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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - moda]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/moda/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - moda]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Trump: uniformes para una guerra que todavía no existe]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/trump-uniformes-guerra-todavia-no-existe_129_5863714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9faf0b64-1745-46c7-8d68-9d2ffaeaf1ff_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>Ahora mismo vivimos una distopía surrealista tirante entre dos extremos aparentemente opuestos. Por una parte, nos asusta la posibilidad de que una IA potencialmente superinteligente acabe aniquilando a la humanidad; por la otra, sufrimos la estupidez humana de buena parte de nuestros dirigentes políticos. Una paradoja entre la inteligencia artificial y la estulticia natural que, si no fuera por todo lo que nos estamos jugando, podría resultarnos cómica. Unos dirigentes que, demasiado a menudo, sea por exceso de confianza o porque se sienten en peligro, parecen empezar a desvariar en sus manifestaciones públicas, sacando sus carencias a pasear. Y es precisamente en este contexto que Donald Trump ha decidido imaginar un uniforme para la Space Force que no existe... ni parece que tenga que existir.El pasado 6 de septiembre, el presidente de los Estados Unidos sorprendió al mundo con una publicación en Truth Social. Esta consistía en la imagen de un supuesto nuevo uniforme para la Space Force, la última rama de las Fuerzas Armadas estadounidenses, creada por Trump en 2019, destinada a proteger y operar las infraestructuras espaciales militares del país. No estamos ante astronautas, sino ante lo que él ha bautizado como "guardianes": militares que, más allá de las tareas de exploración, deben dominar, proteger y defender este nuevo dominio militar. Con la Space Force, Trump contribuye a transformar el escenario espacial que, hasta ahora, habíamos asociado sobre todo con la ciencia y la ficción en un nuevo espacio de combate militar.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 05:01:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los uniformes de la película 'Starship Troopers'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Camiseta impresa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/camiseta-impresa_129_5858407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/52495adf-d006-42ed-b640-1e3d046edccc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Me he encontrado al fondo del armario una camiseta de color yema de huevo, con las cuatro barras impresas en el pecho dibujando una V y las palabras, en negro, <em>Ahora es la hora</em>. Pregunto a la IA de qué año era: 2014. Al lado, arrugada pero con el amarillo aún vivo, hay otra camiseta con el lema <em>SOS Enseñanza Pública de Calidad</em>. Al lado, dos más de negras: una con la palabra <em>Democracia</em> y un rostro atravesado por una pintada roja de prohibición y otra con la frase <em>¡No tenéis suficientes prisiones para tanta DIGNIDAD!</em>, y la caricatura de una niña que rompe unas cadenas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Sala]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/camiseta-impresa_129_5858407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 10:47:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La camiseta de la Diada]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA["Soy muy de cava y soy 'burbujera': cuando estoy contenta, estallo de contenta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/comer/cava-burbujera-contenta-estallo-contenta_128_5853235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1f117fc9-1f12-44bf-9856-e81216154029_16-9-aspect-ratio_default_0_x1452y1041.jpg" /></p><p>La diseñadora de moda Teresa Helbig (Barcelona, 1963) recibe al ARA en el <em>showroom</em> que la firma tiene en la calle Mallorca de Barcelona. Cada pieza y cada objeto tiene una historia que Helbig explica con pasión, vitalidad y alegría. Feliz por la acogida que ha tenido la retrospectiva que le dedica el Museo del Traje de Madrid –y esperando poder traerla también a Barcelona–, la diseñadora muestra un imaginario que ha sido nutrido por todo lo que ha visto, sentido, probado y bebido.<strong>¿Ha hablado alguna vez de Terra Remota? ¿Cómo llegó hasta allí?</strong></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena García Dalmau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/comer/cava-burbujera-contenta-estallo-contenta_128_5853235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2026 05:02:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La diseñadora de moda Teresa Helbig.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Diseñadora de moda]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Desigual y la hija desobediente de Elon Musk]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/desigual-hija-desobediente-elon-musk_129_5850254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8f434db3-ff08-475e-8b1d-ba4a28eacd51_16-9-aspect-ratio_default_0_x417y313.png" /></p><p>Hace escasamente dos semanas, la marca de ropa catalana Desigual lanzaba una campaña en la que se mofaba de la turistificación, la masificación, la inseguridad y el incremento de los precios que ahogan actualmente a Barcelona. Una campaña que la opinión pública percibió como un desacierto, por el hecho de jugar con frivolidad y sin voluntad crítica definida, con una cuestión social tan punzante, simplemente, para vender ropa. Pero poco hacía presagiar que, en cuestión de pocos días, la marca conseguiría dar la vuelta como un calcetín a su imagen. El golpe de volante ha llegado con la nueva campaña, titulada <a href="https://www.instagram.com/p/Dc1Mgo1CFWD/?utm_source=ig_embed&utm_campaign=embed_video_watch_again" rel="nofollow"><em>Born to disobey</em></a>. Una chica, con actitud desafiante ante un robot, pone en cuestión la infalibilidad de la inteligencia artificial, que colapsa ante la singularidad humana, y alienta a plantar cara a la dictadura de los algoritmos. Y mirando fijamente a cámara dice: “Ella fue diseñada para obedecer. Yo no.” La genialidad del anuncio, sin embargo, radica en el hecho de que su protagonista no es una modelo cualquiera, sino Vivian Jenna Wilson: la hija trans de Elon Musk.