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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Eduard Voltas]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/firmes/eduard-voltas/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Eduard Voltas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Lo de Rufián]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/rufian_129_5647910.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/eb15856f-71c2-44fd-b14d-6cea690c3b6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Por mucho que les cueste admitir a quienes leen la política y la historia con manuales antiguos, el último frente popular en Cataluña no fue hace noventa años, en 1936, sino que hace once, en el 2015. Y no se llamó Frente de Izquierdas, como en el 36, sino Junts pel Sí. Esta coalición electoral formada por ERC, CDC y personalidades independientes arrasó en las elecciones del 27 de septiembre de 2015 con un programa rupturista y claramente progresista, convirtiéndose en primera fuerza en todas y cada una de las comarcas del país –también en la capital, Barcelona–, y más que doblando el resultado del inmediato perseguidor.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Voltas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 17:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Míriam Nogueras y Gabriel Rufián saliendo del hemiciclo del Congreso el 23 de abril de 2024]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[La flecha llevaba veneno]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/flecha-llevaba-veneno_129_5582990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/20dbe161-fed1-47bd-a4d0-f190239eabe2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>No sabemos si Jordi Amat quería realizar un ensayo cultural y sin querer le ha salido un libro político, o si quería hacer un libro político y decidió camuflarlo de ensayo cultural. Sea una cosa u otra, <em>Las batallas de Barcelona</em> (Ediciones 62) merece la conversación que está generando. Más allá de construir un recorrido histórico delicioso sobre cómo la cultura ha imaginado y narrado la ciudad en los últimos cincuenta años, Amat tiene la lucidez de atravesar el libro con la pregunta más incómoda posible: ¿podemos decir que Barcelona es hoy una ciudad democrática? ¿Es democrática una ciudad en la que sus habitantes no pueden permitirse vivir? El autor no lo pregunta desde una posición antisistema, ni desde la periferia social: hijo de buena familia –él mismo lo explica en el libro–, Amat es miembro de la junta del Círculo de Economía y dirige el suplemento cultural más influyente de España, <em>Babelia</em>.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Voltas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 17:00:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antonio Rebollo, el arquero  que encendió el peveter olímpico el 1992]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Dos elefantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/elefantes_129_5519054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/5af0dddb-5fae-473f-8d92-46dd482973b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Ocho años después del colapso de 2017, el independentismo catalán no tiene un elefante en la habitación, tiene dos: Oriol Junqueras y Carles Puigdemont. La continuidad de los dos principales líderes del Procés condiciona completamente los respectivos espacios políticos e impide las imprescindibles catarsis y renovación profundas del conjunto del movimiento, sin las cuales es imposible que salga del pozo electoral, político, discursivo y cultural en el que está metido.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Voltas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Oct 2025 18:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Puigdemont y Junqueras, en el Parlamento]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La ampliación de El Prat y la pesadilla de la Catalunya de los 10 millones]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/ampliacion-prat-pesadilla-catalunya-10-millones_129_5466771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/44679f83-6b8f-4de5-8612-d7212008689d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>No teníamos los servicios públicos y las infraestructuras suficientemente estresadas con la Catalunya de los 8 millones y de la masificación turística que el Gobierno de la Generalitat comparece en el Parlament para hacernos saber que debemos prepararnos para ser 10 millones. Que lo dicen los estudios demográficos. Parece que el ejecutivo catalán no considera alternativa: lo dicen los estudios demográficos, y punto. Como si fueran los estudios demográficos, y no las políticas públicas, las que decidieran a la población de un país.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Voltas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 16:04:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Demografía]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Mamá, yo de mayor quiero ser vasco]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/mama-mayor-quiero-vasco_129_5407590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/08a0513d-4621-4aa6-8fea-bd15c8fb1c83_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>A finales de los años 80 y principios de los 90 del siglo pasado, la <em>vasquitis</em> estaba bastante extendida en Catalunya. La base social convergente envidiaba el grado de autogobierno alcanzado por los vascos en los pactos de la Transición, especialmente el concierto económico, y ya empezaba a tener la sensación de que a los catalanes se nos había tomado el pelo. El sentimiento era tan extendido que Jordi Pujol –siempre atento a estas cosas– se preocupó de crear una narrativa para eludir la comparación y reforzar la autoestima: el proyecto y la personalidad de Catalunya no se basaban en el control de los impuestos sino en la lengua y las competencias en educación. "Ellos quizás tienen el concierto, pero el país está roto por la violencia y han perdido la lengua". La cohesión social y el progreso del catalán, decía el mantra, eran la prueba de que se había hecho la apuesta correcta.