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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Knockout]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/knockout/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Knockout]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Descargas eléctricas para descubrir la sonrisa más verdadera]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/descargas-electricas-descubrir-sonrisa_129_5699224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/73d823cb-1d87-4844-ae55-b4bf3248dff2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La pausa de la Semana Santa ha multiplicado las fotografías en las redes sociales. Los días extra de descanso y las actividades de ocio que se derivan provocan una avalancha de postales de exhibición del bienestar para dejar constancia de su poder transformador. Como la sonrisa es una manera de demostrarlo, en las redes sociales han aparecido expertos que dan consejos para gestionar la expresión facial para garantizar su éxito. Se debe evitar la media sonrisa de compromiso o la mueca tensa con la finalidad de resultar convincente o conseguir cierta fotogenia. Gritar a Lluís alargando la “i”, cambiar al inglés para decir “<em>cheese</em>” o silabear “pa-ta-ta” ya no se estila.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 18:02:26 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La visita de la gratitud]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/visita-gratitud_129_5693525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/697b66c2-ca70-4c8a-a866-cc1d85fb8f60_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En el año 2001, Martin Seligman, profesor de psicología de la Universidad de Pensilvania, comenzaba a notar la carga emocional de las décadas investigando la depresión y la enfermedad mental. Sentía que aquel enfoque profesional basado en intentar curar el trauma lo estaba imbuyendo de una cierta tristeza. Esto le hizo reflexionar sobre las terapias psicológicas, a menudo tan centradas en reparar el daño que se olvidan de inyectarnos una buena dosis de optimismo que nos haga afrontar la vida con más ilusión y alegría. Seligman acababa de ser elegido presidente de la Asociación Americana de Psicología y abrió camino en una nueva dirección: la llamada psicología positiva. Quería estudiar, científicamente, cuáles son los mecanismos que nos hacen sentir que la vida vale la pena. No pretendía construir ninguna teoría abstracta sino establecer conductas eficaces que se pudieran testar y medir. En el año 2005, Seligman y su equipo de investigación reclutaron cuatrocientos once voluntarios y los dividieron en cinco grupos. Un grupo haría una relación de recuerdos positivos, el otro identificaría sus fortalezas personales. Un tercer grupo introduciría pequeños cambios especificados en su día a día y un cuarto se limitaría a describir recuerdos de infancia. El quinto grupo asumiría una tarea más elaborada: escribirían una carta de agradecimiento a alguien importante en su vida, alguien a quien no habían dado las gracias como es debido. Después le llamarían por teléfono, quedarían sin explicarle el motivo y, una vez tuvieran a la persona delante, le leerían la carta en voz alta. No podía ser una tarjeta con un raquítico “gracias por todo” para ir al grano. La carta debía tener unas trescientas palabras y especificar los motivos del agradecimiento, los detalles de aquel hecho y de qué manera el gesto de aquella persona había cambiado su vida. Este ejercicio lo bautizaron como <em>la visita de la gratitud</em>.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/visita-gratitud_129_5693525.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 16:01:26 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La cara desconocida de los transportistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/cara-desconocida-transportistas_129_5686378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9fcbee49-978e-46a8-a771-7f004dedd591_16-9-aspect-ratio_default_0_x2578y1608.jpg" /></p><p>En la sala de espera de un centro médico coincido con un señor, alrededor de los sesenta, que lleva un cabestrillo en el brazo. La precariedad de la cobertura de teléfono nos obliga a prescindir del móvil y comentamos la lentitud en la atención a los pacientes. Iniciamos una conversación sobre los respectivos achaques y me cuenta que descargando una mesa enorme del camión se le dislocó el hombro. Trabaja como transportista para una empresa de logística. Está angustiado porque lleva un mes de baja y no mejora. Ha perdido la fuerza en el brazo y no puede coger pesos. Tampoco puede conducir por culpa del dolor. Teme perder el trabajo y, a su edad, cree que le sería muy difícil encontrar otro. Transporta muebles de estos que compramos por internet: mesas, camas, armarios, cajoneras, sofás y