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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Llibrestiu]]></title>
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      <title><![CDATA[La mejor nave para viajar / El "ser superior"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mejor-nave-viajar-superior_129_4056379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<h3>La mejor nave para viajar<h3/><p>El día que los fabricantes de helados se dieron cuenta de que podían venderlos todo el año, como pasaba en los países nórdicos, multiplicaron la facturación. Todos los sectores intentan huir de la estacionalidad. Más por necesidad que por picardía, el negocio editorial hace tiempo que también busca alternativas más allá de Sant Jordi y de la quincena dorada que va desde Navidad hasta Reyes. En nuestro país, el julio acostumbra a ser el tercer pico –dejémoslo en cerro– en cuanto a la venta de libros. Del millón de catalanes que acostumbran a comprar libros, hay muchos que compran la novela (a veces incluso es más de una) que aspiran a leer durante las vacaciones. Hagan o no los deberes, como mínimo han pasado por caja y la cadena del papel –editor, distribución, librería– sale beneficiada. El año pasado, de una manera desesperada porque la pandemia había pillado el Sant Jordi con el confinamiento absoluto y las librerías con la persiana bajada –para recordarnos que la cultura no se considera un bien esencial–, el Gremi montó un sucedáneo el 23 de julio. Lo llamaron Sant Jordi de Verano. Sirvió para tapar algún agujero pero, como fiesta, no tuvo ningún encanto y una repercusión social discreta. En el país de la buena voluntad, donde el sistema de prueba-error parece una estructura de estado, este año el sector lo vuelve a intentar tratando de resolver algunas de las chapuzas de aquella edición de emergencia. Lo han bautizado como Llibrestiu, un nombre feo para una buena idea. De nuevo, sin embargo, la jornada ha pasado de puntillas. La gente vive al margen de este día del libro que se quiere consolidar como cita anual antes de las vacaciones. Demasiadas pretensiones cuando los contagios van que vuelan en Catalunya y es mejor quedarse en casa. Para consolidar algo, siempre hacen falta años y mucha paciencia. Y no rendirse. De momento, en un verano de escapadas difíciles, nos quedamos con el consejo de Emily Dickinson: “Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Bosch]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jul 2021 07:37:26 +0000]]></pubDate>
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