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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - moda]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/moda/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - moda]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Las 10 lecciones de estilo que nos deja la semana catalana de la moda]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/10-lecciones-estilo-deja-semana-catalana-moda_130_5888873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e9bf1e40-6860-4719-87ca-058d343415b7_16-9-aspect-ratio_default_0_x597y414.jpg" /></p><p>La 38.ª edición de la 080 Barcelona Fashion se ha celebrado esta semana en el Port Vell con un cartel de desfiles que ha combinado propuestas consolidadas y emergentes, y una programación paralela que ha llevado parte de la actividad a diferentes puntos de la capital catalana. Recopilamos lo que más nos ha llamado la atención de lo que es mucho más que un escaparate de glamur.   </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Labró]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/10-lecciones-estilo-deja-semana-catalana-moda_130_5888873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2026 18:42:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres de las propuestas de Outsiders Division.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Vuelve el color y se mantiene la apuesta por la diversidad y el 'vintage': un repaso de lo que hemos visto en la 080 Barcelona Fashion]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los desfiles del 080 se podrán seguir desde la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/desfiles-080-podran-seguir-calle_1_5884429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/76a720db-ffab-4993-a98e-c29b86080a0a_16-9-aspect-ratio_default_0_x2509y1070.jpg" /></p><p>Sin invitación ni colas. Los locos por la moda podrán seguir desde la calle algunos de los desfiles del 080 Barcelona Fashion, que se inaugura hoy, con la que será una de las novedades de una edición que quiere reivindicar la moda más allá de la pasarela. Así, en el marco del PLEC, una iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona, los desfiles se podrán disfrutar desde diversos puntos de Barcelona a través de una pantalla grande que se instalará cada día en una zona diferente de la ciudad. Hoy será el turno de la plaza de Can Fabra en Sant Andreu, el miércoles en la plaza de las Glòries, el jueves en la plaza del Mar de la Barceloneta y el viernes frente al Mercado del Born. "El objetivo es acercar la moda a la ciudadanía", destaca Nàdia Quevedo, comisionada de Promoción Económica, Comercio, Restauración y Plan de Moda del consistorio barcelonés. Los días 21 y 22 de octubre, los Tinglados del Port Vell acogerán una programación con conversaciones, actuaciones musicales y propuestas artísticas como una instalación dedicada al archivo editorial del director creativo Luis Venegas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Labró]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/desfiles-080-podran-seguir-calle_1_5884429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 06:01:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un momento del desfile de Txell Miras en la pasada edición de la 080.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La semana de la moda catalana estrena un festival con una programación paralela que llevará parte de la actividad a diferentes puntos de Barcelona]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Qué expresan los saqueos a las tiendas de lujo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/expresan-saqueos-tiendas-lujo_129_5883471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7ce59752-e16e-466c-9b7b-4bedf6981420_16-9-aspect-ratio_default_0_x4046y599.jpg" /></p><p>Escaparates hechos añicos, tiendas vaciadas, bolsos de lujo que desaparecen en masa. El pasado 17 de octubre, diversas casas de lujo francesas fueron saqueadas en una jornada de protestas sociales en todo el país. Dior, Celine, Hermès, Louis Vuitton… No son comercios cualesquiera, sino templos de la exclusividad, escaparates de un sector que mercadea con la distinción –y la desigualdad– social. Los saqueos se produjeron en el contexto de las movilizaciones estudiantiles francesas, que reclaman más recursos para la educación pública, más profesores, mejores infraestructuras y más igualdad de oportunidades. Pero, ¿qué tiene que ver exigir una educación pública de calidad con saquear una <em>boutique</em> de lujo? </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 08:49:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reparación de una tienda de Christian Dior dañada en las manifestaciones a escala nacional contra el coste de la vida y el aumento del precio del combustible en París, Francia.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Por qué Trump lleva un traje barato?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/trump-lleva-traje-barato_129_5877608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a9841ae0-d9f9-4ca1-9a1d-f241a6445852_16-9-aspect-ratio_default_0_x2750y537.jpg" /></p><p>El 5 de octubre, en plena campaña para las elecciones de medio mandato, Donald Trump pronunció un discurso en Nebraska. Nada nuevo: grandilocuencia patriótica y engreimiento discursivo sobre la grandeza de América. Acabado el discurso, sonó<em> Y.M.C.A.