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 09:32:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La hija de Elon Musk, Vivian Wilson y el robot DESI 84, protagonistas de la campaña de Desigual BORN TO DISOBEY]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Por qué dejamos de ser nosotros mismos en septiembre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/dejamos-septiembre_129_5850115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/adfaf7c2-4955-4e47-8805-84b97ac5a790_16-9-aspect-ratio_default_0_x2661y1392.jpg" /></p><p>Volver de vacaciones no implica tan solo retomar unos horarios, unas rutinas o unas obligaciones, sino también recuperar una manera de vestir mucho más seria, prudente y contenida. Durante las vacaciones nos hemos permitido llevar camisas hawaianas llamativas, lucir vestidos <em>hippies</em> bien amplios, llevar el bañador de pantalón corto durante todo el día o ir con bikini y pareo a comprar un helado al chiringuito. A través de la ropa experimentamos una agradable sensación de libertad y comodidad que difícilmente disfrutamos durante el resto del año. Pero, ¿por qué todo esto se acaba en septiembre?Ahora toca pedir hora en la peluquería urgentemente. Si hasta ahora no nos ha preocupado que el color del tinte del cabello fuera de perro como huye, al poner un pie en tierra firme se convierte en una prioridad improrrogable recuperar el tono marrón del número 4.0 antes de que nos vean las compañeras de trabajo. También se han acabado las camisetas de tirantes estrechos o los <em>minishorts</em>: el cuerpo se vuelve más escuálido y ahora toca volverlo a cubrir de tela. Y si los pies han disfrutado de una libertad casi absoluta gracias a las chanclas de dedo, ahora hay que taparlos y volverlos a poner en orden. Incluso los Crocs nos han permitido disfrutar de la comodidad de ponernos y quitarnos los zapatos sin ni siquiera agacharnos. Pero ahora vuelven los cordones para contener los pies y, con ellos, un pequeño ejemplo de la disciplina corporal que nos atraviesa durante el año.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 06:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una persona descansa al lado de la playa, en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Barcelona cumple 100 años de desfiles: ¿qué queda del lujo de 1926?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/barcelona-cumple-100-anos-desfiles-queda-lujo-1926_130_5845271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6b79de08-de42-41bb-990d-1b7564b5a764_16-9-aspect-ratio_default_0_x1329y994.jpg" /></p><p>Imagina retroceder cien años, a la Barcelona de 1926. El cine todavía era mudo y un desfile de moda podía ser, literalmente, un espectáculo extraordinario. En París las grandes casas habían comenzado a utilizar aquellas presentaciones para dar a conocer las nuevas colecciones de los diseñadores de la época, pero en Cataluña no lo hacía nadie. Situada en el Pla de la Boqueria, Santa Eulalia vio la oportunidad y decidió importar la fórmula. “Fuimos pioneros gracias a la visión de mi abuelo”, recuerda Luis Sans, cuarta generación al frente de la casa, fundada en 1843. En aquella aventura también tuvo un papel clave Pere Formosa, que había entrado como aprendiz y acabaría convirtiéndose en maestro de la casa e impulsor de aquel evento</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Almenar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/barcelona-cumple-100-anos-desfiles-queda-lujo-1926_130_5845271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 05:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un desfile de Santa Eulalia.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La icónica casa Santa Eulàlia, que acogió aquella primera pasarela, repasa un siglo de cambios en la moda con una gran fiesta en La Paloma]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desigual: ¿un mono al volante?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/moda/desigual-mono-volante_129_5839442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/36af46b7-40ed-46ac-b526-7dd1040816cf_16-9-aspect-ratio_default_0_x1045y442.jpg" /></p><p>La marca catalana de ropa Desigual se ha vuelto a marcar un Juan Carlos en Botsuana con su ya icónico "Lo siento mucho… no volverá a ocurrir". ¿El motivo? <a href="https://www.3cat.cat/3catinfo/carteristes-coloms-i-cafes-a-preu-desorbitat-la-barcelona-de-la-polemica-campanya-de-desigual/noticia/3426870/" target="_blank" rel="nofollow">La última campaña</a>, en la que, con un tratamiento claramente sarcástico y burlesco, hace de la gentrificación, la turistificación, la masificación, el aumento de los precios y la inseguridad de Barcelona el tema central para promocionar su última colaboración con la marca berlinesa Ottolinger. Una campaña que ha incendiado las redes y ha recibido una acogida mayoritariamente negativa. En primer lugar, porque muchos la han percibido como una banalización de los problemas que, actualmente, ahogan a la capital catalana. Además, este tratamiento, más allá del hecho de que una marca con sede en Barcelona se esté disparando un tiro en el pie ridiculizando la imagen de la ciudad, no apunta hacia arriba en clave de denuncia. Lo que debemos tener claro es que no toda ironía es una crítica. Y si, además, todo ello se hace para vender cuatro camisetas, cuesta todavía más encontrarle ninguna voluntad real de cuestionar nada.Y digo que se ha vuelto a marcar un Juan Carlos porque no es la primera vez, en los últimos tiempos, que Desigual ha tenido que rectificar con sus campañas publicitarias. La más reciente, en 2025, la protagonizada por la actriz Ester Expósito luciendo el lema <a