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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Sebastià Alzamora]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/sebastia-alzamora/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Sebastià Alzamora]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Y dicho todo esto, la pederastia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/dicho-pederastia_129_5763016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7c72fd2a-e210-48c4-9270-5adfa34cef69_16-9-aspect-ratio_default_0_x3716y2049.jpg" /></p><p>Con su inusual alocución al Congreso de los Diputados, León XIV, o Robert Prevost, personificó una de esas paradojas que definen nuestro tiempo: que un líder religioso supuestamente infalible, que se permite incluso hablar contra derechos tan frágiles y evidentemente nobles como la eutanasia o el aborto, pueda ser al mismo tiempo mejor defensor de la democracia que muchos de los representantes electos que le ovacionaron con el mismo cinismo con que llevan a cabo su lamentable labor de cada día. El actual papa de Roma dijo palabras valiosas al Congreso, las ha dicho en diferentes momentos de su viaje al país llamado Madrid, y es previsible que siga diciéndolas durante su estancia en Barcelona. Viene de publicar, además, una encíclica en la que se posiciona ante una cuestión —los abusos de poder en la era de la inteligencia artificial— que literalmente determinará el futuro del mundo: León XIV no ha querido escaparse del deber de pronunciarse al respecto, y lo ha hecho con un discurso que desafía a las poderosas extremas derechas de Occidente. Que en España, y en Cataluña, algunos patriotas solemnes le tilden de papa <em>woke</em>, o de papa <em>sanchista</em> o (estos días lo oiremos) de papa españolista indica también que no yerra. En Madrid, León XIV ha recibido baños de masas entusiastas y acríticas, porque es una ciudad acostumbrada a vivir bajo las costumbres y maneras de la derecha españolista, y eso predispone a favor de cualquier pontífice, ni que sea progresista. En Barcelona encontrará más contestación, pero no tanto —por desgracia— como resultado de la tradición progresista de la ciudad, sino a consecuencia del empastre patriotero y esencialista que ensucia el debate público catalán y que hace avanzar a grandes zancadas, justamente, a esa extrema derecha contra la cual se posiciona Prevost.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/dicho-pederastia_129_5763016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 11:19:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El papa León XIV, a la salida del Congreso de los Diputados, lunes 8 de junio de 2026.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Túmulo de la Sagrada Familia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/tumulo-sagrada-familia_129_5761886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/cef0b38e-ef9d-4b8f-88d9-ed4b20ef21ad_16-9-aspect-ratio_default_0_x2575y1568.jpg" /></p><p>En su escrito <em>La visió artística i religiosa d'en Gaudí</em> –en Quaderns Crema–, Francesc Pujols sostiene que la Sagrada Familia es, en realidad, la tumba del catolicismo. Escribe Pujols: “En lugar de ser [Gaudí] el constructor de la primera catedral de la Religión Verdadera, tuvo la fatalidad de ser el constructor que comenzó, sin acabarla, la última catedral de la más grande de las religiones falsas, y aún lo que es más triste para un catalanista como él que amaba tanto Cataluña, el constructor del último templo de la religión de los judíos, él, que habría podido ser el constructor del primer templo de la religión de los catalanes [...]”. Cuando habla de la Religión Verdadera, así, en mayúsculas, Pujols hace referencia a esta religión catalana, o de los catalanes, de la cual él mismo es fundador, publicista y, si conviene, profeta. Es simultánea y paralela a la ciencia catalana, que Pujols dio también a conocer, con idéntico entusiasmo.Pujols encontraba paralelismos entre la Sagrada Familia y las guerras carlistas, y entre Gaudí y el temido general Cabrera. Aún más: Pujols afirma haberle oído decir a Gaudí que la distancia que separa el arte clásico del gótico o romántico es la misma que va del Orestes de Esquilo al Hamlet de Shakespeare. Lo que habría hecho Shakespeare con Hamlet no era crear un personaje nuevo, sino deformar uno antiguo. Gaudí, con la Sagrada Familia, habría conseguido un prodigio sincrético que fusiona el arte helénico con el barroco, y con el gótico, y aún (cito a Pujols) “con las grandes concepciones arquitectónicas de la India, con las cuales Gaudí no quería tener ningún tipo de parentesco, a pesar de tenerlo, porque, como genio universal que era, no solo tenía parientes por doquier y en todos los tiempos, sino que los heredaba, acumulando herencias y llevándolas a las calles de Barcelona”. Dalí decía que lo mejor que se podía escribir sobre Gaudí ya había sido escrito, y era el texto de Pujols.Quizás León XIV y su séquito deberían tener en cuenta las observaciones de Francesc Pujols, que también profetizó que llegará el día en que los catalanes, al ir por el mundo, lo tendrán todo pagado. Hablando de pagar, los viajes papales, con su coste exorbitante (este de ahora sale por 25 millones de euros) remiten al pasaje evangélico de los mercaderes en el templo, cuando Jesús se enfada.A cambio, está claramente mejor recibir un papa que defiende a los pobres, los inmigrantes y los desvalidos que no uno que se alinee con los poderosos y los explotadores. Es bueno recibir un papa valiente que hace una encíclica contra el tecnofascismo en lugar de uno calculador y cínico que se pusiera a favor o de perfil. Es bueno recibir un papa anti-Trump y anti-MAGA que, cuando está en España, no vacila en plantarse en el Congreso para hacer una proclama a favor de la democracia y contra las derechas extremas. Un papa así no está tan lejos, según cómo se mire, de la Religión Verdadera de Pujols. Y aporta para que la Sagrada Familia sea la tumba, no del catolicismo, pero quizás sí del nacionalcatolicismo y de sus herederos ideológicos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/tumulo-sagrada-familia_129_5761886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 11:23:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El papa León XIV hace un gesto al final de su discurso durante su visita a las Cortes Españolas, al lado de Francina Armengol, presidenta del Congreso de los Diputados de España, y Pedro Rollán, presidente del Senado, durante su viaje apostólico a Madrid, España, el 8 de junio de 2026.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No eran los salarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/no-salarios_129_5761397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/83a42a37-83b8-4297-9f9d-d5c75d11538f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La prepotencia, la displicencia y la soberbia son herramientas pésimas en cualquier negociación. Pueden dar una falsa sensación de seguridad, pero a menudo se vuelven en contra de quien las usa. Se lo pueden aplicar las dos Generalidades, la catalana y la valenciana, en el pulso que mantienen con los docentes. También —en el caso de Cataluña— unos sindicatos que se creían tener una representatividad del colectivo docente que ha quedado demostrado que no tenían. Vale también para los periodistas que presentan un derecho civil fundamental —el derecho de huelga— poco menos que como un acto antisocial. Todos —ciertos políticos, ciertos sindicatos, ciertos periodistas— han caído en el error de dar por hecho que la fuerte, profunda movilización de los docentes de la escuela pública y en catalán (dos cosas que van juntas) se reducía a una subida de salarios. Hay variables que cierta gente con poder no tiene en cuenta porque las desconoce. Por ejemplo, la vocación de servicio público. Por ejemplo, la dignidad.Sea como sea, la reactivación de las protestas en Cataluña, y el mantenimiento de la huelga indefinida en el País Valenciano, han roto los esquemas de los gobernantes a los cuales, en primera instancia, van dirigidas las reivindicaciones de maestros y profesores. Unos esquemas frágiles e inconsistentes, como lo demuestra el hecho de que los gobernantes en cuestión —la consejera Niubó en Cataluña, el presidente Pérez Llorca en el País Valenciano— han caído en el error de decir, o insinuar, que los docentes buscaban en realidad “otros objetivos” que los que en teoría los habían llevado a la huelga. Unos objetivos ocultos, encubiertos, inconfesados. Quién sabe si inconfesables.Pérez Llorca, que como sucesor del infausto Mazón es un bocazas y un temerario, acusó a los docentes de hacer una huelga que tenía “un componente político”: la huelga —con su correspondiente pérdida de empleo y salario, ya que les gusta hablar de salarios— es siempre uno de los actos más profundamente políticos que un ciudadano puede llevar a cabo en democracia, un acto tan comprometido, consciente y decisivo como el voto. Por supuesto que una huelga tiene “un componente político”. Niubó, por su parte, hablaba de esos “otros objetivos” sospechosos, como si lo que de verdad quisieran los docentes fuera desestabilizar el gobierno. Equivocar al adversario y sus objetivos es un error fatal.De las tareas que corresponden hacer a quienes asumen responsabilidades de gobierno, pocas —o ninguna— son más importantes que cuidar las pensiones, la sanidad y la escuela públicas, que en el caso de Cataluña, el País Valenciano y las Baleares son en catalán (hay que aplaudir también el gesto de los docentes de las Baleares, que han donado cien mil euros de su caja común en apoyo de los compañeros valencianos y catalanes). En la escuela pública se han acumulado muchos años de malas decisiones, abandonos, incumplimientos y maniobras de manipulación partidista y/o ideológica. Unas élites inteligentes y audaces verían una oportunidad de arremangarse y lucirse con un buen trabajo planteado a corto, medio y largo plazo. Unas mediocres ven una guerra contra un enemigo que les parece incomprensible.