De las bolsitas de arena al 'software' de la NASA: las innovaciones en la Sagrada Familia
Gaudí ya fue pionero en la introducción del hormigón y en el diseño de un nuevo sistema estructural, y los continuadores han tenido la colaboración de la UPC y de expertos internacionales
BarcelonaCuando Antoni Gaudí obtuvo el título de arquitecto, el director de la Escuela de Arquitectura, Elies Rogent, le dedicó una frase que es de las más conocidas: "Le hemos dado el título a un genio o a un loco, el tiempo lo dirá", dijo Rogent. Aunque el expediente de Gaudí no era de los más brillantes, ya mostraba un talento muy singular, y más adelante se reveló como un verdadero innovador. En la recta final de las obras de la Sagrada Familia aún perdura el debate sobre la conveniencia de su continuidad. Pero más allá de los gustos y de las teorías sobre cómo intervenir en edificios patrimoniales, es innegable que los continuadores del templo dejan un gran legado de innovación en el campo de la incorporación de las nuevas tecnologías a la construcción.
El mismo Gaudí fue un ejemplo de querer ir siempre más allá: la que se construye es la tercera versión de la basílica. El primer proyecto era neogótico, y Gaudí lo reinterpretó en una segunda versión parabólica y una tercera basada en paraboloides e hiperboloides. "Gaudí fue un innovador en muchos aspectos: desde el punto de vista estructural, constructivo y de los materiales. Tenía una idea y miraba de hacerla posible. Y muchas veces tenía que innovar, encontrar soluciones nunca hechas, nunca creadas", afirma el arquitecto director de la Sagrada Familia, Jordi Faulí. "En el campo de las estructuras –explica Faulí–, que es la parte importante, investigó para hacer los edificios con el mínimo material posible. Esto se puede ver en la maqueta catenaria de la iglesia de la colonia Güell hecha con saquitos de arena, en cómo entibó los dos primeros pisos de la Casa Batlló y en cómo creó el muro cortina de piedra en la Pedrera".
"Gaudí fue innovador en la introducción de la geometría en la arquitectura y en el sistema de desarrollo del proyecto: trabajaba primero en 3D con las maquetas y después hacía los planos; fue un hombre muy avanzado para su época", remacha el responsable de tecnología e innovación de la basílica, Fernando Villa. "Este afán llega hasta hoy, porque todos nosotros tenemos este ADN de innovación y de mirar siempre un poco más adelante", subraya Villa. Además, en la Sagrada Familia también se puede ver cómo innovó con el uso del color, la técnica innovadora del trencadís y cómo consiguió hacer entrar la luz dentro de los edificios.
Gaudí, un pionero del hormigón
Gaudí innovó con los materiales: comenzó las obras para la cripta y el muro del ábside con métodos tradicionales, pero en la última etapa de su vida, cuando trabajaba en la fachada del Nacimiento, introdujo el hormigón, concretamente en el terminal de la torre de Bernabé. Antes, lo había utilizado en algunas edificaciones auxiliares del obrador de la Sagrada Familia y en obras anteriores como La Pedrera y el Park Güell.
Del olvido a la reanudación de las obras
Después de los estragos de la Guerra Civil, las obras se reanudaron en el año 1952. Diez años después se creó la Cátedra Gaudí, y en 1965 apareció en La Vanguardia la famosa carta firmada por grandes figuras del mundo de la cultura nacional e internacional contra la continuación de las obras. En 1976 se construyó el polémico bloque de viviendas en la calle Mallorca, a 20 metros de la fachada de la Gloria. Actualmente, los vecinos trabajan para llegar a un acuerdo con la Junta Constructora y el Ayuntamiento de Barcelona para determinar cuántos pisos se derribarán y cómo se hará realidad la escalinata por encima de la calle Mallorca que imaginó Gaudí. Según Gaudí, debía llegar a la Diagonal, pero el pacto inicial con el Ayuntamiento, para redefinir, sitúa la apertura solo hasta la calle Valencia.
Los cálculos para levantar las naves
Pocos meses después de asumir el cargo de director de las obras, en 1985 Jordi Bonet ficha a los arquitectos Joan Margarit y Carles Buxadé, ambos profesores de estructuras de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), para que hagan los cálculos de las naves para poder cubrirlas. Se los entregaron dos años después, con el añadido de que incorporaron los requisitos de las normativas vigentes para que la obra aguantara vientos de 200 km/h en las partes más altas y para que resistiera movimientos sísmicos. La mayor resistencia del acero y de los hormigones hizo posible que las secciones de Gaudí cumplieran unas normativas que aparecieron unos noventa años después. El primer tramo de las bóvedas, correspondiente a las cantorías de poniente, quedó visible a principios del año 1993. Y Bonet continuó colaborando con el departamento de estructuras en la arquitectura de la UPC para hacer el dibujo informatizado de las bóvedas de las naves del templo.
Con el software de la NASA
En 1979 se incorporó una figura capital, el arquitecto neozelandés Mark Burry, que colaboró hasta 2016. El desafío que Burry tenía delante era interpretar, sistematizar y continuar la obra de Gaudí con herramientas digitales a partir de los trozos de las maquetas y los dibujos que sobrevivieron al incendio del taller de la Sagrada Familia en verano de 1936. Burry explicaba que no había un software informático específico y que tuvieron que usar el mismo programa que se había utilizado para diseñar el Boeing 777. "Usábamos el programa de diseño de la NASA, el CAD 5; nos lo recomendó Mark Burry, y trabajamos juntos", recuerda Josep Gómez Serrano, catedrático emérito de estructuras de la UPC. Después de trabajar con Margarit y Buxadé, Gómez Serrano continuó trabajando en proyectos para la basílica. Desde finales de los años noventa hasta hace pocos años, la UPC y la Sagrada Familia han colaborado en una treintena de proyectos relacionados con diferentes aspectos de la basílica. "Inicialmente, usamos los ordenadores para calcular la estructura, pero no para dibujar los planos", recuerda.
