De Gaudí a la Biblioteca Gabriel García Márquez: 20 edificios que han hecho historia con sus premios

La exposición '125 años de arquitectura premiada' repasa el palmarés histórico de los premios FAD de arquitectura

15 min
Interior de la biblioteca García Márquez
22/09/2026 - 17:33 h
Traducción CAST automática
  • CAT
  • ENG
  • Nave Oliva Artés. Hasta el 27 de septiembre.

La exposición Una arquitectura premiada: 125 años de premios propone un recorrido por la relación intensa entre Barcelona y la arquitectura a través de las obras y los galardones que han contribuido a definir su fisonomía. Comisariada por los arquitectos Pau de Solà-Morales e Ignasi Bonet, la muestra conecta los antecedentes del Concurso Anual de Edificios Artísticos –impulsado a finales del siglo XIX– con las 67 ediciones de los Premios FAD de Arquitectura e Interiorismo, creados en 1958 y considerados los galardones arquitectónicos con más trayectoria de Europa.

Presentamos 20 edificios destacados de entre todos los premiados.

La Casa Calvet en una imagen de archivo.

Casa Calvet (1899)

De Antoni Gaudí. La casa ganó el Concurso Anual de Edificios Artísticos del Ayuntamiento de Barcelona

La identificación de Barcelona con su propia imagen viene de lejos. Los premios FAD tomaron el relevo del Concurso Anual de Edificios Artísticos del Ayuntamiento de Barcelona. La Casa Calvet es la única obra de Gaudí reconocida en estos galardones. Lo más destacado es la fachada, construida con piedra de Montjuïc. Entre los adornos hay bustos religiosos de san Pedro Mártir y de los santos del pueblo natal de los Calvet; un olivo, como símbolo de paz; un ciprés, como símbolo de hospitalidad, y el escudo de Cataluña.

Viviendas en la calle Pallars, de Oriol Bohigas y Josep Martorell.

Viviendas de la calle Pallars (1959)

De Oriol Bohigas y Josep Maria Martorell. Premio FAD de arquitectura

Los premios FAD fueron impulsados por Oriol Bohigas en 1958 para hacer un reconocimiento a los colegas que, en pleno franquismo, se mantenían fieles a los valores estéticos y sociales de la arquitectura moderna. Por otra parte, los FAD significaron la reanudación de los Premios Anuales de Edificios Artísticos que el Ayuntamiento de Barcelona había concedido hasta 1930. En el caso de las viviendas protegidas de la calle Pallars, el jurado las premió por ser "una lección de sobriedad y buen planteamiento económico". Los mismos Bohigas y Martorell definieron su trabajo como "una arquitectura pobre que utiliza la pobreza para abrir una nueva línea estética". Los arquitectos justificaban su visión "para afirmar con tono contestatario que las urgencias sociales si no tienen un aparato de investigación a su servicio (caro y lleno de dificultades) solo pueden encontrar soluciones provisionales en la utilización de paisajes y contenidos –urbanos o suburbanos– que, si habláramos en términos operísticos, casi podríamos llamar «veristas»".

Más concretamente, el bloque tipo contiene cuatro viviendas, con un pequeño patio de luces en medio que da a los dormitorios. Cada bloque queda claramente separado del bloque vecino por una franja que contiene la escalera y galerías. Estos pisos fueron una iniciativa de la empresa Metales y Platería Ribera para dar vivienda a sus trabajadores. "Se trataba de proyectar y construir un grupo de casas muy económicas, partiendo siempre de la realidad estricta de los años 50, es decir, aceptando –y aprovechando– los bajos niveles de las técnicas y los oficios de la construcción, la neutralidad expresiva del urbanismo, el escaso poder social y económico de los usuarios recién inmigrantes con estándares bajos de confortabilidad, unos precios de alquiler condicionados a los sueldos que los usuarios cobraban en la fábrica promotora de la operación", advertían Bohigas y Martorell.

El edificio Atalaya en una imagen de archivo.

Edificio Atalaya (1971)

De Federico Correa, Alfonso Milà y José Luis Sanz Magallón. Premio FAD de arquitectura

Se trata de uno de los rascacielos pioneros construidos en los primeros años 70 en Barcelona. La idea inicial era que Correa y Milà dirigieran la construcción del proyecto de Sanz Magallón, pero como la Comisión Municipal no lo aceptó, la promotora acabó haciéndoles el encargo del edificio a ellos. El Atalaya es una torre de 22 pisos y cuatro sótanos, con oficinas, comercios, apartamentos de lujo y un restaurante. Llama la atención el cambio de cuatro viviendas a dos a partir de la planta 17. La crítica lo recibió como un ejemplo de neoliberty, es decir, un ejercicio de suavizar los rigores del racionalismo con los recursos de la versión italiana del art nouveau. Y el jurado del FAD lo premió porque "a pesar de su complejidad de programa y volumen, el edificio ha sido tratado con estudio y minuciosidad, ensayando una sintaxis formal bastante vinculada a la construcción y tipología tradicionales, la cual supera el mimetismo que supone la importación de formas tan empleadas cuando se ha tratado de construir edificios que han querido ser representativos".

