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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Misc]]></title>
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    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Misc]]></description>
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      <title><![CDATA[Viaje al municipio más grande de Cataluña]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/viaje-municipio-grande-cataluna_1_5829284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ca0dc2a4-c8ae-4e46-8cb1-97b92b162951_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>"Tremp es el municipio más grande de Cataluña", me asegura Xavier Boixadós, guía de esta localidad, así que nos vemos, casi antes de decirme: "¿Has podido aparcar fácilmente?" Me quedo de piedra. Pensaba que me había adentrado en la Cataluña más despoblada, más vacía. De seguido me lo argumenta: "Más grande de superficie, no de número de personas. Tiene 300 kilómetros cuadrados, más que Barcelona". Tremp ha ido sumando pueblos abandonados o semiabandonados, y por eso ha ido creciendo. Muchos de estos pueblos están en alto –la defensa era el elemento número uno para instalarse allí.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 22:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuenca de Dalt. El Noguera Pallaresa saliendo de Collegats]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Geoparque Orígenes es un extraordinario territorio que nos dice de dónde venimos: nos habla desde la formación de los Pirineos hasta hoy]]></subtitle>
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      <title><![CDATA["Nunca me había imaginado repartir el pan de una manera que no fuera en bicicleta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/habia-imaginado-repartir-pan-no-fuera-bicicleta_128_5828750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/87011226-fa1d-4012-971a-19d399926ad3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>No es fácil entrevistar a Joan Pujades, de la panadería La Puntual. No le gusta el protagonismo. Las largas colas frente a su horno en el barrio de la Devesa no han venido de grandes campañas de marketing, sino de la constancia, el buen producto, la simpatía y, sobre todo, la humildad. Cuando acepta hacerlo, después de mucha insistencia, pone una sola condición: que sea mientras reparte el pan. Esto significa pasar una hora persiguiendo su triciclo por las calles de Girona. En cada esquina alguien lo saluda. Un cliente, un comerciante, un conocido. Cruza cuatro palabras con todo el mundo, siempre por el nombre. Regala un buñuelo, un trozo de coca o, simplemente, un “¡buenos días!” “Soy un poco como el Floquet de Neu de Girona. Y todavía no me han tirado cacahuetes, pero no falta mucho. Como hay pocos repartidores en bici por Girona...”, dice riendo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariona Ferrer i Fornells]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/habia-imaginado-repartir-pan-no-fuera-bicicleta_128_5828750.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 11:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joan Pujades, panadero de La Puntual, con su triciclo repartiendo el pan por Girona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Panadero de La Puntual de Girona]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Un gorila de plástico, una ardilla naturalizada, un cangrejo de los cocoteros, una almeja gigante...]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/gorila-plastico-ardilla-naturalizada-cangrejo-cocoteros-almeja-gigante_1_5828455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/20ded496-dbfb-4aa2-8e27-b281ccf61be1_16-9-aspect-ratio_default_0_x1873y1303.jpg" /></p><p>Hoy os hablo del Museo Geológico del Seminario de Barcelona, un tesoro situado en el centro de Barcelona. Se conoce poco. Yo mismo lo desconocía. Y eso que he visitado un montón de centros museísticos del país. En algunos textos leeréis que nació el año 1874. No, no es correcto. Su semilla se sembró mucho antes: en 1818. Fue una iniciativa del obispo Fèlix Torres Amat, que quería que las ciencias naturales que se enseñaban en los seminarios y escuelas religiosas fueran explicadas con plantas, animales, fósiles... Aquel primer centro tenía un título original: Museo de cosas antiguas y preciosas de la misma provincia. Estaba situado en el edificio del Seminario que se encontraba en la rambla de los Estudios. Era un gabinete de historia natural, hecho a base de las donaciones de coleccionistas y aportaciones más modestas de estudiantes, seminaristas y misioneros. Sí, era habitual aquí, y en otros lugares de Europa, que los misioneros se encapricharan de alguna pieza de la tierra donde predicaban, ya fueran máscaras, telas, collares, instrumentos musicales. Y se la llevaran sin miramientos, como si fuera un souvenir gratuito.El biólogo Joan Barrull, conservador de vertebrados de este museo, se encarga de la gestión de la colección y de la sala de exposiciones. También ofrece visitas guiadas. Barrull ha montado una interesante réplica de un pequeño gabinete de historia natural, hecha de un popurrí de piezas que no tienen relación entre ellas, como sucedía en los inicios del museo. Las piezas estaban almacenadas en diferentes rincones del centro y totalmente indocumentadas. La variedad es uno de los elementos esenciales de todo gabinete de coleccionista, y este no es una excepción. Así, encontramos un gorila de plástico, una ardilla naturalizada, un cangrejo de los cocoteros, una almeja gigante que se usaba de pila bautismal... No faltan frascos de vidrio con animales dentro deun líquido que debe ser formol o alcohol: una salamandra, un dragoncito, una lagartija, una serpiente... "He intentado abrir la tapa de estos frascos, pero no puedo; los años han ido endureciendo la rosca", me explica Joan Barrull.	