La mirada que todavía nos falta
Vivimos en una sociedad que se llena la boca hablando de igualdad pero que sigue mirando al mundo con ojos desiguales. Aún hoy, muchas mujeres siguen siendo invisibles en los libros de historia, en el nomenclátor de los espacios públicos y en los órganos de decisión de las empresas.
No es porque no estén, sino porque a menudo nadie las ve. O lo que es peor: no quiere verlas.
La igualdad real no se consigue sólo con leyes o campañas puntuales, sino con un cambio profundo de mirada colectiva.
Hay que educar para reconocer las aportaciones femeninas, para valorar la diversidad de voces y para romper estereotipos que todavía condicionan expectativas, trabajos y reconocimiento. Es necesario normalizar la igualdad y dejar atrás discuros y comportamientos arcaicos e injustos.
No podemos hablar de progreso si la mitad del talento del país sigue sometido a la invisibilidad.
Poner remedio es una responsabilidad de todos: poderes públicos, medios, escuelas, familias e instituciones. Pero también de cada uno de nosotros cuando decidimos oír y escuchar, ver y mirar, y, sobre todo, actuar, con la mirada que todavía nos falta.
Francesc Pibernus Vinardell
Torroella de Fluvià
Donald Trump y Europa
Cuando salió escogido, pensé: "Ay, madre de Dios". Luego vino a Europa a decirnos que debíamos rearmarnos (madre de Dios del Carmen), y todo el mundo menos España (gracias a Dios) a comprar armas.
Ahora, como es lógico, haremos una guerra, que nada tiene que ver con nosotros y muy lejos de Estados Unidos, que son maestros en montar guerras muy lejos de su casa.
Pido, por favor, a los líderes europeos que no repitan errores del pasado y que dejen que el sr. Trump arregle sus problemas solo. Quien sufre las guerras no es quien las hace. Ellos están muy lejos y resguardados. La gente del pueblo no quiere guerras, sino escuelas, hospitales y poder comer todos los días.
Victoria Pijuan Ciuro
Barcelona
La Casa Lila
El color lila, estandarte de la lucha por la igualdad desde que las sufragistas y los movimientos feministas lo hicieron suyo, parece estar perdiendo fuerza en Badalona.
Aunque el feminismo es el movimiento de transformación social más potente de las últimas décadas, en nuestra ciudad este motor de cambio se está quedando sin combustible institucional. ¿Dónde ha quedado el espíritu de aquella Badalona que en 2002 se proclamaba, con orgullo, de "género femenino"?
Entonces, la ciudad entendía que la paridad no era una simple cuestión numérica, sino el reflejo de una democracia más rica, respetuosa y fortalecida por la diversidad. Eran tiempos en los que se abrazaba la máxima de Terenci, adaptada en femenino: "Mujer soy, y nada de lo humano me es ajeno". El paso del tiempo y la desidia institucional han ido diluyendo esos avances.
Ante este vacío, surge una necesidad imperante: la creación de la "Casa Lila".
Badalona necesita un espacio distintivo y propio; un lugar para la mujer que no sólo ofrezca apoyo en los momentos difíciles, sino que también sea un hervidero de actividad y crecimiento, donde se facilite orientación laboral para la emancipación económica, se fomente la transculturalidad y se comparta cultura, lectura y solidaridad.
Es hora de que las mujeres de Badalona vuelvan a agarrarse de la mano en un espacio que las reconozca. La ciudad no puede permitirse seguir perdiendo su esencia femenina.
Mari Carmen Lozano Pareja
Badalona