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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Sebastià Alzamora]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/sebastia-alzamora/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Sebastià Alzamora]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Hacer sospechosa la escuela pública (ahora con la policía)]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/degradar-escuela-publica-ahora-policia_129_5723546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a16a8f05-8ab6-4cbe-afe6-3bb04d21a88c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Se han vuelto frecuentes los intentos de asociar la escuela pública con la idea de conflicto y de espacio no seguro para los alumnos. Lo intenta la derecha del PP y Vox en Baleares y en el País Valenciano, presentando los centros de primaria y secundaria como escenarios de una pugna lingüística, donde los docentes, según ellos, quieren “adocrinar” a los alumnos en el aprendizaje de la lengua catalana. El mensaje es que vayan a la privada y a la concertada, donde ni los alumnos ni los padres tendrán que afrontar ningún tipo de disyuntiva: en caso de duda, vayan siempre con el más fuerte.En Cataluña es un gobierno que se dice progresista, del PSC, el que plantea poner policías de paisano en escuelas e institutos. No dentro de las aulas, puntualizan. No para ejercer la docencia, puntualizan. Menos mal. Son policías formados en mediación, aclaran, que solo tendrán que actuar cuando sea necesario (¿cuándo es, exactamente, eso?). Se entiende que no irán armados y que su función no será punitiva. Cuantos más matices ponen, todavía suena peor.No lo explicaré mejor de como <a href="https://es.ara.cat/opinion/policias-escuela_129_5721513.html">ya lo ha explicado David Fernàndez</a>, pero querría subrayar que la sola idea de introducir los cuerpos policiales dentro de la escuela pública es una aberración. La policía solo debe hacer acto de presencia en los centros de enseñanza en casos muy concretos, pero no tiene ni debe tener ningún papel dentro de la comunidad educativa, y menos aún en el día a día de las escuelas y los institutos. La idea que se transmite vuelve a ser que la escuela pública es un lugar no fiable. Tan peligroso, de hecho, que requiere vigilancia policial. El mensaje vuelve a ser el mismo: padres, evitad a vuestros hijos estos lugares no seguros. Mientras tanto, hay en curso una gran huelga educativa con una larga lista de reivindicaciones (algunas tan antiguas como los ratios), entre las cuales no figura ninguna que ni remotamente se parezca a tener policías de paisano en las escuelas y los institutos.Un buen maestro, o profesor, ejerce, dentro del aula, una forma muy especial de autoridad, que no tiene nada que ver con la del policía. Los buenos maestros y profesores de la pública, que son la mayoría, enseñan a poner en cuestión, y al mismo tiempo a respetar, la autoridad (la suya propia y, por extensión, todas las formas de autoridad). Es un equilibrio delicado, difícil, finísimo. La función social del docente y la del agente de policía no son complementarias. No suman. Por supuesto que la policía hace un papel necesario en la sociedad, pero su presencia en la escuela no hace más que desvirtuar, distorsionar y degradar el ecosistema educativo con una grave sombra de sospecha.Tal vez si todos los gobiernos de todos los colores no hubieran caído en la tentación de ir superponiendo leyes educativas a lo largo de los años no se habría llegado a este punto. En cualquier caso, la función de un gobierno democrático –especialmente si se dice progresista– es velar, por encima de todo, por los servicios públicos, para que haya sanidad y escuela para todos y de calidad. Esto se hace escuchando a los profesionales y multiplicando los recursos. No enviándoles la policía.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/degradar-escuela-publica-ahora-policia_129_5723546.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 11:59:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un grupo de alumnos entra al instituto escuela Mirades, en el primer día de curso]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[El derecho a la vivienda debe prevalecer]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/derecho-vivienda-debe-prevalecer_129_5722396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2affce08-2df5-4c90-8f6d-c40dfb908c40_16-9-aspect-ratio_default_0_x592y387.jpg" /></p><p>Más allá de politiquerías y estrategias de partido (en Junts deben estar muy seguros de adónde van, votando lo que votan), cualquier debate sobre vivienda debería partir de este principio: el derecho de las personas a una vivienda digna es superior y debe prevalecer sobre otros derechos, como el de la propiedad privada y su explotación dineraria. Aún podemos hacerlo más amplio: como principio general, allí donde los derechos individuales colisionan con el bien común, aquello que debe retroceder es el derecho individual. Jamás el bien común ni el interés de la sociedad. En una situación de emergencia habitacional, un particular —sea individuo, empresa inmobiliaria o fondo de inversión— no tiene “derecho” a especular con los precios del alquiler y la venta de viviendas. En una situación de crisis climática, nadie tiene “derecho” a destruir el medio ambiente en nombre de la productividad económica, y tampoco a cuestionar sin argumentos válidos las evidencias científicas. En una situación de epidemia, o pandemia, nadie tiene “derecho” a no vacunarse, si no es asumiendo que su decisión pone en peligro la salud y las vidas de las personas a su alrededor (y que le es indiferente). Son solo algunos ejemplos.Algunos tildarán el párrafo anterior de comunista, pero no lo es: es simple socialdemocracia y sociedad del bienestar, tal como las entendíamos no hace tanto tiempo. El principio es sencillo: para que las sociedades avancen deben hacerlo colectivamente. Si solo se benefician unos pocos y muchos salen perjudicados, no hay progreso: hay involución. Los discursos iliberales, o turbocapitalistas, no son una evolución del liberalismo clásico, sino su degradación. El mercado, por sí mismo, no pone a cada uno en su lugar, especialmente cuando el mercado está dopado, inflado y falseado en favor de intereses bien concretos y descriptibles. La retracción de la democracia deja al descubierto otro proyecto, un nuevo orden pensado y comandado por oligarcas globales con sirvientes locales en cada país, que imponen a los gobernantes y las poblaciones una especie de selección natural basada en el dinero. No es ninguna novedad en la historia humana, pero si durante algunas décadas nos hemos enorgullecido de que Occidente era la zona más avanzada del planeta, era justamente porque se había trabajado en la dirección contraria a todo esto.Intentar encarnar esta ideología en la figura del buen catalán (o el buen mallorquín) que ha currado toda la vida como una bestia y ahora tiene derecho a hacer lo que quiera con las casas y pisos que ha heredado de los abuelos, o que ha comprado especulando, es, como mínimo, una falsedad indecente. Cataluña, precisamente, ha sido pionera por haber sido un país construido sobre la idea firme (y esta sí, liberal) de la distribución de la riqueza y el mejoramiento colectivo. En Mallorca esta idea no ha existido nunca, y por eso se ahoga en un turismo masivo y sin alternativas a la vista (y vendiendo las casas y pisos de los abuelos al mejor postor, que curiosamente son los fondos buitre). El derecho a la vivienda digna, repitámoslo, debe prevalecer por encima del derecho a la propiedad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/derecho-vivienda-debe-prevalecer_129_5722396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 11:08:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La portavoz parlamentaria de Junts, Míriam Nogueras, en el Congreso.