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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Thomas Bernhard]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/thomas-bernhard/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - Thomas Bernhard]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Una novela de una lucidez feroz y que limpia como un ácido]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/novela-lucidez-feroz-limpia-acido_1_5696968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8d475e2a-5343-415d-aac2-1f0cf98a8996_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>Sabemos que hay viajes que atraviesan geografías y viajes que atraviesan conciencias. En el uno, la mirada fija el destino; en el otro, más profundo y silencioso, el pensamiento evidencia el desenlace del mundo, un mundo oscuro y oculto que se va revelando a cada paso. <em>Extinción </em>es una inmersión en el universo bernhardiano, en un paraje profundo donde la lucidez y el vértigo se confunden. Cuando <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/malas-pulgas-thomas-bernhard_1_4954168.html" >Thomas Bernhard</a> (Heerlen, Holanda, 1931 - Austria, 1989) publica <em>Extinción. Un hundimiento</em> en el año 1986 ha llevado su escritura hasta el límite. Es su última novela, la más extensa, la más radicalmente cerrada y asfixiante, como una cámara sin ventanas donde el aire se ha ido consumiendo lentamente. Que hoy podamos leerla en catalán es mérito de la traducción de Clara Formosa Plans, y de la apuesta de Quid Pro Quo Ediciones por autores exigentes que enriquecen nuestro espíritu.La obra consta de dos partes: <em>El telegrama</em> y <em>El testamento</em>. A la primera, Franz-Josef Murau, autoexiliado en Roma, recibe un telegrama: “Los padres y el Johannes muertos en accidente. Caecilia, Amalia<em>”.</em> La noticia de la muerte de los padres y el hermano en un accidente banal fruto del azar no le supone aparentemente ninguna gran catástrofe, pero le obliga a volver a Wolfsegg, el castillo familiar, lugar donde el espíritu es destruido con eficacia metódica. El regreso deviene una condena y desencadena una avalancha mental de recuerdos, juicios, insultos, culpas, reproches y odios. Murau se entrega a una retórica obsesiva inextinguible con un único propósito: usar la lengua como herramienta de extinción. Wolfsegg no es solamente una finca rural aristocrática decadente, sino una máquina de destrucción de la mente y de sumisión, donde se cierran a cal y canto las cinco bibliotecas de que dispone, un refugio para cazadores nacionalsocialistas católicos subvencionados. Wolfsegg es Austria misma, con su nobleza caduca y su nacionalcatolicismo opresivo. Cuando Murau decide destruir simbólicamente Wolfsegg, no hay redención, solo el gesto final de un condenado.Hablar para destruir<h3/><p>Murau habla. Habla para destruir. Pero cada frase que quiere liberarlo lo encadena más profundamente a aquello que odia. Y aquí hay que considerar a los personajes. La madre, administradora feroz del resentimiento doméstico, es una manipuladora fanática católica. El padre, un oportunista político, un industrial poderoso y simpatizante nacionalsocialista. Johannes, el hermano, un ser anodino y obediente, destinado a perpetuar la comedia. Y las hermanas Amalia y Caecilia, emblemas de la decadencia familiar, que son copias sin original. Todavía encontramos un cuñado, el fabricante de tapones de botella de vino, un pequeño burgués que con su insustancialidad y debilidad mental se pasea por Wolfsegg durante el sepelio. Por otra parte, tenemos al arzobispo Spadolini, el alto funcionario de la curia vaticana, admirado y odiado, que representa la versión sofisticada e internacional del poder religioso. Un funcionario del espíritu. Por fortuna está el querido y admirado tío Georg, el mentor del narrador, el guía que libera a Morau de este mundo fastidioso y opresivo. Y también Gambetti, el alumno romano del narrador, amigo y único interlocutor. Y María, la poeta brillante, una transfiguración literaria de <a href="https://llegim.ara.cat/critiques-literaries/vora-del-volca-ingeborg-bachmann_1_3848849.html" >Ingeborg Bachmann</a>, con quien mantiene una relación de admiración y dependencia. El autor emplea la figura de Gambetti como conversador, pero de hecho no hay diálogo. Bernhard ya había llevado al teatro esta estructura, tanto en <em>Ritter, Dene, Voss </em>(1984)como en <em>Plaza de los héroes </em>(1988)<em>,</em> imponiendo una voz central que habla ante presencias que no pueden contradecirla. <em>Extinción</em>, pues, asume la forma de un escenario desnudo, con un solo actor bajo el foco, un foco que quema y no se apaga. Y como siempre, el amasijo de un estilo narrativo inigualable: la repetición obsesiva, el ritmo circular, la frase que retorna una y otra vez sobre la misma herida, convirtiendo