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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Oriol Aspachs]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/oriol-aspachs/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Oriol Aspachs]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[La lección del sistema educativo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/leccion-sistema-educativo_129_5802795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f42aa19c-dd56-48ce-9ac7-b606ee772624_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>El sistema educativo catalán está peor de lo que parece. O no. Se han escrito ríos de tinta al respecto. A los no versados en la materia, como yo, las cifras nos pueden ayudar a ordenar las ideas. Un estudio reciente de la OCDE obliga a matizar el diagnóstico y, sobre todo, a revisar las respuestas necesarias. De hecho, el estudio plantea recomendaciones que conectan con retos compartidos por muchos otros sectores que, como el educativo, se encuentran inmersos en transformaciones aceleradas y profundas.Uno de los elementos que activan la atención sobre el sistema educativo catalán es el descenso de los resultados de PISA. Cataluña partía de una posición relativamente aventajada, pero acumula un retroceso persistente y pronunciado, y ahora se sitúa por debajo de otros referentes. Estos titulares ayudan a que cuaje una sensación de decadencia. Sin embargo, hay aspectos que han recibido menos atención y que matizan –si no cambian– el diagnóstico. El primero: el descenso de los resultados es generalizado. Esto obliga a buscar parte de la explicación en fenómenos compartidos con otros países, probablemente fuera del alcance directo de nuestro sistema educativo. Algo ha cambiado que dificulta el aprendizaje.Un dato nos da pistas: la proporción de alumnos con necesidades de apoyo especiales ha pasado de menos del 10% en 2017 a casi el 40% este año. Lo has leído bien: cuatro de cada diez alumnos requieren una atención diferenciada. Es una media para el conjunto de Cataluña; en algunos centros es inferior y en otros, superior. Entre los factores que más crecen destaca el autismo, con un aumento del 155%. Ahora bien, parte de estos incrementos responden a una mejor capacidad de detección del apoyo que necesita cada alumno, y el sistema educativo tiene la voluntad de ofrecer una atención más personalizada, justo al contrario del relato de un sistema decadente. Datos como estos deberían activar debates e investigación que van más allá del ámbito educativo.Los factores socioeconómicos<h3/><p>Segundo, el descenso de los resultados de PISA es más intenso en Cataluña que en el conjunto de países de la OCDE o en otras regiones de referencia. Pero, si se tiene en cuenta el cambio en la composición socioeconómica del alumnado, el diferencial se reduce sustancialmente. Dicho de otra manera: el retroceso es mayor porque ha aumentado la proporción de alumnos con condiciones socioeconómicas desfavorables. La OCDE, y otros estudios académicos, lo vinculan en parte al aumento de la pobreza infantil y a los flujos migratorios. Una vez más, conviene evitar simplificaciones: no es que estos alumnos tengan menos potencial académico, sino que se encuentran con condiciones económicas y familiares más difíciles, incorporaciones tardías al sistema y barreras lingüísticas. La suma de estos factores dificulta la tarea docente y repercute en el rendimiento escolar. Los resultados de los alumnos con entornos socioeconómicos acomodados son similares a los de otras regiones de referencia.El foco, pues, debe ponerse en cómo adaptar el sistema educativo a un entorno que ha cambiado rápidamente y se ha hecho más complejo. Así, se aleja el fantasma de la decadencia, se recuerda la necesidad de huir de los titulares simplistas y, al mismo tiempo, se interpela a la acción. El estrés bajo el que vive el sistema educativo requiere más recursos y, según el informe de la OCDE, también hay que mejorar la eficacia con que se utilizan. Hay que ajustar el apoyo a cada centro según sus necesidades cambiantes y, al mismo tiempo, garantizar equipos docentes estables que conozcan y puedan acompañar al alumnado.Este mismo entorno exige también un impulso al sistema de formación de los profesionales y la creación de mecanismos para detectar y difundir las mejores prácticas. Son retos que no son exclusivos de la educación. Ningún sector escapa de la transformación social y tecnológica acelerada que vivimos. Ninguna empresa puede evitar repensar sus procesos, identificar buenas prácticas o mantener a los trabajadores formados en un contexto de cambio y recursos limitados. A todos nos resulta familiar el desconcierto y la inquietud que esta situación genera, y que alimenta, a menudo, la resistencia al cambio y la desconfianza.Ahora bien, el sistema educativo no es un sector más. Es la piedra angular sobre la que se articula la sociedad. Si queremos que continúe siendo próspera, justa y libre, debe dar un paso adelante: asumir el liderazgo y marcar el camino. Necesitamos que el sistema educativo nos vuelva a dar una lección.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/leccion-sistema-educativo_129_5802795.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 06:02:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un grupo de estudiantes, en un instituto de Barcelona]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿La economía pasa de Ormuz?