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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Compartir]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/compartir/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Compartir]]></description>
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      <title><![CDATA[A compartir no se enseña obligando]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/criaturas/compartir-no-ensena-obligando_129_5749931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e5b10afb-c43d-4643-84c8-ed3e1b93ef9c_16-9-aspect-ratio_default_0_x1910y823.jpg" /></p><p>La generosidad no nace de la presión, sino del respeto a los tiempos y necesidades de los niños, y de un acompañamiento que pone límites con empatía y sin imposiciones.“Tienes que compartir” es una de las frases más repetidas en parques, escuelas y encuentros familiares. Se dice con buena intención, casi como un automatismo, como si fuera una norma indiscutible de convivencia. ¿Pero y si esta exigencia tan arraigada estuviera interfiriendo en un aprendizaje mucho más profundo? ¿Y si, en lugar de educar en la generosidad, estuviéramos promoviendo respuestas basadas en la presión, la obligación o incluso el miedo al conflicto? A menudo detrás de este imperativo está la necesidad adulta de resolver situaciones rápidamente, de evitar llantos o tensiones, o incluso de quedar bien más que de acompañar lo que realmente es un aprendizaje. Convertimos el “compartir” en un deber inmediato, sin margen para entender qué siente el niño o qué necesita. Y en este gesto aparentemente inofensivo podemos estar pasando por alto una oportunidad clave: ayudarles a construir, a su ritmo, una comprensión auténtica de lo que significa dar, esperar y tener en cuenta al otro.Compartir no es un gesto simple ni espontáneo, por más que a menudo lo demos por hecho. Es una habilidad compleja que se construye poco a poco y que implica toda una serie de aprendizajes internos: reconocer que los otros también tienen deseos y necesidades, entender que ceder algo no equivale a perderlo para siempre, aprender a esperar sin angustia, leer las emociones de los otros y, sobre todo, sentir que aquello que es propio está protegido. Sin esta base de seguridad, difícilmente puede aparecer una generosidad real.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia López Iglesias]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 11:08:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos niños jugando con un solo juguete.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[La pastelería de Cadaqués que no tiene tiempo para hacer bizcochos ni lionesas ni carquinyolis]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/comer/pasteleria-cadaques-elabora-vende-dia-4-000-bizcochos-pequenos-llamados-tapones_1_5449572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/73560746-d3fc-4240-8239-f4faec24e7ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Es miércoles, Virgen del Carmen, y en Cadaqués todo está preparado para que por la tarde salgan las barcas en procesión; también habrá misa y sardinada. Y si hay fiesta en Cadaqués, no faltarán los tapones. De hecho, no faltan ningún día del año, pero es en verano cuando Mercè Cabrisas, de la pastelería Can Cabrisas, vende 4.000 diarios. Si vas a media tarde a comprar y no los tienes encargados, seguramente no podrás probarlo. "Pero esto va como va, porque ayer, por ejemplo, sí quedaban", afirma. Cada uno cuesta 0,90 euros y, además de venderlos a granel, también es tradición comprarlos en cajas de 15 (13 euros) y de 30 (26 euros). Las cajas tienen dibujadas el perfil único de la población del Alt Empordà, y justamente esta envoltura también es la que ha hecho populares los tapones, identificados con la población.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Trinitat Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/comer/pasteleria-cadaques-elabora-vende-dia-4-000-bizcochos-pequenos-llamados-tapones_1_5449572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jul 2025 10:00:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mercè Cabrisas, de la pastelería Can Cabrisas, con los tapones que creó su bisabuelo, Sebastià Cabrisas]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Es Can Cabrisas, abierta en 1925, y que actualmente cuenta con una nueva generación en el obrador]]></subtitle>
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