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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - moda]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/moda/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - moda]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Barcelona cumple 100 años de desfiles: ¿qué queda del lujo de 1926?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/barcelona-cumple-100-anos-desfiles-queda-lujo-1926_130_5845271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6b79de08-de42-41bb-990d-1b7564b5a764_16-9-aspect-ratio_default_0_x1329y994.jpg" /></p><p>Imagina retroceder cien años, a la Barcelona de 1926. El cine todavía era mudo y un desfile de moda podía ser, literalmente, un espectáculo extraordinario. En París las grandes casas habían comenzado a utilizar aquellas presentaciones para dar a conocer las nuevas colecciones de los diseñadores de la época, pero en Cataluña no lo hacía nadie. Situada en el Pla de la Boqueria, Santa Eulalia vio la oportunidad y decidió importar la fórmula. “Fuimos pioneros gracias a la visión de mi abuelo”, recuerda Luis Sans, cuarta generación al frente de la casa, fundada en 1843. En aquella aventura también tuvo un papel clave Pere Formosa, que había entrado como aprendiz y acabaría convirtiéndose en maestro de la casa e impulsor de aquel evento</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Almenar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/barcelona-cumple-100-anos-desfiles-queda-lujo-1926_130_5845271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 05:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un desfile de Santa Eulalia.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La icónica casa Santa Eulàlia, que acogió aquella primera pasarela, repasa un siglo de cambios en la moda con una gran fiesta en La Paloma]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Desigual: ¿un mono al volante?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/moda/desigual-mono-volante_129_5839442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/36af46b7-40ed-46ac-b526-7dd1040816cf_16-9-aspect-ratio_default_0_x1045y442.jpg" /></p><p>La marca catalana de ropa Desigual se ha vuelto a marcar un Juan Carlos en Botsuana con su ya icónico "Lo siento mucho… no volverá a ocurrir". ¿El motivo? <a href="https://www.3cat.cat/3catinfo/carteristes-coloms-i-cafes-a-preu-desorbitat-la-barcelona-de-la-polemica-campanya-de-desigual/noticia/3426870/" target="_blank" rel="nofollow">La última campaña</a>, en la que, con un tratamiento claramente sarcástico y burlesco, hace de la gentrificación, la turistificación, la masificación, el aumento de los precios y la inseguridad de Barcelona el tema central para promocionar su última colaboración con la marca berlinesa Ottolinger. Una campaña que ha incendiado las redes y ha recibido una acogida mayoritariamente negativa. En primer lugar, porque muchos la han percibido como una banalización de los problemas que, actualmente, ahogan a la capital catalana. Además, este tratamiento, más allá del hecho de que una marca con sede en Barcelona se esté disparando un tiro en el pie ridiculizando la imagen de la ciudad, no apunta hacia arriba en clave de denuncia. Lo que debemos tener claro es que no toda ironía es una crítica. Y si, además, todo ello se hace para vender cuatro camisetas, cuesta todavía más encontrarle ninguna voluntad real de cuestionar nada.Y digo que se ha vuelto a marcar un Juan Carlos porque no es la primera vez, en los últimos tiempos, que Desigual ha tenido que rectificar con sus campañas publicitarias. La más reciente, en 2025, la protagonizada por la actriz Ester Expósito luciendo el lema <a href="https://www.youtube.com/watch?v=gLb-wzolnqE&t=4s" target="_blank" rel="nofollow"><em>Not a doll</em></a>(No soy una muñeca), con una intención aparentemente feminista de empoderamiento de las mujeres. El problema es que, paralelamente, tenía lugar la campaña de camisetas <em>Protect the dolls</em>, para dar apoyo a la comunidad trans a raíz de los ataques y las vejaciones del gobierno estadounidense de Donald Trump. Una campaña que, en ningún caso, fue minoritaria, sino que tuvo un gran alcance, con la adhesión de figuras de renombre como el actor Pedro Pascal, el cantante Troye Sivan o el diseñador Haider Ackermann. La campaña en sí podía haber sido buena, siempre que se hubiera llevado a cabo en un mundo paralelo. El problema es que los contextos son fundamentales y ver a Expósito luciendo orgullosa una camiseta con la frase "Not a doll", en aquel momento hacía que la lectura pasara de feminista a transfóbica.En diciembre de 2012 lanzó la campaña <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-bim3Xq0AXk"  rel="nofollow"><em>Tengo un plan</em></a>, integrada por tres anuncios en los que tres mujeres de belleza normativa se vestían, en actitud sexy y desinhibida, ante el espejo mientras explicaban sus planes de futuro. La primera, viajar a Tailandia para vivir aventuras sexuales y dejar atrás su vida, incluido su novio. La segunda, explicar a su familia que tenía una pareja mujer. Y la tercera, que había decidido acostarse con su jefe. Una campaña que, a pesar de querer empoderar a las mujeres, caía en una falsa representación de la igualdad en la adopción, por parte de estas tres mujeres, de comportamientos tradicionalmente asociados a los hombres.La más grave, sin embargo, fue lanzada a raíz del Día de la Madre de 2014, titulada <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zXgUV4mjumo&t=18s" target="_blank" rel="nofollow"><em>Tú decides</em></a>. Una chica normativamente sexy, después de ponerse una almohada bajo el vestido para ver cómo quedaría de embarazada, cogía una tira de preservativos y los pinchaba. Un anuncio que, claramente, trata de la manera más burda la libertad de elección de las mujeres, ya que, además de obviar el consentimiento reproductivo de la otra persona, desatiende el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual.Viendo, pues, la trayectoria promocional de Desigual, podríamos pensar que al frente del departamento de marketing tienen a un mono al volante, con una desconexión total del mundo y de lo que se cuece. Pero, viendo las pifias reiteradas, quizás lo que tienen es a un listo que, ante una compañía que hace aguas en ventas, ha optado por la vieja fórmula que dice "que hablen de nosotros, aunque sea mal". Una táctica peligrosa que hay que ejecutar muy bien para que no acabe siendo pan para hoy y hambre para mañana.En cualquier caso, quizá la última campaña sobre la turistificación de Barcelona está mejor pensada de lo que los autóctonos hemos sabido ver. Con una marca propiedad del suizo Thomas Meyer y unas ventas dirigidas mayoritariamente al mercado internacional, quizá la campaña no estaba pensada para hacer gracia a los barceloneses. Quizá, precisamente, su público era aquel que vive la ciudad desde el otro lado: como un decorado para visitar, consumir y, ahora también, vestir.