todo tipo de muebles de gran volumen. Me recita todas las marcas comerciales que les venden porque está convencido de que las conozco. Y tiene razón. Son portales muy populares de decoración y mobiliario. Dice que ni me imagino la gran cantidad de repartos que fallan a lo largo de cada jornada laboral. Muebles que han hecho un trayecto tan largo, desde países de toda Europa, cambiando varias veces de centro de logística y de camión, que los embalajes se deterioran y se estropea la mercancía. Muchas veces, descargan paquetes muy pesados ​​y una vez lo dejan al cliente y comprueba el estado del mueble, les pide que se lo vuelvan a llevar. De hecho, gran parte de los trayectos son devoluciones. Tienen que volver a recoger lo que entregaron unos días antes ellos mismos o sus compañeros. Dice que hay veces que ha estado hasta tres veces en la misma casa por los intentos infructuosos de que el mueble llegue como es debido. También me explica el montón de veces que no son suficientes trabajadores para cargar el peso del mueble. El día que se lesionó descargando la mesa, en el documento del transporte especificaba "mínimo cuatro trabajadores". Para ponerla en el camión, en el almacén, eran cuatro hombres con la ayuda de una grúa. Para dejarla en el domicilio eran sólo dos, que es lo habitual. Cada entrega es una aventura, y muchísimas son con un fracaso final. Hay sofás o armarios que no pasan por el agujero de la escalera del edificio ni caben en el ascensor. Después de todo el esfuerzo de intentarlo deben renunciar a la epopeya. A menudo, el fracaso va acompañado de abucheos y lamentos de clientes insatisfechos. El hombre me reconoce que él de negocios no sabe, pero que no entiende cómo estas empresas de muebles subsisten teniendo en cuenta las pérdidas que él constata, tanto de material dañado como de repartos fallidos. Mercancía lanzada, me dice, que vete a saber dónde va a parar. Hay una gran cantidad de muebles que después de pasearse por las carreteras arriba y abajo, no terminarán en casa del comprador. Él ya se ha acostumbrado, pero me asegura que no me hago cargo de la cantidad de muebles desconchados, rotos o con defectos de fabricación y montaje. Le ocurre tantas veces a cada jornada que cuando todo sale bien le parece un milagro, porque casi cada entrega tiene un problema. Coge el móvil, entra en la aplicación de fotos y comienza a tirar arriba las imágenes para que vea el montón de fotografías que acumula en el teléfono para dejar constancia de los desperfectos. No sólo lo hace por pasar el informe sino por protegerse de cualquier responsabilidad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/cara-desconocida-transportistas_129_5686378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2026 17:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[¿Por qué Ryan Gosling y Eva Mendes debían esconderse de las cámaras?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/ryan-gosling-eva-mendes-debian-esconderse-camaras_129_5679216.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/21df3812-8adf-4e28-b762-17a3bd1596d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La semana pasada, el actor Ryan Gosling, célebre por su papel como Ken de la Barbie, fue de invitado a <em>The Tonight Show</em> con Jimmy Fallon para promocionar su nueva película. La entrevista se detuvo cuando Gosling comentó que justo ese día era el cumpleaños de su mujer y que estaba allí en los estudios de televisión. El presentador y el actor quisieron dar una sorpresa a la actriz Eva Mendes, que esperaba discretamente a su marido en la sala de invitados. Un asistente la llevó hasta el plató y sacaron una banda de música para que le tocara el <em>Happy birthday</em> con toda la fanfarria. Eva Mendes, que desde que se casó con Gosling ya no participa en proyectos cinematográficos, se mostró muy agradecida y cariñosa con su compañero. Al día siguiente, los medios de comunicación estadounidenses se apresuraron a recuperar la imagen y anunciaron en titulares algo que les parecía insólito: hacía más de diez años que la pareja no aparecía junta públicamente, ni siquiera en los eventos de alfombra roja. Por supuesto, preservar la privacidad de la familia y de las dos hijas que tienen en común debe ser un motivo importante para tomar esta decisión. Es una forma de intentar proteger al máximo el matrimonio y las criaturas de las maldades de la fama. Pero Hollywood, por más Barbies feministas que haga, no ha cambiado tanto. A la industria cinematográfica le gusta mucho gestionar el deseo del público. Al fin y al cabo, es un sector que vive de las ilusiones y la capacidad de fascinar. Los grandes seductores siempre han tenido que parecer disponibles para el público, aunque sea de forma simbólica. No es que tenga que esconderse la biografía real, pero prefieren no proyectar sobre los grandes <em>sex