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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - sinhogarismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/sinhogarismo/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - sinhogarismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[El nuevo chabolismo y el sinhogarismo, un reto social]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/editorial/nuevo-chabolismo-sinhogarismo-reto-social_129_5768025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f14bf57a-9cde-477a-b10b-2a17a96b96d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El barraquismo llegó a ser una realidad consolidada en la Barcelona de los 60, con núcleos que se convirtieron en auténticos barrios como Montjuïc o el Somorrostro, pero parecía que se había dejado atrás en los años 90 con las grandes operaciones urbanísticas que comportaron los Juegos Olímpicos. En cambio, el sinhogarismo nunca se llegó a erradicar, pero se vinculaba a situaciones de marginalidad extrema o adicciones. Ahora, la llegada de nuevos contingentes de población inmigrante (igual que pasó en los años 60), tanto el sinhogarismo como un nuevo barraquismo vuelven a proliferar y plantean un enorme reto político a una sociedad que, si bien ha prosperado económicamente mucho en los últimos 50 años, mantiene importantes diferencias sociales.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/editorial/nuevo-chabolismo-sinhogarismo-reto-social_129_5768025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 17:14:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Barraquismo al lado de las obras de la estación de la Sagrera.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sinhogarismo se extiende hacia la periferia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/sinhogarismo-extiende-periferia_130_5767991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/818e4521-372c-41b5-b24a-9affe4451698_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Sale de la tienda de campaña que, alrededor del mediodía ya debe ser un horno en el interior. “<em>No problems</em>, no policia”, dice mientras mira a uno y otro lado. Desde la decena de tiendas que hay en este rincón de la ronda del Litoral, entre L'Hospitalet y Barcelona, nadie saca la cabeza al oír una voz extraña. En la puerta de cada una hay zapatillas y chanclas de piscina que delatan que los propietarios han preferido continuar ajenos a lo que pasa fuera y evitar problemas. Les da miedo que hacerse visibles les obligue a trasladarse otra vez. Este grupo se ha instalado en un descampado entre carreteras, provenientes de los desalojos del aeropuerto, la Ciutadella y la Zona Franca. “Buscan la periferia”, ilustran desde las entidades, que apuntan que optan por pasar más desapercibidos ante la policía y también de los vecinos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Rodríguez Carrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/sinhogarismo-extiende-periferia_130_5767991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 17:03:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un asentamiento de barracas y tiendas sobrevive en medio de edificios en un solar del distrito de Sant Andreu, en Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Miles de personas malviven en tiendas, asentamientos y edificios en ruinas a la espera de la ley que obligue a las administraciones a ofrecer servicios ante la emergencia]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Malvivir en una masía sin paredes, puertas ni ventanas: "Estamos atrapados"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/malvivir-masia-paredes-puertas-ventanas-atrapados_1_5767988.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/731a236b-187d-405b-938b-51105faf341d_16-9-aspect-ratio_default_0_x923y418.jpg" /></p><p>Entre Girona y Salt, en una masía a medio construir, malviven una veintena de chicos africanos, originarios de países como Gambia, Senegal, Mauritania y Mali. La casa no tiene luz ni agua. Tampoco puertas ni ventanas en las aberturas y, en el interior, solo está la estructura de las paredes maestras. Los jóvenes han improvisado compartimentos con cartones y telas donde duermen con colchones, mantas y tiendas de campaña. En medio del edificio hay una escalera sin paredes ni barandilla, con una caída al vacío muy peligrosa, sobre todo por la noche. Cocinan en una sala con fuego de leña en el suelo o con hornillos de gas, se duchan con garrafas de la fuente y no tienen lavabos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aniol Costa-Pau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/malvivir-masia-paredes-puertas-ventanas-atrapados_1_5767988.