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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - literatura]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/literatura/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - literatura]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[La escritora revelación que ha transformado la ausencia del marido en una vocación]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/escritora-revelacion-transformado-ausencia-marido-vocacion_1_5813381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/67fa0096-fa06-4d64-8b28-b01b14f6a943_16-9-aspect-ratio_default_0_x1816y495.jpg" /></p><p>Poco se imaginaba Laura Autonell (Taradell, 1963) cuando empezó a escribir, convencida de que aquella vocación no saldría de su entorno más cercano, que se tendría que comer sus palabras. "Entonces pensaba: «¿Qué editorial me querrá, si no tengo carrera literaria y tengo la edad que tengo, 62 años?»", explica la escritora. El camino que ha seguido su segunda novela, <em>La librería de las horas</em> muertas (Columna), le ha roto todos los esquemas. El libro se publicó en mayo y rápidamente se colocó entre los 10 títulos de ficción más vendidos en Cataluña. Desde entonces, no ha salido. Columna lo ha reeditado y ha puesto en circulación más de 5.000 ejemplares que se han movido en el mercado editorial, sobre todo, gracias al boca a boca.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Juanico Llumà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/escritora-revelacion-transformado-ausencia-marido-vocacion_1_5813381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 05:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora Laura Autonell fotografiada en La Central del Raval]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Laura Autonell se ha colocado durante semanas entre los más vendidos con 'La librería de las horas muertas']]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La literatura es placer de lenguaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/literatura-placer-lenguaje_129_5812425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/82659911-bc63-405f-b75a-c02d8a70d073_16-9-aspect-ratio_default_0_x1395y539.jpg" /></p><p>Cuando veo que los libros más populares y los que ocupan los primeros puestos en las listas de más vendidos son obras sin ninguna ambición literaria, sin ninguna conciencia de estilo, escritas con un lenguaje pobre, llenas de clichés y personajes planos y que lo que más se destaca es que van de esto o de aquello, se me cae el alma a los pies. <em>Wal·lah</em> (lo juro, que dirían en mi barrio) que no lo digo por envidia (me siento afortunada de tener lectores que me han transmitido su afecto desde que publiqué el primer relato en una revista de mi instituto y aunque este sea un pecado capital de alcance nacional, yo a quien envidio es a los escritores capaces de sobreponerse a las numerosas dudas que acompañan nuestro trabajo para crear obras magníficas, aquellas que a mí me habría gustado escribir, pero en este caso la fuerza destructiva de la envidia se transforma en su reverso positivo: la admiración). </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Najat El Hachmi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/literatura-placer-lenguaje_129_5812425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 18:03:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entrevista a Montse Virgili.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Leed cuentos!]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/leed-cuentos_129_5810342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d5e4dec3-d44b-464c-a949-2bed6eacaf28_16-9-aspect-ratio_default_1036219.jpg" /></p><p>A menudo he hablado con editores y libreros sobre una cuestión que resulta bastante incomprensible: las colecciones de cuentos o narraciones –dicen unos y otros– son difíciles de vender. En la mayoría de los casos, todos los que participamos en la conversación estamos de acuerdo en que el cuento es un género excelente, que somos un país con una buenísima tradición de cuentistas, pero, ¡ay!, se ha instalado la idea de que los lectores no son partidarios, así que los cuentos se publican poco. También se escriben pocos, y no sabemos qué fue antes, si el huevo o la gallina. También es significativo que los premios de cuentos sean significativamente menos sustanciosos que los premios de novela.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/leed-cuentos_129_5810342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 16:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Veronica Raimo fotografiada en la editorial Libros del Asteroide]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los 10 viajes literarios para este verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/10-viajes-literarios-verano_130_5807327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fcc8e2b0-004a-41f5-ba4f-920bc554e48f_16-9-aspect-ratio_default_0_x1014y714.jpg" /></p><p>Si el verano es "la promesa de que la vida puede volver a empezar", como aseguraba <a href="https://llegim.ara.cat/llegim/francis-scott-fitzgerald-alba-editorial-el-gran-gatsby_1_2866869.html" >Francis Scott Fitzgerald</a>, una buena manera de acompañar este reinicio puede ser la lectura. La buena salud del sector editorial catalán nos hace posible emprender multitud de viajes –geográficos y temporales– sin movernos de casa. Seleccionamos diez libros intrépidos que han llegado a las librerías catalanas durante los últimos meses.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Nopca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/10-viajes-literarios-verano_130_5807327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 05:11:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una ilustración de la isla de Nuka Hiva, escenario de 'Taipi', de Herman Melville, a cargo de Louis Le Breton]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Elegimos una decena de libros publicados durante los últimos meses que permitirán a los lectores desplazarse hacia geografías lejanas o hacia otros momentos de la historia]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Si encuentro un pájaro torpe en el suelo, solo puedo hacer una cosa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/encuentro-pajaro-torpe-suelo-cosa_128_5805242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f0386ea2-63d5-477b-a131-8d01b5901661_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Una isla griega de la que no llegamos a saber el nombre es el escenario idílico donde transcurre <em>Erietta</em> (Acantilado, 2026), el debut como novelista de Clara Pastor (Massachusetts, 1970) después de haber publicado dos libros de relatos. La autora, traductora y editora –es el alma de la exquisita Elba desde 2009– explica el verano que Fiona, una mujer de mediana edad recién divorciada, pasa en una casa alquilada, intentando recomponer su vida. Entre hombres que la codician y otros que la decepcionan, Fiona conoce a una mujer solitaria y sabia que hace de abuela sin serlo y tiene una relación muy particular con su hijo. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Nopca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/encuentro-pajaro-torpe-suelo-cosa_128_5805242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 05:17:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Clara Pastor, en su casa]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Escritora, editora y traductora]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida no está hecha para contar calorías]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/vida-no-hecha-contar-calorias_1_5796992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/25b91aad-b386-450e-b648-de7241ceaf64_16-9-aspect-ratio_default_0_x2227y1146.jpg" /></p><h3>Rachel vive en Los Ángeles, es judía (pero no religiosa) y tiene un problema serio con la comida. No soporta la idea de engordar y lo que ha vivido en casa no la ayuda: la madre le inculcó la obsesión por mantener la línea, así que la terapeuta de Rachel le recomienda que corte todo contacto durante un período largo. Por otro lado, Rachel conoce a una dependienta de una tienda de yogur (Yo!Good) y queda fascinada por ella. Es Miriam, que siempre insiste en poner la máxima cantidad de yogur y extras en su tarrina, cuando Rachel la querría rasa y con las calorías contadas. Miriam, además, es una mujer de gran esplendor anatómico: está gorda, quiero decir, pero eso no parece importarle en absoluto. Pasará lo inevitable: la Rachel se enamorará de la Miriam. La cadena de yogur helado es propiedad de su familia, y por eso ella ayuda haciendo de dependienta. La familia: judíos ortodoxos, de los que celebran rigurosamente el sábado, y donde es impensable acoger de buena voluntad una relación lésbica. La Rachel no es exclusivamente lesbiana: ha tenido parejas masculinas y femeninas. Pero con la Miriam ha encontrado una <em>pareja</em> sexual que le permite, al mismo tiempo, bajar la guardia en la cuestión de la comida. Juntas disfrutan igual en la cama y en la mesa. La Rachel empieza a aumentar kilos, pero, mientras está con la Miriam, esto no parece preocuparla. Todo discurre bien hasta que, en una cena en casa de la familia de la Miriam, a la Rachel se le ocurre hacer unos comentarios políticos sobre la opresión sufrida por los palestinos en Israel y los territorios ocupados. Esto destapa una caja de Pandora que determinará toda la parte final de la novela, que naturalmente no desvelaré. Ingenio y amenidad<h3/><p>Al lector que ahora se pregunta si le apetece leer un relato con esta temática, habrá que explicarle que se trata de un texto escrito con ingenio y amenidad y aporta una visión desdramatizadora de los trastornos de la conducta alimentaria. Uno de los grandes aciertos del texto es relacionar la comida con el sexo. ¿Cómo se puede, en efecto, disfrutar de uno sin el otro? “El amor –escribe la narradora– es cuando tienes comida en la boca y sabes que no te engordará. La lujuria es cuando tienes comida en la boca y sabes que te engordará”.¿Pero qué pasa cuando se fusionan el amor y la lujuria? Un extraño oasis, una libertad inusual y absoluta: exactamente lo que Rachel encuentra en Miriam. Y sucede el milagro: “Al probar su salinidad, quedé impactada por la sensación de eternidad, como si fuera todo anterior a nosotros, vivido por nuestros antepasados en Rusia, en Lituania, Polonia o Moldavia. Éramos dos judías del <em>shtetl</em> [aldea judía] reencarnadas, dos mujeres que se habían conocido en una vida anterior y se habían amado. Tuve la sensación de que todo lo que había pasado antes pasaba ahora, en aquel momento, y que todo lo que pasaba en aquel momento pasaría para siempre. Aquel amor siempre había existido entre las mujeres. Continuaría existiendo. Lo propagábamos. Irradiaba por las ventanas de mi piso, a través de la ciudad, de los cañones, más allá de las colinas, en el cielo nocturno”.Tratándose de una colección de literatura erótica, las escenas de sexo son buenas: “Bajé hacia los pechos y le froté la cara contra la blusa con firmeza, para que me pudiera notar bien. Los pezones se le endurecieron bajo la tela de algodón”... y el resto ya lo dejo a la imaginación de los lectores y lectoras.Como decía aquel eslogan de un viejo anuncio: “La vida no está hecha para contar calorías”. Pero Rachel no lo ha descubierto hasta que se ha enamorado. Llamémosle sexo, llamémosle amor: el desenfreno abismal que lleva a los y las amantes al gran banquete de sus propios cuerpos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Garí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/vida-no-hecha-contar-calorias_1_5796992.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 05:15:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Receta de helado cremoso de plátano, paraguayo y ciruela.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['Afamada', de Melissa Broder, explica la relación de amor entre dos mujeres: una de ellas tiene un problema serio con la comida y la otra pertenece a una familia judía ultraortodoxa]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paradoja de disponer de una fortuna inmensa y no poderla utilizar]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/paradoja-disponer-fortuna-inmensa-no-poderla-utilizar_1_5794537.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/aba2430f-67f1-4fa1-988a-add71987668c_16-9-aspect-ratio_default_1059185.jpg" /></p><h3><em>El pagaré de un millón de libras esterlinas</em>, escrita por <a href="https://www.ara.cat/andorra/mark-twain-devia-catala_129_3744665.html" >Mark Twain</a> en el año 1893, es más que una narración humorística sobre un golpe de suerte extraordinario. Bajo la apariencia de un relato ligero y ingenioso, Twain construye una crítica implacable contra una sociedad que confunde el valor de las personas con el de los dineros que aparentan poseer. Con una inteligencia incisiva, disecciona los mecanismos del prestigio social, de la hipocresía de las clases bienestantes y de la fragilidad de los juicios humanos.El protagonista, un hombre honesto pero arruinado, recibe un objeto milagroso: un pagaré de un millón de libras esterlinas. La paradoja es inmediata: dispone de una fortuna inmensa que, de hecho, no puede utilizar. Twain revela así que el poder del dinero no reside tanto en su utilidad como en la percepción que generan. Nadie comprueba si aquel desconocido es realmente rico; basta con que lo parezca para que el trato que recibe cambie de manera radical. Cuando la sonrisa se transforma en incomodidad<h3/><p>El humor deviene un arma crítica de eficacia extraordinaria. Las situaciones rozan a menudo lo