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Circo Volador de Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/circo-volador-trump_129_5721319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4d2cff2b-f512-4c04-94c0-a7eb32e2018a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La enorme, y tristemente demostrada, capacidad destructiva de Donald Trump no le priva de una innegable <em>vis cómica</em>. Funciona, pero, de manera inversa: cuando Trump se cree gracioso no tiene ni pizca de gracia, porque todo su supuesto humor se basa en denigrar personas o instituciones que generalmente no se pueden defender, y también en ese recurso tramposo de los más zafios que consiste en querer ser <em>políticamente incorrecto </em>(según ellos “ya no se puede decir nada”, pero, en cambio, bien que los oímos y los leemos cada día de cada día). En cambio, cuando no se propone ser divertido, su propia naturaleza grotesca hace que Trump pueda llegar a hacernos reír.Eso es lo que volvió a pasar durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca y el intento de atentado que, supuestamente, volvió a sufrir el actual presidente de los EUA, unos hechos que, en lugar de la gravedad de un drama, tuvieron los ingredientes de una opereta bufa. La periodista Antonia Hitchens, del <em>New Yorker</em>, por ejemplo, lo cuenta con el tono distendido de quien ha presenciado una bufonada y no un momento de grave crisis de las instituciones democráticas. La misma cena de corresponsales, de hecho, es una costumbre que, con el paso de los años, ha adquirido un cierto ceremonial, pero que sobre todo se basa en el buen humor: es justamente por eso que Trump la había evitado hasta ahora, porque su talante de niño malcriado no tolera las bromas ni las críticas. Él puede insultar, amenazar o ridiculizar, pero si alguien lo trastoca o se burla de él, su reacción es enfadarse y hacer el ridículo. Es lo que pasó al día siguiente del incidente, cuando la periodista Norah O'Donnell, de la cadena CBS, leyó a Trump un fragmento del manifiesto que el supuesto terrorista, un tal Cole Thomas Allen, había hecho público antes de intentar disparar contra él y en el que acusaba al líder republicano de ser un violador, un pederasta y un traidor. La reacción de Trump fue estallar en cólera contra la periodista e insultarla gravemente ante la propia cámara (cuando, hasta aquel instante, había estado haciendo la comedia del líder entendido, e incluso compasivo, que cuando recibe una agresión se preocupa por el bienestar de las personas). El efecto, en este caso, fue de una comicidad involuntaria, al estilo de <em>Aterriza como puedas</em>.Sin embargo, fueran ciertas o formasen parte de un montaje para intentar hacer remontar la muy decaída popularidad de Trump, las palabras del tirador eran muy presuntamente ciertas: Trump ya ha sido condenado por haber desviado fondos de la campaña electoral para silenciar los servicios sexuales de una actriz porno y los indicios que apuntan a que pueda ser un violador y un pederasta son muchos y consistentes. Casi todos los análisis del papel de Trump en conflictos como Gaza, Venezuela o Irán incluyen la necesidad que tiene el actual presidente de los EE. UU. de distraer la opinión pública de los escándalos que pesan sobre él, comenzando por el caso Epstein. En cuanto a la acusación de traidor, no hace falta ni dudarlo: tan solo es una garrapata de la patria, como tantos otros que presumen de patriotismo. En los EE. UU. y en todas partes.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/circo-volador-trump_129_5721319.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 12:38:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump saluda al inicio de la cena con los corresponsales de la Casa Blanca]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Las dos debilidades de siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/debilidades_129_5720544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/deb4033c-5100-44e7-84da-3e6da6e59baa_16-9-aspect-ratio_default_0_x2129y806.jpg" /></p><p>Al final, la citación de Jordi Pujol ante la Audiencia Nacional ha sido una especie de capricho negro (un <em>capricho</em> de Goya, que ya denunciaba los abusos de poder de la España de su tiempo) del tribunal presidido por el magistrado José Ricardo de Prada, que no se ha molestado en disimular mucho su complacencia al hacer pasar al expresidente catalán por este episodio esperpéntico. “El tribunal no quiere caer en el edadismo”, soltó, en evidente tono de mofa. En Madrid han corroborado aquello que ya se había determinado en Barcelona: que Pujol no estaba en condiciones físicas ni psicológicas de comparecer ante un tribunal. “Era imprescindible el contacto personal”, ha insistido el juez De Prada, a años luz de reconocer que él y el tribunal habían cometido aquello que en lenguaje jurídico se conoce como una cagada monumental. El sentido común más elemental avisaba que la maniobra, además de fea, no tenía ningún sentido ni contenido, más allá de una exhibición gratuita de poder a mayor abundancia de la España ultranacionalista. Pero el sentido común más elemental es algo que no se le puede ni se le debe pedir a la cúpula de la magistratura española, porque está exenta de él.El episodio recuerda varias cosas sobre la justicia en España. Una, que la justicia lenta no es justicia y que cuando se tardan diez, doce o catorce años en juzgar las cosas puede pasar, por ejemplo, que uno de los acusados (sobre el cual, por otra parte, no se ha probado nada de nada) ya sea muerto o tenga una salud demasiado precaria, como en este caso. En cambio, a los protagonistas de la trama Kitchen, que se juzga en la misma Audiencia Nacional, el retraso les ha ido bien para abonar los ataques de amnesia fingida con que se presentan a declarar. La mención a la Kitchen nos conduce a las siguientes cuestiones: las diferentes varas de medir de la justicia española son, también, políticas. Y esto explica que De Prada y su tribunal se diviertan haciendo escarnio de Pujol, mientras en la sala de la Kitchen la magistrada Teresa Palacios se ocupa de interrumpir o desautorizar las preguntas que puedan incomodar a Rajoy, De Cospedal o Sáez de Santamaría, que no solo no reciben ningún tipo de trato vejatorio sino que llegan y se van con la cara bien alta. Poner la justicia al servicio o en contra de unos u otros intereses políticos es una de las peores formas de perversión del estado de derecho.Este episodio ha sido también un recordatorio de que lo que llamamos el conflicto Cataluña-España es el resultado de la suma de dos debilidades: la de España, que no ha conseguido nunca completar, ni siquiera con la Guerra Civil, su proyecto nacional jacobino y homogeneizador (un estado, una nación, una bandera, un rey, una lengua), y la debilidad de Cataluña, que no solo no ha conseguido salir de este proyecto nacional de España, sino que en gran medida tampoco quiere salir de él. El españolismo es fanfarrón; el catalanismo es victimista; ambos son resentidos y rencorosos. Nada avanza nunca, o avanza muy poco. De todo ello Jordi Pujol es una completa personificación.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/debilidades_129_5720544.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 17:07:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jordi Pujol, en una imagen del año pasado.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[La actuación de Rajoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/actuacion-rajoy_129_5719661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/699a8fba-fbdc-4e6e-882e-3ea867c6744a_16-9-aspect-ratio_default_1057759.jpg" /></p><p>Mariano Rajoy ha sabido sacar siempre un rendimiento extraordinario de su personaje público. Hace tiempo que consiguió hacerse, también entre sus detractores, una imagen amable, para muchos incluso entrañable, de hombre despistado, un poco lento, con ocurrencias un poco estrambóticas pero que hacen reír, más interesado en el fútbol que en la política (tristemente, tanto en España como en Cataluña, el fútbol funciona como un blanqueador social perfecto para cualquier bribón), hecho a la antigua, en el fondo un buen tipo.Todo esto, no hace falta decirlo, es falso. Se trata de una fachada, medio casual y medio construida de forma estudiada, que le ha dado, decíamos, muy buenos resultados. Rajoy siempre marca una distancia bien visible entre lo que sucede a su alrededor y su persona, como si las cosas no fueran nunca con él, como si no existiera ninguna relación de causalidad entre los cargos que él ha ocupado en el Partido Popular y en el gobierno de España y los delitos que se cometían dentro del partido o dentro de los ejecutivos que presidía. Tanto da si se trata de la trama Kitchen, de la <em>policía patriótica</em>, de las cargas policiales del 1 de Octubre o de cualquier otro escándalo. Él no estaba, no sabía nada, era ajeno, su desconocimiento era absoluto. Rajoy también posee una sangre fría notable, que le permite mentir ante un tribunal y restar impávido. Aún más si la presidenta del tribunal le ayuda, como hizo la magistrada Teresa Palacios el jueves pasado durante las declaraciones de Rajoy y Cospedal en la Audiencia Nacional, precisamente por el caso Kitchen.A Rajoy, esto sí, le pasa como a los malos actores, que se acaban aburriendo de hacer el mismo papel y entonces sobreactúan. En esta ocasión negó hasta que conociera los alias por los cuales era conocido dentro de los círculos delincuenciales organizados dentro de la cúpula de su partido: aseguró desconocer los motes de<em>el Asturiano, el Barbas</em>, etc. “Yo me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe”. Otro de los recursos preferidos de Rajoy son las obviedades y las tautologías, con las cuales a menudo consigue provocar la sonrisa de la audiencia y facilitar los chistes de los monologuistas e imitadores.La realidad es que la etapa de Rajoy en la presidencia fue una de las más oscuras de la democracia española, y ya es decir. Son unos años de patrimonialización descarada de las instituciones, de negación de cualquier diálogo con la oposición, de impulso al ideario ultra que finalmente se ha hecho hegemónico dentro de la derecha española (ahora nos exclamamos, pero Rajoy ya tenía ministros que cantaban <em>El novio de la muerte</em> en las procesiones de la Semana Santa de Málaga), de beligerancia constante contra cualquier forma de diversidad (sobre todo contra la diversidad lingüística, sobre todo contra el catalán) y, por supuesto, de corrupción organizada e institucionalizada a todos los niveles de la administración pública. Quizás sería necesario que las próximas veces que Rajoy esté ante un tribunal no sea para volver a burlarse de la justicia y la ciudadanía, y marcharse tan contento.