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/moda/desigual-mono-volante_129_5839442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 14:39:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Instantáneas del anuncio publicitario de Desigual x Ottolinger]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[¿Por qué enseñamos el culo pero no los pechos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/ensenamos-culo-no-pechos_129_5837048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3e9cf337-a809-4e75-be69-32976201354f_16-9-aspect-ratio_default_0_x4717y2084.jpg" /></p><h3>Últimamente, cuando intento comprarme un bikini, me tengo que enfrentar a la búsqueda y captura de una pieza cada vez más difícil de encontrar: una que me cubra la totalidad de las nalgas. Mientras que la parte que tapa los pechos no resulta conflictiva, cuando llegamos a la de abajo parece que solo tengamos a nuestra disposición la mínima expresión de lo que debería ser una braga. Entre las opciones al alcance es bastante presente el tanga de hilo dental, que desaparece misteriosamente entre nalga y nalga, ante la aparente comodidad de la usuaria, y unos delanteros tan mínimos que una servidora se pregunta cómo es posible encajar todo el pubis en aquella franja tan estrecha sin que sobrepase por un lado y por el otro. De repente, querer una braga que abrace con generosidad las nalgas y el bajo vientre se ha convertido casi en una extravagancia. Es paradójico que esto se produzca paralelamente al claro retroceso del <em>topless</em>, provocado por el aumento de la presión estética y unos valores conservadores al alza pero, sobre todo, por la amenaza de los móviles con cámara, capaces de archivar para siempre tus pechos en las redes sin tu consentimiento. Pero ¿por qué estos miedos, que han hecho retroceder la liberación de los pechos de las mujeres, no tienen el mismo efecto en las nalgas?Lo que es importante tener claro, sin embargo, es que el tanga no nace de un día para otro, sino que cuenta con una larga historia, con diferentes usos y significados. A diferencia de lo que podamos pensar, sus orígenes no son ni femeninos ni occidentales. Una pieza que cubra los genitales y deje las piernas y el trasero a la vista es una de las formas más antiguas de ropa interior masculina, presente en un buen número de culturas antiguas y que, desde Occidente, hemos categorizado bajo el nombre genérico de taparrabos. Pero sería demasiado osado decir que el tanga actual deriva directamente de esta pieza, ya que, a pesar de que tiene vínculos formales claros, las funciones son casi opuestas. Mientras que la primera tenía la función de cubrir los genitales, la segunda nace con la función de descubrir las nalgas.Los límites de la intimidad<h3/><p>Uno de los antecedentes claros del tanga moderno es el <em>g-string</em>, una pieza escénica de los espectáculos de <em>burlesque</em> norteamericanos de los años veinte que, más que para tapar, se utilizaba para simular la desnudez en los stripteases, en un momento en que estaban sometidos a una creciente presión y persecución por parte de las autoridades. Durante los años setenta, las playas de Copacabana e Ipanema se convirtieron en auténticos laboratorios de experimentación de ropa de baño. El bañador brasileño fue pionero en la reducción de la superficie textil, con unos camales tan altos y escotados que allanaron el terreno para que el tanga hiciera acto de presencia en 1973. El paso decisivo en su incorporación a la moda occidental llegó con el diseñador Rudi Gernreich, que en 1974 revolucionó el mundo de la moda con el <em>thong</em>. Inspirada en el <em>fundoshi</em> de los luchadores de sumo, era una pieza de baño que dejaba las nalgas a la vista pero que era unisex, destinada tanto a hombres como a mujeres. La clave de bóveda de la propuesta de Gernreich fue, bajo las ansias rupturistas de la década, contribuir a la liberación del cuerpo, tanto en el plano físico como moral. Un planteamiento bien distinto de las derivas que ha acabado cogiendo: la sexualización del cuerpo de la mujer.Enseñar los pechos y las nalgas comporta el mismo riesgo de sufrir el escrutinio de una mirada sexualizadora. Pero lo cierto es que las nalgas han vivido un proceso más intenso de visibilización que ha normalizado la aceptación social. No es que los pechos sean más sexualizados cuando se enseñan, pero, como aún no han llegado al mismo grado de exposición, continúan percibiéndose como más íntimos y, por tanto, más vulnerables cuando se exponen. La cuestión no es qué es más sexualizado, sino dónde establecemos, en cada momento, la frontera moral entre lo que es aceptable de ser visto y lo que no. Y, a pesar de la aparente libertad que nos parece que tenemos a la hora de escoger la ropa, la moda, al ofrecer –o eliminar– opciones, contribuye a determinar qué zonas del cuerpo consideramos deseables y normales y, al mismo tiempo, a establecer los límites de lo que consideramos intimidad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 05:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un grupo de personas en una playa, en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[John Galliano, atrapado por su pasado antisemita, obligado a renunciar al homenaje del Metropolitan de Nueva York]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/gente/john-galliano-atrapado-pasado-antisemita-obligado-renunciar-homenaje-metropolitan-nueva-york_1_5836762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ecdd893f-586d-4573-84ba-3a39c5207390_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El diseñador John Galliano, uno de los grandes iconos de la moda, ha anunciado que renuncia a la exposición y gala que el Metropolitan Museum de Nueva York (Met) le había preparado como homenaje, empujado por una fuerte opinión pública que cuestiona su pasado antisemita. Según ha publicado él mismo en las redes sociales, ha decidido que la exposición no se lleve a cabo "tras mucha reflexión y discusión con los involucrados".