<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Primera Guerra Mundial]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/primera-guerra-mundial/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Primera Guerra Mundial]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="http://es.ara.cat:443/rss-internal" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Un francés acude a urgencias con un obús de la Primera Guerra Mundial en el recto]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/europa/historia-frances-llegado-hospital-obus-primera-guerra-mundial-recto_1_5635957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6455d2f5-243d-489e-9b5b-4065989d055e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>No es del todo extraño que haya personas que acudan a urgencias porque se han introducido algún objeto en el recto y no pueden quitárselo. Lo más excepcional es que el objeto en cuestión sea un obús de 1918. El personal sanitario del Hospital Rangueil, en Toulouse (Occitania), quedó estupefacto en la madrugada del domingo cuando descubrió que el objeto que un joven de 24 años que había ingresado en urgencias tenía en el recto era un obús. La noticia la recogen distintos medios franceses, como <em>Le Figaro</em>, France 3 y <em>La Dépêche du Midi</em>.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Forès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/europa/historia-frances-llegado-hospital-obus-primera-guerra-mundial-recto_1_5635957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 13:38:41 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/6455d2f5-243d-489e-9b5b-4065989d055e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El hospital Rangueil, en Toulouse.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/6455d2f5-243d-489e-9b5b-4065989d055e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Agentes de desactivación de explosivos tuvieron que desplazarse al centro sanitario por el riesgo que suponía]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guerra y Navidad: la historia de Europa resuena ahora en Ucrania]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/europa/guerra-navidad-historia-europa-resuena-ahora-ucrania_130_5602311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3d7723e7-5024-4000-90b0-7494cadbd5c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El alegado antibelicista que es la novela <em>Nada nuevo en el oeste</em>, de Erich Maria Remarque, contiene algunas de las frases más sobrecogedoras sobre la crueldad de la guerra jamás escritas. Publicada la versión catalana en 1930 (Edicions Aymà, traducida por Joan Alavedra), en el capítulo VII se puede leer: "El horror de la frente se hunde en lo más recóndito de nosotros mismos en cuanto le tumbamos la espalda; lo fiblemos con chistes innobles y feroces. [...] las tropas, que organizan bailes apenas salen de la zona del fuego, es una palabrería indecente.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Quim Aranda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/europa/guerra-navidad-historia-europa-resuena-ahora-ucrania_130_5602311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Dec 2025 07:00:56 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/3d7723e7-5024-4000-90b0-7494cadbd5c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Una imagen de la destrucción causada en Donetsk.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/3d7723e7-5024-4000-90b0-7494cadbd5c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[La invasión rusa sigue y, a diferencia de episodios históricos, no se ha podido conseguir una tregua durante la festividad]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mujeres que revolucionaron las bibliotecas en medio de la Gran Guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/historia/mujeres-revolucionaron-bibliotecas-medio-gran-guerra_1_5584798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/81234161-ff38-4f1c-bcb6-a415ab904d09_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, un grupo de mujeres se trasladó hasta Francia para unirse al Comité Americano para las Regiones Devastadas (CARD), fundado por Anne Morgan (1873-1952), hija del banquero JP Morgan. Entre estas mujeres, estaba la bibliotecaria estadounidense Jesse Kit Carson (1876-1959), que revolucionó las bibliotecas francesas en medio de la devastación de la guerra. Entre otras muchas cosas, fundó cinco bibliotecas y creó cincuenta itinerantes en el norte. "No se dejó vencer por la burocracia francesa, donde había muchos hombres estancados, sexistas y elitistas, y trabajó para que las bibliotecas tuvieran secciones de literatura infantil y sistemas de libre acceso, ambas cosas inauditas en la Francia de esa época", explica la escritora Janet Skeslien Charles (Conrad, 1971)<em> Las bibliotecarias del frente</em>, traducido al catalán por Mar Vidal y publicado por Navona.