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/no-salarios_129_5761397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 19:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Docentes con bicicletas concentrados en Granollers.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[El burro y el cerdo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/burro-cerdo_129_5758119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/20eee48d-6747-479b-9807-c41f8caed746_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Ha dado la vuelta al mundo, como todo lo que tiene que ver con los <em>toxic twins </em>de la política internacional, la bronca que hace unos días Trump le echó a Netanyahu por teléfono: “Eres un sonado de mierda”, le dijo. “Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el culo”. Un posible tema de estudio es la identificación entre los liderazgos que se pretenden fuertes y el lenguaje prostibulario que inunda la política y los medios de comunicación occidentales.En cualquier caso, por una vez, Trump se quedó corto. Tratándose de Netanyahu podía haber seguido lanzando insultos y descalificaciones, y todo lo que hubiera dicho habría sido justo: a condición, eso sí, de revertir también los improperios contra sí mismo. Trump culpaba a Netanyahu y a los ataques del ejército de Israel contra el Líbano de los repetidos fracasos trumpistas en las negociaciones con Irán, y con motivo. Pero también podría culparse a sí mismo y a su gobierno, que se empeñan en llevar adelante la productiva estrategia de combinar las negociaciones con los bombardeos sobre Teherán. Trump lleva semanas anunciando un acuerdo que, en palabras suyas, siempre es inminente y deseado por el régimen de los ayatolás con una desesperación que, de momento, solo se le nota al mismo Trump (el último anuncio, bastante dubitativo, es para este próximo fin de semana; Netanyahu, mientras tanto, dice haber acordado un alto el fuego en el Líbano, pero sus altos el fuego son tan elásticos que incluyen masacres de población civil, como en Gaza). Recordemos que Trump anunció la supuesta victoria de EE. UU. e Israel sobre Irán once días después del primer ataque sin preaviso: “Nuestro ejército ha destruido prácticamente Irán. Sus fuerzas aéreas están acabadas”. Casi tres meses después, la aviación, los drones y los misiles iraníes siguen torturando a unas fuerzas armadas norteamericanas que carecen de recursos. La furia guerrera de la administración Trump genera beneficios en forma de botines obtenidos en acciones piratas contra el derecho internacional (por ejemplo, el petróleo venezolano, que EE. UU. saquea ahora con la colaboración de Delcy Rodríguez y las mismas élites que ya parasitaban el país con Maduro; no ha habido ningún cambio de régimen, ni nada parecido), pero también merman presupuestos y armamento.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/burro-cerdo_129_5758119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 12:02:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Netanyahu y Trump reunidos en la Casa Blanca]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[PP y Junts: una cuestión de tradición política]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/pp-junts-cuestion-tradicion-politica_129_5757044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6af4d2ef-47a3-4b88-8440-31efeaeabbb7_16-9-aspect-ratio_default_0_x1921y519.jpg" /></p><p>La contestación de Junts a la propuesta del PP (tener su apoyo para sacar adelante una moción de censura presidencial, con convocatoria de elecciones en breve y sin Vox de por medio y bla, bla), fue pedirles que fueran a plantearla ante Carles Puigdemont en Waterloo. Esto ha generado bromas de todo tipo, y con razón, porque la respuesta es ocurrente. Los políticos han aprendido a imitar a sus imitadores, y la idea de que Feijóo —o Miguel Tellado, o Cuca Gamarra— fueran a Bruselas a suplicar el apoyo de Puigdemont genera en la cabeza de muchos un posible gag del <em>Polònia</em>. Sobre todo, después de haber pasado ocho años señalando a Puigdemont como el peor criminal de la historia de España (algún escritor inflado ha llegado a decir no hace mucho que el Procés fue todavía más peligroso, “en cierto sentido”, que el fascismo. Esta clase de despropósitos son productos de un estado de opinión generado muy principalmente desde el PP y sus confluencias judiciales, policiales, mediáticas y digitales). Sería una escena divertida, ciertamente. Pero sobre todo es una escena inviable, que no veremos.¿Por qué? Principalmente a causa de la trayectoria del mismo PP en estos últimos ocho años, que le han llevado a atar su futuro con el de Vox, y con nadie más. No tienen más interlocutores, ni siquiera entre partidos como Junts o el PNB, tradicionalmente llamados “nacionalistas” (se ve que el PP no debe serlo, de nacionalista) pero con los cuales comparten, supuestamente, la ideología liberal, conservadora o de centroderecha. El problema, sin embargo, es que el PP nunca ha formado parte propiamente de la tradición liberal, y la deriva actual no hace más que confirmarlo. La tradición a la que pertenece el PP es la de la derecha autoritaria españolista ancestral, la de los señores, los caciques, los pronunciamientos militares y los golpes de estado. Vienen de aquí, no de leer a Adam Smith y John Locke.Sea como sea, aquello que impide a Feijóo ir a Waterloo no es el 155: el PSOE también apoyó, y aun así Santos Cerdán, y también Zapatero, fueron correctamente recibidos, se llegó a acuerdos políticos, etc. El problema, por lo tanto, no es que Puigdemont cierre la puerta de Waterloo, sino que el PP no tiene manera de llamar sin parecer el lobo feroz ante la casa de los tres cerditos. Algo equivalente le pasa con el PNB. El motivo es que todo el mundo sabe que el PP no puede prescindir de Vox para hacer presidente a Feijóo (o a cualquier otro candidato o candidata que presentase), y todo el mundo sabe también qué retroceso supondría eso en todos los ámbitos de una democracia ya de por sí demasiado frágil y corrompida. Por otra parte, hay un motivo que hizo explícito hace unos días el periodista Carlos Alsina —un periodista de línea editorial también conservadora y unionista, pero honesta— al despedirse como presentador del tramo informativo del programa matinal de Onda Cero: “No ayudar a hacer llegar al gobierno a quien no ha sido capaz de llegar por sí mismo”. Otro comportamiento muy antiguo de la tradición política de la que procede el PP es ganar por la fuerza, o haciendo trampas. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/pp-junts-cuestion-tradicion-politica_129_5757044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 13:06:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carles Puigdemont entrando en su casa, en Waterloo, en julio del 2023]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Políticos agresores, políticos (y periodistas) encubridores]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/politicos-agresores-politicos-periodistas-encubridores_129_5755884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/983bd832-5cc6-45fa-9072-26bd8e2653e2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los episodios de brutalidad policial, como el que sucedió el pasado fin de semana en Valencia, cuando <a href="https://es.ara.cat/sociedad/educacion/policia-abre-expediente-disciplinario-agente-valencia-agredio-docente_1_5754604.html" >un policía agredió sin motivo y por la espalda a una manifestante</a> en las asambleas de docentes, constituyen siempre un ataque directo contra los fundamentos de la democracia. Puesto que los llamados cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado tienen delegada la gestión de la violencia (son los únicos que pueden portar armas, y utilizarlas, en la vía pública), cuando uno o muchos policías se vuelven contra los ciudadanos y utilizan la fuerza contra ellos, el hecho causa consternación y repulsión. El uso de la fuerza solo está justificado en casos muy concretos, que se encuentran legislados, y ninguno incluye la represión contra personas que ejercen su derecho a la manifestación y