href="https://www.youtube.com/watch?v=gLb-wzolnqE&t=4s" target="_blank" rel="nofollow"><em>Not a doll</em></a>(No soy una muñeca), con una intención aparentemente feminista de empoderamiento de las mujeres. El problema es que, paralelamente, tenía lugar la campaña de camisetas <em>Protect the dolls</em>, para dar apoyo a la comunidad trans a raíz de los ataques y las vejaciones del gobierno estadounidense de Donald Trump. Una campaña que, en ningún caso, fue minoritaria, sino que tuvo un gran alcance, con la adhesión de figuras de renombre como el actor Pedro Pascal, el cantante Troye Sivan o el diseñador Haider Ackermann. La campaña en sí podía haber sido buena, siempre que se hubiera llevado a cabo en un mundo paralelo. El problema es que los contextos son fundamentales y ver a Expósito luciendo orgullosa una camiseta con la frase "Not a doll", en aquel momento hacía que la lectura pasara de feminista a transfóbica.En diciembre de 2012 lanzó la campaña <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-bim3Xq0AXk"  rel="nofollow"><em>Tengo un plan</em></a>, integrada por tres anuncios en los que tres mujeres de belleza normativa se vestían, en actitud sexy y desinhibida, ante el espejo mientras explicaban sus planes de futuro. La primera, viajar a Tailandia para vivir aventuras sexuales y dejar atrás su vida, incluido su novio. La segunda, explicar a su familia que tenía una pareja mujer. Y la tercera, que había decidido acostarse con su jefe. Una campaña que, a pesar de querer empoderar a las mujeres, caía en una falsa representación de la igualdad en la adopción, por parte de estas tres mujeres, de comportamientos tradicionalmente asociados a los hombres.La más grave, sin embargo, fue lanzada a raíz del Día de la Madre de 2014, titulada <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zXgUV4mjumo&t=18s" target="_blank" rel="nofollow"><em>Tú decides</em></a>. Una chica normativamente sexy, después de ponerse una almohada bajo el vestido para ver cómo quedaría de embarazada, cogía una tira de preservativos y los pinchaba. Un anuncio que, claramente, trata de la manera más burda la libertad de elección de las mujeres, ya que, además de obviar el consentimiento reproductivo de la otra persona, desatiende el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual.Viendo, pues, la trayectoria promocional de Desigual, podríamos pensar que al frente del departamento de marketing tienen a un mono al volante, con una desconexión total del mundo y de lo que se cuece. Pero, viendo las pifias reiteradas, quizás lo que tienen es a un listo que, ante una compañía que hace aguas en ventas, ha optado por la vieja fórmula que dice "que hablen de nosotros, aunque sea mal". Una táctica peligrosa que hay que ejecutar muy bien para que no acabe siendo pan para hoy y hambre para mañana.En cualquier caso, quizá la última campaña sobre la turistificación de Barcelona está mejor pensada de lo que los autóctonos hemos sabido ver. Con una marca propiedad del suizo Thomas Meyer y unas ventas dirigidas mayoritariamente al mercado internacional, quizá la campaña no estaba pensada para hacer gracia a los barceloneses. Quizá, precisamente, su público era aquel que vive la ciudad desde el otro lado: como un decorado para visitar, consumir y, ahora también, vestir.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/moda/desigual-mono-volante_129_5839442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 14:39:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Instantáneas del anuncio publicitario de Desigual x Ottolinger]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Por qué enseñamos el culo pero no los pechos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/ensenamos-culo-no-pechos_129_5837048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3e9cf337-a809-4e75-be69-32976201354f_16-9-aspect-ratio_default_0_x4717y2084.jpg" /></p><h3>Últimamente, cuando intento comprarme un bikini, me tengo que enfrentar a la búsqueda y captura de una pieza cada vez más difícil de encontrar: una que me cubra la totalidad de las nalgas. Mientras que la parte que tapa los pechos no resulta conflictiva, cuando llegamos a la de abajo parece que solo tengamos a nuestra disposición la mínima expresión de lo que debería ser una braga. Entre las opciones al alcance es bastante presente el tanga de hilo dental, que desaparece misteriosamente entre nalga y nalga, ante la aparente comodidad de la usuaria, y unos delanteros tan mínimos que una servidora se pregunta cómo es posible encajar todo el pubis en aquella franja tan estrecha sin que sobrepase por un lado y por el otro. De repente, querer una braga que abrace con generosidad las nalgas y el bajo vientre se ha convertido casi en una extravagancia. Es paradójico que esto se produzca paralelamente al claro retroceso del <em>topless</em>, provocado por el aumento de la presión estética y unos valores conservadores al alza pero, sobre todo, por la amenaza de los móviles con cámara, capaces de archivar para siempre tus pechos en las redes sin tu consentimiento. Pero ¿por qué estos miedos, que han hecho retroceder la liberación de los pechos de las mujeres, no tienen el mismo efecto en las nalgas?Lo que es importante tener claro, sin embargo, es que el tanga no nace de un día para otro, sino que cuenta con una larga historia, con diferentes usos y significados. A diferencia de lo que podamos pensar, sus orígenes no son ni femeninos ni occidentales. Una pieza que cubra los genitales y deje las piernas y el trasero a la vista es una de las formas más antiguas de ropa interior masculina, presente en un buen número de culturas antiguas y que, desde Occidente, hemos categorizado bajo el nombre genérico de taparrabos. Pero sería demasiado osado decir que el tanga actual deriva directamente de esta pieza, ya que, a pesar de que tiene vínculos formales claros, las funciones son casi opuestas. Mientras que la primera tenía la función de cubrir los genitales, la segunda nace con la función de descubrir las nalgas.Los límites de la intimidad<h3/><p>Uno de los