symbols</em> las responsabilidades emocionales y afectivas de un padre de familia comprometido con las rutinas domésticas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 17:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Sé lo que quieras, pero no te engordes]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/quieras-no-engordes_129_5671303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/5e0b5fa0-6b12-4591-83bf-f01a7e2791a0_16-9-aspect-ratio_default_0_x2324y1140.jpg" /></p><p>La liga profesional de hockey femenino estadounidense, la PWHL, fundada en enero de 2024, se ha convertido en muy poco tiempo en uno de los fenómenos más relevantes del deporte femenino. El primer partido, retransmitido simultáneamente por las tres cadenas nacionales canadienses, congregó a casi tres millones de espectadores ante las pantallas. Desde entonces, las audiencias y la asistencia a los pabellones no han parado de crecer. En la segunda temporada, la media de espectadores en los estadios se ha duplicado respecto a la inaugural, y la liga ha ido encadenando récords de asistencia. El merchandising también ha obtenido unos resultados sorprendentes. Además, las medallas de oro y plata en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina se las han llevado las selecciones de Estados Unidos y Canadá, respectivamente. La mayoría de sus jugadoras compiten en la PWHL, algo que prestigia aún más la liga.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 17:01:03 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El libro de Gisèle Pelicot y todo lo que se lee entre líneas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/libro-gisele-pelicot-lee-lineas_129_5662943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0832d7f6-b36f-4f8f-9845-23f91338c996_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Gisèle Pelicot, la mujer a la que su marido drogó durante muchos años con el fin de violarla y ofrecerla a otros violadores mientras grababa sus imágenes, acaba de publicar el libro <em>Un himno en la vida</em> (Ahora libros con traducción de Imma Falcó). El título quizás fuerza un optimismo vital del que cuesta encomendarse mientras lo lees, aunque la autora está determinada a hacer, de su resiliencia, un alegato por una sociedad mejor y un deseo personal de ser feliz a pesar de todo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 12:56:02 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[¿Cómo solucionar el caos de los aeropuertos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/solucionar-caos-aeropuertos_129_5653930.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c22c960d-1d3b-4714-93f1-1b40e85b6138_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los usuarios del aeropuerto de Heathrow llevan tiempo lamentando los problemas de congestión de las instalaciones. Más allá del debate sobre si hace falta o no una tercera pista, muchas críticas tienen que ver con la gran cantidad de usuarios que se pasean desordenadamente por las terminales dificultando una circulación fluida. Heathrow da servicio a una gran cantidad de pasajeros en una superficie más reducida que otros grandes <em>hubs </em>europeos. Hace una semana, preguntado por esta cuestión, el director general del aeropuerto, Thomas Woldbye, arremetió la responsabilidad en los usuarios. A su juicio, no es un problema de espacio sino que la gente camina por donde no toca. El diario <em>The Guardian</em> recogió sus declaraciones: "El problema es que todos los británicos se mantienen a la izquierda y, normalmente, los europeos se mantienen a la derecha. Y lo hacen en ambos sentidos. Así, acabamos chocando unos con otros, y lo digo por experiencia personal". Woldbye insinuó que si no fuera por eso, todo sería más fácil: "Solo hay que asegurarnos de que todo el mundo que va en un mismo sentido se mantenga a la izquierda y que quienes van en el sentido contrario vayan por la derecha. Sé que es una simplificación, pero es el planteamiento que necesitaríamos ahora mismo".</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/solucionar-caos-aeropuertos_129_5653930.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 19:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aeropuerto]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El curioso espectáculo de ver a alguien comiendo a través de la pantalla]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/curioso-espectaculo-ver-alguien-comiendo-traves-pantalla_129_5649487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0e90f643-43a7-45db-a6d4-858c8b6f9952_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Primero fueron las imágenes de platos de restaurantes en la pantalla del móvil: cafés con dibujitos hechos con una espuma de leche muy densa, hamburguesas apetitosas y <em>brunchs </em>fotográficos que funcionaban como postales gastronómicas