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 17:03:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La masía entre Girona y Salt donde viven una veintena de jóvenes africanos en condiciones muy precarias.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Una veintena de chicos africanos ocupan una casa a medio construir entre Girona y Salt mientras intentan obtener los papeles y acceder a un trabajo]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trabajar y vivir en la calle, la nueva normalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/trabajar-vivir-calle-nueva-normalidad_130_5767984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ab0f73d8-70a9-4fd2-8395-7287dc9eba0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Manuel Heredia se levanta cada día a las 5 de la mañana para ir al trabajo. Se lava la cara y los dientes, se recoge el pelo, coge el tren y a las 6.20 horas ya entra por la puerta de la empresa. Ocho horas después, se ducha y hace el camino a la inversa. Hasta el día siguiente. Es la misma rutina de tantos y tantos trabajadores, pero la particularidad de Heredia es que vive en la calle, una excepcionalidad cada vez más normalizada, alertan las entidades sociales. El informe FOESSA de Càritas estima que en Cataluña <a href="https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/cataluna-hay-1-4-millones-trabajadores-pobres_1_5575030.html" >1,4 millones de trabajadores son pobres</a>. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Rodríguez Carrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/trabajar-vivir-calle-nueva-normalidad_130_5767984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 17:02:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manuel Heredia hablando con los voluntarios de Cruz Roja que lo atienden en la calle donde vive.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Manuel tiene un trabajo estable pero vive en la calle mientras ahorra para poder pagar las fianzas para acceder a un piso de alquiler]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los olvidados de las barracas de Montcada y Reixac: "Todo continúa igual"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/olvidados-barracas-montcada-reixac-continua-igual_1_5767476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/29b48e17-e61a-4ded-b24d-4ff65fdcaba1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Ya han pasado más de cuatro años de la <a href="https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/muere-pareja-asfixiada-calentaba-barraca-montcada-reixac_1_4235740.html" >muerte de Munir y Jéssica en el barrio de barracas de Montcada i Reixac</a>. En este tiempo, sin embargo, la situación del asentamiento no ha cambiado en absoluto y sus habitantes continúan malviviendo entre el río Besòs y la carretera BV-5001, invisibles a ojos de las administraciones a pesar de la tragedia. Aquel día de enero de 2022 hacía frío, la pareja encendió un fuego para calentarse y murieron asfixiados dentro de su infravivienda, dejando tres criaturas huérfanas. La llegada de un nuevo verano no mejora la perspectiva de los vecinos, ya que con el aumento de las temperaturas deben buscar refugio fuera de la barraca —construida con chapa o materiales poco resistentes— cuando el sol aprieta más y hace que el ambiente en el interior sea irrespirable. Es el caso de un hombre que descansa a la sombra sin camiseta. No quiere decir su nombre, ni que le hagan fotografías y le entrevisten, está cansado de denunciar la situación y enfadado por la falta de ayuda que han recibido: "Murieron allí al lado y todo sigue igual; no quiero hablar con vosotros porque no servirá de nada".</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Diumenjó Segalà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/olvidados-barracas-montcada-reixac-continua-igual_1_5767476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 07:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El asentamiento de barracas situado en una zona de huertos cerca del río Besòs, en Montcada i Reixac, donde murió una pareja a causa de la inhalación de humo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Cuatro años después de la muerte de dos vecinos, el plan de acción para buscar alternativas está en un punto muerto y sin soluciones]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adiós musical al pianista sin hogar del Hospital Clínic]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/adios-musical-pianista-techo-hospital-clinic_1_5742468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/008e34f7-7145-46de-b1a9-cef7cb6d9c06_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>No podía faltar la música, y menos aún el piano que le acompañó tantos días, en la despedida a Dragomir Atanazov, un hombre que conseguía evadirse de las fealdades y tristezas de vivir en la calle y se transformaba cuando tocaba las teclas blancas y negras. Atanazov, <em>el</em><em>Drago</em>, nació en 1972 en Bulgaria y murió prematuramente este mes de abril en Barcelona, ya no como una persona sin hogar sino en casa de una familia de acogida. En un emotivo acto en el taller-tienda La Troballa, que Arrels Fundació tiene en la calle Ample de la capital catalana, donde él había pasado tantas horas trabajando, seis pianistas han querido rendir un homenaje al pianista de la calle que tocaba en el Hospital Clínic y en el Sant Pau y dejaba a más de uno boquiabierto.