</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2026 16:51:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Galiano en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El diseñador ha anunciado en las redes que "no es el momento" para que la institución le dedique una exposición]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué es noticia que una reina repita vestido?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/noticia-reina-repita-vestido_129_5831429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/cbe42470-f595-4a46-83d5-0f3164030b63_16-9-aspect-ratio_default_0_x1270y589.jpg" /></p><p>A principios de agosto, durante la estancia de la familia real en Mallorca, la infanta Sofía causó una cierta sorpresa entre los medios de comunicación por un gesto aparentemente insólito en el protocolo de las casas reales. ¿El motivo? Llevaba un vestido de la marca Desigual que ya había estrenado la reina Letizia en 2023 y que había recuperado la princesa Leonor en 2025, durante las respectivas recepciones de Marivent. De hecho, la reina Letizia ha repetido vestido en más de una ocasión, y cada vez el hecho se ha convertido en noticia. Pero ¿qué dice de nosotros, como sociedad, que nos parezca tan excepcional que una reina repita vestido?La reutilización de la indumentaria ha sido una práctica inherente a la moda a lo largo de la historia preindustrial, cuando la ropa era escasa, costosa y obligaba a menudo a pasarla de padres a hijos. Era una práctica que afectaba a todos los estratos sociales, incluidas las cortes europeas. Las familias reales disponían de sistemas de registro para documentar las prendas existentes, donde se especificaban sus características, medidas y elementos decorativos, así como las reparaciones y modificaciones que habían sufrido, con el objetivo de facilitar su reutilización dentro de la misma familia. Todo indica que la indumentaria era concebida menos como una propiedad estrictamente individual que como un patrimonio dinástico susceptible de circular entre diferentes miembros del linaje. Y cuando los vestidos dejaban de utilizarse, podían convertirse en obsequios diplomáticos o pasar a los miembros del servicio para asegurar alianzas y fidelidades. Igualmente, los tejidos se desmontaban y se reutilizaban en prendas nuevas, ornamentos, mobiliario u objetos litúrgicos, y solo cuando habían agotado cualquier posibilidad de uso eran destinados a la fabricación de papel. El guardarropa se entendía, así, como una auténtica reserva de recursos materiales y estrategias políticas. Por lo tanto, ¿qué ha cambiado entre las antiguas cortes europeas y la actual familia real para que un hecho del todo normalizado en el pasado haya devenido una excepción hoy?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/noticia-reina-repita-vestido_129_5831429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 05:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La princesa Leonor y la infanta Sofía a la salida de un restaurante de Palma después de una cena en familia con los Reyes y la reina Sofía.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los no-sabios]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/no-sabios_129_5829737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f450f919-4a45-48cf-8d09-76f3ca774f15_16-9-aspect-ratio_default_1060132.jpg" /></p><p>Leemos en el ARA que la hija de la actriz Andie MacDowell, que se llama Margaret Qualley y que es tan guapa como la madre, apareció en una alfombra roja "<a href="https://es.ara.cat/gente/famosos/margaret-qualley-medio-descalza-alfombra-roja-son-sandalias-suela-llevado_1_5828645.html" >con un calzado que ha dejado sin palabras: unas sandalias sin suela de Chanel</a>”. En la foto se observan las, digamos, sandalias. Son unas sandalias que solo tienen tacón (atado a los pies con un cordón). El tacón lleva el anagrama CC de Coco Chanel. Por lo tanto, medio pie no tiene suela, toca el suelo y, de esta manera, la portadora va casi descalza. Son unas sandalias que les habrían cabido a las hermanastras de la Cenicienta e incluso a mí.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Empar Moliner]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/no-sabios_129_5829737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 16:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Margaret Qualley, con los zapatos virales]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los hombres llevan camisas hawaianas en verano?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/hombres-llevan-camisas-hawaianas-verano_129_5826391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1261dd0c-b068-4538-9188-db002bf4d301_16-9-aspect-ratio_default_0_x2557y1528.jpg" /></p><p>La mayoría de hombres de mediana edad recurren, durante el año, a un abanico muy reducido entre todas las posibilidades que ofrece la moda. Ante las infinitas posibilidades que brinda, acostumbran a decantarse por piezas discretas, tonos neutros, conjuntos predecibles y siluetas sin estridencias. Pero el verano altera provisionalmente este orden establecido. El clima, las vacaciones y la sensación de encontrarse fuera de la rutina abren una pequeña rendija en esta monotonía. Y es precisamente por esta rendija por donde se cuela una pieza tan inesperada como reveladora: la camisa hawaiana.Cuando vemos esta camisa, con estampados florales y el nombre con que ha sido bautizada, rápidamente suponemos que representa la esencia de este archipiélago del Pacífico y el pasado cultural de la Polinesia. Pero la realidad es bien diferente. Lejos de remitir a los ancestros, estas camisas nacieron en los años treinta del siglo XX, cuando Hawái llevaba décadas habiendo perdido su independencia y vivía bajo dominio norteamericano. Convertidas en una economía de