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/actuacion-rajoy_129_5719661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 19:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mariano Rajoy declara en la Audiencia Nacional]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prioridad nacional racista]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/prioridad-nacional-racista_129_5716486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fc7cd210-68da-407b-a05f-159d507dc498_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El lema de la <em>prioridad nacional</em>, como casi toda la retórica de la derecha ultranacionalista española, es una copia de parte del arsenal doctrinario del trumpismo. En este caso, el original es el <em>America First</em>, que fue uno de los eslóganes que llevaron a Trump a la presidencia de los EE. UU., junto con el <em>Make America Great Again</em> que Trump lleva incrustado en las viseras de sus deprimentes gorras de béisbol, y que con sus iniciales da nombre al movimiento MAGA. Nada nuevo bajo el sol de las ideologías y los discursos reaccionarios: cierre exterior e interior, repliegue, odio o suspicacia hacia aquello y aquellos que vienen de fuera, y exaltación de un puñado de valores tradicionalistas que funcionan como el cromo de una prosperidad supuestamente perdida, pero que en realidad nunca existió.Eslogans com “primero los de aquí” son subproductos de la política, tergiversaciones burdas del liberalismo, en que las ideas han sido sustituidas por las emociones: el miedo, la rabia, el odio. De esto viven las ultraderechas, y este es el género averiado que el Partido Popular ha comprado (ha vuelto a comprar) a sus socios y adversarios de Vox. La aceptación, ni que sea con matices y tira y afloja, de la <em>prioridad nacional</em> representa, como explica <a href="https://es.ara.cat/editorial/peligroso-seguidismo-pp-vox_129_5714678.html">el editorial de este diario</a>, una concesión muy importante, diríamos que definitiva, del PP a los discursos xenófobos, racistas y supremacistas. Desde el PP, siempre saben encontrar algún eufemismo para atenuar su genuflexión ante Vox y, en este caso, discuten (hacen ver que discuten) para vincular la <em>prioridad nacional</em> al arraigo y no a la nacionalidad. Pero el trasfondo no cambia: lo que hace el PP es dar cobertura y legitimación a una propuesta racista y xenófoba de la extrema derecha.A partir de aquí hay quien finge sorpresa o hace trampas con paralelismos inexistentes. Hay que decirlo: ni Bildu, ni Podemos, ni ERC ni Sumar representan de ninguna manera, dentro de la izquierda, nada equivalente a lo que representa Vox desde la derecha: una formación que reivindica, por ejemplo, el legado del franquismo y que hace propuestas frontalmente anticonstitucionales, como esta de la <em>prioridad nacional</em>, que desafía también los Tratados de la UE. Si queremos saber cómo se relaciona (y es previsible que se siga relacionando) el PP con Vox, basta con repasar cómo lo hace en las comunidades autónomas donde ya tienen tratos: ahora mismo, en Extremadura y Aragón, después de obstruir la gobernabilidad durante medio año, han accedido a formar gobiernos a cambio de facturas políticas draconianas que el PP tendrá que pagar poco a poco. En el País Valenciano y en Baleares, el PP lleva dos años de gobiernos con apoyo, desde dentro o desde fuera, de Vox: cada votación que se quiere llevar adelante en el Parlament balear o en las Cortes Valencianas exige una negociación desde cero, con los precios políticos y los intereses disparados. És lícito pensar que, si el PP mantiene un socio tan difícil (tiene alternativas en la mayoría de las comunidades y ayuntamientos) es porque, en el fondo, el proyecto polític del PP y el de Vox son indistinguibles.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 11:28:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El líder de Vox, Santiago Abascal, durante la sesión de control al Congreso del miércoles pasado.]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿San Jorge?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/san-jorge_129_5715094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2b8cd895-7bf9-4b29-999a-dfc04cd71893_16-9-aspect-ratio_default_0_x508y215.jpg" /></p><p>El Ayuntamiento de Calvià, en Mallorca, vuelve a celebrar este año (ya lo hizo el año pasado) una festividad llamada Saint George, que viene a ser Sant Jordi pero dirigido exclusivamente a los turistas y a los residentes británicos, muy abundantes en este bello lugar de la sierra de Tramuntana. El Ayuntamiento de la villa, gobernado por el PP con el apoyo de Vox, considera (son palabras textuales de su página web, traducidas del castellano) que les corresponde “poner en valor la importante presencia británica en el municipio, y fomentar la convivencia a través de la cultura, la música y el ocio compartido”. A tal efecto, y en la localidad costera de Palmanova, “tendrá lugar esta jornada festiva que incluye una extensa programación de actividades para todas las edades en un ambiente familiar y multicultural”. Las susodichas actividades “resaltan la identidad inglesa y la vitalidad de este colectivo con una importante presencia en el municipio”. Los gobernantes de Calvià han descubierto el multiculturalismo de blancos con blancos, lo que vendría a ser el multiculturalismo turístico. Esta bella celebración no tendrá lugar en la festividad de Sant Jordi, sino este próximo domingo 26 de abril, para favorecer que la gente pueda salir a pasear tranquilamente con los niños. Si los británicos están de humor, quizás podrán saludarlos y hacerse una foto. Las “actividades culturales” incluyen conciertos de tributo a los Beatles y a Freddie Mercury, talleres de pintarse la cara, mercado “artesanal”, y pasacalles “temáticos” sobre la leyenda —aquí la traducción es imposible— de <em>San Jorge y el dragón</em>.El Saint George de Calvià, no hace falta casi ni decirlo, prescinde de cualquier referencia a Sant Jordi y a la cultura y la lengua propia de Calvià, de Mallorca y de las Baleares, que son la lengua y la cultura catalanas. Forma parte de una visión política que considera la isla un enclave español, y si conviene también británico, y que al mismo tiempo no se descuida de trabajar en la proyección turística del municipio (la única y verdadera obsesión de unas élites con una relación patológica con el dinero fácil) bajo el signo de la desestacionalización, un concepto que antaño reivindicó el progresismo pensándose que se trataba de repartir mejor el turismo y su impacto a lo largo del año, pero que ha acabado queriendo decir masificación y colapso tantos meses como sea posible. Hace tiempo que Calvià tiene gobiernos municipales ultraderechistas que se han de enfrentar también, cada año, a un dilema: Jaume I y sus tropas desembarcaron en Mallorca el 10 de septiembre de 1229 en Santa Ponça, justamente dentro del término de Calvià, y les resulta un problema celebrar la efeméride porque entonces han de hacer equilibrios para esconder que aquellos cristianos que mataban moros (bien) eran catalanes (muy mal).El día antes de Saint George, el sábado 25, se celebrará en Calvià el Día del Libro, con puestos de este producto. Quizá es a tiempo de pasarse el escritor Mendoza, que encontrará en Calvià una celebración alternativa a Sant Jordi muy similar a la que él exigió hace unos días.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/san-jorge_129_5715094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 10:01:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ayuntamiento Calviá]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya sabemos quién era M. Rajoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/m-rajoy_129_5714127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/36ae2b8c-be7e-461d-9194-6ce5556f7131_16-9-aspect-ratio_default_0_x979y320.jpg" /></p><p>Y también M.R., y <em>el Asturiano</em>, y <em>el Barbas</em>, unos apodos que remiten al mundo del hampa y que eran todas formas de referirse a Mariano Rajoy. La respuesta que el Partido Popular actual da a los hechos que emergen estos días en el juicio que tiene lugar en la Audiencia Nacional, y que su horripilante portavoz Miguel Tellado repite cada día, es que de todo eso ya hace mucho tiempo y que los dirigentes actuales del partido no tienen nada que ver. El argumento no se sostiene mucho, empezando por el hecho de que el Partido Popular sigue teniendo su sede central en un edificio que fue pagado en B (Pablo Casado, si lo recuerdan, fue eliminado por haber reconocido este hecho, que por otra parte está recogido en sentencia judicial). La trama Kitchen incluye otro elemento especialmente grave: la policía patriótica, con episodios tan estimulantes como el del asaltante que irrumpió en casa de la familia Bárcenas disfrazado de cura. Y si nos fijamos en el juez instructor García Castellón deberíamos hablar, también, de judicatura patriótica, es decir: policías y jueces al servicio de los intereses del Partido Popular.Según la sentencia del caso Gürtel, el