El parque Les Escales en una imagen de archivo.

Parque de Les Escales (1974)

De Josep Lluís Sert, Josep Anglada, Daniel Gelabert y José Ribas. Premio FAD de arquitectura

Una pequeña urbanización de viviendas de lujo en Pedralbes. Por desavenencias con el promotor, Sert solo hizo completamente uno de los cuatro bloques, el 4, el único que respeta sus ideas. Las viviendas son dúplex, y uno de los rasgos más distintivos es, según el arquitecto Omar Ornaque, "el juego de claros y oscuros provocados por los huecos de los jardines en altura de los dobles espacios de las viviendas". Les Escales Park es considerado como una revisión de los principios del GATPAC pasados por el tamiz de la experiencia norteamericana de Sert. El jurado premió esta obra por "su plástica muy personal, con hábil incorporación de elementos tradicionales dentro de un nuevo contexto".

La Casa Gomis, conocida como la Ricarda, en una imagen de archivo.

Casa Gomis (la Ricarda) (1976)

De Antoni Bonet Castellana. Premio FAD de arquitectura. Premio extraordinario 1958-1976

La Ricarda, en el Prat de Llobregat (construida entre 1953 y 1963), es la casa que Ricard Gomis e Inés Bertrand encargaron al arquitecto Antonio Bonet Castellana, y se ha convertido en un icono de la arquitectura catalana y española. Una de las hijas del matrimonio, Marita Gomis, la considera como "un inmenso refugio dentro de la naturaleza". También fue, en los años 60, un escenario clave en la recuperación de la modernidad artística durante la posguerra. Músicos como Carles Santos y Josep Maria Mestres Quadreny estrenaron allí algunas de sus composiciones, con otros artistas como Joan Miró, Antoni Tàpies y Joan Brossa entre el público. La puesta en funcionamiento de la tercera pista del aeropuerto del Prat hizo que fuera imposible vivir allí, y vuelve a peligrar con el nuevo proyecto de ampliación. El Estado la compró en enero de 2025 y está previsto que la gestione la Agencia Catalana del Patrimonio Cultural.

La plaza de los Països Catalans en una imagen de 2018.

Plaza de los Países Catalanes (1984)

De Helio Piñón, Albert Viaplana y Enric Miralles

“La arquitectura no es como la escultura", dijo Albert Viaplana de esta plaza, considerada un icono de las "plazas duras" de la Barcelona de los primeros años 80. "Es viva –remachaba Viaplana–. Se vive a trozos y se reconstruye en la cabeza de cada cual. Hay que experimentarla en diferentes días, horas, estados de ánimo". Con esta visión más abstracta, Piñón y Viaplana, con la colaboración de Miralles, propusieron una gran superficie de granito articulada con estructuras metálicas, pérgolas y dos grandes cubiertas de chapa de cobre.

El Velódromo de Horta.

Velódromo de Horta (1985)

De Esteve Bonell y Francesc Rius. Premio FAD de arquitectura y de la opinión

El solar del Velódromo de Horta era un terreno "sin una definición propia", tal como dijeron los mismos Bonell y Gil, entre los límites de las Llars Mundet, los jardines neoclásicos del Parque del Laberinto, la hondonada de Can Notari en el lado este y el paseo de la Vall d’Hebron. Además, el terreno tiene una pendiente media del 8% en dirección sureste. "La implantación era difícil", decían los arquitectos. Aun así, plantearon un edificio que se dispusiera en el lugar "con fluidez". "Un edificio que, a pesar de su dimensión, se apoyara en el terreno, molestara poco y fuera tan transparente como fuera posible. También concebíamos un edificio que tuviera dos escalas, a causa de una percepción lejana y otra cercana", decían los arquitectos. Una decisión clave fue elegir una planta circular, cosa que da al edificio "una imagen clara" y un papel de organizar el lugar.

Interior del Bar Snooker.

