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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Jaume Giró]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/jaume-giro/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Jaume Giró]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[La lógica de la escudella]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/logica-escudella_129_5814058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/261c04dd-69d8-4e42-9e09-44ad0656cce9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><strong>1.</strong> Cojo la R11 para hacer el trayecto Barcelona-Girona. Voy en tren si no me hace falta ser puntual. Tengo que reconocer que los trenes son bastante regulares; eso sí, solo en los retrasos y las incidencias que sufren. Cuando no es un socavón es un robo de cobre; si no es una huelga, es un accidente. Las personas que esperan conmigo en el andén (usuarios regulares) ya no se quejan. Han tirado la toalla. Nos vamos convirtiendo, poco a poco pero sin desfallecer, en un pueblo resignado.Aceptamos con deportividad las listas de espera para ir al especialista. Si podemos, nos pagamos una mutua, pero también en la privada la presión asistencial es fuerte. Si tenemos que hacer alguna gestión con la administración –renovar el DNI, regularizar la residencia, hacernos el pasaporte o tramitar una pensión–, concertar una cita es una pesadilla. ¡Pero qué le vamos a hacer! ¡Las cosas son así!<strong>2.</strong> La entrada a Barcelona entre las 7 y las 9 de la mañana es terrorífica, pero a los catalanes nada nos da miedo. Los habituales, impasibles tras el volante, ya no pierden los nervios: aguantan civilizadamente las colas. Resignación. Mejor mantener la calma, que una maniobra inapropiada acabará en una multa. Cuando la recibas, si quieres pagarla a través de tu banco en línea, tendrás que copiar unos números minúsculos, apretados bajo un código de barras, que solo se pueden leer con una lupa de 20 aumentos. Resignación.<strong>3.</strong> En la estación de Girona, la parada de los convoyes está en un viaducto levantado sobre casas y calles, con una marquesina de hormigón que, supuestamente, te protege de las inclemencias del tiempo. Quien la diseñó se cubrió de gloria. Ahora, en verano, da sombra, sí, pero... siempre fuera del andén. Es imposible ponerse a resguardo de los rayos tórrido de un sol hirviente y salvaje.En la estación de Paseo de Gracia las cosas no son mejores. En lugar de bancos o sillas, hay una estructura de dos tubos de aluminio enganchados horizontalmente a la pared para apoyarse: están diseñados de tal manera que, quien los usa, no está ni sentado ni de pie. Pasados unos minutos, te duele todo.<strong>4.</strong> La grandeza de un país se mide también por el amor que se pone en hacer equipamientos y servicios de uso público. La primera condición, claro está, es que satisfagan la función para la cual han sido creados: las marquesinas deberían dar sombra, en las sillas te has de poder sentar, los códigos numéricos se han de poder leer. Pero la segunda es que sean agradables, que no echen atrás. Que estén bien diseñados y bien mantenidos. De esto se llama <em>gestión</em>.Las cosas se estropean. Envejecen. Se gastan y se estropean. La política efectiva, aquella que se dirige a mejorar la vida de la gente, tiene un primer mandamiento que debería estar grabado en una placa en las paredes de todas las consejerías y gobiernos: antes que nada, no empeores las cosas. <em>Gestión, gestión, gestión</em>. Para saber cuánto tiempo lleva un servicio funcionando mal, solo mira el nivel de resignación del usuario. <strong>5.</strong> Voy a Girona a cenar con un buen amigo. Cataluña tiene restaurantes para elegir y remover; algunos, clasificados entre los mejores del mundo, están en Girona. En muchos de estos establecimientos no puedes elegir lo que comes, y cada vez menos –la servidumbre de los maridajes– lo que bebes. La justificación: lo que vives en estas ocasiones es una experiencia única.Estos días se puede ver en los cines <em>La Odisea</em>. He leído que el director la ha rodado pensando en un sistema de proyección solo disponible en 41 salas del mundo. Ninguna de ellas en Cataluña. La lógica de este cine es la misma que la de la alta cocina contemporánea, o de tantas otras cosas: lanzarse en paracaídas, invertir en criptomonedas o hipnotizarse con <em>reels</em>.<strong>6.