rastro probado de la existencia de la caja B del Partido Popular tampoco comenzó con Rajoy ni con Bárcenas, sino que se remonta como mínimo al año 1989. Todo indica que la corrupción, en el PP, es un elemento estructural, una herramienta que mantiene en funcionamiento la organización (por eso la misma sentencia del caso Gürtel hablaba de organización criminal) y que el partido ha ido actuando de forma corrupta a lo largo de los años y de las décadas, mientras se iban sucediendo los tesoreros, secretarios generales, presidentes, etc.Luis Bárcenas es alguien que todavía habla de <em>contabilidad extracomptable</em> con un aplomo considerable y que en los buenos tiempos también tenía un apodo, <em>Luis el Cabrón</em>. Pero lo cierto es que, solo <a href="https://es.ara.cat/politica/barcenas-declara-hoy-perjudicado-juicio-kitchen_1_5712564.html" >con lo que declaró este lunes</a> (después de una dilación de trece años: la justicia lenta es siempre mala justicia) muchos partidos políticos se tambalearían o se verían obligados a desaparecer. Sin ir más lejos, Convergència, que fue el pilar de la política catalana, tuvo que cerrar el chiringuito y afrontar una difícil recomposición, escindida entre Junts y el PDECat, a causa de la corrupción. Su socio, Unió, se extinguió por el mismo motivo. Es cierto que la mayoría de los que se enriquecieron han encontrado la manera de salir indemnes, pero los partidos desaparecieron.El Partido Popular, en cambio, sigue en pie, y seguirá en pie, porque (a diferencia del PSOE, por mucho que se esfuerce) es una pieza verdaderamente sistémica del poder español. En torno a este partido gravita buena parte del Ibex-35 y del sistema bancario, la judicatura y la mayoría de los medios de comunicación más influyentes. Incluso ha generado una segunda marca, Vox, que le hace la competencia pero a la vez lo apuntala. Ni la Kitchen ni la Gürtel harán caer al PP, porque siempre hay alguien que necesita algo, y de este principio tan simple el PP ha hecho una nación, una bandera y una manera de entender el poder.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/m-rajoy_129_5714127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 11:40:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luis Bárcenas llega este lunes a la Audiencia Nacional]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos Joans: Pons Bover, Moragues Roca]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/joans-pons-bover-moragues-roca_129_5712708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e02ecef5-2b6e-4fb9-95a0-c6f1a1edcc90_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>San Jorge también es la fiesta de la diversidad (y por eso se dice San Jorge, y no Día del Libro o cualquier otra cosa). Esto quiere decir que también es fiesta para los libros que quizás no se ven por todas partes durante la –feroz, no nos engañemos– campaña de promoción previa al Gran Día. Que se vean menos no quiere decir que sean menos buenos: al contrario, son más los libros excelentes que no llegan a ser conocidos por aquello que llamamos el gran público, que no aquellos que sí lo consiguen. La diversidad, precisamente, se produce dentro de la parte del bosque que no captamos a primera vista. “¡Ay, si me hubiera casado con el farero!” es una frase que Joan Pons Bover, autor de la novela <em>Com voleu, germans, que canti</em> (que toma el título de un verso de una canción tradicional ibicenca, popularizada por los grandes Uc), oyó decir a su madre en muchas ocasiones. La mujer se refería a un enamorado que tuvo, con un oficio tan literario ya de entrada como el de farero en el faro de la Mola de Formentera. A partir de esta anécdota familiar verdadera, Joan Pons Bover levanta un doble relato en el presente, con un hermano y una hermana que comparten los años de vejez en un geriátrico, y en el pasado, cuando se centra en los años de juventud de estos dos personajes. Publicada por el sello Illa Edicions, <em>Com voleu, germans, que canti</em> es una defensa del valor de la memoria y una exploración de los afectos como fundamentos de la identidad de las personas, además de una inmersión en la historia reciente, de la Guerra para aquí, de las Baleares y Pitiusas, islas que nunca han sido de la calma y sí bastante brutales. Pons Bover ya había publicado dos novelas muy buenas (<em>Un incendi al paradís</em>, en 2016, y <em>Tània i els vius</em>, en 2019). Trabajada con la conciencia y la exigencia del mejor oficio, <em>Com voleu, germans, que canti</em> es la mejor de las tres e incorpora lecciones bien aprendidas de Antoni Vidal Ferrando (maestro, amigo y vecino de la literariamente prodigiosa villa de Santanyí, de donde también son Blai Bonet, Bernat Vidal i Tomàs o Antònia Vicens).<em>Primero fueron las estrellas</em> es la primera novela del joven Joan Moragues Roca, y funciona como una espina dorsal que enlaza la insomne historia (¿de amor?) entre una enfermera y un enfermo terminal con el caso del científico que descubrió las aplicaciones del gas mostaza sin ser lo suficientemente consciente de su potencial bélico. Estas historias principales dan cabida a otras pequeñas y grandes historias, cabos sueltos o de trama, ideas y fulguraciones, que habrían podido correr el riesgo de la dispersión pero que toman cuerpo y sentido ante los ojos del lector, contento de leer por fin algo verdaderamente diferente, gracias, entre otras cosas, a un estilo lírico que juega a fondo la confianza en la lengua catalana. Publicada por Angle y ganadora del Premi Ciutat de Palma Llorenç Villalonga (un galardón que también obtuvo Joan Pons Bover con <em>Tània i els vius</em>), <em>Primero fueron las estrellas </em>es el debut de un autor que puede hacer literalmente lo que quiera en el futuro, y entonces presumiremos de haberle seguido desde el primer libro.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/joans-pons-bover-moragues-roca_129_5712708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 09:42:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Faro de la Mola]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la regularización a la cumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/regularizacion-cumbre_129_5712272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0445fbf4-34bb-4ac7-a2db-7bc6fa55e0bd_16-9-aspect-ratio_default_0_x583y284.jpg" /></p><p>Consciente de su debilidad parlamentaria, Pedro Sánchez y el PSOE han decidido hacer una apuesta a todo o nada para convertir al presidente español en un referente del progresismo, tanto interna como en el ámbito internacional. De momento les funciona, también en el Estado: cada vez son menos los que dudan que pueda agotar la legislatura, y los obuses con que el PP pensaba romperle la línea de flotación (comenzando por los supuestos escándalos judiciales relativos a su mujer, su hermano e incluso su difunto suegro) se han quedado más bien en pólvora mojada.Dentro de la munición fallida quedan también los reproches contra la nueva regularización de inmigrantes, que ha entrado en vigor con la incorporación a última hora, por parte del gobierno español, del requisito del certificado de penales. Pedir un certificado de penales a personas que en muchos casos difícilmente podrán obtenerlo (porque en sus países de origen, a menudo envilecidos y estropeados por la guerra, la corrupción y/o la pobreza, no se lo expedirán) equivale a cortocircuitar el proceso de regularización con una traba administrativa que, para muchos, puede ser insalvable. Esto tendría que haber obligado a revisar el argumentario de la oposición contra esta medida, pero no ha sido así: las derechas, extremas y no tan extremas, han vuelto a desgranar el rosario de la inmigración como fuente de delincuencia y reincidencia. Feijóo, incluso, recurrió a la vieja falacia de los inmigrantes violadores.En nuestra tierra, en los Países Catalanes, la reacción de volver a presentar la inmigración como una herramienta de españolización y de sustitución o eliminación de la identidad catalana (o mallorquina, o valenciana), además de una sólida imbecilidad, es una expresión de debilidad que evidentemente va en contra de la capacidad del catalanismo y el independentismo de ganar partidarios entre los recién llegados. Tú eres un inmigrante que llega al país, o que ya nace y crece en él, y dentro del panorama político ves a unos que te acusan de ser un colono enviado por alguien con el propósito de liquidar el país, la lengua y la cultura: ya sabes con quién no querrás ir nunca a ninguna parte.Mientras esto pasaba, el presidente español ha hecho una gira china en la que se ha entrevistado directamente con Xi Jinping, y de vuelta ha desembarcado en Barcelona para ejercer de anfitrión de una cumbre progresista internacional (o una cumbre anti-Trump, como también se ha dicho) que obviamente va en contra del independentismo catalán y a la vez refuerza aún más el papel de Sánchez como referente de la izquierda. Falta ver qué contenido tiene todo esto (contenido quiere decir consecuencias en forma de políticas) y si tiene algún efecto electoral (tradicionalmente, la incidencia de la agenda internacional en los resultados de las elecciones es baja), pero lo que no se puede decir de Sánchez es que esté de manos