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/economia-pasa-ormuz_129_5731706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e9de9763-d50b-4a76-8908-9a95acdeda92_16-9-aspect-ratio_default_0_x3019y1047.jpg" /></p><p>Los mercados financieros parecen imperturbables. A pesar de la guerra entre los Estados Unidos y el Irán, el cierre del estrecho de Ormuz como epicentro del conflicto y las advertencias reiteradas de los principales organismos internacionales sobre los riesgos de una escalada prolongada, la reacción ha sido, de momento, de contención. O, si más no, de una cierta indiferencia. Las principales bolsas del mundo cotizan a tocar de máximos históricos, y en algunos casos continúan batiendo récords, como si el ruido de fondo geopolítico quedara amortiguado por una confianza que, aún hoy, resiste mejor de lo que muchos anticipaban. No es solo una cuestión de los mercados: el comportamiento de los hogares tampoco parece especialmente alterado.La bolsa no siempre es un buen predictor del futuro económico. A veces acierta, pero a menudo infravalora los riesgos, sobre todo cuando estos son complejos o difíciles de cuantificar. ¿Es este el caso? La dinámica económica de las principales economías –también la catalana– continúa siendo relativamente sólida, al menos hasta ahora. Los resultados empresariales del primer trimestre han sido, en términos generales, positivos y han reforzado la percepción de que el crecimiento global mantiene una cierta inercia favorable, a pesar de la acumulación de shocks e incertidumbres.A este optimismo se añade otro elemento clave: la expectación creciente sobre el impacto que la inteligencia artificial puede tener en la productividad. No en un futuro lejano, sino ya hoy. Los últimos avances, tanto en capacidades como en aplicaciones, alimentan la percepción de una transformación económica de gran alcance, que no se limita a los sectores tecnológicos especializados, sino que empieza a extenderse al conjunto de la economía. Si probaste alguna aplicación de IA hace unos años –o incluso hace unos meses– y te decepcionó, vuelve a probarla. Y si aún no lo has hecho, ha llegado el momento. El salto cualitativo es evidente, y su potencial transformador, difícil de ignorar. ¡Alucinarás!Los datos macroeconómicos confirman que la economía resiste mejor de lo que se podía haber temido. En el caso español, el PIB creció un 2,7% interanual en el primer trimestre, ligeramente por encima de lo que se había previsto antes del estallido del conflicto. Este crecimiento es saludable y descansa principalmente en la demanda interna, con un papel destacado del consumo de los hogares y de una inversión que consolida el impulso de los últimos trimestres. Los indicadores de alta frecuencia sugieren que esta inercia se mantiene, a pesar de que el conflicto ya acumula dos meses de duración: el gasto de los hogares continúa avanzando con fuerza, especialmente en partidas sensibles a la confianza como el ocio, la restauración o, más recientemente, la moda, los muebles y la decoración.A todo esto se añade un factor a menudo olvidado, pero clave para entender la reacción, hasta ahora contenida, del precio de la energía: antes del estallido del conflicto, las reservas globales de petróleo se encontraban en niveles históricamente elevados. Es cierto que el cierre del estrecho de Ormuz ha generado un déficit significativo en la producción global de petróleo y gas –insuficiente, ahora mismo, para satisfacer la demanda– y que las reservas se están reduciendo con rapidez. Pero el punto de partida era relativamente favorable.Finalmente, hay un cálculo implícito –arriesgado, pero fundamental– que ayuda a explicar la serenidad de los mercados. Desde un buen inicio han asumido que el conflicto sería de corta duración. Quizás porque un escenario prolongado acabaría teniendo un impacto grave sobre la economía global, también sobre la norteamericana, en un contexto marcado, además, por la caída de la popularidad del presidente de los Estados Unidos a pocos meses de las elecciones de medio mandato. El hecho es que los mercados de futuros del petróleo y del gas continúan anticipando un aumento de precios contenido y acotado en el tiempo.Es, sin embargo, un cálculo arriesgado. La situación se podría torcer, el conflicto intensificarse y alargarse. En este caso, el escenario cambiaría de manera sustancial: problemas de abastecimiento en algunos países asiáticos o con menos recursos, una actitud mucho menos complaciente de los mercados, tensiones sostenidas en los precios de la energía y, finalmente, un impacto claro sobre el bolsillo de los hogares. Todavía no estamos en este punto. El tiempo juega en contra, pero, de momento, la economía aguanta y mira hacia otro lado. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/economia-pasa-ormuz_129_5731706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 06:05:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estrecho de Ormuz]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Solidaridad contra la confrontación]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/solidaridad-confrontacion_129_5598091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b2e0fa67-057c-455f-be36-43a829554d6e_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>La polarización de la sociedad ya no es un artefacto teórico sobre el que alertan a los sociólogos. Es una realidad palpable y aparentemente inapelable. Toca masticarla cada día para poder tragarse el bombardeo informativo al que somos sometidos y no morir de la indigestión. La batalla dialéctica entre las distintas familias políticas –que no de ideas– hace que el diálogo sensato parezca imposible, casi una reliquia del pasado. ¿La colaboración? Impensable. ¿Y la solidaridad entre desconocidos? Ciencia-ficción.