AÑO</strong>El Museo de Matemáticas de Cataluña no es muy grande, pero propone un montón de actividades para disfrutar y "perderle el miedo" a las matemáticas. Por eso muchos visitantes repiten: aunque vayas por trabajo no hay tiempo de hacer todos los retos en un día.Las piezas de los juegos o retos están hechas con materiales sencillos: cuerdas, telas, vidrio, plástico... y sobre todo madera. El museo recibe unas 95.000 visitas al año. Pero si sumamos la sede de Tarragona (ubicada en el antiguo convento de Santa Clara), unas 120.000 visitas. La lista de espera para hacer actividades es larga. Las mañanas de lunes a viernes el museo recibe grupos escolares y los miércoles por la tarde, domingos por la mañana y algún festivo, también por la mañana, abre al público general.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/seguro-no-gustan-matematicas_1_5810672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 06:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cúpula Leonardo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En el Museo de Matemáticas de Cataluña está prohibido no tocar]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Hay, todavía, enfermos distinguidos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/hay-todavia-enfermos-distinguidos_1_5809845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8721b6ee-b2c1-43a2-aef6-0b39c42834bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los buenos médicos tratan a todos por igual. Ahora bien, de vez en cuando reciben comentarios de familiares que hacen valer su estatus social para pedir una atención especial. ¿Hay, todavía, enfermos distinguidos? Pues sí, al menos los hay que se consideran como tales. Pienso en ello cuando estoy en una de las habitaciones de "enfermos distinguidos" del centro de salud mental que lleva el nombre de Pere Mata (médico, político, catedrático de medicina legal... y escritor). Mata fue alcalde de Reus y tuvo cargos de responsabilidad en Barcelona y Madrid, desde los cuales impulsó leyes que promovieron que, años después de su muerte, se pudieran abrir centros como el que hoy visito. La cámara está situada en el primer piso del Instituto Pere Mata, construido con estilo netamente modernista por Lluís Domènech i Montaner. Se trata de una habitación grande para una sola persona, y bien decorada (paredes, techo y suelo incluidos). Hace tiempo que no se usa; solo se visita. El resto de las instalaciones, en cambio, no están abiertas al público general: continúan siendo un centro de salud.De esta habitación de enfermos distinguidos lo que me llama más la atención es un espejo borroso: está hecho expresamente. Así no podían verse el rostro y no "se derrumbaban". Al lado de esta cámara hay otra de "menor": mucho más pequeña y sin ventanas. Era la de los cuidadores de noche. Aunque, excepcionalmente, algunos enfermos distinguidos llevaban servicio propio, había enfermos "de tercera clase" que hacían tareas de servicio para los de "primera clase" o distinguidos. Y recibían una remuneración (por cierto, el Institut Pere Mata tenía moneda propia). Al lado hay una sala con una única pieza: una bañera. ¡Todo un lujo! "La higiene y la hidroterapia eran aquí esenciales. También se practicaba la electroterapia. Además, la luz, la ventilación y el contacto con la naturaleza se consideraban elementos de cura", remarca Maria Adzerias, de Còdol Educació, empresa que hace años que consigue acercar el patrimonio de las comarcas tarraconenses a los ciudadanos. Todo estaba pensado para el bienestar emocional de los pacientes. "El bienestar emocional, que contribuye al bienestar físico, es muy importante. Aquí eran realmente avanzados", dice mi mujer, Elisabet, médica, que me acompaña.María nos recuerda que uno de los pacientes ilustres de Pere Mata fue el pintor Joaquim Mir. "En un viaje a Mallorca con un grupo de pintores, entre los que se encontraba Picasso, Mir se cayó por un acantilado. Cuando regresó no se había recuperado del todo. Por eso sus padres decidieron ingresarlo", explica María. Elisabet, aficionada a la pintura, busca enseguida a través del móvil cuadros de Mir pintados cuando estaba aquí. Los hay de paisajes muy bonitos."Todo esto nos lo explica María en el curso de una visita teatralizada. Ella hace de mayordoma que, a lo largo de toda la representación, da a conocer el proyecto del Instituto Pere Mata a posibles colaboradores, y va "cantando" sus bondades, mientras espera que llegue el doctor