</em>, de los Village People, aquella canción que en los años setenta se convirtió en un icono de la cultura gay y que hoy Trump ha adoptado como banda sonora de campaña. El presidente se entregó entonces a su ya característico baile robótico, hasta que un movimiento dejó al descubierto un detalle inesperado: la etiqueta del traje, con el nombre de Jos. A. Bank. Una marca estadounidense que, de entrada, parecía coherente con una de las proclamas más recurrentes de Trump: consumir productos fabricados en los Estados Unidos. ¿Pero es excepcional el caso de Trump y sus medidas proteccionistas en la moda?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/trump-lleva-traje-barato_129_5877608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 10:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, asiste a un mitin de campaña en The Oncenter de Syracuse, Nueva York (EE. UU.), el 9 de octubre de 2026.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Qué pintan unos robots en el desfile de Milán?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/pintan-robots-desfile-milan_129_5870751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0387af96-09bc-40ec-8795-278ce351d140_16-9-aspect-ratio_default_0_x894y480.jpg" /></p><p>El 22 de septiembre, primer día de la Semana de la Moda de Milán, durante el desfile de Vogue World en las imponentes Gallerie Vittorio Emanuele II, había dos personas manifiestamente incómodas con lo que veían. Miuccia Prada –diseñadora jefe de su marca homónima– y Alessandro Michele –director creativo de Valentino–, dos de los pesos pesados del panorama de la moda mundial, arrugaban claramente la nariz mientras el resto de los asistentes aplaudían, entregados al espectáculo. ¿El motivo? La aparición de cuatro robots humanoides de la compañía china Unitree haciendo de saltimbanquis entre las modelos, presentados bajo el título <em>The age of intelligence</em>. Mientras el público respondía con entusiasmo, Prada y Michele parecían ser de los pocos que no le encontraban la gracia. Quizás porque, detrás del espectáculo, veían algo más que cuatro robots haciendo volteretas: la irrupción de la inteligencia artificial en un mundo, el de la moda, que hasta ahora había hecho del cuerpo, las manos, la tradición y la creatividad humana su razón de ser.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 05:03:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Imagen de los robots en el desfile]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[¿Qué hace Galliano en Zara?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/galliano-zara_129_5870152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/51851991-485f-4ca9-aa01-2ba832c0d875_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Colas a las puertas de las tiendas de Zara, prendas agotadas en minutos, reventas a precios duplicados y vídeos en las redes en los que las compradoras exhiben, orgullosas, sus adquisiciones no forman precisamente parte de la experiencia habitual en casa de Amancio Ortega. Pero esto es exactamente lo que ocurrió el 1 de octubre. Y no es una anécdota menor: el <a href="https://www.harpersbazaar.com/fashion/a73958603/john-galliano-zara-collection-launch-reform/?utm_source=chatgpt.com"  rel="nofollow">desembarco de John Galliano en Zara</a> ha alterado, ni que sea momentáneamente, las reglas de juego de un territorio mucho más amplio que el de la moda. Porque Galliano no es solo uno de los grandes diseñadores de las últimas décadas: es también un nombre cargado de un capital simbólico asociado a un Olimpo de la creación y del lujo que, hasta hace no mucho, parecía incompatible con el de la moda del común de los mortales. ¿Pero qué tiene de diferente esta colaboración respecto a las muchas otras que, de vez en cuando y desde hace años, animan –como una flor que no hace verano– la amortecida creatividad de las cadenas de moda rápida?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2026 12:04:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así es como presenta Zara este jueves la colección que John Galliano ha diseñado para la firma gallega]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Trump: uniformes para una guerra que todavía no existe]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/trump-uniformes-guerra-todavia-no-existe_129_5863714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9faf0b64-1745-46c7-8d68-9d2ffaeaf1ff_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>Ahora mismo vivimos una distopía surrealista tirante entre dos extremos aparentemente opuestos. Por una parte, nos asusta la posibilidad de que una IA potencialmente superinteligente acabe aniquilando a la humanidad; por la otra, sufrimos la estupidez humana de buena parte de nuestros dirigentes políticos. Una paradoja entre la inteligencia artificial y la estulticia natural que, si no fuera por todo lo que nos estamos jugando, podría resultarnos cómica. Unos dirigentes que, demasiado a menudo, sea por exceso de confianza o porque se sienten en peligro, parecen empezar a desvariar en sus manifestaciones públicas, sacando sus carencias a pasear. Y es precisamente en este contexto que Donald Trump ha decidido imaginar un uniforme para la Space Force que no existe... ni parece que tenga que existir.El pasado 6 de septiembre, el presidente de los Estados Unidos sorprendió al mundo con una publicación en Truth Social. Esta consistía en la imagen de un supuesto nuevo uniforme para la Space Force, la última rama de las Fuerzas Armadas estadounidenses, creada por Trump en 2019, destinada a proteger y operar las infraestructuras espaciales militares del país. No estamos ante astronautas, sino ante lo que él ha bautizado como "guardianes": militares que, más allá de las tareas de exploración, deben dominar, proteger y defender este nuevo dominio militar. Con la Space Force, Trump contribuye a transformar el escenario espacial que, hasta ahora, habíamos asociado sobre todo con la ciencia y la ficción en un nuevo espacio de combate militar.