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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Hitler]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/hitler/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Hitler]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[De Jesús a Hitler: la Regla de Oro]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/jesus-hitler_129_5588020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8e5ff1e1-ff90-408e-b50f-f8ab7aa43762_16-9-aspect-ratio_default_1054919.jpg" /></p><p>Estamos a las puertas de Navidad. Para muchos, pese a la pérdida de fe, todavía tiene un sentido. ¿Cuál?<a href="https://llegim.ara.cat/entrevistes/durant-anys-m-he-reservat-fe-meva-intimitat_128_4594614.html" > La vida, la muerte y la resurrección de Jesús </a>durante siglos han sido la historia más importante de la cultura occidental. Hace un siglo y medio, Darwin, Marx y Nietzsche empezaron a tambalear el mito del hijo de Dios. Pero si la vertiente divina ha ido decayendo, su figura, pese al papel a menudo lamentable de la Iglesia oficial, ha mantenido la autoridad moral: humildad y generosidad, igualitarismo radical, perdón, valentía. Incluso un filósofo ateo como Bertrand Russell se preguntaba si Jesús era "el más sabio de los hombres".</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Aragay]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 12:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hitler, Jesus Cristo y Donald Trump]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA["Se dicen, se hacen y se prometen cosas que se asemejan terriblemente a las de los nazis"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/dicen-prometen-cosas-asemejan-terriblemente-nazis_1_5252944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/05ecb12f-8a8f-49f4-b16e-c37a54f8ac6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los nazis no conquistaron el poder por la fuerza. Lo hicieron con la ayuda de las instituciones, la clase política, los medios de comunicación y el electorado. No todo el mundo quería a Hitler, pero aquel hombre pequeño del que algunos se mofaban, acabó gobernando y llevando a cabo algunas de sus promesas más terroríficas. En <em>Síndrome 1933 (</em>Gatopardo, 2024), el periodista Siegmund Ginzberg (Estambul, 1948) se traslada a los meses previos al derrumbe de la República de Weimar y analiza cómo Hitler conquistó el poder y hace analogías con el presente.  </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Marimon Molas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2025 12:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[1 de abril de 1933: miembros de las SA y las SS en Berlín, enganchando un aviso a un negocio judío, instando a los alemanes a boicotear las tiendas judías.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Siegmund Ginzberg analiza las similitudes entre la destrucción de la República de Weimar y el ascenso de Hitler y el momento actual]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Cuando el nacionalismo se alía con las ideas totalitarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/nacionalismo-alia-ideas-totalitarias_129_5080214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0d69bb65-03e4-4703-9580-fca6e09aa6bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los movimientos fascistas del siglo XX demostraron sobradamente que un movimiento totalitario no necesita ninguna ideología y apenas un programa: le basta unas cuantas consignas, unos eslóganes eficaces —“Un pueblo, una nación, un líder”, “Sangre y tierra”—, nuevas banderas, grandes concentraciones de masas, himnos enfáticos... y todo el poder en la mano. Cómo explicó muy bien Hannah Arendt en <em>Los orígenes del totalitarismo</em>, poseer una ideología, un cuerpo organizado de ideas entrelazadas y subordinadas entre sí, estorba más que servicio a un dictador, que debe poder cambiar las frases hechas y los eslóganes cuando le parezca bien, sin tener que incurrir en ninguna contradicción con una ideología. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Llovet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/nacionalismo-alia-ideas-totalitarias_129_5080214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jul 2024 05:05:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Regreso a los años treinta]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El deseo de que llueva]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/deseo-llueva_129_4897227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0cbf1cc4-c5ef-4b7d-8eb1-f8f88bcebb58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El deseo que no puedo sacarme de la cabeza para el año nuevo es que llueva. Como si fuera suficiente con desearlo. Como