"Nuestro museo empezó siendo muy ecléctico. Como el Museo Darder de Banyoles y muchos otros de historia natural", dice. Usa el <em>nuestro</em> porque se lo siente propio: dedica un montón de horas y de pasión. Más adelante, bajo las riendas de mossèn Jaume Almera –ya veis que esto va de religiosos–, el museo viró hacia la paleontología. Almera era un gran defensor de la ciencia experimental. No le bastaba explicando la lección: había que salir al campo y recoger muestras. Además, hizo el mapa geológico de la provincia de Barcelona y recogió numerosos fósiles.También me acompaña Enric Aragonès, colaborador científico del museo, que me explica que durante la guerra civil unos "desconocidos" tiraron prácticamente todas las piezas por la ventana. Durante la contienda bélica también se perdió un busto de mármol del prestigioso médico y geólogo Carles de Gimbernat. Menos la biblioteca, todo quedó destrozado. El carácter religioso de la institución tenía que ver. Y, claro, el museo tuvo que empezar de nuevo.En el museo hay piezas para entretenerse horas y horas. Encontramos fósiles del yacimiento de Alcover y Mont-ral, un sirénido casi entero de Montserrat, un enorme mastodonte de Polinyà... y muchísimos fósiles e icnofósiles (huellas que han dejado organismos que se han fosilizado). La joya de la sala es un armario lleno de holotipos (espécimenes únicos y originales,que sirven como referencia para dar nombre a una especie nueva).Entramos en las zonas de reserva, donde se guardan libros y piezas diversas y curiosas. Me sorprende ver una red de pescadores en una sala atestada de publicaciones. Y todo un esqueleto humano. Bien conservado, y bien derecho, dentro de un armario para él solo.El museo es muy estricto a la hora de aceptar donaciones. Francesc Carrasco, subdirector, especialista en erizos de mar de la época del eoceno, me comenta: "Si alguien me trae un fósil y me dice «¡esto no lo he visto nunca!; no es suficiente para aceptarlo». Deben ser paleontólogos especializados en cada ámbito". Y hay que tener la fecha y el lugar donde se ha recogido cada elemento. "Han pasado cuatro directores", me dice Francesc Carrasco. "¿En tantos años? Son pocos, ¿verdad?", digo. "Es que son cargos vitalicios", responde. Y los recita como quien dice la alineación de un partido: "Almera, Batallé, Via y Calzada". Ahora Calzada ya es muy mayor y casi no viene. ¿El nuevo director será Francesc Carrasco? Eso lo decide el arzobispo de Barcelona (previo asesoramiento)."Al salir del museo, me fijo en un cartel que dice: "Caja inversa". Sí, este es un museo bien original, también en eso. Al final de la visita, en función de tu grado de satisfacción, pagas lo que quieres. El sistema ya es bastante habitual en obras de teatro. Pero no lo había visto nunca en un museo. El cartel también está en inglés. Desconocía que se dice <em>Honor box</em>. Es todo un honor que tengamos en Cataluña este museo.<strong>Un edificio de Elies Rogent</strong>Para acceder al Museo Geológico hay que pasar por algunos de los pasillos del edificio que acoge el Seminario de Barcelona, el Conciliar, porque es fruto del Concilio de Trento (1545-1564), donde se estableció la creación de los seminarios para la formación de los sacerdotes. Hoy hay menos aprendices de sacerdotes que años atrás. Pero están bien cuidados. Paseando, veo una mesa de ping-pong. Es un buen recurso para pasar las horas de ocio. El edificio del Seminario, donde se encuentra el Museo de Geología desde finales del siglo XIX, fue dibujado por el prestigioso arquitecto Elies Rogent, autor del edificio principal de la vecina Universidad de Barcelona.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/gorila-plastico-ardilla-naturalizada-cangrejo-cocoteros-almeja-gigante_1_5828455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 21:59:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Museo Geológico del Seminario de Barcelona, en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El Museo Geológico del Seminario de Barcelona nació para que los estudiantes de los seminarios y las escuelas religiosas pudieran estudiar la naturaleza con elementos auténticos]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Por qué la Base Antártica Juan Carlos I todavía no se llama Josefina Castellví]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/base-antartica-juan-carlos-todavia-no-llama-josefina-castellvi_1_5827792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e12a707b-3f7f-49b4-a977-22d1d80bbd6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>«La Antártida es un buen centinela del cambio climático», me dice Rafel Simó, investigador del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), que ha estado unas cuantas veces en esta zona virgen, frágil y silenciosa del planeta para investigar con el Hespérides, un barco que gestiona y tripula la Armada española –¿no sería lógico que lo hiciera una institución de investigación?–. «Y evidencia que el cambio climático se acelera», asegura. «Es también una ventana al clima del pasado: el hielo profundo continental contiene atrapadas burbujas de la atmósfera del último millón de años», subraya. «En la Antártida prácticamente no hay verde, pero hay mucha vida. Es vida marina. Puede parecer una paradoja que en un lugar tan hostil haya una gran biodiversidad», dice Rafel. Cuando pensamos en los animales de este continente remoto, enseguida nos viene la imagen de los pingüinos, pero hay muchos más: orcas, ballenas, focas... y una infinidad de peces, todos ellos alimentados por plancton microscópico. «Es precioso ver cómo la vida se adapta a un entorno extremo», dice Simó, que conoce muy bien la Base Antártica Juan Carlos I –¿y por qué no la bautizan con el nombre de Josefina Castellví, que la dirigió? Simó destaca algunas cosas positivas que suceden en este extremo sur: el Tratado Antártico, acuerdo internacional firmado en 1959 que establece que la Antártida se debe utilizar solo para fines pacíficos e investigación científica –«es un milagro geopolítico en plena Guerra Fría», dice– y que algunos datos que se recogen son esperanzadores, como por ejemplo los que dicen que el agujero de la capa de ozono se está tapando.Nada más entrar en el CosmoCaixa me dirijo al espacio dedicado a Josefina Castellví (1935-2026) y a la investigación en la Antártida. Ahí está el módulo-laboratorio donde trabajaba Castellví, y muchos otros, entre ellos Antoni Ballester, el impulsor de la base. Veo un montón de aparatos que se nota que ya son antiguos —no me gusta la palabra anticuados. La mayoría son de microbiología, para analizar la composición química del agua y sus organismos.Me acompaña el director del CosmoCaixa, el cardonés Valentí Farràs, exdirector del CaixaForum Barcelona, que me explica que después de que quedara en desuso, este laboratorio –un contenedor hecho en Tarragona– se repatrió: sí, hizo un viaje de ida y vuelta a Cataluña, y el CosmoCaixa lo "acogió".Antes de mostrarme cómo se explica aquí el