Briansó, impulsor del Instituto. "Briansó consiguió el objetivo de crear un centro de calidad, alegre y espacioso, alejado del manicomio del cuadro <em>Casa de locos</em>, de Goya", dice María. Elisabet enseguida lo busca en el móvil y me lo muestra –los locos están amontonados y con poca luz–, mientras María lee de un documento unas palabras que pronunció Briansó sobre el proyecto del Pere Mata: "¿No representa mucho, muchísimo, en el orden moral, el alivio que nos proponemos para los seres más desgraciados de la humanidad?". Se trata de unas expresiones que ahora serían matizadas, pero que denotan una manera de pensar. ¿Hemos mejorado? "}La excelente visita teatralizada sitúa al público a inicios del siglo XX, cuando llegan los primeros coches, la electricidad, el teléfono... Una época en que el progreso se acelera. La visita tiene una sorpresa musical final, que recuerda la importancia que se daba a la musicoterapia: los domingos por la tarde los enfermos, el personal médico y a veces algunos familiares asistían al concierto.En el piso de arriba, detrás de una barandilla de hierro revestida de cilindros vidriados de color –solución que el mismo Domènech i Montaner desarrollará en el Palau de la Música Catalana–, una cantante, acompañada de un pianista, interpreta piezas de la época. Mientras escucho las notas que danzan, me fijo en un castaño –símbolo de fortaleza– esgrafiado en la pared. La vegetación es un elemento recurrente en este centro. Abundan las rosas, flor que también se encuentra en el escudo de la ciudad de Reus."Domènech i Montaner –que también lo dio todo en otro edificio de Reus: la Casa Navàs–, era el director de orquesta de un conjunto de artesanos, que hacían el mobiliario, los vitrales, las lámparas...", subraya María Adzerias.El prestigioso arquitecto modernista dibujó este recinto con pabellones. Es un precedente del modelo que después desarrollará en el Hospital de Sant Pau. El proyecto –inacabado– preveía pabellones diferenciados por hombres y mujeres, clase social, tipo de enfermedad... En los espacios interiores procuró que el mobiliario y muchos otros elementos tuvieran formas redondeadas; así se reducía el riesgo de golpes o lesiones. Además, la escalera principal no tiene barandilla, para que los pacientes no pudieran asirla y no pudieran autolesionarse, ni hueco de escalera, para evitar la tentación de arrojarse.Como en la Casa Navàs –la otra joya modernista de Reus, también de Domènech i Montaner–, los costes de construcción fueron elevados: el arquitecto no tenía límites presupuestarios. "Domènech i Montaner levanta edificios con la misma velocidad que derriba fortunas", se decía.Terminamos la visita al jardín, que está un poco elevado. El muro de piedra que rodea el recinto parece fácil de atravesar. Pero si nos acercamos aparece un notable desnivel. Se conoce como el “salto del lobo”. De esta manera, los pacientes no tenían la sensación de estar encerrados, a pesar de estarlo. Después de la visita, la actriz me muestra documentación que le ha servido para hacer el guion de la visita teatralizada. Hay un cartel con la imagen del Instituto Pere Mata que dice: <em>Manicomio de Reus. Instituto Pere Mata</em>, y a continuación <em>Casa de curación de padecimientos mentales y nerviosos</em>. Los dos nombres principales son el médico Emili Briansó y el del capellán. El uno curaba el cuerpo y el otro el alma, y todo arreglado. La palabra <em>manicomio </em>ha caído en desuso. Este centro ya no acoge "locos" ni "alienados", sino personas que tienen enfermedades mentales. Si más no en lo que respecta al nombre hemos mejorado.<strong>Un 14 de abril con dos reyes</strong>El rey Alfonso XIII visitó el Institut Pere Mata el año 1904 y quiso saludar a los internos. Uno de ellos decía ser el "rey de España". Cuando fue presentado al monarca, el enfermo le dijo: "¿Con quién tiene el rey de España el honor de hablar?". Alfonso XIII, a pesar de sorprendido, improvisó: "Con otro rey". "¿Y de dónde es usted rey?". Entonces Alfonso XIII renunció a su patria: "Yo soy el rey de Inglaterra", le soltó.<em>La Vanguardia</em> –diario monárquico– recogió la anécdota, y no precisamente aplaudiéndola. Quizás el hecho de que hubiera banderas catalanas disgustó al cronista de aquel acto de un 14 de abril... el día que, unos cuantos años más tarde, se proclamaría la República.