"¿Cómo explicas a los niños la maldad humana?": 25 años del informativo que habría que prescribir en las aulas
'InfoK', el informativo infantil de 3Cat, se ha consolidado como un referente en el que confían diariamente tanto familias como escuelas
-
CAT -
ENG
Aiman, de diez años, confía en el InfoK. Nunca falta a ningún día de emisión. No se fía de las redes sociales ni de otros portales, dice que hay muchas fake news y que solo cuando el informativo infantil da la noticia, él queda satisfecho. Está en las mejores manos. Tras 25 años de programa, su presentadora desde 2020, Núria Vilanova, confiesa que la confianza de los jóvenes espectadores es el mejor regalo que le pueden hacer llegar. “Me has puesto la piel de gallina, Aiman. Estas palabras dan sentido a nuestro trabajo”, gesticula la presentadora mientras le da un abrazo. Aiman y doscientos niños y niñas tuvieron la oportunidad de conocer a la conductora y a su reportero más joven, Alaaddine Azzouzi, en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde el centro educativo y la televisión pública celebraron un congreso sobre los más de 4.300 programas del InfoK.
“De manera natural, los niños siempre preguntan por qué. Para mí es obvio que les tienes que poder contestar de una manera adecuada, con las palabras adecuadas y con las imágenes adecuadas”, asevera Vilanova. El objetivo del InfoK en el año 2001 era abrir la puerta del mundo a los niños para formar “ciudadanos críticos con argumentos que puedan cambiar cosas”. Actualmente, la misión no ha variado ni una coma. “Ellos tienen capacidad de entender el mundo. Un político decía que los niños son ciudadanos del futuro. No, los niños son ciudadanos del presente. Ellos deben tener voz ya, desde que empiezan a hablar”, reivindica Laia Servera, periodista y presentadora del programa entre 2016 y 2020.
La primera presentadora del InfoK hasta el año 2003, Núria Solé, cree que era un deber que merecían tener, un programa “de información hecha a medida”. “Son ciudadanos que viven, que forman parte de la sociedad”, comparte Solé. El InfoK es una manera —reconoce— de que tengan “cada vez más conciencia crítica, que sepan distinguir entre una opinión y un hecho y que sepan moverse en la selva inmensa que es este mundo actual”.
Manel Alias, presentador entre el año 2003 y el 2006, apunta a la autenticidad de un informativo que no esconde y que explica tal como es la sociedad, que causa reflexión y construye un porqué alrededor de un hecho. Alias confiesa que trasladar la complejidad del mundo a un público al que no está acostumbrado “es un trabajo exigente”. “Lo es en general para los adultos, y creo que para los niños aún más”, dispara el periodista. El InfoK ha sido para él una “muy buena escuela de periodismo”. Enseñó a los cuatro periodistas a volver a mirar el mundo con ojos de niño. “Hemos intentado sostener y mantener a lo largo de nuestro paso por otros informativos de adultos la voluntad de que las noticias no se den por sabidas”, confiesa Solé, que hace más de diez años que conduce el TN Comarques. “La llevamos muy adentro de nuestro ADN”.
La Semana Mundial de la Alfabetización Mediática e Informacional, impulsada por la Unesco y las Naciones Unidas, cierra este sábado 31 de octubre con el compromiso y la responsabilidad hacia los jóvenes y las redes. La mirada vira ahora hacia los informativos infantiles, un formato solo explorado por una decena de televisiones en el mundo, como una herramienta para combatir la desinformación, fomentar el pensamiento crítico y proteger la calidad democrática.
Uno de los primeros programas infantiles, el Newsround de la BBC, con cerca de 55 años a sus espaldas, se plantea todavía si lo está haciendo bien. Su editor, Lewis James, asegura que hay "un debate en torno a la desinformación, las redes sociales y la confianza, tanto en el Reino Unido como en Cataluña con el InfoK". “Tanto para los adultos como para los niños, es difícil saber de qué fuente de información fiarse”, lamenta el periodista inglés, que reitera la importancia de los informativos infantiles. “Al fin y al cabo, los jóvenes encontrarán las noticias por otros canales”. La profesora de la UAB e impulsora del congreso Marta Narberhaus considera al InfoK como una rara avis imprescindible, ante un panorama "donde este tipo de contenidos son escasos y a menudo frágiles". Informar a la infancia es "visibilizar realidades que a menudo quedan fuera de la agenda mediática convencional", defiende la profesora.
