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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - indignados]]></title>
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      <title><![CDATA[Apagar el fuego con gasolina]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/apagar-fuego-gasolina_129_4314612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2c0b73f8-e74d-4327-8463-b42f75e9ee3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los platos rotos de una crisis siempre los tiene que pagar alguien. La crisis global del sistema financiero de 2008, que arrasó durante casi una década todo el planeta, tuvo un efecto directo sobre la política, que en buena parte de Europa tomó cuerpo a través de la figura de los <em>indignados</em>, un concepto forjado a partir del libro <em>¡Indignaos!</em>, publicado en 2010 por el diplomático francés Stéphane Hessel, en el que animaba a los jóvenes a rebelarse contra un mundo que no va bien, gobernado por los poderes financieros.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carles Mundó]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Mar 2022 18:40:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una persona apaga ramas que queman con un cubo de agua.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La indignación, 10 años después]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/indignacion-10-anos-despues_129_3985254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b726c0b0-dc7c-42be-a747-b09aeaad88ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace una década, como respuesta a la dura salida de la crisis económica fruto del colapso financiero de Lehman Brothers debido a la desregulación ciega y la posterior crisis de la deuda soberana, la indignación popular cuajó con una protesta ciudadana que conquistó la calle. El movimiento de los <em>indignados</em> se convirtió en un clamor antisistema al que se apuntaron sectores de las clases medias: con los recortes sociales en el sector público, el malestar había calado mucho más allá de los entornos ideológicamente concienciados. Justicia social, desobediencia no-violenta, anticapitalismo y la demanda de una democracia más participativa fueron los ejes de una protesta que desbordó las instituciones, los partidos políticos –también los de la izquierda clásica– y los sindicatos. Junto con viejos luchadores del altermundismo de los años 90 y del "No a la guerra" –la Guerra de Irak de 2003–, muchos jóvenes sin futuro se apuntaron a una posibilidad de ruptura con vocación de transformar mentalidades y de organizar el cambio. Las redes sociales dieron alas a una movilización ciudadana de nuevo cuño que quiso canalizar el malestar y las luchas hasta entonces fragmentadas: por la vivienda, contra la corrupción, contra los recortes en varios sectores, contra la guerra, contra el cambio climático, por el feminismo... De abajo a arriba, convirtiendo plazas –la de Catalunya en Barcelona; la de la Puerta del Sol en Madrid– en acampadas asamblearias, por unos meses se produjo el espejismo del nacimiento de un nuevo tiempo político, social e ideológico.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 May 2021 10:32:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Concentración en la plaza de Cataluña de Barcelona]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Dos veces Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/veces-madrid_129_3984586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d2bb9210-51d8-43b7-a4d4-dac611ab29e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Se ha señalado en estos días la coincidencia del décimo aniversario del 15M con la apabullante victoria electoral de Díaz Ayuso en Madrid, que habría venido a poner fin a un ciclo de cambio y de esperanza o a revelar al menos la derrota definitiva de sus esporas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Alba Rico]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 May 2021 17:56:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manifestación del 15-M, el 2011, en Barcelona.]]></media:title>
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