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Rodríguez Carrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/adios-musical-pianista-techo-hospital-clinic_1_5742468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 05:03:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un momento del sentido homenaje a Dragomir Atanazov, el sintecho que tocaba el piano del Hospital Clínico de Barcelona]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Arrels rinde homenaje a Dragomir Atanazov, fallecido prematuramente a los 54 años]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La regularización de inmigrantes no está pensada para quien vive en la calle"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/inmigracion/regularizacion-inmigrantes-no-pensada-vive-calle_1_5740050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d96ce74c-c0d5-41c1-84b2-e361b4fad712_16-9-aspect-ratio_default_0_x3376y1797.jpg" /></p><p>La exclusión social de las personas que viven en la calle también se nota en el proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes que hasta el 30 de junio está abierto para medio millón de personas en todo el Estado. Se nota porque las personas que viven en la calle, en tiendas de campaña o en asentamientos tienen muchos problemas para cumplir los requisitos –por muy laxos que sean– a la hora de reunir la documentación necesaria o, incluso, para enterarse de que hay un proceso en marcha y que se pueden acoger a él. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Rodríguez Carrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/inmigracion/regularizacion-inmigrantes-no-pensada-vive-calle_1_5740050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2026 17:08:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una intervención de Arrels Fundació con una persona sin hogar de Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Arrels asesora a las personas sin hogar para presentar la documentación, a pesar de la complicación del sistema]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la A a la Z]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/z_129_5736075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7bfca5ee-3ea8-474f-adde-bd4d2a026da4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><em>A la intemperie</em>, que quiere decir a la intemperie y sin nada, es la primera entrada, el concepto iniciático, de un singular y preciado diccionario que se dio a conocer la pasada semana. El pasado lunes al anochecer, en la Sala Sagarra del Ateneu Barcelonès, se presentaba, pioneramente, el primer <em>Diccionario del sinhogarismo</em> en lengua catalana. Impulsado por quienes más saben de palabras precisas y definiciones acuñadas —esta institución común del catalán que es el Termcat— y por quienes más conocen la realidad en conjunto y al detalle de sobrevivir en la calle —la Fundació Arrels—. Doble rigor para recuperar el nombre exacto de las cosas y poder "decir las cosas tal como son", como recomendaba la canción de Raimon. Justo ahora, cuando tantas palabras son desterradas, manipuladas, pervertidas o vaciadas de contenido. La sala estaba llena y, lamentablemente, las calles también: el sinhogarismo ha crecido un 40% en Barcelona. En solo dos años. Han muerto siete personas este invierno. Hemos visto desahuciar el B9 de Badalona, los asentamientos de Barcelona o el aeropuerto del Prat. Mientras tanto, nos faltan palabras para nombrar la realidad, más aún en situaciones en las que lo que manda y domina es una invisibilización estructural, proporcionalmente inversa a la criminalización y el sensacionalismo. Las palabras —palabras contra estigmas, definiciones contra etiquetas— configuran y educan, al fin y al cabo, la mirada. Y cómo miramos define qué haremos —compromiso o indolencia, solidaridad o indiferencia—. Por eso este diccionario es también un espejo —de nosotros mismos.Esbozado el qué y el cómo, hay que matizar el cuándo. El ciclo político catalán ha hecho que antes hayamos visto impreso el diccionario —que dispone de versión en línea— que no se haya aprobado la proposición de ley de medidas transitorias y urgentes para hacer frente al