que parecían convertirse en estilo de vida. La comida entraba en las redes como espectáculo visual y como una estrategia de prescripción de establecimientos. Luego llegaron las recetas sencillas pensadas para ser reproducidas desde su teléfono, una cocina doméstica acelerada gracias al ritmo de un vídeo corto y eficaz. La pandemia contribuyó a su popularización y la curiosidad se convirtió casi en necesidad. La tendencia derivó en recetas mucho más complejas que nadie tenía intención de cocinar nunca pero que invitaban a mirar el proceso como quien observa un ritual mágico: masas que fermentan, mezclas inauditas, cocciones lentas y maceraciones sofisticadas. El espectador quedaba atrapado, no porque pensara en probarlo en la cocina de casa, sino para ver en qué se transformaba aquella elaboración meticulosa. Saturados de propuestas culinarias, el foco de atención enseguida se desplazó del plato al acto de comer: personas frente a la cámara amplificaban el sonido de cada mordisco para provocar un estímulo sensorial al espectador. Primerísimos primeros planos del mordisco, las salsas chorreando, el crujir de algunos ingredientes, el crepitar delicado de la esponjosidad del pan, el sonido de la cuchara acortando el plato. Un fetichismo alimentario en el que el interés ya no radicaba en la cocina ni en el sitio, sino en el disfrute de la textura y el sonido. Progresivamente, la comida ha dejado de ser una actividad placentera para convertirse en un pretexto de compañía: la aparición de los vídeos <em>eat with me</em>, los <em>come conmigo.</em> Aquí no hay receta ni es necesario un plato excepcional. El espectáculo tampoco necesita ser sugerente. Sólo es alguien sentado en una mesa con la cámara delante, como si comiera contigo. Se pone un plato en la mesa o destapa un táper como cualquiera de los que la gente se lleva al trabajo. Pueden ser unos huevos revueltos bastante mediocres acompañados de un triste arroz hervido. No hace falta que parezca suculento. Incluso es posible que el menú ni siquiera forme parte de la cultura gastronómica propia. Lo único que hace la persona es invitarte a compartir ese momento. Ofrece compañía a la que debe comer solo. Hacerle más amena la pausa laboral para matar el apetito o, sencillamente, disimular un silencio doméstico demasiado incómodo de soportar. Hay quien pone estos vídeos de fondo mientras come ante el ordenador del trabajo, como quien enciende la radio. Pero sólo es la creación de una ilusión. En realidad, la interacción es inexistente. Hay vídeos en los que el comensal come poco a poco y en silencio, marcando un ritmo saludable de ingestión a seguir por imitación. Otros explican circunstancias vinculadas al acto de alimentarse, como si dieran conversación. Hablan de la importancia de masticar un determinado número de veces o de tomar conciencia de cada cucharada. Es una presencia ligera que no exige ningún esfuerzo al espectador. Basta con ir masticando y familiarizarse con un desconocido que finge dirigirse a un hipotético alguien que está al otro lado de la pantalla.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 17:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Comentar las confesiones más secretas de los lectores de diario]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/comentar-confesiones-secretas-lectores-diario_129_5640351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e0e5acc6-15f1-4810-affd-be181cbd86c9_16-9-aspect-ratio_default_0_x2478y1337.jpg" /></p><p>Una de las secciones más entretenidas y comentadas del<em> New York Times </em>es el consultorio del filósofo Kwame Anthony Appiah. En su columna semanal,<em> The Ethicist</em>, el profesor de la Universidad de Nueva York da respuesta a los lectores que le piden consejo sobre las situaciones más delicadas de la vida y los dilemas morales que les puedan surgir: "Después de 35 años, ¿todavía tengo que cocinar para mi marido?", "Una vieja amiga mía se está muriendo. graves problemas, ¿se haga una vasectomía?", "Mis hijos ya son adultos. ¿Puedo dejar de esconderles qué pienso de su padre?", "¿Debería decir a mi familia que nuestra querida historia de origen es falsa?"</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 12:55:09 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[¿Por qué siete de cada diez conductores no utilizan el intermitente?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/siete-diez-conductores-no-utilizan-intermitente_129_5635274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b48a482a-7125-4e77-97ff-40b7e210ae58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>¡Oh, noble intermitente! ¡Compañero rítmico de tantos viajes! ¡Hacer de cortesía automovilística! ¡Siempre prudente! ¡Siempre brillante! ¡Siempre parpadeando con una modestia admirable! ¡Hoy te lloramos! Te han convertido en una reliquia del pasado. A ti, pequeño brazo mecánico que un día iluminaste nuestras intenciones en la carretera, que nos protegiste, que anticipaste a nuestros movimientos, te han relegado a la oscuridad y la apatía. Una masa de conductores que confían en el don de la telepatía vial, que se cruzan el ombligo del mundo, te han condenado al ostracismo. ¿Por qué caray deberían señalizar sus maniobras, si el resto de conductores pueden esforzarse en adivinarlas?