Bar Snooker (1985)

De Santiago Roqueta, Carles Riart y Oleguer Armengol. Premio FAD de interiorismo

Se trata del primer local de ocio nocturno que ganó el premio FAD de interiorismo. Fue concebido como "un local social a la manera inglesa, acogedor y elegante, para la práctica del billar snooker", según los mismos promotores. El jurado valoró "la inteligente transformación de un típico espacio del Eixample en un nuevo recinto de original morfología", cuyos rasgos distintivos son "la transformación del techo, la disposición de la barra, el emplazamiento de las mesas de billar, un gran espejo y una amplia reja". El resultado de todo ello es "un recinto de gran intimidad y atmósfera mágica". Por otra parte, el Bar Snooker es uno de los escasos locales premiados con el FAD que han mantenido su fisonomía.

Nuevo acceso al Palau de la Música.

Ampliación y rehabilitación del Palacio de la Música Catalana (1989)

De Òscar Tusquets Blanca y Carles Díaz Gómez. Premio FAD en la categoría de arquitectura: reformas y rehabilitaciones

La primera intervención que Òscar Tusquets realizó en el Palau de la Música implicó la rehabilitación, modernización y ampliación del edificio de Domènech i Montaner: junto con Carles Díaz, restauraron las partes dañadas, incorporaron servicios y mejoraron su accesibilidad. La parte más visible fue la construcción de un nuevo acceso para el cual pudieron aprovechar una parte del solar de la iglesia vecina, que fue derribada para construir la ampliación posterior, también del mismo Tusquets. El galardón fue ex aequo con la rehabilitación del Palau Macaya, de Josep Puig i Cadafalch, llevada a cabo por Jaume Bach y Gabriel Mora.

La Rambla Catalunya en una imagen de archivo.

La Rambla de Cataluña de Barcelona (1990)

De Manuel de Cáceres, Miquel Quintana y Josep Graells. Premio FAD de espacios públicos

Entre las mejoras que introdujeron estos arquitectos se encuentran la ampliación de las aceras laterales y la rehabilitación de todo el paseo central. La operación formó parte de las transformaciones urbanas de Barcelona previas a los Juegos Olímpicos de 1992, con el objetivo de reforzar la calidad del espacio público y el carácter de paseo de este eje. El galardón fue ex aequo con el acondicionamiento del Muelle de la Riba del Port de la Selva, de Carles Bosch y Joan Lluís Frigola.

Vista del cementerio de Igualada, de Enric Miralles y Carme Pinós.

Cementerio nuevo de Igualada (1992)

De Enric Miralles y Carme Pinós. Premio FAD de arquitectura

Como afirma Carme Pinós, el proyecto de este cementerio, que quedó inacabado, es "caligráfico": "Detrás de cada trazo hay una voluntad de poema, lo dibujamos contándonos mil historias", recuerda Pinós. "Una de ellas –explica la arquitecta–, con el sentimiento del lugar en el pensamiento, nos remitía a la idea de «Eres polvo, y al polvo volverás»". Por eso enterraron los nichos. Para conseguirlo trazaron un camino que baja y se adentra en el terreno. "Todo el proyecto debía hacer referencia al hecho de fluir, al flujo de la vida, silencioso y pausado. Queríamos ser naturaleza, queríamos que el cementerio fuera el lugar donde los visitantes se reencontraran con aquello que realmente son: naturaleza con la capacidad de sentir poemas", añade Pinós. La primera ceremonia que se celebró en la capilla, inacabada, fue el funeral del mismo Miralles en el verano del 2000. El premio fue ex aequo con el Palacio Municipal de Deportes y Centro Deportivo Municipal de Pelota, de Jordi Garcés y Enric Sòria, en el área olímpica de la Vall d’Hebron.

El paseo marítimo de Gavà en una imagen de archivo.

Paseo marítimo de Gavà (1993)

De Imma Jansana. Premio FAD de espacios exteriores

Por esta obra la arquitecta barcelonesa Imma Jansana fue la primera arquitecta que recibió el premio FAD en solitario. El proyecto incorporó la topografía de elementos naturales del lugar para preservar los últimos reductos de ecosistemas dunares del delta del Llobregat, y se concretó en dos cintas de pavimento serpenteantes que transcurrían paralelas al mar. Además, Jansana aprovechó los vientos para la formación de dunas y protegió el pinar existente. El jurado la premió por "su posición a favor de un tratamiento delicado del paisaje y por la sensibilidad demostrada en este sentido". Jansana volvió a ganar el FAD en esta categoría por el paseo marítimo del Prat de Llobregat, diseñado en colaboración con Conchita de la Villa y Robert de Paauw. Otro de sus hitos es el Premio Europeo del Espacio Público Urbano en el año 2012 por el arreglo de las cimas del Turó de la Rovira en Barcelona.