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/hay-todavia-enfermos-distinguidos_1_5809845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 06:01:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Instituto Pere Mata de Reus]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El Instituto Pere Mata, una joya modernista de Domènech i Montaner, continúa siendo un centro de salud]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Euforia, épica y emotividad en Mataró en unas Santas pasadas por agua]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/euforia-epica-emotividad-mataro-santas-pasadas-agua_1_5809469.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e9e941b3-97c9-4a61-88c1-cea3042356d2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La diada de les Santes de Mataró de este sábado ha vuelto a demostrar por qué es una de las citas imprescindibles del calendario casteller. Lo ha hecho con todos los ingredientes posibles: castillos de máximo nivel, una lluvia torrencial que obligó a interrumpir la actuación y un emotivo recuerdo a Mariona, la joven de los Capgrossos que perdió la vida hace veinte años tras un accidente en esta misma diada.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Júlia Camprubí Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/euforia-epica-emotividad-mataro-santas-pasadas-agua_1_5809469.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 17:17:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los Capgrossos descargaron el primer 4d9f de la temporada bajo la lluvia]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Los verdes recuperan el 3d9fa, que no descargaban desde Sant Fèlix del 2019]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prades abraza el astroturismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/prades-abraza-astroturismo_1_5809125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/77ead9c4-a7aa-4528-b3e4-d2ec2423ad0a_16-9-aspect-ratio_default_0_x3898y1780.jpg" /></p><p>Cuando era pequeño, a Aleix Roig le fascinaba observar el cielo por la noche. En la biblioteca de la Agrupación Astronómica de Sabadell encontró –y devoró– un libro sobre cómo se construye un telescopio con materiales sencillos. No se lo pensó dos veces: con un largo tubo de desagüe y unos espejos fabricó su primera ventana hacia el universo. Aleix comenzó a estudiar ciencias físicas, pero lo dejó a medias: "No me motivaba estar delante de un ordenador toda la vida", dice. Entonces hizo magisterio. Estuvo unos años trabajando como maestro de primaria. Con los alumnos hacía a menudo prácticas sobre astronomía.A Aleix no le desagradaba dar clases de catalán, de castellano, de plástica... Además de las de ciencias. Todo esto le robaba tiempo para cultivar su afición. Hasta que pensó que afición y profesión podían no solo ser compatibles, sino sumar.Entonces se puso a buscar con su pareja los mejores cielos nocturnos de Cataluña para montar un observatorio. "Una de las zonas que nos gustaron más es la sierra de Prades", explica Georgina Serven, compañera profesional y sentimental de Aleix. "Aquí estamos a casi 1.000 metros de altitud y no hay más puntos elevados alrededor. Estamos en una especie de altiplano, lo que proporciona buena estabilidad de la imagen (<em>seeing</em>), de día y de noche. Imagínate que estás dentro de una piscina y con unas gafas miras lo que hay fuera. Si el agua está sucia o agitada, no ves nada. Aquí, en Prades, es como si tuviéramos el agua transparente y en calma", explica Aleix Roig, que es auditor Starlight, de cielos oscuros, es decir, que no tienen contaminación lumínica. ¡Qué trabajo más bonito, dar vueltas por el mundo certificando los mejores cielos nocturnos!No lo han tenido nada fácil, Aleix y Georgina, para hacer realidad el Parque Astronómico Montañas de Prades. Justo cuando iban a abrirlo se paró el mundo: llegó la pandemia. Este no fue el único contratiempo: el pueblo estaba iluminado con luces blancas, que son las que provocan más contaminación lumínica. Consiguieron que el Ayuntamiento las sustituyera por unas de menos <em>contaminantes</em>. El consistorio también les apoyó con la propuesta "Prades apaga las luces y enciende las estrellas". Eso de apagar los faroles (¡qué bonitos son con flores colgantes!) de la plaza Mayor para que quedara bien oscura... la alcaldesa, claro, lo veía negro. Pero al final decidió seguir adelante. Y tuvo un gran éxito. Ver el cielo estrellado (con telescopios) desde la plaza Mayor de Prades es todo un privilegio. "Prades apaga las luces y enciende las estrellas" es una actividad