</strong> Es la lógica de una supuesta gratificación instantánea, intensa e irrepetible. La del ravioli de yuzu cristalizado con emulsión de melanosporum. La de las explosiones sensoriales, las declaraciones bombásticas, la ganancia sin esfuerzo, las descargas de adrenalina, o las grandes operaciones colectivas que prometen redimir a un país entero.Ante esta lógica del instante único, quiero reivindicar el valor de la experiencia repetida. La lógica del cocido, podríamos decir. El sedimento de las cosas ordinarias y buenas; maneras de hacer y de ser, objetos, equipamientos o recetas que, como los refranes, representan el precipitado más valioso de una cultura, de una tradición y de la identidad de un país. Mantener amorosamente, con respeto y admiración, la cocina de la madre o del padre no está tan lejos de mantener, con el mismo amor, respeto y responsabilidad, los servicios que vertebran un país.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/logica-escudella_129_5814058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 16:25:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una olla con escudilla y carne de olla.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El Mundial: una lección para la política catalana]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mundial-leccion-politica-catalana_129_5805892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b3bb4da7-ae35-449c-952e-5f5e7c48c2f6_16-9-aspect-ratio_default_0_x3849y2229.jpg" /></p><p>Pasada la resaca del Mundial, ¿podemos sacar alguna lección útil, los catalanes, de este desenlace feliz en la competición deportiva más importante del planeta?A mí me ha alegrado la victoria de España. Nueve jugadores catalanes y ocho del Barça ya serían motivo suficiente para apoyar a la selección. Pero la razón principal es otra: se ha impuesto una manera de entender la competición que también sirve para la política.Se ha dicho que <em>la roja</em> ha ganado porque ha sido, antes que nada, un equipo. Frente a selecciones repletas de estrellas –Brasil, Inglaterra, Portugal o Francia–, España no ha dependido de un solo nombre. Su fuerza no ha sido el talento aislado, sino la cohesión. El todo ha pesado más que la suma de las partes.Es cierto. Pero no basta con ser una piña. No basta con tener vestuario, ni con invocar grandes palabras, ni con confundir intensidad con inteligencia.Además de un equipo, para ganar hace falta algo más prosaico y más decisivo: un plan. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 16:02:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lamine Yamal, de España, levanta el trofeo de la Copa del Mundo con sus compañeros de equipo mientras celebran la victoria en el torneo.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Una elección decisiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/eleccion-decisiva_129_5795212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e242dcee-9a4c-4545-9a3b-43833e663c9a_16-9-aspect-ratio_default_0_x537y376.jpg" /></p><p>¿Qué tienen en común León XIV, Donald Trump y Xi Jinping? Que los tres han entendido que la eclosión de la inteligencia artificial ya no es solo una cuestión tecnológica, sino un hecho estratégico de alcance mundial. El Santo Padre abre su encíclica <em>Magnifica Humanitas</em> advirtiendo que la humanidad se encuentra ante una “elección decisiva”, y la cierra con una pregunta de fondo: ¿cómo podemos cuidar de la persona humana en el tiempo de la IA? Trump, a su vez, presentó hace ahora un año el plan norteamericano para “ganar la carrera” de la inteligencia artificial, convencido de que quien domine este ecosistema fijará los estándares globales y recogerá los beneficios económicos y militares. Xi Jinping, con un lenguaje más contenido, pero no menos ambicioso, también ha situado la IA en el centro de la China de los próximos años, hasta el punto de querer introducirla masivamente en los procesos industriales y avanzar hacia una inteligencia artificial general.Y mientras tanto, ¿qué hacemos en Europa? No gran cosa, la verdad. Ante un continente achicharrado por el cambio climático, con una derecha insolidaria, nacionalista y antieuropea ganando espacio, y con una guerra enquistada en el patio trasero, la Unión Europea se muestra lenta, dubitativa y, demasiado a menudo, ineficiente. El problema no es solo que nos cueste reaccionar ante la IA; es que la IA llega en un momento en que todo el viejo orden mundial parece deshacerse a la vez. Por eso, la discusión sobre los algoritmos, los datos y las