la protesta.Escenas como la de la maestra jubilada a la que un policía nacional hace caer de bruces son intolerables. Las imágenes son inequívocas, de modo que la reacción también debería serlo: expulsión fulminante del cuerpo para este agente, además de las responsabilidades penales que le correspondan por la agresión a su víctima. En lugar de eso, sin embargo, como siempre que ocurre un hecho de esta índole (quiero decir: cada vez que un policía agrede a una persona sospechosa de no ser una buena patriota española, según los más que conocidos parámetros del ultranacionalismo españolista), aparece de repente un enjambre de políticos y de periodistas a dar cobertura al policía en cuestión y a darle la vuelta a la realidad. Tanto monta que esté grabado por un montón de cámaras y que lo haya visto todo el mundo: la maquinaria negacionista se pone en marcha y le da la vuelta rápidamente a la realidad, a fin de presentar a la víctima como agresora y al policía agresor como servidor ejemplar del orden público (y como víctima, si conviene). Una manifestante que recibe un empujón brutal cuando se encuentra de espaldas a su agresor, cuando no hacía nada ni remotamente punible y que obviamente no puede defenderse de un policía armado y uniformado, se convierte en cierta versión oficial en un “elemento de crispación” o en una “alteradora de la paz social”. Así lo han hecho desde el presidente de la Generalitat Valenciana, el muy indigno Juanfran Pérez Llorca, hasta una larga lista de mariachis habituales de la prensa afín al PP y a Vox. El policía abusador (al que lo primero que se le debería practicar, por otra parte, es el test de drogas y alcoholemia), por el contrario, deviene poco menos que un héroe.O un héroe sin paliativos: los policías del 1-O fueron condecorados, y unas cuantas decenas desfilaron por el juicio del Procés para dar un falso testimonio muy fácilmente comprobable sobre los hechos del 20 de septiembre y el 1 de octubre de 2017. Los policías de Alsasua implicados en una pelea de bar fueron enaltecidos como víctimas de terrorismo, mientras ocho jóvenes eran condenados a altas penas de prisión por delitos de terrorismo. Esto, por mencionar solo dos casos recientes que muchos tenemos en la memoria. El abuso de autoridad es, para ciertos defensores de la patria, una forma de ganar diez a cero.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/politicos-agresores-politicos-periodistas-encubridores_129_5755884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 12:23:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juanfran Pérez Llorca, presidente valenciano (PP).]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Después de cantar 'La Balanguera']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/despues-cantar-balanguera_129_5754757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/acf0453c-4ebd-4391-b8bd-dfdd83d37e6b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La cantada popular de <em>La Balanguera</em> el viernes en Mallorca fue un éxito multitudinario. Decenas de miles de mallorquines salieron a calles y plazas (o a los centros educativos, como fue el caso de muchos alumnos) para participar en un acto de afirmación como país, como sociedad y como comunidad cultural y lingüística que se reconoce a ella misma en una serie de referentes y en un patrimonio común.El elemento más valioso de este patrimonio común es la lengua catalana: los mallorquines hablamos catalán desde hace ochocientos años y es la lengua propia de Baleares. El catalán de Mallorca, hablarlo y compartirlo, es el atributo que nos identifica como mallorquines y es lo mejor que podemos ofrecer a las personas que llegan a la isla, como inmigrantes o por el motivo que sea. El catalán es la herramienta que les permitirá vivir plenamente como mallorquines, el instrumento que les permitirá compartir sus propias aportaciones culturales y lingüísticas. Por eso es tan y tan importante.A la vez, el catalán se encuentra en una situación delicada en Mallorca debido a la gentrificación lingüística, que se corresponde con la gentrificación territorial, habitacional, laboral y económica. <em>Gentrificación</em> como sinónimo de <em>sobreexplotación</em> y de <em>especulación</em>. Las protestas de los mallorquines en defensa de la lengua y de la escuela pública (dos cosas que van juntas) son también contra esta realidad, en la que los exagerados beneficios económicos de unos cuantos van a costa del bien común y de enormes desigualdades entre los ciudadanos de esta isla.Las movilizaciones de los mallorquines por el catalán son exitosas. Lo ha sido esta primera cantada de <em>La Balanguera</em>, como lo habían sido, hace unas semanas, la llegada de la llama del Correllengua Agermanat a Palma, o el <em>Sí a la lengua</em> del 2024 y el 2025: grandes manifestaciones reivindicativas, con una fuerte participación y presencia de jóvenes que sí que se mueven y se comprometen para defender el catalán. La entidad que ha promovido las movilizaciones (o ha dado apoyo, en el caso del Correllengua Agermanat, organizado por un conglomerado de entidades) es la Obra Cultural Balear, que ha dirigido sus reivindicaciones a un gobierno del PP sordo y de espaldas, que ha tenido como gran prioridad complacer a los socios ultraderechistas y ultraespañolistas de Vox. La novedad en la cantada de <em>La Balanguera </em>fue que asistieran los principales representantes institucionales del PP de las Baleares: la presidenta del Govern, Marga Prohens; el presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, y el alcalde de Palma, Jaime Martínez. Ha sido una muestra de habilidad del presidente de la OCB, Antoni Llabrés, y de su equipo haber dejado a estos gobernantes literalmente sin excusas para no unirse a un acto que solo podía molestar a los fanáticos. A la vez, les obliga a revisar la calamitosa política lingüística y educativa que han hecho hasta ahora. Los partidos de la oposición también tienen deberes, y no son menores: toda esta energía ciudadana espera encontrar una canalización, una articulación política, propuestas que les hagan votar ilusionados.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/despues-cantar-balanguera_129_5754757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 12:35:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Imagen del acto educativo central, convocado por la OCB y celebrado en el Centro Cultural de la Misericordia (Palma), han participado cinco centros públicos y cuatro concertados.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los ochenta años de Donald Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/ochenta-anos-donald-trump_129_5754154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/dd2f80ec-bc06-490e-9349-423e9526baac_16-9-aspect-ratio_default_0_x809y461.jpg" /></p><p>Donald Trump cumplirá ochenta años el próximo día 14, y eso lo convertirá, según la propaganda trumpista, en el hombre más viejo –no hay ninguna mujer– que haya ostentado jamás la presidencia de los EE. UU. (Biden la dejó a los 82, pero quizás lo han cancelado). Evidentemente, es un dato que no tiene ningún tipo de interés ni relevancia para la vida pública, pero a ojos del interesado es una efeméride importantísima y trascendente. Tanto o más que el 250º aniversario de la proclamación de la independencia de los EE. UU., que tendrá lugar justo tres semanas (menos un día) después, el 4 de julio, que, como saben hasta los alienígenas, es la festividad nacional yanqui. A partir de esta coincidencia, Trump ha decidido montar una especie de lío para ver si consigue hacer amalgama entre las dos fechas, con unas cuantas celebraciones bien coherentes con el personaje.El mismo día 14 de junio la Casa Blanca acogerá una velada de la UFC (Ultimate Fighting Championship), un campeonato de artes marciales mixtas que en los últimos años ha alcanzado una gran popularidad entre el público MAGA norteamericano y también entre los MAGA de provincias de todas partes, como los que pastan por nuestra casa. Para la ocasión, se ha construido en los jardines de la Casa Blanca una gigantesca jaula para los luchadores llamada The Claw –El Garra–, porque estos luchadores, para contentar a su público, se deben ventilar dentro de una jaula. Dentro de la cabeza de Trump esto debe equivaler a una lucha de gladiadores en el circo romano en honor al césar, que es él.Hay más ideas en danza: una emisión especial de billetes de 250 dólares con la cara de Trump estampada, la impresión de pasaportes con la cara de Trump (otra vez) impresa en la primera página, o la construcción de un arco de triunfo de setenta y cinco metros de alto que eclipsaría el monumento a Abraham Lincoln (que Trump, por otra parte, ha hecho restaurar, con instrucciones de que se ilumine el estanque con un color “azul bandera americana”). También está el proyecto de levantar en Miami, referente de la derecha turbocapitalista mundial, una “biblioteca presidencial” que, según Trump, sería su legado cultural: una torre inmensa de vidrio coronada con su nombre, con un vestíbulo que albergaría un avión Air Force One que el emir de Qatar regaló a Trump y una estatua gigantesca del paquidermo naranja. Todo bien dorado y reluciente, por supuesto.Aparte de constituir una serie de imbecilidades, las propuestas de Trump son una usurpación del espacio público. Una bacanal de exaltación nacionalista y patriótica, mezclada con el culto a la personalidad del líder. Puede hacernos reír o escandalizarnos, pero es una representación muy clara del tipo de liderazgo que las derechas llamadas emergentes quieren volver a normalizar, mucho más cerca de la figura del déspota (benigno o no; ilustrado seguro que no) que la del presidente electo que, como tal, representa a la ciudadanía, se le debe y se somete a su voto. Como se ha hecho siempre en las dictaduras y en los regímenes autoritarios: cuando Elon Musk hizo el saludo nazi desde la tribuna, el día de la investidura de Trump, no fue ningún momento de ofuscación ni ningún acto gratuito de arrogancia.