antecedentes claros del tanga moderno es el <em>g-string</em>, una pieza escénica de los espectáculos de <em>burlesque</em> norteamericanos de los años veinte que, más que para tapar, se utilizaba para simular la desnudez en los stripteases, en un momento en que estaban sometidos a una creciente presión y persecución por parte de las autoridades. Durante los años setenta, las playas de Copacabana e Ipanema se convirtieron en auténticos laboratorios de experimentación de ropa de baño. El bañador brasileño fue pionero en la reducción de la superficie textil, con unos camales tan altos y escotados que allanaron el terreno para que el tanga hiciera acto de presencia en 1973. El paso decisivo en su incorporación a la moda occidental llegó con el diseñador Rudi Gernreich, que en 1974 revolucionó el mundo de la moda con el <em>thong</em>. Inspirada en el <em>fundoshi</em> de los luchadores de sumo, era una pieza de baño que dejaba las nalgas a la vista pero que era unisex, destinada tanto a hombres como a mujeres. La clave de bóveda de la propuesta de Gernreich fue, bajo las ansias rupturistas de la década, contribuir a la liberación del cuerpo, tanto en el plano físico como moral. Un planteamiento bien distinto de las derivas que ha acabado cogiendo: la sexualización del cuerpo de la mujer.Enseñar los pechos y las nalgas comporta el mismo riesgo de sufrir el escrutinio de una mirada sexualizadora. Pero lo cierto es que las nalgas han vivido un proceso más intenso de visibilización que ha normalizado la aceptación social. No es que los pechos sean más sexualizados cuando se enseñan, pero, como aún no han llegado al mismo grado de exposición, continúan percibiéndose como más íntimos y, por tanto, más vulnerables cuando se exponen. La cuestión no es qué es más sexualizado, sino dónde establecemos, en cada momento, la frontera moral entre lo que es aceptable de ser visto y lo que no. Y, a pesar de la aparente libertad que nos parece que tenemos a la hora de escoger la ropa, la moda, al ofrecer –o eliminar– opciones, contribuye a determinar qué zonas del cuerpo consideramos deseables y normales y, al mismo tiempo, a establecer los límites de lo que consideramos intimidad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 05:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un grupo de personas en una playa, en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[John Galliano, atrapado por su pasado antisemita, obligado a renunciar al homenaje del Metropolitan de Nueva York]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/gente/john-galliano-atrapado-pasado-antisemita-obligado-renunciar-homenaje-metropolitan-nueva-york_1_5836762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ecdd893f-586d-4573-84ba-3a39c5207390_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El diseñador John Galliano, uno de los grandes iconos de la moda, ha anunciado que renuncia a la exposición y gala que el Metropolitan Museum de Nueva York (Met) le había preparado como homenaje, empujado por una fuerte opinión pública que cuestiona su pasado antisemita. Según ha publicado él mismo en las redes sociales, ha decidido que la exposición no se lleve a cabo "tras mucha reflexión y discusión con los involucrados".</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/gente/john-galliano-atrapado-pasado-antisemita-obligado-renunciar-homenaje-metropolitan-nueva-york_1_5836762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 16:51:27 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/ecdd893f-586d-4573-84ba-3a39c5207390_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Galiano en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El diseñador ha anunciado en las redes que "no es el momento" para que la institución le dedique una exposición]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué es noticia que una reina repita vestido?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/noticia-reina-repita-vestido_129_5831429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/cbe42470-f595-4a46-83d5-0f3164030b63_16-9-aspect-ratio_default_0_x1270y589.jpg" /></p><p>A principios de agosto, durante la estancia de la familia real en Mallorca, la infanta Sofía causó una cierta sorpresa entre los medios de comunicación por un gesto aparentemente insólito en el protocolo de las casas reales. ¿El motivo? Llevaba un vestido de la marca Desigual que ya había estrenado la reina Letizia en 2023 y que había recuperado la princesa Leonor en 2025, durante las respectivas recepciones de Marivent. De hecho, la reina Letizia ha repetido vestido en más de una ocasión, y cada vez el hecho se ha convertido en noticia. Pero ¿qué dice de nosotros, como sociedad, que nos parezca tan excepcional que una reina repita vestido?La reutilización de la indumentaria ha sido una práctica inherente a la moda a lo largo de la historia preindustrial, cuando la ropa era escasa, costosa y obligaba a menudo a pasarla de padres a hijos. Era una práctica que afectaba a todos los estratos sociales, incluidas las cortes europeas. Las familias reales disponían de sistemas de registro para documentar las prendas existentes, donde se especificaban sus características, medidas y elementos decorativos, así como las reparaciones y modificaciones que habían sufrido, con el objetivo de facilitar su reutilización dentro de la misma familia. Todo indica que la indumentaria era concebida menos como una propiedad estrictamente individual que como un patrimonio dinástico susceptible de circular entre diferentes miembros del linaje. Y cuando los vestidos dejaban de utilizarse, podían convertirse en obsequios diplomáticos o pasar a los miembros del servicio para asegurar alianzas y fidelidades. Igualmente, los tejidos se desmontaban y se reutilizaban en prendas nuevas, ornamentos, mobiliario u objetos litúrgicos, y solo cuando habían agotado cualquier posibilidad de uso eran destinados a la fabricación de papel. El guardarropa se entendía, así, como una auténtica reserva de recursos materiales y estrategias políticas. Por lo tanto, ¿qué ha cambiado entre las antiguas cortes europeas y la actual familia real para que un hecho del todo normalizado en el pasado haya devenido una excepción hoy?