que se sigue haciendo de vez en cuando.Los impulsores del Parque Astronómico Montañas de Prades también han montado un aparato de medida del brillo del cielo, SQM (Sky Quality Meter), en el Tossal de la Baltasana –el techo comarcal–, y en el centro de Prades, en el Observatorio Astrocat, una estación de detección de meteoros, que estudia, entre otras cosas, las colas de los cometas.Además, organizan una pila de cursos de astronomía, de astrofotografía, viajes a diferentes puntos del planeta para ver auroras boreales o cielos oscuros, cenas con estrellas –con lista de espera de tres o cuatro meses–,un concurso de fotografía nocturna, observaciones con telescopios y sesiones en un planetario 360°. Hoy he podido conocer el cielo de Prades desde este modesto planetario, situado en el núcleo del pueblo (también tienen dos inflables que van rodando por Cataluña). A continuación nos hemos dirigido hacia un punto de observación del cielo. Oscurece, y justo cuando pasamos por un camino de tierra, se encienden mágicamente unas lucecitas a ambos lados. A medida que avanzamos, van desapareciendo las casas y entramos en la oscuridad. En el punto de observación nos estiramos en unas tumbonas y disfrutamos de un cielo bien estrellado.Finalmente, con Aleix damos un paseo por el pueblo, bastante animado. El elemento <em>estelar</em> es la plaza Mayor. Es ciertamente grande, esta plaza porticada, teniendo en cuenta las dimensiones del municipio. Pone de manifiesto que el mercado y las ferias de ganado eran importantes. Claro, Prades se encontraba en un nudo de rutas comerciales. Los elementos celestes están bien presentes: la fuente de cuatro caños –la más característica del Renacimiento catalán, de piedra roja, conocida popularmente como «piedra afiladora»– es un globo terráqueo. Y junto a la plaza, en la calle de Sant Martí, que desemboca en ella, hay un magnífico dibujo de un telescopio, hecho por Pilarín. Es una constelación de los principales atractivos de Prades, y claro, el telescopio no falta. Sí, Prades y el astroturismo hacen un excelente tándem.<strong>10.000 visitantes al año</strong>El conjunto de las actividades del Parque Astronómico Montañas de Prades atrae a unos 10.000 visitantes al año. "De los visitantes imagino que hay bastantes extranjeros, ¿verdad?", pregunto a Aleix. "Pues no muchos", me responde. "Casi todos son catalanes... y algunos vascos, que acostumbran a venir por Semana Santa y en verano. También los hay franceses". Cuando el Parque Astronómico Montañas de Prades entre en el circuito de turismo internacional, este pueblo pequeño puede llegar a tener una multitud buena parte del año.Prades es un pueblo con mucho encanto situado en una punta de la comarca del Baix Camp, que poco tiene que ver con Cambrils y Reus, de la misma comarca, y más con algunos del Priorat.Además del parque astronómico y del valioso patrimonio cultural del núcleo de Prades, hay dos elementos patrimoniales que considero de visita imprescindible: la ermita de l'Abellera, situada bajo una roca, y la Roca Foradada, al lado de un lago.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/prades-abraza-astroturismo_1_5809125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 06:02:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vista de la fuente de Prades]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El éxito de un pueblo volcado a la observación de la estrella polar nocturna]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Sobre la bici se tienen conversaciones más íntimas que tomando un café"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/bici-conversaciones-intimas-tomando-cafe_128_5808600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/55bc09d4-2dad-4f8a-afb3-a876bb0b1ee2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Cuando hace cuatro años volví a trabajar desde Girona, después de años cubriendo la información política en Madrid, me propuse entender el <a href="https://www.ara.cat/girona/boom-ciclisme-girona_136_4542747.html" >boom ciclista que ha experimentado la ciudad</a>. Una de las primeras personas con las que hablé fue Anna Gibert Sau (Riudarenes, 1977), mossota de escuadra especializada en violencia machista y <a href="https://www.ara.cat/comarquesgironines/augmenta-la-presencia-de-ciclistes-dones-a-girona_1_4494834.html" >cofundadora de las Girona Gravel Girls</a>, una comunidad formada exclusivamente por mujeres que hoy ya supera las 430 integrantes.