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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Gemma Ubasart]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/gemma-ubasart/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Gemma Ubasart]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Derrotar PP y Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/derrotar-pp-vox_129_5773529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d7313594-e399-4645-8a58-eb70a0a3af8f_16-9-aspect-ratio_default_0_x614y531.jpg" /></p><p>Más allá del PSOE y el PSC, las izquierdas dibujan un mosaico plural en el estado español. Esta configuración compleja expresa dos hechos. El carácter plurinacional del Estado, con sociedades diferenciadas que generan sistemas de partidos propios, y la tendencia hacia espacios delimitados en términos ideológicos: una cultura de vinculación política que genera dificultades para articular frentes amplios. A grandes rasgos, en diez de las diecisiete comunidades autónomas operan <em>izquierdas de proximidad</em> con presencia institucional. Se trata, en todos los casos, de un único sujeto que aglutina el soberanismo progresista: Endavant Andalucía, el BNG, la CHA, Compromís, Bildu, Més Madrid, Més y Nova Canarias. Cataluña es la excepción: aquí ERC, Comuns y CUP habitan (y disputan) el espacio. Existen, por otra parte, tres fuerzas con voluntad de operar en todo el Estado: IU, Podemos y Movimiento Sumar.A lo largo de los años 2023 a 2026, las izquierdas soberanistas completan un ciclo con resultados relevantes: por encima del 30% en Euskadi y Galicia; entre el 15 y el 25% en Cataluña, Madrid, Navarra y el País Valenciano; alrededor del 10% en Andalucía, Aragón, Canarias y Baleares. Las izquierdas federales, en el mismo ciclo, se sitúan en niveles modestos: entre el 2% y el 5%. En tres comunidades, sin embargo, estas fuerzas articulan candidaturas basadas en trayectorias que van más allá de la coalición puntual: Per Andalusia, Unides per Extremadura y Contigo-Zurekin (Navarra); en todos los casos, los resultados mejoran y se sitúan entre el 6% y el 10%. El conjunto de estas dinámicas ofrece algunas claves para transitar caminos de fortalecimiento. Se trata, además, de factores conectados a tendencias de fondo.<strong>El arraigo territorial</strong>. En un contexto global de incertidumbres, individualización y aceleración de ritmos, los anclajes comunitarios resultan del todo necesarios. Pero hay que rehacerlos sobre bases nuevas. El estallido de la diversidad requiere entornos cotidianos donde los vínculos sean posibles. Se trata de dotar los itinerarios vitales de elementos de seguridad relacional: marcos donde se articulen apoyos y capacidades de acción colectiva. En términos políticos, estas gramáticas solidarias se traducen en actores orientados a trabajar lógicas de arraigo territorial y proyectos municipalistas. Fuerzas políticas semejantes a la gente, donde la pertenencia se construye en clave de prácticas y valores, no tanto de relatos ideológicos; donde la identidad se orienta a forjar poder popular y soberanías de proximidad, no tanto abstracciones nacionales.<strong>La voluntad de articular mayorías</strong>. A lo largo del siglo pasado, la expresión política del conflicto social consolidó el eje clásico izquierda/derecha. En aquel contexto, la socialdemocracia consiguió ganar centralidad en el ámbito progresista. Y más relevante aún: construyó un <em>marco de referencialidad</em>, que situaba al resto de actores, por ejemplo, <em>a la izquierda de los socialistas. </em>Este marco todavía vertebra –a menudo inercialmente– muchas percepciones. Pero se ha empezado a desbordar. Se articulan hoy espacios de izquierdas que transitan del rincón del tablero hacia propuestas más amplias. Fuerzas políticas que conectan con nuevos sentidos comunes, más transformadores y más transversales a la vez.