sinhogarismo en el Parlament, que hace tantos años que esperamos. Estaba previsto el orden inverso, para que el diccionario estuviera también inspirado en el espíritu y la letra de la ley. Pero las sucesivas convocatorias electorales han hecho decaer una y otra vez el trámite parlamentario y, ya se sabe, sant volvemos a empezar otra vez desde cero después de cada elección. Supongo que el diccionario, anticipadamente y a la de ya, remacha el clavo. El concepto <em>factor institucional</em>, mira qué cosas, remite al diccionario al "factor de riesgo relacionado con las políticas y el funcionamiento de la administración pública y de sus organismos con relación al abordaje del sinhogarismo". Y el volumen, que va repleto de imprescindibles notas explicativas, lo concreta con claridad de calle: "La insuficiencia de presupuestos públicos, la falta de coordinación de los servicios sociales, los procedimientos y la burocracia de la administración pública o la falta de planificación en la desinstitucionalización son ejemplos de factores institucionales".La lingüística cooperación publicosocial en la redacción del diccionario narra también todo un equipazo que, rechazando la moda de los anglicismos, nos enriquece el léxico, afila el catalán e invita a una solidaridad ininterrumpida. El equipo va de Jordi Garcia —voluntario de Arrels que tuvo la idea original, amparado en "el poder transformador de habitar las palabras<em>frustración</em>, <em>desesperación</em>, <em>sufrimiento</em>, <em>soledad</em>, <em>fragilidad</em>, <em>desesperanza</em>. Al fin y al cabo, la directora de la Fundación Arrels, la buena de Bea Fernández, aclaró de entrada que hablaba de un diccionario que, sin necesidad de ningún relato, disecciona todo un panorama "de vidas rotas, de sistemas que fallan, de derechos vulnerados".Un diccionario, en los tiempos que corren, puede ser un lúcida arma pacífica de reconstrucción masiva. Este lo es, y quizás no haya lucha más urgente y contemporánea que la batalla cotidiana por el lenguaje. Una terminología contra la ambigüedad, con palabras conscientes y consistentes, en tiempos de reduccionismos, binarismos y polarizaciones. Porque el lenguaje siempre ha sido de doble filo: humaniza o brutaliza, transforma o reproduce, genera empatía o provoca rechazo. Porque las palabras —cada palabra que empleamos— nos pueden llevar al simplismo o la complejidad, a la estigmatización o a la dignificación, a acercarnos o a alejarnos. No hace mucho el filósofo Santiago Alba Rico revivía una escena reciente en el metro, cuando un hombre entró y anunció: "No les pediré dinero. Solo les pediré que levanten las cabezas de sus teléfonos móviles y me digan buenos días". El filósofo recordaba que es fácil tratar con abstracciones, cuando lo difícil es hacerlo cuando las necesidades de quien nos rodea se vuelven dolorosamente concretas. Como aquello tan concreto de rehuir la mirada y mirar a otra parte.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/z_129_5736075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 16:02:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Personas durmiendo en la calle en Barcelona, en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reducir a la mitad el sinhogarismo: el plan piloto que lleva a debate el síndico de Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/barcelona/reducir-mitad-sinhogarismo-plan-piloto-lleva-debate-sindico-barcelona_1_5726410.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7bfca5ee-3ea8-474f-adde-bd4d2a026da4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El pasado mes de marzo las entidades del tercer sector social volvieron a lanzar un <a href="https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/personas-hogar-no-esperar-tercer-sector-urge-instituciones-actuar_1_5666696.html">grito de alerta</a> para exigir a las administraciones soluciones para las personas sin hogar. Aquel día, denunciaron que ya había hasta una quincena de mesas y grupos de trabajo, pero que había que pasar de las palabras a la acción. Desde entonces, se han movido algunas fichas. Una es la propuesta que impulsa el Síndic de Greuges de Barcelona y que, según confirman diversas fuentes a el ARA, desde hace unas semanas el síndic, David Bondia, ha empezado a compartir con instituciones, grupos municipales y entidades.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerard Pruna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/barcelona/reducir-mitad-sinhogarismo-plan-piloto-lleva-debate-sindico-barcelona_1_5726410.