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/noticia-reina-repita-vestido_129_5831429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 05:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La princesa Leonor y la infanta Sofía a la salida de un restaurante de Palma después de una cena en familia con los Reyes y la reina Sofía.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los no-sabios]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/no-sabios_129_5829737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f450f919-4a45-48cf-8d09-76f3ca774f15_16-9-aspect-ratio_default_1060132.jpg" /></p><p>Leemos en el ARA que la hija de la actriz Andie MacDowell, que se llama Margaret Qualley y que es tan guapa como la madre, apareció en una alfombra roja "<a href="https://es.ara.cat/gente/famosos/margaret-qualley-medio-descalza-alfombra-roja-son-sandalias-suela-llevado_1_5828645.html" >con un calzado que ha dejado sin palabras: unas sandalias sin suela de Chanel</a>”. En la foto se observan las, digamos, sandalias. Son unas sandalias que solo tienen tacón (atado a los pies con un cordón). El tacón lleva el anagrama CC de Coco Chanel. Por lo tanto, medio pie no tiene suela, toca el suelo y, de esta manera, la portadora va casi descalza. Son unas sandalias que les habrían cabido a las hermanastras de la Cenicienta e incluso a mí.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Empar Moliner]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/no-sabios_129_5829737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 16:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Margaret Qualley, con los zapatos virales]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los hombres llevan camisas hawaianas en verano?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/hombres-llevan-camisas-hawaianas-verano_129_5826391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1261dd0c-b068-4538-9188-db002bf4d301_16-9-aspect-ratio_default_0_x2557y1528.jpg" /></p><p>La mayoría de hombres de mediana edad recurren, durante el año, a un abanico muy reducido entre todas las posibilidades que ofrece la moda. Ante las infinitas posibilidades que brinda, acostumbran a decantarse por piezas discretas, tonos neutros, conjuntos predecibles y siluetas sin estridencias. Pero el verano altera provisionalmente este orden establecido. El clima, las vacaciones y la sensación de encontrarse fuera de la rutina abren una pequeña rendija en esta monotonía. Y es precisamente por esta rendija por donde se cuela una pieza tan inesperada como reveladora: la camisa hawaiana.Cuando vemos esta camisa, con estampados florales y el nombre con que ha sido bautizada, rápidamente suponemos que representa la esencia de este archipiélago del Pacífico y el pasado cultural de la Polinesia. Pero la realidad es bien diferente. Lejos de remitir a los ancestros, estas camisas nacieron en los años treinta del siglo XX, cuando Hawái llevaba décadas habiendo perdido su independencia y vivía bajo dominio norteamericano. Convertidas en una economía de plantación, las islas atrajeron sucesivas olas migratorias, especialmente procedentes de China y de Japón, gracias a las cuales también llegaron tejidos, técnicas artesanales y maneras de vestir. En este contexto, el sastre japonés Koichiro Miyamoto comenzó a confeccionarlas en 1935 bajo el nombre de Aloha Shirts.Los primeros fabricantes recurrieron a los materiales que tenían a mano: rollos de tela japoneses destinados originalmente a confeccionar kimonos. Por eso, los primeros estampados mostraban plantas de bambú, abanicos, flores de cerezo, olas o grullas (<em>tsuru</em>), motivos propios de la iconografía japonesa. Tejidos asiáticos pero sobre una pieza con la morfología de la camisa deportiva norteamericana. La camisa hawaiana no era, pues, la expresión de una cultura intacta, sino el producto de una sociedad colonial en la que patrones americanos, telas japonesas y manos asiáticas habían acabado cosiendo una identidad nueva. Una vez más, la historia demostraba que la pureza cultural se parece mucho más a una ficción que a una realidad.A finales de los años treinta, Hawái ya era un destino turístico para los norteamericanos, un fenómeno que después de la Segunda Guerra Mundial se intensificó con la popularización de la aviación comercial. Y, con el turismo, la camisa también se tropicalizó: las grullas dejaron paso a los hibiscos, a los surfistas y a los ukeleles. El toque de gracia, sin embargo, lo dio Hollywood, cuando inventó un Hawái consumiblemente idílico. Elvis Presley, con <em>Blue Hawaii </em>(1961), acabó de estereotiparlo como un mito cultural de playas paradisíacas, surf, mujeres bailando <em>hula</em> y collares florales. También contribuyó el regreso de los miles de soldados destinados a las islas, que traían fotografías, ukeleles y camisas.Y si caímos rendidos con el sonido cálido de las <em>steel guitars</em> de Elvis, el detective privado Magnum acabó de rematar la faena. ¿Qué hombre no quiso vestir una camisa hawaiana si eso quería decir vivir, aunque fuera por unos días, la vida despreocupada y eternamente veraniega de Thomas Magnum: vivir en una mansión frente al mar, derrapar con un Ferrari rojo y la promesa de que la felicidad se podía vestir con un estampado de flores?