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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - modelo productivo]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/modelo-productivo/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - modelo productivo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[El fénix y el cisne]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/fenix-cisne_129_5745582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a8cb44c0-6793-4ea8-b0af-ab908abb3599_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El<em> Informe Fènix</em> presentado este mes, que alerta del empobrecimiento de los catalanes por culpa de nuestra manera de crecer (y que confirma que nuestro estilo de crecimiento es ahora una especie de tumor maligno), debe configurar a partir de ahora la base de toda la actuación política, social, cívica o empresarial. Es un toque de alerta serio, grave, urgente, lleno de verdad, porque todos lo estamos notando en nuestra piel y no nos hacen falta muchas pruebas (aunque hasta ahora nadie nos había dado el diagnóstico y el pronóstico). La decadencia es del todo perceptible, indisimulable, tanto en el ámbito político como en el ámbito social y, por tanto, inevitablemente, esto acaba teniendo sus efectos económicos. Hemos perdido el empuje, en parte por razones externas, pero también por razones internas y renuncias (o desidias) propias, y el resultado es que ahora Catalunya parece no poder contar ni con una clase gobernante eficiente ni con un tejido empresarial que llegue allí donde el gobierno no puede llegar. Hasta ahora, una cosa siempre había compensado la otra. Ahora, en cambio, el terreno es yermo, el paisaje es de prado seco con vaca exprimida hasta la hemorragia, y, en la vertiente espiritual, la desmoralización es tan general y clamorosa como aparentemente inconsolable. Repartir culpas es necesario, sí, pero sobre todo será necesario repartir culpas a partir de ahora, y concretamente hacia aquellos que no reaccionen.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Cabré]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/fenix-cisne_129_5745582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 16:06:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gente paseando por el paseo de Gracia de Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'Fénix' de la riqueza]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/fenix-riqueza_129_5741691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6de3bb73-8756-4dfe-9402-791136109270_16-9-aspect-ratio_default_0_x1124y2023.jpg" /></p><p>Elaborado por un grupo de economistas de renombre, el <em>Informe Fénix </em>sin duda es una contribución relevante a la conversación pública. Quienes opinamos en los medios a menudo atribuimos a algo llamado <em>el modelo económico</em> una buena parte de los problemas que tenemos como sociedad, y no pocas veces escribimos o decimos que es necesario un cambio, o cambios, en este modelo. Pues bien, el <em>Informe Fénix</em> presenta una exploración y un diagnóstico —solventes, rigurosos y sin rodeos— del modelo económico vigente en Cataluña durante el primer cuarto del siglo XXI. Del año 2000 al 2025, Cataluña no ha hecho más que perder sábanas (puntos de PIB) en cada lavada; es decir, en las comparaciones con las regiones de Europa, o de América, con las que tradicionalmente solía competir o se solía espejar Cataluña, y que permitían expresiones complacientes o triunfalistas del tipo “Cataluña, la Baviera del sur de Europa” o “Cataluña, la Massachusetts europea”. Este tipo de efusiones hace tiempo que no se estilan, y en su lugar se oye un coro de voces resentidas y fantasmagóricas que predican repliegues nacionalistas o, directamente, discursos de odio dirigidos muy especialmente contra la inmigración. Efectivamente, los flujos migratorios que han llegado a Cataluña no han hecho más que crecer durante estos veinticinco años, y han propiciado una transformación demográfica profunda, que se resume en el tránsito de la Cataluña de los seis millones a la de los ocho millones de habitantes (el <em>Informe Fénix </em>incorpora la previsión de que sean diez millones en el año 2050). No es ninguna casualidad que, desde el año 2000 hasta ahora, Cataluña, y especialmente Barcelona, haya hecho su economía cada vez más dependiente del turismo de masas y de la especulación inmobiliaria, dos fenómenos estrechamente ligados, a menudo en forma de causa y efecto. En estos aspectos, se puede decir que Cataluña —especialmente Barcelona— se ha baleearizado, dado que las Baleares son, lamentablemente, un referente en este modelo económico centrado en actividades de baja productividad, de trabajos no cualificados y salarios bajos, en el cual se fija el <em>Fénix</em>. Y es cierto, como indican sus autores, que los trabajadores con salarios demasiado bajos no cotizan para cubrir los servicios que utilizarán a lo largo de sus vidas, con lo cual “contribuyen” al deterioro del tejido económico y al empobrecimiento del conjunto del país.