<strong>La activación de la esperanza y la alegría</strong>. “Ser radical es hacer la esperanza posible, no la desesperación convincente”. Con estas palabras, el sociólogo galés Raymond Williams quiso fijar un claro contrapunto respecto a un estado emocional muy arraigado en las izquierdas. Aquello que Deleuze llamó las <em>pasiones tristes</em>”: una lógica política abonada al desánimo, o, en el mejor de los casos, a cavar trincheras de resistencia. Pero también aquí las cosas han empezado a cambiar: está emergiendo la izquierda de la esperanza. Actores que vinculan la ambición transformadora a las <em>pasiones alegres</em>”. Espacios políticos que van trabajando un nuevo marco emocional generador de horizontes de sentido, y también de caminos fraternos para avanzar. Una gramática rebelde –sin resentimientos ni nostalgias– tejida por la confianza y la empatía.Los buenos resultados recientes de las izquierdas soberanistas, y también de las federales cuando trabajan desde la proximidad, ofrecen bases sólidas. El reto ahora es traducir este bagaje en fórmulas de cooperación con inteligencia táctica (dado un sistema electoral en el cual la proporcionalidad desaparece en buena parte del territorio). Un buen resultado de las izquierdas en las elecciones generales será clave para derrotar a PP y Vox. Se han situado dos propuestas abiertas de confluencia: la llamada de Gabriel Rufián y la de los partidos de Sumar en el gobierno. Habría que trabajarlas, construir reconocimientos cruzados y avanzar hacia frentes inclusivos: pivotando sobre la plurinacionalidad, con capacidad de articular mayorías y ensanchar la esperanza. Quizás no es fácil, pero resultaría difícilmente explicable no intentarlo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricard Gomà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/derrotar-pp-vox_129_5773529.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 16:46:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijóo durante la visita del papa León XIV al Congreso el 8 de junio.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Lastra: maternidad y política]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/lastra-maternidad-politica_129_4442961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d1ba1973-846f-4d84-8b45-1005a0a4c511_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><a href="https://es.ara.cat/politica/lastra-dimite-numero-2-psoe-motivos-personales_1_4437949.html" >Esta semana saltaba en los medios de comunicación la noticia de que Adriana Lastra dimitía de su cargo de vicesecretaria general del PSOE y dejaba sus funciones en la dirección del partido</a>. En un comunicado escrito por ella misma apuntaba que se habían producido cambios importantes en su “vida personal que exigen tranquilidad y reposo”. A sus 43 años, y con un embarazo de riesgo, la dirigente socialista daba un paso al lado en sus responsabilidades orgánicas. El papel de la diputada asturiana ha sido importante en los últimos años en la gobernabilidad española y la vida del partido y, por lo tanto, es lógico que la dimisión generara noticia. Sería razonable que la conversación pública hubiera versado, por ejemplo, sobre las implicaciones y consecuencias de esta dimisión en la reorganización del partido. O en lo que suponía respecto a las transformaciones de la correlación de fuerzas en la dirección socialista. Hasta aquí todo correcto.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/lastra-maternidad-politica_129_4442961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jul 2022 19:00:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La hasta ahora vice secretaria general del PSOE, Adriana Lastra, en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[El ‘lawfare’ y Mónica Oltra]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/lawfare-monica-oltra_129_4417284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las que hemos seguido con interés la vida política latinoamericana conocemos de primera mano el fenómeno del <em>lawfare</em>. Se trata de la utilización iliberal de las instancias judiciales para la disputa política, llegando incluso a la destrucción y/o encarcelamiento del oponente político. Esta utilización fraudulenta de los tribunales puede acabar pervirtiendo la vida política de un país y a la vez suponiendo una importante devaluación de su calidad democrática. Los casos Lula en Brasil, Rafael Correa en Ecuador o Evo Morales en Bolivia dibujan de manera clara esta combinación entre la manipulación de la justicia (con prácticas que parece que formalmente se ajustan al procedimiento pero alejadas del espíritu garantista) y una participación activa de algunos medios de comunicación. Es más, se trata de una retroalimentación entre el activismo judicial y mediático.