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/ochenta-anos-donald-trump_129_5754154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 19:02:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente de los EUA, Donald Trump, ante las columnas de la Casa Blanca, el pasado 25 de mayo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Hoy en Mallorca todo el mundo canta 'La Balanguera']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/manana-mallorca-cantaran-balanguera_129_5751209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/287c59dd-9190-4d2c-97f1-c0269969e16d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Así es: este viernes 29 de mayo, a las 20 h, en todos los pueblos y ciudades de Mallorca se celebrará una cantada popular, multitudinaria y simultánea de <em>La Balanguera</em>, convocada por la Obra Cultural Balear (OCB). Participarán más de 250 centros educativos y todos los municipios de la isla. De esta manera se celebrará el centenario de esta canción, un poema publicado por Joan Alcover en el año 1903 al cual puso música el maestro Amadeu Vives en 1926, año en que la canción se interpretó en público por primera vez, en el Palau de la Música Catalana. También es el trigésimo aniversario –treinta años– de su declaración como himno oficial de Mallorca por parte del Consell de Mallorca, en el año 1996.La gran cantada de hoy, sin embargo, tiene un objetivo que va más allá de la mera conmemoración. En palabras del presidente de la OCB, Antoni Llabrés: “En una situación de sociedad desestructurada y con problemas de cohesión social, como es la mallorquina de esta tercera década del siglo XXI, nos hace falta buscar referentes compartidos”. Y añade: “Nuestra pretensión es que vivamos un acto de afirmación de lo que somos y de lo que queremos continuar siendo. Un acto de afirmación mallorquinista”. Ciertamente, la desvertebración y la pérdida de cohesión interna son características de las sociedades occidentales actuales, pero en una isla como Mallorca, que ha experimentado un crecimiento poblacional desmesurado en dos décadas y media y que se encuentra sometida a la dependencia económica del turismo de masas y del turismo de lujo, y a la presión fortísima de la especulación inmobiliaria de los fondos buitre y de los grandes inversores alemanes, suecos o británicos, estos fenómenos no hacen más que agravarse.Salir a la calle a cantar <em>La Balanguera</em> (un himno que no canta gestas épicas, sino el paso del tiempo, la muerte y la vida, el relevo de las generaciones, "de la infancia que se eleva, / de la vejez que se va") puede parecer a algunos un gesto casi naíf ante la avalancha de ruido y furia que nos cae encima cada día. Todo lo contrario: es un gesto audaz e intel·ligente, una expresión civilizadora. Una manera de decir que todos los que vivimos en Mallorca somos, podemos ser, mallorquines: vengamos de donde vengamos, tengamos el color de piel que tengamos.Hace unos meses, con motivo del Año Nuevo Chino, la comunidad china de Pere Garau, en Palma, <a href="https://www.arabalears.cat/opinio/balanguera-dels-xinesos-pere-garau-sebastia-alzamora_129_5660355.html">organizó su propia cantada</a> de <em>La Balanguera</em>, acompañada del dragón que protagoniza esta celebración (y que, para la ocasión, se llamó Pep) y de grupos castellers: este es un buen ejemplo del camino a seguir. ¿Es arduo? Y tanto. Pero es el camino del encuentro de personas procedentes de todo el mundo en la lengua propia de las Baleares, el catalán, y con unos referentes culturales que se comparten y dialogan con los que aportan los inmigrantes que arraigan en Mallorca.De Joan Alcover, uno de los grandes poetas de la literatura catalana y uno de los cabecillas de la Escuela Mallorquina, podéis leer sus <em>Poesías</em> en la edición crítica, solvente y rigurosa que ha hecho Ignasi Moreta, publicada recientemente en Edicions 62. Podéis buscar el texto de <em>La Balanguera</em> y cantarlo, si queréis.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/manana-mallorca-cantaran-balanguera_129_5751209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 14:24:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Masificación turística en Mallorca.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Demolición y golpe de estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/demolicion-golpe_129_5750051.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4deced08-db24-4c67-a3a6-bfa5292d8f1f_16-9-aspect-ratio_default_0_x708y473.jpg" /></p><p>Hay una demolición en curso pero no es solo la del gobierno (esto dependerá en gran medida de hasta dónde aguanten los socios de investidura de Sánchez, porque él piensa aguantar) sino la de todo el edificio institucional y político del estado español. Quizás sea más exacto decir que la demolición que se producía de hace años contra objetivos más acotados se produce ahora a la escala del gobierno de España. El golpe de estado judicial es una realidad dentro de la vida política española al menos desde el 2010, con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Catalunya, y así lo han denunciado repetidamente –predicando en el desierto, no hace falta decirlo– diversos juristas progresistas. Después hemos ido conociendo que otros poderes del Estado, como la Fiscalía o la policía, trabajaban contra gobernantes y representantes electos, como vimos con las causas contra el independentismo catalán y las izquierdas españolas. Finalmente le ha tocado también al PSOE, por haberse pasado a los enemigos de la patria española, es decir por haber construido una mayoría de gobierno justamente con los independentistas catalanes (y los vascos), con las izquierdas españolas y con casi todas las minorías con representación en el Congreso.Es evidente que el PSOE, con Sánchez el primero, se encuentra acorralado y protagonizando una confusa huida hacia adelante en la que se hace muy difícil saber qué es cierto y qué no en el alud de porquería que cae cada día sobre la vida pública española. También lo es, de evidente, que el Partido Popular actúa con información privilegiada, hasta el punto de anunciar o de llevar incorporados a sus argumentarios y discursos los próximos movimientos de jueces y policías. Es otra evidencia que nunca hasta ahora se había imputado a un expresidente del gobierno español, y mucho menos sobre la base de indicios, en un país que ha sido gobernado por individuos como Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy, poseedores de fortunas y patrimonios sobre los cuales impera la opacidad más absoluta. El hecho de que la UCO haya entrado este miércoles en la sede del PSOE, <a href="https://es.ara.cat/politica/guardia-civil-entra-sede-psoe-buscar-informacion-pagos-efectivo_1_5749713.html" >en la calle Ferraz de Madrid</a>, se supone que debería ser equivalente al registro del 2013 en la calle Génova de la misma ciudad, con el detalle de que hace muchos años que sabemos que la sede del PP fue pagada con dinero ilegal.Hemos visto también desfilar recientemente ante la justicia a Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal y otros gobernantes del PP por la trama Kitchen (uso espurio de la policía para espiar adversarios políticos), y volver a salir con la cara bien alta después de declarar que no sabían nada o no se acordaban, asistidos por una magistrada que se afanaba a interrumpir los interrogatorios más incómodos. Mañana el hermano de Sánchez también declara ante la justicia, por otro caso fabricado a partir de inspiraciones y suposiciones. En algo acierta Feijóo, y es que el ambiente es irrespirable. El ataque total de la derecha consiste en querer gobernar sobre un solar sepultado con las ruinas del estado de derecho. Tienen modelos de cómo hacerlo (las caídas de Lula da Silva en Brasil y de António Costa en Portugal, a partir de causas falsas) y los aplican a fondo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/demolicion-golpe_129_5750051.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 13:24:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil hoy miércoles en la sede central del PSOE, en la calle Ferraz de Madrid.