origen del universo, Valentí me indica el origen de este museo que abrió sus puertas en 1980. "Primero lo abrimos en escuelas y universidades para que lo probaran", explica. Al principio se llamaba Museu de la Ciència de l’Obra Social “la Caixa”. Ocupaba un edificio de principios del siglo XX, de Josep Domènech i Estapà –algunos le decían, con mala baba, "Domenech el malo", en contraposición a Domènech i Montaner–, que había acogido un asilo para mujeres ciegas, que se caracterizaba por una pedagogía innovadora. Más adelante se convirtió en Museu de la Ciència y desde 2004, después de una gran ampliación, CosmoCaixa. Hoy es un gigante de la divulgación científica para todas las edades, de visita imprescindible. Es un museo para ir unos cuantos días porque en uno "no te lo acabas". ¡Aguanta!", dice una chica a otra. Juegan a intentar aguantar el máximo de tiempo la palma de la mano extendida en un gran bloque de hielo. Al lado se explica una de las curiosidades del agua: sus tres estados –sólido, líquido y gaseoso– pueden convivir simultáneamente a los 0,01 grados. No así en la Antártida, donde el agua se hiela por debajo de los cero grados (aproximadamente a -1,8 °C), ya que es salada.Otra curiosidad del agua que me llama la atención se muestra en un experimento. Nos acercamos y un educador dice a una serie de alumnos: "¿Veis? El agua no es continua". Hay un chorro de agua que hace un puente y se va iluminando con luz estroboscópica, que permite verla descompuesta en gotas.Entramos en el llamado bosque inundado. Hace calor, 26 °C y un 80% de humedad y llueve –más bien chispea– cada cuarto de hora. Está claro: "estamos" en la selva amazónica, concretamente en la región de Santarém. Miro cómo se mueve poco a poco una anaconda. "Se come dos conejos cada quince días. Es un animal de digestión lenta", dice Valentí. De repente, mi anfitrión mira el móvil. No es que quiera desatenderme. Quiere mostrarme la cifra de personas que están visitando el museo. Es un "marcador" que se va actualizando. "Hay 1.410 personas". Es más o menos como si toda la población de Puigverd de Lleida –incluso gente muy mayor, que solo sale de casa de vez en cuando–, acudiera al CosmoCaixa.Me detengo ante un esqueleto fosilizado de un mamut lanudo, de dimensiones considerables. Aprovechaban muchas cosas del mamut: la piel para hacer abrigo, el cuerpo para comer o para hacer herramientas. "Si te lo explican lo recuerdas, si lo experimentas lo aprendes. Esta es la base del CosmoCaixa", remarca el Valentí. "Acompañados por los educadores, el conocimiento se consolida", añade mientras voy repasando los nombres de grandes investigadoras que llenan una pared. La primera, Hipatia de Alejandría, filósofa, astrónoma y matemática (siglo IV dC). No falta, claro está, Josefina Castellví."</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/base-antartica-juan-carlos-todavia-no-llama-josefina-castellvi_1_5827792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 21:59:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El espacio dedicado a la oceanógrafa Josefina Castellví en la exposición del CosmoCaixa sobre la Antártida.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El CosmoCaixa, el gran espacio de divulgación científica]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[El epicentro de los relojes de sol]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/epicentro-relojes-sol_1_5827073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/73654fde-1473-4320-97e0-ef756b91f86d_16-9-aspect-ratio_default_0_x1368y1172.jpg" /></p><p>Junto al Portal de Porrera, antiguamente el único acceso para carruajes al recinto amurallado medieval, ya desaparecido, hay un precioso reloj de sol. Es el más grande del pueblo y uno de los más grandes de Cataluña. Una de sus curiosidades es este texto: "<em>Tú que mirándome estás atiende bien lo que te digo, esto tiene gran sentido (...), si no entiendes lo que digo a Salamanca te irás"</em>. Se refiere a la Universidad de Salamanca. ¡Entonces (siglo XIX) quedaba muy lejos de aquí!</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/epicentro-relojes-sol_1_5827073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 20:58:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Uno de los característicos relojes de sol de la Ruta de los Relojes de Sol de Porrera, en el Priorat.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Porrera, en el Priorat, tiene en numerosas fachadas relojes antiguos que nunca han hecho tic-tac]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La casita del astrónomo que hizo mi tatarabuelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/caseta-astronomo-hizo-tatarabuelo_1_5826378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8a87c69c-eb5a-4ace-a89b-b22bd8fdd0d1_16-9-aspect-ratio_default_0_x1240y293.jpg" /></p><p>Una buena manera de hacer el duelo es reunir recuerdos. Cuando, hace unos meses, murió mi padre, arquitecto, rebuscando entre documentos supe que la saga de arquitectos que le precedieron era mucho más extensa –y notable– de lo que se decía en casa.El linaje ha terminado (por el momento). Ninguno de los siete hermanos nos hemos dedicado a la arquitectura. También se ha extinguido la de ingenieros industriales por parte de madre (Cornet), uno de los cuales dirigió la Maquinista Terrestre y Marítima.De entre los edificios que se han conservado de la saga de arquitectos del padre cabe destacar Villa Urania, obra de mi tatarabuelo Magí Rius (abuelo de mi abuelo, Magí Romaní Rius). Magí Rius Mulet la hizo cuando tenía treinta años. No había llegado aún a su cima profesional.Villa Urania es una de las casitas más antiguas y más bonitas que hay en el barrio barcelonés de El Farró. Es de una sola planta y un poco elevada (para acceder a ella hay que subir ocho escalones), cosa que le da un aire de templo. Tiene unos cuantos detalles ornamentales de estilo neoclásico. Fue construida en 1868 –el año de la Revolución Gloriosa<em>–, </em>precisamente la fecha en que nació Josep Comas i Solà: ahora le hablaré de él. La casa la encargó a Magí Rius, el padre de Comas i Solà, pero residió poco tiempo porque murió joven. Su hijo, el astrónomo, la heredó y la bautizó con el nombre de Villa Urania, en honor a la musa de la astronomía. Vivió allí hasta su muerte, en el año 1937.Visito Vil·la Urània acompañado de Ricard Martínez, gran aficionado a la astronomía, que presidió unos años