plegadas. En cambio, <em>manos plegadas</em> es una expresión que puede servir para describir las opciones políticas basadas en el catastrofismo, el resentimiento y el malestar. Por el motivo que sea, los que se presentan como perdedores no suelen generar entusiasmo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/regularizacion-cumbre_129_5712272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 19:01:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente de Brasil, Lula da Silva, saluda, los medios al lado de Pedro Sánchez el 17 de abril en Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Fontana a Chapoutot, de Franco a Hitler]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/fontana-chapoutot-franco-hitler_129_5709183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e0d6f3ff-db1e-415d-a2f9-f5e754ed981c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Por Sant Jordi también podéis comprar libros de historia. De hecho, es aconsejable hacerlo: comprar y leer buenos libros de historia, ahora que los revisionismos, los negacionismos y los pseudohistoriadores vuelven a ocupar tribunas y espacios en los medios, además de inundar las redes sociales. La historia es uno de los saberes más decisivos en la construcción de las sociedades y las civilizaciones: sin saber de dónde venimos no podemos saber dónde estamos ni quiénes somos, y estamos más expuestos a los relatos mentirosos, interesados y –estos sí– adoctrinadores, que a algunos les interesa esparcir para tomar el control del poder.Han llegado hace poco a las librerías dos libros excelentes para entender qué fueron el franquismo y el nazismo, y para comprender el peligro que representa el auge de los nuevos fascismos y ultraderechas. Se trata del volumen <em>El franquismo</em>, de Josep Fontana, publicado por Eumo, y del ensayo <em>Los irresponsables</em>, de Johann Chapoutot, publicado por Angle con traducción de Andreu Gomila.A cargo del historiador –y discípulo de Fontana– Jaume Claret, <em>El franquismo</em> reúne conferencias y otros textos de uno de los historiadores catalanes más destacados de la segunda mitad del siglo XX, y uno de los que analizaron el régimen franquista de forma más penetrante e incisiva, como fue Josep Fontana. La lectura de este libro, que combina el rigor con la buena escritura que era marca de la casa, desmiente e invalida las visiones relativistas, nostálgicas y amables sobre los cuarenta años de la dictadura que se divulgan desde partidos como Vox o incluso el PP, y desde sus entornos intelectuales y mediáticos. Fontana describe con precisión diversos aspectos fundamentales del régimen, desde la creación y el engrandecimiento de la figura del Caudillo hasta las ideas que aplicó el franquismo en economía, pasando por la implicación de la Iglesia española en la gobernanza del régimen, de otro modo conocida como <em>nacionalcatolicismo</em>. Una mirada ágil, pero en profundidad, a la España negra, y, por supuesto, furiosamente anticatalana, que la derecha nacionalista actual quiere retornar al poder. Una España que, contra lo que a menudo se quiere hacer creer, no está nada lejana en el tiempo.<em>Los irresponsables</em> lleva un subtítulo aclaratorio (<em>¿Quién llevó a Hitler al poder?</em>). Su autor, el profesor de historia contemporánea en la Universidad de la Sorbona Johann Chapoutot, explica cómo la llegada de Hitler al poder mediante elecciones no fue fruto de la casualidad, sino de la concurrencia de una serie de poderes (económicos, empresariales, financieros, mediáticos) que estaban convencidos de que un gobierno del Partido Nacionalsocialista sería útil a sus intereses. Estos próceres de la sociedad alemana también estaban seguros de que sabrían dominar fácilmente a un individuo como Hitler y evitar que se descontrolase y cometiera excesos. Ya sabemos cómo acabó todo ello, y los paralelismos con todos aquellos que pretenden blanquear y normalizar a Trumps, Netanyahus, Mileis o Melonis con el argumento de que han sido votados son tan claros que no hace falta subrayarlos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/fontana-chapoutot-franco-hitler_129_5709183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 11:23:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Franco en su despacho con una foto de Hitler]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aprobarle los presupuestos a Orriols]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/aprobarle-presupuestos-orriols_129_5708188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/50101717-2725-469d-90db-504f5d890607_16-9-aspect-ratio_default_0_x671y270.jpg" /></p><p>Más allá de la visión a curtísimo plazo que suele dominar los partidos políticos y de la discusión de este miércoles en el Parlament (sorpresa: la que ha mojado más, o la que más ha sacado provecho, <a href="https://es.ara.cat/politica/elecciones-municipales/pasa-nadie-lista-psc-quiere-concejal-ripoll_1_5707772.html" >ha sido Orriols</a>), el episodio de Ripoll, en el que los presupuestos municipales presentados por un partido fascista y racista como Alianza Catalana han salido adelante con los votos de dos concejales del PSC, apunta a interrogantes de un futuro no lejano. Interrogantes como estos: ¿qué política seguirán los partidos catalanes con relación a AC, al día siguiente de las próximas elecciones municipales? ¿Pactarán con ellos? ¿No pactarán pero sí “consentirán” recibir su apoyo “externo” para investir alcaldes y equipos de gobierno? ¿Y un poco más adelante, para aprobar presupuestos? ¿O seguirán (como hay que hacer, sin duda, con las formaciones fascistas y/o de extrema derecha) la política del cordón sanitario? Los dos concejales socialistas han sido destituidos por haber contravenido el posicionamiento de su partido con relación a este asunto, y eso es correcto (puestos a pedir, esta misma celeridad se agradecería, en todos los partidos, en otros asuntos internos, como los que afectan a asuntos de corrupción o de acoso sexual). Pero la duda razonable persiste: en las próximas municipales, previstas para el 2027, todas las encuestas y los sondeos pronostican un incremento de voto y de representatividad de AC que puede llegar a ser exponencial, en línea con el auge que experimentan las formaciones ultraderechistas y racistas en toda Occidente (es cierto que se empiezan a percibir las primeras señales de un cierto desinflamiento, como la derrota de Orbán en Hungría, la baja popularidad de Donald Trump en EE. UU., los pequeños pero significativos cambios de rumbo de la oportunista Meloni en Italia, pero por supuesto todo esto, hoy por hoy, no quiere decir nada en concreto: hablar de cambios de tendencia es prematuro e ilusorio).</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/aprobarle-presupuestos-orriols_129_5708188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 11:08:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sílvia Orriols interviniendo en el pleno del Parlament de este miércoles.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Papa contra el paquidermo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/papa-paquidermo_129_5707238.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/587e9644-9316-4f34-a49e-9f436c7d6abb_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>El papa León XIV es continuista respecto de la línea doctrinal de su predecesor, Francisco, pero ha buscado desde el primer momento diferenciarse por las maneras: allí donde Bergoglio era vehemente, hablador y un punto torrencial, Prevost ha procurado remarcar, en su primer año de pontificado, una manera de hacer tranquila, discreta y relativamente poco vistosa, procurando dosificar su presencia y expresiones públicas.Por eso ha llamado la atención de todos que el Papa se haya decidido a responder abiertamente las provocaciones e impertinencias de Donald Trump. Al paquidermo naranja, que ejerce la presidencia de los EE. UU. con una sentencia de culpabilidad por el caso Stormy Daniels, y desde la condición muy presunta de haber sido un miembro destacado de la red de pederastia de Epstein y ahora también un criminal de guerra, no le ha parecido bien que el papa de Roma le recordara que “Dios no está del lado de quien lanza bombas” sobre la población civil. Se revolvió con un par de pataletas y con un meme en el que él mismo, Trump, aparecía caracterizado como una especie de Jesucristo embutido y grotesco, que hacía como si se dispusiera a curar a un moribundo. La Casa Blanca tuvo que retirar la estampa ante las protestas de las asociaciones cristianas, pero Trump se reafirmó en unas declaraciones en las que sostenía que él efectivamente puede curar a los enfermos. León XIV, por su parte, también se reafirmó en su papel, recordó que continuaría hablando contra las guerras y, textualmente, dijo: “No tengo miedo de la administración Trump”. Que un papa se vea en la situación de declarar que no tiene miedo del presidente de un país que se jacta de representar los valores democráticos es solo una de las paradojas de los días que vivimos.Los ciudadanos europeos (la tan menospreciada Europa, a menudo por ella misma, que, sin embargo, nos hace falta como el pan que comemos), educados y/o convencidos en la idea de la laicidad de los estados, habíamos olvidado quizás que las religiones continúan siendo importantes motores de poder en todo el mundo. El episodio del encontronazo entre un personaje como Trump y un papa como León XIV nos lo recuerda, otra vez desde la paradoja: Trump, presidente electo, se comporta como un parásito del estado de derecho, mientras que una figura como la del papa de Roma, de tradición absolutista y teocrática, es quien defiende este estado de derecho, junto con los derechos humanos y las libertades ciudadanas. Mientras tanto, buena parte de las grandes guerras en curso en el mundo (como el genocidio de Gaza o la guerra de Irán) tienen pretextos o trasfondos religiosos. Y muchos de los nuevos dirigentes autoritarios o neofascistas, empezando por el propio Trump, se proclaman inspirados por Dios o enviados por la divina providencia. León XIV (de quien Trump celebró el hecho de que fuera americano, para añadir a continuación que había sido elegido gracias a él) parece tener bien entendido que –como todo aquello que contienen las escrituras– el mandato de perdonar siempre y poner la otra mejilla no debe entenderse de forma literal.