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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - democracia]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/democracia/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - democracia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA["Habrá una ola azul en las 'midterm' que evidenciará el fracaso de Trump"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/estados-unidos/habra-ola-azul-midterms-evidenciara-fracaso-trump_128_5862079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8eb100ef-2232-4aba-9480-e0235fea38c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La politóloga estadounidense Susan Stokes explora en el libro <em>Los regresores. Líderes que erosionan sus propias democracias </em>(Galaxia Gutenberg) las causas que hay detrás del retroceso democrático que vive el mundo en el siglo XXI. Señala las desigualdades económicas como uno de los factores clave y describe el proceso que siguen líderes de diferentes países e ideologías para desmantelar el sistema democrático desde dentro. Hablamos de ello en una conversación en Barcelona, donde ha participado en un debate del CCCB.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Núria Vila Masclans]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/estados-unidos/habra-ola-azul-midterms-evidenciara-fracaso-trump_128_5862079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 06:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La politóloga Susan Stokes, en Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Politóloga y autora del libro 'Los regresores. Líderes que erosionan sus propias democracias']]></subtitle>
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      <title><![CDATA[La democracia también se aprende]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/democracia-aprende_129_5854456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b14bbb5d-409f-49d0-bc19-05c97ca4a9f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los últimos resultados de PISA vuelven a poner la educación en el centro del debate público. En Cataluña, sin embargo, esta vez tenemos un problema aún más elemental: ni siquiera sabemos muy bien dónde estamos. La exclusión de una parte excesiva del alumnado de la muestra de los alumnos que hicieron las pruebas de PISA hace que los resultados de los niños y las niñas catalanes no sean comparables. Es un fiasco técnico y político importante. Pero quizás corremos el riesgo de que la discusión sobre quién tiene la culpa nos impida ver una cuestión más profunda. PISA nos está hablando de matemáticas, ciencias y comprensión lectora. Pero también nos está hablando, indirectamente, de democracia. La OCDE señala un descenso preocupante de la capacidad lectora de nuestros niños y constata un fenómeno especialmente revelador: crece el número de jóvenes que leen deprisa, superficialmente, y responden antes de haber comprendido bien el texto. Al mismo tiempo, aumenta el uso de las redes sociales y más de una cuarta parte de los alumnos afirma que los dispositivos digitales provocan distracciones de manera habitual en clase.La cuestión, a mi entender, no es demonizar totalmente las pantallas. Bien utilizada, la tecnología puede ser una extraordinaria herramienta de aprendizaje. El problema es otro: estamos educando a una generación en un ecosistema que premia la velocidad, la interrupción constante, la respuesta inmediata y el impacto emocional. Y después le pedimos que lea con atención, que distinga un dato de una opinión, que compare fuentes, que identifique una manipulación y que escuche argumentos con los cuales no está de acuerdo. Estas no son solo competencias escolares: son competencias democráticas.La coincidencia temporal resulta inquietante. Mientras discutimos los resultados de PISA, en Alemania la extrema derecha de la AfD acaba de obtener cerca del 45% de los votos en Sajonia-Anhalt. Un año y medio antes ya había doblado su apoyo en las elecciones federales y se había convertido en la segunda fuerza política del país. Alemania vuelve a preguntarse hasta qué punto una democracia puede ver erosionados desde dentro los valores que la sostienen. Sería absurdo, y demasiado cómodo, establecer una línea causal entre TikTok y el voto a la extrema derecha. Las causas del crecimiento de la AfD son mucho más complejas, pero tampoco deberíamos ignorar el ecosistema informativo en el que se transforman estas inquietudes en comportamiento político. Las redes no inventan el malestar, pero pueden amplificarlo. No crean necesariamente la polarización, pero premian los contenidos que indignan. Y la desinformación es especialmente eficaz cuando confirma aquello que ya querríamos creer. Por eso el problema de las <em>fake news</em> no es solo que no sepamos detectar una noticia falsa. El problema más difícil aparece cuando sabemos, o sospechamos, que una información es falsa y, a pesar de todo, decidimos