L'Illa Diagonal en una imagen de archivo.

L'Illa Diagonal (1994)

De Rafael Moneo y Manuel de Solà-Morales

Se trata de un gran edificio con dos caras muy diferenciadas: por un lado, continúa la línea, a menudo monumental, de la Diagonal. Pero por el otro, por la parte posterior tiene un carácter más abierto y fragmentario, en la línea de la planificación de los años 60 y 70. "La estrategia urbanística establecida en la propuesta que lo desarrolló, ganadora de un concurso internacional celebrado en 1986, se basó en la construcción de un edificio longitudinal paralelo a la Diagonal, situando detrás suyo un parque en el cual, en su momento, se tenía que construir un hotel y donde hoy ya se levantan un centro de convenciones y unas escuelas", recuerda Rafael Moneo. El jurado les premió "por el control dimensional de la forma y el tratamiento de la relación entre el espacio urbano y el edificio". El galardón fue ex aequo con el colegio público, parvulario e instituto en Vilassar de Mar de Manuel Brullet Tenas y Alfonso de Luna.

El Teatro Metropol: 20 años de una nave que volvió a navegar.

Rehabilitación del Teatro Metropol (1996)

De Josep Llinàs. Premio FAD de arquitectura

Josep Maria Jujol concibió el teatro con la metáfora de la nave salvadora de la cristiandad, la Iglesia, que navega a través de las vicisitudes de la vida. Lo llenó de referencias marítimas, como las olas, la quilla de un barco y las velas. Pero la embarcación habría naufragado si el Colegio de Arquitectos de Tarragona no hubiera intervenido y el Ayuntamiento tarraconense no hubiera comprado el edificio. Cuando en el Colegio se enteraron de que querían convertir el teatro en una zapatería, hicieron gestiones para evitarlo. El propietario se avino a revender el local si se lo compraban a un precio mejor que el que había pagado. En 1989 el alcalde de Tarragona cambió y convencieron al propietario. El encargo de la rehabilitación recayó en Josep Llinàs, uno de los grandes expertos en Jujol. El jurado le premió "por su sensibilidad, atrevimiento, respeto y comprensión hacia la obra de Josep Maria Jujol consiguiendo un extraordinario resultado".

Vista aérea del estadio de atletismo Tossols Basil.

Estadio de atletismo Tossols-Basil (2002)

De Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta (RCR). Premio FAD de espacios exteriores y de la opinión

Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta (RCR) salieron airosos con nota del gran desafío que supuso construir unas instalaciones deportivas en un paraje natural delicado. La pista está ubicada cerca del pabellón de baño que habían construido los mismos arquitectos. Los arquitectos aprovecharon los desniveles laterales existentes para cortar las gradas. La iluminación consiste en cuatro estructuras metálicas monumentales inclinadas sobre la pista. El jurado de los premios FAD destacó cómo los arquitectos convirtieron la construcción de un equipamiento en "un ejercicio de paisajismo". El galardón de espacios exteriores fue ex aequo con el Parc dels Colors de Mollet del Vallès, de Enric Miralles y Carme Pinós.

La gran pérgola fotovoltaica del Fórum.

Explanada del Fórum 2004 y pérgola fotovoltaica (2004)

De José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres. Premio FAD de espacios exteriores

El jurado del FAD hizo un símil con el boxeo para justificar este galardón: "La plaza del Fórum es un espacio que comienza dejando el centro del ring a sus oponentes", dice el acta. "Una mejilla golpeada por arquitecturas internacionales [el edificio Fórum, de Herzog & De Meuron], el hígado golpeado por una depuradora, por unas condiciones infraestructurales. Una ceja partida por el ruido continuo de la ronda", decía también el jurado. Y, en medio de todos los golpes, la explanada, que tiene unas 14 hectáreas, gana "como quien busca aferrarse a las cuerdas, tres pequeños golpes y un uppercut". "La pérgola sale al mar, termina la Diagonal, ya se ve en las fotografías, el campeón queda en medio del ring", concluye el acta. A veces controvertida, la explanada se ha hecho un hueco en la vida de los barceloneses, sobre todo a través de los diversos festivales musicales que acoge. Asimismo, José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres son de los arquitectos que han ganado los FAD en más ocasiones. Antes de la explanada del Fórum lo habían recibido por el Hospital de Móra d'Ebre y por las viviendas de la Villa Olímpica en la plaza Tirant lo Blanc.

Interior del restaurante Il Giardinetto.
La barra exterior de Il Giardinetto.