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/trump-uniformes-guerra-todavia-no-existe_129_5863714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 05:01:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los uniformes de la película 'Starship Troopers'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Camiseta impresa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/camiseta-impresa_129_5858407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/52495adf-d006-42ed-b640-1e3d046edccc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Me he encontrado al fondo del armario una camiseta de color yema de huevo, con las cuatro barras impresas en el pecho dibujando una V y las palabras, en negro, <em>Ahora es la hora</em>. Pregunto a la IA de qué año era: 2014. Al lado, arrugada pero con el amarillo aún vivo, hay otra camiseta con el lema <em>SOS Enseñanza Pública de Calidad</em>. Al lado, dos más de negras: una con la palabra <em>Democracia</em> y un rostro atravesado por una pintada roja de prohibición y otra con la frase <em>¡No tenéis suficientes prisiones para tanta DIGNIDAD!</em>, y la caricatura de una niña que rompe unas cadenas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Sala]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 10:47:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La camiseta de la Diada]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Soy muy de cava y soy 'burbujera': cuando estoy contenta, estallo de contenta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/comer/cava-burbujera-contenta-estallo-contenta_128_5853235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1f117fc9-1f12-44bf-9856-e81216154029_16-9-aspect-ratio_default_0_x1452y1041.jpg" /></p><p>La diseñadora de moda Teresa Helbig (Barcelona, 1963) recibe al ARA en el <em>showroom</em> que la firma tiene en la calle Mallorca de Barcelona. Cada pieza y cada objeto tiene una historia que Helbig explica con pasión, vitalidad y alegría. Feliz por la acogida que ha tenido la retrospectiva que le dedica el Museo del Traje de Madrid –y esperando poder traerla también a Barcelona–, la diseñadora muestra un imaginario que ha sido nutrido por todo lo que ha visto, sentido, probado y bebido.<strong>¿Ha hablado alguna vez de Terra Remota? ¿Cómo llegó hasta allí?</strong></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena García Dalmau]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2026 05:02:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La diseñadora de moda Teresa Helbig.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Diseñadora de moda]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desigual y la hija desobediente de Elon Musk]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/desigual-hija-desobediente-elon-musk_129_5850254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8f434db3-ff08-475e-8b1d-ba4a28eacd51_16-9-aspect-ratio_default_0_x417y313.png" /></p><p>Hace escasamente dos semanas, la marca de ropa catalana Desigual lanzaba una campaña en la que se mofaba de la turistificación, la masificación, la inseguridad y el incremento de los precios que ahogan actualmente a Barcelona. Una campaña que la opinión pública percibió como un desacierto, por el hecho de jugar con frivolidad y sin voluntad crítica definida, con una cuestión social tan punzante, simplemente, para vender ropa. Pero poco hacía presagiar que, en cuestión de pocos días, la marca conseguiría dar la vuelta como un calcetín a su imagen. El golpe de volante ha llegado con la nueva campaña, titulada <a href="https://www.instagram.com/p/Dc1Mgo1CFWD/?utm_source=ig_embed&utm_campaign=embed_video_watch_again" rel="nofollow"><em>Born to disobey</em></a>. Una chica, con actitud desafiante ante un robot, pone en cuestión la infalibilidad de la inteligencia artificial, que colapsa ante la singularidad humana, y alienta a plantar cara a la dictadura de los algoritmos. Y mirando fijamente a cámara dice: “Ella fue diseñada para obedecer. Yo no.” La genialidad del anuncio, sin embargo, radica en el hecho de que su protagonista no es una modelo cualquiera, sino Vivian Jenna Wilson: la hija trans de Elon Musk.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/desigual-hija-desobediente-elon-musk_129_5850254.