si no supiéramos que los anhelos también nos abandonan. El deseo es que llueva aquí. Porque como ocurre a menudo, donde llueve, llueve sobre mojado. Aquí hace demasiado tiempo que no vemos cómo cae el agua del cielo, pero el lenguaje aún no ha incorporado un nuevo día de <strong>solo </strong>como "un mal día". Tampoco existe una palabra que hable de la añoranza de un día de lluvia y habría que inventarla. Es posible que sólo lo utilizáramos unas cuantas personas, pero la lluvia la necesitamos todas. Que llegue, a ser posible este año, un día en que el agua no pare de caer. Sobre nuestras cabezas y sobre todo sobre nuestros campos. Y a ver si dejamos de hacer el ridículo preguntándonos si podremos ducharnos o no en el gimnasio, como si fuera la pregunta trascendental del momento. Que sobrevivir es un deporte de riesgo, hagamos el favor. En 2023 ya nos ha enseñado las orejas, pero a nosotros todavía nos falta la capacidad de escuchar. Que la inteligencia artificial no nos hará florecer los árboles ni nos dará a comer. Aunque haya personajes que se nutran de destrozarnos también el cielo. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natza Farré]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/deseo-llueva_129_4897227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Dec 2023 17:40:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mañana de mucha lluvia en Gavà, en el bajo Llobregat.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Hitler en el US Open: un espectador dice "la frase más famosa" del dictador y el alemán Zverev detiene el partido]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/deportes/hitler-us-open-espectador-dice-frase-famosa-dictador-aleman-zverev-detiene-partido_1_4793042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8de927ea-0cbd-4916-b802-9f251bc3076a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Alexander Zverev ya está en los cuartos de final del US Open –donde se enfrentará a Carlos Alcaraz– tras derrotar al italiano Jannik Sinner en un agónico partido que se ha alargado hasta el quinto set (6-4, 3-6, 6-2, 4-6 y 6-3). Sin embargo, la tensión de este intenso duelo no se ha quedado sólo en la rivalidad por la victoria en el trabajo. El alemán tuvo que detener el partido porque un aficionado hizo una referencia a Adolf Hitler que el tenista no dejó pasar por alto.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Sep 2023 09:53:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Zverev, en el US Open]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La seguridad detecta al aficionado y le expulsa de la pista entre los aplausos del público]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA["El nazismo fue muy potente tanto en Estados Unidos como en Inglaterra"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/nazismo-potente-estados-unidos-inglaterra_130_4381104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d19e8a76-f175-4d36-88d0-5fe9ded9a804_16-9-aspect-ratio_default_1016076.jpg" /></p><p>Lo que más deseaba Ernst Hanfstaengl (Múnich, 1887-1975) era gustar a Hitler, hablarle al oído y que el líder  nazi lo escuchara. Hitler lo toleraba a ratos y estaba fascinado por su mujer, Helene. A Hanfstaengl, que irónicamente se lo conocía con el nombre de Putzi (significa hombrecito en bávaro y él hacía casi dos metros), este enamoramiento  platónico le iba la mar de bien: sabía que Hitler no intentaría nada carnal con ella porque le repelía el contacto físico. Cuando Putzi tocaba Wagner al piano, Hitler, obsesionado con el compositor alemán, entraba en tránsito. Medio alemán, medio norteamericano, y graduado en Harvard, Putzi fue amigo de Hitler, y después informante del presidente norteamericano, Franklin D. Roosevelt. A partir de este personaje, que a ratos parece un bufón, a ratos un manipulador y un seductor, y en algún momento un estratega que asesora a Hitler, el historiador y periodista francés Thomas Snégaroff explica en <em>Putzi</em>. <em>El confidente de Hitler</em> (Seix Barral) la fascinación que ejercía el líder nazi y cómo muchos países toleraron el antisemitismo de Hitler.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Marimon Molas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/nazismo-potente-estados-unidos-inglaterra_130_4381104.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 May 2022 16:07:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Winifred Wagner), la joven de Richard Wagner, con su hijo, Wieland, y Adolf Hitler, en la casa de Wagner, a Bayreuth, al 1938]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Thomas Snégaroff reconstruye la vida de Ernst 'Putzi' Hanfstaengl, pianista y confidente de Hitler]]></subtitle>
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