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 05:06:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Personas durmiendo en la calle en Barcelona, en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El proyecto prevé un censo compartido de personas sin hogar y un acompañamiento personalizado]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la pobreza molesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/pobreza-molesta_129_5699327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/be4b95cd-b210-43e5-83a5-098fa2c10547_16-9-aspect-ratio_default_0_x2032y1704.jpg" /></p><p>Hay realidades que incomodan. No porque sean nuevas, sino porque nos recuerdan aquello que preferimos no ver. El sinhogarismo es una de ellas. No es una anécdota urbana ni un paisaje inevitable; es el síntoma de una quiebra colectiva, de una sociedad que ha normalizado que haya personas que no tienen dónde dormir. Y, aún más grave, que ha empezado a diseñar espacios para que no puedan estar allí.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep Maria Argimon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/pobreza-molesta_129_5699327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 19:01:23 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/be4b95cd-b210-43e5-83a5-098fa2c10547_16-9-aspect-ratio_default_0_x2032y1704.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Una persona sin techo durmiendo en medio de la calle en Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Badalona instala bloques de hormigón en el lugar donde se refugiaban los desalojados del B9]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/badalona-instala-bloques-hormigon-lugar-refugiaban-desalojados-b9_1_5696348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8a9e1d25-5581-41f2-a0e2-dcb85addf5b1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El Ayuntamiento de Badalona ha instalado una veintena de bloques de hormigón bajo el puente de la autopista C-31, justo donde hasta <a href="https://es.ara.cat/sociedad/vuelven-desalojar-expulsados-b9-marchar-temporalmente-puente-c-31-salubridad_1_5688350.html" >hace pocos días malvivían en tiendas de campaña decenas de personas sin hogar</a>, la mayoría provenientes de <a href="https://es.ara.cat/sociedad/desalojan-plaza-malvivian-personas-desahuciadas-antiguo-instituto-badalona_1_5596980.html" >el antiguo Instituto B9</a>. El 24 de marzo el consistorio que dirige el popular Xavier García Albiol ordenó el desalojo del asentamiento con la justificación de que era una medida temporal por la necesidad de limpiar y sanear el espacio, <a href="https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/mes-durmiendo-debajo-puente-c-31-mundo-vacio_1_5620630.html" >ocupado desde finales del mes de diciembre del año pasado</a>. Dijo, sin embargo, que una vez pasado el efecto tóxico de los productos utilizados permitiría que se volviera a ocupar. Ahora, sin embargo, una brigada municipal ha bloqueado totalmente el acceso al lugar, que vigila una patrulla de la Guardia Urbana, según informa la ACN.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/badalona-instala-bloques-hormigon-lugar-refugiaban-desalojados-b9_1_5696348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 15:16:59 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/8a9e1d25-5581-41f2-a0e2-dcb85addf5b1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Los bloques de hormigón que el Ayuntamiento de Barcelona ha colocado para cerrar el paso al punto donde estaba el asentamiento.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El Ayuntamiento argumenta que quiere evitar que aparquen coches, a pesar de que había asegurado que permitiría el retorno de los desocupados]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere otro hombre sin hogar en Badalona, el quinto este año]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/muere-persona-vivia-calle-badalona-son-cinco-ano_1_5675884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/40b7cd82-1530-4465-ad94-e30c91833f95_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Cinco personas que vivían en la calle murieron en Badalona este año. Según ha confirmado al ARA la plataforma Badalona Acull, la última víctima ha sido un hombre sin hogar que, tal y como ha avanzado el <em>Diario de Badalona</em>, apareció sin vida el 15 de febrero en el interior del coche donde sobrevivía en el barrio de Puigfred. Se trata de un hombre vecino de Santa Coloma de Gramenet de 60 años.