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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Prades]]></title>
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      <title><![CDATA[Prades abraza el astroturismo]]></title>
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      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/77ead9c4-a7aa-4528-b3e4-d2ec2423ad0a_16-9-aspect-ratio_default_0_x3898y1780.jpg" /></p><p>Cuando era pequeño, a Aleix Roig le fascinaba observar el cielo por la noche. En la biblioteca de la Agrupación Astronómica de Sabadell encontró –y devoró– un libro sobre cómo se construye un telescopio con materiales sencillos. No se lo pensó dos veces: con un largo tubo de desagüe y unos espejos fabricó su primera ventana hacia el universo. Aleix comenzó a estudiar ciencias físicas, pero lo dejó a medias: "No me motivaba estar delante de un ordenador toda la vida", dice. Entonces hizo magisterio. Estuvo unos años trabajando como maestro de primaria. Con los alumnos hacía a menudo prácticas sobre astronomía.A Aleix no le desagradaba dar clases de catalán, de castellano, de plástica... Además de las de ciencias. Todo esto le robaba tiempo para cultivar su afición. Hasta que pensó que afición y profesión podían no solo ser compatibles, sino sumar.Entonces se puso a buscar con su pareja los mejores cielos nocturnos de Cataluña para montar un observatorio. "Una de las zonas que nos gustaron más es la sierra de Prades", explica Georgina Serven, compañera profesional y sentimental de Aleix. "Aquí estamos a casi 1.000 metros de altitud y no hay más puntos elevados alrededor. Estamos en una especie de altiplano, cosa que proporciona buena estabilidad de la imagen (<em>seeing</em>), de día y de noche. Imagínate que estás dentro de una piscina y con unas gafas miras lo que hay fuera. Si el agua está sucia o agitada, no ves nada. Aquí, en Prades, es como si tuviéramos el agua transparente y calmada", explica Aleix Roig, que es auditor Starlight, de cielos oscuros, es decir, que no tienen contaminación lumínica. ¡Qué trabajo más bonito, dar vueltas por el mundo certificando los mejores cielos nocturnos!No lo han tenido nada fácil, Aleix y Georgina, para hacer realidad el Parque Astronómico Montañas de Prades. Justo cuando iban a abrirlo se paró el mundo: llegó la pandemia. Este no fue el único contratiempo: el pueblo estaba iluminado con luces blancas, que son las que provocan más contaminación lumínica. Consiguieron que el Ayuntamiento las sustituyera por unas de menos <em>contaminantes</em>. El consistorio también les apoyó con la propuesta "Prades apaga las luces y enciende las estrellas". Esto de apagar los faroles (¡qué bonitos son con flores colgantes!) de la plaza Mayor para que quedara bien oscura... la alcaldesa, claro, lo veía negro. Pero al final decidió tirar adelante. Y tuvo un gran éxito. Ver el cielo estrellado (con telescopios) desde la plaza Mayor de Prades es todo un privilegio. "Prades apaga las luces y enciende las estrellas" es una actividad que se continúa haciendo de vez en cuando.Los impulsores del Parque Astronómico Montañas de Prades también han montado un aparato de medida del brillo del cielo, SQM (Sky Quality Meter), en el Tossal de la Baltasana –el techo comarcal–, y en el centro de Prades, en el Observatorio Astrocat, una estación de detección de meteoros, que estudia, entre otras cosas, las colas de los cometas.Además, organizan una pila de cursos de astronomía, de astrofotografía, viajes a diferentes puntos del planeta para ver auroras boreales o cielos oscuros, cenas con estrellas –con lista de espera de tres o cuatro meses–,un concurso de fotografía nocturna, observaciones con telescopios y sesiones en un planetario 360°. Hoy he podido conocer el cielo de Prades desde este modesto planetario, situado en el núcleo del pueblo (también tienen dos inflables que van rodando por Cataluña). A continuación nos hemos dirigido hacia un punto de observación del cielo. Oscurece, y justo cuando pasamos por un camino de tierra, se encienden mágicamente unas lucecitas a un lado y otro. A medida que avanzamos, van desapareciendo las casas y entramos en la oscuridad. En el punto de observación nos estiramos en unas tumbonas y disfrutamos de un cielo bien estrellado.Finalmente, con Aleix damos un paseo por el pueblo, bastante animado. El elemento <em>estelar</em> es la plaza Mayor. Es ciertamente grande, esta plaza porticada, teniendo en cuenta las dimensiones del municipio. Pone de manifiesto que el mercado y las ferias de ganado eran importantes. Claro, Prades se encontraba en un nudo de rutas comerciales. Los elementos celestes están bien presentes: la fuente de cuatro caños –la más característica del Renacimiento catalán, de piedra roja, conocida popularmente como «piedra afiladora»– es un globo terráqueo. Y junto a la plaza, en la calle de Sant Martí, que desemboca allí, hay un magnífico dibujo de un telescopio, hecho por Pilarín. Es una constelación de los principales atractivos de Prades, y claro, el telescopio no falta. Sí, Prades y el astroturismo hacen un excelente tándem.<strong>10.000 visitantes al año</strong>El conjunto de las actividades del Parque Astronómico Montañas de Prades atrae a unos 10.000 visitantes al año. "De los visitantes imagino que hay bastantes extranjeros, ¿verdad?", pregunto a Aleix. "Pues no muchos", me responde. "Casi todos son catalanes... y algunos vascos, que acostumbran a venir por Semana Santa y en verano. También los hay franceses". Cuando el Parque Astronómico Montañas de Prades entre en el circuito de turismo internacional, este pueblo pequeño puede llegar a tener muchísima gente buena parte del año.Prades es un pueblo con mucho encanto situado en una punta de la comarca del Baix Camp, que poco tiene que ver con Cambrils y Reus, de la misma comarca, y más con algunos del Priorat.Además del parque astronómico y del valioso patrimonio cultural del núcleo de Prades, hay dos elementos patrimoniales que considero de visita imprescindible: la ermita de l'Abellera, situada bajo una roca, y la Roca Foradada, al lado de un lago.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Romaní]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 06:02:17 +0000]]></pubDate>
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      <subtitle><![CDATA[El éxito de un pueblo volcado en la observación de la estrella nocturna]]></subtitle>
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