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Voltas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Jun 2025 17:52:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una ikurriña ondea en una localidad del País Vasco.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Triple empate con ganador]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/triple-empate-ganador_129_5338265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1772713a-1f66-4310-aa6b-311e8cdc31d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>De muy joven le oí o leí en el historiador Josep Maria Ainaud de Lasarte una frase que, por su lucidez, me guardé en el bolsillo. Decía Ainaud que la relación entre Catalunya y España era un empate de impotencias: la impotencia histórica del poder español de acabar con la diferencia catalana, y la impotencia de Catalunya de quitarse de encima al poder español. Probablemente, Ortega y Gasset pensaba en lo mismo cuando formuló lo de la "<em>conlevancia</em>"como única estrategia posible frente a lo irresoluble"<em>problema catalán</em>". Seríamos, pues, ante una relación basada en la resignación, donde ninguna de las partes es nunca feliz.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Voltas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Apr 2025 16:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salvador Isla con Pedro Sánchez]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La vivienda: una respuesta al presidente Mas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/vivienda-respuesta-presidente_129_5246210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/702adf69-2e77-4931-97de-78637769b08c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En uno <a href="https://es.ara.cat/opinion/vivienda-proclamas-soluciones_129_5241567.html" >artículo reciente en este diario el 129º presidente Artur Mas</a> nos explica su visión sobre la principal preocupación de los catalanes según la última oleada del CEO. Por el respeto institucional que le tengo al autor, lamento constatar que se trata de un texto lleno de argumentos que no resisten el contraste con la realidad, y de omisiones tan ideológicas o más que las "proclamas" que denuncia. No se puede dejar sin rebatir.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Voltas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jan 2025 17:00:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viviendas En la ciudad de Barcelona En una panorámica desde la Torre Glòries.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Angustia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/angustia_129_5203299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/eef3eb2c-26fe-4779-83ac-1dabf599d1d2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Para afrontar un problema lo primero es mirarlo a los ojos: la lengua catalana se encuentra en el peor escenario demográfico de la historia. Según las encuestas oficiales, sólo un 30% de la población de Cataluña la tiene como lengua inicial, y sólo un 36% la utiliza como lengua habitual en la vida diaria. Las posibilidades de que estos tristes porcentajes mejoren a través de la transmisión familiar son nulas, porque ya hace años que la natalidad ha tocado fondo, especialmente entre la población autóctona. Si el futuro del catalán debe basarse en la natalidad y la transmisión familiar, el catalán simplemente no tiene futuro. Como comunidad lingüística, sólo podemos reproducirnos y crecer a través de nuevos hablantes procedentes de la inmigración. Son habas contadas. Después hablaremos de ello.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Voltas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Nov 2024 17:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cartel en una manifestación en favor del uso del catalán.]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Está pacificada Catalunya?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/pacificada-cataluna_129_5171812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/5721f232-cad8-4598-b009-8939b70b3465_16-9-aspect-ratio_default_0_x671y418.jpg" /></p><p>A Pedro Sánchez le gusta presumir de que, desde que él es presidente, Catalunya ha recuperado la normalidad institucional y la paz social. Ciertamente, el presidente español heredó de Rajoy una situación crispadísima y le tocó vivir momentos de gran tensión, como las protestas de 2019 contra la sentencia del Supremo. La imagen de su coche oficial saliendo del Hospital de Sant Pau –donde había ido a ver a los policías heridos en Urquinaona– perseguido por las batas blancas del personal sanitario y con uno de sus escoltas mostrando la metralleta quedará para la historia. Sin embargo, después de ello Sánchez se puso a hacer política y en cinco años ha conseguido dividir y desmovilizar al independentismo y, sobre todo, conquistar la Generalitat. Todo, rematado con una mayoría absoluta en el Parlament de los partidos del 155.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Voltas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Oct 2024 16:50:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Sánchez, junto a Salvador Illa, el martes en Barcelona.]]></media:title>
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