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[León XIV vs. Alex Karp]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/leon-xiv-vs-alex-karp_129_5749347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/30c2c4e6-78bc-4b35-97ee-b9a34a03972c_16-9-aspect-ratio_default_0_x2084y813.jpg" /></p><p>Es una noticia muy interesante (y reconfortante) que el papa León XIV dedique su primera encíclica, <em>Magnifica humanitas</em>, a plantar cara a las grandes tecnológicas que pretenden liderar la implantación de un nuevo orden mundial autoritario, basado en el poder de unas pocas grandes oligarquías. León XIV dice <em>no </em>a la idea de un mundo controlado por los amos de la inteligencia artificial. Es el mundo de Alex Karp, el CEO de la compañía Palantir –de quien <a href="https://es.ara.cat/opinion/palantir-mundo-viene_129_5734768.html">hablamos el otro día</a>–, que predica y practica abiertamente la idea de concentrar el poder en las manos de quienes poseen no solo el arma nuclear, sino también (y sobre todo) el poder de la inteligencia artificial. Un mundo basado en una élite de señores y una humanidad hecha de sirvientes, a duras penas ratas de laboratorio obligadas a cumplir el papel asignado por un poder que, como Jano, tiene la doble cara de la guerra y la paz. Según cómo te mire y desde dónde te mire la IA, tu paso por este mundo puede ser relativamente plácido y bienestante (e irrelevante), o puede consistir en convertirte en carne picada en una de las más de cincuenta guerras que arden actualmente en el mundo con múltiples propósitos, pero uno principal: hacer dinero. Cuanto más se incrementa el gasto en seguridad de los estados y las grandes corporaciones, más se amplían la oferta y la demanda armamentísticas, y, por tanto, más conflictos acaba habiendo. La IA es causa y efecto al mismo tiempo de este círculo vicioso.León XIV reivindica el pensamiento humanista en contraposición a la lógica de lo que se conoce como <em>tecnofeudalismo</em>, o <em>tecnofascismo</em>, es decir: el estadio final de descomposición del capitalismo, en las antípodas de las democracias liberales (el liberalismo y la misma idea de libertad son banderas que se han hecho suyas los autoritarios: en este sentido, a Karp hay que agradecerle la media franqueza de no presentarse ya como un defensor de la libertad, sino del orden). El Papa tiene el acierto, así, de tomar parte en una de las cuestiones cruciales del mundo en el que le ha tocado ejercer el pontificado (su predecesor León XIII, de quien tomó el nombre, lo hizo poniéndose a favor de los derechos de los trabajadores). Se enfrenta a la vocación prometeica de las tecnológicas, de los grandes proveedores de servicios de IA y <em>big data</em>: como Prometeo, ellos también quieren tomar el fuego de los dioses, pero no para entregarlo a los hombres, sino para sojuzgarlo. También hay una vocación faraónica: leed el ensayo breve de Irene Cordón, <em>Los faraones de Silicon Valley</em>, donde se establece el inquietante paralelismo entre los faraones del Antiguo Egipto, que se hacían adorar como dioses, y los megamagnates de este mundo dominado por las grandes corporaciones de la IA.Es lógico que el Papa reaccione a esta situación, porque se trata —una vez más— de la suplantación de Dios. Quizás no habíamos estado nunca tan cerca. En un viejo relato de ciencia-ficción, Fredric Brown narra cómo, a un superordenador recién inaugurado –con gran alegría y expectación de los gobernantes–, se le pone a prueba con una primera y única pregunta: “¿Existe Dios?” La respuesta es igualmente concisa: “Ahora sí”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/leon-xiv-vs-alex-karp_129_5749347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 17:26:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El papa León XIV y el cofundador de Anthropic, Christopher Olah, durante la presentación de la encíclica 'Magnifica humanitas'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presupuestos y gesticulaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/presupuestos-gesticulaciones_129_5747877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/27fc79f2-73e0-4981-990b-bce25dd95dc4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Ahora que el gobierno Illa ha conseguido sacar adelante los suyos, es buen momento para apuntar que, tanto en Cataluña como en España, la negociación de los presupuestos se ha convertido en un teatrillo de gesticulaciones, fingimientos y malos guiones de drama o de comedia. Se busca encontrar giros que resulten emocionantes, porque la política se reduce a una feria de emociones y los políticos viven pendientes de encontrar sus momentos –fugaces, efímeros– de lucimiento. Esto vale tanto para los partidos que gobiernan y para sus socios como para los que ejercen la oposición. Dentro de esta dinámica del aspaviento, el golpe de efecto y el populismo desbocado, los presupuestos aparecen como una ocasión dorada de obtener protagonismo.En Cataluña los presupuestos se aprobaron siempre durante el pujolismo, y también con los dos tripartitos (con más problemas: fueron los años del Dragon Khan, y se empezaron a notar los primeros efectos de la crisis). A partir de 2011, cuando Artur Mas deja de contar con los votos de Alicia Sánchez Camacho, los presupuestos entran en la incertidumbre: son los años del Procés, y la inestabilidad va <em>in crescendo</em> hasta el referéndum del 1 de Octubre y la aplicación del 155. A partir de 2018, con la presidencia de Quim Torra (después la de Aragonès, ahora la de Illa), y con gobiernos de Junts, de ERC y del PSC, las dificultades para aprobar los presupuestos han tenido que ver no con situaciones verdaderamente excepcionales –como sí lo fue el Procés– sino con simples cálculos y puestas en escena de los diferentes partidos políticos. O con la politiquería, si lo preferís. Una cosa diferente, pero a la vez parecida, se ve en el caso español: González y Aznar pudieron aprobar casi siempre los presupuestos con puntualidad, Zapatero con algunos problemas, y con Rajoy empezó una etapa de incertidumbre (su gobierno tuvo que gestionar la crisis financiera mundial en España, y lo hizo de una manera tan esperpéntica y corrupta que el gobierno de España acabó con las cuentas tuteladas por Bruselas). Con Sánchez, la incertidumbre se ha acentuado por haber tenido que gobernar en minoría y con la derecha ultranacionalista en pie de guerra política total.Todo esto no quiere decir que los políticos <em>de antes</em> fuesen más tibios, sino que veían la negociación y la aprobación de la ley de presupuestos como lo que es: la ley que permite el funcionamiento normal de todo el sistema público, una cuestión lo bastante importante como para no ponerle trabas si no era por motivos, repitámoslo, verdaderamente excepcionales. Últimamente se ha convertido en una ocasión para el vedetismo y la sobreactuación: los que votan a favor de los presupuestos quieren suponer que han conseguido arrebatar grandes avances al gobierno de turno –aunque sean líneas ferroviarias a quince años vista– y los que se oponen a ellos critican los presupuestos como un acto de traición y vasallaje (los aprobarían de la misma manera, o una parecida). Tanta comedia no es solo estéril: es también un menosprecio al entendimiento de los ciudadanos, y un abandono de la responsabilidad pública que se supone que se quiere ejercer.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/presupuestos-gesticulaciones_129_5747877.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 15:12:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sesión plenaria del Parlamento de Cataluña]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Multar turistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/multar-turistas_129_5747384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a332123b-0ded-4355-af14-afd7d6a67896_16-9-aspect-ratio_default_0_x2051y1713.jpg" /></p><p>El municipio eivissenco de Sant Antoni de Portmany ha puesto en marcha una campaña que denomina “de concienciación para un turismo responsable”, y que, entre otras medidas e iniciativas, prevé sanciones para las actitudes incívicas que a menudo van asociadas al turismo de masas (como el que sufren la isla de Eivissa y el municipio de Sant Antoni de Portmany). Orinar en la calle tendrá una multa de 500 euros, y andar por la calle sin camisa ni camiseta, con el torso desnudo, de 750. Consumir alcohol en la vía pública se multará con 1.500 euros, y si la sustancia que se consume es óxido nitroso (lo que se conoce como "<em>gas de la risa</em>, popular sobre todo entre los turistas británicos y alemanes que reciben Eivissa y Mallorca), la multa saldrá por 3.000 euros. El ayuntamiento ha publicado también diez mil postales para repartir entre hoteles, restaurantes y otros establecimientos de hostelería, con el fin de informar a los turistas de las normas y de las multas a las que se exponen si las incumplen. Las postales están en castellano e inglés, que son idiomas que en principio conocen muchos de los turistas que van a la zona en los veranos, pero también podían haber