Cemento que imita la piedra de Montjuïc
La construcción de la Sagrada Familia comenzó con piedra de Montjuïc, y cuando Gaudí asumió el proyecto continuó con este material. Pero décadas después, cuando empezaron las obras de la fachada de la Pasión a mediados de los años cincuenta, la piedra de Montjuïc empezó a ser muy escasa, y en 1957 se detuvo la explotación de las canteras. Entonces compraron las existencias de diferentes explotaciones y se empezó a reciclar piedra de obras como la remodelación del Estadio Olímpico. Unos años más tarde, la Junta Constructora apostó por la construcción con prefabricados para acelerar las obras. La empresa Escofet ha sido fundamental en este proceso, porque lideró la creación de un cemento que imita la piedra de Montjuïc, gracias a la incorporación al cemento blanco o gris de arenas rojas y marrones y áridos de mármol calcáreo de color beige y silicio. Sus piezas se encuentran a partir de los 17 metros de altura, y también han hecho para las torres de la Virgen María y de Jesús. Otra de sus aportaciones son las alas del tetramorfo que culminan las cuatro torres de los evangelistas. Se trata de unos elementos de 9 metros de altura y 15 toneladas de peso, modelados en hormigón blanco pulido.
La producción intensiva de prefabricados
Las grandes obras requieren grandes soluciones: dos años antes de la visita del Papa, el jefe de obras de la Sagrada Familia, Ramon Espel, temió que no se llegaría a tiempo para la consagración prevista para noviembre de 2010, y en 2008 puso en marcha una planta de producción de piezas prefabricadas en un solar de 11 hectáreas de una finca en Galera, en el término municipal de Gaià (Bages). Las primeras piezas que se produjeron allí fueron tres elementos estructurales de la torre de la Virgen María, y después se hicieron para las torres de los evangelistas. Este método de piezas encofradas y armadas permite trabajar con más rapidez, más precisión y menos riesgos. Una de las naves acoge la máquina de tensado de la piedra, donde se inyecta resina entre barras de acero inoxidable y bloques de piedra para que trabajen conjuntamente. Este es un proceso diseñado específicamente para la Sagrada Familia y aplicado casi a diario. Pero todo ello tiene un requisito insuperable: las piezas, o los fragmentos, deben poder pasar por los puentes de las carreteras.
La estructura excepcional de la torre de la Virgen María
La construcción de las seis torres centrales –las de los evangelistas, la Virgen María y la de Jesús— ha sido uno de los grandes desafíos de las obras, porque no tocan al suelo sino que se aguantan sobre unas columnas interiores llamadas "árboles estructurales", como explica el arquitecto adjunto de la Sagrada Familia, David Puig, situadas sobre el crucero y el ábside de la basílica. En el crucero, estas columnas se sustentan sobre unos cimientos profundos de hormigón armado, pero la zona del ábside supuso todo un reto para los técnicos, porque las columnas descansan sobre la cripta, que está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Fue posible reforzar los cimientos, pero no se pudieron reforzar las columnas porque habría dañado gravemente la cripta. Se pudieron construir las torres de los evangelistas, pero la de la Virgen María, que inicialmente estaba situada en otro punto, requirió otra solución: los técnicos desarrollaron un nuevo sistema estructural de piedra tensada sin hormigón, cuyo desarrollo, desde la primera idea hasta la validación del prototipo, duró tres años. El resultado fue una estructura más ligera y resistente, con capacidad de sostener las cargas sin comprometer las columnas de la cripta.
Todo ello tiene una explicación: "Cuando Gaudí decidió construir el edificio por partes, esto también incluía que cada parte tiene sus cimientos y que se hace en el momento oportuno. Él, de hecho, solo hizo los cimientos de la fachada del Nacimiento", recuerda Faulí. Así, los cimientos se hicieron según los cálculos, las normativas y las posibilidades de cada momento, a excepción de la torre de la Virgen María, que es una excepción. "Esta torre se ponía encima de la cripta que Gaudí construyó en gran parte –añade–, pero cuando ya se habían hecho los cimientos. Por lo tanto, aquí nos encontramos con el paso del tiempo y, en consecuencia, el cambio de normativas. Pero también con el hecho de que el cimborrio del proyecto de Francesc de Paula del Villar era mucho más pequeño. Por lo tanto, aquí sí que tuvimos que reficionar la cripta para que pudieran aguantar las bóvedas del ábside y de la torre de la Virgen María".
Cuidar la basílica con drones
En paralelo a los avances en la construcción del templo, hay que preservar la parte construida, muy especialmente la fachada del Nacimiento, que está catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. También hay innovación en este ámbito: "Las inspecciones que hacíamos con escaladores, las hacemos con drones. Pero el escalador y el dron convivirán, porque, una vez que se detecte una patología, los responsables de conservación del edificio podrán decir si es necesario que un escalador intervenga –explica Villa–. Cuando tengamos todas las patologías localizadas, serán catalogadas y las incorporaremos a un flujo de información totalmente digitalizado. Y cuando un escalador las repare, llevará también una cámara para grabar en vídeo de alta resolución todo lo que haga. Así pues, podremos hacer una trazabilidad de la patología, lo que se tenga que hacer y cómo se tenga que hacer".