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/siete-diez-conductores-no-utilizan-intermitente_129_5635274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 19:00:30 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/b48a482a-7125-4e77-97ff-40b7e210ae58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué tienen que ver cuatro elefantes y un camello con Donald Trump?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/ver-cuatro-elefantes-camello-donald-trump_129_5628367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e02f19aa-d30b-4f75-974b-ba742fdab19d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En octubre de 2019 se hizo viral una sesión del Folketing, el parlamento danés. A la primera ministra Mette Frederiksen, que llevaba cuatro meses asumido el cargo, le cogió un ataque de risa que se encomendó al resto del hemiciclo. Durante la apertura del debate parlamentario, Frederiksen tuvo que comunicar un gasto del gobierno: habían comprado a cuatro elefantes y un camello de un circo para que las bestias ya no fueran más explotadas. A los cinco animales les jubilaron juntos porque habían convivido durante muchos años y existía el riesgo de que la tristeza de la distancia afectara a su salud. En el momento de hablar de los cuatro elefantes y de su inseparable camello, Frederiksen se enrioló y ya no pudo parar. Cuando alguien tiene aspiraciones políticas elevadas se imagina que tendrá que intervenir en los grandes debates internacionales, tomar decisiones en conflictos geopolíticos, negociar equilibrios en la Unión Europea y gestionar decisiones que afectan a la economía, la seguridad y el futuro del país. Hablar de la amistad entre elefantes y camellos y de la logística de garantizarles una jubilación digna rompía los esquemas habituales de las intervenciones. Frederiksen era perfectamente consciente de que estaba contando una decisión gubernamental, pero parecía una broma. Ella misma se dio cuenta de la desproporción entre el aparato del Estado y la naturaleza prosaica del asunto. No se reían de las pobres bestias sino de la situación comunicativa. La formalidad propia de las intervenciones institucionales chocaba con las vicisitudes domésticas de los animales de circo. El resto de diputados, sensibles a la excepcionalidad de esas circunstancias, estallaron a reír cuando vieron que la primera ministra perdía el control de la situación.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/ver-cuatro-elefantes-camello-donald-trump_129_5628367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jan 2026 17:00:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La imagen creada con IA compartida por el presidente de EEUU, Donald Trump, en la que el dirigente clava una bandera en Groenlandia.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estudiar plumas de pájaro para evitar accidentes de avión: la increíble historia de Roxie Laybourne]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/estudiar-plumas-pajaro-evitar-accidentes-avion-increible-historia-roxie-laybourne_129_5621712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/76ae855d-c187-4397-b7af-cfdc553acbb2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Con motivo del National Bird Day, que se ha celebrado en Estados Unidos, el Smithsonian Institution ha publicado una fotografía impactante: una mujer derecha en medio de un inmenso almacén, rodeada de cientos de cajones abiertos llenos de pájaros muertos. Deben decenas de miles, perfectamente clasificados por especies y colores. Una escena fascinante y, a la vez, algo macabra. ¿Qué hacen allí archivadas todas aquellas bestias embalsamadas, como si durmieran unas junto a otras? No es ninguna excentricidad museística. Es el resultado de la ingente labor de Roxie Laybourne, la mujer de la fotografía. Una científica que dedicó su carrera a un trabajo meticuloso y casi invisible, aunque muy decisivo. Una trayectoria que marcó un antes y un después en la investigación ornitológica y que ha tenido un impacto directo en la seguridad aérea del mundo entero.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/estudiar-plumas-pajaro-evitar-accidentes-avion-increible-historia-roxie-laybourne_129_5621712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jan 2026 19:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La dama de las plumas]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Limpiarías la taza de café para conseguir trabajo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/limpiarias-taza-cafe-trabajo_129_5615155.