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Marimon Molas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/historia/mujeres-revolucionaron-bibliotecas-medio-gran-guerra_1_5584798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Dec 2025 15:00:17 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/81234161-ff38-4f1c-bcb6-a415ab904d09_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Un grupo de soldados y bibliotecarias en una de las bibliotecas que se crearon cerca del frente, en Le Mans (Francia), durante la Primera Guerra Mundial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/81234161-ff38-4f1c-bcb6-a415ab904d09_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[La escritora estadounidense Janet Skeslien Charles recupera la historia de la creación de las primeras bibliotecas para niños]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mercader de la muerte que se hizo rico enemistant países]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/mercader-muerte-hizo-rico-enemistant-paises_1_5484443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/27b9332e-4f6f-4b44-b249-9eede2ff7a8a_16-9-aspect-ratio_default_0_x434y458.jpg" /></p><p>Con una cubierta de tonos verdosos, <em>La oreja descabezada</em> es un álbum de las aventuras de Tintín que apareció en lengua catalana en 1965, gracias a la traducción del genial Joaquim Ventalló y bajo el sello de Juventud, la editorial de Josep Zendrera Data (<a href="https://es.ara.cat/economia/empresas/catalan-llevo-tintin-enid-blyton-infancia_1_4980220.html">a quien dedicamos un perfil en esta serie</a>). La historia transcurre en las repúblicas de Nuevo Rico y San Teodoro, dos países ficticios de Latinoamérica andina. Uno de los personajes que aparece es un enigmático hombre de negocios llamado Basil Bazaroff, que puede parecer surgido de la imaginación de Hergé, pero que en realidad es el trasunto de un personaje real, el traficante de armas Basil Zaharoff, el más importante del mundo de su época.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Valero-Carreras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/mercader-muerte-hizo-rico-enemistant-paises_1_5484443.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Sep 2025 05:30:34 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/27b9332e-4f6f-4b44-b249-9eede2ff7a8a_16-9-aspect-ratio_default_0_x434y458.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El traficante de armas Basil Zaharoff]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/27b9332e-4f6f-4b44-b249-9eede2ff7a8a_16-9-aspect-ratio_default_0_x434y458.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Basil Zaharoff, nacido en el Imperio Otomano, fue el traficante de armas más importante del mundo de su época]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joseph Roth acertó]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/joseph-roth-acerto_129_5221143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/35a158a4-6d64-406e-80df-39010f53d7e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En época del imperio austrohúngaro, los judíos no eran llamados al ejército. Tampoco en la Rusia zarista. "Soportaban con gran alegría la infamia de no tenir que ir a la mili. Cuando se les anunció con gran honor que ya podían luchar, hacer instrucción y caer muertos, reinó el luto entre ellos», escribe Joseph Roth. Se habían convertido en pacifistas. Su religión les impedía llevar un arma durante el sábat o levantar la mano contra una persona desconocida, inocente. És lo mismo que hoy hace que los israelitas judios ortodoxos no vayan a luchar a Gaza. Hace un siglo, en la Europa oriental, muchos optaron por la automutilación o sobornaron a los médicos militares o emigraron a América. Así lo cunta Roth en el ensayo periodístico <em>Jueus errants</em>, traducido al catalán por Pilar Estelrich y Arce (Adesiara). También acaba de salir su recopilación <em>Tres relats</em> (L'Avenç), en traducción de Raül Garrigasait.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Aragay]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/joseph-roth-acerto_129_5221143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Dec 2024 14:46:06 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/35a158a4-6d64-406e-80df-39010f53d7e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Joseph Roth En los confines del Imperio Austrohúngaro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/35a158a4-6d64-406e-80df-39010f53d7e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cirugía plástica moderna empezó en las trincheras de la Gran Guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/cirugia-plastica-moderna-empezo-trincheras-gran-guerra_1_5204617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f698ee82-2578-4fed-a586-ead67433ad89_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Terminar en una trinchera con el rostro deshecho durante la sanguinaria Primera Guerra Mundial podía ser un destino peor que la muerte. Aún estaba presente el recuerdo de las guerras napoleónicas (1803-1815), cuando los soldados con el rostro desfigurado eran rematados por sus compañeros, porque creían que así les salvaban de una vida miserable. A principios del siglo XX las armas eran mucho más potentes que en el siglo XIX y las heridas, mucho peores. Se calcula que durante la Primera Guerra Mundial, 280.000 hombres de Francia, Alemania e Inglaterra acabaron con el rostro desfigurado. "Si un soldado perdía una pierna, recibía simpatía y respeto, pero los que volvían con el rostro desfigurado eran rechazados y se les condenaba al aislamiento", dice la historiadora Lindsey Fitzharris, que explica la odisea de algunos de estos soldados y de Harold Gillies, el cirujano que les reconstruyó los rostros, en <em>El reconstructor de caras</em> (Capitán Swing).