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 09:32:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La hija de Elon Musk, Vivian Wilson y el robot DESI 84, protagonistas de la campaña de Desigual BORN TO DISOBEY]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué dejamos de ser nosotros mismos en septiembre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/dejamos-septiembre_129_5850115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/adfaf7c2-4955-4e47-8805-84b97ac5a790_16-9-aspect-ratio_default_0_x2661y1392.jpg" /></p><p>Volver de vacaciones no implica tan solo retomar unos horarios, unas rutinas o unas obligaciones, sino también recuperar una manera de vestir mucho más seria, prudente y contenida. Durante las vacaciones nos hemos permitido llevar camisas hawaianas llamativas, lucir vestidos <em>hippies</em> bien amplios, llevar el bañador de pantalón corto durante todo el día o ir con bikini y pareo a comprar un helado al chiringuito. A través de la ropa experimentamos una agradable sensación de libertad y comodidad que difícilmente disfrutamos durante el resto del año. Pero, ¿por qué todo esto se acaba en septiembre?Ahora toca pedir hora en la peluquería urgentemente. Si hasta ahora no nos ha preocupado que el color del tinte del cabello fuera de perro como huye, al poner un pie en tierra firme se convierte en una prioridad improrrogable recuperar el tono marrón del número 4.0 antes de que nos vean las compañeras de trabajo. También se han acabado las camisetas de tirantes estrechos o los <em>minishorts</em>: el cuerpo se vuelve más escuálido y ahora toca volverlo a cubrir de tela. Y si los pies han disfrutado de una libertad casi absoluta gracias a las chanclas de dedo, ahora hay que taparlos y volverlos a poner en orden. Incluso los Crocs nos han permitido disfrutar de la comodidad de ponernos y quitarnos los zapatos sin ni siquiera agacharnos. Pero ahora vuelven los cordones para contener los pies y, con ellos, un pequeño ejemplo de la disciplina corporal que nos atraviesa durante el año.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/dejamos-septiembre_129_5850115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 06:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una persona descansa al lado de la playa, en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona cumple 100 años de desfiles: ¿qué queda del lujo de 1926?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/barcelona-cumple-100-anos-desfiles-queda-lujo-1926_130_5845271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6b79de08-de42-41bb-990d-1b7564b5a764_16-9-aspect-ratio_default_0_x1329y994.jpg" /></p><p>Imagina retroceder cien años, a la Barcelona de 1926. El cine todavía era mudo y un desfile de moda podía ser, literalmente, un espectáculo extraordinario. En París las grandes casas habían comenzado a utilizar aquellas presentaciones para dar a conocer las nuevas colecciones de los diseñadores de la época, pero en Cataluña no lo hacía nadie. Situada en el Pla de la Boqueria, Santa Eulalia vio la oportunidad y decidió importar la fórmula. “Fuimos pioneros gracias a la visión de mi abuelo”, recuerda Luis Sans, cuarta generación al frente de la casa, fundada en 1843. En aquella aventura también tuvo un papel clave Pere Formosa, que había entrado como aprendiz y acabaría convirtiéndose en maestro de la casa e impulsor de aquel evento</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Almenar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/barcelona-cumple-100-anos-desfiles-queda-lujo-1926_130_5845271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 05:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un desfile de Santa Eulalia.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La icónica casa Santa Eulàlia, que acogió aquella primera pasarela, repasa un siglo de cambios en la moda con una gran fiesta en La Paloma]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desigual: ¿un mono al volante?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/moda/desigual-mono-volante_129_5839442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/36af46b7-40ed-46ac-b526-7dd1040816cf_16-9-aspect-ratio_default_0_x1045y442.jpg" /></p><p>La marca catalana de ropa Desigual se ha vuelto a marcar un Juan Carlos en Botsuana con su ya icónico "Lo siento mucho… no volverá a ocurrir". ¿El motivo? <a href="https://www.3cat.cat/3catinfo/carteristes-coloms-i-cafes-a-preu-desorbitat-la-barcelona-de-la-polemica-campanya-de-desigual/noticia/3426870/" target="_blank" rel="nofollow">La última campaña</a>, en la que, con un tratamiento claramente sarcástico y burlesco, hace de la gentrificación, la turistificación, la masificación, el aumento de los precios y la inseguridad de Barcelona el tema central para promocionar su última colaboración con la marca berlinesa Ottolinger. Una campaña que ha incendiado las redes y ha recibido una acogida mayoritariamente negativa. En primer lugar, porque muchos la han percibido como una banalización de los problemas que, actualmente, ahogan a la capital catalana. Además, este tratamiento, más allá del hecho de que una marca con sede en Barcelona se esté disparando un tiro en el pie ridiculizando la imagen de la ciudad, no apunta hacia arriba en clave de denuncia. Lo que debemos tener claro es que no toda ironía es una crítica. Y si, además, todo ello se hace para vender cuatro camisetas, cuesta todavía más encontrarle ninguna voluntad real de cuestionar nada.Y digo que se ha vuelto a marcar un Juan Carlos porque no es la primera vez, en los últimos tiempos, que Desigual ha tenido