compartirla porque refuerza nuestros prejuicios, perjudica al adversario o reafirma nuestra identidad.Aquí ya no hablamos simplemente de alfabetización digital. Hablamos de ética democrática. Durante muchos años hemos actuado como si la democracia fuera una infraestructura que, una vez construida, funcionara casi sola: una Constitución, elecciones periódicas, parlamentos, tribunales y libertad de prensa. Todo esto es imprescindible. Pero no es suficiente. Una democracia necesita ciudadanos dispuestos a participar, capaces de escuchar y deliberar, con criterio para valorar la información y suficiente resistencia democrática para continuar respetando las reglas, los derechos y los adversarios incluso cuando están enfadados, tienen miedo o sienten que pierden. Y estas capacidades no aparecen espontáneamente cuando cumplimos dieciocho años. Se aprenden.Aquí es donde la escuela adquiere una responsabilidad que va mucho más allá de recuperar puntos en PISA. Evidentemente que tenemos que mejorar matemáticas, ciencias y lectura. De hecho, poder entender un texto complejo es probablemente una de las mejores defensas contra la manipulación. Pero educar a ciudadanos democráticos no consiste en añadir una hora de “valores” al currículo ni en memorizar el funcionamiento del Parlamento. La democracia se aprende practicándola. Se aprende cuando un alumno tiene que defender una posición con argumentos y escuchar la contraria. Cuando tiene que distinguir una fuente fiable de una que no lo es. Cuando trabaja con otros alumnos con quienes no comparte origen, opinión o intereses. Cuando participa en una decisión real del centro y descubre que su voz tiene consecuencias. Cuando tiene que aceptar perder una votación. Cuando comprueba que estar convencido de una cosa no equivale a tener razón.Quizá, pues, después de PISA deberíamos formular una pregunta un poco diferente. No solo cuántos puntos queremos recuperar en lectura o matemáticas, sino qué ciudadano queremos que salga de nuestras escuelas. Alguien capaz de leer un texto largo. De escuchar una opinión que detesta. De distinguir un argumento científico de un eslogan. De no compartir una mentira aunque favorezca a los suyos. De participar sin querer excluir. Y de defender las reglas democráticas también cuando el resultado no es el que querría. Si la escuela no ayuda a formar a este ciudadano, el problema que tenemos es bastante más grave que salir mal en PISA. Necesitamos sobre todo enseñar a vivir democráticamente en un mundo que continuará siendo digital.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Montolio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/democracia-aprende_129_5854456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 06:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pissarra con fòrmules matemáticas]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Experimentos con el voto]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/experimentos-voto_129_5852751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4923557b-0dfe-423b-be75-d90545432534_16-9-aspect-ratio_default_0_x2815y1422.jpg" /></p><p>Como no podía ser de otra manera, la ola iliberal que recorre el mundo ha fijado el punto de mira sobre el derecho de voto. Votar en libertad de conciencia es seguramente el acto cívico más relevante, el derecho más trascendente, que puede ejercer un ciudadano. Las urnas identifican a las democracias, por mucho que los regímenes autoritarios las falseen para disfrazarse de democracias: la Rusia de Putin, por ejemplo. Pero el voto, y en concreto la manipulación del voto en beneficio electoral propio, es el oscuro objeto de deseo de los políticos y los gobernantes autoritarios. Suelen acusar a los demás de incurrir en ello, porque cuando ellos están en el poder se vuelcan con glotonería.La tentación de manipular votos se agudiza. En Argentina, Milei ha impulsado una reforma electoral que, en caso de salir adelante, rediseñará de arriba a abajo las reglas del juego democrático. Entre otras cosas, el de la motosierra propone que las campañas electorales no sean pagadas por el Estado, sino patrocinadas por particulares y empresas, y quiere suprimir también los debates presidenciales e incluso las primarias obligatorias dentro de los partidos.Trump ha convertido las manipulaciones sobre el voto en una razón de ser de sus políticas, empezando por el hecho de haber instigado el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 como una supuesta rebelión contra unas no menos supuestas elecciones fraudulentas (que había perdido él y ganado Biden). Trump ha alimentado asimismo la sospecha de fraude sobre las elecciones de medio mandato del mes de noviembre (y lo intensificará a medida que se acerquen, porque teme perderlas), y hace unos días, en una convención en Dallas, en medio de un discurso errático y decadente, quiso soltar un cebo: cinco mil dólares para cada ciudadano estadounidense