plantación, las islas atrajeron sucesivas olas migratorias, especialmente procedentes de China y de Japón, gracias a las cuales también llegaron tejidos, técnicas artesanales y maneras de vestir. En este contexto, el sastre japonés Koichiro Miyamoto comenzó a confeccionarlas en 1935 bajo el nombre de Aloha Shirts.Los primeros fabricantes recurrieron a los materiales que tenían a mano: rollos de tela japoneses destinados originalmente a confeccionar kimonos. Por eso, los primeros estampados mostraban plantas de bambú, abanicos, flores de cerezo, olas o grullas (<em>tsuru</em>), motivos propios de la iconografía japonesa. Tejidos asiáticos pero sobre una pieza con la morfología de la camisa deportiva norteamericana. La camisa hawaiana no era, pues, la expresión de una cultura intacta, sino el producto de una sociedad colonial en la que patrones americanos, telas japonesas y manos asiáticas habían acabado cosiendo una identidad nueva. Una vez más, la historia demostraba que la pureza cultural se parece mucho más a una ficción que a una realidad.A finales de los años treinta, Hawái ya era un destino turístico para los norteamericanos, un fenómeno que después de la Segunda Guerra Mundial se intensificó con la popularización de la aviación comercial. Y, con el turismo, la camisa también se tropicalizó: las grullas dejaron paso a los hibiscos, a los surfistas y a los ukeleles. El toque de gracia, sin embargo, lo dio Hollywood, cuando inventó un Hawái consumiblemente idílico. Elvis Presley, con <em>Blue Hawaii </em>(1961), acabó de estereotiparlo como un mito cultural de playas paradisíacas, surf, mujeres bailando <em>hula</em> y collares florales. También contribuyó el regreso de los miles de soldados destinados a las islas, que traían fotografías, ukeleles y camisas.Y si caímos rendidos con el sonido cálido de las <em>steel guitars</em> de Elvis, el detective privado Magnum acabó de rematar la faena. ¿Qué hombre no quiso vestir una camisa hawaiana si eso quería decir vivir, aunque fuera por unos días, la vida despreocupada y eternamente veraniega de Thomas Magnum: vivir en una mansión frente al mar, derrapar con un Ferrari rojo y la promesa de que la felicidad se podía vestir con un estampado de flores?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/hombres-llevan-camisas-hawaianas-verano_129_5826391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Aug 2026 05:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chico con camisa hawaiana]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué no deberíamos reírnos del 'facekini']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/no-deberiamos-reirnos-facekini_129_5821461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fb4945f6-d233-4060-867c-382167b263bd_16-9-aspect-ratio_default_0_x883y963.jpg" /></p><p>«Kini» ya no es solo el final de <em>bikini</em>: se ha convertido casi en un sufijo. A lo largo de las últimas décadas, se ha combinado con todo tipo de palabras para designar nuevas maneras de vestir –o de desvestir– el cuerpo en la playa. Del fundacional <em>bikini</em> al <em>monokini</em>, el <em>trikini</em>, el <em>tankini</em>, el <em>microkini</em>, el <em>burkini</em>, el <em>seekini</em> o el más reciente <em>skirtkini</em>. Pero si hay una derivación que pocos vimos venir fue el <em>facekini</em>: una pieza que, en lugar de descubrir más piel, nos cubre completamente la cara para entrar al mar. Antes, sin embargo, de que se active el reflejo cuñadista y alguien suelte que "el mundo de la moda ya ha vuelto a inventar otra estupidez", vale la pena concederle el beneficio de la duda. Porque esta pieza tan desconcertante, además de la cara, esconde una historia mucho menos frívola de lo que parece y, sobre todo, ofrece una oportunidad para cuestionar la manera como miramos la ropa cuando proviene de otras culturas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/no-deberiamos-reirnos-facekini_129_5821461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 05:01:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres niños con fecekini]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El invento milenario que puede salvarnos del calor]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/invento-milenario-salvarnos-calor_129_5816357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/195824df-9a74-4ead-be6c-97efb3764786_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace calor. Mucho calor. Demasiado. Y esta evidencia no la formulo como climatóloga experimentada, sino como simple habitante de un mundo cada vez más cercano al punto de ebullición. Ante esta excepcionalidad climática, que ya se intuye como la nueva normalidad, los tan codiciados aparatos de aire acondicionado, a pesar del bienestar inmediato que proporcionan, contribuyen a calentar aún más el exterior. Quizás por eso, en plena emergencia climática, las soluciones más antiguas vuelven a demostrar su vigencia. ¿Y hay alguna más ancestral que un abanico?Hace solo unos años parecía que este objeto había quedado rebajado a simple souvenir folclórico, ornamentado con inevitables motivos de españolismo kitsch. Hoy, en cambio, ha recuperado su lugar como una de las tecnologías más antiguas, sencillas y sostenibles de la humanidad. Pero, ¿ha sido siempre esta su función: hacer viento? Y, a pesar de ser un complemento inseparable del estereotipo de la flamenca, ¿es realmente España su lugar de origen?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/invento-milenario-salvarnos-calor_129_5816357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 05:02:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mujer ventoseándose en la comunidad valenciana]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[6 gafas para deslumbrar (y para que no nos deslumbre) este verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/6-gafas-deslumbrar-no-deslumbre-verano_1_5813790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8cd4c106-d8ba-46a2-a205-34b75f63eb2a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Con la llegada del buen tiempo, las gafas de sol se convierten en mucho más que un accesorio para proteger la vista. Son un complemento imprescindible que define el estilo, aporta personalidad y completa cualquier <em>look </em>estival. Esta temporada, las tendencias combinan diseños clásicos con propuestas atrevidas para satisfacer todos los gustos. Hemos seleccionado cinco modelos que destacan por su estética, versatilidad y capacidad de marcar tendencia para que elijas las gafas perfectas para disfrutar del verano.