que rectificar con sus campañas publicitarias. La más reciente, en 2025, la protagonizada por la actriz Ester Expósito luciendo el lema <a href="https://www.youtube.com/watch?v=gLb-wzolnqE&t=4s" target="_blank" rel="nofollow"><em>Not a doll</em></a>(No soy una muñeca), con una intención aparentemente feminista de empoderamiento de las mujeres. El problema es que, paralelamente, tenía lugar la campaña de camisetas <em>Protect the dolls</em>, para dar apoyo a la comunidad trans a raíz de los ataques y las vejaciones del gobierno estadounidense de Donald Trump. Una campaña que, en ningún caso, fue minoritaria, sino que tuvo un gran alcance, con la adhesión de figuras de renombre como el actor Pedro Pascal, el cantante Troye Sivan o el diseñador Haider Ackermann. La campaña en sí podía haber sido buena, siempre que se hubiera llevado a cabo en un mundo paralelo. El problema es que los contextos son fundamentales y ver a Expósito luciendo orgullosa una camiseta con la frase "Not a doll", en aquel momento hacía que la lectura pasara de feminista a transfóbica.En diciembre de 2012 lanzó la campaña <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-bim3Xq0AXk"  rel="nofollow"><em>Tengo un plan</em></a>, integrada por tres anuncios en los que tres mujeres de belleza normativa se vestían, en actitud sexy y desinhibida, ante el espejo mientras explicaban sus planes de futuro. La primera, viajar a Tailandia para vivir aventuras sexuales y dejar atrás su vida, incluido su novio. La segunda, explicar a su familia que tenía una pareja mujer. Y la tercera, que había decidido acostarse con su jefe. Una campaña que, a pesar de querer empoderar a las mujeres, caía en una falsa representación de la igualdad en la adopción, por parte de estas tres mujeres, de comportamientos tradicionalmente asociados a los hombres.La más grave, sin embargo, fue lanzada a raíz del Día de la Madre de 2014, titulada <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zXgUV4mjumo&t=18s" target="_blank" rel="nofollow"><em>Tú decides</em></a>. Una chica normativamente sexy, después de ponerse una almohada bajo el vestido para ver cómo quedaría de embarazada, cogía una tira de preservativos y los pinchaba. Un anuncio que, claramente, trata de la manera más burda la libertad de elección de las mujeres, ya que, además de obviar el consentimiento reproductivo de la otra persona, desatiende el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual.Viendo, pues, la trayectoria promocional de Desigual, podríamos pensar que al frente del departamento de marketing tienen a un mono al volante, con una desconexión total del mundo y de lo que se cuece. Pero, viendo las pifias reiteradas, quizás lo que tienen es a un listo que, ante una compañía que hace aguas en ventas, ha optado por la vieja fórmula que dice "que hablen de nosotros, aunque sea mal". Una táctica peligrosa que hay que ejecutar muy bien para que no acabe siendo pan para hoy y hambre para mañana.En cualquier caso, quizá la última campaña sobre la turistificación de Barcelona está mejor pensada de lo que los autóctonos hemos sabido ver. Con una marca propiedad del suizo Thomas Meyer y unas ventas dirigidas mayoritariamente al mercado internacional, quizá la campaña no estaba pensada para hacer gracia a los barceloneses. Quizá, precisamente, su público era aquel que vive la ciudad desde el otro lado: como un decorado para visitar, consumir y, ahora también, vestir.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/moda/desigual-mono-volante_129_5839442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 14:39:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Instantáneas del anuncio publicitario de Desigual x Ottolinger]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué enseñamos el culo pero no los pechos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/ensenamos-culo-no-pechos_129_5837048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3e9cf337-a809-4e75-be69-32976201354f_16-9-aspect-ratio_default_0_x4717y2084.jpg" /></p><h3>Últimamente, cuando intento comprarme un bikini, me tengo que enfrentar a la búsqueda y captura de una pieza cada vez más difícil de encontrar: una que me cubra la totalidad de las nalgas. Mientras que la parte que tapa los pechos no resulta conflictiva, cuando llegamos a la de abajo parece que solo tengamos a nuestra disposición la mínima expresión de lo que debería ser una braga. Entre las opciones al alcance es bastante presente el tanga de hilo dental, que desaparece misteriosamente entre nalga y nalga, ante la aparente comodidad de la usuaria, y unos delanteros tan mínimos que una servidora se pregunta cómo es posible encajar todo el pubis en aquella franja tan estrecha sin que sobrepase por un lado y por el otro. De repente, querer una braga que abrace con generosidad las nalgas y el bajo vientre se ha convertido casi en una extravagancia. Es paradójico que esto se produzca paralelamente al claro retroceso del <em>topless</em>, provocado por el aumento de la presión estética y unos valores conservadores al alza pero, sobre todo, por la amenaza de los móviles con cámara, capaces de archivar para siempre tus pechos en las redes sin tu consentimiento. Pero ¿por qué estos miedos, que han hecho retroceder la liberación de los pechos de las mujeres, no tienen el mismo efecto en las