adulto en caso de que los republicanos ganen las elecciones. Una promesa como esta es indecente, ilegal y obviamente irrealizable, pero el tiro ya ha sido disparado: se trata de poner precio al voto y tratarlo como una mercancía más.En el Estado español, el Tribunal Supremo acaba de paralizar cautelarmente la llamada “ley de nietos” para impedir el derecho de voto de los descendientes de ciudadanos españoles que tuvieron que exiliarse durante la dictadura franquista. Esto equivale a arrebatar el derecho de voto a más de cuatrocientos mil ciudadanos españoles, con el argumento –esgrimido por el alto tribunal sin esconderse en absoluto– de que su participación en las votaciones podría “alterar el resultado deseado por los españoles” en los comicios. El “resultado deseado”, por si alguien se ha perdido, es que gane las elecciones la suma de PP y Vox. Ya que lo mencionamos, el partido de Santiago Abascal ha propuesto más de una vez (y amplios sectores del PP lo ven con buenos ojos) modificar la ley electoral para que “las minorías” no puedan concurrir a las elecciones como lo han hecho hasta ahora, ni “imponer su voluntad” en el Congreso o en el Senado. Esto, por si alguien se ha perdido también, va para los partidos de la izquierda, y también para los partidos nacionalistas vascos y catalanes.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/experimentos-voto_129_5852751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 13:08:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El líder de Vox, Santiago Abascal, después de inaugurar unas jornadas sobre desregulación y crecimiento económico en el Congreso de los Diputados, el 11 de septiembre.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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    <item>
      <title><![CDATA[Trump lleva la democracia de los Estados Unidos a su mínimo histórico en medio siglo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/estados-unidos/trump-lleva-democracia-estados-unidos-minimo-historico-medio-siglo_1_5850661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c32a61de-f10e-4427-b4af-3307fc7ef8e7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La democracia está en horas bajas a escala global y especialmente en los Estados Unidos, donde el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca ha provocado un retroceso democrático "sin precedentes". Así lo indica el informe del Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), que constata un deterioro global de la democracia, con especial énfasis en el país norteamericano, donde diversos indicadores, como la libertad de prensa o la independencia judicial, se han hundido hasta los niveles más bajos en 50 años.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nazaret Romero González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/estados-unidos/trump-lleva-democracia-estados-unidos-minimo-historico-medio-siglo_1_5850661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 15:11:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la convención en Dallas.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El retroceso en el país norteamericano crea un contagio global con cerca del 60% de los países con deterioros democráticos]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Democracias enfurecidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/democracias-enfurecidas_129_5848160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d31c1fe2-756a-4fd8-a9d2-a5019175e807_16-9-aspect-ratio_default_0_x555y296.jpg" /></p><p>El juego político de hoy expresa, alimenta y es alimentado por la percepción creciente de que vivimos en una sociedad en la que la ganancia de unos se ve como la pérdida definitiva de otros. Y todo ello va alimentando la rabia como emoción política dominante. No es un debate nuevo. A principios de los años ochenta, en plena estanflación, Lester Thurow ya habló de la "sociedad de suma cero" para describir una economía estancada donde toda decisión suponía elegir quién ganaba y quién perdía. Entonces todo se hacía más difícil, ya que nadie aceptaba ser el perdedor. La democracia de posguerra había funcionado precisamente porque el crecimiento permitía compromisos en los que todo el mundo acababa ganando, aunque no ganara lo mismo ni al mismo tiempo. Aquí, en nuestra casa, lo vivimos al final del franquismo y en los inicios de la democracia. Ahora, unas cuantas décadas después, la cuestión vuelve con coordenadas viejas y nuevas. Volvemos a estar en un claro estancamiento de las expectativas, pero ahora se añaden unas redes que hacen de la crispación un negocio y que hacen crecer las emociones ante cualquier tropiezo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Subirats]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/democracias-enfurecidas_129_5848160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 16:02:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Imagen de archivo de la manifestación por el derecho a la vivienda de Barcelona de abril de 2025.