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/hombres-llevan-camisas-hawaianas-verano_129_5826391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 05:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chico con camisa hawaiana]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué no deberíamos reírnos del 'facekini']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/no-deberiamos-reirnos-facekini_129_5821461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fb4945f6-d233-4060-867c-382167b263bd_16-9-aspect-ratio_default_0_x883y963.jpg" /></p><p>«Kini» ya no es solo el final de <em>bikini</em>: se ha convertido casi en un sufijo. A lo largo de las últimas décadas, se ha combinado con todo tipo de palabras para designar nuevas maneras de vestir –o de desvestir– el cuerpo en la playa. Del fundacional <em>bikini</em> al <em>monokini</em>, el <em>trikini</em>, el <em>tankini</em>, el <em>microkini</em>, el <em>burkini</em>, el <em>seekini</em> o el más reciente <em>skirtkini</em>. Pero si hay una derivación que pocos vimos venir fue el <em>facekini</em>: una pieza que, en lugar de descubrir más piel, nos cubre completamente la cara para entrar al mar. Antes, sin embargo, de que se active el reflejo cuñadista y alguien suelte que "el mundo de la moda ya ha vuelto a inventar otra estupidez", vale la pena concederle el beneficio de la duda. Porque esta pieza tan desconcertante, además de la cara, esconde una historia mucho menos frívola de lo que parece y, sobre todo, ofrece una oportunidad para cuestionar la manera como miramos la ropa cuando proviene de otras culturas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/no-deberiamos-reirnos-facekini_129_5821461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 05:01:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres niños con fecekini]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El invento milenario que puede salvarnos del calor]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/invento-milenario-salvarnos-calor_129_5816357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/195824df-9a74-4ead-be6c-97efb3764786_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace calor. Mucho calor. Demasiado. Y esta evidencia no la formulo como climatóloga experimentada, sino como simple habitante de un mundo cada vez más cercano al punto de ebullición. Ante esta excepcionalidad climática, que ya se intuye como la nueva normalidad, los tan codiciados aparatos de aire acondicionado, a pesar del bienestar inmediato que proporcionan, contribuyen a calentar aún más el exterior. Quizás por eso, en plena emergencia climática, las soluciones más antiguas vuelven a demostrar su vigencia. ¿Y hay alguna más ancestral que un abanico?Hace solo unos años parecía que este objeto había quedado rebajado a simple souvenir folclórico, ornamentado con inevitables motivos de españolismo kitsch. Hoy, en cambio, ha recuperado su lugar como una de las tecnologías más antiguas, sencillas y sostenibles de la humanidad. Pero, ¿ha sido siempre esta su función: hacer viento? Y, a pesar de ser un complemento inseparable del estereotipo de la flamenca, ¿es realmente España su lugar de origen?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/invento-milenario-salvarnos-calor_129_5816357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 05:02:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mujer ventoseándose en la comunidad valenciana]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[6 gafas para deslumbrar (y para que no nos deslumbre) este verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/6-gafas-deslumbrar-no-deslumbre-verano_1_5813790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8cd4c106-d8ba-46a2-a205-34b75f63eb2a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Con la llegada del buen tiempo, las gafas de sol se convierten en mucho más que un accesorio para proteger la vista. Son un complemento imprescindible que define el estilo, aporta personalidad y completa cualquier <em>look </em>estival. Esta temporada, las tendencias combinan diseños clásicos con propuestas atrevidas para satisfacer todos los gustos. Hemos seleccionado cinco modelos que destacan por su estética, versatilidad y capacidad de marcar tendencia para que elijas las gafas perfectas para disfrutar del verano.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.C.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/6-gafas-deslumbrar-no-deslumbre-verano_1_5813790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 11:43:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Longchamp Perfil en to rosado]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El buen tiempo propicia el uso de este complemento, que va mucho más allá de su vertiente práctica para convertirse en un auténtico accesorio de moda]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué ha pasado con el 'topless'?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/pasado-topless_129_5810612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/90c4602c-3806-4ba4-b211-3de8e86623a3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Queda lejos la playa francesa de Pampelonne, que durante los años setenta y ochenta se convirtió en uno de los grandes símbolos de la liberación corporal europea. Las fotografías de prensa mostraban extensiones de arena repletas de sombrillas y de cuerpos en los que el <em>topless</em> no era la excepción, sino la norma. Tampoco quedaban atrás la Costa Brava, la Costa Dorada, la Costa del Sol o Ibiza, donde el espíritu <em>hippy</em> y el impulso de la revolución sexual convirtieron el pecho descubierto en una expresión de libertad. Las fotografías de Slim Aarons inmortalizaban aquella manera despreocupada de habitar el ocio mediterráneo, donde los cuerpos semidesnudos de las bañistas formaban parte del paisaje con toda naturalidad, sin dramatización ni escándalo. No se trataba de sexualizar el cuerpo, sino, precisamente, de liberarlo de la mirada que lo convertía en objeto y aligerarlo del peso de siglos de demonización moral.Aquel paisaje, sin embargo, hoy parece casi una fotografía de archivo. No solo porque han pasado cincuenta años, sino también porque la realidad que representaba se ha ido desvaneciendo. El <em>topless</em>, que durante décadas formó parte del paisaje habitual de las playas mediterráneas, es hoy una práctica cada vez más excepcional. Los datos apuntan que, comparativamente con los años ochenta, ha disminuido en dos tercios. Y la paradoja es que las mujeres que más lo siguen practicando son, precisamente, las que crecieron durante la revolución sexual. Las más jóvenes, en