nalgas?Lo que es importante tener claro, sin embargo, es que el tanga no nace de un día para otro, sino que cuenta con una larga historia, con diferentes usos y significados. A diferencia de lo que podamos pensar, sus orígenes no son ni femeninos ni occidentales. Una pieza que cubra los genitales y deje las piernas y el trasero a la vista es una de las formas más antiguas de ropa interior masculina, presente en un buen número de culturas antiguas y que, desde Occidente, hemos categorizado bajo el nombre genérico de taparrabos. Pero sería demasiado osado decir que el tanga actual deriva directamente de esta pieza, ya que, a pesar de que tiene vínculos formales claros, las funciones son casi opuestas. Mientras que la primera tenía la función de cubrir los genitales, la segunda nace con la función de descubrir las nalgas.Los límites de la intimidad<h3/><p>Uno de los antecedentes claros del tanga moderno es el <em>g-string</em>, una pieza escénica de los espectáculos de <em>burlesque</em> norteamericanos de los años veinte que, más que para tapar, se utilizaba para simular la desnudez en los stripteases, en un momento en que estaban sometidos a una creciente presión y persecución por parte de las autoridades. Durante los años setenta, las playas de Copacabana e Ipanema se convirtieron en auténticos laboratorios de experimentación de ropa de baño. El bañador brasileño fue pionero en la reducción de la superficie textil, con unos camales tan altos y escotados que allanaron el terreno para que el tanga hiciera acto de presencia en 1973. El paso decisivo en su incorporación a la moda occidental llegó con el diseñador Rudi Gernreich, que en 1974 revolucionó el mundo de la moda con el <em>thong</em>. Inspirada en el <em>fundoshi</em> de los luchadores de sumo, era una pieza de baño que dejaba las nalgas a la vista pero que era unisex, destinada tanto a hombres como a mujeres. La clave de bóveda de la propuesta de Gernreich fue, bajo las ansias rupturistas de la década, contribuir a la liberación del cuerpo, tanto en el plano físico como moral. Un planteamiento bien distinto de las derivas que ha acabado cogiendo: la sexualización del cuerpo de la mujer.Enseñar los pechos y las nalgas comporta el mismo riesgo de sufrir el escrutinio de una mirada sexualizadora. Pero lo cierto es que las nalgas han vivido un proceso más intenso de visibilización que ha normalizado la aceptación social. No es que los pechos sean más sexualizados cuando se enseñan, pero, como aún no han llegado al mismo grado de exposición, continúan percibiéndose como más íntimos y, por tanto, más vulnerables cuando se exponen. La cuestión no es qué es más sexualizado, sino dónde establecemos, en cada momento, la frontera moral entre lo que es aceptable de ser visto y lo que no. Y, a pesar de la aparente libertad que nos parece que tenemos a la hora de escoger la ropa, la moda, al ofrecer –o eliminar– opciones, contribuye a determinar qué zonas del cuerpo consideramos deseables y normales y, al mismo tiempo, a establecer los límites de lo que consideramos intimidad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/ensenamos-culo-no-pechos_129_5837048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 05:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un grupo de personas en una playa, en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[John Galliano, atrapado por su pasado antisemita, obligado a renunciar al homenaje del Metropolitan de Nueva York]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/gente/john-galliano-atrapado-pasado-antisemita-obligado-renunciar-homenaje-metropolitan-nueva-york_1_5836762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ecdd893f-586d-4573-84ba-3a39c5207390_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El diseñador John Galliano, uno de los grandes iconos de la moda, ha anunciado que renuncia a la exposición y gala que el Metropolitan Museum de Nueva York (Met) le había preparado como homenaje, empujado por una fuerte opinión pública que cuestiona su pasado antisemita. Según ha publicado él mismo en las redes sociales, ha decidido que la exposición no se lleve a cabo "tras mucha reflexión y discusión con los involucrados".</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/gente/john-galliano-atrapado-pasado-antisemita-obligado-renunciar-homenaje-metropolitan-nueva-york_1_5836762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 16:51:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Galiano en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El diseñador ha anunciado en las redes que "no es el momento" para que la institución le dedique una exposición]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué es noticia que una reina repita vestido?