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.C.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/misc/6-gafas-deslumbrar-no-deslumbre-verano_1_5813790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 11:43:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Longchamp Perfil en to rosado]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El buen tiempo propicia el uso de este complemento, que va mucho más allá de su vertiente práctica para convertirse en un auténtico accesorio de moda]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué ha pasado con el 'topless'?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/pasado-topless_129_5810612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/90c4602c-3806-4ba4-b211-3de8e86623a3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Queda lejos la playa francesa de Pampelonne, que durante los años setenta y ochenta se convirtió en uno de los grandes símbolos de la liberación corporal europea. Las fotografías de prensa mostraban extensiones de arena repletas de sombrillas y de cuerpos en los que el <em>topless</em> no era la excepción, sino la norma. Tampoco quedaban atrás la Costa Brava, la Costa Dorada, la Costa del Sol o Ibiza, donde el espíritu <em>hippy</em> y el impulso de la revolución sexual convirtieron el pecho descubierto en una expresión de libertad. Las fotografías de Slim Aarons inmortalizaban aquella manera despreocupada de habitar el ocio mediterráneo, donde los cuerpos semidesnudos de las bañistas formaban parte del paisaje con toda naturalidad, sin dramatización ni escándalo. No se trataba de sexualizar el cuerpo, sino, precisamente, de liberarlo de la mirada que lo convertía en objeto y aligerarlo del peso de siglos de demonización moral.Aquel paisaje, sin embargo, hoy parece casi una fotografía de archivo. No solo porque han pasado cincuenta años, sino también porque la realidad que representaba se ha ido desvaneciendo. El <em>topless</em>, que durante décadas formó parte del paisaje habitual de las playas mediterráneas, es hoy una práctica cada vez más excepcional. Los datos apuntan que, comparativamente con los años ochenta, ha disminuido en dos tercios. Y la paradoja es que las mujeres que más lo siguen practicando son, precisamente, las que crecieron durante la revolución sexual. Las más jóvenes, en cambio, casi ni siquiera lo han incorporado. ¿Qué ha pasado para que aquello que parecía una conquista de la libertad corporal haya retrocedido?Los pechos son exactamente los mismos que hace cuarenta años. Lo que ha cambiado es el mundo que los observa. Cuando una mujer decidía dejarlos al descubierto, sabía quién los vería, cómo y durante cuánto tiempo. Al marcharse de la playa, aquella exposición también se acababa. Hoy, en cambio, una mujer puede abandonar la arena, pero si alguien le ha hecho una fotografía, su imagen continuará circulando indefinidamente por pantallas ajenas, convertida, en el mejor de los casos, en contenido para las redes sociales y, en el peor, en reclamo de páginas de contenido sexual. En el momento en que una fotografía se escapa de nuestro control, también lo hace una parte de nuestro cuerpo.Además, las redes sociales, junto con los medios de comunicación, han intensificado exponencialmente la presión sobre los cuerpos, que parecen tener que responder más que nunca a unos cánones de perfección para merecer ser mostrados. Playas y piscinas han dejado de ser espacios amables para la diversidad corporal. Unos cuerpos obligados a convivir con la mirada escrutadora de los demás y, sobre todo, con la propia, a menudo aún más cruel, fruto de una autoestima erosionada por un sistema que convierte la inseguridad en un negocio.Cuando las luchas feministas de los años setenta denunciaban la sexualización del cuerpo de las mujeres ya intuían que aquella batalla no sería fácil. Medio siglo después, continúa siendo uno de los grandes frentes abiertos. Habrá quien considere inevitable sexualizar los pechos femeninos, como si se tratase de un instinto natural contra el cual fuera inútil rebelarse. Pero la historia demuestra justamente lo contrario. Durante la primera mitad del siglo XX, también los pezones masculinos fueron objeto de censura y escándalo. Solo cuando los hombres empezaron a descubrir el torso con normalidad en las playas, aquella carga moral se fue desvaneciendo. La sexualización del cuerpo, pues, no es inmutable, sino simplemente el resultado de una construcción cultural, a pesar de que la queramos revestir de naturalidad.La paradoja es que nunca habíamos convivido con tantas imágenes de cuerpos desnudos y, sin embargo, hacía décadas que estos no eran tan poco libres. Cautivas de la presión estética y de la sociedad de la vigilancia, las más jóvenes han heredado más imágenes del cuerpo que sus madres, pero menos libertad para habitarlo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/pasado-topless_129_5810612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2026 05:00:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mujer haciendo topless, en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las ventas de Mango crecen un 7% en el primer semestre, hasta los 1.852 M€]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/moda/ventas-mango-crecen-7-semestre-1-852-m_1_5810141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2981f599-ce82-4db9-9bf7-9f329760b965_16-9-aspect-ratio_default_0_x1186y966.jpg" /></p><p>Mango ha vendido un 7,2% más en los primeros seis meses de este año que en el mismo periodo del año pasado, habiendo descontado la inflación: la marca catalana ha facturado 1.852 millones de euros entre enero y junio. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/moda/ventas-mango-crecen-7-semestre-1-852-m_1_5810141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 12:25:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sede de Mango en Palau-solità y Plegamans, en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El negocio internacional aporta el 77% de la facturación de la compañía catalana de moda]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vestir la democracia... y dar vergüenza ajena]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/vestir-democracia-dar-verguenza_129_5804289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4bfc3d78-1127-40d9-9c86-ed624e37a63a_16-9-aspect-ratio_default_0_x211y208.jpg" /></p><p>La moda es política. Cuando decidimos ponernos unos zapatos planos en lugar de unos tacones, enfundarnos unos vaqueros rotos o atarnos una corbata, estamos haciendo una declaración sobre cómo queremos situarnos en el mundo. Tal como proclamaron las feministas en los años setenta, recogiendo buena parte del pensamiento contracultural, lo que es personal es político. No es de extrañar, pues, que a lo largo de la historia instituciones, ideologías y partidos hayan intentado apropiarse del poder simbólico de la ropa para convencer, construir identidades y, a veces, también dominar.El último episodio lo ha protagonizado el gobierno de Pedro Sánchez, que hace pocos días presentó DMOCRACIA, una campaña gráfica construida con todos los códigos de una marca de <em>streetwear</em>, con un lema que no deja margen a la duda: "<em>Cuando te vistes, te posicionas</em>". La iniciativa, enmarcada en los actos de conmemoración de los cincuenta años de democracia, pretende acercar este sistema político a los más jóvenes, con una estética urbana y el acompañamiento de un batallón de <em>influencers</em>. La primera reacción, lo confieso, es mirar alrededor buscando la cámara oculta. Cuesta decidir si estamos ante una campaña institucional o una parodia de proporciones gigantescas. Pero, una vez asumido el despropósito, vale la pena preguntarse: ¿es una extravagancia genuinamente española o vestir los ideales políticos tiene una historia más antigua de lo que parece?El pintor neoclásico Jacques-Louis David, conocido por obras como <em>La muerte de Marat</em> o <em>El juramento de los Horacios</em>, tuvo un papel activo y comprometido en la Revolución Francesa. Convencido de que además de instaurar un nuevo orden político y social también era necesario darle una forma visible, diseñó diversos trajes para definir la apariencia del nuevo ciudadano republicano. Mediante los tres colores de la bandera, referencias a la Roma republicana e inscripciones como <em>Liberté</em>, <em>Égalité</em> o <em>Peuple français</em>, aspiraba a crear un nuevo código visual para una sociedad gobernada por los ideales revolucionarios.Sin embargo, el proyecto no prosperó. La historia ha demostrado que, salvo los regímenes que imponen una determinada apariencia –como en la República Popular China, donde el traje Zhongshan (traje Mao) se convirtió en indumentaria hegemónica bajo una fuerte presión–, la moda no se adopta por decreto. Las personas no visten simplemente aquello que les prescribe un gobierno, sino aquello que emerge de una compleja red de deseos, identificaciones, aspiraciones y dinámicas sociales. La política puede intentar vestir una ideología, pero no decidir qué se pondrá la sociedad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/vestir-democracia-dar-verguenza_129_5804289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 05:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una de las imágenes de la campaña]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La familia que convierte sábanas de hace cien años en vestidos de novia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/familia-convierte-sabanas-cien-anos-vestidos-novia_130_5796470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/cc8e2159-5dce-48ec-a2fa-ee807551fe95_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>¿Por qué una familia continúa trabajando con telas centenarias cuando todo el mundo consume ropa nueva que quizás no durará ni un año en el armario? En una época dominada por Shein y Temu –entre otros gigantes de la moda ultrarrápida–, hay una tienda en el Barrio Gótico de Barcelona que desafía esta lógica y trabaja justo en la dirección contraria. En L’Arca, sábanas, colchas y cortinas de finales del siglo XIX y comienzos del XX se transforman en vestidos de novia o piezas de <em>prêt-à-porter</em>. Su materia prima no es solo algodón, seda o lino de calidad: es tiempo. “Es parte de una historia y nosotros solo escribimos un nuevo capítulo”, resume Carmina Pairet, una de las actuales responsables del espacio que comparte con su hermana Nina Balmes.Esta manera de entender la moda no es una tendencia reciente, sino el resultado de dos linajes familiares –una con raíces en el Maresme y la otra en la Garrotxa– que hace casi dos siglos que giran alrededor de la puntilla. La exposición <em>Tesoros del Arca</em>, que este año acoge el Museo de Arenys de Mar, recupera esta historia y muestra cómo las puntillas fueron mucho más que un elemento decorativo: también constituyeron una industria potente, un negocio con proyección internacional y un patrimonio que ha sabido reinventarse. Pero para entender por qué una familia continúa trabajando hoy con telas centenarias hay que remontarse a la Cataluña de mediados de siglo XIX.<strong>Cuando la punta era lujo, cultura y mercancía</strong><h3/><p>En el año 1856, en plena eclosión de la Barcelona industrial, nació Casa Vives, una de las empresas que mejor entendió el potencial comercial de la puntilla catalana. Más allá del imaginario romántico que la rodea, la puntilla era mucho más que un adorno: era una industria próspera, un negocio con vocación exportadora y un producto capaz de competir en los grandes escaparates internacionales. La participación de la firma en las Exposiciones Universales de Barcelona (1888) y Chicago (1893) es una buena muestra de ello. “La puntilla era lujo, cultura y mercancía”, resume Carmina Pairet.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Almenar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/familia-convierte-sabanas-cien-anos-vestidos-novia_130_5796470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jul 2026 06:00:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Uno de los espacios de la exposición.