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/solidaridad-confrontacion_129_5598091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Dec 2025 07:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Maratón de 3Cat]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Elefantes volante]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/elefantes-volante_129_5510240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9b14cf9c-e692-4c42-b6af-566a76618e53_16-9-aspect-ratio_default_0_x1408y1013.jpg" /></p><p>¿Has visto a algún elefante volando ya? En la sociedad de la información, del <em>big data</em> y de los microrrelatos, dicen que se reproducen como las setas en otoño. Se ve que ocurren cuando parpadeamos. No es una noticia falsa, es peor. Es el efecto que produce la crisis narrativa. Es la pérdida del relato compartido, aquél que se teje lentamente, con los argumentos de unos y los contraargumentos de otros, y que define el consenso sobre el que se levantan la democracia y sus instituciones. Sin ese punto de unión, la realidad en la que viven unos y otros se va alejando. Si se aleja demasiado, todos acabamos pensando que los demás ven cosas raras. Lo que para algunos parece imposible, para otros es real. Lo argumenta el filósofo Byung-Chul Han en <em>Infocracia</em> (Ed. Taurus). Y se lo compro. En el ámbito de la economía, que es lo que me ocupa, el distanciamiento extremo entre puntos de vista pone en riesgo el funcionamiento de las principales instituciones económicas. Desde mi punto de vista.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/elefantes-volante_129_5510240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 05:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sede de la Reserva Federal en Washington.]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Globofricción']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/globofriccion_129_5389805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/63223120-577f-4255-b369-3a88f2d5ee09_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La sucesión de hechos trascendentes que supuestamente debían comportar un cambio de era es agotadora y frustrante. La crisis financiera debía actuar como catalizador para cambiar el paradigma económico. La covid nos hizo ver el valor de la vida en sociedad y debía alejarnos del individualismo y del materialismo. Las continuas alertas sobre el cambio climático debían guiarnos hacia una relación sostenible con la Tierra. Y el cambio tecnológico debía cambiarlo todo. Sin embargo, parece que los cambios son más bien escasos, excepto en un ámbito. En la intersección de la economía y la geopolítica sí ha habido un giro de guión que nos sitúa en una nueva era. Las tensiones comerciales de los últimos meses son su cara más visible.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 06:00:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una trabajadora cose tela a la exportación en una fábrica textil cerca de Yiwu, provincia de Zhejiang, China.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La estatua y la libertad]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/estatua-libertad_129_5316149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/2126c947-1df8-47bd-b7a6-d31ec6c873af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Nos lo advirtieron. El nuevo presidente de Estados Unidos no venía a quedarse de brazos cruzados. Sólo los escogidos pueden conseguir que América vuelva a ser mayor en cuatro años. Hay que ir al trabajo, debe pensar mientras frunce las cejas. Pero la impaciencia con la que ejecuta su agenda iliberal ha dejado medio mundo de piedra. Parece que nada pueda detenerlo. ¿Pero es realmente así? La incertidumbre que ha generado en 50 días y el riesgo de contracción económica que ya se cierne sobre la Casa Blanca podrían llegar a frenarlo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Mar 2025 06:59:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estatua de la Libertad, Nueva York (Estados Unidos) / The New York Times]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[La vieja clase media]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/vieja-clase-media_129_5237192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f500d2c3-3700-4cbc-9d79-bea792ca25c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La clase media es objeto recurrente de escrutinio. De su fortalecimiento, o de su debilidad, dependen los pilares que sostienen a la sociedad. Una clase media amplia suele ir asociada a una mayor cohesión social, a un mejor funcionamiento de las instituciones (ya mayor confianza en ellas) ya una mayor capacidad de crecimiento económico. Analizar su evolución es, por tanto, analizar la situación de los fundamentos de la sociedad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Dec 2024 06:00:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La clase media, amenazada.