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Rodríguez Carrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/muere-persona-vivia-calle-badalona-son-cinco-ano_1_5675884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 09:38:21 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/40b7cd82-1530-4465-ad94-e30c91833f95_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Una pancarta con el lema 'Vivir en la calle mata' presidiendo la plaza del Ayuntamiento de Badalona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Era un vecino de Santa Coloma de 60 años a quien encontraron el 15 de febrero en el interior de un coche]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sinhogarismo más invisible: de dormir en el agujero de una escalera a dar vueltas en autobús]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/sinhogarismo-invisible-dormir-agujero-escalera-dar-vueltas-autobus_1_5663082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/aa74feac-953c-4746-9e77-71bd1cf3c832_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Un tosco, el susurro de dos voces o un hilo de música por la noche, en horas en las que el edificio es un desierto, pone en alerta a los vecinos. La sorpresa llegará a plena luz del día, cuando suba los escalones que van del quinto al sexto y último piso de la escalera. Allí justo frente a la puerta blindada de acceso a la azotea hay un minúsculo colchón encajonado y una pequeña mochila que los residentes esporádicos de la noche anterior han dejado antes de salir cuando aún reina el silencio en la finca. Por la noche, volverán sin hacer ruido e intentando pasar desapercibidos. La escena está en una comunidad del barrio barcelonés de Sants que ha decidido en asamblea cerrar el tramo final de la escalera con una verja.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Rodríguez Carrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/sinhogarismo-invisible-dormir-agujero-escalera-dar-vueltas-autobus_1_5663082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 15:30:07 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/aa74feac-953c-4746-9e77-71bd1cf3c832_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El rincón de la escalera donde duermen personas sin hogar en una finca de Sants, en Barcelona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Las personas que no tienen un techo para dormir buscan "alternativas seguras" para protegerse de los ataques callejeros]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona vuelve a desalojar a los expulsados de la Zona Franca]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/barcelona-vuelve-desalojar-expulsados-zona-franca_1_5652727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ef132820-48f7-4ace-aaa7-5a90c07c6f29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Es la primera mañana del Ramadán y una treintena de jóvenes argelinos están más preocupados por qué pasará mañana jueves cuando los vuelvan a desalojar para limpiar el espacio que por cómo pasarán las horas hasta romper el ayuno religioso. Son parte de las 175 personas que la semana pasada ya fueron <a href="https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/barcelona-levanta-parte-asentamiento-zona-franca-plaga-ratas_1_5643680.html" >expulsadas de un solar en la calle 2 de la Zona Franca</a> que, según justificó el Ayuntamiento de Barcelona, ​​estaba infectado por ratas. Entonces el grupo se dispersó por calles y otros espacios del polígono industrial, la ronda Litoral o la montaña de Montjuïc, lejos de edificios residenciales. El martes, agentes de la Guardia Urbana les anunciaron que a partir del jueves a las 7 h vendrá una brigada de limpieza que llevará todo lo que no hayan recogido. Sólo podrán volver a plantar el campamento de tiendas a partir de las 20 h, y tendrán que marcharse a las 8 h.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Rodríguez Carrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/barcelona-vuelve-desalojar-expulsados-zona-franca_1_5652727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 18:06:05 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/ef132820-48f7-4ace-aaa7-5a90c07c6f29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Un joven recogiendo sus cosas en el desalojo del pasado día 10.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/ef132820-48f7-4ace-aaa7-5a90c07c6f29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[El consistorio evitará que las personas pasen el día en las tiendas, pero dice que permitirá que duerman allí]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuántos muertos de frío más se necesitan en la calle?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/muertos-frio-necesitan-calle_129_5633824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/0d769527-ebc0-40b8-9eea-a0dc3ab11b55_16-9-aspect-ratio_default_1048259.jpg" /></p><p>¿Cuántas personas más deben morir en la calle para tomarnos en serio el incremento del sinhogarismo? Llevamos unas semanas hablando más de lo habitual. Las cinco muertes de personas mientras dormían en las calles de ciudades catalanas en plena ola de frío y el evidente incremento de la problemática en los últimos tiempos están llenando páginas y minutos de televisión y radio. Pero nos escandalizamos de cómo hemos normalizado que miles de personas pasen las noches y los días al raso mientras seguimos desviando la atención de la vivienda para hablar de emergencias y para exigir a los servicios sociales que lideren actuaciones que, estrictamente, son propias de protección civil.