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/papa-paquidermo_129_5707238.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 13:21:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump, en una deificación de sí mismo generada por inteligencia artificial]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Tiktoks' y bibliotecas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/tiktoks-bibliotecas_129_5706121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a99f53af-7ed5-45c0-812a-9654ab066659_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El populismo, ya se sabe, es un lodazal, y por eso mismo aquellos que juegan en él a menudo resbalan. Es lo que le pasó a Gabriel Rufián en su acto en Barcelona con Irene Montero y Xavier Domènech cuando afirmó que prefiere <em>tiktoks </em>que bibliotecas”, con el argumento de que su hijo “mira TikTok”. Medir las políticas públicas a partir de lo que hacen los familiares nos sitúa cerca de Rajoy y su primo negacionista.En cualquier caso, la frase de Rufián (que él debe dar por buena, porque no se ha disculpado ni la ha matizado, a pesar de la comprensible incomodidad que ha causado) es un lío por diversos motivos. El primero es que plantea una disyuntiva falsa entre las bibliotecas públicas y las redes sociales, una elección que de entrada no se le plantea a nadie. En cambio, sí que es cierto que muchos políticos tienen tendencia a querer cargar sobre la biblioteca, o sobre la escuela pública, pesos que no les corresponde soportar (en Palma, por mencionar un caso de ahora mismo, PP y Vox quieren inspeccionar las bibliotecas por si encuentran “demasiados libros en catalán”).Las bibliotecas públicas ofrecen un servicio fundamental para cualquier sociedad que quiera ser avanzada y ofrecer igualdad de oportunidades a los ciudadanos, especialmente a los hijos de las familias que con toda seguridad no tienen (porque no pueden) ni libros ni otras formas de acceso a la cultura y al conocimiento. También son excelentes espacios de socialización, no virtual, sino presencial. Su público suele ser de proximidad, pero no precisamente minoritario, como lo demuestran las altísimas cifras de usuarios y préstamos. Cataluña es un país con una red bibliotecaria magnífica y, por tanto, todo esto Rufián debería saberlo. También debería saber que aquello que debe hacer un político progresista (cualquier político, pero uno de progresista más que ningún otro, y sin excusa) es defender la biblioteca pública. No menospreciarla porque no tiene las cifras de audiencia de una red social con un algoritmo que busca crear comportamientos adictivos entre sus usuarios.Quizás la paradoja más grande es que las bibliotecas públicas son una de las herramientas más importantes que tiene una sociedad en la lucha contra el fascismo, que es aquello que Rufián dice que le importa. Las bibliotecas públicas son imprescindibles para construir pensamiento crítico y sociedades más cultas, y más cultas quiere decir más bien informadas: en cambio, aquello que se promueve desde TikTok y otras grandes redes sociales es, precisamente, la desinformación, o la intoxicación informativa. Rufián, lo he dicho otras veces, la acierta cuando advierte que la política española (y esto afecta directamente la catalana) vuelve a ser claramente frontista. Pero no queda claro que la manera de parar el frente antidemocrático sea jugar dentro de su campo, con sus reglas y con sus herramientas. Más bibliotecas, mejor dotadas y equipadas, y un reconocimiento y prestigio mayor para las personas que trabajan allí seguro que nos ayudarían más que mil vídeos virales de gente que se desafía a retos idiotas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/tiktoks-bibliotecas_129_5706121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2026 12:17:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El portavoz de ERC en Madrid, Gabriel Rufián, y la eurodiputada de Podemos, juntos en el acto en la Universitat Pompeu Fabra]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Volver a Haifa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/volver-haifa_129_5705530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/26f6bfca-6230-4a7c-9571-5c7b07387be6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hasta el día 26 de este mes estáis a tiempo de ir al teatro Heartbreak Hotel, en el corazón de Sants, a ver <em>Retorn a Haifa</em>, la magnífica adaptación del relato del mismo título del escritor palestino Ghassan Kanafani que Àlex Rigola ha adaptado y dirigido, con un elenco de cuatro actores y actrices que ofrecen unas interpretaciones literalmente impresionantes: Chantal Aimeé, Jordi Figueras, Ariadna Gil y Carles Roig. <em>Retorn a Haifa</em>, el relato original, es una novela-testimonio que narra el reencuentro de una madre y un padre con su hijo veinte años después de haberlo tenido que abandonar, cuando tan solo era un bebé, a causa de la Nakba, es decir, de la expulsión de los palestinos de su país dejando atrás todos sus bienes y también, a menudo, a sus seres queridos. Esto sucedió en el año 1948, recién fundado el Estado de Israel. El matrimonio protagonista regresa allí veinte años después (Kanafani escribió el relato en el año 1969; lo podéis leer en catalán en la traducción de Anna Gil Bardají, publicada por Club Editor) para reencontrar su ciudad, sus calles, su casa, aparentemente como las dejó, pero ahora en manos de los ocupantes. Y para conocer a su hijo. El quiebre, la herida, es imposible de reparar o de sanar.<em>Regreso a Haifa</em>, la obra teatral, trae todo esto a escena con una austeridad y una autoridad incontestables. Nada más entrar en la pequeña sala del Heartbreak Hotel el espectador es recibido por Rigola y los cuatro intérpretes, y el director presenta brevemente la función: la llama teatro de urgencia, concebido para dar respuesta artística a una de las grandes crisis políticas y humanas de nuestro tiempo: el genocidio de Gaza perpetrado por el gobierno y el ejército de Israel ante la pasividad, o la anuencia, o la connivencia, de la comunidad internacional. Es teatro literario, teatro de texto: los actores y las actrices sirven el texto escrupulosamente, a la vez que lo dramatizan con una profundidad limpia de afectación alguna, a los antípodas de cualquier tentación de énfasis. Decir que el resultado corta la respiración en diversos momentos es exacto. La extensión de la obra es de una hora escasa, pero llega lejos y hondo.La infamia de Gaza, de Cisjordania, sigue su curso mientras la siguen también las guerras en Irán, en Líbano, en un Oriente Medio incendiado por Netanyahu y Trump, dos criminales de guerra que han llevado el planeta a un agujero negro lleno de destrucción y de cadáveres, mitad por su propio provecho, mitad por el provecho de las élites que los sostienen, mitad por el delirio del ejercicio del poder absoluto e impune. Un poco más allá está Putin en Ucrania y, por debajo, sangrando como siempre, Yemen, Somalia, el Congo. Ante todo esto, encerrarse una tarde a ver <em>Retorno a Haifa</em> dentro de un teatro como el Heartbreak, donde todo está en primer plano y donde los actores no pueden ni quieren esconderse (pero los espectadores tampoco), puede parecer una respuesta simplemente simbólica. Pero no es así: es una respuesta activa, significa afirmarnos en la humanidad y la civilización frente a la atrocidad y la barbarie. Y es teatro excelente, de lo mejor que se puede ver ahora.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/volver-haifa_129_5705530.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 19:03:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un momento de 'Regreso a Haifa']]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Te volveré a ver', de Enric Sòria: una obra cumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/volvere-ver-enric-soria-obra-cumbre_129_5702396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ffc6c337-ea6c-478e-8391-0d30b6d2ed13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Conocemos a Enric Sòria, uno de los autores más valiosos de la literatura catalana actual, por su obra como poeta, dietarista y ensayista. Ahora se descuelga, por fin, con una obra singular, que es a la vez una aportación capital a nuestra cultura: <em>Te volveré a ver</em><em>(Apuntes sobre cine 1910-1945)</em>, que acaba de aparecer en una estupenda edición en dos volúmenes a cargo de la Filmoteca Valenciana y la Institució Alfons el Magnànim. Escribo “por fin” porque he tenido la suerte de ser unos de los <em>happy few</em> que han seguido el proceso de escritura de este libro a lo largo de los —muchos— años que ha durado, y eso me autoriza a decirlo: es una obra importante.