absurdo, pero detrás de cada escena cómica se esconde una denuncia severa. El lector ríe ante los malentendidos provocados por el famoso pagaré, pero la sonrisa pronto se transforma en incomodidad cuando descubre hasta qué punto el comportamiento de los personajes resulta verosímil. La novela ofrece también una reflexión lúcida sobre la identidad. El protagonista no experimenta ninguna transformación esencial: continúa siendo el mismo hombre inteligente, prudente y honesto. Lo que varía es la mirada de los demás. Esta inversión de perspectivas pone en evidencia que la identidad social es, a menudo, una construcción colectiva alimentada por los prejuicios, los intereses y las convenciones. El estilo narrativo refuerza esta mirada crítica. El lenguaje es claro, vivo y de una aparente sencillez que esconde una precisión satírica extraordinaria. Mark Twain rehúye cualquier tentación moralizadora y deja que sean los mismos hechos los que desenmascaren las contradicciones del mundo que retrata. Esta economía expresiva convierte la ironía en un gran motor del relato: el lector comprende mucho antes que los personajes la inconsistencia de sus actitudes.Uno de los aspectos más destacables de la obra es su vigencia. Pese a haber sido escrita en el siglo XIX, dialoga con una sociedad en la que la imagen, el estatus y la proyección pública continúan condicionando las relaciones personales. Hoy, como entonces, la reputación a menudo se construye sobre la percepción del éxito, más que sobre el valor real de las personas. <em>La letra de cambio de un millón de libras esterlinas</em> es una sátira brillante que cuestiona los fundamentos morales de una sociedad fascinada por el dinero. Con una ironía elegante y demoledora, Twain muestra que la riqueza ejerce un poder casi teatral: modela la percepción de los demás, condiciona las oportunidades y altera las relaciones humanas. Más de un siglo después, esta fábula continúa interpelándonos con una sorprendente actualidad. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Carreras Aubets]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/paradoja-disponer-fortuna-inmensa-no-poderla-utilizar_1_5794537.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 05:17:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una imagen de la ciudad de Londres en 1873, el año en que transcurre el libro de Mark Twain]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Mark Twain construye, en 'El pagaré de un millón de libras esterlinas', una crítica implacable contra una sociedad que confunde el valor de las personas con el de los dineros que aparentan poseer]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Verano Caliente de Steinbeck']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/verano-caliente-steinbeck_129_5794061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/771453a0-84a1-475d-ad55-c311a82b1f1c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Comenzó como un meme en internet y se ha convertido en una tendencia lectora entre la gente más joven: John Steinbeck está de moda. La cuestión es que la actriz y guionista Zoe Kazan dirige la adaptación de <em>Al este del Edén</em>" que se estrenará en Netflix este otoño, de manera que el clásico olvidado de más de seiscientas páginas que sigue los destinos entrelazados de las familias Hamilton y Trask desde la Guerra de Secesión hasta la Primera Guerra Mundial está en todas las mesitas de noche de los jóvenes lectores americanos. En la miniserie que ha concebido Kazan aparece Florence Pugh, y ya se sabe que habrá una adaptación de <em>Las uvas de la ira</em>", la otra novela magna del premio Nobel, con rumores de que Ryan Murphy podría encarnar al entrañable e inconformista Tom Joad.Todas estas son buenas noticias, claro. Primero, porque en casa nuestra Steinbeck empieza a reaparecer después de muchos años descatalogado. Proa reeditó hace poco más de un año los breves y magníficos <em>Hombres y ratones </em>y <em>La perla</em>, traducidos por Xavier Pàmies (yo tenía una versión de Pedrolo del primero y recuerdo haber leído una traducción de Jordi Arbonès del segundo, si no me equivoco). Viena tiene en su catálogo <em>El poni rojo</em> (trad. Joaquim Mallafrè) y la crónica que el autor escribió de las aventuras con su perro, <em>Viajes con el Charley </em>(trad. Marc Donat). Y la mejor noticia: Tigre de Paper se ha atrevido a publicar <em>Al este del Edén </em>por primera vez en catalán, con traducción excelente de Miquel Sorribas. Y la peor noticia: <em>Las uvas de la ira</em> continúa agotado, solo disponible en algunas bibliotecas con traducción de Mercè López Arnabat.Todo esto son buenos augurios, también, para lo que puede significar que Steinbeck vuelva a ser leído. Habrá que ver si la adaptación de Kazan mantiene el espíritu épico y trágico del autor, que indaga en el problema de la identidad, la traición, la herencia y el amor sin concesiones, o bien si crea un producto digerible, como lo hizo Emerald Fennell con <em>Cumbres Borrascosas</em>, que Mariana Enríquez calificó de película "aburrida y tonta", ya que convertía en sexy una historia oscura y demoníaca que explora la belleza del abismo, la depresión y el amor por las tinieblas.¿Pasará lo mismo con Steinbeck? Veremos. De momento, sin embargo, se le está leyendo, y para muchos jóvenes americanos implicará descubrir, en la historia de Adam Trask, que en su país hubo una Guerra de Secesión, oleadas migratorias de trabajadores en la costa californiana y una Guerra Mundial que marcó a millones de familias. Aún más: descubrirán que el mantra del "tú puedes", tan totémico e inapelable en su cultura, es una falacia, y que el determinismo social condena a la mayoría de las vidas, también a las americanas.Yo he comenzado el <em>Hot Steinbeck Summer</em> con <em>Las uvas de la ira</em>, en una edición de los noventa de la colección MOLU, y he pensado lo mismo que pensé con <em>Al este del Edén</em>: que es una suerte poder leerlo. Porque nadie describe como él el vínculo indestructible del hombre y la tierra que trabaja (ahora nos damos cuenta, con el clip viral de una campesina de Calonge que lamenta el fuego que lo arrasa todo). Porque nadie encuentra imágenes más perdurables para retratar la pobreza: la de la Rose of Sharon, que acaba de parir un niño muerto, amamantando a un trabajador hambriento y esquelético. Porque en la caravana de la familia Joad que se encamina hacia California buscando la promesa de una vida mejor está escrita la historia de lo que nos espera en los próximos años: refugiados climáticos y políticos, gente buscando desesperadamente una oportunidad (y la imposibilidad de encontrarla). Porque solo por aquel monólogo de Tom a su madre ya vale la pena leerlo: "Como cuando explicó aquella vez que se fue al desierto para encontrar su alma, pero entonces se encontró que no tenía ninguna propia. Dice que descubrió que solo tenía un trozo de alma grande. Y decía que estar en el desierto no servía de nada, porque su trozo de alma no servía para nada si no era al lado del resto, si no era parte del alma entera".Leer a Steinbeck no nos curará de nada, pero sí que nos preparará para todo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Guasch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/verano-caliente-steinbeck_129_5794061.