</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Marimon Molas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/cirugia-plastica-moderna-empezo-trincheras-gran-guerra_1_5204617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Nov 2024 11:29:45 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/f698ee82-2578-4fed-a586-ead67433ad89_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Un grupo de pacientes y enfermeras en el Hospital Queen]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/f698ee82-2578-4fed-a586-ead67433ad89_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Lindsey Fitzharris cuenta la historia de Harold Gillies, el cirujano que reconstruyó los rostros deformados de los soldados]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El emprendedor que hacía sacos de trinchera para la Gran Guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/emprendedor-sacos-trinchera-gran-guerra_1_4960346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a311795b-fde6-4d90-bb44-2367e1e8f493_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><strong>A principios de año</strong> se estrenó con gran repercusión la película de Sam Mendes <em> 1917</em>, que ofrece un relato cercano y emotivo de la Primera Guerra Mundial. Su principal protagonista, el soldado Schofield, comparte relevancia con la presencia constante de las trincheras del frente de batalla, elemento icónico de ese conflicto bélico. Zanjas excavadas en el suelo rodeadas de sacos de arena. Hasta aquí una imagen bastante conocida. Pero lo que nos afecta directamente, y que quizá sorprenda a muchos, es que buena parte de esos sacos de yute habían sido fabricados en Catalunya por la empresa que la familia Gimferrer tenía en el Empordà.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Valero Carreras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/emprendedor-sacos-trinchera-gran-guerra_1_4960346.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Mar 2024 10:03:57 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/a311795b-fde6-4d90-bb44-2367e1e8f493_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Josep Gimferrer]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/a311795b-fde6-4d90-bb44-2367e1e8f493_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Josep Gimferrer creó su pequeño imperio con cincuenta años y tuvo un ejército de medio millar de empleados]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tuberculosis que originó la cadena Santiveri]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/tuberculosis-origino-cadena-santiveri_1_4960248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/872b8e21-fbce-4fb4-b658-eb44b44b2f4f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>De vez en cuando ocurre que una enfermedad grave, lejos de derrumbar al afectado, sirve de motor para darle la vuelta a la trayectoria vital y para que acabe sacando adelante proyectos de gran vuelo. No cabe duda de que Jaume Santiveri es un caso, porque una patología respiratoria de curación imposible sirvió para que este catalán de la Franja cambiara de negocio y sentara las bases de un gran imperio que ha llegado hasta nuestros días.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Valero-Carreras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/tuberculosis-origino-cadena-santiveri_1_4960248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Mar 2024 10:01:49 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/872b8e21-fbce-4fb4-b658-eb44b44b2f4f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Jaume Santiveri Piniés 1861-1938]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/872b8e21-fbce-4fb4-b658-eb44b44b2f4f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Su fundador empezó a comercializar alimentos naturales después de consumirlos para curarse de esta enfermedad]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El empresario suizo que jugaba a dos bandas durante la Primera Guerra Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/empresario-suizo-jugaba-bandas-durante-primera-guerra-mundial_1_4959825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3dba2bae-3555-4e02-83a3-a6a75b965776_16-9-aspect-ratio_default_0_x949y263.jpg" /></p><p>El desenlace favorable a los aliados que tuvo <a href="https://www.ara.cat/dossier/drama-segle-xx-comencar-euforia_1_1333586.html">la Primera Guerra Mundial</a> fue el resultado de una combinación –como suele ocurrir– de distintos elementos, pero, sin duda, uno de ellos fue el invento de un genio suizo de nombre Henri Dreyfus, que junto a su hermano creó la firma Celanese. Más adelante veremos cuál fue ese invento tan trascendente, pero antes hay que decir que, como suizo imbuido de la neutralidad del país, acabó trabajando para los aliados, pero simultáneamente también para los alemanes. Para él sólo era una cuestión de negocio.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Valero-Carreras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/empresario-suizo-jugaba-bandas-durante-primera-guerra-mundial_1_4959825.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Mar 2024 09:52:32 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/3dba2bae-3555-4e02-83a3-a6a75b965776_16-9-aspect-ratio_default_0_x949y263.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Henri Dreyfus]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/3dba2bae-3555-4e02-83a3-a6a75b965776_16-9-aspect-ratio_default_0_x949y263.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Henri Dreyfus fundó Celanese, la firma que hizo que los aviones se incendiaran menos fácilmente]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
</rss>