La maldad humana, un imposible de explicar
Servera describe el InfoK como un espacio de honestidad. “Éramos los primeros en ser conscientes de que no lo sabíamos todo”. “El lenguaje es muy poderoso, y si va acompañado de una imagen cuidadosa, creo que todo se puede entender. ¿Sabes la única cosa que nos costaba mucho explicar? La maldad humana, porque es muy gratuita”, confiesa. La guerra civil en Siria —que provocó 7,2 millones de desplazados internos y 4,8 millones de refugiados fuera del país— supuso un punto de inflexión cuando se descubrió el uso de armas químicas en los bombardeos. El InfoK se planteó cómo explicar la crueldad de unos hechos prohibidos por la Convención de Ginebra. “Incluso en la guerra, que es un espacio de máximo caos y controversia, tiene que haber unas reglas, incluso aquí tiene que haber una ética”, explicaban.
“Si tú solo explicas que han muerto muchos niños porque se han utilizado unas armas que son una mierda, generas el sentimiento de tristeza e impotencia. Ostras, explicando la Convención de Ginebra quizás generas, además, indignación. La indignación es más activa. La indignación te propulsa”, reivindica la periodista. Después de aquel informativo, a la redacción llegaron muchas cartas de muchos niños diciendo "Yo de mayor quiero trabajar en la ONU, porque yo no quiero que esto se vuelva a repetir”.
“A veces los niños tienen más miedo si solo reciben un trozo de información; es más probable que se angustien”, proclama James. Los niños tienen derecho incluso a “saber, procesar y entender” los hechos más desagradables. “Se trata de que los niños tengan esta ventana al mundo para poder entenderlo”, reitera el editor de la BBC, que cita el atentado terrorista del Manchester Arena en el concierto de Ariana Grande o las Torres Gemelas. “Pasó al mediodía, hacia las dos, y a las siete teníamos el informativo. Nos tocó explicarlo. Podías decir "No, no lo explicamos porque es muy duro, ¡había gente que saltaba de las Torres Gemelas!" Pero lo sabrán igualmente y se preguntarán: "¿Cuando yo suba a un avión, se puede estrellar contra unas torres?" Hacía falta dejar claro que es noticia precisamente porque es extraordinario”, reflexiona Alias. “Cuando hubo la guerra de Ucrania, los niños preguntaban: ¿por qué hay guerras? No pueden entender que los humanos nos peleemos. Entonces yo también me pregunté por qué hay guerras”, confiesa Vilanova.
Una lección para los niños
Los influencers en TikTok, la desinformación y las fake news son la antítesis del InfoK. Jofre, igual que Aiman, confía en el InfoK. De hecho, también en este diario. “Nuestra maestra [la profesora Olga Zurita, de la Escuela Bellaterra] nos trajo una noticia del diario ARA sobre el hecho de que la Sagrada Familia se había agrietado”, comienza a dar hilo a la anécdota. Todo, sin embargo, resultó ser mentira. “¡Nos dejó pistas para ver que era una noticia manipulada: las páginas no estaban numeradas y la letra no era la misma!”, exclama orgulloso Jofre. El ejercicio simbólico, ahora colgado en el corcho del aula, pretendía demostrar que hace falta ir con mucho cuidado con aquello que vemos en las redes. Ahora más que nunca, alerta Vilanova, por la inteligencia artificial. “Han llevado el debate a casa, todos, para hablar de ello con las familias. Lo tenían muy elaborado -expresa Zurita-. Al final entendimos que es muy fácil que cualquiera sepa hacerlo”, añade Irati, de la misma clase.
Vilanova defiende una educación mediática para los niños, para que aprendan los conceptos que han alterado el panorama informativo. “Lo más importante es la tarea con las escuelas, que aprendan a ver la realidad y hagan preguntas”, concluye la periodista, rodeada de un alud de jóvenes ciudadanos que le piden un autógrafo.