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 16:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una persona escogiendo un libro en una librería de Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alias: apunta y dispara]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/apodos-apunta-dispara_129_5789629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/81357d9b-cb38-4947-b246-c3419c121c07_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>A veces fantaseo con escribir con seudónimo. En la ficción, me permitiría abordar temas que por cuestiones personales me están vedados (si escribiera, las consecuencias en la vida real serían demasiado trascendentes), y también me ahorraría un montón de trabajo de promoción y, por tanto, también un montón de insultos en las redes (ya sabemos que digas lo que digas en las entrevistas, siempre hay un <em>reel</em> que dará en el clavo: vivimos en un mundo con una tendencia excesiva a dar en el clavo); en el articulismo, un seudónimo me daría alas para no callar ni censurarme (os aseguro que a menudo, o incluso casi siempre, me muerdo la lengua; al fin y al cabo, la represión es un mecanismo de origen social). Fantaseo con la idea de no firmar mis textos, pero enseguida me doy cuenta de que esto tiene dos problemas. El primero es que sospecho que no costaría mucho darse cuenta de que soy yo; al fin y al cabo, cada uno tiene sus manías temáticas, léxicas, sintácticas, idiosincrásicas, etcétera, lo que se llama una voz propia, de manera que si no te has escondido tras un nombre falso desde el principio, difícilmente podrás empezar a hacerlo a medio camino, si más no de una manera natural, porque, claro está, si tienes que hacer un gran esfuerzo para que no se note que eres tú, quizás todo junto, al no tener verdad ni para el autor, ya estará viciado de entrada.Imaginando que pudiera superar el obstáculo de que me identificaran, queda todavía el segundo problema: en la ficción, implicaría que habría que labrar el terreno desde cero y seguramente de entrada vendería muchos menos libros (tampoco es que ahora venda muchos, no os penséis), de manera que todo se volvería económicamente (aún) más precario, más aún por el hecho de que buena parte de los ingresos de un escritor derivan de los trabajos satélite: clubs de lectura, charlas y compañía; en el caso del articulismo el problema sería que imagino que al menos una parte del interés de mis artículos deriva de quién soy: del trabajo que hago, del bagaje que tengo, del lugar que ocupo en el mundo. Creo que cuando leemos una opinión, un insulto o una digresión sobre cualquier tema es interesante saber quién nos habla, para poder así apreciar mejor las virtudes y sesgos que tendrá (desengañémonos: todos los tenemos). Así que fantaseo y después abandono la idea.¿Es poco sincera, la crítica, en casa nuestra?<h3/><p>Todo esto viene a raíz del (leve) polvillo que ha levantado esta revista que se llama <em>No tiene nombre</em>, y que se define a sí misma como "una plataforma para la crítica cultural honesta y rigurosa con una diferencia clave respecto de los medios convencionales: el uso de los seudónimos". Detrás hay una fundación y un consejo de redacción con nombres y apellidos (Enric Borràs, Marçal Girbau, Enric Virgili y Anna Tort), que son quienes filtran el articulismo firmado con nombres falsos. En su manifiesto afirman que en nuestro país la crítica es, en general, poco sincera, que le falta un análisis en profundidad y que está demasiado marcada por los egos, la autocensura y el amiguismo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlota Gurt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/apodos-apunta-dispara_129_5789629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 06:30:59 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/81357d9b-cb38-4947-b246-c3419c121c07_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Un autor sin rostro busca la máscara del pseudónimo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Isaac Bashevis Singer, tan antiguo y tan moderno]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/isaac-bashevis-singer-antiguo-moderno_1_5788914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/dffd51f3-67ef-44fd-90d5-2650634a2995_16-9-aspect-ratio_default_1059120.jpg" /></p><h3>Las inteligencias literarias más ricas (y más entretenidas de observar) suelen ser las más tentaculares, es decir, las que tocan muchos temas, usan una paleta de intereses y de recursos amplia y variada, y se alimentan de influencias bastante diversas. Las inteligencias literarias tentaculares, naturalmente, solo pueden demostrar que lo son si van acompañadas de un talento literario igualmente tentacular. Mejor dicho: versátil. Encontraríamos excepciones, pero diría que en general solo los autores que escriben bien, con expresividad, precisión y profundidad, en todo tipo de géneros y de formatos pueden pensar y explorar bien, con perspicacia, rigor y originalidad, todo tipo de temas. <a href="https://llegim.ara.cat/critiques-literaries/mon-perdut-isaac-bashevis-singer_1_3847555.html" >Isaac Bashevis Singer</a> (Radzymin, Polonia, 1904 - Surfside, Estados Unidos, 1991), la figura más prestigiosa de la literatura yiddish moderna, premio Nobel de Literatura 1978, autor de novelas, relatos breves, literatura infantil y miles de artículos periodísticos, fue un escritor prolífico y considerablemente ecléctico. Los dieciocho artículos o breves ensayos que conforman el volumen <em>Viejas verdades, nuevos clichés</em>, escritos originariamente en yiddish, traducidos al inglés bajo la escrupulosa supervisión del mismo autor y traducidos ahora por primera vez al catalán por Mar Vidal, confirman con creces este eclecticismo.Entre las influencias que Bashevis Singer reconoce, están “la Torá y los libros sagrados”, la filosofía de Spinoza y de Hume, los textos cabalísticos de rabinos venerables, las obras de los gigantes más colosales de la novelística francesa y rusa del siglo XIX (Balzac, Flaubert y Zola, Dostoievski y Tolstói), el ocultismo de Conan Doyle y de Flammarion... Sus intereses son igualmente sorprendentemente gimnásticos, y abarcan desde la diáspora judía y el sionismo hasta la posmodernidad artística, que él critica y desprecia sin usar el término. También podemos añadir: el totalitarismo soviético; la literatura infantil; la situación pasada, presente y futura de la lengua yiddish; la