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la democracia molesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/democracia-molesta_129_5837572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/04b01f4d-8861-44a3-8199-d517cd708b7b_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>“La libertad y la democracia son incompatibles”. Fue Peter Thiel, el superhombre de Pay Pal y Palantir Technologies, quien dio así sentido a la ofensiva contra la democracia que ya hace tiempo que corre por los Estados Unidos y que Donald Trump está llevando a la práctica con un abuso de poder sistemático y menospreciando permanentemente el poder legislativo y el judicial. La bola se ha ido inflando. Los ideólogos del gobierno, con el vicepresidente J.D. Vance en primera línea, se han apuntado. Y la riada antidemocrática ha seguido prosperando, en los EUA, pero también en Europa.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep Ramoneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/democracia-molesta_129_5837572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 16:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donald Trump y Peter Thiel en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Los arquitectos de lo posible]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/arquitectos-posible_129_5808074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9a167767-9279-4c67-bd2f-b16fd678f67a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Nos hemos acostumbrado a confundir el pesimismo con la lucidez. ¿Cuándo fue la última vez que un debate público te dejó con ganas de hacer algo, y no simplemente resignado? Esta pregunta define una paradoja de nuestro tiempo: nunca habíamos dispuesto de tanta información, de tantos expertos y de tanta capacidad de análisis, y nunca había estado tan extendida la sensación de que los grandes problemas escapan a nuestro control.Cada día, el debate público sigue un ritual conocido. Guerra, polarización, crisis de la vivienda, cambio climático, inmigración, envejecimiento, inteligencia artificial. Después llegan los analistas y los tertulianos, que con argumentos sólidos nos explican por qué las instituciones son débiles, por qué la política está bloqueada y por qué los retos son cada vez más difíciles. Análisis necesarios, pero que dejan una conclusión implícita: hay muy poco margen para cambiar las cosas.Quizás este es el gran ángulo muerto de nuestro debate público. Hemos confundido la inteligencia con la capacidad de diagnosticar problemas. Prestigimos a quien detecta antes los riesgos y a quien construye el relato más convincente sobre el declive; en cambio, dedicamos mucha menos energía a explorar soluciones, a comparar experiencias que han funcionado o a imaginar instituciones capaces de responder a los nuevos retos.Es como si admiráramos más al médico que describe brillantemente una enfermedad que a aquel que dedica el mismo talento a encontrar su tratamiento. El diagnóstico es imprescindible, pero no es la finalidad de la medicina. Tampoco debería ser la del debate público. La democracia necesita crítica, pero sobre todo imaginación cívica: la capacidad colectiva de imaginar futuros posibles y movilizar voluntades para hacerlos realidad. Cuando esta imaginación se debilita, dejamos de preguntarnos "¿qué podemos hacer?" y nos limitamos a preguntarnos "¿qué nos pasará?" La primera pregunta crea ciudadanos; la segunda crea espectadores.La historia nos recuerda a menudo que el futuro no obedece los pronósticos. A mediados de los años ochenta casi nadie preveía la caída del Muro de Berlín; el orden europeo parecía inmutable. Pero millones de ciudadanos demostraron que aquello que parecía inimaginable solo lo era hasta que alguien empezó a hacerlo posible.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Prats Monné]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/arquitectos-posible_129_5808074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:04:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una imagen de la manifestación que ha tenido lugar en Londres contra la extrema derecha, este sábado.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién quiere pagar más impuestos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/impuestos-mejor-democracia_129_5807591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4d42936b-ea8a-4b90-8310-b9414fa04ef9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Democracia viene de <em>demos </em>(pueblo) y <em>cracia </em>(poder, autoridad). Aristocracia viene de<em>aristos</em> (el mejor): el poder de los mejores. Pero al devenir un poder hereditario, los mejores dejaron de serlo. Lo mejor es combinar la democracia con la meritocracia, un gobierno del pueblo en el que los cargos los ocupen los que tienen más mérito, los que se lo merecen.