cambio, casi ni siquiera lo han incorporado. ¿Qué ha pasado para que aquello que parecía una conquista de la libertad corporal haya retrocedido?Los pechos son exactamente los mismos que hace cuarenta años. Lo que ha cambiado es el mundo que los observa. Cuando una mujer decidía dejarlos al descubierto, sabía quién los vería, cómo y durante cuánto tiempo. Al marcharse de la playa, aquella exposición también se acababa. Hoy, en cambio, una mujer puede abandonar la arena, pero si alguien le ha hecho una fotografía, su imagen continuará circulando indefinidamente por pantallas ajenas, convertida, en el mejor de los casos, en contenido para las redes sociales y, en el peor, en reclamo de páginas de contenido sexual. En el momento en que una fotografía se escapa de nuestro control, también lo hace una parte de nuestro cuerpo.Además, las redes sociales, junto con los medios de comunicación, han intensificado exponencialmente la presión sobre los cuerpos, que parecen tener que responder más que nunca a unos cánones de perfección para merecer ser mostrados. Playas y piscinas han dejado de ser espacios amables para la diversidad corporal. Unos cuerpos obligados a convivir con la mirada escrutadora de los demás y, sobre todo, con la propia, a menudo aún más cruel, fruto de una autoestima erosionada por un sistema que convierte la inseguridad en un negocio.Cuando las luchas feministas de los años setenta denunciaban la sexualización del cuerpo de las mujeres ya intuían que aquella batalla no sería fácil. Medio siglo después, continúa siendo uno de los grandes frentes abiertos. Habrá quien considere inevitable sexualizar los pechos femeninos, como si se tratase de un instinto natural contra el cual fuera inútil rebelarse. Pero la historia demuestra justamente lo contrario. Durante la primera mitad del siglo XX, también los pezones masculinos fueron objeto de censura y escándalo. Solo cuando los hombres empezaron a descubrir el torso con normalidad en las playas, aquella carga moral se fue desvaneciendo. La sexualización del cuerpo, pues, no es inmutable, sino simplemente el resultado de una construcción cultural, a pesar de que la queramos revestir de naturalidad.La paradoja es que nunca habíamos convivido con tantas imágenes de cuerpos desnudos y, sin embargo, hacía décadas que estos no eran tan poco libres. Cautivas de la presión estética y de la sociedad de la vigilancia, las más jóvenes han heredado más imágenes del cuerpo que sus madres, pero menos libertad para habitarlo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/pasado-topless_129_5810612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 05:00:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mujer haciendo topless, en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las ventas de Mango crecen un 7% en el primer semestre, hasta los 1.852 M€]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/moda/ventas-mango-crecen-7-semestre-1-852-m_1_5810141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2981f599-ce82-4db9-9bf7-9f329760b965_16-9-aspect-ratio_default_0_x1186y966.jpg" /></p><p>Mango ha vendido un 7,2% más en los primeros seis meses de este año que en el mismo periodo del año pasado, habiendo descontado la inflación: la marca catalana ha facturado 1.852 millones de euros entre enero y junio. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/moda/ventas-mango-crecen-7-semestre-1-852-m_1_5810141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 12:25:49 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/2981f599-ce82-4db9-9bf7-9f329760b965_16-9-aspect-ratio_default_0_x1186y966.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[La sede de Mango en Palau-solità y Plegamans, en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El negocio internacional aporta el 77% de la facturación de la compañía catalana de moda]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vestir la democracia... y dar vergüenza ajena]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/vestir-democracia-dar-verguenza_129_5804289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4bfc3d78-1127-40d9-9c86-ed624e37a63a_16-9-aspect-ratio_default_0_x211y208.jpg" /></p><p>La moda es política. Cuando decidimos ponernos unos zapatos planos en lugar de unos tacones, enfundarnos unos vaqueros rotos o atarnos una corbata, estamos haciendo una declaración sobre cómo queremos situarnos en el mundo. Tal como proclamaron las feministas en los años setenta, recogiendo buena parte del pensamiento contracultural, lo que es personal es político. No es de extrañar, pues, que a lo largo de la historia instituciones, ideologías y partidos hayan intentado apropiarse del poder simbólico de la ropa para convencer, construir identidades y, a veces, también dominar.El último episodio lo ha protagonizado el gobierno de Pedro Sánchez, que hace pocos días presentó DMOCRACIA, una campaña gráfica construida con todos los códigos de una marca de <em>streetwear</em>, con un lema que no deja margen a la duda: "<em>Cuando te vistes, te posicionas</em>". La iniciativa, enmarcada en los actos de conmemoración de los cincuenta años de democracia, pretende acercar este sistema político a los más jóvenes, con una estética urbana y el acompañamiento de un batallón de <em>influencers</em>. La primera reacción, lo confieso, es mirar alrededor buscando la cámara oculta. Cuesta decidir si estamos ante una campaña institucional o una parodia de proporciones gigantescas. Pero, una vez asumido el despropósito, vale la pena preguntarse: ¿es una extravagancia genuinamente española o vestir los ideales políticos tiene una historia más antigua de lo que parece?El pintor neoclásico Jacques-Louis David, conocido por obras como <em>La muerte de Marat</em> o <em>El juramento de los Horacios</em>, tuvo un papel activo y comprometido en la Revolución Francesa. Convencido de que además de instaurar un nuevo orden político y social también era necesario darle una forma visible, diseñó diversos trajes para definir la apariencia del nuevo ciudadano