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/90169483-a464-4632-b098-511b4f4a50d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Varias páginas web centradas en el ámbito empresarial se han hecho eco de una supuesta estrategia innovadora para contratar a trabajadores. Lo han bautizado como el <em>coffee test</em> y se pone en práctica en el proceso de la entrevista preliminar. Consiste en ofrecer un café –o una bebida similar– al candidato y, al terminar la conversación, comprobar qué hace esa persona con la taza. Si se olvida y la deja sucia sobre la mesa se supone que no es un buen fichaje porque delata la poca predisposición del empleado a trabajar. Denota despreocupación por el entorno laboral. Sin embargo, si se ofrece a lavar la taza se demuestra iniciativa y un buen encaje con la cultura de la empresa. Como viene siendo habitual, se ha tendido a exagerar el alcance del método porque la idea representa que hace fácil lo complejo. Se presenta como un truco muy simple que revela una supuesta lectura humana de un candidato. Detecta lo que no se puede comprobar en un currículum. Es obvio que la idea es cínica y absurda, pero también es cierto que en el mundo de la empresa y de los recursos humanos subsisten todo tipo de individuos que se han aficionado a hacer de la irrelevancia una genialidad, sobre todo si les permite acelerar su trabajo. Son ideas que sustituyen a criterios objetivos sin acierto asegurado por criterios morales difusos. Es el mundo de los directivos-chamanes, que camuflan la incompetencia y el error por la falacia del olfato y un sexto sentido. El jefe clarividente que acaba sabiendo más del candidato que el propio candidato.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/limpiarias-taza-cafe-trabajo_129_5615155.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 19:00:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Coffe test]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cámara oculta para 'nannies', la nueva neurosis parental]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/camara-oculta-nannies-nueva-neurosis-parental_129_5607267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/452e7cef-2716-45d8-88b0-92fd34e76be8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En los últimos meses circula por las redes sociales una nueva modalidad de vídeos grabados con cámara oculta. Son imágenes de niñeras controladas vía telemática por los padres de los niños, sobre todo de Estados Unidos, que cuelgan en Instagram o en X escenas domésticas que han grabado: "He encontrado a la niñera comportándose así con mi hijo". Las imágenes no parecen especialmente problemáticas. Son propias de lo cotidiano de hacerse cargo de un niño pequeño. Una chica dando la comida a una criatura o una señora cantando una canción con una niña de un par de años que está sentada sobre el mármol de la cocina. Son escenas que, aparentemente, no tienen nada especial. Pero si miras a los comentarios, descubres la intención. Unos se muestran favorables a la actitud de la canguro: "¡Qué escena más tierna! ¡Qué suerte encontrar una <em>nanny</em> así!" Otros se muestran indignados: "Si fuera mi hijo yo ya habría despedido a esta mujer". Los vídeos pretenden hacer una evaluación de la niñera delegando el juicio a la audiencia. Como si las opiniones sirvieran a aquellos padres para validar su percepción o, sencillamente, decidir si confiar o no en aquella trabajadora. Ahora son una protección de la ansiedad de los padres. <em>The Cut</em>, la revista digital de <em>New York Magazine</em>, ha dedicado un reportaje a la transformación del trabajo de las niñeras, sometidas a una presión creciente e insoportable marcada por la desconfianza, la hipervigilancia y el control tecnológico. En Nueva York, el oficio de niñera, de <em>nanny</em>, tiene una larga tradición vinculada a la historia y la estructura social de la ciudad. Pese a la precariedad del sector, con sueldos irregulares y poca protección laboral, suelen ser personas con formación y años de experiencia, avaladas por agencias especializadas o con cartas de recomendación de varias familias. No son un simple soporte ocasional de chicas que lo hacen como un trabajo extra.