incluido el alemán y el italiano. Y el catalán, que es la lengua propia de Eivissa y de la cual tampoco hay que proteger a los turistas (no les hará ningún mal encontrársela). Pero quizá al ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany, gobernado por el PP, ya sería pedirle demasiado.Sin embargo, la iniciativa de dar normas cívicas al turismo es interesante y diríamos que necesaria. Por este lado, el hecho de ser un ayuntamiento del PP se entiende que los protegerá de la acusación de turismofobia que, sin duda, recaería sobre un consistorio de izquierdas que iniciase una campaña similar. Por otra parte, los gobernantes de Sant Antoni de Portmany no se limitan a los turistas. El pasado mes de marzo, un afortunado residente recibió una multa de 10.001 euros por haber abandonado un perro (un perro, para los que necesiten traducción del catalán al catalán) en la calle. El abandono de animales se multa en Sant Antoni de Portmany con esta cantidad.Son importes que alguien puede encontrar excesivos, pero que en realidad son proporcionales y sensatos. El incivismo es uno de los problemas más graves que deben afrontar actualmente muchos pueblos y ciudades de las Baleares, y también de Cataluña y del País Valenciano. Es un fenómeno que no está causado únicamente por el turismo de masas, pero que va directamente ligado a él. También tiene que ver con un problema educativo (las Baleares tienen unos índices alarmantemente altos de abandono escolar), que también es una de las consecuencias de la hegemonía del turismo como actividad económica. Que sean medidas punitivas no es ningún obstáculo para implementar otras de carácter más pedagógico. Pero es bueno que el turista sepa que el todo incluido no quiere decir carta blanca para ensuciar y dañar el entorno, y que los residentes reciban el mensaje de que el bien común existe y que destrozarlo no es gratuito.Poner normas al turismo de borrachera no es ninguna mala idea. Ahora faltaría ponerlas también al turismo de yates y mansiones de lujo, tanto o más nocivo que el otro.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/multar-turistas_129_5747384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 19:03:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Turismo y alcohol en Lloret de Mar.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Havel, Aznar, Zapatero]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/havel-aznar-zapatero_129_5744149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4e8772b3-5fa2-4e97-846a-8d851fe878f5_16-9-aspect-ratio_default_1058249.jpg" /></p><p>Durante mucho tiempo, el discurso que pronunció Václav Havel el 1 de enero de 1990, poco después de haber sido elegido presidente de la República Checa, se citó como ejemplo de un líder que osaba hablar con franqueza y honestidad a los ciudadanos, dirigiéndose a ellos siempre como personas adultas y responsables. Reconoció sin ambages la debacle en que se encontraba el estado después de la dictadura comunista, pero también explicó que la responsabilidad del desastre no era tan solo de los gobernantes que había habido, sino también de todos aquellos que, de una manera u otra, se habían avenido a ella o habían obtenido beneficios espurios. Para enderezar el futuro, apelaba a la conciencia cívica, la responsabilidad y la defensa de los derechos y las libertades, también de los deberes, de cada uno de los ciudadanos.Hemos asistido a una operación de demolición y vaciado del lenguaje público que hace que el discurso de Havel sea, hoy, inviable en los términos en que se produjo hace treinta y seis años. “Hablar con franqueza y honestidad a los ciudadanos” se ha convertido en otra bandera que se han hecho suya los charlatanes y los demagogos, en especial los de las extremas derechas y alrededores, para degradarla en una esparcidura de mentiras, insultos y teorías conspirativas absurdas. De esta manera se consigue envenenar el debate de tal manera que a menudo quien más grita, y quien lo hace con argumentos más viscerales, absurdos o irracionales, pasa a ojos de muchos –a menudo de una mayoría– como el que dice “las verdades”, cuando es justo al contrario. Si pronunciara su famoso discurso hoy, Havel se vería atacado por un enjambre de acusaciones de falsos medios y falsos periodistas, y de influenciadores y activistas en las redes sociales, que lo difamarían y acusarían de toda clase de vilezas. El revuelo sería tan ensordecedor que costaría distinguir, como pasa a menudo actualmente, la realidad de la mentira. Un efecto que se persigue con esta confusión es cambiar la necesaria crítica a las instituciones por una desconfianza permanente, envenenada y que nunca es antisistema, sino una de las formas más perversas que tiene el sistema de perpetuarse.La guerra sucia judicial en España, que dura décadas y que pasó por encima de buena parte del independentismo catalán y de las izquierdas españolas, ahora quiere acabar sí o sí con la parte del PSOE que les molesta. Zapatero es el primer presidente español en ser imputado, curiosamente en la Audiencia Nacional, curiosamente con querellas de por medio de Manos Limpias y Hazte Oír, curiosamente antes de que ninguna querella similar acuse a otros artífices de la democracia española como Felipe González –con su enorme, y nunca explicado, incremento de patrimonio–, José María Aznar o Mariano Rajoy, evidentemente responsables máximos de escándalos como la Gürtel, la Kitchen o la operación Cataluña. “Quien pueda que haga”, dijo Aznar. A menudo, aquello que parece demasiado obvio acaba siendo cierto. Vivimos días en que, de un estado deformado por un poder judicial y policial que actúa de parte, se quiere decir una democracia: contra esto, precisamente, luchaba y escribía Havel.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/havel-aznar-zapatero_129_5744149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 11:23:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los expresidentes del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero (izquierda) y José María Aznar en una imagen del 2014.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Andic y el morbo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/andic-morbo_129_5742896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a9877ffd-9991-49ef-bbba-8bfd4859f810_16-9-aspect-ratio_default_0_x490y249.jpg" /></p><p>Es bastante desalentador que, nada más aparecer la noticia de la detención de Jonathan Andic como acusado (pero no culpable, ni juzgado ni sentenciado) de la muerte de su padre, la reacción de muchos compatriotas fuera preguntarse cuándo haría Carles Porta un capítulo de <em>Crims. </em>El interés popular (si no, el que se podía constatar en Twitter) llegó al punto de que el mismo Porta se vio obligado a publicar un tuit recordando a la buena gente que esto sería precipitarse (pero también anunciaba que “intentarán hacer el caso Andic”, porque efectivamente el programa consiste en hacer recreaciones documentales y dramatizadas de casos reales de crónica negra). Tampoco debemos escandalizarnos de cosas que son más que sabidas. El crimen es morboso, los parricidios son morbosos, los crímenes y los parricidios de los ricos y los muy ricos son más morbosos aún (porque sí, al populacho le entusiasma que los poderosos caigan en el mismo fango que el resto de los mortales: de eso van las tragedias clásicas), y todo este morbo, cuando da en la tecla adecuada del éxito, vende siempre enormes cantidades de lo que sea: entradas, ejemplares, descargas, espectadores. Ahora bien, el crimen no es un asunto banal. Es triste y sórdido, como sabemos por Dostoievski, que en <em>Crimen y castigo</em> narra un crimen entre pobres. También es filosófico y escalofriante, como nos enseña Tolstoi en <em>La sonata a Kreutzer</em>, donde un marido mata a su esposa, en un matrimonio de posibles, porque no puede soportar el acto sexual. Liberador y abismador, como leemos en <em>La infanticida</em> de Víctor Català, o vengativo y tenebroso como en <em>El barril de Amontillado</em>, de Edgar Allan Poe. Todavía puede ser, además, hilarante, como demuestra Thomas De Quincey en <em>El asesinato entendido como una de las bellas artes</em>. Puede convertirse en una fuente de entretenimiento cuando se plantea en forma de rompecabezas que hay que resolver, como en la infinidad de relatos (literarios, cinematográficos, televisivos) que responden a los esquemas de las historias de Sherlock Holmes, Hercule Poirot o el comisario Maigret. Debemos añadirle naturalmente la aspereza y la turbiedad del <em>hard-boiled </em>norteamericano, la frialdad del <em>polar </em>francés o las iluminaciones mediterráneas del <em>giallo</em> italiano.La cosa se vuelve menos interesante cuando cae en el sensacionalismo, en el oportunismo o en una especie de catarsis para ciudadanos de comunidades nacionales decaídas (“¿Es que nosotros, si nos ponemos, también somos capaces de matarnos, oiga”). Hay dos referentes más, las novelas <em>A sangre fría </em>de Truman Capote y <em>El adversario</em> de Emmanuel Carrère, que se han convertido en justificaciones fáciles para todo tipo de programas, pódcasts y más novelas de lo que se conoce como <em>true crime</em>, una denominación donde lo que tiene verdadero poder de atracción es más el <em>true</em> que no el <em>crime</em>: un público deseoso de consumir recreaciones de crímenes reales, con su sangre y su hígado, para poder irse a dormir calentito a continuación. Y que, cuando les llega la noticia de un crimen sonado, ya imaginan pavlovianamente la narración que hará su programa de cabecera. No deja de ser, también, una imagen de país.