republicano. Mediante los tres colores de la bandera, referencias a la Roma republicana e inscripciones como <em>Liberté</em>, <em>Égalité</em> o <em>Peuple français</em>, aspiraba a crear un nuevo código visual para una sociedad gobernada por los ideales revolucionarios.Sin embargo, el proyecto no prosperó. La historia ha demostrado que, salvo los regímenes que imponen una determinada apariencia –como en la República Popular China, donde el traje Zhongshan (traje Mao) se convirtió en indumentaria hegemónica bajo una fuerte presión–, la moda no se adopta por decreto. Las personas no visten simplemente aquello que les prescribe un gobierno, sino aquello que emerge de una compleja red de deseos, identificaciones, aspiraciones y dinámicas sociales. La política puede intentar vestir una ideología, pero no decidir qué se pondrá la sociedad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/vestir-democracia-dar-verguenza_129_5804289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 05:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una de las imágenes de la campaña]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La familia que convierte sábanas de hace cien años en vestidos de novia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/familia-convierte-sabanas-cien-anos-vestidos-novia_130_5796470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/cc8e2159-5dce-48ec-a2fa-ee807551fe95_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>¿Por qué una familia continúa trabajando con telas centenarias cuando todo el mundo consume ropa nueva que quizás no durará ni un año en el armario? En una época dominada por Shein y Temu –entre otros gigantes de la moda ultrarrápida–, hay una tienda en el Barrio Gótico de Barcelona que desafía esta lógica y trabaja justo en la dirección contraria. En L’Arca, sábanas, colchas y cortinas de finales del siglo XIX y comienzos del XX se transforman en vestidos de novia o piezas de <em>prêt-à-porter</em>. Su materia prima no es solo algodón, seda o lino de calidad: es tiempo. “Es parte de una historia y nosotros solo escribimos un nuevo capítulo”, resume Carmina Pairet, una de las actuales responsables del espacio que comparte con su hermana Nina Balmes.Esta manera de entender la moda no es una tendencia reciente, sino el resultado de dos linajes familiares –una con raíces en el Maresme y la otra en la Garrotxa– que hace casi dos siglos que giran alrededor de la puntilla. La exposición <em>Tesoros del Arca</em>, que este año acoge el Museo de Arenys de Mar, recupera esta historia y muestra cómo las puntillas fueron mucho más que un elemento decorativo: también constituyeron una industria potente, un negocio con proyección internacional y un patrimonio que ha sabido reinventarse. Pero para entender por qué una familia continúa trabajando hoy con telas centenarias hay que remontarse a la Cataluña de mediados de siglo XIX.<strong>Cuando la punta era lujo, cultura y mercancía</strong><h3/><p>En el año 1856, en plena eclosión de la Barcelona industrial, nació Casa Vives, una de las empresas que mejor entendió el potencial comercial de la puntilla catalana. Más allá del imaginario romántico que la rodea, la puntilla era mucho más que un adorno: era una industria próspera, un negocio con vocación exportadora y un producto capaz de competir en los grandes escaparates internacionales. La participación de la firma en las Exposiciones Universales de Barcelona (1888) y Chicago (1893) es una buena muestra de ello. “La puntilla era lujo, cultura y mercancía”, resume Carmina Pairet.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Almenar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/familia-convierte-sabanas-cien-anos-vestidos-novia_130_5796470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jul 2026 06:00:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Uno de los espacios de la exposición.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La historia de la Casa Vives y de L'Arca demuestra que un patrimonio solo sobrevive cuando es capaz de reinventarse. Ahora, una exposición en el Museo de Arenys de Mar recupera parte de este legado]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿De qué marca eran los tejanos de Freddie Mercury en el Live Aid?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/marca-tejanos-freddie-mercury-live-aid_1_5793315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/cba09b1d-5a7b-4844-b3ec-92489a4e9949_16-9-aspect-ratio_default_0_x4126y603.jpg" /></p><p>¿Qué es la moda urbana? También conocida como <em>street wear</em> o como <em>moda street</em>? Es aquella estética de vestimenta venida de los Estados Unidos en los años ochenta, de las tribus urbanas de aquel tiempo, de la moda del <em>breakdance</em>. Consiste en llevar vaqueros combinados con chaqueta de chándal, gorra de béisbol, sudadera con logotipo de equipos de béisbol o baloncesto, zapatillas Puma, y marcas de ropa como Lois. Muy influido por el cine, por películas como <em>Porky’s</em> y <em>Teen Wolf</em> –la chaqueta que luce Michael J. Fox es puro <em>street wear–</em>, por Boy George, por George Michael. Los vaqueros Wrangler que Freddy Mercury lucía en la mítica actuación de Queen en el concierto Live Aids de 1985 en el estadio de Wembley. O la camiseta Champion de color amarillo que él mismo puso muchísimo de moda. O cuando lucía zapatillas Puma y lo fichó Adidas. ¿Quién vestía Lois y puso la marca en lo más alto? Pues Abba, Rod Stewart, John Lennon y Johan Cruyff. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Vall]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/marca-tejanos-freddie-mercury-live-aid_1_5793315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 05:02:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Detalle de la tienda de moda 'street wear' El caimán alegre.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El Caimán Alegre, en el barrio de Gràcia, es una referencia de la moda 'street wear']]></subtitle>
    </item>
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