Después de Ceuta y Maricarmen, la violencia de Barcelona
A los Mossos, el operativo no les salió bien. Después de lo que había pasado en Limoges o en Milán, ¿por qué les sorprendió la violencia de Barcelona?
La violencia del sábado en Barcelona ha cambiado la conversación. En septiembre fue Ceuta, después Maricarmen Abascal y, ahora, la noche de cristales rotos en Barcelona, con la amenaza de que el próximo sábado volvamos a estar ahí. ¿Qué sabemos y qué no sabemos de lo que pasó? Lo más importante es lo que no sabemos: ¿quién convocó a estos jóvenes por TikTok?
Y lo que sabemos: ayer, y esta es una información de primera mano, los Mossos no veían la mano de Rusia ni a ningún agente extranjero con capacidad de provocar una guerra híbrida. Más bien se inclinaban por pensar en trabajo interno, dentro de España. Y así como decían, casi con total seguridad, que no veían injerencia foránea, no podían descartar que fuera un ataque de falsa bandera, es decir, proveniente de la extrema derecha, que se aprovecharía de los incidentes para clamar contra la inmigración, como ha hecho Donald Trump esta madrugada: ha dicho que los incidentes de España tienen que ver con la entrada masiva que hubo en Ceuta. A Vox le faltó tiempo para hacer el vídeo: Ignacio Garriga hablando en las redes y diciendo que esto lo perpetraron “centenares de jóvenes extranjeros”. Pues bien, después de detener a 128 jóvenes e identificar a 300, los Mossos han visto que las procedencias de los violentos fueron muy diversas, tanto geográficas como familiares, o sea que hubo gente de muchos lugares y muchas procedencias. Que el cliché de que todos eran “inmigrantes subsidiados” es falso. Y, con todo, el trabajo de aprovechar toda la información disponible acaba de empezar. Garriga aprovechó para hacerlo muy fácil: si el 29 de noviembre vuelve a ganar Sánchez, viviremos en este caos; por tanto: o el caos o Vox. Y no se piensen que Feijóo se quedó muy lejos: "Como han perdido la calle, quieren incendiarla".
Ya ven que todo vale. Pero si, precisamente, a quien no interesan las calles incendiadas es a quien gobierna…
A los Mossos, el operativo no les salió bien. La policía misma ha explicado que lo sabían desde el lunes, pero que quedaron sorprendidos por la virulencia de la acción. ¿Sorprendidos? Después de lo que había pasado en Limoges o en Milán, ¿qué les hizo pensar que no podía pasar en Barcelona? Es verdad que había una convocatoria parecida en Madrid y otra en Girona, pero no fue nadie. ¿Por qué en Barcelona sí? No se sabe.
Si la extrema derecha se frota las manos, los socialistas (el alcalde Collboni, la consejera Parlon, el presidente Illa) están muy preocupados. Una violencia como esta gira la conversación hacia la extrema derecha. Han fallado a los comerciantes y a la ciudad entera. Es verdad que, en previsión, el Ayuntamiento retiró mobiliario urbano, pero los tenderos dicen que nadie les avisó.
Solo hay que leer lo que dicen los comerciantes, afectados o no, del centro de la ciudad: “Estamos acojonados”, porque de aquí al 29 de noviembre falta un mes, y por el medio hay una huelga general.
Lo más nuevo de la violencia del sábado fue, según los Mossos, que los encapuchados no hicieron la clásica acción de esconderse en la cola de una manifestación de protesta organizada, sino que los convocaron en TikTok, se citaron por WhatsApp en grupos de no más de 15 o 20 jóvenes (de esto, en el argot lo llaman “el embudo”), se plantaron en el centro de Barcelona y se pusieron a destrozar y saquear. Dicho en una palabra, los violentos empezaron a romper cristales saltándose los preliminares. Hoy ya no hay preliminares. No hace falta cargarse de razones. Los preliminares ya son una cosa del pasado. En el mundo de las redes no hay previas. Se va de una cosa a otra sin planteamiento, nudo y desenlace, sin música de apertura ni títulos de crédito. El lunes empieza a circular un cartel de convocatoria, corren imágenes de Francia; el miércoles unos colegas que quedan, testosterona adolescente, nada que perder y el sábado tenemos un botín que ganar.
Esperamos las aclaraciones de la policía y, naturalmente, que no se vuelva a repetir.
Buenos días.