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariona Ferrer i Fornells]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/bici-conversaciones-intimas-tomando-cafe_128_5808600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 11:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Anna Gibert Sau, cofundadora de las Girona Gravel Girls, en la nueva pasarela peatonal y ciclista que une Girona con Celrà a través del Congost.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Confundadora del club ciclista Girona Gravel Girls (GGG)]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El museo de la sexta extinción]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/museo-sexta-extincion_1_5808387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d3837a95-e2a3-4572-ad63-7fc4de4165cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>"Ha habido hasta ahora en el planeta cinco grandes crisis de extinción. La última fue causada por un meteorito que cayó en la Tierra. Es cuando se extinguieron los dinosaurios. Ahora estamos inmersos en la sexta: los animales se extinguen a un ritmo más rápido de lo habitual a causa del cambio climático y la acción del hombre", explica Carles Lalueza-Fox, director del Museu de Ciències Naturals de Barcelona, experto en técnicas de recuperación de ADN antiguo y en genética evolutiva. Lalueza es doctor en biología y una autoridad mundial en paleogenética (la ciencia que estudia los genomas del pasado). Esta extinción, la actual, es la primera que es culpa nuestra, de los humanos. Se debe a unos cuantos factores: destrucción del hábitat, contaminación, especies invasoras, cambio climático... Se calcula que hay actualmente unas 47.000 especies en peligro de extinción. Sí, es una barbaridad.Por eso este museo, que debería devenir Museo Nacional de Ciencias Naturales de Cataluña –cosa que va avanzando a paso de tortuga– ha impulsado diversos biobancos, instalaciones en las cuales se conservan en frío muestras biológicas e incluso células madre de especies que están en peligro de extinción. Por ejemplo, se están recopilando muestras de anfibios de Cataluña actualmente amenazados. En el biobanco se conservan los ADN y así pueden ser objeto de estudios genéticos más adelante, en el próximo siglo, por ejemplo."Además, colaboramos con el CrioZoo, donde se guardan en nitrógeno líquido cultivos celulares y células madre de animales", me explica Carles. "También trabajamos en la conservación de la biodiversidad, en colaboración sobre todo con la Generalitat. Cuando se hace una carretera que afecta a plantas autóctonas en peligro, nos llaman y nos las llevamos al jardín botánico de Barcelona, donde las replantamos o guardamos las semillas en nuestro banco de germoplasma"."Ahora estamos en proceso de «entender» genéticamente los seres vivos en el contexto de la crisis actual de biodiversidad", me explica Carles mientras pasea por el área Biografía de la Tierra de la exposición <em>Planeta Vida</em>. "Las especies amenazadas deben poder conservarse para las generaciones futuras", añade.Entramos en una recreación muy bien hecha de un gabinete de coleccionista, la Colección Salvador. Es una de las llamadas "islas de ciencia". En esta colección había, tanto con afán coleccionista como curativo, animales, herbarios, tierras, minerales... y bastantes fósiles. Como antes no se concebía la evolución ni la vida pasada, había gente que pensaba que los fósiles eran "copias" que "hacía" la naturaleza, y así Dios ponía a prueba a los creyentes. "Dios engaña a los descreídos, pensaban", comenta Carles mientras toca una pirita (de color dorado, en forma de cubo). Ya hace tiempo que los museos no solo "dejan" tocar sino que "invitan" a tocar, y este no es una excepción.Tiempo atrás, en los museus todo estaba protegido con vitrinas. Aquí de vitrinas sí que las hay, con animales naturalizados. Pero son vitrinas "a los cuatro vientos". Tengo delante un león naturalizado, dentro de una vitrina, que comparte el espacio con muchas otras bestias predadoras. Al lado del león está Urko –en este caso en una vitrina para él solo–, gorila, hijo del mítico Copito de Nieve y Ndengue del Zoo de Barcelona. Murió con 25 años a consecuencia de una peritonitis. "¿No debería ser blanco?", pregunto a Carles. "No. Lo que provoca el albinismo es un gen recesivo. Participé en el estudio que obtuvo el genoma completo de Copito. Descubrimos que los padres eran consanguíneos, es decir, estaban emparentados", explica.Los