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Aragay]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/impuestos-mejor-democracia_129_5807591.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 10:11:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Partenón de Atenas, en Grecia]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elegir entre dos males]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/elegir-males_129_5783099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/da00c4fc-0c91-428d-985b-92ba30fdbc50_16-9-aspect-ratio_default_1050363.jpg" /></p><p>Es un lugar común afirmar que la política consiste en elegir la menos mala de dos alternativas deficientes y que la democracia sirve para echar a quien no lo hace bien. En la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, en 1776, Thomas Jefferson escribió que “todos los hombres son creados iguales y son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales se encuentran el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad”. Los ciudadanos tenemos el derecho de ser libres y tratar de ser felices.En España, hace años que nos encontramos enfrascados en un enfrentamiento que ha convertido la política en una guerra de comunicación donde todo vale para perjudicar al adversario, ya convertido en enemigo. Nos hemos alejado de los principios proclamados por Jefferson y practicados por Adams, y hemos construido un entorno político fundamentado en lo negativo y malo más que en lo bueno y positivo, y en el hecho de que decir mentiras es "legítimo" si resulta eficaz. "La política es esto", dicen. No lo es.No importa que una persona no haya incumplido la ley o no haya abusado de su poder si puedo acusarle, con falsas razones o medias verdades, de hacerlo. Una vez iniciada la acusación, las redes sociales harán el resto y, desde el anonimato, convencerán a muchos de que es verdad lo que no es cierto. El problema es que el enemigo de la verdad no es la mentira, sino la media verdad, que, al contener parte de veracidad, hace difícil discernir el grado de falsedad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquim Coello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/elegir-males_129_5783099.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2026 19:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Congreso de los Diputados en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La derecha juega con fuego alimentando la teoría del fraude electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/editorial/derecha-juega-fuego-alimentando-teoria-fraude-electoral_129_5780127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/10212df1-771a-4b04-bbf1-4ecdfb9b9b87_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Cuestionar los resultados electorales es una estrategia que aplica la extrema derecha mundial y que ahora Vox ha importado a España, pero no por ello es menos peligrosa. Sin ir más lejos, Donald Trump todavía no ha aceptado su derrota electoral de 2020 ante Joe Biden, a pesar de que no hay ninguna prueba que acredite que ganó aquellas elecciones. Ahora Santiago Abascal, y en menor medida también el PP de la mano de Isabel Díaz Ayuso, agitan el fantasma del fraude electoral y acusan a Pedro Sánchez de estar preparando un pucherazo de cara a las próximas elecciones generales.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/editorial/derecha-juega-fuego-alimentando-teoria-fraude-electoral_129_5780127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 17:19:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El líder de Vox, Santiago Abascal, durante el pleno de este miércoles en el Congreso]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El riesgo de cuestionar la legitimidad democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/riesgo-cuestionar-legitimidad-democratica_129_5779102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d2804ad7-4860-4a94-a770-f7e141f81773_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>No me gustan los resultados electorales prospectivos que sugieren las encuestas de opinión. Más concretamente, todos los resultados me desagradan: no solo los otorgados a las formaciones de extrema derecha. Quiero decir que desde un punto de vista soberanista, que es el mío, opino que no son los resultados que más convendrían al país. Ni los resultados de los que supuestamente volverán a ser primeros, ni los de aquellos de los que se prevén fuertes subidas, ni los de los que aguantan, ni los de aquellos a quienes se auguran fuertes retrocesos. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Salvador Cardús]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/riesgo-cuestionar-legitimidad-democratica_129_5779102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 16:29:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escaños del Parlamento , en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La guerra ya no es un medio de la política, sino una inversión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/guerra-no-medio-politica-inversion_128_5754928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/be41f759-e2be-4744-9c04-6e529eccb8cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Filósofa, ensayista y columnista, enseña filosofía en la Sapienza Università de Roma. <a href="https://www.ara.cat/cultura/donatella-cesare-postfeixisme-europa-subestimem_1_2611792.html" >Donatella Di Cesare (Roma, 1956)</a> batalla desde hace años contra la extrema derecha desde todos los ámbitos, también desde los medios de comunicación y desde la calle. No tiene miedo, a pesar de que llegó a tener escolta policial a causa de las amenazas recibidas por los grupos fascistas y neonazis. Entre otras obras ha publicado<em> Heidegger y los judíos</em> (2017), <em>Tortura</em> (2018), <em>Terrorismo. Una guerra civil global</em> (2017), <em>Marranos </em>(2019) y S<em>obre la vocación política de la filosofía</em> (2020), traducidos al castellano por Gedisa. En catalán, acaba de salir a la luz<em> Tecnofeixisme. La suspensió tàcita de la política</em> (Arcàdia). Con traducción de Coral Romà, el libro reflexiona sobre cómo se van imponiendo formas de gobierno totalitarias en todo el mundo y cómo se reduce el poder del pueblo. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Marimon Molas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/guerra-no-medio-politica-inversion_128_5754928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 15:20:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donatella Di Cesare en una foto de archivo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Filósofa. Autora de 'Tecnofascismo. La suspensión tácita de la política']]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este viento que rompe los cristales]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/viento-rompe-cristales_129_5750481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/bc98def0-5578-404a-8547-8847bb4deef2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La compañía Nvidia (de chips) vale en bolsa más de cien veces el presupuesto anual de la Generalitat y se acerca al PIB anual de Alemania. Meta (Facebook, Instagram, WhatsApp) tiene un valor similar al PIB de España. Los beneficios anuales de Nvidia son casi el doble del presupuesto de Croacia. El salto de escala es formidable. Solo una comparación de ayer mismo: en la reunión del Gobierno con los sindicatos de enseñanza, la oferta de mejora salarial fue de <a href="https://www.ara.cat/societat/educacio/docents-tornen-vaga-continua-negociacio-govern-sindicats_6_5749358.html">355 euros por docente en cuatro años</a>.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Bassas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/viento-rompe-cristales_129_5750481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 19:05:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nvidia, la auténtica protagonista de la IA generativa]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristianismo y democracia, la extraña pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/cristianismo-democracia-extrana-pareja_129_5715117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/dfa04e77-8369-4404-9a9e-7a079410a942_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En un país a la vez católico y anticlerical como el nuestro, las relaciones entre religión y política han sido históricamente sinuosas y críticas. La polarización llegó a ser muy bestia durante la Guerra Civil, cuyo eco sigue resonando. Vox-PP nos lo recuerdan cada día. A la vez, hay fenómenos sorprendentes: tenemos, por ejemplo, un presidente socialista, Salvador Illa, que no esconde su humanismo cristiano en medio de una sociedad que va por otro lado, cada vez más secularizada y huórfana de sentido. Y al mismo tiempo tenemos una ultraderecha independentista que alerta banalmente sobre los peligros que corre la civilización cristiana, cuyos valores no practica.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Aragay]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/cristianismo-democracia-extrana-pareja_129_5715117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 10:32:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente del Govern, Salvador Illa, saludando al arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella. ALEJANDRO GARCÍA / EFE]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sánchez y sus aliados señalan "el enemigo": millonarios, especuladores, tecnócratas y Donald Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/politica/reformar-onu-frente-putin-trump-receta-sanchez-socios_1_5711066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c237c241-c0d1-4f86-8fa0-5e446d00c89f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Donald Trump es millonario, un magnate inmobiliario, tiene intereses directes en las empresas