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¡Páselo bien, Adam!]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/paselo-adam_129_5189366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/cf7e5edc-0b17-4169-bdfb-6b399b5fd47c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Arranca con una guitarra que te transporta directamente al mundo de los sueños. La melodía se repite y se repite, y engancha. Thom Yorke añade una voz que hipnotiza. Podrías no entender la letra y tenerla en la lista de canciones favoritas. Radiohead publica<em>No surprisas</em>en 1997, una canción dedicada a todos los que quieren vivir una vida tranquila, en una casa bonita, con jardín y sin alarmas. Sin sorpresas. A todos los que quieren vivir el Sueño Americano.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/paselo-adam_129_5189366.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2024 17:26:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una fábrica de automóviles en Estados Unidos]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[El acceso a la vivienda, ¿un derecho que se tuerce?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/acceso-vivienda-derecho-tuerce_129_5140143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b8eab371-1abe-4b69-9c70-615059753b7d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>"La vivienda es el estuche de la vida, una máquina de la felicidad". Estas palabras del arquitecto Le Corbusier recuerdan lo importante que es que todo el mundo pueda acceder a una vivienda digna. Los desequilibrios en el mercado inmobiliario no sólo reflejan un buen o mal funcionamiento de la economía; en el fondo, se traducen en una sociedad cohesionada o agrietada.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/acceso-vivienda-derecho-tuerce_129_5140143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Sep 2024 08:46:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una grúa de la construcción en medio de varias viviendas en Barcelona.]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[El ruido y el hedor]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/ruido-hedor_129_5068878.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7a7b6d7e-0e16-42f6-9df1-32f89ee75976_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Jacques Chirac se mantuvo en primera línea política durante décadas. Sabía seducir a su electorado. Sabía lo que había que decirle en cada momento y cómo dirigirse a él. En 1991, la extrema derecha liderada por Jean-Marie Le Pen crecía y la amenazaba. ¿Acercarse a sus postulados sería una buena solución para neutralizarla? </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/ruido-hedor_129_5068878.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jun 2024 06:00:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marine Le Pen, en la convención de VOX en Madrid, en una imagen reciente.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/europa_129_5018364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d50c52ca-f0f5-4d3d-9bd5-3aa07bdfdbae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Es jueves por la mañana. Solo hace dos días de Sant Jordi. Como de costumbre, ponemos en marcha la radio para escuchar las noticias mientras desayunamos. Como de costumbre, mis hijos piden que ponga a Flaixbac. Pero hoy no estoy de humor y acabo poniendo a Raimon.<em>Tierra negra</em>, una canción que he oído muchas veces, hoy suena diferente. Vuelvo a ponerla y les pido por favor escucharla juntos. Se hace un silencio poco habitual.<em>“Tierra negra, listones blancos </em>/ <em>Manos abiertas van buscando círculos mágicos agujereados </em>/ [...] <em>Cruces atracen corazones rotos </em>/ <em>viva vida muerta muerte</em> / [...] <em>Tierra negra, negro solo</em> / [...]<em> Agua encendida hielo quemado</em> / [...] <em>Paso de tiempo, tiempo de paso”.</em></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/europa_129_5018364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 May 2024 06:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El edificio Berlaymont de Bruselas, la sede principal de la Comisión Europea.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La inversión, la clave de la recuperación]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/inversion-clave-recuperacion_129_4971465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/545e364d-c8bc-4636-923f-cb0467b6be46_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Cada vez es más evidente que el rápido cambio tecnológico dejará fuera de juego a aquellas economías que no actualicen el tejido productivo. Además, esto se produce en un contexto altamente competitivo a escala global. Con nuevos actores, no necesariamente democráticos, que ya se han hecho un hueco, y con una creciente desconfianza hacia las instituciones multilaterales y, en general, entre los distintos bloques económicos. Incluso la relación entre EEUU y Europa, que parecía inquebrantable no hace muchos años, hoy se pone en duda. <a href="https://es.ara.cat/internacional/estados-unidos/trump-biden-aseguran-nominacion-candidatos-presidenciales-ee-uu_1_4967317.html">Las continuas advertencias de Donald Trump</a> de aumentar de forma generalizada los aranceles si gana las elecciones, son un aviso a los navegantes.