realidad judía en la vieja Europa Central y la razón de ser de los judíos jasídicos en el barrio neoyorquino de Williamsburg; el fuego de la fe y las posibilidades de la mística; las esperanzas del humanismo y los peligros y limitaciones del racionalismo...Una vida escindida<h3/><p>Todo ello creo que deja entrever el perfil de un intelectual que es muy antiguo y a la vez muy moderno, que además tuvo una vida escindida tanto en el plano íntimo y biográfico como en el plano cultural e intelectual. Hijo de un rabino ortodoxo, Bashevis Singer se salvó de una muerte tarde o temprano segura a manos de los nazis cuando, en 1935, huyó de Polonia para exiliarse a los Estados Unidos, donde durante décadas construyó una obra literaria en la que, sobre todo cuando hacía ficción, recuperaba, preservaba y recreaba la cotidianidad del xtetl. Esta escisión múltiple lo habría podido desubicar y desnaturalizar, como escritor. En vez de eso, le confirió un cosmopolitismo sin ínfulas, casi a contracorriente, el arraigo imaginado y voluntarioso de quien ha estado desarraigado, cosa que lo convirtió en un tradicionalista recluido a la vez abierto y modernísimo.Él lo dice así en uno de los artículos más interesantes del volumen, titulado <em>El yidis, la lengua del exilio</em>: “La gente debe ser al mismo tiempo ella misma y parte de un todo, fiel a su casa y a sus orígenes y profundamente respetuosa con el origen de los demás”. Y añade: “Para el artista yidis, el ayer es tan real como el hoy: los que murieron no están muertos, las ciudades destruidas aún bullen de vida”. Es uno de los aspectos más fascinantes de Bashevis Singer, la naturalidad con que interpreta el doble papel que siente que le corresponde interpretar, la gracia y la destreza con que lleva a cabo la doble misión que él mismo se ha encomendado: ser el depositario de un legado secular y tradicionalista sin diluirlo ni relativizarlo y al mismo tiempo hacerlo vivo en la sociedad moderna, el mundo de la energía atómica, de los avances tecnológicos, de la moral disoluta, del arte y la cultura entendidos como un revoltijo caótico y enfermizo en el que todo parece que vale y todo parece posible.A veces pomposo e ingenuo, a veces malicioso de una manera afiladísima –“en ninguna otra época, la falta de talento ha operado con tantas teorías como en la nuestra”–, a menudo de una sabiduría altiva pero también generosa y magnánima, Isaac Bashevis Singer es un escritor singular y trágicamente irrepetible.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/isaac-bashevis-singer-antiguo-moderno_1_5788914.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 06:31:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una escuela primaria judía en Lublin, a principios del siglo XX, fotografiada por Alter Kacyzne]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En los ensayos de 'Viejas verdades, nuevos clichés', el autor despliega un abanico de intereses sorprendentemente gimnásticos, y abarcan desde la diáspora judía y el sionismo hasta la posmodernidad artística]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Algunas personas creen que no explicar lo que pasó es progresista”]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/personas-creen-no-explicar-paso-progresista_128_5784349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7e39f1a9-b6a6-48f5-b276-342dcef40acd_16-9-aspect-ratio_default_0_x1071y0.jpg" /></p><p>Liadan Ní Chuinn (el norte de Irlanda, 1998) es el seudónimo de un escritor –que tampoco revela su género ni se deja hacer fotografías– que ha revolucionado el mercado editorial inglés con su debut. <em>Todavía estáis todos</em> (La Segunda Periferia / Feltrinelli) recoge seis relatos inquietantes y desgarradores sobre la herida aún abierta del conflicto de Irlanda del Norte en la sociedad actual. Traducido al catalán por Ariadna Pous, el libro retrata con profundidad los silencios que laten dentro de las familias irlandesas y que, a pesar del paso del tiempo, se han convertido en un dolor enquistado que se transmite generación tras generación. La entrevista con el ARA es una conversación por correo electrónico.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Juanico Llumà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/personas-creen-no-explicar-paso-progresista_128_5784349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 05:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un mural en Derry que recuerda a las víctimas del Bloody Sunday, de 1972, cuando el ejército británico disparó contra manifestantes católicos del norte de Irlanda.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Publica el libro de cuentos 'Encara hi sou tots']]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El deseo como brújula]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/deseo-brujula_129_5780536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/07f9d424-69d0-4a94-9417-6a8557bc860f_16-9-aspect-ratio_default_0_x3951y947.jpg" /></p><p>En el mes de junio cumplo años y este año me han regalado muchos libros, algo que siempre me hace feliz. Uno de ellos ha sido <em>Principio, medio, fin</em>, de <a href="https://llegim.ara.cat/llegim/valeria-luiselli-hi-incentiu-empresonats_1_2640909.html" >Valeria Luiselli</a> (traducido al catalán por Elisabet Ràfols Sagués, en Angle Editorial). Todavía no lo he terminado, pero ya puedo decir que lo estoy disfrutando mucho. En un momento dado, Luiselli recoge unas reflexiones de la poeta Layli Long Soldier, que habla de la escritura en términos de una relación, como si fuera una persona, en el sentido de que tiene unas condiciones que la hacen posible y la refuerzan: reciprocidad, generosidad, tiempo y paciencia. Y otras que la pueden dañar. No es la metáfora más manida del talento y la disciplina, sino la de un vínculo que hay que cuidar y que, como todos, se puede estropear.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leticia Asenjo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/deseo-brujula_129_5780536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 05:16:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Valeria Luiselli fotografiada para la entrevista con el ARA]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Roser Cabré-Verdiell gana el premio Crexells con una historia de infidelidades y brujería]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/roser-cabre-verdiell-gana-premio-crexells-historia-infidelidades-brujeria_1_5773514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7090c573-c00f-4bfd-8769-25eeb560fa19_16-9-aspect-ratio_default_0_x1701y1603.jpg" /></p><p><em>Que mueran los hijos de los otros</em>, segunda novela de <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/lleguemos-mitad-vida-licito-dudar_128_5365007.html" >Roser Cabré-Verdiell</a> (Barcelona, 1982), ha ganado el 55º premio Crexells, convocado anualmente por el Ateneu Barcelonès y dotado con 6.000 euros. "Es una historia singular, que sacude la institución familiar ya desde el título, impactante y enigmático, y que está escrita en una prosa contundente y lírica que transporta al lector a través de un mundo que se mueve en la ambigüedad", destaca del libro el jurado, integrado por Lluïsa Julià, Xavier Aliaga, Francesco Ardolino, Montserrat Palau, Xènia Dyakonova y Eva Piquer. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Nopca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/roser-cabre-verdiell-gana-premio-crexells-historia-infidelidades-brujeria_1_5773514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 16:31:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Roser Cabré-Verdiell, este jueves en el Ateneu Barcelonès]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La autora barcelonesa recibirá 6.000 euros por la novela 'Que mueran los hijos de los otros', publicada por Males Herbes]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La única droga que no mata]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/unica-droga-no-mata_129_5769667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4609b2b8-d2f7-42cb-b906-aa4cfd284f2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En este artículo querría haceros dos recomendaciones. La primera es que leáis<em> La mujer abandonada</em>, de Balzac, que Viena Edicions ha publicado en la colección <em>Pequeños Placeres</em>, con traducción de Josep Maria Pinto. La segunda recomendación es que, si sois de los que tenéis la costumbre —como yo— de leer con un lápiz en la mano para ir subrayando las frases o los párrafos especialmente bonitos o interesantes, esta vez lo dejéis correr. Yo lo dejé al darme cuenta de que lo estaba subrayando prácticamente todo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/unica-droga-no-mata_129_5769667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2026 16:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antoine Doinel leyendo a Balzac en la película 'Los 400 golpes']]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Oruña: "Tardé años en darme cuenta de que estaba viviendo el sueño de muchos escritores"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/maria-oruna-tarde-anos-darme-cuenta-viviendo-sueno-escritores_1_5767322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/39f21b7a-bd75-45a8-922b-b403d8090d64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El año en que se quedó embarazada, María Oruña (Vigo, 1976) lo planificó todo. Dejó el trabajo en un bufete internacional porque trabajaba demasiadas horas y no podía conciliar la vida personal con la laboral, abrió un despacho propio, creó una página web y escribió un ensayo de derecho laboral con consejos e indicaciones para personas que los pudieran necesitar. Había previsto que tardaría un año en hacer aquel primer libro, pero al final se dedicó solo cuatro meses. Y con el tiempo que le quedaba, se puso a escribir algo que la divirtiera. Aquel borrador se convirtió al cabo de un tiempo en <em>Puerto escondido</em> (2015; <em>Puerto Escondido, </em>en la edición en catalán de Columna), la novela que la catapultó a ser una de las escritoras más vendidas en el Estado. Pero los inicios de un fenómeno literario no suelen ser ni fáciles ni rápidos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Juanico Llumà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/maria-oruna-tarde-anos-darme-cuenta-viviendo-sueno-escritores_1_5767322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 06:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora María Oruña]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La escritora se adentra en los robos de arte en el 'thriller' criminal 'La Cámara de las Maravillas']]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conversación pendiente entre Matthew Tree y su padre]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/conversacion-pendiente-matthew-tree-padre_1_5763868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/cb95b063-5a0c-4e3a-8499-1745e5ad2d9a_16-9-aspect-ratio_default_0_x2740y990.jpg" /></p><h3>Una buena relación con el padre te hace compañía y te impulsa toda la vida; una mala relación con el padre te pesa y te deforma durante toda la vida. <a href="https://llegim.ara.cat/actualitat/matthew-tree-racisme-discriminacio-llibre_1_3978783.html" >Matthew Tree</a> (Barcelona, 1958), el escritor londinense instalado en Cataluña desde hace décadas que ha hecho su producción literaria tanto en inglés como en catalán, tuvo siempre una relación conflictiva y hiriente con su padre, un hombre atormentado y problemático que, a su vez, había tenido un padre alcohólico y ausente. Sea como sea, pero, un padre siempre es un padre, y, incluso mucho después de muertos (el de Tree murió en 1994), los hijos los recuerdan, y los tienen presentes, y a menudo necesitan entenderlos.A <em>Casi todo</em>, un libro que funciona como un retrato del padre, como un esbozo de autobiografía y como una transcripción y una interpretación de materiales literarios ya existentes, Matthew Tree se propone entender el enigma que para él ha sido siempre su padre. Es un enigma lleno de espinas y de agujeros, porque Tree recuerda y escribe desde la conciencia de muchos agravios y de muchas heridas. Explícitamente dice que durante mucho tiempo culpó a su progenitor del grave trastorno obsesivo crónico que ha padecido durante buena parte de la vida y que a veces le ha hecho sentir dramáticamente incómodo dentro de su piel y le ha abocado a beber demasiado.Tree, en cualquier caso, no escribe desde el rencor vengativo, sino desde la voluntad de indagar y comprender. Su padre era el hombre que le humillaba en público, que tenía ataques de cólera y de quien él, como hijo, necesitó escapar, pero también era el hombre a quien amaba y que era capaz de grandes muestras de afecto. En las páginas iniciales, Tree explica que no quiere saldar cuentas con su padre, y quizás sea verdad, pero eso no quita que todo el libro –y esta es una de sus virtudes– tenga un aire fantasmal de conversación pendiente.Sórdido, tétrico y a la vez conmovedor<h3/><p>El disparador de la maniobra literaria de Tree, escrita originariamente en inglés y traducida al catalán por Jordi Dausà Mascort, es la lectura de los diarios de juventud de su padre, una lectura que no se produjo hasta años después de haberlos encontrado –y es evidente que este impás denota muchas cosas, desde respeto reverencial hasta temor, desinterés y repudio. Es uno de los ejes de <em>Casi todo</em>: la transcripción fiel, solo modestamente comentada, de lo que se supone que son algunos de los pasajes más interesantes y significativos de la producción diarística del joven Michael Tree.Objetor de conciencia durante la II Guerra Mundial y en pleno