tecnológicas y... es Donald Trump. El presidente de los Estados Unidos encarna en sí mismo todas las características del "enemigo" que este fin de semana ha señalado la izquierda reunida en Barcelona, con Pedro Sánchez como anfitrión, que se ha erigido en el referente del movimiento progresista internacional. "Cuando gobernamos los socialistas, los estados no se arrodillan ante las élites, las ponemos en su sitio", ha exclamado para cerrar las cumbres del fin de semana ante las 6.500 personas que llenaban el pabellón 8 de la Feria de Barcelona. El compromiso del líder español, pero también de los jefes de estado y de gobierno que se han reunido allí, es "resistir" ante el empuje de la ultraderecha, pero también "construir" juntos un nuevo mundo multilateral. "Les torceremos el brazo a los que se creen intocables. A los millonarios que explotan a la gente y juegan con la codicia; a los especuladores que juegan con los ahorros y las casas de la gente, y a los tecnólogos que se llenan la bolsa a costa de la salud de las democracias y la salud mental de nuestros jóvenes", ha reafirmado Sánchez, entonando desde el escenario el "No a la guerra" que ha seguido todo el auditorio.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aleix Moldes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/politica/reformar-onu-frente-putin-trump-receta-sanchez-socios_1_5711066.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 09:13:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Foto de grupo de la IV Cumbre en defensa de la Democracia en Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Los líderes progresistas plantean reformar la ONU para renovar la apuesta por el multilateralismo]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sánchez se rodea de líderes de izquierdas para hacer de Barcelona la capital mundial anti-Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/politica/sanchez-rodea-lideres-izquierdas-barcelona-capital-mundial-anti-trump_1_5709894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6de92428-ff52-4d4a-b10c-041272e70393_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Pedro Sánchez ha inaugurado con Lula da Silva, presidente de Brasil, el fin de semana con el que el gobierno español busca erigir Barcelona como una de las ciudades de referencia contra el trumpismo. Los dos mandatarios se han encontrado esta mañana en el Palau de Pedralbes, donde han mantenido una reunión, e inauguran así dos días en que coinciden en la ciudad condal hasta tres cumbres del progresismo internacional, con el presidente español ejerciendo de anfitrión. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aleix Moldes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/politica/sanchez-rodea-lideres-izquierdas-barcelona-capital-mundial-anti-trump_1_5709894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 05:02:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Sánchez y Lula da Silva en la recepción del presidente de Brasil en el Palacio de Pedralbes de Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Lula y Sheinbaum son los dos principales apoyos del líder español en la cumbre de este fin de semana]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Punto final? ¿O puntos suspensivos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/punto-final-puntos-suspensivos_129_5703793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/134c3441-02ff-4274-bf3a-88b83e5dc91a_16-9-aspect-ratio_default_0_x791y651.jpg" /></p><p>“Hay días que nacen sin saber que pueden acabar siendo recordados. Días aparentemente ordinarios, atrapados entre la rutina y la incertidumbre, que transcurren con la misma cadencia de siempre: un beso antes de salir de casa, una preocupación compartida, una promesa lanzada al futuro antes de ir a dormir. Y, sin embargo, algunos de estos días esconden una pregunta inquietante: ¿será este uno de aquellos días que la historia señalará?”</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santi Vila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/punto-final-puntos-suspensivos_129_5703793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 16:02:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donald Trump en una celebración de Pascua en la Casa Blanca el 6 de abril.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Atenas, hace 2.506 años: el triunfo del sofismo, el relativismo, la democracia y Occidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/atenas-2-506-anos-triunfo-sofismo-relativismo-democracia-occidente_129_5697236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/973b07ee-5f42-42ed-8d87-294833ee9f77_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Los sofistas tienen mala fama. Aquellos maestros ambulantes eran escépticos y relativistas, cobraban por sus enseñanzas y buscaban la persuasión, con un argumento o el contrario, en lugar de una verdad absoluta en la que no creían. Platón y Aristóteles despreciaron a los sofistas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/atenas-2-506-anos-triunfo-sofismo-relativismo-democracia-occidente_129_5697236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 19:36:27 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/973b07ee-5f42-42ed-8d87-294833ee9f77_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Vistas de Atenas desde el Partenón]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La democracia, ¿superada?