<em>Te volveré a ver</em> recopila comentarios de Enric Sòria sobre películas que pertenecen al período enunciado en el título, es decir, desde los inicios del cine como lenguaje artístico hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, con el tránsito del cine mudo al sonoro y el desarrollo de una de las industrias culturales más potentes. La obra ofrece una selección de estos textos, pero, aun así, es de unas dimensiones un poco abrumadoras: mil doscientas páginas repartidas en dos volúmenes, con cerca de novecientas películas comentadas, ordenadas cronológicamente. Hay cine de todas partes, con profusión de películas norteamericanas, británicas, francesas, alemanas, españolas, italianas, rusas y japonesas, no necesariamente por este orden. El despliegue de conocimientos que vierte el autor sobre la materia que trata es tan espectacular como fascinante, y su escritura, sin ni un gramo de pedantería ni de falsa erudición, tiene —como es marca de la casa— las virtudes de la elegancia, la claridad, el dominio de la lengua y una ironía que por suerte es frecuente y que consigue aquello tan difícil de instruir y hacer pasar gusto a la vez al lector. Son textos de lectura irresistible: es difícil detenerse en uno y no querer continuar con el siguiente.En el prólogo, esclarecedor, Enric Sòria explica su conexión personal —y familiar— con el cine, subraya que es un arte que tiende a abolir el azar y, por tanto, la exactitud, y subraya que ha sido (a menudo por las vías más inesperadas) una forma de contestación a las dictaduras y los autoritarismos que asolaron la primera mitad del siglo XX, como lo están haciendo también, de momento, con el primer tercio del XXI. También lo presenta así: “Desde sus orígenes, el cine queda cerca de espectáculos como el ilusionismo, las variedades y, sobre todo, el circo: los payasos, los tragadores de sables, la mujer barbuda, los saltimbanquis y los domadores de leones, pero también de otros espectáculos [...] como los conciertos, la danza, el teatro y la ópera. El cine no solo se movía entre estos dos terrenos: podía englobarlos, y eso es lo que ha hecho”. La cultura catalana cuenta y ha contado, por fortuna, con excelentes críticos y estudiosos del cine, pero no tenía hasta ahora una obra como "<em>Te volveré a ver</em>, fruto del conocimiento y la literatura, pero también de la pasión, el amor y la fascinación puras. Una fiestaza.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/volvere-ver-enric-soria-obra-cumbre_129_5702396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 12:52:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una decena de espectadores no han querido perderse la reapertura del cine Truffaut de Girona este viernes 12 de junio]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colonizar la Luna]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/colonizar-luna_129_5701675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/913c4e4f-1514-4ae5-9af8-35f5992a6209_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La ciencia ficción es uno de los géneros que mejor permiten comprobar que la imaginación humana es más fiable de lo que a menudo nosotros mismos estamos dispuestos a conceder. Con el paso de no muchos años, ideas de la ciencia ficción que eran catalogadas como simples fantasías se han convertido en realidades: por ejemplo, solo ciento cuatro años separan la publicación de la novela <em>De la Tierra a la Luna</em>, de Julio Verne, de la llegada del Apolo XI a nuestro satélite. Los cambios se han producido más deprisa a medida que avanzaba el siglo XX y llegaba el XXI: el guion de la película <em>Blade Runner</em> (basado libremente en un relato de Philip K. Dick) ponía sobre la mesa cuestiones como la inteligencia artificial, la manipulación genética, el cambio climático o los grandes movimientos migratorios, que en poco más de cuarenta años son los problemas más destacados de la agenda internacional. Otra película basada en una novela (la ciencia ficción practica la promiscuidad de lenguajes narrativos, y va de la mano de la literatura, el cine, el cómic, los videojuegos, etc.), como <em>Soylent green</em>, planteaba la crisis alimentaria mundial y la degradación de la democracia con la consiguiente emergencia de formas de gobierno autoritarias, como vemos hoy. La empresa californiana Foundation impulsa la fabricación en serie de un robot llamado Phantom MK-1 que –a diferencia de las otras grandes propuestas de robótica conocidas hasta ahora– está diseñado específicamente para combatir en situaciones de guerra (<em>Terminator</em>). Las grandes tecnológicas hace tiempo que investigan los viajes en el tiempo y la colonización de Marte.La lección de todo ello es que todo aquello que imaginamos también es real. Si podemos imaginarlo, ya es real. Por eso, de Aristóteles hasta los surrealistas, siempre ha habido quien ha defendido la lucidez de los sueños. Las ideas que en algún momento eran rechazadas, burladas o directamente perseguidas como fantasía, delirio o blasfemia (como viajar a la Luna, como demostrar que la Luna orbitaba alrededor de la Tierra y que la Tierra orbitaba alrededor del Sol, como afirmar que la Tierra es redonda y no plana) se convierten en realidades empíricas y fehacientes gracias a la inteligencia y el esfuerzo persistente de una especie, la humana, que no siempre se dedica a cometer atrocidades.El viaje de Artemis II ha abierto la era de la conquista de la Luna. El objetivo será habitar la Luna, establecer bases y laboratorios, trabajar allí, construir allí, colonizarla. Esto significa una nueva carrera entre las potencias del mundo, y la necesidad de desplegar una legislación <em>ad hoc</em> que será compleja y que habrá que evitar (desconozco cómo) que no sea puesta desde el inicio al servicio de oligarquías y oligopolios. Y que no se cumpla otra predicción de la ciencia-ficción, en este caso del film <em>Matrix</em>: “Ustedes, los humanos –decía el agente Smith–, se establecen en un lugar, consumen todos los recursos y, cuando ya los han agotado, van a otro lugar y vuelven a hacer lo mismo. Solo hay otra especie que se comporte así, y son los virus”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/colonizar-luna_129_5701675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 17:57:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El eclipse visto desde el otro lado de la luna]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Corrupción profunda]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/corrupcion-profunda_129_5700031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d21f55dd-9b26-4c66-aab2-0806e9776690_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hace unos días el rey Juan Carlos, el emérito, fue aplaudido y vitoreado por el público de una plaza de toros, que le pedía, entre muestras de entusiasmo, que volviera. Que volviera a España, se entiende, pero también que volviera al lugar de poder y preeminencia que, según estas personas, le corresponde. Juan Carlos I, conviene recordarlo, es un jefe de estado no electo que a lo largo de cuarenta años de reinado defraudó miles de millones a la Hacienda del mismo estado sobre el cual reinaba, y que utilizó, también, las instituciones y los poderes del Estado (y, naturalmente, el erario público) para sus intereses particulares, que iban desde las aventuras eróticas hasta los negocios con los jeques petroleros que finalmente lo han acabado acogiendo bajo los auspicios de una dictadura. Pero todavía son muchos los partidarios de Juan Carlos convencidos de que el monarca vive en un exilio forzoso, víctima del entendimiento traidor de su hijo Felipe con los enemigos de la patria, etc.Esto viene a cuento porque, en España, la corrupción está tan fuertemente arraigada dentro de la arquitectura misma del Estado que forma parte indisoluble de él. Del rey para abajo, literalmente: la magistratura, el ejército, los cuerpos policiales. Por supuesto, también los gobiernos electos, ya sean centrales, autonómicos o municipales. Y los partidos políticos, naturalmente. No se debería olvidar nunca la selva frondosa de los corruptores, dentro de la cual hay desde empresas constructoras, energéticas y tecnológicas hasta medios de comunicación, pasando, cómo no, por la banca.Ahora el PP y el PSOE afrontan, en paralelo, juicios por casos de corrupción: la corrosiva trama Kitchen, por lo que respecta a los populares, y el casposo caso de las mascarillas, o caso Koldo, o Ábalos o Cerdán (se dice de todas estas maneras), por lo que respecta a los socialistas. La coincidencia de estos dos procesos judiciales se puede considerar el inicio de la campaña electoral de las próximas elecciones generales. Así pues, veremos y oiremos a los dirigentes, y a los periodistas y medios afines, intercambiando insultos y reproches en el tono infantil y envenenado que hace tiempo que ha cogido la política española, en un espectáculo que solo se puede soportar los días de mejor humor.Ahora bien, no deberíamos equivocarnos. Incluso en la corrupción hay clases, y en el estado español quien manda en esta cuestión es y será siempre el Partido Popular. Las corruptelas de los socialistas y de otros partidos pueden llegar a formar lodazales de mucha consideración, pero ningún otro partido que no sea el PP, ni siquiera el PSOE, se puede permitir el lujo de organizar <em>policías patrióticas</em> o de reventar bancos en Andorra solo para destruir enemigos políticos, tanto externos como internos. Esto es por un motivo: como en la película <em>Amanece, que no es poco</em>, los otros partidos son contingentes, mientras que el PP es necesario. Necesario para la continuidad de la patria, tal como la entienden las instituciones y empresas antes mencionadas. Necesario para mantener equilibrado el poder en España, tal como entienden el poder, por ejemplo, todos estos que aplaudían a Juan Carlos en la plaza de toros.