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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Simone de Beauvoir]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/simone-de-beauvoir/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Simone de Beauvoir]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[¿Te acuerdas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/acuerdas_129_5616019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a652476d-5603-423b-afd7-2eb04580799e_16-9-aspect-ratio_default_0_x374y379.jpg" /></p><p>Una de las sorpresas más agradables que puedes tener cuando te haces mayor es que la vida te regale todavía la capacidad de hacer nuevos amigos. Las amistades que nacen en la edad madura son –diría– menos tiernas, menos sentimentales, más serenamente escogidas y, quizás por eso, más libres.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Soler]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jan 2026 16:53:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Zaza y Beauvoir, 1928]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Un canto de amor incondicional y desesperado en Simone de Beauvoir]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/canto-amor-incondicional-desesperado-simone-beauvoir_1_5219525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3ddc2ee3-ac5f-4a47-9b74-b94d16e7d98c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Corría el año 1948 cuando <a href="https://llegim.ara.cat/critiques-literaries/lletja-rara-genial_1_3846838.html" >la escritora francesa Violette Leduc</a> (1907-1972) publicó <em>La afamada</em>. Nacida en provincias, Leduc se había trasladado a París poco antes de cumplir los veinte años y, en plena Segunda Guerra Mundial, conoció <a href="https://llegim.ara.cat/reportatges/simone-beauvoir-tambe-parla-tu_1_2554565.html" >Simone de Beauvoir</a>, que se erigió en su protectora. Fue gracias a ella que pudo publicar nada menos que en la editorial Gallimard. Ciertamente, nunca lo habría soñado. Allí apareció en 1946 su primera novela, <em>La asfixia</em>. Justo después vendría <em>La afamada</em>.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[M. Àngels Cabré]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Dec 2024 06:15:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[SIMONE DE BEAUVOIR]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['La afamada' narra la obsesión de Violette Leduc por la influyente autora de 'El segundo sexo']]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Franceses de rebote]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/franceses-rebote_129_5066110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/582c4caa-0423-4667-9617-f018502525c7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Nunca he vivido en Francia y las veces que he visitado el país vecino en los últimos tiempos ha sido por motivos profesionales. No me educé en francés ni domino la lengua de Molière como se supone que debemos dominarla todos aquellos que hemos nacido en territorios de antiguas colonias galas. Y en cambio, Francia tiene una enorme presencia en mi imaginario, es una parte sustancial de mi “cultura” por dos vías distintas: la intelectual y literaria y la popular. Aunque el inglés haya ido desplazando la hegemonía que tenía el francés sobre las generaciones anteriores, la influencia de lo que se escribe y se piensa, se filma y se crea al norte sigue teniendo una gran importancia. También políticamente hemos mirado a menudo hacia los vecinos septentrionales. Cuando empecé a notar que la identidad podía convertirse en un corsé asfixiante, en una nueva tribu, el modelo de una sociedad basada en la ciudadanía me resultó liberador y razonable, mucho más que el del comunitarismo americano o canadiense que promueve un individualismo extremo en el terreno económico mientras enaltece la pertenencia a una colectividad por razón de raza, religión o género. He podido incorporarme mejor a la sociedad catalana gracias a este marco democrático republicano en el que nos hemos reflejado desde esta Cataluña del Sur. Y como escritora encontré en la literatura francesa voces que habían empezado mucho antes que nosotros a explorar la complejidad de la vida moderna, las profundidades psicológicas del individuo bajo la enorme influencia del psicoanálisis cuando el conductismo no dominaba todo. Las mujeres jóvenes que hoy intentan entender el laberinto de la sexualidad tienen una fuente bella y abundante en Anaïs Nin, pero no la han leído. Por supuesto que ningún feminista del presente puede conocer las raíces del movimiento si no ha realizado el viaje iniciático que es la lectura de<em>El segundo sexo</em>, la obra que detalla cómo “llegamos a ser mujeres” a lo largo de 800 páginas. También Beauvoir ha sido desvirtuada por el academicismo anglosajón que le hace decir, en lo que es una impúdica manipulación, que el género es una identidad. A través de las letras francesas yo descubrí la otra orilla del Mediterráneo, y el hecho de que acogieran con toda normalidad a escritores y escritoras del Magreb y la realidad que representaban era un ejemplo de integración literaria e intelectual para quien aspiraba ser escritora en una lengua que no era la materna.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Najat El Hachmi]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jun 2024 15:55:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[01. SIMONE DE BEAUVOIR EN PARÍS EN 1945. 02. SIMONE Y ZAZA EN EL CAMPO.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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