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/camara-oculta-nannies-nueva-neurosis-parental_129_5607267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jan 2026 12:55:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nueva e incomprensible moda de pasear a un perro invisible]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/nueva-e-incomprensible-moda-pasear-perro-invisible_129_5604332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/eb3196f0-b1e9-4e1d-b19e-efff97dd63d6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>A través de las redes sociales, corre la berrea de una nueva moda que hace perder la fe en la condición humana. Se supone que ha nacido una afición inaudita que consiste en sacar a pasear al perro sin tener perro. No se trata de pedir la bestia en préstamo o acompañar al dueño del animal en las rutinas de recreo. Se basa en ir por la calle o por la montaña con una correa en la mano sin que haya un perro atado al otro extremo. Se llama <em>hobby dogging</em>. En las imágenes de la noticia aparece, por ejemplo, un hombre con la mirada perdida mientras tiene el brazo rígido junto a él, algo más adelante del tronco. Lo hace con ademán indiferente, de cotidianidad, como aquella gente que llevan treinta años paseando perros y ni siquiera necesitan observar el perro porque ya se conocen los pasos y los hábitos el uno al otro. De la mano le cuelga una correa que tendrá algún sistema para mantener la cuerda en tensión, como si realmente hubiera un perro invisible que caminara un poco por delante. La escena es digna de una película de los Monty Python. Estás esperando a que detrás de él aparezcan unos caballeros que cabalgan sin caballo haciendo el sonido del trote con cáscaras de coco. En otros vídeos que hablan del incremento de esta afición se ve a un grupo de mujeres en un circuito de<em>agility</em> donde los perros deben superar un recorrido de obstáculos mientras el amo les persigue a su lado. Las señoras van todas con una correa en la mano. Fingen controlar a un perro invisible que corre a su lado mientras hace eslalons entre banderines, equilibrios sobre un tronco y salta vallas. Van una tras otra, como un entrenamiento militar, mirando el lazo que, imaginariamente, debería rodear el cuello de su bestia. Desgraciadamente, no hay ningún vídeo que ilustre el momento del saludo entre dos practicantes de <em>hobby dogging</em>, fingiendo que sus respectivos perros invisibles también se conocen y se olían el culo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/nueva-e-incomprensible-moda-pasear-perro-invisible_129_5604332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Dec 2025 19:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cafeterías donde ir a llorar: otra forma de controlar las emociones]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/cafeterias-llorar-forma-controlar-emociones_129_5597279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c660620f-433b-416c-bcad-8026805fdde1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En la cafetería, una mujer llora sola en una mesa. Trate de disimularlo. Es silenciosa y gira la cabeza hacia la ventana para no cruzar la mirada con nadie. La delata el pañuelo de papel con el que se va secando las lágrimas. El ama se ha fijado. No se atreve a decirle nada, pero de vez en cuando hace un destello discreto desde detrás de la barra para comprobar si hay que ofrecerle ayuda.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/cafeterias-llorar-forma-controlar-emociones_129_5597279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 12:25:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hablar con Jesús a través de la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/hablar-jesus-traves-ia_129_5592197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1f8ef657-1bcc-4ddc-aa98-b5afed2062b6_16-9-aspect-ratio_default_0_x2199y1309.jpg" /></p><p>Una propuesta artística muy divertida ha desatado la ira de Abogados Cristianos. La obra, creada por el artista Álex Peña, se instaló en Sevilla y era una atracción infantil como aquellas que encuentras en centros comerciales, que se mueven cuando pones una moneda. Sin embargo, ésta era gratuita. La máquina de feria representaba con un estilo naif bien coquetón el palio de la Virgen del Rocío. Los niños podían sentarse en el trono de la Virgen y la atracción se balanceaba, tal y como lo hace la imagen sagrada cuando la sacan a pasear a la procesión. Cuando se ponía en marcha el widget incluso sonaba la <em>Salve rociera</em>. La propuesta se enmarcaba en las actividades impulsadas por el ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática para conmemorar el legado del pintor José Pérez Ocaña dentro de los actos <em>España en libertad 50 años</em>.