Arquitectura

La arquitectura catalana, un fabuloso juego de equilibrios entre la razón y la pasión

Una gran exposición en el Dhub repasa la arquitectura catalana desde 1875 a través de la dicotomía 'Seny i rauxa'

'Sentido y desatino. Noticia de la arquitectura catalana'

  • Disseny Hub de Barcelona. Del 21 de mayo al 6 de septiembre. Exposición incluida en los actos de la Capital Mundial de la Arquitectura de Barcelona.

Uno de los primeros proyectos de la fachada de El Corte Inglés de la plaza Catalunya de Barcelona está en las antípodas del resultado final: en el centro hay una torre iluminada por dentro y toda la fachada está salpicada de ventanas triangulares, como el logotipo de los grandes almacenes. Este proyecto de Elías Torres y José Antonio Martínez Lapeña, que pocos años antes habían inaugurado el funcional Hospital de Móra d'Ebre, hace pensar en la audacia y el lirismo de algunas obras de Josep Maria Jujol. Pero después, el cliente pasó el rodillo hasta llegar al proyecto casi racionalista que se hizo realidad. De hecho, a Josep Maria Jujol le había pasado lo mismo con la Casa Planells de la Diagonal, que debía ser una explosión decorativa y acabó siendo un edificio casi racionalista. En ambos casos, el buen juicio se impuso a la locura.

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Esta dicotomía tan catalana entre la prudencia y la pasión es el puntal de la exposición Seny i rauxa, que el Disseny Hub Barcelona dedica a partir de este viernes a los últimos 150 años de la arquitectura catalana, desde que se fundó la Escuela de Arquitectura. La otra clave es que los comisarios, los arquitectes Victòria Garriga, Carme Ribas y Joan Roig, van de la escala más pequeña a la más grande, es decir, de objetos y muebles –entre los cuales hay una cama de Gaspar Homar– a macroproyectos urbanísticos como el del Eixample y los ejes verdes. También llegan hasta proyectos utópicos, como la legendaria Ciudad en el Espacio de Ricardo Bofill.

La muestra se estructura en diversos ámbitos: la habitación, la casa, las casas de vecinos, los edificios, la calle, la ciudad antigua, la ciudad nueva y el territorio. "La exposición tiene tres objetivos: el primero es enseñar en un solo espacio lo bueno y mejor de la arquitectura catalana de los últimos 150 años; el segundo es intentar demostrar que hay un hilo de continuidad que la define, y el tercero es hacer aflorar cosas que normalmente no se enseñan y, por lo tanto, renovar el canon de la arquitectura catalana", afirma Joan Roig. "Hay dos tipos de cánones en la arquitectura catalana y, en general, en la arquitectura. Uno lo forman los nombres: Gaudí, Bohigas, el Gatpac, Miralles. En la exposición están, pero son como árboles que dan sombra a lo que tienen alrededor, y también hemos querido huir de los tótems", explica Roig, que por eso habla de otros nombres como Alfons Soldevila, Pere Benavent de Barberà y Raimon Duran i Reynals.

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El resultado de todo ello es una exposición muy jugosa, que merece más de una visita. El gran público hará descubrimientos y podrá disfrutar de más de 500 obras, entre dibujos, maquetas, fotografías, documentos y obras de arte, de los arquitectos que han levantado la Cataluña contemporánea. Los expertos y los profesionales podrán debatir la selección y repasar casos concretos. Por ejemplo, la muestra incluye el mítico diorama del Plan Macià, con el frente marítimo presidido por rascacielos. Y, de más adelante, se pueden ver tres propuestas urbanísticas de la zona de la actual Vila Olímpica: el Plan de la Ribera, de Antoni Bonet Castellana; la contrapropuesta de Ignasi de Solà-Morales, y el plan del estudio de Oriol Bohigas que se acabó construyendo.

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la restauración paisajística del vertedero de la Vall d'en Joan

A los comisarios les habría gustado incluir más trabajos de Jujol, pero el Museu Nacional y el Arxiu Històric del Col·legi d'Arquitectes de Catalunya los tienen reservados para la exposición de Jujol en el MNAC en noviembre, comisariada por Perejaume. Roig, que es el cofundador del estudio Batlle i Roig, y Ribas, que colabora con Pere Joan Ravetllat, se han permitido la licencia de incluir una obra propia, ambas en el ámbito del territorio: la restauración paisajística del vertedero de la Vall d'en Joan y una pasarela en Lleida, respectivamente. Por otro lado, la exposición se complementa con obras de Ramon Casas, Pere Torné i Esquius, Joaquim Vayreda, Joaquim Sunyer, Joan Miró, Pablo Picasso, Antoni Muntadas y Fina Miralles, porque para Carme Ribas hay "influencias cruzadas" entre el arte y la arquitectura.

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Diálogos muy reveladores

Otra de las premisas de la exposición es que los comisarios no han seguido ningún orden cronológico ni estilístico. Tampoco recrean una cierta historia de la arquitectura catalana reciente, en la que Oriol Bohigas y sus colegas afines tienen un papel destacado, mientras que otros tuvieron un papel más secundario –aun así, el peso de Bohigas es bien evidente a lo largo del recorrido–. Lo que han hecho ha sido crear agrupaciones de obras de diferentes momentos, todos muy elocuentes: al lado del Arco de Triunfo, la pérgola fotovoltaica del Fórum de les Cultures, también de Torres y Martínez Lapeña, un icono de cómo los arquitectos responden a los desafíos del mundo de hoy. Otra de estas parejas la forman una maqueta de conjunto de la Vila Olímpica, liderada por Oriol Bohigas, y otra de la Sala Beckett, de Flores y Prats. Mientras que el proyecto olímpico fue criticado porque implicó la destrucción del antiguo barrio industrial de Icària, unas décadas después Flores y Prats son reconocidos internacionalmente por cómo reutilizan los edificios sin renunciar a ninguna capa de su historia. Sensatez y arrojo. Noticia de la arquitectura catalana forma parte de las actividades de Capital Mundial de la Arquitectura de Barcelona. Para la directora de la Fundació Mies van der Rohe y miembro del Comitè científic de la candidatura, Anna Ramos, esta muestra "que asienta los fundamentos de la capitalidad, y es una lección sobre cómo explicar la arquitectura".