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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - late night]]></title>
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    <description><![CDATA[Ara en Castellano - late night]]></description>
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      <title><![CDATA[La metáfora final de Stephen Colbert]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/metafora-final-stephen-colbert_129_5745851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/94ff5205-dc7e-4e10-9702-0acac975d2da_16-9-aspect-ratio_default_0_x253y104.png" /></p><p>El jueves por la noche, <em>The late show</em> de la CBS bajó el telón. Stephen Colbert ya está de vacaciones, y se considera cerrada una etapa histórica del <em>late night</em> televisivo.El presentador comenzó explicando que querían hacer una emisión normal, sin solemnidades ni autocomplacencia. Apelaba a uno de los propósitos fundacionales: considerar el programa una <em>joy machine</em>, una máquina de la alegría basada en lo que ellos han llamado una "relación emocional recíproca", defendiendo un vínculo con la audiencia que retroalimentaba el show. El resultado, por tanto, fue más emotivo y simbólico que combativo. A pesar de las pruebas evidentes de que las presiones políticas se han cargado el programa, Colbert evitó los comentarios cáusticos contra Donald Trump. Y se echaron en falta. Después de toda la capacidad de análisis que ha demostrado el programa, del sustrato ideológico que ha sabido gestionar con tanta inteligencia, el final quedó empapado de un espíritu insustancial y blando. Se quería potenciar el tono amistoso y festivo sin amargura. Pero el último programa no hizo justicia a su capacidad de influencia y, sobre todo, al espíritu crítico y reivindicativo. Se esperaba más mordacidad y menos tontería.Paul McCartney fue el entrevistado principal. La elección tenía también un significado alegórico: los Beatles debutaron en <em>The Ed Sullivan show</em> hace 62 años. El programa, sin embargo, estuvo repleto de apariciones fugaces de buenos amigos de Colbert: Brian Cranston, Paul Rudd, Ryan Reynolds, Elijah Wood... Y, por supuesto, sus colegas de profesión: Fallon, Kimmel, Meyers y Oliver. Y un Jon Stewart que se encargaba de darle la estocada final. Todo ello demuestra que el universo televisivo nocturno es eminentemente masculino, y que entre ellos se lo hacen todo y se ríen las gracias.Colbert cantó <em>Hello, goodbye</em> con McCartney: "<em>You say «goodbye», I say «hello» / You say «stop» but I say «go»"</em> son versos que hacen referencia a esta lucha de contrarios, pero también a este inicio de una nueva etapa. La letra permite múltiples lecturas interpretativas.Colbert optó por un final simbólico. Un enorme agujero luminoso que llevaba a una dimensión paralela amenazaba al presentador. El astrofísico Neil deGrasse explicaba al protagonista que la cancelación de su programa provocaba una especie de anomalía cósmica. Cuando McCartney desconectaba el tablero eléctrico, aquel vacío energético succionaba a Colbert y al edificio entero. Una metáfora indiscutible. El <em>late show</em> acababa reducido a una pequeña bola de nieve en medio de la calle, olisqueada por un perro, como si el universo televisivo colapsara y quedara reducido a un objeto <em>kitsch</em> poco útil. Un simple souvenir de Nueva York. Solo un recuerdo. Como si la cancelación del programa fuera también el cierre de una cultura mediática, el final de etapa de una determinada televisión generalista que está desapareciendo y está quedando reducida a una entrañable reliquia del pasado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 18:41:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Stephen Colbert y Paul McCartney, en una imagen promocional del último episodio de 'The Late Show'.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Stephen Colbert se va despidiendo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/stephen-colbert-despidiendo_129_5737510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e21158ec-a14b-483b-8adb-dc389bba7f7e_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>La semana que viene la CBS cerrará <em>The late show with Stephen Colbert</em>. Despide a su estrella principal y pone punto final a la franquicia histórica del <em>late night</em> que se inauguró en 1993 con David Letterman. La cadena lo ha atribuido a las pérdidas económicas del programa y a la crisis de este género, que va decreciendo en espectadores e ingresos publicitarios. Pero detrás hay razones más poderosas: las presiones de Donald Trump en un contexto político muy hostil. Stephen Colbert ha sido, durante los últimos años, una de las voces televisivas más duras contra el presidente. Y la cronología de los hechos delata que Paramount (la empresa matriz) ha buscado el favor de la administración en beneficio de sus intereses empresariales, a cambio de entregarle la cabeza de Colbert. Las últimas semanas, el presentador se está despidiendo de la audiencia invitando a personas influyentes para subrayar el final de etapa. Este lunes organizó un encuentro histórico. Reunió a los cuatro colegas del resto de <em>late nights </em>que habitualmente son competencia. Jimmy Kimmel (ABC), Jimmy Fallon (NBC), Seth Meyers (NBC) y John Oliver (HBO) visitaron el programa de Colbert para homenajear a su compañero antes de que baje la persiana. Se autodenominan los Strike Force Five. Es el nombre del pódcast que hicieron juntos durante la huelga de guionistas para recaudar dinero para pagar a sus equipos. No fue John Stewart, a quien consideraron el “<em>designated survivor</em>”. El concepto tiene que ver con las reuniones de gobierno, donde siempre hay un miembro que se queda fuera del despacho porque, en caso de una catástrofe en la que mueran todos, siempre quede una autoridad para gestionar la nación. “Alguien de nosotros tiene que sobrevivir para que el presidente se pueda enfadar”, ironizaron, conscientes de que las noches televisivas se han convertido en un adversario hostil para Trump. Colbert reflexionó con ellos sobre la posible crisis del <em>late night</em>, que lógicamente negaron, a pesar de que las cifras también lo insinúan. “¿Alguna vez habéis pensado que haríais un trabajo que el presidente de los Estados Unidos no podría soportar?”, les preguntó. Las respuestas delataron una cierta celebración de esta circunstancia. El anfitrión les sugirió que, ahora que estará libre, se ofrecía a ir de invitado a sus respectivos programas o a sustituirlos en caso de que quieran coger vacaciones.La semana pasada Colbert ya entrevistó a Barack Obama, y el humorista bromeó con la necesidad de encontrar un nuevo trabajo. Ambos jugaron con las especulaciones que dicen que Colbert podría presentarse como candidato a las próximas elecciones a la Casa Blanca. Obama le insinuó que “el listón ha bajado”, refiriéndose a las exigencias para conseguir el cargo. Una clara alusión a Trump. De momento solo son rumores, pero todo ello nos recuerda cómo se ha diluido la línea entre el mundo de la política y el entretenimiento. Que las figuras mediáticas pueden llegar a la presidencia hace tiempo que lo sabemos. Pero los <em>late nights</em> también han acabado teniendo una influencia determinante en la política y en la creación de opinión.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 18:13:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De izquierda a derecha: Jimmy Fallon, Seth Meyers, John Oliver, Stephen Colbert y Jimmy Kimmel]]></media:title>
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