máquinas es también una discusión sobre poder, dependencia y futuro político.Conviene leer la encíclica papal no como un texto estrictamente sobre tecnología, sino como una advertencia sobre el rumbo de un planeta más inseguro, más imprevisible y más multipolar que el que hemos conocido los hombres y mujeres de mi generación. Asistimos —primero, con condescendencia; después, con incredulidad, y ahora, con estupefacción— a la quiebra de un orden que nos parecía más sólido de lo que era.Trump ha puesto en cuestión instituciones y alianzas que creíamos intocables: las Naciones Unidas, la OTAN, el libre comercio, incluso la idea misma de Occidente. Hoy, los europeos ya no sabemos del todo si los Estados Unidos son o no son un aliado fiable. Y esta es quizás su lección más dura: en política internacional, lo que ayer era blanco hoy puede ser negro, y bajo la capa civilizada de las instituciones continúa latiendo la vieja ley del más fuerte.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 16:01:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario de Estado, Marco Rubio, durante la cumbre de la OTAN en Ankara, el 8 de julio.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Las botas de Lamine Yamal]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/botas-lamine-yamal_129_5783105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4ed98a6c-47b2-48a3-aad2-fb5fdddca79c_16-9-aspect-ratio_default_0_x504y164.jpg" /></p><p>Las botas de Lamine Yamal explican mejor que muchos discursos qué es hoy el fútbol. Y, de paso, qué es hoy Europa.Lamine Yamal juega con España, pero se ha hecho imprimir en las botas las banderas de Marruecos y de Guinea Ecuatorial, los países de origen de sus padres. En un solo gesto conviven identidad, arraigo y movilidad. Y esta mezcla, lejos de debilitar a los equipos, los hace más fuertes, más imprevisibles y más atractivos.En este Mundial, muchas selecciones ya no se pueden entender como bloques nacionales homogéneos. Nueve de los veintiséis jugadores de España trabajan para equipos de fuera del país. Toda la plantilla de Costa de Marfil juega en el extranjero. Y solo una cuarta parte de los futbolistas de Marruecos han nacido en Marruecos. Francia, probablemente el equipo más temido del torneo, también es hija de esta mezcla: solo cuatro jugadores tienen progenitores nacidos en el Hexágono.Los casos individuales aún lo hacen más evidente. Lamine Yamal y Michael Olise habrían podido elegir qué país representaban. Olise juega con Francia, pero nació en Inglaterra y también habría podido jugar con Argelia o Nigeria. Los dos hermanos Williams han elegido caminos diferentes: Nico juega con España; Iñaki, con Ghana. El admirado –y estimado y añorado– Messi, con nacionalidad española y formado en La Masia, estuvo a punto de jugar con <em>la roja</em> en 2004.Casi todos los equipos de este Mundial son mosaicos de cruces étnicos, nacionales y culturales. Y, sin embargo –o quizás precisamente por eso–, los amantes del fútbol estamos asistiendo al campeonato más interesante, divertido, competitivo y bonito de ver de las últimas décadas.¿Podemos sacar algo de todo esto? Sí, y no solo sobre fútbol.La primera lección es que la confrontación con el otro es un mecanismo poderosísimo para crear el sentimiento existencial que el antropólogo Victor Turner llamó <em>communitas</em>. Los partidos de fútbol son un ejemplo: los aficionados se olvidan de todas sus diferencias internas, de las suspicacias y de los rencores, y se congregan sin condiciones bajo una causa común.El conjunto de individuos se convierte en una comunidad. Un solo pueblo. Las diferencias –políticas, sociales, económicas– desaparecen, absorbidas por un espíritu irracional y dionisíaco. Ante un adversario bien definido, los seres humanos tendemos a fusionarnos con la masa para hacerle frente. Basta con delimitar un <em>enemigo</em> — este o aquel <em>otro</em>— para que esta fuerza popular vaya hacia aquí o hacia allá.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2026 19:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lamine Yamal, durante el partido entre España y Cabo Verde en el Mundial 2026.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Nucleares? ¡Sí, gracias!]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/nucleares-gracias_129_5766858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/501694ef-63d7-4b3a-a3dd-efca42b53001_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><em>Atomkraft? Nein, danke!