arquitectos Herzog y De Meuron se hicieron cargo de la museografía, y diseñaron estas vitrinas "a los cuatro vientos". Además, adaptaron el edificio, que había sido construido para el Fòrum de les Cultures y que después de su celebración quedó vacío. "Esta es una de las maldiciones de los museos de ciencias naturales: se instalan en edificios que no han sido pensados para acogerlos. Es un edificio extraño para un museo: laberíntico, con cambios de niveles... y oscuro: las piezas las has de iluminar; esto hace de la visita una experiencia inmersiva", dice Carles. Herzog y De Meuron, autores de la renovación de la Tate Modern de Londres y del Estadio Olímpico de Pekín, tuvieron que exprimir sus conocimientos para adaptarlo a museo. Una de las singularidades de este museo es que tiene una cubierta verde visitable, con especies del área mediterránea.Otra "isla de ciencia" que me llama la atención del museo es la dedicada a cómo se clasifican los seres vivos. Para introducirlo, se habla de las diversas maneras con las que podemos clasificar los botones. "Ahora los seres vivos se clasifican de acuerdo con su contexto evolutivo. Sin la evolución no se puede entender el mundo natural", subraya Carles. Por eso el museo no muestra los seres vivos ordenados como lo hacíamos en la escuela (pájaros, mamíferos...) sino por conceptos como volar o evitar ser comidos. Es decir, teniendo en cuenta todo aquello que les ha permitido sobrevivir a lo largo de la evolución. La cabeza de Lalueza hierve de proyectos. "Me gustaría un día hacer una exposición de meteoritos históricos en Cataluña". El Museo de Ciencias Naturales tiene muestras de cuatro meteoritos caídos en Cataluña entre los siglos XVIII y XIX. Son pequeños fragmentos que nos explican características del origen del sistema solar. Uno es el oficialmente conocido como el "meteorito de Barcelona", que cayó en... ¡Terrassa!, el día de Navidad de 1704, en plena Guerra de Sucesión. Algunos decían que vaticinaba grandes desgracias. En fin, Cataluña perdió la guerra.Una tercera exposición que Lalueza querría llevar a cabo –esta sí que está en marcha– es sobre un mamut encontrado el año 1920. "Nuestros paleontólogos lo están estudiando (quieren determinarle el sexo, la antigüedad y también están reconstruyendo los huesos que le faltan)". Se hará en 2028. El mamut se encontró en el barrio barcelonés de Pedralbes. Sí, mucho antes de hacer allí casas de alto standing se paseaban mamuts.<strong>Un espectacular esqueleto de ballena del siglo XIX  </strong>Recuerdo haberlo visto en el Castell dels Tres Dragons, en la Ciutadella, donde estaba el Museu de Zoologia, de donde proceden una parte de las piezas del Museu de Ciències Naturals de Barcelona. Por suerte se ha podido conservar. Es un espectacular esqueleto de ballena. El visitante que entra al museo pasa por debajo: se encuentra encima de las escaleras de entrada. Este esqueleto es de un cetáceo que en 1862 encalló en la playa de Llançà. Pesa una tonelada –¡solo el esqueleto!– y mide casi veinte metros de largo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/museo-sexta-extincion_1_5808387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 06:03:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una de las vitrinas "a los cuatro vientos" del Museo Ciencias Naturales de Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Carles Lalueza, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, nos acompaña en el 'Planeta Vida'.]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura Casals: «Me «hice» del Club Prèmium por un año... ¡serán muchos más!»]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/laura-casals-hice-club-premium-ano-seran_1_5807500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9d700415-b37b-49ed-beca-433aacdc28fd_16-9-aspect-ratio_default_0_x2094y1888.jpg" /></p><p>	Laura Casals ha disfrutado profesionalmente haciendo de maestra de educación infantil, de directora de la escuela Pràcticas del barrio barcelonés de Sants y de formadora de maestros y directores y directoras. Hace poco que está jubilada, pero su agenda está bien apretada, especialmente desde la última Navidad, cuando se hizo miembro del Club Prèmium del ARA.	«Soy suscriptora del diario desde hace años y desde los inicios me llamaban la atención las actividades del <a href="https://premium.ara.cat/" target="_blank">Club Prèmium.