Aster, Agrupación Astronómica de Barcelona. "De pequeño, Comas i Solà ya miraba el cielo. Su afición se convirtió en profesión. Hizo buenos trabajos sobre los planetes Júpiter, Saturno y Marte (creía que había observado una erupción volcánica en Marte; ahora sabemos que era una tormenta de polvo). Tenía una enorme capacidad de trabajo. Hacía muchas fotografías, y donde no llegaba la fotografía, hacía dibujos", dice Ricard. Y añade dibujando una sonrisa: "Hay astrónomos que han sido pésimos dibujantes"."Era muy bueno a la hora de mirar por el telescopio desde la azotea de esta casa, donde pasaba horas y horas. Hizo unos cuantos descubrimientos: once asteroides –entre los cuales el Hispania–, dos cometas...", detalla Ricard, mientras tomamos un café en la Vil·la Urània. Ahora es un café-restaurante. "Tenía una gran capacidad para comunicar. Dio muchas conferencias e intervenía a menudo en la radio. Antes de licenciarse en ciencias físico-matemáticas ya colaboraba en <em>La Vanguardia –</em>ARA aún no existía–. Escribió en el diario de los Godó de manera regular durante toda la vida. También publicó artículos en numerosas revistas extranjeras. E impulsó las llamadas Fiestas del Sol, que se han recuperado en Vil·la Urània."</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/caseta-astronomo-hizo-tatarabuelo_1_5826378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 22:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fachada de Villa Urània]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Visitamos Villa Urània, donde vivió Josep Comas i Solà, fundador del Observatorio Fabra]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, baja oro por el río Segre]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/baja-oro-rio-segre_1_5825642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9fe266cf-6d32-4a80-8bab-1df51b908b36_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Supongo que el molino del zurdo, de Balaguer, se llamaba así porque quien lo hacía funcionar era zurdo. Y supongo que cuando fue a la escuela, de niño –si es que fue–, los profesores debieron querer corregirle la "anomalía", sin éxito.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/baja-oro-rio-segre_1_5825642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 21:59:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Buscando oro con la ayuda de un ábaco.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En el Centro de Interpretación del Oro del Segre, en Balaguer, se busca –y se encuentra– oro como se hacía siglos atrás.]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Cols se prepara para un Sant Magí de máximos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/cols-prepara-sant-magi-maximos_1_5825608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a012f078-2de2-459d-848c-e7bef1e57ae7_16-9-aspect-ratio_default_1059994.jpg" /></p><p>Tarragona ya vive la cuenta atrás para la festividad de Sant Magí. Las cuatro collas de la ciudad encaran los últimos días de preparación con ensayos y pruebas que acabarán de definir los programas que llevarán el miércoles 19 de agosto a la plaza de les Cols. La cita, a partir de las doce del mediodía, volverá a reunir Jove, Xiquets, Sant Pere i Sant Pau y Serrallo en una festividad con objetivos muy diferentes pero con un denominador común: llegar al máximo nivel posible en una de las citas más importantes del verano tarraconense.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Júlia Camprubí Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/cols-prepara-sant-magi-maximos_1_5825608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 19:05:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El año pasado la Joven de Tarragona descargó 147 años después el pd8fm en las Cols]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La Jove quiere llevar el 2d9fm y atacar el 5d9f, los Xiquets buscan dar un paso adelante, Sant Pere i Sant Pau mira hacia el 5d8 y el Serrallo quiere completar su primera clásica de 8]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sabes qué circula a la velocidad de la luz en la falda de Collserola?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/circula-velocidad-luz-falda-collserola_1_5825178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/17b3fb16-99dc-4cdf-8282-9eb3c0c5bc2d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hoy visito el lugar de ciencia que tengo más cerca de casa. Y a pesar de ello nunca había puesto los pies en él. Se encuentra en la calle de la Llum –sí, le han puesto el nombre a medida– de Cerdanyola del Vallès, junto a la frontera con Sant Cugat, donde vivo desde hace un montón de años.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/circula-velocidad-luz-falda-collserola_1_5825178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 22:00:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Imagen aérea del edificio del sincrotrón]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Verlo con una definición extraordinaria: este es el secreto del éxito del sincrotrón Alba]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Las mujeres llegamos a la bicicleta desde la vida cotidiana"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/mujeres-llegamos-bicicleta-vida-cotidiana_128_5824779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/13cd63d4-25b7-48a7-ad9c-ced8c6959b80_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Justo el año de los Juegos Olímpicos de Barcelona, los padres de Maria Vidal decidieron dejar la capital y mudarse a Cardedeu, en el Vallès Oriental. El argumento para convencer a los hijos fue que podrían moverse en bicicleta. “Nos compraron una a cada uno –recuerda–. Íbamos en bici al instituto, a visitar a los amigos... Nos movíamos sin depender de nadie”. Dos décadas más tarde, Cardedeu puso las bases para que muchos más niños, como Maria en su momento, fueran en bicicleta: unió las cinco escuelas con diferentes tramos de carril bici, para que todo el mundo pudiera ir pedaleando desde casa.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariona Ferrer i Fornells]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/mujeres-llegamos-bicicleta-vida-cotidiana_128_5824779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 11:02:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maria Vidal es ilustradora y junto con Magalí Lladó llevan la cooperativa Maraki en bicicleta.