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La historia de la Casa Vives y de L'Arca demuestra que un patrimonio solo sobrevive cuando es capaz de reinventarse. Ahora, una exposición en el Museo de Arenys de Mar recupera parte de este legado]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿De qué marca eran los tejanos de Freddie Mercury en el Live Aid?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/marca-tejanos-freddie-mercury-live-aid_1_5793315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/cba09b1d-5a7b-4844-b3ec-92489a4e9949_16-9-aspect-ratio_default_0_x4126y603.jpg" /></p><p>¿Qué es la moda urbana? También conocida como <em>street wear</em> o como <em>moda street</em>? Es aquella estética de vestimenta venida de los Estados Unidos en los años ochenta, de las tribus urbanas de aquel tiempo, de la moda del <em>breakdance</em>. Consiste en llevar vaqueros combinados con chaqueta de chándal, gorra de béisbol, sudadera con logotipo de equipos de béisbol o baloncesto, zapatillas Puma, y marcas de ropa como Lois. Muy influido por el cine, por películas como <em>Porky’s</em> y <em>Teen Wolf</em> –la chaqueta que luce Michael J. Fox es puro <em>street wear–</em>, por Boy George, por George Michael. Los vaqueros Wrangler que Freddy Mercury lucía en la mítica actuación de Queen en el concierto Live Aids de 1985 en el estadio de Wembley. O la camiseta Champion de color amarillo que él mismo puso muchísimo de moda. O cuando lucía zapatillas Puma y lo fichó Adidas. ¿Quién vestía Lois y puso la marca en lo más alto? Pues Abba, Rod Stewart, John Lennon y Johan Cruyff. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Vall]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/marca-tejanos-freddie-mercury-live-aid_1_5793315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 05:02:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Detalle de la tienda de moda 'street wear' El caimán alegre.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El Caimán Alegre, en el barrio de Gràcia, es una referencia de la moda 'street wear']]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El vestido de Taylor Swift y el negocio de la espera]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/vestido-taylor-swift-negocio-espera_129_5792201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6802b122-95e8-4435-9dd2-25a9c91bdd5c_16-9-aspect-ratio_default_1052306.jpg" /></p><p>Estamos inmersos en la Semana de la Alta Costura de París. Las colecciones presentadas estos días han dejado piezas absolutamente espectaculares, especialmente de la mano de Daniel Roseberry para Schiaparelli y de Jonathan Anderson en su debut en la alta costura de Dior. Pero, a pesar del despliegue creativo que estos días acapara todas las miradas, hay un vestido que los está eclipsando a todos. Un vestido bien singular porque, en realidad, todavía nadie lo ha visto. Y cuanto más tiempo pasa sin saber cómo es, más conversaciones, especulaciones y expectativas genera. Me refiero al que llevaba Taylor Swift en su boda con el jugador de fútbol americano Travis Kelce, celebrada el pasado 3 de julio.Más allá de la posibilidad de que las imágenes se reserven para una futura exclusiva, esta situación encaja perfectamente con la lógica de la economía de la atención. De hecho, buena parte del mundo de la moda gira en torno a un concepto que se ha convertido en habitual dentro del sector: el <em>hype</em>. Más que promocionar un producto, el <em>hype</em> consiste en construir el deseo antes de que exista –o antes de que sea accesible– alimentando rumores, filtraciones, pequeñas pistas y períodos de espera que mantienen viva la conversación. En definitiva, el <em>hype</em> es el arte de convertir la espera en deseo, porque quien controla el tiempo también controla el relato y decide cuándo, cómo y quién tendrá acceso a aquello que todos esperan ver. Precisamente en una época en la que nos hemos acostumbrado a obtener casi cualquier cosa de manera inmediata, es aquí donde las estrategias de marketing consiguen atraparnos. El deseo, al fin y al cabo, acostumbra a alcanzar la máxima intensidad cuando todavía no tenemos aquello que queremos, pero se disuelve con una rapidez sorprendente tan pronto como lo conseguimos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/vestido-taylor-swift-negocio-espera_129_5792201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 05:02:59 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/6802b122-95e8-4435-9dd2-25a9c91bdd5c_16-9-aspect-ratio_default_1052306.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Travis Kelce y Taylor Swift, en la imagen en la que han hecho público el compromiso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/6802b122-95e8-4435-9dd2-25a9c91bdd5c_16-9-aspect-ratio_default_1052306.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Zendaya, diosa de blanco de la mano del diseñador que se inspira en Gaudí]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/moda/zendaya-diosa-blanco-mano-disenador-inspira-gaudi_1_5791459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/38bfc790-de2a-4d85-90e7-997d537b166f_16-9-aspect-ratio_default_1059207.jpg" /></p><p>Pocas personas marcan tanta tendencia en Hollywood como Zendaya, que siempre hace elecciones estilísticas arriesgadas y con personalidad. La actriz ha vuelto a demostrar que es imbatible en las alfombras rojas apareciendo en la premiere de <em>La Odisea</em> con un vestido que no ha dejado a nadie indiferente. En la película interpreta a la diosa Atenea, y Zendaya ha decidido vestirse en consonancia con su papel: ha elegido un escultural diseño de la firma <a href="https://es.ara.cat/estilo/moda/demi-moore-beyonce-ariana-grande-locas-marca-raices-surrealistas_130_5324116.html" >Schiaparelli </a>que sorprende por un cuerpo superior que es una coraza blanca que remarca pechos y costillas. El corsé, de hecho, puede recordar una antigua escultura griega, sin duda un guiño al film en el que participa, una adaptación del poema épico de Homero. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandra Palés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/moda/zendaya-diosa-blanco-mano-disenador-inspira-gaudi_1_5791459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 10:29:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Zendaya en la presentación de 'La Odisea' en Londres]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En la presentación de 'La Odisea', la actriz ha sorprendido con un impactante vestido firmado por Schiaparelli]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué simboliza, hoy, la camiseta "I❤️NY"?