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/democracia-superada_129_5699324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/12952763-95c2-47ee-9923-428e439b812f_16-9-aspect-ratio_default_1055946.jpg" /></p><p>La mano invisible, según Adam Smith: “Cada persona utiliza su capital para satisfacer sus necesidades inmediatas, pero una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entra en sus propósitos, promover mercados eficientes en un complejo agregado que nadie puede entender del todo [...]”. La supremacía del mercado. Hayek describió esta mano invisible como un patrón imperceptible e insondable, pero sólido y determinante. La dinámica del mercado hace posible que las personas actúen por su lado, en la ignorancia del conjunto, sin que nadie les tenga que decir qué han de hacer.El capitalismo convencional, hasta el siglo XXI, se sostenía por una relación recíproca entre empresa y sociedad, entre economía y democracia. Cuando en 1965 General Motors tenía un valor de unos 25.000 millones de dólares (unos 225.000 millones de dólares actuales), daba empleo a 735.000 trabajadores; hoy, Alphabet (la empresa matriz de Google) tiene un valor de unos 2 billones de dólares y unos 190.000 trabajadores, y Meta (matriz de Facebook), más de 1 billón de dólares de valoración y 79.000 empleados. La reciprocidad se ha perdido, más aún por la capacidad que tienen las empresas de condicionar la demanda: no necesitan el mercado, lo crean ellas. La concordancia entre los intereses empresariales, económicos, políticos y sociales se ha debilitado. Hay quien mantiene, con fundamento, que las reciprocidades del pasado estuvieron en el origen de la relación <em>amable</em> entre mercado y democracia. Se necesitaban mutuamente. Aquel equilibrio se ha perdido. El mercado domina la democracia. De aquí la relevancia creciente del beneficio económico descarnado. La derecha no oculta nada sus intereses...</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquim Coello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/democracia-superada_129_5699324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 19:01:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elon Musk, asistiendo al foro entre Estados Unidos y Arabia Saudí, en Washington, este noviembre.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La democracia antes de Grecia: cómo regiones de todo el mundo dieron voz a sus ciudadanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/democracia-grecia-regiones-mundo-dieron-voz-ciudadanos_1_5682380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/85ab1920-7a87-45de-a9e3-5dc09dd90562_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El debate sobre lo que hay que entender por "democracia" no es nuevo. Nadie pone en cuestión que los griegos inventaron la palabra <em>de mokratía</em>, que significa que las decisiones políticas las decide el pueblo. Sin embargo, mucho antes que los griegos, otras sociedades tuvieron gobiernos participativos o asamblearios que representan formas de gobierno colectivo. Por otra parte, la democracia no ha seguido una trayectoria lineal desde Grecia hasta la fecha, sino que se ha reinventado en diferentes épocas y lugares. Un nuevo estudio, publicado en <a href="https://www.science.org/journal/sciadv"  rel="nofollow"><em>Sciende Advance</em></a>, a partir de datos arqueológicos y textuales de 40 casos históricos en 31 sociedades de todo el mundo, defiende que en Europa, América y Asia existieron mecanismos de asambleas y consejos que tomaban decisiones comunitarias, a menudo vinculadas a la gestión de los recursos, la agricultura y la defensa colectiva. Estas instituciones no eran democracias en el sentido moderno, pero permitían participación y cierta deliberación colectiva.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Marimon Molas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/democracia-grecia-regiones-mundo-dieron-voz-ciudadanos_1_5682380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 17:00:39 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/85ab1920-7a87-45de-a9e3-5dc09dd90562_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Una plaza y avenidas de la antigua ciudad mexicana de Teotihuacan]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Un estudio analiza a partir de datos arqueológicos formas de gobernanza colectiva en América, Europa y Asia]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
</rss>
