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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Jaume Giró]]></title>
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    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Jaume Giró]]></description>
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      <title><![CDATA[Una elección decisiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/eleccion-decisiva_129_5795212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e242dcee-9a4c-4545-9a3b-43833e663c9a_16-9-aspect-ratio_default_0_x537y376.jpg" /></p><p>¿Qué tienen en común León XIV, Donald Trump y Xi Jinping? Que los tres han entendido que la eclosión de la inteligencia artificial ya no es solo una cuestión tecnológica, sino un hecho estratégico de alcance mundial. El Santo Padre abre su encíclica <em>Magnifica Humanitas</em> advirtiendo que la humanidad se encuentra ante una “elección decisiva”, y la cierra con una pregunta de fondo: ¿cómo podemos cuidar de la persona humana en el tiempo de la IA? Trump, a su vez, presentó hace ahora un año el plan norteamericano para “ganar la carrera” de la inteligencia artificial, convencido de que quien domine este ecosistema fijará los estándares globales y recogerá los beneficios económicos y militares. Xi Jinping, con un lenguaje más contenido, pero no menos ambicioso, también ha situado la IA en el centro de la China de los próximos años, hasta el punto de querer introducirla masivamente en los procesos industriales y avanzar hacia una inteligencia artificial general.Y mientras tanto, ¿qué hacemos en Europa? No gran cosa, la verdad. Ante un continente achicharrado por el cambio climático, con una derecha insolidaria, nacionalista y antieuropea ganando espacio, y con una guerra enquistada en el patio trasero, la Unión Europea se muestra lenta, dubitativa y, demasiado a menudo, ineficiente. El problema no es solo que nos cueste reaccionar ante la IA; es que la IA llega en un momento en que todo el viejo orden mundial parece deshacerse a la vez. Por eso, la discusión sobre los algoritmos, los datos y las máquinas es también una discusión sobre poder, dependencia y futuro político.Conviene leer la encíclica papal no como un texto estrictamente sobre tecnología, sino como una advertencia sobre el rumbo de un planeta más inseguro, más imprevisible y más multipolar que el que hemos conocido los hombres y mujeres de mi generación. Asistimos —primero, con condescendencia; después, con incredulidad, y ahora, con estupefacción— a la quiebra de un orden que nos parecía más sólido de lo que era.Trump ha puesto en cuestión instituciones y alianzas que creíamos intocables: las Naciones Unidas, la OTAN, el libre comercio, incluso la idea misma de Occidente. Hoy, los europeos ya no sabemos del todo si los Estados Unidos son o no son un aliado fiable. Y esta es quizás su lección más dura: en política internacional, lo que ayer era blanco hoy puede ser negro, y bajo la capa civilizada de las instituciones continúa latiendo la vieja ley del más fuerte.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 16:01:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario de Estado, Marco Rubio, durante la cumbre de la OTAN en Ankara, el 8 de julio.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Las botas de Lamine Yamal]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/botas-lamine-yamal_129_5783105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4ed98a6c-47b2-48a3-aad2-fb5fdddca79c_16-9-aspect-ratio_default_0_x504y164.jpg" /></p><p>Las botas de Lamine Yamal explican mejor que muchos discursos qué es hoy el fútbol. Y, de paso, qué es hoy Europa.Lamine Yamal juega con España, pero se ha hecho imprimir en las botas las banderas de Marruecos y de Guinea Ecuatorial, los países de origen de sus padres. En un solo gesto conviven identidad, arraigo y movilidad. Y esta mezcla, lejos de debilitar a los equipos, los hace más fuertes, más imprevisibles y más atractivos.En este Mundial, muchas selecciones ya no se pueden entender como bloques nacionales homogéneos. Nueve de los veintiséis jugadores de España trabajan para equipos de fuera del país. Toda la plantilla de Costa de Marfil juega en el extranjero. Y solo una cuarta parte de los futbolistas de Marruecos han nacido en Marruecos. Francia, probablemente el equipo más temido del torneo, también es hija de esta mezcla: solo cuatro jugadores tienen progenitores nacidos en el Hexágono.Los casos individuales aún lo hacen más evidente. Lamine Yamal y Michael Olise habrían podido elegir qué país representaban. Olise juega con Francia, pero nació en Inglaterra y también habría podido jugar con Argelia o Nigeria. Los dos hermanos Williams han elegido caminos diferentes: Nico juega con España; Iñaki, con Ghana. El admirado –y estimado y añorado– Messi, con nacionalidad española y formado en La Masia, estuvo a punto de jugar con <em>la roja</em> en 2004.Casi todos los equipos de este Mundial son mosaicos de cruces étnicos, nacionales y culturales. Y, sin embargo –o quizás precisamente por eso–, los amantes del fútbol estamos asistiendo al campeonato más interesante, divertido, competitivo y bonito de ver de las últimas décadas.