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/corrupcion-profunda_129_5700031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 09:34:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jorge Fernández Díaz llega a la Audiencia Nacional acompañado de su abogado]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump gruñéndose en una telaraña]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/trump-grunendose-telarana_129_5699503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/dc015967-73d0-474d-b98a-7eb0253af870_16-9-aspect-ratio_default_0_x2749y1750.jpg" /></p><p>Los partidarios del trumpismo y del movimiento MAGA (aquí mismo no nos faltan) lo tienen cada día un poco más complicado para mantener su postura. Según ellos, tanto Trump como los jóvenes leones de su gobierno (Hegseth, Rubio, Vance) representan una élite avanzada, que de ninguna manera puede ser reducida a las críticas y las caricaturas de izquierdistas y <em>progres</em>, siempre despistados y caducos. Estos cabecillas de la nueva derecha americana han seguido, con éxito académico, severos planes de estudios en universidades prestigiosas, manejan información que los ciudadanos comunes no podemos ni soñar, tienen una visión geopolítica amplia y sofisticada, y siguen un plan bien diseñado para acabar con el viejo orden surgido de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría para instaurar uno nuevo. Así de grandes, de ambiciosas y de impresionantes son las metas a las que se proponen llegar los nuevos líderes del mundo, que además son unos tíos irónicos, divertidos, <em>cool</em> y políticamente incorrectos. Este es el dibujo que, a grandes rasgos, hacen sus defensores. Les ocurre que, como siempre que alguien plantea una verdadera revolución y da la vuelta de verdad al orden establecido, muchos no lo saben comprender.La realidad, sin embargo, parece ser otra. La última expresión diplomática del actual presidente de EE. UU. es un tuit dirigido al régimen iraní con estas palabras textuales: "Abrid el maldito estrecho, cabrones lunáticos, o viviréis en el infierno [...] Alabado sea Alá". Insultos de taberna, copiando el estilo del patriota recientemente fallecido Chuck Norris, seguidos de una alusión religiosa que debe querer ser irónica pero que solo llega a ser grosera. No parece la comunicación de un presidente de EE. UU. con una visión vanguardista del tablero geopolítico, ni siquiera parecen frases dichas por una persona cabal. Por su parte, el secretario de la administración Trump al que llaman de la Guerra, Pete Hegseth, supuestamente un intelectual que combina una refinada formación universitaria con sólidos conocimientos militares, es alguien que insiste en salir en público describiendo imágenes apocalípticas de fuego y destrucción caídos del cielo sobre Irán: lo dice con estas palabras, y con las pupilas notoriamente dilatadas. Tanto él como su comandante en jefe (Trump) son incapaces de reconocer lo que sabe todo el mundo: que entraron en guerra con Irán arrastrados por Israel, entre otros motivos porque tanto a Trump como a Netanyahu les servía de cortina de humo: por el repugnante escándalo Epstein en el caso del americano, por el genocidio en Palestina en el caso del israelí.Este martes vence el ultimátum para que Irán abra el estrecho de Ormuz, que estrangula la economía mundial a consecuencia de la turpitud de la absurda y sanguinària pareja Trump-Netanyahu. Falta ver si toda esta retórica de infiernos que se desatan y hogueras que caen del cielo se traduce en una orden militar concreta. Podría pasar (ha habido avisos en este sentido) que los militares norteamericanos desobedezcan la orden presidencial. Si es una orden ilegal o anticonstitucional, tienen el deber de hacerlo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/trump-grunendose-telarana_129_5699503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 11:06:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente de los EEUU, Donald Trump, durante una intervención en la Casa Blanca sobre la guerra de Irán, el 1 de abril de 2026.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Josep Piera nos hará mucha falta]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/josep-piera-hara-falta_129_5699251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/41bd3532-19e9-4210-aab1-bd9e0fd75678_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><a href="https://es.ara.cat/cultura/muere-josep-piera-escritor-poeta-supo-transmitir-pasion-vida-literatura_1_5699133.html" >Morir el día de la Resurrección se adhiere bien a la manera de ser</a>, y de hacer las cosas, de Josep Piera. No era exactamente un optimista, sino un vitalista militante y recalcitrante, poseedor de una sabiduría que sólo en parte era aprendida en los libros. Los había leído todos, los libros, pero el conocimiento de Josep Piera iba más allá: era un conocimiento antiguo y profundo, y se basaba en la fascinación por la naturaleza y por las personas. Josep Piera sabía que a los dolores les sucedían las alegrías, y a la inversa, y que era en vano dramatizar, gesticular y lamentarse por los rincones. A la vez, era un apasionado de todo aquello que amaba: los amigos, los arroces, las conversaciones largas, la literatura, la lengua catalana, la Drova, Gandía, Valencia, Barcelona, Mallorca, los Países Catalanes. Ausiàs March, los poetas andalusíes, Nápoles, el Oriente Medio. La música pop italiana, el cine británico y francés e italiano y hollywoodiense, el tránsito entre el Renacimiento y el Barroco. Marifé. Melanía.Nunca se dijo a sí mismo patriota, nunca dio lecciones de nada a nadie y nunca rechazó a nadie, fuera de donde fuera, tuviera el dios que tuviera, hablara la lengua que hablara. Por eso mismo él, y su mujer, Marifé Arroyo, <em>la maestra</em>, son pilares en la defensa y la dignificación de la lengua catalana. Lo fueron en la militancia y la resistencia por la escuela valenciana, en los años ochenta, pero también hoy, cuando les han venido reconocimientos y galardones y los han puesto al servicio de más militancia y más resistencia, ahora que son más necesarios que nunca.Josep Piera es un escritor excelente, uno de los grandes de la literatura catalana, y hará bien el lector de acercarse a su obra, así en verso como en prosa, con la disposición de respirar bien. Con los pulmones, pero también con el espíritu. Lea el volumen de la <em>Poesia completa</em>, lea dietarios como <em>Aquí se acaba todo </em>(reeditado hace poco por la joven editorial Cap de Brot, donde habla justamente de enfermedad y muerte, del hecho de vivir dentro de un cuerpo frágil como el suyo), lea el reciente <em>Todo son olas</em> (en hablamos aquí), lea títulos míticos como las <em>Seducciones de Marrakech </em>o <em>El risco verde</em>, lea sus maravillosas memorias (formadas por los libros <em>Puta posguerra</em>, <em>Los fantásticos setenta</em> y <em>Cambio de rumbo</em>) o tratados de erudición hedonista, o de hedonismo erudito, como <em>El libro dorado. La historia de la paella como no se ha contado nunca.</em>Las fiestas en la Drova, las sobremesas a la sombra del peñón verde que da título a otro de sus grandes libros, en que reíamos hasta hacernos daño, la voz profunda, los convoyes, el brillo en los ojos hablando de los libros propios y de los otros, la hospitalidad y la generosidad inagotables de Pep y Marifé, son cosas que echaremos de menos los amigos. Pero en estos tiempos nuevamente oscuros que él deploraba, pero que afrontaba con la serenidad y la sonrisa un poco facinerosa de siempre, Josep Piera nos hará mucha falta a todos, incluso a aquellos que no saben que les hace. Has hecho luz en el país y en la vida de muchas personas, Pep. Ahora habla, ríe, canta, celebra, para siempre más.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/josep-piera-hara-falta_129_5699251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 18:42:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Josep Piera i Rubió]]></media:title>
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