Il Giardinetto (1974 y 2013)

De Federico Correa y Alfonso Milà e Iván Pomés y Max Llamazares. Premio FAD de interiorismo

El restaurante Il Giardinetto es la única obra que ha ganado un premio FAD en dos ocasiones, cuando lo inauguraron y por la ampliación llevada a cabo casi 40 años después. En 1974 el jurado galardonó a Correa y Milá por haber conseguido una atmósfera "acogedora y sedante", y el jurado de 2013 destacó la "delicadeza y precisión" de la reforma llevada a cabo por Max Llamazares e Iván Pomés, que consistió en abrir la fachada de la planta baja e incorporar una nueva barra a pie de calle. "La intervención no solo no lo mutila sino que refuerza lo que había y completa lo que quizás faltaba, y que ahora se manifiesta con un resultado formal coherente y elegante, una interpretación acertada de las nuevas necesidades", decía también el acta. "Muchos arquitectos amigos de diferentes generaciones nos decían que no tocásemos Il Giardinetto, que estábamos locos. Y después nos felicitó todo el mundo, y Federico también estuvo contento", recordaba Poldo Pomés en una entrevista al ARA concedida con motivo del 50.º aniversario del restaurante en 2024.

Rijksmuseum, de Cruz y Ortiz.

El nuevo Rijksmuseum (2014)

Cruz y Ortiz Arquitectos. Premio FAD internacional

Antonio Cruz y Antonio Ortiz recibieron el FAD por una de las últimas grandes intervenciones en un museo histórico. El jurado consideró el Nuevo Rijksmuseum de Ámsterdam como una intervención "muy brillante" en un edificio existente. Las claves de su proyecto son un nuevo vestíbulo central y la clarificación espacial de las diferentes áreas expositivas. "La intervención dota al conjunto de una nueva personalidad que, sin renunciar a su carácter original, transforma un museo del siglo XIX en un equipamiento contemporáneo, capaz de acoger los usos y las funciones que una instalación de este tipo requiere actualmente", dijo también el jurado. La crítica recibió la obra con entusiasmo, y un año después el Rijksmuseum fue premiado como el mejor museo europeo de 2015.

79 viviendas públicas en San Baudilio de Llobregat, de Mariona Benedito y Martí Sanz y el Estudio Herreros.

Salón Central de Sant Boi (2020)

De Juan Herreros, Jens Richter, Mariona Benedito y Martí Sanz Ausàs. Premio FAD de arquitectura

En plena pandemia de la covid, cuando los balcones y las terrazas eran tesoros muy preciados, el premio de este edificio de 79 viviendas protegidas fue un rayo de esperanza, por cómo los arquitectos replantearon, según el jurado, "la tipología del bloque aislado de viviendas" para generar unos espacios comunitarios y de transición con el objetivo de mejorar las condiciones de vida. "Espero que la crisis de modelos de vida que se ha desatado con la covid-19 devuelva a la arquitectura un papel de cómplice en la construcción de nuevas formas de habitar", afirmaba entonces Juan Herreros. "Si estos patios y galerías se llenan de plantas y niños jugando –explicaba el arquitecto–, si los vecinos salen a sus galerías a compartir sus asuntos, si las grandes ventanas con vistas a la huerta vuelven a tener una mejor relación con el paso de las estaciones y el clima en general, podremos hablar de naturalización de la vida cotidiana y de construcción de una conciencia sobre la importancia de vivir en sintonía con el medio ambiente".

La Biblioteca Gabriel García Márquez, en Barcelona, en una imagen de archivo.

Biblioteca Gabriel García Márquez (Barcelona) (2023)

Elena Orte y Guillermo Sevillano (SUMA Arquitectura). Premio FAD de arquitectura

La lista de premios que ha recibido la Biblioteca García Márquez es antológica. El FAD llegó unos meses después de ser reconocida como la mejor biblioteca del mundo. La biblioteca es un edificio de madera y acero de seis plantas con un fuerte carácter escultórico. El interior está organizado alrededor de un gran vacío central que funciona como una “chimenea solar”. El jurado del FAD destacó la capacidad de Elena Orte y Guillermo Sevillano para crear “una gran diversidad de espacios y programas” que responde a la diversidad de usos de los edificios. La Biblioteca García Márquez recibió el FAD ex aequo con la escuela Reggio diseñada por Andrés Jaque. Por otra parte, la Biblioteca García Márquez fue una obra tan pionera que, poco después de entrar en funcionamiento, los mismos autores tuvieron que hacer en ella un refuerzo estructural para corregir unos movimientos que habían provocado grietas en la fachada y la rotura de algunos grandes cristales.

stats