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Ilustradora y miembro de Maraki en bicicleta]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tierras raras no son ni tierras ni raras]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/tierras-raras-no-son-tierras-raras_1_5824533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/36906620-2f71-44e1-a61f-3b4be8820c41_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>El semáforo que esperamos que se ponga verde contiene luces LED hechas con tierras raras. Cuando llamamos al padre o perdemos el tiempo mirando vídeos en las redes de chicos que se caen –y que se hacen daño, pero de fondo se oye gente que ríe, sin ninguna empatía– usamos un teléfono móvil que está hecho, en parte, de tierras raras. Cuando nos hacen una radiografía, las tierras raras intervienen y ahorran miles de películas fotográficas. Si nos tienen que hacer una intervención en la próstata, el láser (gracias a las tierras raras) hace el trabajo.¿Qué son, sin embargo, las tierras raras? Son una serie de elementos químicos esenciales para la tecnología actual. "Pertenecen al grupo de minerales críticos, cuyo mercado está controlado sobre todo por China. Tienen un elevado interés económico y están en una situación de riesgo de suministro", me explica el conservador y exdirector del Museo de Geología Valentí Masachs, Joaquim Sanz. "El primer elemento de las tierras raras que se descubrió fue el itrio, en el siglo XVIII, y el último, el prometio, en el año 1945. Antes, de todos los minerales se decía que eran tierras y de estos elementos químicos tierras raras porque no se sabía su utilidad y raramente aparecen concentrados en yacimientos, lo que complica su explotación", subraya el Joaquim. Ahora sí que sabemos para qué sirven. ¡Y tienen tantos usos! Así pues, no son ni tierras ni raras.Esta es una de las muchísimas cosas que se aprenden en este magnífico museo de geología situado en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Manresa. Es el museo de geología de la UPC. Los estudiantes y profesores del grado en ingeniería de los recursos minerales y su reciclaje se involucran de lleno. Hacen talleres y guiado de visitas escolares, y exponen los resultados de sus investigaciones.La pedagogía forma parte de la esencia del museo. Los profesores que llevan estudiantes, desde los 5 años hasta la edad universitaria, lo tienen fácil. Ayudan también los dossiers de trabajo –para diferentes edades– que están disponibles para todos en <a href="http://www.geomuseu.upc.edu/" rel="nofollow"><strong>www.geomuseu.upc.edu</strong></a><strong>.</strong>"Si el consumo de recursos no renovables crece cada vez más de manera indefinida, estos recursos se acabarán, y a las generaciones futuras no les quedará nada aprovechable de la Tierra", pone de manifiesto David Parcerisa, doctor en geología y también conservador del museo. "Hay que investigar cómo mejorar la tasa de reciclaje de los minerales. Por ejemplo, del cobre, cuyo reciclaje no es eficiente al 100% y hay que seguir extrayéndolo. El cobre se emplea para hacer cables eléctricos que iluminan bombillas, para que nuestro coche funcione... Es uno de los metales más apreciados, también por los ladrones y por la industria bélica (se hacen balas)", dice Joaquim Sanz cuando estamos ante minerales radiactivos –uranio, torio y radio. Se encuentran dentro de una vitrina protegida con el fin de evitar que estén expuestos a la radiación. En cambio, sí que se puede tocar un meteorito del tamaño de una mano. Es el llamado meteorito Toluca; fue encontrado en esta localidad de México. David me invita a acercarle un imán. ¡Y vaya si lo atrae! Este meteorito tiene un 93% de hierro.La sala que tiene más éxito del museo es pequeñita. Tiene dos vitrinas donde hay expuestos unos cuantos minerales, rocas y fósiles. Pulso un interruptor y aparecen las muestras iluminadas, gracias a una luz ultravioleta de onda larga que acabo de encender. Claro, son minerales fluorescentes. La calcita de Franklin, por ejemplo, se viste de una tonalidad rojiza.A continuación pulso otro botón y... ¡Qué bonito! La calcita de México adquiere un color rosado intenso gracias a la luz ultravioleta de onda corta que he encendido. Y cuando la apago, la luz continúa viéndose unos segundos. Es fosforescente.En el museo también encontramos minerales que han caído en desuso. Por ejemplo, el mercurio, que antes era el rey de los termómetros. Está prohibido utilizarlo debido a su toxicidad. "Si se lanza al mar, los peces –que no saben que es tóxico– se lo comen, claro está. Y nosotros, comiendo pescado, comemos pequeñas dosis de mercurio", dice Nor Sidki Rius, ingeniera de minas y conservadora de mineralogía del museo, que también me acompaña.El museo no es solo de minerales. También lo es de paleontología, que en realidad también es una disciplina de piedras: los fósiles. El elemento más espectacular de este ámbito es un gran colmillo de mamut fosilizado. "Este colmillo fue descubierto en el año 1957 durante unos trabajos de explotación de las graveras de la colina manresana de Puigberenguer. Los trabajos de extracción fueron hechos por Valentí Masachs, geólogo reconocido que años más tarde haría realidad este museo y sería el primer director", explica Josep Biosca, conservador de paleontología. Me voy del museo enriquecido con unas cuantas experiencias, como por ejemplo haber visto la diferencia entre fosforescencia o fluorescencia. No dejéis pasar la oportunidad de visitarlo; ¡es bien diferente de los clásicos museos de geología!Más allá de las salas expositivas<h3/><p>La actividad del Museo de Geología Valentí Masachs va más allá del espacio de las salas de exposición. Organiza visitas donde la geología es la protagonista, no solo en el campo sino también en la misma ciudad de Manresa. El museo ha diseñado un itinerario que permite saber de qué rocas están hechas algunas de las fachadas de edificios de Manresa; explica de qué tipo de piedra son (sedimentarias, magmáticas...), el origen que tienen... Incluso hay algunas que tienen fósiles incrustados (en las calizas de Sant Vicenç de Castellet). Las hay que proceden de Finlandia o de Brasil. Además, muchas visitas escolares combinan la visita a este museo con otras visitas, como el Museo del Agua y el Textil de Manresa, el Centro del Agua de Can Font o bien las minas de sal de Cardona.