la prosa en una música hipnótica despiadada. Una lengua que avanza como una serradora. Esta es la obra más despojada del escritor, la más desprovista de cortinajes narrativos y más próxima al acto de pensar contra uno mismo. Solo una comicidad subterránea, seca y cruel, impide que el texto se hunda en la pura desesperación. Para leer a Thomas Bernhard hay que aceptar una disciplina: renunciar al entretenimiento y soportar la inclemencia de un pensamiento crudo. Porque con él no hay catarsis ni consuelo, solo una forma de claridad terrible, una lucidez feroz que limpia como un ácido y que obliga al lector a examinarse a fondo, sin posibilidad de volver a mirar el origen con inocencia. <em>Extinción</em>, pues, no es una novela para ser amada, sino una obra escrita para abolir el autoengaño.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquim Armengol]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 05:17:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Retrato del escritor, poeta y dramaturgo Thomas Bernhard]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Clara Formosa Plans traduce para Quid Pro Quo 'Extinción', la novela más extensa y radicalmente asfixiante de Thomas Bernhard]]></subtitle>
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      <title><![CDATA["Me sorprende que no nos estemos matando todo el rato dentro del metro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/sorprende-no-estemos-matando-rato-metro_1_5150422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9553a93f-bfb6-4918-ac2a-f1577dab9997_16-9-aspect-ratio_default_0_x1992y864.jpg" /></p><p>"El único motivo por el que hay un tipo de público que se sienta en las primeras filas de teatro es porque están secos y son viejos y exigen, es más, necesitan, es más, dependen de las babas de los actores", dice uno de los personajes de <em>Perros de pie</em>, la primera novela de Eduard Olesti (Barcelona, ​​1995). Publicada en Club Editor, sigue las vidas excesivas y atormentadas de un grupo de jóvenes en la Barcelona actual, ligados por el sueño de montar una obra de teatro total. Durante la aventura, que pasa por reencontrar a un dramaturgo desaparecido, la mayoría abusarán de drogas de todo tipo y algunos perderán la vida.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Nopca]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2024 05:30:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El escritor Eduard Olesti, en una calle de Sant Antoni]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Eduard Olesti debuta en la novela con la divertida y explosiva 'Perros de pie']]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Las malas pulgas de Thomas Bernhard]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/malas-pulgas-thomas-bernhard_1_4954168.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ffc9cba2-433b-4c72-a456-f4e1e891b2aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>"La realidad, como la verdad, no es ningún cuento de hadas, y la verdad nunca ha sido un cuento de hadas". Esto dijo Thomas Bernhard en 1965, durante el discurso de aceptación del Premio de Literatura de la Ciudad Libre y Hanseática de Bremen, que se le había dado por la novela <em>Helada</em>.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Nopca]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Mar 2024 15:36:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las malas pulgas de Thomas Bernhard]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El Gall publica por primera vez en catalán 'Mis premios', libro emblemático y venenoso del autor austríaco]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Misterio y terror en la sala grande del TNC]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/misterio-terror-sala-grande-tnc_1_4302310.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7e204c63-a489-4e02-868c-a93b6554abb3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>'Ils nous ont oubliés'<h3/><h4>Teatre Nacional de Catalunya. 12 de marzo de 2022<h4/><p>Seguramente que a Séverine Chavrier, directora del Centre National de Création de Orléans - Loiret, le encantan las películas de misterio y terror, desde Murnau hasta Hitchcock o Wes Craven. Y, por supuesto, también las de Stephen King y su Jack Torrance, de quien el viejo Konrad parece un alter ego. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santi Fondevila]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Mar 2022 18:41:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un fragmento del montaje de la obra de Bernhard]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['Ils nous ont oubliés', que adapta una novela de Bernhard, es un diálogo no siempre fructífero de la literatura con el cine en el que la forma se impone al contenido]]></subtitle>
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