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/fenix-riqueza_129_5741691.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 11:06:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trabajadores en un edificio en construcción en Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rey está desnudo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/rey-desnudo_129_5741178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/272caf9b-5283-4cad-88f4-586737a06628_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Pensemos un momento en el trabajo que hay detrás del <em>Informe Fénix</em>, publicado este mes de mayo. Seis economistas de prestigio indiscutible —Xavier Cuadras Morató, Jordi Galí, Modest Guinjoan, Guillem López Casasnovas, Miquel Puig y Jaume Ventura, coordinados por Xavier Roig— han tenido que consensuar más de ciento veinte páginas de análisis, aceptar argumentos ajenos, renunciar a posiciones personales propias y poner en juego su capital académico y social para conseguir un bien mayor: despertar a un país. Ponerlo delante del espejo. Proclamar, con datos y rigor, que el rey está desnudo. Y el rey va desnudo porque mientras el PIB de Cataluña ha crecido por encima de la media europea en los últimos 25 años, el PIB per cápita ha caído 12 puntos porcentuales respecto a nuestros socios europeos. Hace un cuarto de siglo estábamos seis puntos por encima de la media europea. Hoy estamos seis puntos por debajo. Hemos creado riqueza, sí. Pero la hemos repartido entre cada vez más gente y de una manera cada vez peor. Aquí es donde hay que detenerse y pensar. Porque existe una confusión profunda, interesada o ingenua, sobre lo que significa distribuir riqueza. El Estado tiende a entender la distribución como la prestación de más servicios a quien no se los puede pagar. Y es cierto que en una sociedad avanzada la solidaridad colectiva llega donde el individuo no puede llegar solo. Pero no hay mejor distribución de la riqueza que aumentar los sueldos de la gente. Que cada vez menos personas tengan que depender de los recursos públicos para tener una vida plena. Que cada trabajador pueda sentirse responsable de su propio futuro y tener control sobre su vida. Jarvis Cocker, de Pulp, lo cantaba con ironía amarga en "Common People": "<em>how does it feel to live your life without no meaning or control?</em>" Es una canción sobre la romantización de la pobreza. Hoy podría ser la banda sonora de una parte creciente de la sociedad catalana. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tatxo Benet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/rey-desnudo_129_5741178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 17:24:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un grupo de turistas de diferentes nacionalidades observando y haciendo fotos al dragón del Parque Güell, en Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Informe Fénix: un diagnóstico y una terapia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/informe-fenix-diagnostico-terapia_129_5739246.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/23dd0c6a-674a-4b23-8f9e-ed66045b62c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En los últimos meses he formado parte de un equipo de economistas que hemos estado reflexionando sobre la evolución de la economía catalana y sus perspectivas. Nos hemos centrado en el concepto de salarios “altamente subvencionados”. Consideramos que lo son aquellos que no permiten que el trabajador contribuya –vía impuestos y contribuciones sociales– a pagar ni siquiera aquellos servicios públicos que consumirá directamente a lo largo de su vida (sin incluir los muchos de que disfrutará indirectamente). Hemos calculado que este límite se situaba, el año 2023, en 27.500 € brutos, que el año 2026 equivaldrían a 30.000 €.Dado que la sociedad debe complementar el coste de los servicios de los que se benefician estos trabajadores, por un lado se deduce que el empresario los remunera por debajo de su coste, y, por otro, que el cliente final se beneficia de una subvención encubierta, ya que no paga el coste completo del servicio que recibe.Todas las sociedades que gozan de un sistema fiscal progresivo y de un estado del bienestar potente tienen muchos trabajadores que cobran por debajo del nivel que hemos definido. Esta no es, pues, la cuestión. Lo que nos ha interesado es la existencia de sectores que cumplen tres condiciones.La primera, que no solo ocupen trabajadores “altamente subvencionados”, sino que la media salarial se sitúe por debajo de aquel nivel, porque es como si todos sus trabajadores lo fueran. En este caso hablamos de actividades “altamente subvencionadas” y consideramos que la sociedad se ha de plantear si han de existir o si han