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/tierras-raras-no-son-tierras-raras_1_5824533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 22:00:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Museo de Geología Valentí Masachs.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En el Museo de Geología Valentí Masachs aprendo la diferencia entre fluorescencia y fosforescencia, y muchas cosas más]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Ciclista es quien vive la vida con bici, no solo quien hace deporte”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/ciclista-vive-vida-bici-no-deporte_128_5824066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0e34a428-d843-41d2-b3bb-84db10eabcf7_16-9-aspect-ratio_default_0_x1949y901.jpg" /></p><p>Hemos quedado a las nueve y media de la mañana en Castelldefels, pero llego tarde después de una hora de retenciones en la AP-7 y la ronda de Dalt. Me llama el fotógrafo, en Pau de la Calle, un poco sobresaltado: Juan Antonio Flecha (Junín, Argentina, 1977) ya ha pasado, como su apellido indica, como una flecha, con las dos hijas sentadas detrás de la bicicleta. Lo engancho justo cuando acaba de dejarlas en la escuela, en Gavà Mar. Desde allí pedalearemos hasta su casa, donde le espera la grabación de un pódcast.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariona Ferrer i Fornells]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/ciclista-vive-vida-bici-no-deporte_128_5824066.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 11:01:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ciclista Juan Antonio Flecha con la bici de carga con la que lleva a las dos hijas a la playa de Castelldefels.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Ciclista]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacerse el enfermo para no tener que volver a casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/hacerse-enfermo-no-volver-casa_1_5823754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/67e540ab-0129-4bc9-954a-0743b295ebed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Tiene todo el sentido del mundo dedicar un capítulo de <em>Un país de ciència </em>a la Casa de Convalescencia del Hospital de la Santa Creu, situada en el Raval, a cuatro pasos de la sede del ARA. Es la sede del Institut d'Estudis Catalans (IEC), cuya Sección de Ciencias es potentísima. Los catalanes relacionamos el IEC, nuestra academia nacional, sobre todo, con el catalán y su diccionario normativo, el DIEC. Pero al amparo de esta entidad más que centenaria (fue fundada en 1907 por Enric Prat de la Riba) se han realizado investigaciones científicas muy diversas de temas tan variados como el biogenoma, los Pirineos románicos o las migraciones y la diversidad. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/hacerse-enfermo-no-volver-casa_1_5823754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 21:59:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El claustro de la Casa de Convalecencia.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La Casa de Convalecencia del Hospital de la Santa Cruz, joya del Barroco]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Probablemente el primer libro de divulgación científica en catalán]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/probablemente-libro-divulgacion-cientifica-catalan_1_5823050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/65c6335a-a489-472b-9ddf-1b214350d81b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En el ámbito científico a menudo es arriesgado confirmar la autoría de un invento. De disputas entre un científico o un equipo de científicos y otros sobre quién ha sido el inventor de algo las ha habido –y las hay– las que quieras. Por eso, prefiero ser prudente y decir que el magnífico libro que tengo en las manos, que durante mucho tiempo se ha conocido como el primer libro de divulgación científica en catalán, es <em>probablemente</em> el primer libro de divulgación científica en catalán. Esta publicación, que se encuentra en el Centre de Documentació del MNACTEC (Museu Nacional de la Ciència i la Tècnica de Catalunya), tiene el título de <em>Noves científiques</em> (<em>Novas científicas</em>, dice el original). Está escrito por el político, economista, técnico textil y gran divulgador de la ciencia Ferran Alsina, en un catalán prenormativo. Leyéndolo me encuentro con unos cuantos <em>entrebances</em>: ab (con), aixís (así)... Al cabo de un rato ya me he acostumbrado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/probablemente-libro-divulgacion-cientifica-catalan_1_5823050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 22:07:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El laboratorio de física experimental Mentora Alsina, en el MNACTEC.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Visitamos el laboratorio de física experimental Mentora Alsina, en el MNACTEC]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El eclipse total de Sol en Cataluña de 1905]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/eclipse-total-sol-cataluna-1905_1_5822119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7ac872a6-451b-4073-995f-c04d008379da_16-9-aspect-ratio_default_0_x1430y261.jpg" /></p><p>Alquilaron un tren para la ocasión. Aquel 30 de agosto de 1905, el ferrocarril salió a las seis de la mañana de la estación de Francia de Barcelona y regresó a la ciudad bien tarde, de noche. El motivo del viaje era poder ver desde el nuevo Observatorio del Ebro, en Roquetas, el eclipse total de Sol.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/eclipse-total-sol-cataluna-1905_1_5822119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 21:59:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[fotografía con padres jesuitas manipulando un instrumento de medida de la electricidad atmosférica durante el eclipse]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El Observatorio del Ebro, una iniciativa de los jesuitas, fue inaugurado con motivo del eclipse de 1905]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué el contramaestre del barco subía hasta lo más alto de la Rambla?