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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Editorial Flaneur]]></title>
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      <title><![CDATA[El auténtico protagonista de todo lo que escribió Flaubert]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/autentico-protagonista-escribio-flaubert_1_5765034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0226dda0-faf8-470f-ba32-a5a8530491c8_16-9-aspect-ratio_default_0_x831y179.jpg" /></p><p>Cuando te pones a leer cualquier narración de <a href="https://llegim.ara.cat/actualitat/llegir-classics-t-ajuda-escriure-mes-aviat-llosa_1_4012983.html" >Gustave Flaubert</a>, es inevitable pensar en <em>Madame Bovary</em>. Los motivos son evidentes: esta prodigiosa novela, fundadora de la literatura moderna, es el compendio de toda la sabiduría de la novela realista, y os aseguro que es mucha sabiduría. Hay implícito, además, todo el cinematógrafo, que usaría y abusaría de las técnicas de Flaubert: el montaje paralelo de la conversación entre Emma y Rodolphe en la feria de la agricultura, el itinerario enigmático del fiacre por Ruán (el mismo Ruán de Claude Monet) con Emma y Léon dentro mientras se abre de nuevo el misterio de la seducción (que me hace pensar, por cierto, en la escena de <em>Titanic</em>, de James Cameron, cuando Jack y Rose se aman por primera vez en un automóvil), o la visita de Emma al recaudador con el objetivo de evitar el embargo, observado a través del punto de vista de dos vecinas.Todo en esta maravillosa novela, en efecto, presagiaba el cine. Pero si en algo Flaubert se demuestra un maestro es en el ritmo de la narración, con la perfecta gestión de resúmenes, elipsis y amplificaciones. Es curioso porque, hace años, <a href="https://llegim.ara.cat/reportatges/congres-matar-quim-monzo_130_4872030.html" >Quim Monzó</a> introdujo, como cita preliminar de un volumen suyo de cuentos (<em>Guadalajara</em>), la siguiente cita de la obra maestra flaubertiana: "Empezaron lentamente, luego fueron más deprisa" (cap. 8 de la primera parte). Según leí en alguna entrevista, parece que Monzó quería burlarse de la costumbre de las "citas preliminares". Pero el caso es que, queriéndolo o no, eligió una frase (de la escena del baile en casa del marqués de Audervilliers) que podría entenderse como el resumen de la actitud de Flaubert respecto al hecho de narrar, que no es otra cosa que saber cuándo resumir y cuándo hacer durar los instantes. De hecho, en una ocasión en que Emma pasea con Léon, el narrador repite el mismo esquema oracional: "Durante un tiempo caminó rápidamente; después aflojó el paso" (cap. 3 de la segunda parte). Quizás Monzó quería burlarse de ello, pero seguro que entendió muy bien la impagable lección narrativa que implicaba.Con todo esto a las alforjas, emprender ahora la lectura de los <em>Tres cuentos</em> que Georgina Solà ha traducido magníficamente para la editorial Flâneur es reencontrarse con el estilo inmortal del también autor de <em>La educación sentimental</em>. Porque no hay que buscar tramas, ni confundirse con la genealogía de los personajes. El auténtico protagonista de todo lo que escribe Flaubert es su estilo.Una descripción, por ejemplo, de la mujer de Julián, el héroe del segundo cuento: “Era muy blanca, un poco orgullosa, y entendida. Los cuernos de la toca rozaban los dinteles de las puertas; la cola de su vestido de paño se arrastraba tres pasos tras ella. Su casa se regía como el interior de un monasterio; cada mañana repartía el trabajo a las criadas, controlaba las confituras y los ungüentos y hilaba o bordaba toallas de altar. A fuerza de rezar, le vino un hijo”.“A base de rezar le vino un hijo”. Solo la sagacidad de un narrador de raza es capaz de condensar ironía, tiempo y sintaxis en solo nueve palabras. Esto es Flaubert, sin lugar a dudas.De los tres cuentos de la colección, el primero, <em>Un corazón sencillo</em>, es el que más se parece al mundo de <em>Madame Bovary</em>. Es la Francia posterior al sueño napoleónico, el <em>arrière-pays </em>poblado por pequeñoburgueses, viudas, criadas y rectores. En este universo provinciano los personajes sueñan, ahorran o malgastan y se afanan por sobrevivir sin abaratar nunca su sueño. Como Emma Bovary.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Garí]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 05:16:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gustave Flaubert.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Emprender la lectura de los 'Tres cuentos' de Gustave Flaubert, que Georgina Solà ha traducido magníficamente para la editorial Flâneur, es reencontrarse con el estilo inmortal de su autor]]></subtitle>
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