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Sales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/muertos-frio-necesitan-calle_129_5633824.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 18:10:07 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/0d769527-ebc0-40b8-9eea-a0dc3ab11b55_16-9-aspect-ratio_default_1048259.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Un sinhogar durmiendo en la calle de Barcelona. PERE TORDERA]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Albiol pide permiso a la Generalitat para desalojar el asentamiento del puente de la C-31]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/vivienda/albiol-pide-permiso-generalitat-desalojar-asentamiento-puente-c-31_1_5632541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/038db676-38c9-4353-81de-a0ade5732810_16-9-aspect-ratio_default_0_x1679y1322.jpg" /></p><p>El Ayuntamiento de Badalona ha pedido permiso a la Generalitat para poder desalojar el asentamiento que hay debajo del puente de la C-31. Es donde se instalaron <a href="https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/mes-durmiendo-debajo-puente-c-31-mundo-vacio_1_5620630.html">decenas de personas después del desalojo del antiguo Instituto B9</a>, a pocos metros de allí. Según el Ayuntamiento, debajo del puente de la autopista ya no queda ningún antiguo residente del B9, ya que todos se han ido reubicando, pero sí quedan otras personas sin hogar.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/vivienda/albiol-pide-permiso-generalitat-desalojar-asentamiento-puente-c-31_1_5632541.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 15:38:32 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/038db676-38c9-4353-81de-a0ade5732810_16-9-aspect-ratio_default_0_x1679y1322.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Decenas de expulsados del B9 siguen bajo el puente de la C-31]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Este punto es dominio de la administración catalana, ya que está debajo de una autopista]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y sólo hace 15 días]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/15-dias_129_5620266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/edf08213-033b-479c-af28-54b4626bb3d7_16-9-aspect-ratio_default_0_x1959y1315.jpg" /></p><p>Esta mañana del sábado hará sólo dos semanas que nos levantamos, primero y repentinamente, con la noticia de los bombardeos sobre Caracas –cerca de 100 muertos impunes y ya olvidados–. Enseguida, en radio encendida, móvil hiperconectado como esos días en los que todo el mundo recordará dónde estaba y qué hacía, con la retransmisión en directo del secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Podían haber pasado muchas cosas y todavía sorprende lo poco que ha pasado. Al día siguiente, esto es, el cártel<em> </em>de Los Soles desaparecía del texto de acusación de la fiscalía. Sólo flotaba petróleo e ideología en <em>putsch</em> de Trump. Circulín. Y sí: hace sólo 15 días de la Doctrina Donroe –ya la vez hace dos siglos de la Monroe. Y sin embargo, nos parece ya una eternidad –los quince días y también los dos siglos. En la cuerda floja de la rifa caníbal del año iniciado, la duda espesa de quién será el próximo en recibir: Groenlandia, Irán, Colombia, Cuba, México, Gaza de nuevo o Ucrania de nuevo. Y la UE haciendo el papelino. Ha arrancado el 2026 con el revoltijo de la confusión, la despedida del mundo de ayer y trajinándola por varios acantilados que ya veremos dónde nos llevan, porque si ya sabemos cómo ha empezado el año, lo importante es implicarse para que no acabe como algunos pretenden. Pornográficamente, existe esta brutal declaración del lugarteniente Stephen Miller, intramuros y extramuros, que lo ha hecho saltar por los aires: "El mundo real está gobernado por la fuerza y ​​el poder: estas son las leyes de hierro del mundo". La brutalidad reivindicada llega a todas partes: Delta Force ya es en el mundo lo que el ICE está en casa. Una misma crueldad, dentro y fuera, pero con resistencias fuera y dentro. Y con Renee Nicole Good abatida por un agente que había combatido en Irak. Cuando Trump mata por igual de puertas afuera que de puertas adentro.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Fernàndez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/15-dias_129_5620266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jan 2026 19:38:09 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/edf08213-033b-479c-af28-54b4626bb3d7_16-9-aspect-ratio_default_0_x1959y1315.