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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - humanos]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/humanos/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - humanos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[“Aún hay gente que paga 100.000 dólares por tener un chimpancé en casa”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/medio-ambiente/hay-gente-paga-100-000-dolares-chimpance-casa_128_5610064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/04687abf-01f3-4c3e-9654-188a684460b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Que la vida son casualidades y que se trata de saber aprovechar lo sabe bien Tomàs Marquès Bonet (Barcelona, ​​1975), uno de los mayores expertos mundiales en genómica y evolución de los primates. Aunque quería dedicarse a estudiar murciélagos y ranas pirenaicas, acabó en IBM realizando transacciones bancarias y aprendiendo a programar. Unos años después la vida le puso por delante una oportunidad para reengancharse a la ciencia y la aprovechó bien haciendo una tesis computacional en la Universidad Pompeu Fabra (UPF) comparando humanos y chimpancés. Y así, todo empezó de nuevo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/medio-ambiente/hay-gente-paga-100-000-dolares-chimpance-casa_128_5610064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jan 2026 07:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El primatólogo Tomas Marquès]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Catedrático de la UPF, ICREA e investigador en el Instituto de Biología Evolutiva]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[¿Quién nos cuidará: humanos o robots?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/cuidara-humanos-robots_129_5488792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ca5a4f4f-28df-4de9-9054-77860c7ecee7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El desequilibrio demográfico transitorio provocado por la caída de la natalidad combinado con el alargamiento de la vida, un rasgo más permanente, conduce a un envejecimiento pronunciado de las poblaciones europeas. Un hecho que está convirtiendo la provisión de los cuidados a la gente mayor en un problema crítico.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Mas-Colell]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Sep 2025 16:00:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[UNA INTERACCIÓN CRECIENTE The Blind Robot acercándose a un niño durante una feria robótica hecha en Moscú el año pasado.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[¿Qué nos hace humanos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/ciencia-tecnologia/biologia/humanos_1_5375612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e9acc9d7-3b40-4710-b1c0-287ba6f662f6_16-9-aspect-ratio_default_0_x3299y1345.jpg" /></p><p>Desde tiempos ancestrales, los humanos nos hemos preguntado qué nos hace humanos. Diferentes disciplinas han buscado respuesta a esta infinita pregunta, y seguramente una de las propuestas más seductoras proviene de la biología, particularmente de la genética. La biología comparativa es, en este sentido, una herramienta muy poderosa que nos permite no sólo cuantificar las diferencias entre especies, sino entender cómo estas diferencias pueden haber contribuido a rasgos específicos de nuestro linaje. Mediante la comparación de genomas humanos con especies cercanas con las que compartimos un origen reciente común, como los grandes simios, podemos identificar qué cambios moleculares son únicos en los humanos y cuáles compartimos con otros primates. Esta perspectiva evolutiva nos ayuda a distinguir qué rasgos son verdaderamente humanos y cuáles son parte de una herencia común más profunda.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tomàs Marquès-Bonet]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 May 2025 18:00:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ilustración representando el genoma humano]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Diferentes disciplinas, desde la filosofía al arte, han tratado de responder a esta cuestión. También la genética, que ha hecho una propuesta seductora.]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Las ventajas de ser bajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/estilo/relaciones/ventajas_130_5085153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1d9e23bb-ccaf-435e-914a-8ddc86c477b8_16-9-aspect-ratio_default_0_x2425y1650.jpg" /></p><p>Desde mi punto de vista -a una altura exactamente de 1,52 metros-, ser alta es una fantasía de superioridad muy extendida que debería haberse jubilado hace tiempo. La exaltación de la altura tenía sentido cuando facilitaba la supervivencia. Siglos atrás, cuando la necesidad de la autodefensa surgía todos los días, oa cada hora, a las personas altas les resultaba más fácil proteger a sus familias y llevar a casa un buen filete de rinoceronte. Hoy, quienes pueden aguantar una jornada entera sentados en una silla de oficina llevan a casa cortes de carne envueltos en plástico.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mara Altman / The New York Times]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jul 2024 12:20:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[1145225510]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Aunque la altura está muy bien vista socialmente, las personas bajas tienen algunas ventajas desconocidas y poco valoradas]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Máquinas y humanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/maquinas-humanos_129_4846875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2abf98cc-88c6-433d-81c0-8c9a87d3e287_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>"No debemos temer a la tecnología sino a los humanos". Me lo decía Lluís Nacenta, matemático y músico, comisario de la exposición sobre la inteligencia artificial del CCCB, en una conversación en SER Catalunya. Y tiene razón. Al fin y al cabo, las máquinas las construye el hombre, y él es quien tiene la capacidad de conectarlas y desconectarlas. Y de decidir su uso. El problema es que saber que los humanos cargamos con esa responsabilidad no forzosamente tranquiliza. Como explica Nacenta, las máquinas "saben más cosas de nosotros que nosotros mismos", pero "no piensan lo que quieren decir: lo articulan con palabras, están entrenadas para calcular estadísticamente la palabra más probable". Esto es, son más limitadas que nosotros. Sin embargo, saber, por ejemplo, que ya es imposible que un campeón de ajedrez gane la máquina porque ésta tiene una capacidad de anticipación de las jugadas muy superior, es una humillación que hiere. ¿Hasta dónde pueden llegar?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep Ramoneda]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Nov 2023 17:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Yo, robot']]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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