</a> Las iba mirando. «¿Y si me diera de alta?», pensaba. Pero lo iba dejando para más adelante», explica. «Me gusta la cultura, estar al día de la cartelera teatral, de los estrenos cinematográficos y especialmente el mundo de la danza. Dudaba si podría encajar las propuestas Prèmium en mi agenda. Pero finalmente me apunté, con la idea de probarlo un año…. ¡No tengo ninguna duda de que serán muchos más!», asegura Laura.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/laura-casals-hice-club-premium-ano-seran_1_5807500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 08:33:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Laura Casals, a bordo del "Sant Isidre", en Cadaqués, una actividad del Club Premium.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La activa y nueva miembro del «club de los incondicionales del ARA» comparte su experiencia.]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Duermo entre cero y tres horas": polémica en Japón por el agotador horario de sueño de la primera ministra]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/duermo-cero-tres-horas-japon-sorprende-agotador-horario-sueno-primera-ministra_1_5806761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/91b38b5a-3fe7-42c1-94dc-b69c4dcfc3e5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El lunes fue el Día del Mar en Japón, un festivo en el que mucha gente huye del calor del verano yendo a nadar, a hacer surf y a relajarse en la playa. Pero no la primera ministra Sanae Takaichi.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier C. Hernández i Hisako Ueno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/duermo-cero-tres-horas-japon-sorprende-agotador-horario-sueno-primera-ministra_1_5806761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 14:00:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, en una fotografía de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Sanae Takaichi ha declarado lo que duerme por la noche y ha desencadenado un debate en el país sobre la conciliación laboral y personal]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando los sueños dejan de ser promesas: el Serrallo toca el cielo con los dos básicos de ocho]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/suenos-dejan-promesas-serrallo-toca-cielo-basicos-ocho_1_5803210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9db788fa-9685-49ca-963b-316787f9f11f_16-9-aspect-ratio_default_0_x1958y1229.jpg" /></p><p>Hay momentos que una colla espera durante años. Y hay quien espera durante generaciones. Los Xiquets del Serrallo han tenido que esperar 38 años para poder escribir esta página. Treinta y ocho años de camino, de ensayos, de caídas, de volverse a levantar y de perseguir una meta que durante mucho tiempo parecía siempre un poco más lejos. Pero un día llega. Y cuando llega, todo cobra sentido.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Júlia Camprubí Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/suenos-dejan-promesas-serrallo-toca-cielo-basicos-ocho_1_5803210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 19:39:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 4 de 8 de los Xiquets del Serrallo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Por la fiesta de la Virgen del Carmen los del barrio marinero completaron la mejor actuación de su historia]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dansàneu reivindica la cultura como espacio de creación, memoria y futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/dansaneu-reivindica-cultura-espacio-creacion-memoria-futuro_1_5802744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/73e5223a-ff67-40fb-ac51-be5a710d20a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El Dansàneu llega a su 35ª edición reafirmándose como mucho más que un festival de artes escénicas. Del 24 de julio al 2 de agosto, las Valls d’Àneu volverán a convertirse en un escenario donde música, danza, teatro, literatura y pensamiento dialoguen con el patrimonio monumental y natural de los Pirineos. Fiel a más de tres décadas de recorrido, el festival defiende una cultura arraigada al territorio pero plenamente contemporánea, capaz de reinterpretar la tradición y convertirla en motor de creación, reflexión y cohesión.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/dansaneu-reivindica-cultura-espacio-creacion-memoria-futuro_1_5802744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 22:01:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El espectáculo 'Latidos', dedicada al duelo perinatal.