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El punto donde murió un sinhogar en Badalona.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona sumará 78 plazas más para atender a personas sin hogar los días de frío intenso]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/barcelona-sumara-78-plazas-atender-personas-hogar-dias-frio-intenso_1_5618149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f2985da8-129b-430d-af68-06a6b0562578_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Barcelona incrementará las plazas para atender a personas sin hogar durante la operación frío: pasará de las 100 actuales a 178 y reforzará los equipos de acompañamiento en la calle con doce nuevos efectivos. Lo ha anunciado la teniente de alcaldía de derechos Sociales, Raquel Gil, durante la primera reunión de la Mesa de Ciudad contra el sinhogarismo. La medida quiere "dimensionar" los servicios municipales actuales para dar respuesta al aumento de ciudadanos sin techo que existen en la capital catalana.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/emergencia-social/barcelona-sumara-78-plazas-atender-personas-hogar-dias-frio-intenso_1_5618149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 19:45:06 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/f2985da8-129b-430d-af68-06a6b0562578_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[01. Un sinhogar en los porches del Palau Moja, en Barcelona. 02. Un voluntario de Arrels con un sinhogar.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/f2985da8-129b-430d-af68-06a6b0562578_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[El Ayuntamiento reforzará los equipos de calle con doce nuevos profesionales]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede un ayuntamiento acabar en los tribunales para desatender a las personas sin hogar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/justicia/ayuntamiento-acabar-tribunales-desatender-personas-hogar_1_5614023.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/562980b2-3a3a-4279-89a8-1f43d9f847f9_16-9-aspect-ratio_default_0_x2193y1027.jpg" /></p><p>"En teoría es una obligación de los ayuntamientos, pero, como hemos visto en Badalona, ​​algunos deciden no hacerlo". La politóloga Alba Lanau, profesora e investigadora de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), lamenta que en la práctica las administraciones locales pueden salir airosas de incumplir sus obligaciones en la asistencia a las personas sin hogar. La ley fija los mínimos que debe garantizar la administración, pero apenas existen precedentes de incumplimientos que hayan llegado a los tribunales. A esto se suma la dificultad de que personas en una situación de extrema vulnerabilidad quieran –y puedan– impulsar un procedimiento judicial, y voces de las entidades sociales especializadas admiten que la falta de recursos también ha terminado pesando a la hora de descartar las acciones judiciales cada vez que se lo han planteado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Galià]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/justicia/ayuntamiento-acabar-tribunales-desatender-personas-hogar_1_5614023.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 16:00:13 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/562980b2-3a3a-4279-89a8-1f43d9f847f9_16-9-aspect-ratio_default_0_x2193y1027.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Usuarios dejan el albergue de Badalona de Can Bofí Vell.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/562980b2-3a3a-4279-89a8-1f43d9f847f9_16-9-aspect-ratio_default_0_x2193y1027.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[La ley fija los mínimos que debe garantizar la administración, pero apenas existen precedentes de incumplimientos que se hayan judicializado]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muertos en la calle: ¿qué hacemos con los sinhogar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/editorial/muertos-calle-sinhogar_129_5611582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3f0880e8-6a75-4e68-a01b-4fdc3f5dd2f3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La crisis de la vivienda tiene en el sinhogarismo su cara más oscura. Ignorarla no es ninguna solución. Dejarles morir de frío es una vergüenza. Esto es lo que, como sociedad, estamos haciendo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/editorial/muertos-calle-sinhogar_129_5611582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 20:15:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antonio un hombre sin hogar que vive en el exterior del mercado Municipal Torner, en Badalona.]]></media:title>
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