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/lawfare-monica-oltra_129_4417284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jun 2022 18:12:55 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La España vaciada: una nueva rendija en la crisis territorial]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/espana-vaciada-nueva-rendija-crisis-territorial_129_4271616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c714dcf9-ad64-499f-b82d-704b8b63fea7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Por primera vez en la historia, unas elecciones en Castilla y León adquieren interés estatal. La campaña electoral se ha <em>nacionalizado</em> y los resultados surgidos de las urnas tienen repercusión más allá de la propia comunidad. El propio Pablo Casado ha apostado por tener una intensa presencia –no muy exitosa en términos de comunicación política– y ha aparecido día sí día también en un pueblo o granja del territorio castellanoleonés. Pero, paradójicamente, y aunque los medios no se hayan hecho mucho eco de ello, en estas elecciones también se ha hablado de los problemas y las necesidades del territorio, de las provincias olvidadas. Y se ha hecho con un lenguaje y una aproximación diferentes de los de los grandes partidos, con una mirada empoderada desde la proximidad. No en balde la fragmentación en el legislativo es la más alta de la historia: hay hasta 8 candidaturas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/espana-vaciada-nueva-rendija-crisis-territorial_129_4271616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Feb 2022 15:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pablo Casado sábado por la noche, al mitin de cierre de campaña en Valladolid.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[La imprescindible reforma del poder judicial]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/imprescindible-reforma-judicial_129_4049364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/14b343a1-348d-42e3-8a69-aed60b530a9e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En un artículo publicado en <em>El món de demà</em>, Alfons Aragoneses, profesor de historia del derecho, reflexionaba sobre el llamado “régimen del 78”. Con esta expresión se refería al conjunto de problemas estructurales que se arrastran en el estado español desde hace décadas: el no reconocimiento institucional de la plurinacionalidad, la “cartelización” de los partidos que sostienen el bipartidismo (con lógicas de confusión partido-gobierno-estado), la connivencia entre poderes políticos y económicos que fomenta una estructura productiva de poco valor añadido o el continuismo organizativo y cultural en el poder judicial. A pesar de compartir este diagnóstico, el autor aportaba una interesante mirada crítica a la locución: el origen de las disfunciones citadas no se tiene que buscar tanto en "el 1978" sino en el despliegue que se hace del texto constitucional sobre todo después de 1981. En otras palabras, si bien es cierto que la Constitución es fruto de unos equilibrios de fuerza determinados que hacen que en algunos temas se quede corta, también lo es que la carta magna tenía mucho más recorrido del que se hizo efectivo a lo largo de los 80 y posteriormente. A este pensar en pequeño contribuyeron los consensos conservadores post-23-F de los dos grandes partidos estatales (y algunos periféricos) y también el protagonismo de ciertos actores institucionales: un caso paradigmático es el del Tribunal Supremo cortando las alas a las visiones constitucionales más abiertas. Todo esto puede parecer una disquisición intelectual, pero desde mi punto de vista esta aproximación tiene efectos prácticos: abre la puerta a la posibilidad de actuar desde ahora mismo. No es necesario esperar un cambio de régimen o una nueva constitución para exigir transformaciones profundas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/imprescindible-reforma-judicial_129_4049364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jul 2021 18:52:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sede del Tribunal Constitucional.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Madrid se perdió (hace 25 años)]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/madrid-perdio-25-anos_129_3976353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/44af2931-b788-4fcc-b74e-f501b0b3dbb1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La victoria de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones de la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM) ha sido agobiante, y ha doblado el resultado que ella misma consiguió hace un par de años (de 30 a 64 escaños). Explotando la fatiga pandémica y enarbolando la bandera más neoliberal del PP, con unas intervenciones simplistas, burlonas y demagógicas, ha conseguido revalidar su presidencia. Ahora bien, hay que contextualizar este resultado. Desde mi punto de vista el factor más importante que opera en esta contienda electoral es la recomposición del ala derecha del tablero: una parte importante del votante del PP vuelve a casa (por el hundimiento de Ciudadanos y porque Vox llega a su techo electoral –en campaña no se ha visto mucha diferencia entre Ayuso y Monasterio–). Sin ir más lejos, justo antes del terremoto ocurrido en el sistema de partidos, Esperanza Aguirre conseguía 72 parlamentarios y UPyD 8 en la contienda de 2011. Madrid es una comunidad sociológicamente de derechas (o al menos, lo son aquellos que van a votar): el PP la gobierna ininterrumpidamente desde 1995. El <em>tamayazo</em> (2003) consolidó su hegemonía.