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/andic-morbo_129_5742896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 10:29:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los Mossos llevando a Jonathan Andic a los juzgados de Martorell, martes.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'Fénix' de la riqueza]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/fenix-riqueza_129_5741691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6de3bb73-8756-4dfe-9402-791136109270_16-9-aspect-ratio_default_0_x1124y2023.jpg" /></p><p>Elaborado por un grupo de economistas de renombre, el <em>Informe Fénix </em>sin duda es una contribución relevante a la conversación pública. Quienes opinamos en los medios a menudo atribuimos a algo llamado <em>el modelo económico</em> una buena parte de los problemas que tenemos como sociedad, y no pocas veces escribimos o decimos que es necesario un cambio, o cambios, en este modelo. Pues bien, el <em>Informe Fénix</em> presenta una exploración y un diagnóstico —solventes, rigurosos y sin rodeos— del modelo económico vigente en Cataluña durante el primer cuarto del siglo XXI. Del año 2000 al 2025, Cataluña no ha hecho más que perder sábanas (puntos de PIB) en cada lavada; es decir, en las comparaciones con las regiones de Europa, o de América, con las que tradicionalmente solía competir o se solía espejar Cataluña, y que permitían expresiones complacientes o triunfalistas del tipo “Cataluña, la Baviera del sur de Europa” o “Cataluña, la Massachusetts europea”. Este tipo de efusiones hace tiempo que no se estilan, y en su lugar se oye un coro de voces resentidas y fantasmagóricas que predican repliegues nacionalistas o, directamente, discursos de odio dirigidos muy especialmente contra la inmigración. Efectivamente, los flujos migratorios que han llegado a Cataluña no han hecho más que crecer durante estos veinticinco años, y han propiciado una transformación demográfica profunda, que se resume en el tránsito de la Cataluña de los seis millones a la de los ocho millones de habitantes (el <em>Informe Fénix </em>incorpora la previsión de que sean diez millones en el año 2050). No es ninguna casualidad que, desde el año 2000 hasta ahora, Cataluña, y especialmente Barcelona, haya hecho su economía cada vez más dependiente del turismo de masas y de la especulación inmobiliaria, dos fenómenos estrechamente ligados, a menudo en forma de causa y efecto. En estos aspectos, se puede decir que Cataluña —especialmente Barcelona— se ha baleearizado, dado que las Baleares son, lamentablemente, un referente en este modelo económico centrado en actividades de baja productividad, de trabajos no cualificados y salarios bajos, en el cual se fija el <em>Fénix</em>. Y es cierto, como indican sus autores, que los trabajadores con salarios demasiado bajos no cotizan para cubrir los servicios que utilizarán a lo largo de sus vidas, con lo cual “contribuyen” al deterioro del tejido económico y al empobrecimiento del conjunto del país.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/fenix-riqueza_129_5741691.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 11:06:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trabajadores en un edificio en construcción en Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dentro del lío]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/lio_129_5740638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9dbdb626-b398-4235-8399-5dae79976595_16-9-aspect-ratio_default_0_x308y287.jpg" /></p><p>Las elecciones andaluzas confirman que la derecha española se aboca a vivir dentro de eso que Moreno Bonilla y Feijóo habían insistido durante toda la campaña que querían evitar: el lío (en versión original "<em>el lío</em>", una terminología heredada de Rajoy). El lío es tener que gobernar con Vox, y eso es exactamente lo que tendrá que hacer el PP andaluz en esta nueva legislatura, una vez ha perdido la mayoría absoluta. En las negociaciones autonómicas con el Partido Popular, Vox actúa como un partido que no conoce el significado de expresiones como <em>lealtad institucional</em> o <em>proporcionalidad</em>. Aparentemente, ni siquiera entienden qué significa exactamente <em>negociar</em>: para Vox solo existe la posibilidad de imponer sus consignas y sus obsesiones ideológicas, o romper el juego. No son socios de gobierno: tutelan gobiernos. Últimamente, la consigna de Vox se dice <em>prioridad nacional</em>, que significa institucionalizar el racismo, el supremacismo y la xenofobia, y convertirlos en elementos transversales en la acción de gobierno. Después de eso, sigue una lista de odios (el feminismo, el ecologismo, etc.) en cuya cima está la lengua catalana y cualquier cosa que el nacionalismo ultraderechista español identifique como “catalana”. Este es “el lío” con el que tendrá que enfrentarse Moreno Bonilla, que no sale exactamente indemne (5 escaños menos y pérdida de la mayoría absoluta) del escándalo de los cribados de cáncer de mama, a pesar de que había motivos de sobra para que el desgaste fuera más acusado.Por su parte, la pregunta que se puede hacer el PSOE andaluz es si ya ha tocado fondo y si todavía le quedan sábanas por perder en próximas lavadas electorales. A toro pasado es fácil decirlo, pero lo cierto es que difícilmente podían elegir los socialistas una peor candidata que María Jesús Montero, una mujer que es andaluza de nacimiento pero que lo es poco o nada de hecho, mucho más ligada a Madrid, a Pedro Sánchez y al aparato partidista que no a la discusión política andaluza, que es intensa, densa y vibrante. La vieja táctica de enviar “a provincias” a políticos que han “triunfado” en Madrid como ministros (Pilar Alegría en Aragón, María Jesús Montero en Andalucía), que han utilizado tantas veces tanto el PP como el PSOE, indistintamente, no da resultados a Pedro Sánchez.La importante subida de la izquierda soberanista de Endavant Andalusia, liderada por José Ignacio García, frente al bloqueo que ha sufrido la confluencia de Sumar, Podem y Esquerra Unida que es Per Andalusia, con Antonio Maíllo de candidato, confirma que “loo que importa a la gente” también es ideológico, y que el soberanismo tiene sentido (y votantes) cuando se presenta como una forma de mejoramiento democrático, unido a las reivindicaciones de los derechos y las libertades de las personas, tanto individualmente como colectivamente. Que Endavant Andalusia haya sido más votada que Vox en circunscripciones como Cádiz o Sevilla también es relevante. Por bloques, las derechas suman 68 escaños, frente a los 41 de las izquierdas. Comienza en Andalucía el enredo que ya conocemos en Baleares o en el País Valencià.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/lio_129_5740638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 09:09:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan Manuel Moreno Bonilla, líder del PP andaluz, en una imagen reciente.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manifestación histórica en Valencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/manifestacion-historica-valencia_129_5740153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f4b946c5-b02e-4963-8e74-7384a5fac03c_16-9-aspect-ratio_default_0_x1546y1196.jpg" /></p><p>Dado que puede pasar desapercibida entre polémicas florentinas, hay que llamar la atención sobre la impresionante manifestación que lideró Escola Valenciana el viernes en Valencia. El adjetivo <em>histórico</em> está quemado por los metalenguajes del fútbol y de la política, pero hay hechos que ciertamente lo son, de históricos, no solo como recurso enfático sino porque permanecerán en la memoria colectiva como referente. Esta manifestación del viernes en Valencia por la educación pública y de calidad y en catalán (o en valenciano, como lo quieran decir) creo que es uno de estos hechos, y no lo escribo con más rotundidad porque a los hechos históricos, por definición, les hace falta siempre la validación del tiempo.Una verdadera marea verde hecha de muchos miles de personas (los juegos de cifras son irrelevantes ante la evidencia) colapsó el centro de Valencia en un gran día en las calles que se encuadra dentro de una huelga –hay que subrayarlo– indefinida. De la protesta se derivan una serie de cosas a apuntar: por un lado, el movimiento de Escola Valenciana es una de las herramientas más potentes con que cuenta la sociedad civil valenciana y es también uno de los movimientos civiles más importantes que hay en los Países Catalanes. Por otro lado, la gran manifestación del viernes no