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/simboliza-hoy-camiseta-ny_129_5791191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/28f8ea5c-d703-4fb1-a833-fedf64124b08_16-9-aspect-ratio_default_1059056.jpg" /></p><p>Teyana Taylor, actriz y cantante norteamericana, presentó en enero el mítico programa <em>Saturday night live</em> vestida con una pieza inesperada: una camiseta blanca, completamente bordada con lentejuelas, presidida por uno de los logotipos más icónicos del siglo XX: "I❤️NY". La pieza formaba parte de la colección Métiers d'Art 2025/26 de Chanel, la línea con la que la casa francesa exhibe cada año su máximo virtuosismo artesanal. Esta vez, sin embargo, el lujo más exquisito se había aliado con uno de los objetos más kitsch de la cultura turística: la camiseta souvenir. El episodio habría podido quedar en una anécdota si no fuera porque, desde entonces, otras celebridades –especialmente de la generación Z– también han recuperado este mismo símbolo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/simboliza-hoy-camiseta-ny_129_5791191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 05:00:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una modelo camina por la pasarela durante el desfile Chanel Metiers D'Art Show 2026 en Nueva York el 2 de diciembre de 2025.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué comprar ropa nos hace felices?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/comprar-ropa-felices_129_5790725.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/73353977-d647-49a3-a8fd-7e420746bf9c_16-9-aspect-ratio_default_1057073.jpg" /></p><p>Existe una idea que hemos normalizado hasta el punto de no verla: que la felicidad se puede comprar. Y no hablamos de aquella adquisición puntual de un objeto largamente deseado, sino de una felicidad construida a base de un goteo constante de pequeñas compras, aparentemente intranscendentes pero que, en perspectiva, dibujan un patrón de comportamiento y casi un horizonte de sentido. A través del consumo nos construimos, nos relacionamos, articulamos nuestro tiempo libre y, en definitiva, damos forma a nuestras vidas. Esta manera de habitar el mundo se consolida especialmente a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuando en los Estados Unidos el consumo se proyecta más allá del ámbito estrictamente económico para devenir un factor identitario, incluso patriótico, y un mecanismo de estabilización social que acabará exportándose a escala global. Y, entre los ámbitos que más intensamente participan de esta lógica, encontramos, de manera paradigmática, la moda. Pero, ¿por qué nos produce felicidad comprar un jersey nuevo o adquirir los zapatos de temporada?La clave de este sentimiento no se encuentra tanto en la adquisición en sí, ni siquiera en el momento en que estrenamos aquella falda que tanto nos había gustado en la tienda. El momento decisivo —aquel en que se activa la dopamina, más vinculada al deseo y a la expectativa que no a la satisfacción— se produce justo antes de la compra: cuando buscamos la prenda, la perseguimos, nos la imaginamos puesta o la dejamos en espera dentro de la cesta digital. Es en este intervalo, en esta tensión entre lo que aún no tenemos y lo que proyectamos, donde se concentra el pico más intenso del placer. La compra, en cambio, no lo cierra: lo reactiva. El ciclo se reanuda inmediatamente, y con él la necesidad de un nuevo objeto, de un nuevo impulso.Pero, si bien el imaginario colectivo ha asociado casi indisolublemente la adicción a las compras con las mujeres, conviene entender que se trata de un comportamiento transversal, inscrito en la lógica misma de las economías capitalistas. La idea de que las mujeres no pueden contenerse ante un par de zapatos se construye a lo largo del siglo XIX, en un contexto de profundo menosprecio que utiliza este estereotipo para cuestionar su capacidad moral y justificar su exclusión de los derechos y libertades derivados de las revoluciones liberales. El consumo aparece así como una prueba de una supuesta debilidad, de una incapacidad para gobernar los propios impulsos, en contraposición a una masculinidad definida por el autocontrol.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Rosés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/comprar-ropa-felices_129_5790725.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 13:31:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La modelo británica Kate Moss protagonizando la campaña de la colección que ella misma ha diseñado para Zara]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["En Taiwán, la gente dejaba de comer para comprarse un bolso"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/comer/taiwan-gente-dejaba-comer-comprarse-bolso_128_5787842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fe023435-b670-4f4f-82aa-61b14f175684_16-9-aspect-ratio_default_1059139.jpg" /></p><p>Victor von Schwarz (su apellido en alemán significa "de negro"; Sabadell, 1988) es el nombre artístico del diseñador de moda que ha vestido a algunos de los artistas más populares del panorama musical, como Aitana, Lola Índigo o Rosalía, y que forma parte del programa Shein X. El diseñador ha madurado un estilo andrógino —influenciado por su paso por Taiwán—, con una presencia constante del rosa y de la estética <em>cute</em>, que quedó plasmada en el jersey-top rosa que llevó Rosalía en el videoclip de <em>Milionària</em>. Para el vino, Von Schwarz es fiel a su marca: cuando puede elegir, elige <em>negro</em>.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena García Dalmau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/comer/taiwan-gente-dejaba-comer-comprarse-bolso_128_5787842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 08:51:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El diseñador Victor von Schwarz.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Diseñador]]></subtitle>
    </item>
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