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/inversion-clave-recuperacion_129_4971465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Mar 2024 20:18:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fábrica de automóviles de BMW, en Múnich, Alemania]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Levantar la cabeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/levantar-cabeza_129_4914964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/14dcc897-7b10-4519-998b-f69691b3f88b_16-9-aspect-ratio_default_0_x1168y941.jpg" /></p><p>La tensión es máxima. El comandante anda entre las miradas de miedo y admiración de la tropa mientras espera la reacción del adversario. En función de la respuesta habrá paz o guerra. Cuando toma la decisión, lanza al campo de batalla un mensaje clave: "<em>What we do in life echoes in eternity</em>"<em>. </em>La voluntad de trascender moviliza a todo el mundo y lleva a la victoria.<em> </em>Es la escena que protagoniza Russell Crowe al inicio de <em>Gladiator</em>, estrenada en 2000, cuando las historias que llegaban de Hollywood acababan bien.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/levantar-cabeza_129_4914964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jan 2024 17:00:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un mural de Bansky en Venecia.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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    <item>
      <title><![CDATA[En la mesa con Joan B. Culla]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mesa-joan-b-culla_129_4879718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d0c6d231-4a65-4b21-b645-bc141d4b4229_16-9-aspect-ratio_default_0_x1832y61.jpg" /></p><p>Lo conocí en torno a una mesa, cuando aún no era consciente de la fuerza que algunas tablas pueden tener. Yo asistía puntualmente, discretamente, invitado como joven secretario de la junta directiva del Círculo de Economía. La capacidad de atracción de aquella mesa, donde me sentaba sin hacerme notar, me atrapó.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Dec 2023 17:21:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joan B. Culla en el debate las Justas del Born.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Debilidad y choques económicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/macroeconomia/debilidad-choques-economicos_129_4829240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fc3f2f80-ee80-43dd-a1fc-560ddec5a916_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La economía catalana, como la del conjunto de los países desarrollados, sigue condicionada por el impacto de múltiples choques, de elevada magnitud y muy poco habituales. Algunos parecen empezar a perder intensidad, pero otros aún tienen que llegar a su punto álgido. Además, afectan de forma muy heterogénea a los diferentes sectores. En un contexto en el que los indicadores comienzan a debilitarse, todo ello hace que sea muy difícil diagnosticar bien la situación económica en la que nos encontramos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/macroeconomia/debilidad-choques-economicos_129_4829240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Oct 2023 18:09:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Suyo central del Banco Central Europeo, en Frankfurt.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La economía perderá gas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/economia-perdera-gas_129_4456279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3f039048-fad3-474b-974b-7e685869394f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>A pesar de encontrarnos en el apogeo de las vacaciones, cuando hablamos de cosas serias, como las que tocan el bolsillo, nos cambia el estado de ánimo. El pesimismo es generalizado. Los datos, tercos, siguen insistiendo en que, hasta ahora, la economía ha evolucionado favorablemente. La ocupación batió nuevos récords durante el segundo trimestre, y el PIB y también el consumo de los hogares crecieron a buen ritmo a pesar de la elevada inflación. Pero la preocupación por lo que pueda suceder cuando pongamos en marcha el nuevo curso se ha disparado, y con razón.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/economia-perdera-gas_129_4456279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Aug 2022 19:18:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una gasolinera  en Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La economía pone a prueba la democracia liberal]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/economia-pone-prueba-democracia-liberal_129_4325513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/5c5cb39e-3d29-4c8a-933c-057a74e50187_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hasta ahora, en Europa las medidas acordadas para hacer frente al impacto económico de la guerra se han celebrado con cierta complacencia. No estamos acostumbrados a que se tomen decisiones de manera tan rápida y unitaria, ni tampoco que sean tan contundentes. Pero el conflicto nos acabará poniendo a prueba a todos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Aspachs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/economia-pone-prueba-democracia-liberal_129_4325513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Apr 2022 11:05:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una gasolinera  del Reino Unido, en una imagen de final de septiembre.]]></media:title>
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