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/noticia-reina-repita-vestido_129_5831429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/cbe42470-f595-4a46-83d5-0f3164030b63_16-9-aspect-ratio_default_0_x1270y589.jpg" /></p><p>A principios de agosto, durante la estancia de la familia real en Mallorca, la infanta Sofía causó una cierta sorpresa entre los medios de comunicación por un gesto aparentemente insólito en el protocolo de las casas reales. ¿El motivo? Llevaba un vestido de la marca Desigual que ya había estrenado la reina Letizia en 2023 y que había recuperado la princesa Leonor en 2025, durante las respectivas recepciones de Marivent. De hecho, la reina Letizia ha repetido vestido en más de una ocasión, y cada vez el hecho se ha convertido en noticia. Pero ¿qué dice de nosotros, como sociedad, que nos parezca tan excepcional que una reina repita vestido?La reutilización de la indumentaria ha sido una práctica inherente a la moda a lo largo de la historia preindustrial, cuando la ropa era escasa, costosa y obligaba a menudo a pasarla de padres a hijos. Era una práctica que afectaba a todos los estratos sociales, incluidas las cortes europeas. Las familias reales disponían de sistemas de registro para documentar las prendas existentes, donde se especificaban sus características, medidas y elementos decorativos, así como las reparaciones y modificaciones que habían sufrido, con el objetivo de facilitar su reutilización dentro de la misma familia. Todo indica que la indumentaria era concebida menos como una propiedad estrictamente individual que como un patrimonio dinástico susceptible de circular entre diferentes miembros del linaje. Y cuando los vestidos dejaban de utilizarse, podían convertirse en obsequios diplomáticos o pasar a los miembros del servicio para asegurar alianzas y fidelidades. Igualmente, los tejidos se desmontaban y se reutilizaban en prendas nuevas, ornamentos, mobiliario u objetos litúrgicos, y solo cuando habían agotado cualquier posibilidad de uso eran destinados a la fabricación de papel. El guardarropa se entendía, así, como una auténtica reserva de recursos materiales y estrategias políticas. Por lo tanto, ¿qué ha cambiado entre las antiguas cortes europeas y la actual familia real para que un hecho del todo normalizado en el pasado haya devenido una excepción hoy?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/noticia-reina-repita-vestido_129_5831429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 05:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La princesa Leonor y la infanta Sofía a la salida de un restaurante de Palma después de una cena en familia con los Reyes y la reina Sofía.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los no-sabios]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/no-sabios_129_5829737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f450f919-4a45-48cf-8d09-76f3ca774f15_16-9-aspect-ratio_default_1060132.jpg" /></p><p>Leemos en el ARA que la hija de la actriz Andie MacDowell, que se llama Margaret Qualley y que es tan guapa como la madre, apareció en una alfombra roja "<a href="https://es.ara.cat/gente/famosos/margaret-qualley-medio-descalza-alfombra-roja-son-sandalias-suela-llevado_1_5828645.html" >con un calzado que ha dejado sin palabras: unas sandalias sin suela de Chanel</a>”. En la foto se observan las, digamos, sandalias. Son unas sandalias que solo tienen tacón (atado a los pies con un cordón). El tacón lleva el anagrama CC de Coco Chanel. Por lo tanto, medio pie no tiene suela, toca el suelo y, de esta manera, la portadora va casi descalza. Son unas sandalias que les habrían cabido a las hermanastras de la Cenicienta e incluso a mí.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Empar Moliner]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/no-sabios_129_5829737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 16:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Margaret Qualley, con los zapatos virales]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los hombres llevan camisas hawaianas en verano?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/hombres-llevan-camisas-hawaianas-verano_129_5826391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1261dd0c-b068-4538-9188-db002bf4d301_16-9-aspect-ratio_default_0_x2557y1528.jpg" /></p><p>La mayoría de hombres de mediana edad recurren, durante el año, a un abanico muy reducido entre todas las posibilidades que ofrece la moda. Ante las infinitas posibilidades que brinda, acostumbran a decantarse por piezas discretas, tonos neutros, conjuntos predecibles y siluetas sin estridencias. Pero el verano altera provisionalmente este orden establecido. El clima, las vacaciones y la sensación de encontrarse fuera de la rutina abren una pequeña rendija en esta monotonía. Y es precisamente por esta rendija por donde se cuela una pieza tan inesperada como reveladora: la camisa hawaiana.Cuando vemos esta camisa, con estampados florales y el nombre con que ha sido bautizada, rápidamente suponemos que representa la esencia de este archipiélago del Pacífico y el pasado cultural de la Polinesia. Pero la realidad es bien diferente. Lejos de remitir a los ancestros, estas camisas nacieron en los años treinta del siglo XX, cuando Hawái llevaba décadas habiendo perdido su independencia y vivía bajo dominio norteamericano. Convertidas en una economía de plantación, las islas atrajeron sucesivas olas migratorias, especialmente procedentes de China y de Japón, gracias a las cuales también llegaron tejidos, técnicas artesanales y maneras de vestir. En este contexto, el sastre japonés Koichiro Miyamoto comenzó a confeccionarlas en 1935 bajo el nombre de Aloha Shirts.Los primeros fabricantes recurrieron a los materiales que tenían a mano: rollos de tela japoneses destinados originalmente a confeccionar kimonos. Por eso, los primeros estampados mostraban plantas