¿Por qué es tan polémico La Casita de Bad Bunny?
El artista puertorriqueño ha sido acusado de machista y elitista por solo invitar a famosos y chicas jóvenes normativas a uno de los escenarios de la gira actual
BarcelonaTodo el mundo habla de Bad Bunny. Y no solo por la magnitud y el revuelo de los doce macroconciertos que da entre Madrid y Barcelona estas semanas, sino por una decisión tan estética como intencional que ha teñido de polémica la gira del disco Debí tirar más fotos: la colocación de un elemento que funciona como segundo escenario durante el espectáculo y que se ha convertido en el súmmum de la exclusividad. Es La Casita, una reproducción de una vivienda tradicional de Puerto Rico y que quiere ser un símbolo de la identidad del cantante y de su país natal, pero que ha recibido una lluvia de críticas por falta de inclusivitat y por machismo.
La Casita es un espacio reservado para famosos e influencers durante el concierto: el porche de la vivienda rosa se ha convertido en un espacio codiciado, donde solo VIPs y espectadoras elegidas expresamente por el equipo de Bad Bunnypueden disfrutar del espectáculo junto al cantante portorriqueño y cantar las canciones mientras miles de espectadores los observan en una gran pantalla. En Barcelona, bailaron futbolistas como Lamine Yamal, Robert Lewandowski, Gavi o Balde, y también actrices como Úrsula Corberó. En Madrid, de momento han pasado celebridades como Ester Expósito, Ana de Armas, Martiño Rivas, los Javis y María León, deportistas como Marcelo, Héctor Bellerín y Achraf Hakimi, e incluso la empresaria e hija del presidente de Inditex Marta Ortega. En este sentido, hay que recordar que Bad Bunny tiene un contrato con la marca de ropa Zara, que es quien lo viste en la gira.
Pero además de las críticas de convertir un espacio dedicado a la denuncia de la gentrificación de Puerto Rico y el reconocimiento a la clase obrera del país en una tribuna dedicada solo a los ricos y famosos, la gran desaprobación también ha venido por la falta de representación entre los cuerpos que han pisado la caseta rosa. Aparte de las celebridades, algunas personas anónimas del público son escogidas antes del concierto para subir a ella. Las escoge una especie de observador, que invita a la gente a compartir el espacio con las personas importantes. Ahora bien, ¿quiénes son estas escogidas? Pues chicas guapas, jóvenes y normativas en su mayoría, seleccionadas para llenar el espacio y la pantalla del macroespectáculo.
En vista de la poca diversidad entre las asistentes, las redes y los medios de comunicación se llenaron de críticas a Bad Bunny por este proceso de selección. El cantante, conocido por romper cánones estéticos y de género, por defender el feminismo, por participar en movimientos civiles y por convertir la gira en una reivindicación cultural y política de Puerto Rico ante los ataques de Trump, descolocaba a internet por perpetuar estereotipos femeninos.
De hecho, sobre todo en TikTok, chicas de no más de 25 años explican cómo ir vestidas o cómo maquillarse para conseguir que las eligieran para entrar a La Casita. Todas comparten la edad y un canon físico, y explican que era un chico joven quien se les acercaba y las elegía.
Ante la avalancha de críticas recibidas, parece que el cantante ha recapacitado y ha decidido incluir más diversidad en sus conciertos: en el último, celebrado en Madrid el martes 2 de junio, el público pudo ver desconocidos de diferentes tallas y edades: mujeres mayores, parejas con cuerpos diversos, más personas racializadas y perfiles diferentes al de las chicas jóvenes heteronormativas que habían estado en La Casita en sus últimos espectáculos. Parece, pues, que el cantante puertorriqueño ha decidido alejarse, aunque solo sea a escala visual, del elitismo de la casa puertorriqueña de los primeros conciertos, un lugar que de snob había de tener muy poco.