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/madrid-perdio-25-anos_129_3976353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 May 2021 20:42:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José María Aznar en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Contra el covid-19: cuídate, cuídame]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/covid-19-cuidate-cuidame_129_3933744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6f99d5b9-cb4c-43c1-92bd-13d3d884c0e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Muchas seguro que recuerdan esa campaña gubernamental del <em>Póntelo, pónselo</em>, no exenta de polémicas y gesticulaciones. Era finales de los ochenta y la única manera de hacer frente al VIH, y al desarrollo del sida, era mediante la prevención. Había que generalizar el uso del preservativo para evitar la propagación de una enfermedad que en esos años todavía era mortal. Ciertamente fue un gran ejercicio de propaganda pública para fomentar los valores de la solidaridad y la importancia del cuidado a uno mismo y a los otros, poniendo en el centro idea de bien común. Ahora bien, no se partía de la nada. A menudo las instituciones van detrás de los movimientos sociales, y este caso no era una excepción. El sida fue desde el primer momento una enfermedad estigmatizada a la que, en el mejor de los casos, se destinaban pocos recursos. La autoorganización comunitaria y la ayuda mutua se habían ido tejiendo desde abajo, desde la precariedad y la improvisación, a partir de los descubrimientos científicos que iban desvelando las incógnitas del virus. Las estrategias de educación en salud fueron impulsadas desde el activismo, ya sea LGTBI+ y otros movimientos sociales, ya sea desde colectivos de afectados.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Apr 2021 09:34:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[GETTY]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un nuevo tiempo para Catalunya]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/nuevo-tiempo-catalunya_129_3891419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7cc5cc9c-d809-4b29-b144-803cb8ce04f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Quizás de forma optimista, algunos debates que vi en campaña electoral me gustaron. Ciertamente, una conversación a nueve con la espada de Damocles de unas elecciones cerca no puede tener demasiado fondo. Pero pienso que como país hemos avanzado. Vi más respeto y reconocimiento mutuo entre las diferentes personas candidatas en relación a las anteriores contiendas. Y, sobre todo, se volvió a hablar de modelo de país y de políticas públicas. De cómo se podría hacer frente a la emergencia económica y social una vez se haya estabilizado el reto sanitario. Es verdad que el conflicto nacional-territorial sigue abierto y el hecho de que haya presos políticos y exiliados pone palos en las ruedas para avanzar en todos sentidos. Pero también lo es que después de una década volvamos a oír a nuestros y nuestras políticas hablar de desigualdad, precariedad y pobreza; de servicios públicos y política tributaria; de una estructura productiva debilitada; de la centralidad de los cuidados y desmontar del patriarcado; de las deudas ambientales y la urgente transición ecológica; de la equidad territorial... Todavía tímidamente y de manera anecdótica, con una gramática que quizás no tienen demasiado rodada, en algunos casos demasiado enganchados al programa electoral a modo de argumentario... Pero solo al andar se hace camino.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Ubasart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/nuevo-tiempo-catalunya_129_3891419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Mar 2021 20:57:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un micrófono, en primer plan, al hemiciclo del Parlamento .]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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