de bambú, abanicos, flores de cerezo, olas o grullas (<em>tsuru</em>), motivos propios de la iconografía japonesa. Tejidos asiáticos pero sobre una pieza con la morfología de la camisa deportiva norteamericana. La camisa hawaiana no era, pues, la expresión de una cultura intacta, sino el producto de una sociedad colonial en la que patrones americanos, telas japonesas y manos asiáticas habían acabado cosiendo una identidad nueva. Una vez más, la historia demostraba que la pureza cultural se parece mucho más a una ficción que a una realidad.A finales de los años treinta, Hawái ya era un destino turístico para los norteamericanos, un fenómeno que después de la Segunda Guerra Mundial se intensificó con la popularización de la aviación comercial. Y, con el turismo, la camisa también se tropicalizó: las grullas dejaron paso a los hibiscos, a los surfistas y a los ukeleles. El toque de gracia, sin embargo, lo dio Hollywood, cuando inventó un Hawái consumiblemente idílico. Elvis Presley, con <em>Blue Hawaii </em>(1961), acabó de estereotiparlo como un mito cultural de playas paradisíacas, surf, mujeres bailando <em>hula</em> y collares florales. También contribuyó el regreso de los miles de soldados destinados a las islas, que traían fotografías, ukeleles y camisas.Y si caímos rendidos con el sonido cálido de las <em>steel guitars</em> de Elvis, el detective privado Magnum acabó de rematar la faena. ¿Qué hombre no quiso vestir una camisa hawaiana si eso quería decir vivir, aunque fuera por unos días, la vida despreocupada y eternamente veraniega de Thomas Magnum: vivir en una mansión frente al mar, derrapar con un Ferrari rojo y la promesa de que la felicidad se podía vestir con un estampado de flores?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/hombres-llevan-camisas-hawaianas-verano_129_5826391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 05:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chico con camisa hawaiana]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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    <item>
      <title><![CDATA[Por qué no deberíamos reírnos del 'facekini']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/no-deberiamos-reirnos-facekini_129_5821461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fb4945f6-d233-4060-867c-382167b263bd_16-9-aspect-ratio_default_0_x883y963.jpg" /></p><p>«Kini» ya no es solo el final de <em>bikini</em>: se ha convertido casi en un sufijo. A lo largo de las últimas décadas, se ha combinado con todo tipo de palabras para designar nuevas maneras de vestir –o de desvestir– el cuerpo en la playa. Del fundacional <em>bikini</em> al <em>monokini</em>, el <em>trikini</em>, el <em>tankini</em>, el <em>microkini</em>, el <em>burkini</em>, el <em>seekini</em> o el más reciente <em>skirtkini</em>. Pero si hay una derivación que pocos vimos venir fue el <em>facekini</em>: una pieza que, en lugar de descubrir más piel, nos cubre completamente la cara para entrar al mar. Antes, sin embargo, de que se active el reflejo cuñadista y alguien suelte que "el mundo de la moda ya ha vuelto a inventar otra estupidez", vale la pena concederle el beneficio de la duda. Porque esta pieza tan desconcertante, además de la cara, esconde una historia mucho menos frívola de lo que parece y, sobre todo, ofrece una oportunidad para cuestionar la manera como miramos la ropa cuando proviene de otras culturas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/no-deberiamos-reirnos-facekini_129_5821461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 05:01:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres niños con fecekini]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[El invento milenario que puede salvarnos del calor]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/invento-milenario-salvarnos-calor_129_5816357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/195824df-9a74-4ead-be6c-97efb3764786_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace calor. Mucho calor. Demasiado. Y esta evidencia no la formulo como climatóloga experimentada, sino como simple habitante de un mundo cada vez más cercano al punto de ebullición. Ante esta excepcionalidad climática, que ya se intuye como la nueva normalidad, los tan codiciados aparatos de aire acondicionado, a pesar del bienestar inmediato que proporcionan, contribuyen a calentar aún más el exterior. Quizás por eso, en plena emergencia climática, las soluciones más antiguas vuelven a demostrar su vigencia. ¿Y hay alguna más ancestral que un abanico?Hace solo unos años parecía que este objeto había quedado rebajado a simple souvenir folclórico, ornamentado con inevitables motivos de españolismo kitsch. Hoy, en cambio, ha recuperado su lugar como una de las tecnologías más antiguas, sencillas y sostenibles de la humanidad. Pero, ¿ha sido siempre esta su función: hacer viento? Y, a pesar de ser un complemento inseparable del estereotipo de la flamenca, ¿es realmente España su lugar de origen?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/invento-milenario-salvarnos-calor_129_5816357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 05:02:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mujer ventoseándose en la comunidad valenciana]]></media:title>
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