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/hablar-jesus-traves-ia_129_5592197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 17:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apostar en función de la menstruación de las jugadoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/apostar-funcion-menstruacion-jugadoras_129_5585843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7b3d6082-764f-400a-b259-3b4a837f04b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En Estados Unidos, hay hombres que hacen apuestas deportivas a través de averiguar, dicen, el ciclo menstrual de las jugadoras de la WNBA. Aseguran que así predicen su rendimiento en los partidos y el resultado. El auge de este tipo de apuestas, llamadas <em>blood money</em> [dinero de sangre], ha coincidido con un momento de especial esplendor de la liga femenina de baloncesto, que está experimentando un incremento tanto de espectadores como de asistentes a los partidos, sobre todo con una gran incorporación de público masculino. Lo ha publicado la periodista Molly Longman en un reportaje para la revista <em>Wired</em> tras una investigación en la que ha podido constatar cómo se ha incrementado esta tendencia en las casas de apuestas. Uno de los inductores de esta práctica es un creador de contenido en las redes que popularizó la estrategia garantizando un 68,75% de acierto. El personaje presume de estudiar a las jugadoras, analizar sus datos durante un mes y deducir en qué fase del ciclo menstrual deben de estar en cada momento, si la folicular, la ovulatoria o la lútea. El reportaje de <em>Wired</em> hace énfasis en el sexismo del personaje, que habla de las jugadoras como "víctimas" a la hora de analizarlas. Longman recurre a voces expertas científicas para desmentir las teorías ridículas de este sabio. Si se analiza el discurso del individuo, es fácil comprobar su misoginia extrema, porque ni siquiera es capaz de conceder una etapa de plenitud deportiva a las mujeres: siempre encuentra un supuesto lastre que hace que las jugadoras, por un motivo u otro, sean incompletas o tengan carencias.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/apostar-funcion-menstruacion-jugadoras_129_5585843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 19:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trabajos en grupo: la farsa en la que sólo trabajan unos cuantos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/trabajos-grupo-farsa_129_5578749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c1825041-1970-43ac-88ca-6d320e3e9573_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Existe una frase en el ámbito académico que, pese a su supuesta buena intención pedagógica, a partir de una determinada edad suena como una maldición. Cuanto mayor eres, peor. Te la digan en el instituto cuando eres adolescente, en un grado superior, en la universidad, o haciendo un máster cuando ya eres un veterano bregado en la materia, el orden cae como una mala noticia: "Tiene que hacer un trabajo en grupo". Nada más oírla, los estudiantes saben que comienza una gincana de excusas y obstáculos. Aprietan los dientes, cogen aire y levantan las cejas conscientes de que apenas les acaban de situar en el límite de un precipicio que en las próximas semanas tocará bajar derrapando ya duras penas. El final de trayecto tendrá un regusto agrio y un resultado más precario de lo que hubieran querido. En última instancia, sólo queda la alegría de haberte quitado el muerto de encima.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/trabajos-grupo-farsa_129_5578749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 19:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una canción que le llegará al alma y que no escuchará en la radio]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/cancion-le-llegara-alma-no-escuchara-radio_129_5569170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/08d5a1da-e609-4999-a337-7b19a9478c7a_16-9-aspect-ratio_default_0_x2277y929.jpg" /></p><p>Si te apetece escuchar una canción preciosa, que os llegue al alma, aquí tenéis una propuesta que quizá no escucháis en la radio ni oirá cantar en ningún concurso de televisión. Cuando descubra la historia que se esconde detrás, se emocionará. Vaya a Spotify o alguna plataforma de <em>streaming </em>y busque un álbum titulado <a href="https://www.youtube.com/watch?v=v_IRNOnb7do&list=RDv_IRNOnb7do&start_radio=1" target="_blank" rel="nofollow"><em>Too much</em></a><em> </em>que firman un grupo de amigos, Los de la Mesa Redonda. Una de las seis canciones se titula<em> Fuera de friend</em>. La autora es Adhara Ventura. Ella es bajista, pero para esta ocasión tan especial también ha puesto la voz, porque necesitaba enviar un mensaje a un amigo: "<em>Give me a signo, justo por saber que yo're in peace</em>(Dame una señal, sólo para saber que estás en paz). Es un tema lleno de madurez, con ritmo de <em>bolsa nueva</em> y jazz. Cuando te dicen que Ventura sólo tiene dieciséis años, la sensibilidad y sinceridad que desprende la canción te conmueven profundamente.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/domingo/cancion-le-llegara-alma-no-escuchara-radio_129_5569170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2025 13:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Martarile]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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