de remunerar tan poco a sus trabajadores.La segunda, que sean muy creadores de empleo. El sector primario, por ejemplo, es un sector “altamente subvencionado”, pero no está creando puestos de trabajo, y, además, tiene el valor social adicional de combatir la desertización del territorio.La tercera, que el beneficiario último sea un no residente, porque esto significa que la subvención va de los contribuyentes a personas que no lo son, de manera que el país se empobrece a través de unas exportaciones que, en el fondo, se venden por debajo de su coste.Desafortunadamente, una buena parte del crecimiento catalán de los últimos 25 años ha sido protagonizado por actividades económicas que cumplen estas tres características. Este protagonismo es el que explica por qué el enorme crecimiento de la economía catalana de los últimos 25 años –no excepcional en el marco español, pero sí en el europeo– no se ha traducido en un bienestar más elevado para el catalán medio, sino, por un lado, en un flujo inmigratorio que presiona el mercado de la vivienda y satura los servicios públicos, y, por otro lado, en el estancamiento de los salarios.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/informe-fenix-diagnostico-terapia_129_5739246.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 16:04:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Turistas en la Barceloneta]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Vamos hacia una estanflación?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/estanflacion_129_5702649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/5357a8fb-0142-4158-88eb-89f36c7b59f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La primera crisis del petróleo, la de 1973-1974, acabó generando, especialmente en el mundo occidental desarrollado, una situación que se definió como "estagflación", o sea, simultaneidad del estancamiento económico y de la inflación. Se venía de un mundo donde los dos conceptos eran bien opuestos, dado que se luchaba contra el estancamiento con políticas expansivas que eran inflacionarias y la inflación se podía reducir con políticas de estabilización (o sea, de estancamiento o contracción). La repetición de políticas expansivas simultáneas a la existencia de una fuerte inflación de la oferta —el aumento del precio del petróleo se producía por causas extraeconómicas sobrevenidas—, acabó suponiendo que las políticas de estímulo de la economía no sirvieran de nada. Solo se obtenía el mismo estancamiento que se quería combatir, pero con el añadido de la inflación.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Carreras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/estanflacion_129_5702649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 16:03:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Precios de los diferentes tipos de gasolina y gasoil anunciados en una gasolinera de Madrid]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Prat: una cuestión de credibilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/prat-cuestion-credibilidad_129_5407582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4fe1dc99-5c32-45b9-996a-3a9febfa52f8_16-9-aspect-ratio_default_0_x2134y674.jpg" /></p><p>El aeropuerto de El Prat empezó el siglo XXI con cerca de 20 millones de pasajeros, y el año pasado alcanzó los 55, consolidándose como uno de los mayores de Europa. Este hito ha sido posible gracias a la ampliación aprobada en 1999 y ejecutada a lo largo de la primera década del siglo, que incluyó la construcción de la pista de mar y de la terminal T1. Ahora, el aeropuerto ha alcanzado su máxima capacidad, y el gobierno de Salvador Illa acaba de dar el visto bueno a la ampliación que desde hace seis años propone Aena. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/prat-cuestion-credibilidad_129_5407582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Jun 2025 17:50:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aeropuerto Josep Tarradellas, El Prat.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La transformación del modelo productivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/transformacion-modelo-productivo_129_5397185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/5ec706ec-eeb6-44b4-8f74-a4da2acef677_16-9-aspect-ratio_default_0_x1929y811.jpg" /></p><p>En economía, como en cualquier otra área, los tópicos repetidos de forma constante pueden convertirse en lugares comunes que acaban conformando a la opinión pública mayoritaria. En cuanto a la cuestión recurrente del modelo productivo catalán, ha calado la idea de que el país se desindustrializa de forma imparable para convertirse en una "fábrica de turistas", lo que explicaría en buena parte la ralentización de la productividad y el estancamiento del nivel de vida de los catalanes. Como todos los tópicos persistentes, esta visión de las cosas tiene parte de verdad, aunque la realidad es mucho más matizada. Una consecuencia particularmente dañina de los tópicos es que apartan la mirada de otros hechos tan o más relevantes. En caso de que nos ocupa, nos esconden algunas tendencias de fondo menos visibles, pero no menos significativas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Ramon Rovira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/transformacion-modelo-productivo_129_5397185.