Exposiciones

"El capitalismo se ha apoderado del aire y vulnera el derecho colectivo a la respiración"

Olga Subirós comisaría la exposición 'Aporías sobre el aire' en el Bòlit de Girona

GeronaPara los humanos, el aire es fuente de vida, puesto que respirar oxígeno es un acto natural, inconsciente y necesario de los pulmones para sobrevivir. Sin embargo, al mismo tiempo, hacerlo entre la contaminación de fábricas, humos tóxicos y motores de combustión implica un peligro letal para la salud, hasta el punto de causar la muerte. Sobre esta dicotomía política y ambiental se mueve la exposición Aporías sobre el aire, que se puede visitar en todas las salas del Centro de Arte Contemporáneo Bòlit de Girona hasta el 19 de mayo. La muestra, que reúne obras de artistas pluridisciplinares como Abelardo Gil-Fournier, Maria Arnal, Pep Vidal y Job Ramos, reflexiona sobre la necesidad de priorizar el derecho a respirar un aire limpio, frente a la lógica de la economía neoliberal, profundamente petrodependiente, que ensucia la atmósfera ardiendo millones de toneladas de combustibles fósiles para hacer negocio.

"Vivimos una crisis ecológica, el planeta está en llamas, cada año contabilizamos 400.000 muertes prematuras en Europa por culpa de las emisiones. El capitalismo se ha apoderado del aire y vulnera el derecho colectivo a la respiración", afirma Olga Subirós, comisaria de la exposición. Y añade: "El «no puedo respirar» de George Floyd ahora mismo es tan literal como metafórico". Cientos de estudios científicos demuestran cómo la contaminación atmosférica es un factor de riesgo crítico para contraer enfermedades cardiovascularesSin embargo, a pesar de los avisos médicos, el modelo energético se resiste a dar una vuelta. Ante esta inacción, los artistas quieren decir la suya y sacudir conciencias: "Con las evidencias científicas no tenemos suficiente, así que desde la práctica artística queremos intentar hacer visible lo invisible, simular que la cosa no funciona". y plantear la alternativa de otro mundo posible", concluye Subirós.

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Aporías sobre el aire es un compendio heterogéneo de creaciones contemporáneas que, de forma individual y conjunta, delatan la gravedad del problema y lanzan preguntas sobre la opción de otras formas de vivir. Una forma de activismo lírico con conciencia ecológica, que entre la poética y la política invita a pensar la relación que tenemos con el aire y la urgencia de establecer un cambio de sistema.

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La imagen de las perturbaciones del movimiento

En el espacio del Bòlit de la Rambla, el artista Abelardo Gil-Fournier presenta un atlas visual de secuencias de árboles acunados por el viento, sincronizados según la intensidad del movimiento, con una rama dentro de una burbuja aislada de las ráfagas exteriores. Para conjugar el zumbido de las hojas, Gil-Fournier no mide físicamente la fuerza del viento, sino que se rige por el códec del vídeo en MP4, que de forma autónoma calcula todos los vectores de movimiento frame a frame. Así, la propuesta pone de manifiesto que los ojos humanos no ven el viento en sí mismo, sino la imagen de este viento: "Todos los elementos del mundo que nos rodea están permanentemente mediados por cosas culturales que nos acompañan y determinan nuestra experiencia de la realidad", argumenta Gil-Fournier. Su propuesta va acompañada de un schlieren, un instrumento del siglo XIX hecho de espejos parabólicos, focos, lentes y proyecciones que permite capturar en imágenes las perturbaciones del movimiento del aire en directo, causadas por cambios de temperatura.

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En este mismo espacio, también se puede ver el vídeo En suspensión, de Mireia C. Saladrigues, sobre las micropartículas flotantes que suelta la materia y constituyen el aire: "En 1972 y 1991 se cometieron dos atentados a martillazos contra La piedad y el David de Miquel Àngel, y en mi obra planteo que la gente que presenció estos acontecimientos llegó a respirar esas esculturas de mármol", dice la autora.

Réquiem en la tierra y el aria de Maria Arnal

En el Pou Rodó se expone la pieza visual y musical Sinfonía para Rouyn-Noranda, de Fito Conesa, dedicada a una ciudad industrial en el norte de Quebec, explotada por la minería, donde se han diagnosticado muchas enfermedades asociadas a esta actividad contaminante. "La partitura está hecha a partir de los sonidos de las fábricas, muchos de los cuales son incluso agradables y fáciles de interiorizar, como la contaminación del pueblo, a la que todo el mundo se ha acostumbrado y va calando en la piel", describe el autor. Conesa también presenta Anoxia. Un preludio constante, una ópera en tres actos sobre la falta de oxígeno en el mar Mediterráneo, causa y consecuencia del ecocidio que mata ecosistemas, peces, algas y miles de personas en busca de un futuro.

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Conesa comparte espacio con el físico y matemático Pep Vidal, y en Sant Nicolau cierran la exposición las instalaciones de Job Ramos y la composición de Maria Arnal sobre el aire, que se estrenó en la Bienal de Venecia en el 2021. Por último, complementan la programación actividades como visitas comentadas, seminarios, lecciones, talleres y presentaciones de libros, así como un recorrido meditativo por tres acústicas de Girona con actuaciones en vivo de Maria Arnal, programado para el 24 de abril.