Sucesos

Vuelven a desalojar a expulsados del B9: "Los que han salido a trabajar cuando vuelvan no tendrán nada"

El Ayuntamiento de Albiol justifica el movimiento por motivos de "salubridad" y dice que no se podrá estar en la zona "durante unos días"

Desalojan el asentamiento bajo el puente de la C-31 en Badalona
24/03/2026
4 min

BadalonaSillas de comedor, colchones de todos los tamaños, televisiones viejas, mantas y ropa. Todo fuera. En poco más de dos horas lo que en los últimos tres meses ha sido casa de los expulsados ​​del antiguo Institut B9 ha quedado totalmente vacío. El asentamiento donde este martes por la mañana se levantaron decenas de personas, a mediodía volvía a ser sólo una acera bajo el puente de la C-31, con las líneas del carril bici de blanco reluciente y los adoquines brillantes impregnados de productos de limpieza. "Nos han dicho que salimos para limpiarlo, pero no creo que podamos volver", repetía un chico mientras cruzaba la cinta policial con un carrito de ir de compras destartalado en una mano y una maleta llena a rebosar en la otra.

El Ayuntamiento de Badalona ha desalojado, al menos temporalmente, el asentamiento donde este invierno se han cobijado cientos de personas al final de la avenida Almería de la ciudad. Fuentes municipales consultadas por el ARA aseguran que se trata de un operativo de limpieza en el que han participado los servicios municipales, agentes de la guardia urbana y técnicos de los servicios sociales. También explican que el efecto de los productos de limpieza impedirá que pueda estar en la zona "durante unos días".

Los servicios de limpieza de Badalona, ​​acompañados de la policía municipal, retirando los objetos de las personas refugiadas bajo el puente de la C-31.

Cuando algunas de las personas que han estado ayudando a los que llevan meses pasando la noche bajo el puente de Badalona han preguntado a los agentes de policía del dispositivo si tenían una orden judicial para hacer marchar a los expulsados ​​del B9, la respuesta ha sido directa: "No estamos aquí para hacer un debate: la autoridad administrativa local ha autorizado el desalojo por motivos de salubridad". En el mismo sentido, desde el Ayuntamiento aseguran que los técnicos municipales han detectado "graves problemas de salubridad, con las consiguientes quejas de los vecinos", en este tramo bajo la C-31.

La conversación tiene lugar con decenas de camionetas de la limpieza yendo y viniendo cargadas de colchones, palés e incluso algún sofá de fondo. "¿Y cuándo podrán volver?", insisten quienes intentan representar a los expulsados ​​del asentamiento. "No lo sabemos, nosotros pondremos un producto de limpieza que puede ser tóxico...", balbucea el agente. "Todo lo que quieran pueden llevárselo", añade el agente con calma.

Una mujer de unos 50 años que carga una bolsa de basura con mantas asegura que les han dicho que todo lo que no se lleven "irá a la basura". "Quienes han salido a trabajar cuando vuelvan no tendrán nada", lamenta la mujer. En este sentido, la policía justifica que todos los objetos que se están llevando del asentamiento "estarán custodiados en su punto verde y los podrán ir a buscar".

Obediencia y resignación

Aunque al mediodía el espacio ya estaba totalmente vacío, el proceso fue lento. Durante tres horas los habitantes del asentamiento iban, uno por uno, sacando sus pertenencias, poco a poco, con resignación, sin hacer ruido ni resistirse. A falta de un lugar al que ir, se dispersan entre las tres pequeñas plazas que hay junto al puente de la C-31. Colocan en pequeñas pilas sus cosas, y apilan maletas y mochilas sobre los colchones. Casi todos intentan plegar los plásticos y toldos que en los últimos meses les han servido para protegerse de la lluvia, que se ha repetido cada semana en lo que va de año. Una vez hacinados todos los objetos, se sientan en el suelo, encima del colchón o con las piernas cruzadas sobre la tela de una tienda desmontada. Se dedican a esperar al sol mientras observan como los suyos vecinos van repitiendo la misma coreografía arrastrando todo lo que tienen.

La policía local de Badalona desalojando a las personas refugiadas bajo el puente de la C-31.

Las entidades sociales calculan que el asentamiento lo formaban actualmente una treintena de personas, que "esta noche quedarán dispersadas por los entornos". Por el momento desde el consistorio no se ha informado de que se tenga previsto ofrecer ninguna alternativa para las personas que malvivían bajo el puente de la C-31. De hecho, después del desalojo del B9 en noviembre, el Ayuntamiento tampoco dio alternativa residencial alguna a las personas expulsadas del antiguo instituto, donde habían llegado a vivir hasta 400 personas. La Generalitat y las entidades sociales buscaron opciones para dar alojamiento a los afectados, sin embargo, una parte se acabaron reuniendo bajo el puente.

De las personas que dormían debajo del puente de la C-31, una veintena, según las entidades sociales, provenían del B9. No descartan que en algunos casos estas personas hubieran estado en alojamientos temporales y hayan decidido regresar a Badalona. Desde el consistorio afirmaban a principios de año que en ese asentamiento no quedaban personas que provenían del B9. Ahora no descartan que alguna haya vuelto, pero aseguran que el gran grosor está formado por personas en situación de sinhogarismo que dormían en otros puntos de Badalona.

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