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/contramaestre-barco-subia-alto-rambla_1_5820797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7cfa6a08-6dbd-4d02-a020-085e4b1e43f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace tiempo que los relojes van a la baja, en las muñecas, en los edificios públicos y en tantos otros lugares. Los teléfonos móviles dicen la hora y, claro, los han sentenciado de muerte. Pero no del todo. Los hay supervivientes. Uno de los más antiguos que continúa diciendo la hora se encuentra en la Rambla dels Estudis barcelonesa, en la fachada de la sede de la Reial Acadèmia de les Ciències i les Arts. Esta es una entidad que se ocupa de la investigación y la difusión de las ciencias y su aplicación a la tecnología y las artes. Se encuentra en un edificio que renovó Josep Domènech i Estapà, que además de arquitecto tenía intereses científicos: presidió la Societat Astronòmica de Barcelona.Al inicio de la era industrial, en plena preparación de la Exposición Universal de 1888, la Academia se sintió obligada a dar la hora oficial a todos los barceloneses: había muchos relojes públicos, pero iban a su aire. Cuando la radio comenzó a "decir" las señales horarias, el reloj de la Academia –que obtenía la hora por medio de observaciones astronómicas–, comenzó a perder adeptos. Ahora, con instrumentación actualizada, da la hora con la precisión de una décima de segundo.Hoy damos un salto a la época en que se empezaba a universalizar el reloj. Había pocos. Todavía circulaban tranvías en Barcelona. Algunos decían que los barceloneses solo se metían la mano en el bolsillo por dos motivos: el uno, pagar el tranvía, y el otro, ajustar la hora del reloj delante de la Academia de Ciencias y Artes.Y no solo los barceloneses acudían a la Academia a poner relojes en hora. También lo hacían algunos visitantes. Cuando llegaba un barco, el contramaestre recorría toda la Rambla llevando el reloj o los relojes de a bordo, para ponerlos en hora exacta. Le interesaba no solo para saber la hora sino también para calcular la longitud y seguir el rumbo. Si va a la Rambla, delante de la Academia de Ciencias y Artes, verá que el reloj de la fachada dice: "Hora oficial". Está flanqueado por dos esculturas: a la izquierda, una del genio científico, con un compás en la mano; y a la derecha, una del genio artístico, que sostiene una pequeña escultura. Estos dos genios alados fueron encargados al escultor Rafael Atché, autor de la estatua de Colón, situada en el otro extremo de la Rambla. El edificio de la Academia, que también alberga el teatro Poliorama, está coronado por dos cúpulas. Una estaba dedicada a la astronomía y la otra a la meteorología. Pero cuando llegó el alumbrado a la ciudad, se buscó un lugar más oscuro para la observación y se construyó el Observatorio Fabra, en el Tibidabo. Visito la sede de este centro acompañado de Jordi Isern, que es el presidente. Jordi es astrofísico y trabaja en las últimas fases de la vida de las estrellas. Es un <em>gentleman</em> empordanés, de trato exquisito. Dejó de joven el Llançà natal para venir a Barcelona a estudiar física. "Si estudias, te podrás quedar", le dijo el padre. Era aplicado... y se quedó. La Rambla, ahora desfigurada por obras, era su paisaje de juventud. Recuerda personajes míticos que paseaban, como una señora que tenía una rata de peluche en la espalda."La Academia tiene 75 académicos numerarios, elegidos por cooptación: entre ellos. A los 80 años devienen eméritos". Jordi será emérito dentro de cuatro años. "La Academia nació en el año 1764, en la época de la Ilustración. Primero se llamaba Conferencia Physycomatemática Experimental". Me lo explica Jordi mientras subimos hacia la planta superior, donde hay una escalera de madera de caracol que lleva hasta lo alto del edificio. George Orwell narra en su libro <em>Homenaje a Cataluña</em> la dificultad que suponía subir por esta escalera cargado con un fusil, durante los Fets de Maig. El de la fachada no es el único reloj singular del centro. Destaca también el del relojero suizo Albert Billeter, de 1869, que marca la posición de la Tierra, la Luna, el Sol y algunos planetas. Es enorme. Lo hizo para el Senado, pero el Senado no lo quiso porque era demasiado caro. El reloj se encuentra al lado del salón de actos, de doble altura. En este salón de actos debo hablar de otro Albert (que también es extranjero): Albert Einstein dio aquí, en el año 1923, una conferencia sobre su tema: la teoría de la relatividad. "¿Cómo es que tienen al rey Carlos III en un lugar preeminente?", pregunto. "El edificio actual es el resultado de la reforma del edificio construido en 1761 para alojar la cátedra pública de matemáticas. Carlos III cedió el edificio a la Academia poco después, una vez desaparecida esta cátedra", explica Jordi. Cuando, en la Guerra Civil, unos incontrolados querían llevárselo, el meteorólogo Eduard Fontserè, que era miembro de la Academia, exclamó: "¡No se lo lleven! Es uno de los nuestros. ¡Es el que expulsó a los jesuitas!".<strong>La primera fotografía de Cataluña</strong>Hay una pila de tesoros en la Academia de Ciencias y Artes. Destacan los libros, claro. Uno de los objetos más preciados es la cámara con la que se hizo la primera fotografía en Cataluña, en el año 1839. Tardaron 20 minutos en hacerla. ¡Hubo banda de música para celebrarlo! "La fotografía se perdió...", explica Jordi Isern. Y hace una pausa enigmática: "Porque la subastaron para pagar la cámara". De todas formas, de la fotografía se conserva una reproducción.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/contramaestre-barco-subia-alto-rambla_1_5820797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 06:02:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una sala de la Real Academia de Ciencias de Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona: relojes y mucho más]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agosto de gama extra (a pesar de la baja moral)]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/agosto-gama-extra-pesar-baja-moral_1_5820399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/18ab84d8-cb33-4b63-a090-cf4a0c325764_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Las plazas de Valls y de Llorenç del Penedès han dejado un fin de semana que confirma el buen momento del mundo casteller, a pesar de las dificultades con que algunas collas llegaban. En la Firagost, la Vella y la Joves han superado bajas y dudas con cuatro castillos de gamma extra. Por su parte, en Llorenç del Penedès, la Jove de Tarragona, la Joves y los Nens del Vendrell han completado una diada sólida y sin caídas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Júlia Camprubí