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 May 2025 06:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Camareros trabajando en una terraza del centro de Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Catalunya lidera, pero ¿qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/cataluna-lidera_129_5279212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e8229c01-abb0-4920-973b-87dedff79bf2_16-9-aspect-ratio_default_0_x1045y365.jpg" /></p><p>Salvador Illa se propone que Catalunya "lidere" la economía española. No queda claro qué significa esto, pero como la economía catalana ha sido superada en volumen por la madrileña en los últimos años, muchos –quizás todo el mundo– han interpretado que lo que significa es que dentro de diez años la economía catalana debería ser de nuevo mayor que la madrileña. Este objetivo es imposible y, además, indeseable. Veamos por qué. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Puig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/cataluna-lidera_129_5279212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 17:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el XV Congreso del PSPV-PSOE en Valencia el 31 de enero.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La inmigración y el modelo productivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/inmigracion-modelo-productivo_129_5094179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2cca372a-0228-4fc2-943f-8ba31482e2d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Ante la situación demográfica y el sistema productivo al que nos hemos volcado, la inmigración ha representado el salvoconducto para el mantenimiento del modelo, basado en volumen y en costes salariales unitarios contenidos. La población autóctona con mayor talento emigra, y la más precaria extranjera inmigra, aceptando unas condiciones que, de momento, generan excedentes para algunos. Se crea empleo (el año pasado, del empleo creado, el 64% eran trabajadores extranjeros), pero inflando un globo que no sabemos cuándo puede estallar contra la cohesión social. Esta forma de hacer ha aumentado la desigualdad en la distribución de la renta, y el impacto sobre el territorio, las ciudades, la movilidad, etc. ha sido bestial. Y se han resentido las señas de identidad nacional: sólo en torno al 40% de la población actual tiene ambos progenitores nacidos en Cataluña. Los recién llegados no encuentran, de otra forma, una sociedad potente de acogida (la tasa de inmigración no aparece en la fórmula de cálculo de la financiación autonómica de los servicios sociales), y el cobijo tradicional que se hacían entre ellos tiene, ya, descosidos; se salva quien puede. Especialmente, es el caso cuando pierde peso la migración latinoamericana (ellos también están haciendo ahora la transición demográfica) y aumenta la subsahariana, movida por una fecundidad insostenible y desde el escarnio de la inestabilidad y la violencia en la que a menudo viven.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem López Casasnovas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/inmigracion-modelo-productivo_129_5094179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jul 2024 16:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Camareros en La Rambla de Barcelona en una imagen de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Terrazas de bar, ¿reflejo del país?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/terrazas-bar-reflejo-pais_129_4118854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/bc52cf0b-81e0-4686-a28b-135245a6cd3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Día de Año Nuevo en Verona. Con unos amigos nos paramos en una cafetería, como tantas otras de allí. A pesar del frío, nos quedamos en la terraza, hace sol. Mesas de calidad, asientos confortables. El camarero, un señor que la cincuentena ya la ha cumplido, perfectamente ataviado, se acerca para tomarnos el pedido. Mientras pedimos, uno de nosotros se levanta para ir al lavabo. Entonces el camarero, observando que nuestro amigo entra en el establecimiento, dice: “El café del<em> signore</em> lo traeré más tarde, puesto que, de lo contrario, se le enfriará”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Roig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/terrazas-bar-reflejo-pais_129_4118854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Sep 2021 20:21:51 +0000]]></pubDate>
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