Arte

Bruselas celebra el centenario del surrealismo (y la influencia de Dalí y Miró)

El Museo Bozar y el de Bellas Artes de Bélgica siguen la historia de una vanguardia con un fuerte acento catalán

BruselasBélgica es un país de un surrealismo absoluto. Y no sólo porque a menudo se hace ingobernable, con los flamencos y los valones siempre mirándose de reojo, o tenga como plato nacional las patatas fritas con mejillones, sino porque es una de las tierras más fértiles de este gran movimiento artístico paneuropeo . René Magritte, Paul Delvaux, Paul Nougé y Camille Goemans son sólo algunos de los nombres más conocidos que reivindica la doble exposición Historia de no reír. Surrealismo en Bélgica y ¡Imagina! Cien años de surrealismo internacional, que puede verse a partir del 21 de febrero hasta el 16 de junio en el Museo Bozar y en el de Bellas Artes de Bélgica, en Bruselas.

Ahora bien, la muestra, que cuenta con más de 260 obras, 100 documentos y la participación de más de 50 museos, va mucho más allá de seguir la vida y obra de los artistas belgas. Las entrelaza con la ola surrealista que inundó toda Europa y, de rebote, acaba explicando lo global de esta vanguardia, como un todo y sin dividirla por fronteras o nacionalidades. "En ningún caso fue un movimiento aislado; era internacional y emergió en distintos países, como Francia, Bélgica o Cataluña", explica al ARA el director artístico del Bozar, Christophe Slagmuylder.

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Eso sí, parte de París como la gran sede y cuna del surrealismo. Recuerda que nació de la mano del Manifiesto Surrealista de André Breton y que es la ciudad en la que los artistas belgas (y de todas partes) de la época iban a hacerse mayores. Magritte, por ejemplo, no fue la excepción. Pero acabó rompiendo con Breton, que quería controlar y atar corto el trabajo de sus compañeros surrealistas, y el pintor belga siempre se mostró permeable en la obra de otros prohombres, como Salvador Dalí y Joan Miró.

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Slagmuylder explica que la influencia de Dalí se nota sobre todo en la obra de Magritte. "Es evidente en la forma en que transforman la realidad y manipulan los paisajes o la escala de los objetos", constata el director artístico. El pintor figuerense invitó incluso al pintor bruselés a su casa de Cadaqués y mantuvieron una fuerte amistad de juventud. Aunque sus "caminos de mayores se separaron", Slagmuylder apunta que el global del trabajo de ambos vanguardistas está contaminado por la influencia mutua.

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La exposición también destaca la obsesión de Magritte por incluir la letra en sus pinturas y cómo, en este sentido, se inspiró en la obra de Miró, así como el juego con las formas y los colores. Sólo hace falta recordar el famoso "Ceci no está une pipe" del cuadro Latraición de las imágenes. De hecho, uno de los cuadros de Miró que están exhibidos en el Bozar es el Jefe del fumador, que contiene palabras escritas. También se puede ver Las mujeres y los pájaros en la salida del sol y, de Dalí, la Construcción blanda con judías hervidas (Premonición de la Guerra Civil)y La tentación de San Antonio. Asimismo, destacan cuadros de Pablo Picasso, Jackson Pollock, Giorgio de Chirico o Marcel Lefrancq.

"Un movimiento muy político"

Esta exposición, que después viajará hasta el Pompidou de París y la Fundación Mapfre de Madrid, también contiene un fuerte acento político y profundiza en la militancia comunista y antifascista de gran parte de los artistas surrealistas expuestos. De hecho, los propios organizadores resaltan que, aparte de celebrar el centenario del nacimiento del movimiento, también han considerado adecuado realizar esta exhibición en un momento en que la extrema derecha vuelve a crecer a marchas forzadas y quedan menos de cinco meses para las elecciones europeas. "Es simbólico que, de algún modo, hagamos esta exposición en la capital de Europa", dice Slagmuylder.

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