¿Podemos sacar algo de todo esto? Sí, y no solo sobre fútbol.La primera lección es que la confrontación con el otro es un mecanismo poderosísimo para crear el sentimiento existencial que el antropólogo Victor Turner llamó <em>communitas</em>. Los partidos de fútbol son un ejemplo: los aficionados se olvidan de todas sus diferencias internas, de las suspicacias y de los rencores, y se congregan sin condiciones bajo una causa común.El conjunto de individuos se convierte en una comunidad. Un solo pueblo. Las diferencias –políticas, sociales, económicas– desaparecen, absorbidas por un espíritu irracional y dionisíaco. Ante un adversario bien definido, los seres humanos tendemos a fusionarnos con la masa para hacerle frente. Basta con delimitar un <em>enemigo</em> — este o aquel <em>otro</em>— para que esta fuerza popular vaya hacia aquí o hacia allá.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2026 19:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lamine Yamal, durante el partido entre España y Cabo Verde en el Mundial 2026.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Nucleares? ¡Sí, gracias!]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/nucleares-gracias_129_5766858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/501694ef-63d7-4b3a-a3dd-efca42b53001_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><em>Atomkraft? Nein, danke!</em> Debía tener catorce años cuando, el primer día de colegio después de las vacaciones, la Laia, una compañera de curso que había pasado el verano en Alemania, se presentó en clase con una camiseta con este eslogan estampado junto a un sol sonriente. Recuerdo que quedé impresionado y que hice lo imposible —sin éxito— para que mis padres me consiguieran una camiseta igual.Unos años antes, la crisis del petróleo había puesto patas arriba la economía mundial, y muchos países se habían empezado a plantear fórmulas para aumentar la soberanía energética y depender menos de los productores de crudo. La opción nuclear parecía obvia casi en todas partes, menos en Bonn, entonces capital de la República Federal de Alemania. El movimiento antinuclear fue tan poderoso en el país que una de las manifestaciones europeas más masivas contra esta tecnología tuvo lugar precisamente en Bonn el año 1979.El compromiso antinuclear alemán es anterior al gran discurso climático contemporáneo. Y este legado, que aún pesa, ha empujado al país a decisiones difíciles de explicar: cerrar las centrales nucleares mientras mantenía abiertas centrales de carbón y mientras confiaba en el gas como energía central en el equilibrio del sistema eléctrico e industrial alemán. Diversos cálculos han cuantificado el precio de esta renuncia en unos 700.000 M€.La idea de fondo es inapelable: el apagón nuclear no ha sido gratuito, ni en términos económicos ni en términos geopolíticos. Alemania, eso sí, ha hecho una inversión monumental en renovables, y en 2025 estas fuentes ya cubrieron cerca del 56% del consumo bruto de electricidad. Pero si no hubiera desmantelado el parque nuclear, las tensiones que la industria germánica ha tenido que afrontar por la dependencia del gas —y muy especialmente del gas ruso— habrían sido mucho más soportables.El caso alemán puede ayudarnos a entender la situación catalana. Hoy, alrededor del 57% de la electricidad producida en Cataluña procede de las tres centrales nucleares operativas. También es sabido que el país va retrasado en renovables: continuamos muy por debajo del peso que ya tienen en otros territorios del Estado, y una parte relevante de la generación renovable continúa siendo hidroeléctrica. El resto del sistema descansa todavía, en buena parte, en tecnologías fósiles.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 16:02:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Central nuclear Asco. Tjerk Van Der Meulen]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Menos que un club]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/deportes/fc-barcelona/club_129_5248207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/304d1af3-ec31-4911-9e0b-53b117203649_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><em>Jaume Giró rompe en el ARA su silencio sobre el Barça, cuatro años después de haber decidido </em><a href="https://es.ara.cat/deportes/jaume-giro-cae-junta-joan-laporta-toma-posesion_1_3900929.html" ><em>no entrar en la junta directiva del club,</em></a><em> a pesar de haber realizado toda la campaña electoral basada en la prioridad de reducir el endeudamiento del club y recuperar el patrimonio.</em></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jan 2025 16:36:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aficionados durante el partido de ida de semifinales de Champions fútbol femenino Barça Wolfsburg, Camp Nou]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Xavi como síntoma]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/xavi-sintoma_129_4951084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f7c88bc1-ecb2-4215-8e58-796e1e00dd6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Ahora que los vientos son ya más favorables es quizás el momento de decir –sin parecer un oportunista– que lo que ha hecho más frágil al entrenador del Barça, Xavi Hernández, es presentarse sistemáticamente como víctima de fuerzas fuera de su control . Los árbitros, el estado del césped, los recursos económicos del club, los medios de comunicación, las lesiones o el entorno.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Giró]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Feb 2024 16:57:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Palacio de la Generalidad.]]></media:title>
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