Narciso, el nombre del patrón de Gerona que está a punto de desaparecer
El nombre floral de reminiscencias mitológicas que impera en las tierras gerundenses
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BarcelonaEl nombre de Narciso embriaga como la familia de plantas bulbosas homónima con flores hermosas y perfumadas (Narcissus); aun así, es uno de aquellos nombres en peligro de extinción en nuestra casa. Entre los nombres masculinos, Narciso ocupa hoy la 239ª posición en Cataluña, muy lejos de la 125ª posición que tiene entre los nacidos antes de 1940.
Pero remontémonos a sus orígenes. Narciso proviene del griego antiguo Nάρκισσος (Narkissos), derivado de νάρκη (narke), y significa sopor, letargia, adormecimiento o narcosis, y hace referencia a la propiedad narcotizante de la flor.
Según la mitología griega, Narciso, hijo de Cefiso y de la ninfa Liríope, era un joven de una gran belleza física que lo hacía ser vanidoso e insensible al aprecio que le mostraban las doncellas y las ninfas locamente enamoradas de él. Como venganza, una de las ninfas, Eco, le hizo caer en una trampa. Un día que el joven paseaba por el bosque una voz desde un estanque lo llamó, Narciso, al ver reflejado su propio rostro en el agua, se enamoró de él. Tal fue la atracción que cayó dentro del estanque y murió ahogado. Y allí nacieron narcisos.
Este mito dio nombre al trastorno de la personalidad narcisista, por tanto, como bien explica Francesc Calafell, investigador principal del IBE (CSIC - Universidad Pompeu Fabra) y profesor e investigador de la UPF, “quizá esta connotación negativa hace que los futuros padres o madres no acaben eligiendo Narciso para su bebé”. Aun así, apunta que “al relacionarse con una flor puede ser una buena solución para aquellos que buscan romper con los estereotipos de género”.
El patrón de la ciudad de Gerona
La concentración más alta de Narcisos por cada mil habitantes se da en las comarcas gerundenses, algo nada extraño si tenemos en cuenta el Santoral. Destacan el Pla de l’Estany (2,48 por mil), el Gironès (2,10 por mil) y el Baix Empordà (1,36 por mil). En cambio, sorprende su ausencia casi total en las comarcas del noroeste: ni la Cerdanya, ni la Alta Ribagorça, ni el Aran, ni el Alt Urgell, ni los dos Pallars llegan al mínimo de casos necesario para que el Idescat publique datos.
Por eso, las fiestas de Gerona se celebran en torno al 29 de octubre, San Narciso, un santo venerado en la Iglesia católica, ya que fue obispo de ella. La ciudad de Gerona lo considera su patrón desde el año 1387 por su papel en la liberación de la ciudad del asedio que sufrió por parte de las tropas francesas de Felipe el Atrevido. La leyenda explica que durante el asalto del año 1285 el ejército francés profanó el sepulcro de San Narciso. Al romperlo, de dentro salieron todo un reguero de moscas que picaron a los soldados franceses, pero no hicieron nada a los gerundenses. El episodio terminó con 4.000 caballos y 20.000 soldados muertos a causa de alguna enfermedad que les transmitieron las moscas. Se ve que el famoso milagro de las moscas se repitió en otros asedios del ejército francés a la ciudad, en 1653 y 1808.
El nombre vivió su momento de mayor éxito en los años sesenta: hay 335 Narcisos nacidos entre 1960 y 1969. Desde entonces, este nombre floral de reminiscencias mitológicas ha seguido una tendencia claramente descendente. De nacidos en los últimos 25 años solo hay 225, y el año pasado solo seis bebés recibieron este nombre en Cataluña. La versión castellana, Narciso, la llevan 998 personas en el Principado. Este dato también nos da la pista de que seguramente antes de 1975, durante el franquismo, detrás de los chicos bautizados como Narciso había un Narcís. "Muchos seguro que recuperaron su nombre cuando tuvieron la oportunidad", comenta Calafell.
Todo indica que Narcís es un nombre que se ha quedado en el siglo pasado y la edad media de los hombres y niños que se llaman así lo confirma: 53,2 años. En el Estado, el Narcís tipo es más de una década mayor, con una media de 64,5 años. A lo largo de la historia de Cataluña encontramos grandes nombres como Narcís Oller en la literatura catalana, Narcís Monturiol en la ingeniería o Narcís Serra en la política. Pero en su versión castellana encontramos otros referentes más contemporáneos como el actor y guionista Narciso Ibáñez Menta en el mundo del cine o el diseñador de origen cubano Narciso Rodríguez en el mundo de la moda.
Como dato curioso, Francesc Calafell ha descubierto que hay ciudadanos rumanos viviendo en Cataluña que se llaman Narcís, ya que en rumano se escribe igual que en catalán. De hecho, Narciso es más común en antiguas colonias de España o Portugal como el Perú, las Filipinas o Angola que en las metrópolis europeas. Lo mismo pasa con la versión francesa Narcisse, que se encuentra más en el África francófona que en las grandes ciudades de Francia. "Como muchos otros nombres religiosos estos proliferaron en las antiguas colonias gracias a la labor cristianizadora de los misioneros", dice el investigador.