brota de la nada, sino que es el fruto maduro de muchos años (no solo los de esta legislatura) de trabajo continuo de los valencianos para proteger derechos fundamentales como el de la educación pública y el derecho a vivir en la lengua propia. Más: contra los que se permiten afirmar, a menudo desde el prejuicio y el desconocimiento, que el País Valenciano está desmovilizado o perdido, esta manifestación multitudinaria es —hago servir palabras de un tuit de Gustau Muñoz— “una bocanada de aire fresco, alegre, imaginativo, valenciano, cívico, crítico y festivo”. En todo caso, se puede objetar que a esta energía ciudadana le falta una canalización política más eficaz, capaz de ser ganadora en las urnas. Pero esta misma objeción, con las variables que correspondan, la podemos aplicar también a Cataluña y las Baleares. En Cataluña la huelga y las protestas educativas tienen también una gran fuerza y se hacen eco de un malestar antiguo y muy largo, y el escándalo de las infiltraciones policiales ha acabado de cargar de razones a los docentes, si era necesario. En Baleares no hay de momento movilización docente, porque el PP recuerda todavía con temor la marea verde de hace trece años y ha procurado atemperar los ánimos, aunque las agresiones contra la escuela pública y el catalán se siguen produciendo en forma de goteo.En Valencia la demostración de fuerza del viernes sirvió de respuesta a una consellería de Educación y a un gobierno de la Generalitat Valenciana que desde que comenzó esta legislatura han hecho de la hostilidad frontal contra maestros y profesores, contra la escuela pública y contra el valenciano una bandera ideológica. Este lunes deben volver a hablar, pero es dudoso que el Consell de Pérez Llorca, heredero del todavía impune Mazón, sea capaz de hacer algo para rebajar la tensión.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/manifestacion-historica-valencia_129_5740153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2026 19:02:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manifestación de los docentes en Valencia, el viernes 15 de mayo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la escuela está en juego la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/escuela-juego-democracia_129_5736853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/bb12b801-3f18-49bf-93f3-e7222c8bb887_16-9-aspect-ratio_default_0_x672y638.jpg" /></p><p>Las huelgas de docentes que hay en curso en Cataluña y en el País Valenciano son hechos trascendentes, en el sentido de que van más allá de su dimensión gremial (por otra parte también fundamental y, por descontado, del todo respetable) y ponen en medio de la conversación pública cuestiones que nos afectan a todos. Cuestiones como ahora qué tipo de sociedad queremos tener, y también de qué manera queremos que se gobierne esta sociedad, y de acuerdo con qué valores y con qué idea de futuro. Por descontado, apuntan también qué futuro queremos, como ciudadanos de los Países Catalanes, para nuestra lengua y cultura, y para nuestra viabilidad como comunidad cultural en el mundo de los tecnofascismos.La escuela pública universal hasta los dieciséis años, y en catalán, es una conquista reciente que ha comportado un gran avance para una sociedad que se define a ella misma bien mayoritariamente como democrática. No tan solo eso, sino que –tanto en Cataluña, como en el País Valenciano, como en las Baleares– esta sociedad ha tenido como nervio central la conciencia de ser una democracia todavía frágil en masa aspectos (el peso de una Guerra Civil, una dictadura militar fascista y una democracia nacida con toda clase de servidumbres al régimen anterior es pesado) y, como respuesta a esta fragilidad, la voluntad de profundizar, precisamente, en la democracia. Esto quiere decir en el conocimiento, la defensa y el respeto de los derechos y las libertades de los ciudadanos. Para avanzar en este profundización democrática, la escuela pública en catalán ha tenido un papel fundamental.Hoy en día el tiene más que nunca, porque la voluntad de vivir en democracia se encuentra por primera vez seriamente cuestionada. Por eso es un error grave, o una mala fe demasiado oscura, que los gobernantes electos presenten a los maestros y a los profesores como los enemigos (así lo hacen el PP y Vox en el País Valenciano) o como un colectivo extremista que presenta exigencias descabelladas (como lo hace el gobierno socialista en Cataluña). Intentar reducir o caricaturizar sus reivindicaciones como una simple cuestión de tantos dinero al mes o al año, además de irrespectuoso, es tergiversar el contenido de unas protestas que recogen un malestar que viene de atrás y en el cual tienen una parte de responsabilidad todos los gobiernos –autonómicos y estatales– que ha habido hasta ahora. Menospreciar a los docentes o querer salir del paso con un acuerdo con sindicatos grandes pero minoritarios dentro del sector, o –mucho peor aún– <a href="https://es.ara.cat/opinion/mossos-asambleas_129_5735024.html" >infiltrar policías en las asambleas</a> y después pedir medias disculpas, son gestos entre la falta de respeto y el autoritarismo. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/escuela-juego-democracia_129_5736853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 10:36:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Docentes cortan la Ronda de Dalt de Barcelona a la altura de Mundet, el 12 de mayo.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Palantir, el mundo que viene]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/palantir-mundo-viene_129_5734768.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2b92c2c2-b588-409b-84a9-f1fd817602cb_16-9-aspect-ratio_default_0_x2091y965.jpg" /></p><p>Palantir Technologies es, digamos, una tecnológica con ideología (las otras tecnológicas también tienen, de ideología, pero la esconden más). Ultracerecha, naturalmente. Palantir se dedica al análisis de datos masivos, o <em>big data</em>. Provee servicios a gobiernos y también a grandes compañías como Airbus, Panasonic, Merck u otras. Está valorada en 380.000 millones de dólares, fue fundada en el año 2004 y su nombre hace referencia a las piedras mágicas que aparecen en la novela <em>El señor de los anillos</em>, de J. R. R. Tolkien (que pueden leer en catalán, por cierto, en la excelente traducción de Francesc Parcerisas). Sus dos jefes más visibles son Peter Thiel y Alex Karp, dos caballeros singulares. Thiel, ciudadano alemán nacionalizado americano que también fue cofundador de PayPal, es un tiburón ultracapitalista, especializado en fondos de inversión de riesgo. Su teoría es que la democracia es incompatible con la libertad; si no, con la libertad económica. Thiel es un supremacista del dinero por encima de todo otro valor.Alex Karp, por su parte, viene de las humanidades: es hijo de una familia californiana progresista, estudió filosofía en Alemania y fue discípulo de Jürgen Habermas, el filósofo defensor de la democracia. Le fascina la literatura y adora <em>El señor de los anillos</em>: a pesar de estas características, o justamente por ellas, Thiel vio en Karp (se habían conocido, de jóvenes, en la Universidad Stanford) a alguien que entendía mejor que nadie la idea de Palantir, y por eso le empujó hasta convertirlo en CEO de la compañía. La idea de Palantir: dominar el mundo a través de los datos generados en internet (unos 400 millones de terabytes al día) y de la inteligencia artificial. Lo explica Karp en un libro que publicó el año pasado, <em>La república tecnológica</em>, que se considera el manifiesto de la compañía. Karp dice que se acaba la era de la disuasión atómica y que emerge una nueva era, la de la disuasión basada en la inteligencia artificial. Karp considera que esta disuasión es imprescindible para proteger los valores de Occidente (ya no habla de democracia, sino de un “estilo de vida” que hay que salvaguardar). Palantir se dedica a esto.Karp no oculta, más bien al contrario, la estrecha colaboración de su compañía con los gobiernos de EE. UU. y de Israel. Los programas de Palantir están detrás de operaciones como la detención de Maduro o el inicio de la guerra en curso en Irán y Oriente Medio. No cree que corresponda a Palantir definir los límites del uso que se haga de sus programas. Esto lo deja a los clientes: la CIA, el FBI, el Mossad o incluso los ICE americanos. Palantir también trabaja con otros gobiernos como los de Canadá, Francia, Alemania, Ucrania, los Emiratos Árabes o Arabia Saudita. O España, que le adjudicó en 2023 un contrato del ministerio de Defensa por 16,5 millones de euros, con el encargo de implementar un software de inteligencia militar bautizado como Gotham. Sí, es el nombre de la ciudad donde vivía Batman. Sí, el futuro está en manos de personas altamente disfuncionales.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 11:49:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un trabajador del stand de Palantir en el Congreso Europeo de Policía, en Berlín, el 6 de mayo.]]></media:title>
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