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La 35ª edición del Festival de Culturas del Pirineo despliega una programación que conecta patrimonio, artes en vivo y paisaje, con estrenos, producciones propias y figuras de primer nivel]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La habanera y el rumor de un viaje de ida y vuelta]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/habanera-rumor-viaje-ida-vuelta_130_5799891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6e9141db-c44f-4ace-b48e-52c8c810d831_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>La noche cae lentamente sobre el horizonte. El mar respira con aquella calma que solo conocen los pueblos acostumbrados a vivir ante la inmensidad marítima. A la orilla del agua, las conversaciones se apagan mientras una guitarra empieza a desgranar los primeros acordes, llenos de recuerdos y de añoranza. Alguien entona una melodía conocida. Las voces se unen casi sin darse cuenta. Durante unos instantes, el tiempo parece ralentizarse bajo el peso de cada verso.El rumor del mar acompaña el recuerdo de personas que cruzaron el Atlántico persiguiendo una vida mejor. Es también la nostalgia de quienes dejaron atrás su tierra y de quienes, después de muchos años, volvieron a casa trayendo consigo otra luz y otra manera de entender el mundo. De esta memoria compartida nace aquello que hoy conocemos como habanera: un género musical que ha acabado uniendo dos tierras separadas por el océano y por el tiempo. Una historia de ida y vuelta escrita en las travesías de generaciones enteras. Cuando el horizonte conducía a América<h3/><p>Durante los siglos XVIII y XIX, Cuba se convirtió en uno de los principales destinos de la emigración catalana. Muchos jóvenes embarcaban hacia el Caribe con la esperanza de prosperar en una tierra que, desde la distancia, parecía ofrecer oportunidades infinitas. Algunos hicieron fortuna; otros simplemente buscaban hacer realidad sus anhelos. Entre plantaciones de azúcar, almacenes comerciales y puertos, se fue tejiendo una relación intensa entre las dos orillas del Atlántico.La presencia catalana en la isla fue tan significativa que los vínculos comerciales, familiares y culturales acabaron configurando una auténtica red atlántica. Cuba se convirtió en un espacio familiar dentro del imaginario catalán, casi en una prolongación exótica de la misma tierra. Pero aquella relación también quedaría marcada por las contradicciones del sistema colonial, por las guerras de independencia y por las tensiones de un mundo que comenzaba a transformarse.Aquella aventura transatlántica, tan presente en el imaginario catalán, no puede separarse del contexto colonial en que tuvo lugar. Buena parte de la prosperidad que algunos indianos consiguieron en Cuba estaba vinculada a una economía sustentada por las estructuras del imperio y por las plantaciones que alimentaban el comercio atlántico. Las habaneras no explican esta realidad de manera explícita, pero también forman parte de este mismo universo histórico. Detrás de la nostalgia que desprenden estas melodías también resuenan las contradicciones de un pasado que hoy invita a una mirada más compleja.Durante décadas, los barcos unieron las dos orillas con un flujo constante de personas y esperanzas. A cubierta, muchos contemplaban cómo la costa catalana se desvanecía lentamente en el horizonte sin saber si algún día la volverían a ver. Algunos no regresaron jamás. Otros lo hicieron años después, llevando dentro de sí la huella de dos tierras.Cuando en 1898 el imperio español perdió sus últimas colonias americanas, muchos catalanes emprendieron el camino de retorno. Regresaban soldados, comerciantes, marineros e indios. Con ellos viajaban recuerdos, objetos, palabras y melodías. Entre todas estas herencias había una música que había nacido al otro lado del Atlántico y que acabaría encontrando un nuevo hogar en las costas catalanas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Baixeras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/habanera-rumor-viaje-ida-vuelta_130_5799891.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 18:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El rumor de las habaneras llega a Girona, donde resuena junto al Onyar bajo la silueta de la Catedral y Sant Feliu]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Las voces que aún navegan entre dos orillas]]></subtitle>
    </item>
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