blitz, “pacifista, socialista y anglicano”, creyente fervoroso torturado por la noción de pecado, joven con las hormonas hirviendo afligido por las relaciones complicadas con las mujeres y con el sexo, hijo depresivo de un padre prematuramente destruido por el alcohol, escritor vocacional que publicó tres novelas que pasaron sin pena ni gloria y que, después de dejar la literatura, vivió sumergido en una vida próspera pero muy frustrante, llena de autocompasión embrutecedora y de rabia: la impresión del lector cuando lee estos fragmentos de dietario es que Michael Tree era de buena madera, pero que la rigidez moral de la época y las circunstancias personales lo carcomieron. Todo ello tiene aquel aire de sordidez un punto tétrica y un punto conmovedora de los poemas de <a href="https://llegim.ara.cat/critiques-literaries/philip-larkin-temps-l-eco-d-destral-d-bosc_1_4387891.html" >Philip Larkin</a>.Más que las anotaciones del padre, y la reconstrucción de su personalidad que hace el hijo, resultan particularmente interesantes los pasajes más desgarrados y confesionales del libro, aquellos en los que el hijo, es decir el autor, cuenta –sin tapujos, pero también sin exhibicionismos impúdicos– las consecuencias biográficas, psicológicas y literarias de la mala relación con el padre. Neto de amarguras y de resentimientos, agradecido por todas las cosas buenas que la vida le ha dado (pareja, hijos, un hogar en Banyoles), la conclusión de Matthew Tree sobre su padre es generosa y al mismo tiempo terriblemente cruda: no fue una mala persona, solo fue un hombre muy infeliz. <em>Casi todo </em>demuestra que los reproches dolorosos y tristes también pueden ser un homenaje.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/conversacion-pendiente-matthew-tree-padre_1_5763868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 05:18:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Matthew Tree]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En 'Casi todo', Matthew Tree se propone entender el enigma que para él ha sido siempre su padre]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cola de compradores de tartas de queso a menudo me impide entrar en casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/cola-compradores-tartas-queso-menudo-impide-entrar-casa_128_5762667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ee4ed34e-3dba-482d-84b8-65029ad350e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En las novelas y relatos del argentino <a href="https://llegim.ara.cat/entrevistes/desig-gairebe-permanent-desapareixer_128_2699213.html" >Patricio Pron</a> (Rosario, 1975) no hay nada sencillo ni evidente, pero los lectores que se adentren en ellas encontrarán una sofisticación, tanto en la forma como en el fondo, que les recompensará con creces. En <em>En todo hay una grieta y por ella entra la luz </em>(Anagrama, 2026), la vida del poeta, cineasta y artista Benjamin Fondane (1898-1944) motiva el párrafo inicial de dos páginas, pero a continuación Pron dinamita sus planes: el resto de la novela es una sucesión de notas y subnotas al pie de página que recorren el año que el mismo escritor pasó en Nueva York y que estimulan reflexiones sobre el cambio climático, la gentrificación, el ascenso de los discursos autoritarios, el arte contemporáneo y las relaciones de pareja.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Nopca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/cola-compradores-tartas-queso-menudo-impide-entrar-casa_128_5762667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 05:18:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Patricio Pron]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Escritor]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hoy se acaba el mundo y me estoy comiendo unas olivas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/hoy-acaba-mundo-comiendo-aceitunas_1_5761519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0beb1b6a-b871-41f3-9b11-ab992a785d49_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Ninguno de los más de treinta cuentos reunidos en este volumen sobrepasa las cinco páginas y algunos solo tienen una y media. Porque <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/madre-sobrevivio-holocausto-repetia-cosa-quedo-grabada_128_5744209.html" >Etgar Keret</a>, uno de los grandes autores israelíes, multtraducido y publicado en cabeceras como el <em>New Yorker</em> o <em>Le Monde</em>, le basta la distancia cortísima para dejarnos riendo en la oscuridad más absoluta. A base de dibujar, con pocos trazos, un mundo alternativo, una simulación de marido hecha con IA, unos robots desobedientes o un par de jóvenes haciendo buenas obras (buenas obras) en plena subida de MDMA, toca temas serios o directamente metafísicos con la aparente ligereza de un <em>koan</em>, colocándole una semilla que contiene la potencia de un relato ejemplar. La rapidez con la que resuelve situaciones límite con las herramientas de la comedia y la ficción realista, combinadas con cierta anticipación futurista convierten estos cuentos en algo que se parece a la ciencia ficción, pero que tampoco lo acaba de ser, porque el futuro que describe está demasiado cerca nuestro. Keret se mueve cómodamente entre géneros y entre mundos, como si hubiera tenido la oportunidad de viajar por el multiverso y volviera con un cesto lleno de historias de humor negro, el arma de los pesimistas inteligentes.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Espasa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/hoy-acaba-mundo-comiendo-aceitunas_1_5761519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 05:16:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Etgar Keret]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Etgar Keret se mueve cómodamente entre géneros y entre mundos en su nuevo libro de relatos, como si hubiera tenido la oportunidad de viajar por el multiverso y regresara con un zurrón lleno de historias de humor negro]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pregunta que se repite a los autores como si escondiera el secreto del éxito]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/pregunta-repite-autores-escondiera-secreto-exito_129_5760103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/5621dcb7-db71-4254-90d0-7db2b1442f22_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>Hay una pregunta que se repite a menudo a los escritores; la hacen los periodistas buenos y los malos (incluso en <em>The Paris Review</em>), la hacen los lectores, la hacen los aspirantes a escritor, la hacen otros escritores, la hacen también los amigos del escritor; es una pregunta que aparece una y otra vez como si escondiera el secreto del éxito (o el fracaso) del autor o de una obra. Lo puedo entender, claro; de la misma manera que, si queremos adelgazar, le preguntamos al amigo que