Díez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/agosto-gama-extra-pesar-baja-moral_1_5820399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 11:09:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 4d9sf de la Colla Vella en la plaza del Blat]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Firagost en Valls y Llorenç del Penedès permiten superar las dudas y marcan el camino de calidad del verano]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dicen que sin chips no hay paraíso]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/dicen-chips-no-hay-paraiso_1_5820237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e9d7f05b-1022-4626-991e-868ee99118b3_16-9-aspect-ratio_default_0_x3938y2583.jpg" /></p><p>"¡Eoooo! ¡Eoooo!", digo en voz alta para ver si resuena. ¡Y tanto que resuena! "En esta capilla yo venía a dar clase de informática", dice Sergi Girona, que estudió la carrera –y el doctorado– de informática en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Suerte que el profe tenía micro (pero los alumnos más traviesos de vez en cuando le boicoteaban la lección: hacían que se oyera la voz de una emisora de radio en lugar de la suya).</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/dicen-chips-no-hay-paraiso_1_5820237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 06:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ordenador cuántico Quantum Spain, en el Barcelona Supercomputer Center.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Barcelona Supercomputing Center: una catedral llena de supercomputadoras]]></subtitle>
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      <title><![CDATA["Girona, en bicicleta, es otra cosa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/girona-bicicleta-cosa_128_5819727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1a865234-0968-4f60-b76e-ed68f9e80d3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Cuando Laia Palau (Barcelona, 1979) <a href="https://www.ara.cat/esports/basquet/laia-palau-anuncia-penja-vambes_1_4374745.html" >dejó de jugar a baloncesto en 2022</a> para iniciar una nueva etapa dentro del Uni Girona, se compró una bicicleta. Durante años, los contratos le habían prohibido pedalear para evitar lesiones. Entró en Decathlon y salió con “el caballo”, como llama a la bicicleta que hoy es una extensión de sí misma y que la acompaña a todas partes, incluso a comprar el pan cada mañana. "Cuando empiezo a ir cada día hasta Fontajau pienso que hago un camino maravilloso –explica mientras cruzamos el puente sobre el Ter–. Cruzo la Devesa, cruzo el río, veo las montañas, unas puestas de sol alucinantes... Pensaba en todos los míos de Barcelona y decía: «¡Sois unos pringados!» Cada día pensaba: «Qué afortunada soy»".</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariona Ferrer i Fornells]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 11:01:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Laia Palau con su bicicleta en la Devesa de Girona, uno de los lugares que le gustan más.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Exjugadora de baloncesto]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pequeños peces con traje a rayas que nadan... cerca del mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/pequenos-peces-traje-rayas-nadan-cerca-mar_1_5819500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/875a9470-0088-4c84-be7a-cb983edc4a23_16-9-aspect-ratio_default_0_x2206y1179.jpg" /></p><p>"¿Qué es? ¿Un hotel? ¿Unas oficinas? ¿Un centro de convenciones? ¿Un gran archivo?", se deben preguntar muchos de los que pasean por los alrededores del Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona, dedicado a la investigación en biomedicina y ciencias de la salud. Es un edificio que llama la atención. De planta elíptica y de techo inclinado, su fachada es de listones de madera, que actúan como filtros solares. Diseñado por los arquitectes Manel Brullet y Albert de Pineda, tiene un gran patio interior abierto que "maximiza" la luz natural.Quedan atrás los tiempos en que buena parte de la investigación en este país se hacía en módulos prefabricados y sótanos sin luz solar. Es agradable trabajar aquí, a tres pasos de la playa de la Barceloneta. "Es un lugar inspirador para hacer ciencia. Da mucho gusto venir aquí, a los científicos", comenta Reimund Fickert, director de Comunicación y Relaciones Institucionales del Parque.Al visitarlo, lo que más veo son neveras y congeladores. Claro, casi todas las muestras de los experimentos que se hacen se tienen que conservar. No dudo que si se va la corriente tienen autonomía energética. No como en mi casa –y en los otros hogares–, que cuando se va la corriente maldices tener tantos guisantes y pescado congelado desde hace tiempo. Me guía Jordi Camí, director general del Parque, experto en neurociencia y en política científica. Mientras caminamos, Camí me expresa su preocupación por la IA. "En el mundo de la ciencia la IA es un verdadero tsunami. No podemos prever todas las consecuencias que tendrá. Los humanos somos «malos» haciendo previsiones", comenta. "La parte tecnológica tendrá cada vez más peso". Camí remarca que los grandes retos de la investigación, en casi todos los ámbitos, son la ética y la regulación de la IA."Mientras tanto, diviso a lo lejos una pareja que hace pádel surf en el mar. Es el sistema de navegación más primitivo, de antes de la vela. Y de golpe, vuelvo a la realidad, y se me ocurren algunas de las posibilidades que se abren –y que ya se están llevando a cabo– con la IA: el análisis de imágenes médicas, que permiten detectar indicios de cáncer, fracturas..., la revisión de la "literatura científica", el diseño de experimentos... La pareja del pádel ahora ya ha desaparecido. No hay ningún deportista en el mar.La ola de los Juegos Olímpicos impulsó la iniciativa de este parque de investigación, pero no fue fácil ponerlo en marcha. El proyecto topó con reticencias políticas y tardó años en ser una realidad: entró en funcionamiento en 2006.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 06:03:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El edificio del Parque de Investigación Biomédica, de los arquitectos Manel Brullet y Albert de Pineda.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Visitamos el parque dedicado a la investigación en biomedicina y ciencias de la salud]]></subtitle>
    </item>
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