</em> Debía tener catorce años cuando, el primer día de colegio después de las vacaciones, la Laia, una compañera de curso que había pasado el verano en Alemania, se presentó en clase con una camiseta con este eslogan estampado junto a un sol sonriente. Recuerdo que quedé impresionado y que hice lo imposible —sin éxito— para que mis padres me consiguieran una camiseta igual.Unos años antes, la crisis del petróleo había puesto patas arriba la economía mundial, y muchos países se habían empezado a plantear fórmulas para aumentar la soberanía energética y depender menos de los productores de crudo. La opción nuclear parecía obvia casi en todas partes, menos en Bonn, entonces capital de la República Federal de Alemania. El movimiento antinuclear fue tan poderoso en el país que una de las manifestaciones europeas más masivas contra esta tecnología tuvo lugar precisamente en Bonn el año 1979.El compromiso antinuclear alemán es anterior al gran discurso climático contemporáneo. Y este legado, que aún pesa, ha empujado al país a decisiones difíciles de explicar: cerrar las centrales nucleares mientras mantenía abiertas centrales de carbón y mientras confiaba en el gas como energía central en el equilibrio del sistema eléctrico e industrial alemán. Diversos cálculos han cuantificado el precio de esta renuncia en unos 700.000 M€.La idea de fondo es inapelable: el apagón nuclear no ha sido gratuito, ni en términos económicos ni en términos geopolíticos. Alemania, eso sí, ha hecho una inversión monumental en renovables, y en 2025 estas fuentes ya cubrieron cerca del 56% del consumo bruto de electricidad. Pero si no hubiera desmantelado el parque nuclear, las tensiones que la industria germánica ha tenido que afrontar por la dependencia del gas —y muy especialmente del gas ruso— habrían sido mucho más soportables.El caso alemán puede ayudarnos a entender la situación catalana. Hoy, alrededor del 57% de la electricidad producida en Cataluña procede de las tres centrales nucleares operativas. También es sabido que el país va retrasado en renovables: continuamos muy por debajo del peso que ya tienen en otros territorios del Estado, y una parte relevante de la generación renovable continúa siendo hidroeléctrica. El resto del sistema descansa todavía, en buena parte, en tecnologías fósiles.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/nucleares-gracias_129_5766858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 16:02:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Central nuclear Asco. Tjerk Van Der Meulen]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Menos que un club]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/deportes/fc-barcelona/club_129_5248207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/304d1af3-ec31-4911-9e0b-53b117203649_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><em>Jaume Giró rompe en el ARA su silencio sobre el Barça, cuatro años después de haber decidido </em><a href="https://es.ara.cat/deportes/jaume-giro-cae-junta-joan-laporta-toma-posesion_1_3900929.html" ><em>no entrar en la junta directiva del club,</em></a><em> a pesar de haber realizado toda la campaña electoral basada en la prioridad de reducir el endeudamiento del club y recuperar el patrimonio.</em></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jan 2025 16:36:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aficionados durante el partido de ida de semifinales de Champions fútbol femenino Barça Wolfsburg, Camp Nou]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Xavi como síntoma]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/xavi-sintoma_129_4951084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f7c88bc1-ecb2-4215-8e58-796e1e00dd6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Ahora que los vientos son ya más favorables es quizás el momento de decir –sin parecer un oportunista– que lo que ha hecho más frágil al entrenador del Barça, Xavi Hernández, es presentarse sistemáticamente como víctima de fuerzas fuera de su control . Los árbitros, el estado del césped, los recursos económicos del club, los medios de comunicación, las lesiones o el entorno.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/xavi-sintoma_129_4951084.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Feb 2024 16:57:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Palacio de la Generalidad.]]></media:title>
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