ha adelgazado diez kilos cómo lo ha hecho, imaginamos que si queremos escribir, podemos hacer lo mismo: imitar una fórmula, un método. Reconozco que también a mí me interesa la pregunta; <a href="https://llegim.ara.cat/reportatges/escriptura-creativa-literatura-ateneu-barcelones-laboratori-de-lletres-vicenc-pages-albert-sanchez-pinol-annie-dillard_130_3967296.html" >por más que no crea en fórmulas ni métodos, a veces puedes aprovechar o adaptar alguna de las ideas de los demás</a>. La pregunta es: ¿cuándo y dónde escribes?Hay escritores que escriben por la mañana, otros por la tarde –aunque hay menos que escriben a primera hora de la tarde–, algunos en horarios intempestivos (se ve que <a href="https://www.ara.cat/cultura/resistencia-talent-recepta-literaria-murakami_129_3039875.html" >Murakami</a> se levanta a las cuatro de la madrugada para escribir, que es más o menos la hora en que dicen que <a href="https://llegim.ara.cat/reportatges/muntanya-russa-anomenada-dostoievski_130_4177500.html" >Dostoievski</a> acababa de escribir y se ponía a dormir). Sobre el lugar donde se escribe también hay para todos los gustos: casitas apartadas (Woolf), habitaciones forradas de corcho (Proust), escritorios con manzanas podridas (Schiller), bares (J. K. Rowling), hoteles (<a href="https://www.ara.cat/andorra/nabokov-vera-historia-llarga-intensa_129_3554170.html" >Nabokov</a> y el Fairmont Le Montreux Palace), bibliotecas (Borges), plazas (Perec y la Place Saint-Sulpice). Algunos escritores escriben sentados, otros tumbados, unos cuantos de pie. Los hay que necesitan silencio, los hay que quieren ruido continuo (que es otra clase de silencio). Existen los devotos de la escritura a mano (y aquí entraríamos en los fetiches de los útiles para escribir: plumas, lápices, bolígrafos de determinada marca y color, etc.) y los que no pueden prescindir del ordenador (y entonces: tipo de letra, tamaño, espaciado, software y compañía).A pesar de que las respuestas no podrían ser más variadas, se continúa persiguiendo <em>El Método</em>. Los mismos escritores se encapsulan en sus rituales (<em>aka</em> manías), con una fe casi supersticiosa: quizás tienen miedo de que si alteran lo que les ha funcionado hasta entonces, el resultado se resienta. Es por eso que se acaban creando mitos alrededor de este tema. Escribir deviene entonces un ceremonial con una liturgia concreta: se entra en el santuario elegido y se ejecutan los ritos establecidos. Escribir, en efecto, es un acto de fe.Escribir es como dormir<h3/><p>Cuando me lo preguntan a mí –¿dónde y cómo escribes?–, respondo que escribo cuando puedo (casi nunca, pero, si procede, a la hora que convenga, aunque por motivos prácticos, no supersticiosos, acaba siendo en horario laboral estándar), que escribo en el ordenador sentada en una pelota de 65 cm de diámetro (porque la inestabilidad contribuye a que no se me atrofie la musculatura y quién sabe si las ideas también). Pero siempre repito que escribir es como dormir: evidentemente hay ciertos espacios y condiciones más óptimas para dormir –una cama, un entorno sin estridencias– pero si tienes sueño de verdad acabarás durmiendo donde sea: en el suelo, en el metro, en clase. Con el escribir pasa lo mismo; quien tiene necesidad de escribir, acabará escribiendo dónde y cómo pueda. Por eso, me rebelo contra el fetichismo del ritual y el santuario. La liturgia no hace escritores, hace maniáticos.Hay otra pregunta que reiteradamente hacen a los escritores publicados o a aquellos que quieren llegar a serlo, es una pregunta que hacen tanto estudiantes del instituto donde has ido a dar una charla como adultos que asisten a una conferencia o que te piden que les firmes un libro. La pregunta acostumbra a ir precedida de una introducción: me gusta escribir, querría ser escritor, estoy escribiendo una novela, no sé cómo ponerme, así que: ¿cómo debo hacerlo para ser escritor? La respuesta es bien simple. Para ser escritor hay que hacer una sola cosa, una sola cosa que no tiene nada que ver con tener manzanas podridas en el escritorio y sentarse a las tres de la madrugada con una Remington Victor T. Siempre les digo que para escribir lo único que hace falta es: escribir. ¡Qué obviedad, ¿verdad? Cierto, pero es que a menudo me da la impresión de que hay personas que se enredan tanto con el decorado que pierden la perspectiva. Si quieres escribir solo tienes que escribir. La repetición es el mejor (¿el único?) método: igual que una criatura cuando empieza a dibujar hace caballos que parecen perros y es solo gracias a la perseverancia y a fijarse en los errores que la técnica se va puliendo, también en el escribir hay una parte importante de práctica y revisión crítica. Este método, sin embargo, es poco popular. Siempre se prefieren métodos milagrosos que prometan una obra maestra con poco esfuerzo –bajar diez kilos en una semana–. Otro día ya hablaremos de la tercera (absurda) pregunta recurrente: la inspiración.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlota Gurt]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/pregunta-repite-autores-escondiera-secreto-exito_129_5760103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 06:17:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una maquina de escribir antigua]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Dinamarca del norte]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/dinamarca-norte_129_5756996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El estrecho de Oresund es un cuello de botella, de cuatro kilómetros en su punto más estrecho, que separa el mar del Norte y el mar Báltico (para hacerse una idea, el estrecho de Ormuz tiene treinta). Los daneses construyeron allí el castillo de Kronborg, una fortaleza para controlar el paso y hacer pagar peaje a las embarcaciones comerciales. A finales del XVI, la fortaleza se convirtió en un magnífico castillo renacentista, de una opulencia que lo hizo famoso en toda Europa.El castillo está en la ciudad de Helsingor, hoy más conocida en el resto del mundo como Elsinor, nombre en inglés que Shakespeare utilizó cuando, pocos años después de la gran reforma, ambientó allí <em>Hamlet</em>. Pude visitarlo este domingo y pocas veces he tenido la impresión de un lugar donde la literatura se corresponde tan exactamente con lo que ves: pasillos, puestos de guardia, frialdad nórdica y conspiraciones, incluso la gran sala donde Hamlet pudo haber hecho representar la muerte de su padre. Que Shakespeare no hubiera estado nunca allí no importa. El ser o no ser va de esto.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Sala]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/dinamarca-norte_129_5756996.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 12:20:46 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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